¿POST-GUERRA FRIA O POST-BIPOLARISMO?

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Luis DALLANEGRA PEDRAZA *


Frente a los cambios profundos mundiales que se vienen gestando desde mediados de la década de los ‘80s, que han derivado en la destrucción de la URSS, la caída del muro de Berlín y la modificación de las pautas de relacionamiento global, que hasta esos momentos se venía centralizando en la pugna ideológica Este-Oeste conocida como "guerra fría"; la mayoría de los analistas en asuntos internacionales -expertos y no expertos- realizan evaluaciones sobre las consecuencias que actualmente vive el mundo y sus tendencias futuras.

El punto de vista y de partida de sus análisis se centra en lo que llaman permanentemente el mundo de la "post-guerra fría".

Más allá de los análisis que se lleven a cabo y sus resultados, lo importante ahora es saber con qué variables se hacen, cuáles son los escenarios que se consideran y los parámetros que se utilizan de manera tal de poder hacer un verdadero diagnóstico de situación y observación de las principales tendencias.

Para comenzar, hay diferencia entre cambios "en" el sistema internacional, que son modificaciones que se dan en el marco de un sistema cuya vigencia perdura, y cambios "de" sistema que implican una transformación, o dicho en otros términos, la desaparición de un sistema y su reemplazo por uno nuevo y distinto del anterior, con reglas diferentes.

Ejemplo del primer caso es el paso de la guerra fría -profundo desentendimiento entre los actores polares- entre 1947 y 1962 a la coexistencia pacífica -entendimientos puntuales entre los actores polares, por ejemplo el teléfono rojo a partir de 1958; el Tratado Antártico de 1959; el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares en 1960 y así sucesivamente otros acuerdos que tienen que ver con la no realización de explosiones atómicas en la atmósfera, sí subterráneas; el acuerdo sobre el espacio ultraterrestre, los cuerpos celestes y la luna; los fondos marinos; Salt I; Salt II; Start; etc..- a partir de esta última fecha y hasta 1979, en que Reagan reinicia una segunda guerra fría hasta que se llega a la Cumbre de Reikiavik en 1985. Estos son cambios que se dan "en "el sistema, ya que el bipolarismo perdura.

Lo mismo puede decirse de la "derrota" de Estados Unidos en la guerra de Vietnam, que significó no sólo su retiro de ese país y el avance soviético, sino también la pérdida del equilibrio hegemónico por parte de Estados Unidos en el sudeste asiático, en beneficio de la URSS. Este cambio en el "status quo" del sistema, no significó la finalización del bipolarismo, ya que el sistema continuó esencialmente siendo el mismo.

El caso del impacto petrolero producido por los paises de la OPEP a partir de 1972, que modificó la conducta industrial de los países altamente desarrollados dependientes del petróleo, a tal punto que tuvieron que generar tecnologías energéticas alternativas para poder afrontar la situación; produjo modificaciones en la estructura del sistema, pero éste, esencialmente continuó siendo bipolar.

Así podríamos dar una gran variedad de ejemplos.

Por el otro lado, hay cambios "de" sistema cuando las "características esenciales de su funcionamiento desaparecen, emergiendo unas nuevas, distintas de las anteriores". Ha desaparecido el sistema y lo que nos encontramos son situaciones nuevas, aunque carentes de reglas estables suficientes, como para poder predecir qué actitud deben adoptar los distintos actores en el contexto internacional.

Los cambios "modificantes" implican nuevos "estados" dentro de un mismo sistema; por ejemplo: a) cambios en el estado o la situación del sistema, como el provocado por la descolonización acelerada y masiva en Asia y Africa, particularmente en los ‘60s. b) Cambios en el status quo o la posición relativa entre los actores, como la modificación producida debido a la derrota de Estados Unidos en la guerra de Vietnam y su pérdida de presencia hegemónica en el sudeste asiático. c) cambios en la estructura, como los producidos por el impacto OPEP, ya que un actor distinto de los que conducen el sistema como Estados Unidos y la URSS, modificó reglas básicas del sistema; en este caso en el segmento industrial con consecuencias para otros segmentos, como el financiero (endeudamiento posterior); en el comercial (recesión); etc..

