EL ROL DE LA UNIVERSIDAD
Y EL SECTOR CIENTIFICO
EN EPOCAS DE CRISIS
© Luis
DALLANEGRA
PEDRAZA *
INTRODUCCION
La comunidad mundial se encuentra en una etapa prolongada de crisis
con cambios drásticos que producen efectos perjudiciales en
vastos
sectores sociales del planeta.
América
Latina no sólo no está exenta de este fenómeno,
sino
que vive la situación paradójica, por un lado, dada por
la
orientación de las fuerzas económicas del mercado y
empresariales
transnacionales que generan crecimiento en estos sectores gracias al
avance
y la utilización masiva de tecnología; por el otro, la
insatisfacción
de las demandas sociales, a las que antes les daba respuesta el Estado
que, a través de las políticas implementadas por sus
gobiernos,
hace ya un tiempo ha abandonado su rol histórico, permitiendo
que
sea el mercado -o tal vez dejándolo en sus manos a
propósito-el
que resuelva a su manera todas estas problemáticas.
Como
resultado de todo esto, se han generado una serie de situaciones, como
el aumento de la brecha entre la capa más rica y la más
pobre;
un crecimiento de la pobreza a índices desconocidos
históricamente;
un crecimiento inconcebible del desempleo generado por políticas
mal trazadas de privatizaciones y el despido indiscriminado generado
por
los nuevos dueños de las empresas que buscan rentabilidad con
bajo
costo; un creciente endeudamiento del Estado que a través de sus
gobiernos -cada vez menos representativos yque ya no responden a la
sociedad sino a las fuerzas económicas dominantes, más
allá
de que manejen los parámetros de gobernabilidad-ha asumido
el
costo de la deuda privada también.
GOBERNABILIDAD O COMO ABSTRAERSE DE LO SOCIAL
El
concepto de gobernabilidadcomprende parámetros tales
como,
legitimidady
también eficiencia.
La
legitimidadestá
dada, por un lado por el voto popular, que en la mayoría de los
casos, es captado de manera engañosa, a partir de discursos con
dimensión social, pero que en ningún caso es
implementado,
ya que los partidos que acceden al gobierno obedecen a la
“ideología
imperante”, el neoliberalismo que deja todas las respuestas en manos de
las fuerzas del mercado; por el otro,
por la fuerza del autoritarismo de los
gobiernos de facto o las dictaduras electorales que se manejan con
criterios “clientelistas”. En América Latina,
en
general se han dado los dos tipos, ya que, tanto desde el punto de
vista legal,
como de la capacidad y cultura política de la sociedad civil, no
existe prácticamente
“participación”.
La
eficiencia,
se relaciona más con hacer las cosas en función de la rentabilidad
económica, en beneficio de los sectores empresarios y la
banca,
que buscan asegurarse la “seguridad jurídica” -que no le es
dada
al trabajador o al desempleado, al jubilado, al consumidor
engañado,
etc.-a sus inversiones; que con la resolución de las
problemáticas
sociales que son mencionadas en los discursos partidistas, pero nunca
implementadas,
ya que el Estado está vedado de intervenir en estos casos.
De
esta manera, la gobernabilidadtiene que ver con el
mantenimiento
del orden en beneficio de la eficiencia rentable, independientemente de
la representatividad de los que gobiernan, al menos de la
representatividad
formal alcanzada a través del acto electoral mediante promesas
al
pueblo que luego no son cumplidas. Se encuentra más cerca de la
pugna política por el poder que de la resolución de los
problemas
del país.
La
permanente preocupación por la gobernabilidad, cada vez que
ocurren
manifestaciones populares de disconformismo, tiene más que ver
con
la expectativa acerca de cómo reaccionarán los mercados
frente
a este tipo de “desórdenes”, esto es, si el inversor se
quedará,
se irá o dejará de elegirnos, y no con resolver los
problemas
del país, por ejemplo, usando el ahorro interno en vez de
depender
del capital extranjero.
El
grado de gobernabilidad está más dado por actores,
factores
y presiones externas que por los factores internos.
MODELOS ECONOMICOS DE IMITACION
En
la búsqueda por alcanzar la rentabilidad y lograr ubicar al
país
en los puestos de “elegibilidad” para los inversores, a través
de
los parámetros trazados por las “calificadoras -transnacionales-de
riesgo país”, la dirigencia latinoamericana busca imitar los
modelos
económicos asiáticos basados en un bajo costo de su mano
de obra, complementando todo con la adquisición de nueva
tecnología
por parte de las empresas privatizadas, que implica una mayor
eficiencia,
rentabilidad y aumento de la productividad a partir de la
disminución
de la mano de obra, generando desempleo masivo y creciente subempleo.
