UN TEMA “NO DEBATIDO” EL INTERES NACIONAL

DE LOS PAISES SUBDESARROLLADOS *

Luis Dallanegra Pedraza **

Hacer un análisis de las relaciones internacionales, es estudiar la política exterior de los Estados que componen la comunidad internacional, y es en última instancia, hacer un estudio de su capacidad de poder.

Se puede hacer un diagnóstico actual de la comunidad internacional en lo que hace a la situación de las potencias que manejan el poder en el contexto mundial, y sus ámbitos hegemónicos respectivos. Sin embargo, no es tan sencillo observar las tendencias que conllevan las distintas políticas de poder, hacia lo que puede ser en el futuro una nueva comunidad internacional. Esto, especialmente en cuanto al comportamiento de los países subdesarrollados o actores intrahegemónicos y sus políticas tendientes al logro de una mayor autonomía de decisión.

Estudiar la política exterior de cualquier Estado, incluso la de los Estados subdesarrollados, es analizar los objetivos que éstos persiguen.

Nosotros nos orientaremos a este análisis, especialmente al estudio de los elementos de juicio que sirven de base a los objetivos de los Estados subdesarrollados.

Este tema, ya ha sido estudiado para el caso de los Estados Unidos, especialmente en el trabajo de Morgenthau sobre el Interés Nacional de los Estados Unidos 1.

Este autor considera, desde el punto de vista del realismo político, .que se puede construir una política exterior acentuando los elementos racionales de la realidad política que se nos presenta.

Así, bajo su punto de vista, la política exterior de un Estado deberá referirse a la entidad física, política, cultural, denominada nación; de modo tal, que el contenido del interés nacional estará determinado por las tradiciones políticas y el contexto cultural total, a partir del cual, un Estado formulará su política exterior.

Considerando que la comunidad internacional está formada por naciones soberanas que compiten entre sí por el poder, la política exterior tendrá como base mínima la supervivencia de la nación.

Si para Morgenthau la supervivencia es la exigencia mínima del interés nacional, luego debemos preguntarnos qué entendemos por supervivencia. En este sentido Raymond Aron 2 se plantea; que la supervivencia para una comunidad puede entenderse en el sentido de que no perezcan los individuos pertenecientes a ella, lo que equivaldría a evitar el genocidio. En otro sentido, puede entenderse como que esa comunidad conserve su lengua, su cultura, religión, valores tradicionales, etc. Bajo esta segunda formulación, una población puede sobrevivir a una guerra, pero verse obligada a adoptar pautas culturales, religión, ideología, etc., de una potencia ocupante.

La historia nos enseña, que aún sin que haya una guerra de por medio, una nación puede encontrarse sometida a la influencia cultural, económica o ideológica de otra nación.

Aquí interviene una nueva variable, muy importante para la definición de una política exterior, que es el potencial con que cuenta esa comunidad nacional; vale decir, la capacidad que tiene para implementar la política exterior frente a los intereses y potenciales de las demás comunidades nacionales.

Elementos del Interés Nacional. Como primer principio, el interés nacional está vinculado a la pretensión de toda nación de actuar en el ámbito de la comunidad internacional en forma autónoma e independiente, vale decir a la capacidad y posibilidad de afianzarse como Estado soberano.

Esta capacidad y posibilidad, se encuentran condicionadas por distintos factores. Unos los denominaremos necesarios o permanentes, y otros serán de carácter variable.

Como anteriormente indicamos, son elementos necesarios de una nación soberana todos aquellos aspectos vinculados con el territorio, los recursos naturales, los aspectos sociales que comprenden la cultura, la religión, la tradición histórica, los valores. Todos estos en su conjunto, conformarán la política de la nación. Por lo tanto toda política exterior, se orientará a la protección de la identidad física, cultural, económica, etc., frente a la posible usurpación de otros Estados 3.

Son elementos variables, la ideología política, ya que puede cambiar, o sufrir reorientaciones según los gobiernos que detenten el poder dentro del país. Las relaciones de poder en el contexto regional, continental y mundial. El grado de utilización de los recursos naturales. Esta enumeración no es taxativa ni excluyente.

Cuando Morgenthau habla de los elementos variables del interés nacional, indica a aquellas personalidades cuyo peso político ejerce influencia considerable en el ámbito de la nación, y que siguen una corriente política diferente o contraria a la de las autoridades establecidas. La opinión pública, los intereses de grupo, la política de partido, etc. 4.

