RUSIA-OTAN:
¿NUEVOS VINCULOS? 
(*)
©  Lic. Orlando Cárdenas (**)


El segundo semestre de 1993 marcó el comienzo de un cambio significativo en la proyección exterior de la Federación Rusa y en su situación internacional. A un primer plano en sus relaciones con el mundo occidental han pasado los temas estratégicos político-militares, que ejercen una notable influencia sobre la conformación del sistema de seguridad europeo y mundial en general.

Un elemento de singular trascendencia en el nuevo orden de seguridad regional lo constituye la ampliación de la membresía de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la posición de Moscú ante ella. Aspectos, a los cuales va dirigido el análisis en el presente trabajo.

ANTECEDENTES DEL PROBLEMA

Durante el periodo posterior a la segunda guerra mundial, Europa occidental se consolidó en torno a los Estados Unidos como centro político y militar único. La división internacional del trabajo ocurrida en esta etapa, logró una diferenciación entre los centros financieros, regiones industriales y periferias agrícolas.

Por su parte, Norteamérica fue adoptando paulatinamente las funciones de banco mundial, elevando considerablemente las exportaciones de capitales y producción industrial hacia los países europeos y del tercer mundo, lo que trajo como resultado un vertiginoso despegue tecnológico de la "periferia mercantil mundial" y la conversión del mercado nacional estadounidense, en escenario de competencia industrial internacional.

Los nuevos centros económicos surgidos, fueron capaces de acumular importantes recursos financieros, hasta convertirse en competidores crediticios en la zona de dominación norteamericana.

Esta competencia, además de acelerar la carrera tecnológica, fue la causa principal de la formación, en los años setenta, de los centros regionales de créditos financieros (Japón en el sur de Asia; Gran Bretaña, Francia y Alemania en Europa Occidental) que pudieron satisfacer las necesidades inversionistas de cada región, a la vez que lograron acumular una parte sustancial del flujo monetario regional y actuar en el mercado mundial en calidad de corporaciones regionales multifacéticas.

Estas corporaciones se han caracterizado por una elevada efectividad económica, lo cual obedece fundamentalmente a la acumulación de grandes recursos, en las direcciones estratégicas más importantes y los bajos costos en la esfera de la producción y la circulación.

Si bien la internacionalización de la producción ha sido la tendencia predominante del desarrollo económico mundial en el transcurso de nuestro siglo, a partir de este momento comienza a verificarse un proceso de regionalización económica y política.

Mientras esto sucedía, los Estados Unidos se mostraban incapaces de asegurar su liderazgo en la competencia económica mundial, debido entre otros factores, a los enormes gastos en la esfera de los armamentos y las acciones político-militares fuera de su territorio.

Ante la imposibilidad de ejercer un verdadero control económico y financiero sobre los procesos de regionalización de la comunidad mundial, norteamérica se ha proyectado a formas más sutiles de dominación político-económica, fundamentalmente en regiones de competidores potenciales

Lo cierto es que el desarrollo del mercado mundial en los últimos años, ha marchado por la vertiente del intercambio de mercancias e inversión de capitales entre corporaciones de carácter regional, lo cual traducido a términos políticos presupone una marcada inestabilidad de la correlación de fuerzas postbélico en la arena internacional.

Las contradicciones fundamentales en este contexto, se manifiestan entre los Estados Unidos y los nuevos grupos regionales, así como también entre los países aspirantes al liderazgo regional dentro de los distintos grupos.

En el caso específico de Europa, los anos setenta significaron para el continente un auge del proceso de consolidación regional, fundamentalmente en lo económico. A diferencia de otros centros, el factor estimulante del proceso europeo fue la competencia tecnológica frente a los países periféricos, que fueron-capaces de penetrar los mercados norteamericanos y posteriormente sus propios mercados.

El rasgo característico de la integración europea hasta los anos noventa fue su limitación a la parte occidental, como consecuencia de la pertenencia de Europa central y oriental al campo socialista y su aislamiento de los procesos económicos y políticos de la región.