Los
modelos económicos asiáticos, se hicieron a partir de
países
que carecen, en su gran mayoría, de materia prima y que, muchos,
tienen o tuvieron gobiernos autoritarios, mientras que la región
latinoamericana tiene todo tipo de recursos naturales, minerales y
alimentarios,
estratégicos y no estratégicos.
Se
desperdicia lo que se tiene y se procura armar modelos a partir de algo
que para otros escasea y a nosotros nos sobra pero que permitimos que
otros
-gobiernos
o transnacionales-exploten.
LIDERAZGOS CARISMATICOS
Toda
esta situación genera desesperanza y desorientación en
gran
parte de la población, que sigue votando a una dirigencia que
promete
resolver la problemática social creciente, a partir de
políticas,
que mantienen obligatoriamente el modelo económico adoptado, que
responde a la ideología imperante y dominante a nivel mundial: el
neoliberalismo.
El
resultado es el agravamiento de la problemática social y la
insistencia
por parte de la dirigencia política, aconsejada (?)por
los
sectores empresarios y sus “econometristas”,de que se debe
continuar
con el rumbo y profundizar las medidas de “desregulación” social
y laboral, para que el mercado, a partir del crecimiento de la
economía,
termine “derramando” el necesario bienestar a la población que,
para nada debe ser asumido nuevamente por el Estado, so pena de
retornar
a las viejas épocas -dicen los que sostienen la
ideología-de
ineficiencia.
De
esta manera, la sociedad, en vez de participar activamente en la
construcción
de su propio destino, queda sumergida en la intermediación
paternalista
de dirigentes carismáticos, que prometen “favores” sociales, tal
cual dádiva, a cambio de votos.
Esta
“irracionalidad social” se mantiene, no sólo alimentada por
falsas
promesas, sino también por esas dádivas, que dan
respuesta
a situaciones coyunturales, que dejan conformes a los demandantes, los
que dan, por su parte, respuesta afirmativa al pedido de apoyo
electoral,
bajan los niveles de presión social dados por el disconformismo,
que podrían generar situaciones de “ingobernabilidad” y eliminan
toda posibilidad de que se genere una cultura social participativa que
abandone estas prácticas paternalistas.
Al
caudillo le conviene que el sistema educativo no funcione, o tenga un
bajo
perfil, a la vez que sea un mero transmisor de conocimientos y no
generador
de pensamiento e ideas. De esta manera mantiene el control y se maneja
con la “magia” de su liderazgo carismático que otorga favores
que
tienen que ser devueltos con lealtad.
Hoy, el nexo entre los ciudadanos y sus
líderes
se tornó muy frágil.
La
población, es generalmente poco clara en relación con sus
propias preferencias. Lo que el pueblo dice dentro de los grupos de
interés
o en las encuestas de opinión se basa a menudo en pareceres que
pueden cambiar al cabo de poco tiempo frente a nuevos eventos o nuevos
argumentos. Sólo saben que están mal, que tienen
carencias.
Sin
embargo, la gente, especialmente en los países desarrollados,
como
los europeos, ahora ha descubierto la abdicación del poder por
parte
de sus supuestos líderes. Sin tener en cuenta las elecciones,
puede
obtener lo que quiere, poniendo en acción manifestaciones de
masa,
bloqueando los puertos o las refinerías de petróleo u
otros
lugares. Estas manifestaciones les resultan fácilmente
organizables
con la ayuda de la telefonía celular y de Internet. En el caso
de
América Latina lo hace a través de agrupaciones u
organizaciones
no gubernamentales o de la sociedad civil, pero no con tal grado de
efectividad
como ocurre en los países europeos.
El
poder de los líderes se revela crecientemente inconsistente. Las
elecciones se han transformado en una simple instantánea de los
estados de ánimo pasajeros. Nos encontramos sumergidos en una
“democracia
electorera” y no participativa y representativa
1.
Las organizaciones no gubernamentales (ONG´s),
a partir de estas situaciones de falta de representatividad por parte
de
los políticos y los partidos, constituyen un elemento
crecientemente
importante de la sociedad civil.
Las ONG´s se mueven como si estuvieran en
el lugar del gobierno o, al menos, en el del Parlamento, como
expresión
de la voluntad popular.
No faltan los ejemplos de una nueva
política
por parte de la gente, a través de los referéndum, las
"manifestaciones
espontáneas", o las actividades de las ONG´s.