Creemos que sería más correcto hablar de dos elementos fundamentales como base de la política exterior de una nación. Uno de ellos es el interés nacional, el cual está formado por elementos necesarios y elementos variables. El otro sería el interés particular, que a su vez podríamos subdividirlo en el interés de aquellos actores intranacionales que actúan en el ámbito interno del Estado, y actores extranacionales que actúan en el ámbito interno del Estado. Entre los primeros podemos mencionar a las Fuerzas Armadas, los grupos empresariales o asociaciones de empresarios, sindicatos, la Iglesia, los partidos políticos, otros grupos de presión. Entre los actores externos se encontrarían principalmente las empresas transnacionales, y otros Estados que pueden ejercer una influencia sobre la política interna o exterior del Estado en cuestión.

El interés nacional alternativo. Para un Estado de bajo potencial, evidentemente el interés nacional estará estrechamente vinculado a su viabilidad nacional, vale decir a su capacidad para desarrollarse en forma relativamente autónoma 5. De modo tal que aquellos Estados subdesarrollados como tos latinoamericanos por ejemplo, procurarán desarrollar a través de los mecanismos de política exterior, el interés nacional mínimo, vale decir la supervivencia como Estados soberanos.

Sin embargo, los Estados desarrollados o super-desarrollados, como Estados Unidos por ejemplo, cuya preocupación ante la eventualidad de una tercera guerra mundial será la de sobrevivir, pero que en la actualidad no es esa su preocupación, tendrán dentro del campo del interés nacional, aspiraciones de mucho mayor alcance. Al respecto, Raymond Aron, en sus críticas a Morgenthau, dice que una gran potencia no limita sus aspiraciones a sobrevivir, sino que procura un mundo en el que tenga el máximum de seguridad o de influencia.

Aspirar a un máximum de seguridad, es querer tener el máximum de poder, vale decir, el mayor número de aliados y el menor número de enemigos.

Lo que es válido para Estados Unidos, una de las potencias del actual bipolarismo (aunque flexible), lo es también para la Unión Soviética.

Si la característica del actual bipolarismo es la flexibilidad, ya que existen otros actores con aspiraciones de potencia mundial y con posibilidades de serlo, tales como China, la Comunidad Europea, Japón; evidentemente, la aspiración de éstos será lograr un gran número de aliados, restar el número de posibles enemigos, de modo tal de sumar a su potencial el de sus aliados para obtener un máximum de poder y por ende de seguridad. Esta sería una descripción estructural de la comunidad internacional, sin embargo existen algunos aspectos que tienen que ver más con el fondo de la cuestión y que nos llevarían a la explicación de las posibles alternativas futuras para la comunidad internacional

Paz y pacificación. En el ámbito de la comunidad internacional, como en el de toda comunidad, existen y debemos aprender a distinguir los fines últimos a que se aspiran y los medios.

Nosotros hablaremos de fines últimos y fines intermedios. Entre los primeros podemos distinguir a la paz; la aspiración de un trato equitativo para todos los Estados 6. Los fines intermedios están relacionados con la búsqueda de un mayor desarrollo, lograr un mayor poder, una mayor seguridad, conservar pautas culturales, ideológicas, políticas, económicas, etc. Si bien los fines últimos se nos antojan utópicos e inalcanzables, no dejan de ser la aspiración de toda nación.

De todas formas, como anteriormente indicamos, la comunidad internacional está formada por naciones soberanas que compiten entre sí por el poder. Vale decir, buscan a través del poder lograr el máximo de seguridad, no sólo para su supervivencia, sino también para sus aspiraciones, y esto lo buscarán a través de alianzas o de la dominación.

En este sentido, no es tal como Morgenthau concluye, que el fin al que aspira toda nación es a lograr poder o a maximizar el que ya tiene. Existen otros elementos como la ideología que intervienen en las actividades que cada nación desarrolla o procura desarrollar en el ámbito de la comunidad internacional. Toda paz implica un orden, pero es evidente que todas las naciones procurarán que “ese orden” sea de acuerdo con los valores nacionales que ostenta, fundamentalmente, que esté lo más cercano a lo que son sus intereses nacionales.

Cuando las actividades de una nación se han orientado a la imposición de un orden, podemos decir que se ha logrado la pacificación. Pero para que haya paz, ese orden debe ir acompañado de justicia 7.

Así, podemos hablar de la Pax Romana del período del imperio, o de la Pax Británica durante el siglo pasado, de la Pax Norteamericana en el actual mundo occidental, o de la Pax Soviética en el bloque oriental. En verdad se ha logrado un orden en la comunidad internacional, un orden fraccionado, ya que abarca sectores o bloques. Este orden no es caprichoso, porque está basado en los principios que sostienen las potencias hegemónicas. Pero de ninguna manera podemos aseverar que esta sea la paz. Por el contrario, es una paz a la imagen y semejanza de los intereses de las potencias hegemónicas.

