TENDENCIAS DEL ORDEN MUNDIAL
Y POLITICA EXTERIOR ARGENTINA *
 
© Luis DALLANEGRA PEDRAZA **


Escuchamos frecuentemente, de boca del Presidente de la Nación, así como en mesas redondas televisivas en las que participan periodistas, -ya que la intelectualidad es uno de los permanentes convidados de piedra-; que la Argentina no debe cometer el error de la dirigencia durante la segunda guerra mundial de mantenerse neutral frente a los actuales conflictos internacionales.

Se da el ejemplo de las ventajas que sacó Brasil por haber participado activamente en la segunda guerra mundial; en el entendimiento de que nosotros, si repetimos lo que nuestro vecino hizo en esa oportunidad, frente a las actuales circunstancias mundiales, obtendremos importantes beneficios por parte del que, a juicio de la actual conducción del país -y de la prensa informativa- es el único conductor del orden mundial: Estados Unidos (1).

Es evidente que los beneficios que obtuvo Brasil se debieron a la "Ley de Préstamos y Arriendos" que facultaba al presidente norteamericano a dar asistencia financiera y económica, de venta y reposición de armamentos o de desarrollo infraestructural, a aquellos países que "contribuyeran en el esfuerzo de guerra".

Dada la ubicación estratégica de Brasil en el Atlántico Sur; su proximidad geográfica -región de Natal- con Africa y la posibilidad de que los alemanes avanzaran sobre esta región logrando establecer bases en nuestro continente -del mismo modo que se temió que las desarrollaran en las colonias europeas en el Caribe, especialmente cuando invadió Francia-; el gobierno norteamericano decidió favorecer con venta de armamentos, especialmente a la marina; desarrollar puertos, aeropuertos y rutas, a la vez que -debido a la importancia estratégica- invirtió en el desarrollo de la siderúrgica de "Volta Redonda" que permitió la generación de la industria de base a Brasil.

Esto también significó que, debido a la "neutralidad" de Argentina, Brasil pasara -desde el punto de vista militar- a ser la primera potencia regional -lugar que ocupaba anteriormente Argentina-.

Sin embargo, emular este razonamiento, carece -en la actualidad- de sustento real, ya que no se tienen en cuenta dos elementos importantes:

1) En primer lugar, el presidente argentino -y quienes le hacen coro en la idea o la comparten- obnubilado por modificar la conducta neutral de Argentina siguiendo el modelo brasileño de la segunda guerra mundial; cae en el error que cometió la élite dirigente de la post primera guerra mundial, que siguió creyendo que el eje del poder mundial continuaba en Europa; sin advertir que éste estaba decayendo y se estaba desplazando, primero hacia EUA y Japón, agregándose posteriormente la URSS (2).

Brasil, entretanto, siguiendo el criterio del Barón de Río Branco, se había acercado ya, desde fines del siglo XIX, a EUA para "diversificar" los vínculos de dependencia que tenía con Gran Bretaña, con vistas a establecer una futura mayor autonomía.

2) Pero, el segundo error es que, hoy no hay Ley de Préstamos y Arriendos, ni EUA tiene los fondos que disponía durante la segunda guerra mundial -y a posteriori- para repartir entre quienes contribuyeran a sus esfuerzos en el marco mundial.

Seguir apostando, como hasta ahora, a un unilateralismo generador de orden mundial, es manejarse con el mismo "espejismo" con el que lo hizo la dirigencia argentina en la post primera guerra mundial, de que el eje del poder se encontraba intacto en Europa y que no aparecerían otras potencias que pudieran competir o disputar ese poder.

Hoy, no caben dudas, que tanto Europa, y en este marco, especialmente Alemania unificada, así como Japón en el contexto del sudeste asiático, son los poderes emergentes que restan capacidad de manejo y control exclusivo a EUA en los grandes temas mundiales, que tienen que ver fundamentalmente con lo económico, financiero, comercial y científico-tecnológico; compitiendo en paridad y en algunos casos en superioridad de condiciones frente a EUA, en lo que hace a la generación de un nuevo régimen mundial.

Pero además, pareciera que la vocación de la dirigencia argentina es la de mantener al país en su condición "insular"-que ya viene desde el siglo XIX-. Es más, mientras que Brasil desde Tordesillas en adelante adoptó una política de ocupación territorial plena y expansiva; política que también desarrolló Chile -y continúan ambos haciéndolo-; Argentina se mantuvo centrada, por proyecto nacional -aún vigente-, en la Pampa Húmeda, desarrollando una política de "indiferencia y debilidad territorial"; por lo menos en lo que hace al territorio que no fuera la Pampa Húmeda (3).