Los políticos han perdido el contacto con
la gente. Son incapaces de reconocer los cambios en las preocupaciones
de la población y éste es el motivo por el cual, no bien
son elegidos, su legitimidad es puesta en duda. Al menos, su
representatividad,
ya que los poderes económicos y financieros transnacionales e
internacionales,
los “legitiman” con su apoyo, o su “cooptación”.
De alguna manera, el nexo entre los ciudadanos y
sus líderes se tornó cada vez más frágil.
Esto
es particularmente cierto en relación con los partidos
políticos,
incapaces de recoger las opiniones populares y de canalizarlas a
través
de un verdadero liderazgo. De este modo, las opiniones de amplios
grupos
no sólo quedan sin ser escuchadas en los canales oficiales, sino
que persisten a través de los años. El Parlamento ya no
es
la verdadera tribuna nacional 2.
El
pueblo, los dirigentes sindicales-que están más
preocupados
por mantener un poder que van perdiendo, que por resolver los problemas
de los trabajadores y los desocupados o subocupados-en una sociedadcon
honda raíz carismática, como es la latinoamericana, están
a la expectativa de que aparezca un caudillo que lidere a las masas
hacia
un destino mejor.
De esta manera se ha generado una simbiosis
pueblo-caudilloque mantiene paralizados a nuestros países,
bajo la creencia de que son fuerzas extrañas las que nos
detienen
y no la mediocridad y los intereses espurios de los caudillos que usan
al pueblo para subir y perpetuarse en el poder.
El
liderazgo “caudillesco” ha sido positivo en momentos de crisis, de
grandes
cambios, o de necesidad de alcanzar la independencia en el siglo XIX,
pero
luego debe desarrollarse un proyecto a partir del cual, logren nuestros
países una mejor inserción en el contexto mundial, a la
vez
que resuelven las problemáticas internas.
FALTA DE UN LIDERAZGO “RACIONAL”
El
sector
educativo, en sus diferentes niveles -preescolar, primario,
secundario,
universitario, postgrados-, que históricamente ha sido
tratado
en forma secundaria -salvo excepciones-por los gobiernos de la
periferia,
ha entrado también dentro de todo este proceso, en la
mayoría
de los países latinoamericanos, mediante el régimen de
privatizaciones,
bajo el lema de la búsqueda de una mayor eficiencia,
debilitándose
-debido
a las nuevas políticas gubernamentales-la educación
que
había sostenido históricamente -aunque de manera muy
descuidada-el
sector público, pasando a ser una
“inversión de riesgo”asumida
por el sector privadoque entró en el
“negocio” de la educación
sin
ningún tipo de controles por parte del Estado, en cuanto a la
calidad
de la educación o al nivel de los educadores.
De
esta manera, la calidad educativa ha disminuido y el objetivo
principal,
especialmente en las Universidades privadas, es que el alumno pague su
cuota y, a cambio, reciba un título profesional, que muy
probablemente
no le servirá para desempeñarse, ya que, por un lado,
todo
está regido por el mercado, que busca rentabilidad con
disminución
de costos y procura tener a la mano de obra, aun la especializada o
súper
especializada, en la cuerda floja para poder controlarla; por el otro,
los gobiernos, parecen no ver los grandes cambios mundiales
3
que se vienen gestando desde la caída del Muro de Berlín
en 1989 y del fin del sistema bipolar a partir de 1991, de manera tal
que
dejan en manos del mercado las respuestas a todo, en vez de generar
mecanismos,
especialmente de tipo educativo, como para “reconvertir” a la sociedad,
al sector laboral, a fin de que, progresivamente, vaya ingresando
dentro
de los nuevos parámetros dictados por los cambios estructurales
que se van dando.
La
Universidad latinoamericana, no forma futuros líderes, ni
pensadores,
ni investigadores, sino “profesionales” que ejerzan, no que piensen.
La Universidadno asume, dentro de su
presupuesto,
el desarrollo de proyectos de investigación.
Se premia a aquellos que se van a formar o a
perfeccionar
afuera del país en Universidades europeas o norteamericanas, que
regresan imbuidos de una forma de pensar, que no se condice con las
necesidades,
aspiraciones o resolución de las problemáticas
latinoamericanas,
atendiendo a una perspectiva propia, o de la periferia en general, sino
con los intereses de esos países e instituciones educativas.