A pesar de su carácter contradictorio, las tensas relaciones entre - los dos bloques político-militares conformados sobre la base del sistema de seguridad de Yalta y Postdam, lograron minimizar las tradicionales contradicciones europeas (entre el bando germánico y los países de la Entente), como resultado de la división de las tierras alemanas.

No es casual que el primer secretario general de la OTAN, Lord Ismay manifestara con clara ironía, que la alianza militar pretendía tener dentro a los norteamericanos, fuera a los rusos y debajo a los alemanes (1).

El desmoronamiento del campo socialista europeo y la liquidación del Tratado de Varsovia, conllevaron al desmontaje del sistema de seguridad postbélico. La unificación de Alemania, en tanto consecuencia inevitable de estas transformaciones, constituye realmente el punto de partida para el cambio radical de la correlación de fuerzas en la política europea.

La unificación de las tierras alemanas ha dado lugar a do importantes procesos continentales:

Por una parte, ha surgido la tendencia a una nueva conformación de la zona germánica de influencia en Europa Inmediatamente después de la desintegración del Tratado de Varsovia los países ex socialistas de Europa central y oriental manifestaron gran interés por ingresar en las estructuras interestatales europeas fundamentalmente en la OTAN.

La orientación occidentalista de los países de Europa del Este puede conllevar a una relación con Alemania de metrópolis-colonia en el plano económico y la dominación germánica de la región centro europea, como tendencia.

Por otro lado, se ha forzado la configuración de las estructuras políticas de la integración europea. Durante mucho tiempo, las perspectivas de una estructura política de integración continental se mantuvieron en los marcos de una hipótesis, hasta que encontraron su materialización práctica en las iniciativas de Alemania en 1989 y dos años mas tarde se lograba el acuerdo de Maastrich y la creación de la Unión Europea.

La integración europea está llamada a convertirse en un medio de regulación de las tradicionales contradiciones del continente.

Los acuerdos de Maastrich han dado inicio a una profunda transformación de la consolidación regional, que puede resumirse en los siguientes aspectos:

Estos procesos han conducido a la ampliación de la membresía de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, como manifestación del desarrollo de las contradicciones europeas.

El debate en torno a la extensión de la alianza militar noratlántica, se circunscribe como un caso particular en un problema de mayor significación: la liquidación total del sistema de seguridad regional basado en los acuerdos de Yalta y Postdam, tomando como premisa :`los resultados finales de la confrontación este-oeste.

DISTINTAS POSICIONES

La discusión acerca de la ampliación de la OTAN comenzó desde el momento mismo en que se produjo el desmoronamiento del campo socialista europeo y fundamentalmente la desintegración de la Unión Soviética en 1991. Estos acontecimientos trajeron como resultado el surgimiento, en las fronteras orientales del continente, de nuevos Estados-países con regímenes de poca estabilidad política, afectados por conflictos interétnicos y poseedores, en algunos casos, de armamento nuclear.

Por otra parte los países exsocialistas de Europa central y oriental quedaban al margen de alianzas militares, conformando una "zona gris" desde el punto de vista estratégico-militar.

Durante la polémica se han puesto de manifiesto diferentes posiciones de antiguos y nuevos sujetos de la política internacional

Los Estados Unidos, a pesar de diferentes enfoques contrapuestos, intentan añadir el factor militar a las pretensiones de dominación económica y política sobre Rusia, minimizar su papel de gran potencia estratégico-militar y crear, si les fuera posible, un sistema de "cinturones sanitarios de seguridad" en los marcos de la alianza y en perspectiva incluir a Moscú en uno de ellos.

Por otra parte, está entre sus objetivos fortalecer el protagonismo de la alianza y reducir la importancia de la Organización de Seguridad y Cooperación Europea (OSCE) (2).

Los miembros europeos de la OTAN mantienen una actitud cautelosa, contradictoria y condicionada por las aspiraciones de los países vencedores en la segunda guerra mundial de conservar el "status que" en Europa occidental por un lado, y las intenciones de Alemania de incluir a Europa central y oriental en su zona de influencia geopolítica.