Todas las disputas limítrofes en las que se vio envuelta la Argentina, fueron encaradas militarmente o jurídicamente; nunca política ni económicamente, con el fin de tener una política de ocupación plena y de aprovechamiento óptimo del territorio, más allá de la Pampa Húmeda.

Esto se debe a que sólo interesa tener el territorio jurídicamente, aunque no se ocupe; y si es ocupado por extranjeros o disputado, será defendido militarmente o jurídicamente, no con asentamientos poblacionales y desarrollo de una economía más allá de las fronteras de la Pampa Húmeda; ya que al "proyecto vigente" -desde el siglo XIX- no le interesa.

En lo que hace a la inserción internacional, la élite dirigente argentina, sea la histórica, como la actual -lo que marca una coherencia y continuidad- actúa por "exclusión", favoreciendo el aislamiento del país, ya que, según las propias expresiones o acciones de los dirigentes, "no somos latinoamericanos, sino blancos y europeos"; "no pertenecemos al tercer mundo, sino al primer mundo"; "no nos unimos al mundo subdesarrollado porque sólo se lograría sumar pobreza"; "la única potencia mundial ordenadora actualmente es EUA" como si no hubieran alternativas;y así sucesivamente. Lo que se hace es excluir, por lo que lo restante es el mundo de inserción buscado.

Entretanto, Brasil y Chile actúan por selección y agregación. La política exterior brasileña no cabe duda que es "planetaria". Chile busca tener al mundo como su "mercado".

Mientras Brasil y Chile desarrollan una política exterior no sólo de maximización de sus vínculos por áreas geográficas, sino también por las principales áreas temáticas que se privilegian actualmente y que tienen que ver con lo económico, comercial, financiero y científico-tecnológico (4); la dirigencia argentina se aísla geográficamente, y desconoce las principales áreas temáticas, practicando preferentemente una diplomacia (5) por sobre la política exterior, con la visión de un mundo que fue abandonado ya en la década de los ‘70, en el que pareciera que, ser apoyo logístico en lo militar de las políticas de EUA en el mundo, es el factor central y generador de las nuevas pautas de orden mundial (6), a la vez que hacer bien los "deberes" traerá "mágicamente" beneficios al país.

La inserción internacional depende de que haya políticas. y éstas de que haya un proyecto de país. El proyecto debe considerar, internamente los grandes objetivos que se buscan; no como resultante de la imposición de un sector o un grupo político, sino a partir de un debate nacional en el que intervengan todos los sectores; y externamente que el país logre insertarse, de manera favorable a esos objetivos que busca (7), considerando las verdaderas características del orden internacional -o al menos sus tendencias-.

Que Argentina se "aísle" del mundo, acercándose a EUA en un plan deseado, pero hasta ahora no conseguido, de "aliado preferencial" -que tiene más desventajas que ventajas (8)-, impide desarrollar un "liderazgo" en el marco latinoamericano y del resto de los paises del mundo subdesarrollado o en vías de desarrollo.

Hay liderazgo cuando hay "direccionalidad"; y ésta es la resultante, no de "indicar" qué es lo que debe hacer un país o un gobierno, sino de ayudarlo a alcanzar los mejores objetivos.

La dirigencia argentina, parada desde su soberbia, da indicaciones sobre qué deben hacer otros gobiernos y paises, pero sin predisponerse a contribuir a que lo consigan.

De esta manera, el país es visto con desconfianza y recelo, y no como un ejemplo a seguir, y menos como un país líder.

¿ALTERNATIVAS?: Un proyecto nacional que abarque a "todo" el país, no sólo la Pampa Húmeda. El mar argentino, por ejemplo, puede darnos más riqueza que varias pampas húmedas juntas.

Una inserción internacional que contemple vínculos selectivos con todo el mundo. Hablo de EUA, la CE, Japón y los Nic’s asiáticos, Europa del Este; América Latina como nuestra región, y no como líderes (?) de la región; el resto del mundo subdesarrollado y en desarrollo selectivamente; etc..

Generar -e incluirnos en- zonas de libre comercio múltiples -no sólo desde el punto de vista geográfico, sino también temático- y no excluyentes.

Hacer uso de la diplomacia para los objetivos de la política exterior, y no una política exterior que consista en tan sólo una diplomacia.

Las tendencias del futuro orden mundial, no pasan -como durante la guerra fría- por el eje estratégico-militar -más allá de que los conflictos de carácter militar son y fueron siempre importantes- sino por el eje económico, financiero, comercial, industrial, científico y tecnológico.

Si el país quiere alcanzar una ubicación significativa en el ámbito mundial, debe invertir más en educación, ciencia y técnica -no hablo de construir escuelitas, sino de una verdadera formación y capacitación para el desarrollo y la producción creativa-, y menos en desarrollo militar, sin que éste necesariamente deba ser descuidado (9).

