Tapa Problemática del Orden

 

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7. ORDEN Y DESORDEN

© Luis, DALLANEGRA PEDRAZA

Bajo este titulo, lo que pretendo considerar, son las distintas circunstancias frente a las que se verá el orden internacional.

Es evidente, que si los actores principales, o para no ser excluyentes, todos aquellos actores que tienen una participación activa en la comunidad internacional, en un momento determinado, se encuentran conformes con el estado de cosas existente -en términos relativos- se observa una estabilidad en el orden internacional. Además, puede ser que ese estado de "conformidad" existente, se deba, no tanto a la satisfacción plena de las aspiraciones del actor, sino a la total imposibilidad de modificar su situación relativa, en virtud de que el grado de permisibidad internacional, y/o la capacidad para adoptar actitudes contestatarias, se encuentra dentro de márgenes estrechos. Por lo que la estabilidad, estará dada fundamentalmente, por la capacidad de ejercer la acción disciplinaria del poder o poderes ordenadores.

Cuando por distintas circunstancias -proceso de descolonización en Africa y Asia en la década de los ‘60 provocado no sólo por la voluntad "independizante" de los países coloniales, sino también por la imposibilidad de su sostenimiento por las "madres patrias"; debilitamiento relativo de Estados Unidos por su derrota en Vietnam, a la vez que fortalecimiento relativo de determinadas potencias, como Japón, Francia, Alemania, etc.; conformación de agrupaciones de presión internacional, como el denominado Grupo de Países No-Alineados u otros, como las organizaciones no gubernamentales, o la misma OPEP; etc.- las relaciones de poder entre la potencia hegemónica-miembros del ámbito hegemónico, se flexibilizan; en estos casos, además de aumentarse el grado de permisibidad internacional, se produce una merma en el poder disciplinante, y en términos materiales, es menos efectivo.

Es en situaciones como estas, cuando se dan las políticas revisionistas por parte de todos aquellos actores, que se encuentran, en un momento determinado, disconformes con el estado de cosas existente, procurando actuar en función de sus propios "intereses nacionales", a fin de lograr una mejor inserción que la detentada hasta el momento.

Va de suyo, que estas situaciones provocan inestabilidad internacional, ya que se dan modificaciones no sólo en el estado del sistema internacional, sino también cambios en el status-quo; y si el proceso revisionista pretende reestructuraciones, pues, también se observarán cambios en la estructura e incluso en el orden.

Si todo este proceso se lleva a cabo, bajo un relativo control, sea de las potencias ordenadoras, sea por satisfacción de determinadas demandas importantes, tan sólo se dará un cambio de equilibrio en el sistema, pero, el sistema continuará siendo el mismo, y se retornará a una relativa estabilidad.

Si el proceso de referencia, llega a un punto, en que se torna incontrolable, entonces procederá el desorden internacional.

El desorden controlado es intrínsecamente manejable, mientras que el desorden difuso, puede llegar a volverse incontrolable.

Para observar la situación respecto del orden, o las circunstancias del o de los desórdenes, es necesario detectar la identidad del conflicto dominante ya que es un determinante de las relaciones internacionales en cuanto a su orientación futura.

Básica e históricamente, se dan dos tipos de desorden: 1) la anarquía; 2) el caos.

1) Anarquía. El primer tipo, consiste en actos controlados por una voluntad e inteligencia política identificable. Si no se la reprime, puede dar lugar a la anarquía internacional (35).

Este ha sido, según Liska, el caso de la guerra de Vietnam. Estados Unidos, pudo haber optado por dos alternativas en este caso. O combatir, procurando restablecer, o establecer algún tipo de orden aceptable para el mundo Occidental; o abstenerse, y en este caso permitir la sustitución, por otro tipo de orden diferente o el desorden (36). No podían darse otras alternativas, ya que, como lo analicé en la sección 5. de este trabajo, una potencia imperial tiene como misión no sólo proteger los intereses nacionales, sino también los intereses del ámbito bajo su hegemonía, o dejar que otra superpotencia cumpla con su papel.