No es casual que durante la IX Cumbre de la CSCE, en diciembre del pasado año, estos países rechazaran la propuesta norteamericana de estudiar sólo durante seis meses el ingreso de nuevos miembros a la OTAN, proponiendo y aprobándose un plazo de doce meses como mínimo.

Estos países se enfrentan a un dilema de nuevo tipo: aceptar a los estados exsocialistas como nuevos miembros y asumir el riesgo de importar su inestabilidad al territorio de la alianza, o rechazarlos con el riesgo de que esta inestabilidad se extienda a su territorio de todas firmas (3).

La postura de los países exsocialistas de Europa central y oriental (incluido el Báltico) está condicionada por su orientación abiertamente prooccidental y dirigida a su plena integración en las estructuras económicas, políticas y militares del continente; a la vez que buscan seguridad ante los peligros expansionistas y hegemonistas de las fuerzas nacionalistas rusas. Más ano ahora, si se tiene en cuenta la solución bélica de la crisis en Chechenia.

Rusia intenta prevenir los posibles riesgos que para su seguridad encierra, la extensión del mayor bloque militar del mundo hasta sus fronteras y evitar, en lo posible, la pérdida de su influencia sobre sus ex-aliados europeos y el aislamiento del mundo occidental.

Como alternativa a la extensión de la Alianza Atlántica hacia el Este, la dirección moscovita ha concebido su propia concepción de asociación común europea, la cual constituye el elemento clave de la política exterior de la Federación Rusa. Esta concepción propone:

Como puede observarse, la concepción rusa de asociación común continental tiene como objetivo central la reducción del papel internacional de la OTAN, otorgándole a la OSCE un rol decisivo en el escenario europeo. Hacia el logro de este objetivo han estado dirigidos los esfuerzos de la política exterior moscovita.

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU en su 49 periodo de sesiones, el presidente ruso Boris Yeltsin se pronunció por la necesidad de comenzar la discusión de los programas regionales de seguridad y fortalecimiento de la paz, proponiéndole a la organización la misión de coordinar los procesos de formación de estos sistemas.

LA ASOCIACION PARA LA PAZ

Si bien las intenciones de ampliar la OTAN con países de Europa del este datan de 1991, sólo se colocan en términos prácticos en la segunda mitad de 1993, posterior a la solicitud oficial de Polonia para ingresar en la alianza militar y la actitud positiva del presidente ruso ante ésto, durante su recorrido por el subcontinente en agosto de ese año.

Sin embargo la tendencia hacia la actualización de las contradicciones geopolíticas y estratégico-militares entre Rusia ! occidente había surgido ya en meses anteriores. La adopción por parte de la dirección del Kremlin de diferentes medidas económicas en sus relaciones con las repúblicas exsoviéticas, demostraron lo sensible que era para los países desarrollados, la colaboración entre Rusia y su "extranjero próximo" en los marcos de la Comunidad de Estados Independientes.

Claro está, que para Moscú la integración económica en el "espacio postsoviético" puede desarrollar ilusiones de determinado modelo colonial y en perspectiva cierto "renacimiento imperial" de una u otra forma.

Con nuevas energías se alzó el problema del ingreso en la OTAN de los países esteuropeos después de la liquidación armada del Soviet Supremo en octubre del pasado año y el vertiginoso ascenso de las fuerzas ultranacionalistas rusas, en primer lugar del llamado síndrome Zhirinovsky, hechos que fueron interpretados por estos países como prueba fehaciente de la inestabilidad del régimen de los "demócratas".