Estos profesionales, formados afuera,
terminan
siendo
altamente capacitados, pero
pierden el sentido de
nacionalidad
y de identidad 4
y, por sobre todo,
de proyecto nacional y/o regional, a cambio
de
un convencimiento y lealtad para con concepciones cuyo interés
está
-vista
desde el “centro”-más cerca de la dominación de la
periferia
que de la ayuda externa.
Estas
instituciones -norteamericanas o europeas-,
hacen uso de la
“globalización” para imponer su pensamiento y dirección
en
el contexto mundialy lo van logrando, ayudadas por la gente que
va de la “periferia” a formarse y regresa con la convicción de
que
ese es el camino. Ejemplos, son la escuela económica de
“Chicago”
de larga data en la conformación de modelos económicos
para
América Latina -impuestos de manera autoritaria a partir de
gobiernos
militares-particularmente en Chile, Argentina, Brasil,
México;
o la de Harvard que forma profesionales que implementan su pensamiento
en la periferia mundial, sea América Latina -en los mismos
países
donde también busca mostrar sus ventajas comparativas la Escuela
de Chicago-, la actual Federación Rusa o el mundo
asiático.
El sector científico, que
siempre
ha estado solitario y ha hecho todo con mucho esfuerzo, y que fue
asumido,
aunque de manera muy elemental, por el Estado en América Latina,
ya que el sector privado poco o nada ha aportado y lo que hace, es en
beneficio
propio; también se ve sujeto a una disminución en el
presupuesto
y a amenazas de privatización por parte de las autoridades
gubernamentales
bajo el pretexto de lograr mayor eficiencia.
Lo
llamativo del caso es que, este pensamiento, no es generado por
“marcianos”que
nos han invadido y pretenden imponernos su punto de vista, sino por
gente
que emerge de la misma sociedad en la que nosotros vivimos, pero que no
responde a esa sociedad sino a una ideología impuesta por
el
sector privado trasnacional al que le molesta un Estado fuerte, y
por
otros Estados poderosos que necesitan de una periferia fragmentada,
subordinada
y servil y se apoyan en la élite de la periferia que es
“funcional”
a este tipo de proyectos.
Se
ha generado la sensación de que gran parte de los países
de la periferia son inviables, salvo que adopten políticas
neoliberales
recetadas por el mundo industrializado, los organismos multilaterales a
los que pertenecen la gran mayoría, pero que son controlados por
el voto ponderado de los países más poderosos, y los
actores
transnacionales, especialmente empresas, fondos de pensión o de
seguros y banca.
Al
no existir una fuerte capacidad creativa en la periferia, se terminan
importando,
no sólo ideologías, sino también
bibliografía
y modelos de pensamiento y acción, que se utilizan para formar a
la dirigencia -o “ilustrar” a una dirigencia que se regodea de ser
ignorante
y de tener el poder que reciben por tener “lazos” con la élite
del
“centro”-que conducirá a estos países hacia un
destino
que está más cerca de los intereses del “centro” que de
la
satisfacción de las demandas y las necesidades de los pueblos de
la “periferia”.
Se
ha generado y enquistado una intelectualidad o pseudo-intelectualidad
“mercenaria”,
que lucra justificando la ideología imperante o las
políticas
del establishment, logrando presupuestos significativos a
cambio
de esta conducta servil.
La
Universidad, ha perdido la “universalidad” y se ha transformado -especialmente
la privada- en una “servidora” de los intereses del poder, sea
político,
económico o financiero.
Los
sistemas de selección de académicos han desaparecido casi
en su totalidad. Las cátedras son otorgadas “a dedo”, a
cambio
de cierta “funcionalidad” e identificación con el sistema,
independientemente
de que haya, o no, capacidad. No hay mecanismos serios ni confiables
para
mantener a los profesores en sus puestos, ni para echarlos. Hablo de
que
se vean obligados a publicar por lo menos un artículo
científico
o una monografía por año. Existe un divorcio entre lo que
es el profesor -que en general, en la Universidad, es un profesional
que dedica parte de su tiempo a la enseñanza, ya que la
cátedra
no da para vivir-y el investigador científico. Hay una gran
tendencia a la transmisión de conocimientos que otros generan,
particularmente
-en el área de las ciencias sociales-de EUA o de Europa.
Lo mismo ocurre con los organismos estatales de desarrollo
científico,
que impiden, o castigan a los investigadores que tiene varias horas de
cátedra, favoreciendo, de esta manera un divorcio entre la
generación
del conocimiento y su difusión.