En el orden mundial del siglo XXI no hay lugar para el que sepa "qué hacer" sino "cómo hacerlo". En eso, el mundo asiático lleva una gran delantera.

Los que crean que con la información tienen poder, están equivocados. Lo importante es saber qué hacer con ella, y eso requiere educación y conocimiento científico; algo bastante pobre y poco respetado en la Argentina.


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Esta página fue hecha por  Luis DALLANEGRA PEDRAZA

** Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial y Política Exterior Argentina, Publicado en "Debates", Vol. I, Nro. 2, Julio de 1994.

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

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* Estre tratabajo fue originalmente publicado en "DEBATES", Vol. I, Ejemplar 2, Julio de 1994, Editor Luis DALLANEGRA PEDRAZA.

(1) Mi opinión es absolutamente distinta. EUA no sólo no es el único conductor y generador de orden mundial en estos momentos, sino que debe compartir -y no en las mejores condiciones- esta actividad con, por lo menos, Japón y Alemania, y no en los aspectos militares, que son los menos relevantes en lo que hacen a la generación de pautas del futuro del orden mundial -no en lo que hace a la importancia de la problemática conflictiva- sino en los aspectos económicos, especialmente financieros, comerciales y de desarrollo científico y tecnológico.

(2) En la actualidad, se desplaza hacia el Asia del Sudeste, especialmente Japón, y hacia Europa, especialmente Alemania.

(3) Basta revisar los escritos económicos de Alberdi, para encontrar las raíces de esta idea y proyecto de país.

(4) Desarrollo de inversiones en sus países, o inversión de estos países en otros, especialmente de América Latina, Africa y Asia; búsqueda de ampliación de mercados para sus productos; conseguir tecnología y conocimiento tecnológico que potencie sus economías, como es el caso brasileño con la informática, por ejemplo.

(5) Viajes del Presidente Menem, en los que se muestra una imagen del país, pero sin logros concretos, salvo ser bien vistos; jugar al tenis con el ex Presidente Busch o al golf con el Presidente Clinton; entre otras actividades. La actividad diplomática es muy importante para favorecer la aplicación de una política; pero per sé, sin política que aplicar, no tiene valor.

(6) Las tendencias del orden mundial, es un tema que he trabajado largamente; pero bajo conceptos bastante distintos a los de la prensa informativa predominante, debido a la explotación del recurso noticioso, del que carece la intelectualidad, en cualquier parte del mundo, salvo que sea obsecuente. Ver por ejemplo, mi Bases para uma Teoría das Relações Internacionais a partir da Visão dos Paises Sul, en "Política e Estratégia, São Paulo, Brasil, Vol. V, N° 4, out-dez 1987; también en español, en "Signos Universitarios", Vol. VIII, N° 15, ene-jun 1989; asimismo, Lógica y Evolución del Orden Mundial, en "Nuevo Proyecto"; N° 7-8, 1991; también publicado en el libro "El Nuevo Orden Mundial y Nosotros: América Latina en el Umbral del Siglo XXI", (San Juan, Argentina, Univ. Nac. de San Juan; 1993).

(7) Generando alianzas adecuadas, incluyéndose en sistemas de integración que favorezcan sus propósitos, acercándose a aquellos paises que favorezcan sus objetivos de corto, mediano y largo plazo; y por sobre todo, no dejando que otros manejen sus políticas en función de intereses que no sean los propios. No permitir jamás que un aliado tradicional u ocasional tome decisiones por nosotros. La política exterior -como la política interna- no puede ser la expresión de un mero pragmatismo, sino la "praxis" de un plan conscientemente elaborado que atienda al interés nacional. Ver Hans J. MORGENTHAU, Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Bs. As., Sudamericana, 1963), Cap. XXXI.

(8) Ya que obliga al país a adoptar las conductas de quien dice darnos la "preferencia" coartando la posibilidad de manejarnos con alternativas distintas. Eso descubrió el presidente brasileño Geisel con la Alianza Preferencial con Nixon-Kissinger, deduciendo que habían condenado al Brasil a un "subimperialismo latinoamericano", cuando este país tenía vocación "planetaria". De ahí en más adoptó el "Pragmatismo Responsable", entendiéndolo como una maximización de las oportunidades y no como una improvisación, como se interpreta en la dirigencia argentina.

(9) Una fuerza armada pequeña y eficiente, para las necesidades de defensa, complementándola con un rol activo -y no obsecuente- en la ONU en la que se trabaje para resolver los problemas de desarrollo y pobreza en el mundo y no para intervenir según intereses económicos, ideológicos o de seguridad de las grandes potencias.