La reacción oficial del gobierno ruso ante la inminente extensión de la OTAN estuvo fundamentada en tres principios:

Sin embargo esta valoración oficial no fue compartida por los órganos armados, quienes alertaron sobre las implicaciones que para Rusia tiene la extensión del bloque militar atlántico hasta sus propias fronteras. Según se plantea en el informe del Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación Rusa:

Si como resultado de la ampliación de la OTAN, la agrupación más poderosa del mundo se aproximara a las fronteras rusas; esto requiere de un reanálisis radical de todos los conceptos defensivos, reorganización de las fuerzas armadas, reevaluación de los contornos del teatro de operaciones militares, despliegue de una infraestructura adicional, rebasificación de grandes contingentes militares y el cambio en los planes operativos y el carácter de la preparación combativa... esto conllevará Indudablemente a un debilitamiento de la capacidad defensiva de Rusia (9).

Por otra parte el rechazo de Moscú a la ampliación de la alianza sin su presencia, implica el ingreso de Rusia en la OTAN, lo cual no está en los planes de occidente.

Ante la negativa rusa de extensión directa del bloque militar atlántico hasta sus propias fronteras y la presión de los países esteuropeos para su ingreso en él, las administración norteamericana propuso una variante sutil de ampliación: la iniciativa Clinton de "Asociación para la paz", que fue aprobada por el Consejo de la OTAN el 10 de enero de 1994.

La OTAN -se plantea en la convocatoria- está abierta para todos los países europeos dispuestos a observar los principios de nuestra alianza. Contamos ampliar la OTAN con los estados democráticos de Europa central y oriental y nos disponemos a hacerlo a través de un proceso evolutivo, teniendo en cuenta el desarrollo político y estado de seguridad de Europa en general (10).

El programa de "Asociación para la paz" puede ser, a nuestro juicio, valorado desde diferentes ángulos y posiciones.

Para los países de Europa central y oriental, la nueva asociación constituye un peldaño intermedio en el camino que los conducirá hasta su añorada meta de incorporación definitiva a la alianza, por lo que significa sólo una parte de lo que esperaban de occidente.

Estos países están llamados a continuar realizando transformaciones económicas, sociales y políticas en aras de lograr una mayor estabilidad interna, que le resulte convincente a los miembros de la OTAN y puedan en un futuro, ingresar al bloque militar.

En este sentido el programa no satisface plenamente las necesidades de seguridad de estos estados, ni elimina sus temores ante la amenaza, siempre latente desde Rusia.

Con esta nueva fórmula, las potencias occidentales consiguen evadir las exigencias de los países exsocialistas de participación directa en la alianza, a la vez que encuentran una vía eficaz de presionarlos por el camino que más convenga a sus intereses regionales.

Al mismo tiempo logran extender las fronteras del bloque atlántico, pero no de forma oficial, sino a través de una variante escurridiza y solapada, lo cual excluye en cierta medida, las preocupaciones de Moscú por una OTAN refundada y extendida hasta sus propias fronteras sin su participación.

Tal como planteó el secretario de estado norteamericano Warren Christopher:

Para Rusia, la iniciativa adoptada por los líderes occidentales significa, en cierto sentido, un éxito de su política exterior, ya que ha logrado por el momento esquivar los peligros del acercamiento de la OTAN a su territorio. Sin embargo no debemos ignorar que la asociación es un primer paso de ampliación del bloque militar occidental y por tanto encierra para Moscú varios peligros.

Ahora bien, ¿sobre qué bases descansa el programa de "Asociación para la paz"?

Los países participantes tienen la posibilidad y el derecho de efectuar consultas con la OTAN sobre temas de seguridad, a su vez podrán ser invitados a determinadas sesiones de trabajo.

Se desarrollará una planificación conjunta de los procesos de instrucción y realización de maniobras, con el objetivo de elevar la capacidad combativa durante la ejecución de operaciones de paz o de otro tipo, que puedan ser determinadas posteriormente

Con la asesoría de la alianza, cada país elaborará su programa individual de participación, teniendo en cuenta sus posibilidades económicas y el potencial defensivo. El programa establece que el presupuesto militar de los estados debe estar abierto al control del poder civil y del ministerio de defensa nacional.

Se garantiza la realización de maniobras y ejercicios militares conjuntos en el territorio del país participante, también se incluyen misiones a largo plazo para la reorganización de los sistemas de armamento, con el fin de que éstos se adapten a las acciones con las fuerzas de la OTAN.