En
la “era del conocimiento” nuestros países no pueden continuar
girando
alrededor del liderazgo de caudillos populares, sino de una
racionalidad
necesaria, en la que el pueblo cumpla con la función de
participar
activamente en la construcción de su futuro.
Eso,
sólo se logra con educación.
Un
país en el que la educación no es importante, en el que
el
desarrollo científico es débil y carente de apoyo,
está
subordinado a los poderes de turno, sean los internos o los
internacionales.
Difícilmente pueda construir su futuro. Esos países son
mantenidos
en esa condición por los grupos internos que se benefician con
un
pueblo ignorante y dependiente a la vez que por otros países y/o
grupos externos que se benefician con la situación de
dependencia
en la que se encuentran.
Esta
es la historia de la gran periferia mundial.
Esta–más
que los motivos materiales, como la carencia de recursos naturales-es
la verdadera causa de la dependencia.
Frente
a esto, la Universidad, no está cumpliendo con la función
de “liderazgo direccional”. Tampoco el sector
científico.
El
liderazgo
racional-frente al liderazgo carismático o “caudilllesco”-debe
ejercerlo la Universidad y su aparato
científico-tecnológico.
Esto,
que en América Latina, bajo el lema de rentabilidad y
privatizaciones
para alcanzar la eficiencia, se ha debilitado por sus gobiernos -que
muchas veces, aunque parezca paradójico y hasta ridículo,
manifiestan mayor preocupación por el estado económico
comprometido
de clubes de fútbol que por los problemas sociales o de la
educación-,
e incluso privatizado sin establecer los más mínimos
controles
en su funcionamiento o en el servicio que cumplen.
En
vez de ser la Universidadla que salga a la calle a dar
servicios
a la sociedad, la empresa, el gobierno; la que diga qué hacer,
hacia
dónde ir, qué decidir, opinar -desde un punto de
vista
científico-sobre lo que se está haciendo y
decidiendo,
ser la que genere proyectos de investigación y plantee modelos
de
desarrollo; está totalmente ausentede todo esto y se
limita
a producir profesionales. En vez de decirle al político
qué
tiene que hacer, invita al político a que dicte clases o
dé
conferencias en sus claustros, preguntándole que clase de
Universidad
pretende o avalando sus posturas políticas para obtener favores
durante su gobierno.
La
Universidad y las instituciones científicas constituyen el mejor
recurso, la mejor inversión para construir el futuro de nuestros
paísesy, sin embargo, son los sectores más
descuidados
y de conducta más errática.
Los políticos se manejan con la soberbia
de los que detentan el poder y prescinden del conocimiento de los
especialistas.
Creen que porque están informados lo saben todo. Confunden
información
con saber qué hacer. En el mundo de hoy, cualquiera accede a la
información, no obstante, saber qué hacer con ella,
sólo
puede el que está preparado. Confunden conducción de las
masas, con gobierno.
La
Universidad latinoamericana no puede darse el lujo de dejar que nuestra
región quede a merced de la suerte que los caudillos le den, o
que
actores, como las empresas transnacionales o la banca privada sean las
que le impriman la dirección y el proyecto de vida.
No
debe confundirse globalización, con uniformización.
Nuestros
países, nuestros pueblos, necesitan y merecen modelos propios y,
en la medida de lo posible, personalizados. No podemos copiar modelos o
recetas externos y aplicarlos porque para otros son buenos o a otros
les
conviene.
La
Universidad y el sector científico -que deberían estar
unidos en la misma institución-, constituyen el “cerebro”
activode una sociedad.
Si
la Universidad no cumple con la función de ser creativa, de
establecer
en qué dirección debe moverse la sociedad, pierde la
razón
de ser, para transformarse en una mera transmisora de conocimientos,
que
otros, generan. De esta manera, permite que nuestras sociedades
continúen
en situación de estancamiento y favorecen que la “magia” de la
ideología
imperante sea la que dé las respuestas que el conocimiento
debería
dar.
Si
queremos cambios en nuestra sociedad; esa que viene sufriendo un
proceso
de degradación inconcebible, más allá de la
cantidad
de recursos naturales que tiene, es necesario hacer una
revolución,
en términos de cambio de estructuras. Esta revolución,
debe
comenzar por el conocimiento acerca de qué debemos hacer y hacia
dónde dirigirnos y debe asumirla e iniciarla el aparato educativo.
No asumir esta responsabilidad, es favorecer la
dependencia de nuestros países y de nuestros pueblos. Eso es
traicionar
a nuestras propias raíces que han luchado, e incluso muerto, por
liberar a nuestra sociedad del colonialismo.