Esto explica también la existencia -durante el bipolarismo, ya que esto no funciona con sistemas como el multipolar- de bloques de carácter defensivo, como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Organización del Tratado de los Paises del Centro (CENTO), en el Medio Oriente; la Organización del Tratado del Sudeste de Asia (SEATO u OTASE), que dejó de existir con la firma de la "paz" en Vietnam; la Organización del Tratado de Australia, Nueva Zelandia y los Estados Unidos (ANZUS), y el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR) en el hemisferio americano, siendo el más antiguo, de los bloques defensivos. Como contrapartida, en el bloque Oriental, el Pacto de Varsovia. Todos estos sistemas defensivos, tenían como propósito evitar el desorden por medios militares, y en caso de que fracasaran los organismos internacionales, cuya finalidad es la mediación y la solución pacífica de los conflictos, tanto en el ámbito mundial (ONU), o regional (por ejemplo OEA, OUA, etc.).

2) El Caos. El segundo tipo de desorden consiste en acciones que son en efecto descontroladas por un agente responsable. Si se las permite difundirse, dan lugar al caos (37).

Cuando los problemas domésticos, ya sean de carácter tribal, de clases, comunales o regionales, se extienden en forma imprevisible, se provoca la destrucción interna del orden, y a su vez puede hacer estallar un caos internacional acumulativo, en áreas, donde el orden es precario (38).

El orden mundial está en juego, cuando este tipo de desorden no permanece aislado, ramificándose en el exterior, volviendo muy difícil para las potencias ordenadoras, el hacerle frente.

El problema planteado por el Congo en 1960, es un ejemplo, en el que se vio envuelta Nigeria, en virtud de la internacionalización del caos. Las fuerzas de la ONU intervinieron, pero con poco éxito, y el resultado en definitiva, fue la división en Congo (Brazzaville) y Congo (Kinshasa) hoy Zaire. Luego del retiro de la ONU, hubo una intervención unilateral por parte de los Estados Unidos, a fin de restaurar el orden.

Otro ejemplo de caos, estuvo dado por la situación planteada en El Salvador y en Nicaragua (en Centroamérica).

Por el contrario, el caso cubano, en la década de los '60, lo calificaría, de acuerdo con los conceptos de desorden expuestos por Liska, en la anarquía internacional, ya que la "exportación" de la revolución a América Latina, y su intervención en Africa, constituyeron una forma de provocar inestabilidad, generando desorden. Aquí existe una voluntad e inteligencia política identificable, que bajo la concepción de "extender al mundo el comunismo" o "liberarlo de la opresión colonialista", adoptó objetivos expansionistas, utilizando como medio la creación de focos de desorden, en aquellas regiones, donde había un vacío de poder, o donde se planteaban situaciones conflictivas.

La expansión de Israel, en nombre del "sionismo" o de su seguridad, o la de Egipto u otro país árabe, en nombre del pan-arabismo, en el Medio Oriente, constituyeron o constituyen otras tantas formas de anarquía internacional. en una región diferente.

El caso Yogoeslavia, es típico de caos, así como las situaciones en Africa en Somalía, Etiopía o Zaire. Un caso de caos, de tipo transnacional es el del narcotráfico.

La anarquía y el caos, son tan peligrosas como los vacíos de poder, ya que este último, implica, inexistencia de un poder ordenador. Lo que debe evitarse, es el derrumbe total de la distribución de poder, hasta el punto en que las posibilidades de orden, sean prácticamente nulas, cayéndose entonces en un caos mundial.

La desintegración de la URSS en 1991, implicó la desaparición de un poder ordenador, derivando en la desaparición del sistema vigente y su orden.

No obstante, la problemática del orden y su mantenimiento, no es asunto exclusivo de fuerza militar. En esta aspecto, coincido con Werner Goldschmidt:, quien planteaba que: "si un régimen asegura el orden, por ello mismo, tiene como secuela pacificación. Si además de asegurar el orden, realiza justicia el corolario es la Paz(39).

Esta última, es una "ecuación" bastante compleja de resolver. Pacificación (Pax) siempre se ha dado, pero para alcanzar un orden con justicia para todos, o al menos, la gran mayoría, hay que resolver una gran cantidad de temas previos, para los que la comunidad internacional, aún está lejos de estar preparada.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Problemática del Orden, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis (Coordinador y Compilador), "Geopolítica y Relaciones Internacionales", (Buenos Aires, Pleamar, 1981), págs. 1-39.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com   


(35) Liska George, War and Order, op. cit., pág. 28.

(36) Ibidem, págs. 28-29.

(37) lbidem, pág. 28.

(38) Ibidem, pág. 51.

(39) Goldschmidt, Werner, Introducción al Derecho: La Teoría Trialista del Mundo Jurídico y sus Horizontes, Depalma, Buenos Aires, 1968, pág. 353.