Los participantes pueden abrir su oficina de enlace con la alianza en Bruselas y en caso de amenaza a la seguridad, efectuar consultas bilaterales, sin embargo, la asociación no da garantías de seguridad al país ante la agresión de un tercero.

Será responsabilidad de cada país costear el rearme de su ejército la participación en maniobras conjuntas y los gastos de su representación en la alianza.

La iniciativa de la OTAN fue recibida con entusiasmo por los paises de Europa central y oriental y las repúblicas exsoviéticas, no así por Rusia, quien se mantuvo vacilante ante el dilema de incorporarse o no en la asociación hasta el último momento. Esto se debió en cierta medida, a las dificultades que se vió obligado a enfrentar el gobierno para lograr un consenso con los órganos armados y con la opinión pública nacional.

Según los resultados de una encuesta realizada a finales de marzo de 1994 por el centro de estudios de opinión social de Rusia entre 1600 personas, el 49 % de la población se manifestó a favor del ingreso de su país en la "Asociación para la paz", 15 % de los entrevistados estuvo en contra y el resto se negó a responder la pregunta.

La mayoría de los que apoyaron el ingreso son menores de 40 años, y residen en los grandes centros de país, este sector en diciembre de 1993 votó en su mayoría por las listas de los grupos políticos de Yavlinsky, Gaidar y Shajrai.

Los entrevistados que manifestaron su desacuerdo fueron en su mayoría personas mayores de 55 años, residentes en pequeñas ciudades y sufragaron a favor de las organizaciones opositoras comunistas, nacionalistas y campesinas.

Si desde sus comienzos Moscú no tuvo otra alternativa que aceptar la idea del programa, su ingreso a él fue condicionado por diferentes exigencias.

En primer lugar y según se plasma en su concepción de asociación europea, Rusia solicita la subordinación de la OTAN a la CSCE.

Por otra parte, exigió el reconocimiento por la alianza de un atamiento diferenciado hacia ella en los marcos de la Asociación, en tanto potencia mundial y miembro permanente del Consejo de seguridad de la ONU.

La realización de consultas diferenciadas entre Moscú y la OTAN sobre temas de seguridad mundial y europea, con carácter regular y sistemático (aún sin crisis), incluyendo la posibilidad del veto a las decisiones, fue otra condición impuesta por Rusia para su ingreso al programa.

Estas exigencias se mantuvieron más o menos latentes durante todo el primer semestre del pasado año y en algunos momentos fueron forzadas, tal es el caso de su negativa a firmar su ingreso en abril, vega que aviones de la OTAN bombardearan objetivos serbios en Bosnia-Herzegovina; acusando Moscú a la alianza de ignorar sus intereses en la región.

Sin embargo, Rusia se vió precisada a firmar su adhesión a la Asociación para la paz" el 22 de junio del presente año, sujeto a ratificación a finales de año, siendo el vigésimo primer país en hacerlo.

Pensamos que fueron varias las razones que motivaron esta decisión: el programa era ya un hecho consumado con o sin su participación no sumarse sólo traería su aislamiento de los procesos continentales, con serias afectaciones para las reformas político-económicas en curso.

Su rechazo seria interpretado como muestra de aspiraciones expansionistas e imperialistas hacia Europa del Este, más ano si tomamos en consideración el lugar alcanzado por las fuerzas ultranacionalistas en el parlamento, lo cual Indudablemente incrementaría los sentimientos antirrusos en la región.

El ingreso al programa resultaba imprescindible para el rescate del papel de gran potencia en el contexto de la redefinición de su política exterior, además de no faltar las presiones y promesas de ayuda económica por parte de occidente.

Durante la firma del tratado de asociación, quedó establecido el ingreso de Rusia en idénticas condiciones que el resto de los países anteriormente incorporados.

Paralelo a esto, se aprobó un curioso documento suplementario en calidad de programa individual de participación, con doble acepción lingüística, pues en ruso se le llamo "Protocolo Rusia-OTAN" mientras que en ingles y francés se tituló "Sumario de conclusiones".