Los cambios "transformantes" no significan que hay nuevos "estados" en el sistema, sino que no hay sistema. Ha desaparecido, por lo tanto los parámetros con que las acciones , situaciones y fenómenos eran medidos ya no existen.

La postguerra fría, implica que estamos frente a un cambio de estado del mismo sistema. Esto significa -no en términos temporales, como se está utilizando, ya que pareciera no encontrarse otro término para definir esta época, sino de variables de análisis- que los parámetros con que realizamos nuestros diagnósticos y establecemos tendencias, son los vigentes para el sistema bipolar, sólo que en un estado distinto que el de la guerra fría.

Hoy, sin embargo, resulta obvio, aún para el observador intuitivo, que el sistema ya no existe. Uno de los actores o componentes del bipolarismo: la URSS, ya no está. La pugna ideológica Este-Oeste no continúa, y tampoco son importantes los "acuerdos puntuales" característicos de la coexistencia pacífica.

Desde mi punto de vista, la "segunda" postguerra fría se inicia con la Cumbre de Reikiavik en 1985, en la que Reagan y Gorbachov acuerdan reducir los arsenales nucleares (continuación de Start) así como flexibilizar los conflictos internacionales en los que uno u otro intervenía directa o indirectamente dentro del marco de la pugna Este-Oeste.

Esta postguerra fría -la segunda postguerra, ya que la primera postguerra fría tuvo lugar entre 1962, con una serie de altibajos, hasta 1979.- continúa -ya que aún hay bipolarismo- hasta la desintegración de la URSS en 1991, en que se termina y se inicia el post-bipolarismo.

Hoy -y desde hace ya casi cuatro años- nos encontramos en el mundo del post-bipolarismo. Esto durará hasta que se "cristalice" el proceso generatriz del nuevo sistema y orden.

El error de plantearse las cosas desde la perspectiva de la postguerra fría ha hecho que los análisis se centren -en un reduccionismo absurdo- en el eje estratégico militar, decidiendo que el futuro orden mundial -como dijera Bush después de la finalización de la guerra del Golfo Pérsico: se ha iniciado el nuevo orden mundial, desdiciéndose al poco tiempo- pasará por las actividades de disciplinamiento militar que se llevan a cabo en lugares como el Medio Oriente, la ex Yugoeslavia, Somalía, o la problemática del narcotráfico a través de la DEA, etc.

Estos análisis dejan de lado segmentos más significativos para el futuro orden -en el viejo orden bipolar el eje estratégico-militar era "catalizador" del sistema de relacionamiento- que el que tiene que ver con ejércitos, tipo y cantidad de armamento, etc.. Hoy en día es mucho más importante y definitorio saber qué pasa en el segmento científico-tecnológico; en el financiero, en el comercial y en el industrial.

La "agenda" internacional, gira fundamentalmente alrededor de problemáticas centradas en estos segmentos, aunque la espectacularidad informativa pase por los conflictos habientes.

Esto no significa que las guerras se han terminado, así como las ideologías. Esto no significa que el rol de las fuerzas armadas está tocando a su fin. Los conflictos continuarán por siempre, las fuerzas armadas tendrán siempre un rol que cumplir.

Las tendencias actuales marcan que los nuevos parámetros de relacionamiento; las nuevas variables de análisis deben considerar características que se dan, no en el eje estratégico-militar, como ocurrió durante la guerra fría -e incluso puede darse en algún futuro nuevo sistema- sino en el eje económico que privilegia segmentos como el financiero (inversiones y endeudamiento; flujo de capitales, etc.); comercial (mercados, configuración de conglomerados geo-económicos); el industrial (decadencia de procesos industriales y emergencia de novedosos); y científico-tecnológico (eje paradigmático, ya que maneja las pautas de funcionamiento del resto, incluso de la producción y tipo de armamentos).

Además, resulta un reduccionismo peligroso centrar en un sólo eje o en un sólo segmento los análisis, especialmente si lo que se quiere hacer es predecir cuál será el nuevo orden mundial. La vida social, no gira exclusivamente alrededor de los conflictos y la seguridad, también se invierte, se comercia, se produce y se crea.


Foto AutorEsta página fue hecha por  Luis DALLANEGRA PEDRAZA

* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Publicado en "Debates", Vol. I, Nro. 1, Mayo de 1994.

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

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