En este documento, con carácter informal y sin rango de tratado, se establecen las relaciones especiales entre Moscú y la alianza, sobre la base de un dialogo profundizado, al reconocerse su papel de gran potencia según la fórmula 16+1; sin embargo las consultas no serán sistemáticas, sino "caso por caso" a decisión de la OTAN y no habrá derecho al veto por parte del Kremlin.

La delegación rusa insistió en llamarle a su programa individual "protocolo", teniendo en cuenta que esa palabra en idioma ruso da la imagen de un tratado internacionalmente reconocido y de esa forma serle más fácil al gobierno convencer a la opinión pública nacional de la trascendencia de su ingreso.

Estas singulares relaciones entre Moscú y Bruselas encontraron su reflejo en las palabras del canciller británico Douglas Hurd, cuando dijo: "Ni veto, ni sorpresas: transparencia" (12).

La adhesión de Rusia a la asociación, tiene no pocas implicaciones político-económicas y estratégicas que no debemos ignorar.

Desde el punto de vista estratégico-militar, este hecho puede significar una notable reducción de la influencia rusa en Europa central y oriental.

El país se verá precisado a tener pérdidas económicas, en la reorganización de los sistemas de armamento y su mejor adaptación a las acciones conjuntas con la alianza.

Los Estados Unidos solucionarán en cierta medida la crisis de su complejo militar industrial, al desarrollar sustancialmente las ventas de armas a Europa del este, quién tendrá que sustituir el arsenal soviético por el de la alianza; lo que a la vez implica una notable reducción de las exportaciones de armas rusas, quien tenía previsto para 1994 un monto total de 4 000 millones de dólares.

Desde este punto de vista la ampliación de la OTAN, aún en su variante intermedia implica ventajas económicas para occidente y pérdidas para Rusia.

Este hecho conlleva a que la influencia de la OTAN se desplace ahora al este, hasta el Pacifico, lo que puede traer una ruptura de la correlación de fuerzas en Asia, con más razón si tenemos presente los intereses norteamericanos en ese continente (13).

Por otra parte, resulta incuestionable que la presencia rusa en la "Asociación para la paz" trae para el país determinadas ventajas.

Dos días después de su ingreso, firmó con la Unión Europea un acuerdo de asociación y cooperación, su objetivo a el de establecer en el futuro una zona de libre comercio con los países comunitarios, según la fórmula 12+3+1 (sujeto a revisión en 1998).

El 10 de julio, el presidente ruso fue invitado a participar en los debates políticos de la cumbre del Grupo de los Siete, consiguiendo una invitación del primer ministro canadiense para asistir al próximo encuentro, que se realizará en su país, en calidad de miembro pleno del G-8.

Durante la cumbre de los presidentes Boris Yeltsin y Bill Clinton en septiembre, se aprobó la "Asociación para el progreso económico", que estimula en gran medida las inversiones privadas norteamericanas en Rusia.

Un nuevo giro alcanzó el problema de la ampliación de la OTAN, a raíz de la decisión del Consejo Atlántico (14), sobre la inminente incorporación de los países del Grupo de Visegrad (República Checa, Eslovaquia, Polonia y Hungría) al bloque.

Esta determinación, fue la causa principal que afectó el desarrollo de la IX Cumbre de la Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea, celebrada recientemente en Budapest (15).

La inminente extensión atlántica con países de Europa central y Oriental tomó por sorpresa a Rusia, que esperaba un proceso más largo y paulatino, dentro de los marcos de la "Asociación para la paz". Esto conllevó al rechazo, por parte de Moscú, a ratificar su adhesión al programa de la alianza, al no firmar los documentos acordados en junio.

Lo cierto es que la refundación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte parece ser un hecho inevitable y a Rusia sólo le resta fortalecer sus relaciones con ella, si es que desea conservar su status de potencia mundial y no quedar aislada de los procesos continentales.

Ampliar la OTAN excluyendo a Rusia, significa para ella, no poder participar sobre bases de igualdad en la solución de los problemas regionales, lo que conllevaría a su aislamiento general, pues la alianza asumiría las funciones universales conferidas a la OSCE, de la cual Moscú es uno de sus líderes y principal arquitecto.

No es casual que el presidente Yeltsin haya insinuado recientemente la posibilidad, que en un futuro, su país podría formar parte del bloque en el plano político, como lo fue Francia en el pasado.

Resulta difícil predecir el futuro del problema analizado, en momentos que Rusia se encuentra sumida en una crítica situación política, como consecuencia de la crisis en la República Autónoma de Chechenia, lo cual ineludiblemente dejará sus huellas sobre la proyección exterior del país y el proceso de conformación del sistema de seguridad europeo en general.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
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(*) © Publicado en "Revista de Estudios Europeos", N° 32, Octubre-Diciembre 1994, Centro de Estudios Europeos, 1974-1994 XX Aniversario, La Habana, Cuba.
(**) Licenciado en Ciencias Filosóficas. Investigador del programa de Estudios Postsoviéticos del Centro de Estudios Europeos. 
(1) Ver: Bo. Huldt. "OTAN, alianzas en el pacífico.. ¿Cómo restructurar las alianzas militares?". La Jornada, 16 de mayo de 1994.
(2) La Organización de Seguridad y Cooperación Europea la integran 51 países de Europa, más Estados Unidos y Canadá. Hasta el 31 de diciembre de 1994 esta organización se nombraba Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea (CSCE). 
(3) Ver: Andrés S. Serrano. "La nueva OTAN y el Este: una tarea inacabada" Revista Política Exterior, No. 37,1994, pág. 44. 
(4) El Consejo de Cooperación del Atlántico Norte fue creado por la OTAN en 1992, como un órgano de consultas entre la OTAN y los paises de Europa del Este y Asia central. Lo integran los 16 miembros de la alianza más 22 países del antiguo Pacto de Varsovia. 
(5) El Consejo de Europa es un órgano de consultas integrado por 32 países europeos encaminado a la solución de problemas en torno a los derechos humanos, relaciones interétnicos, problemas ecológicos, etc...
(6) La Unión de Europa Occidental tare creada en 1994 y constituye el brazo armado de la Unión Europea, al tener a su disposición fuerzas militares y servir de enlace con la OTAN. Está integrada de la Comunidad de Estados Independientes en el fortalecimiento de la estabilidad, seguridad y pacificación continental (quedando la propia alianza militar no como elemento dominante sino de colaboración) por 9 países de la Unión Europea, varios estados asedados (Turquía, Noruega e Islandia), observadores (Greda, Dinamarca e Irlanda) e interlocutores asedados (9 países de Europa d Este). 
(7) Ver: Andrei Koxiriev. "La Asociación Común Europea". Niezarisimaya gazeta (Diario independiente), 2 de marzo de 1994 (en ruso). 
(8) Ver: Niezavisimaya gazeta (Diario Independiente), 26 de noviembre de 1993 (en ruso). 
(9) Ver: Informe del Servicio de Inteligencia Exterior. Izvestia, 24 de noviembre de 1993 (en ruso). 
(10) Tomado de: V. Cherviakov. "La ampliación de la OTAN como reflejo de la correlación de fuerzas en el mundo" Centro de información analítica sobre la coyuntura política de Rusia (en ruso).
(11) Tomado de: El País, 11 de enero de 1994. 
(12) Tomado de: El País, 22 de junio de 1994.
(13) Ver H. Kissinger. "Los dos problemas en el mundo". Diario Las Américas 2 de marzo de 1994.
(14) El Consejo Atlántico es el órgano soberano de la OTAN, integrado por los jefes de Estado y gobierno o los ministros de relaciones exteriores.
(15) Ver: Orlando Cárdenas Fernández. "IX Cumbre da la Conferencia de Cooperación Europea: apuntes sobre un fracaso". Informe Especial N° 84, Centro de Estudios Europeos, Ciudad de la Habana, 1994.