El problema que se plantea en la comunidad internacional, es el logro de una justicia, siendo que esta comunidad es descentralizada. Vale decir, carece de un gobierno, de un conjunto de leyes aplicables, de un poder de policía que procure el cumplimiento de esas leyes o imponga sanciones por incumplimiento y por sobre todo, del control de la legitimidad de la aplicación de esas sanciones.

Es lógico entonces, que en una comunidad internacional descentralizada, el gobierno lo constituyen aquellos Estados que detentan un mayor poder y los recipiendarios son aquellos Estados que conforman sus sectores hegemónicos.

Interés nacional y potencial. Ninguna nación tiene todos los recursos, ni ninguna nación ha desarrollado todos los recursos con que cuenta.

En este sentido algunas naciones cuentan con suficientes recursos, ya sean naturales como tecnológicos, otras tienen la capacidad de importar los recursos naturales y transformarlos y existe alguna categoría de naciones que tienen gran cantidad y variedad de recursos naturales pero carecen de los medios económicos (o técnicos) para desarrollarlos.

Consideramos como importante el hecho de que una nación cuente no sólo con recursos naturales, sino también económicos, políticos, militares, etc. Estos son los elementos que permiten conocer la medida del potencial de una nación.

En función de los medios de que dispone cada nación y de su interés de lograr una ubicación preponderante dentro de la comunidad internacional, se elaborarán los objetivos tanto nacionales como de política exterior.

Si bien el fin último al que aspiran todos los actores de la comunidad internacional, es la paz o el logro de un trato equitativo para todos, el fin inmediato al que pueden aspirar, estará relacionado con el logro de un mayor desarrollo, q maximizar su poder para lograr un mayor poder de negociación, sea a través del desarrollo económico o del aumento del potencial bélico.

Pero al carecer de todos los medios, o al menos de los medios adecuados o suficientes, lógicamente deberá ceder en la consecución de algunos fines para el logro de otros prioritariamente más importantes en forma inmediata, sin perjuicio de desarrollarlos todos en las oportunidades en que sea factible.

Para ejemplificar, y considerando la circunstancias de un Estado determinado en su contexto y en el contexto mundial, el logro de una ubicación preponderante dentro de la comunidad internacional como objetivo principal, puede buscarlo por la vía individual o por la vía conjunta a través de alianzas, sean estas militares o sistemas de integración, o por asociaciones de productores de materias primas, etc. Si lo busca por la vía individual, podrá lograrlo fortaleciendo su aparato militar y para ello deberá distraer determinada inversión que podría haber utilizado en el desarrollo del campo o de la industria automotriz, o en la producción pesquera, etc. Otro camino sería que busque un mayor desarrollo económico, y para ello puede elegir maximizar la producción de materias primas, sean estas minerales o alimentos producto de la agricultura o de la ganadería o de ambos o de todos los tipos de materias primas que produzca, o tal vez procurar mantener una política de exportaciones de productos del agro, que le permita obtener divisas para invertir en el desarrollo de la industria del acero o del cobre o de cualquier mineral a través de las propias materias primas, o procurar el logro de un mayor desarrollo, importando en primera instancia determinadas manufacturas y a su vez hacer inversiones en investigación y desarrollo de modo tal de poder en un principio innovar determinada tecnología que importa y luego comenzar a producirla internamente, al menos aquella que considera prioritaria.

Si por otra parte elige la vía conjunta, por considerarla más rápida y efectiva, o porque su viabilidad nacional le impide el logro de un desarrollo por la vía individual, evidentemente que deberá establecer no sólo una política de cooperación con aquellos con los que se alíe, sino que deberá coordinar las políticas a desarrollar respecto de terceros Estados de forma tal de maximizar el poder de negociación.

En uno u otro aspecto, se procure por la vía individual o por la vía conjunta, todo Estado deberá sacrificar el desarrollo de determinados objetivos por el desarrollo de otros que considera oportunamente como prioritarios, o deberá adaptar sus propios objetivos a los del conjunto de Estados de forma tal que el interés nacional encuentre un punto de coincidencia con el interés del grupo, sin perjuicio de los propios intereses. Vale decir que ningún Estado cederá el desarrollo de los objetivos que hacen exclusivamente a su interés nacional por aquellos que tienen que ver con el interés del grupo, en tanto y en cuanto no redunde en un beneficio para sí mismo, aún existiendo un acuerdo o tratado internacional que establezca obligaciones en cualquier sentido y éstas hayan sido en un principio asumidas.

En todos los casos deberá tenerse en cuenta, para la consecución de los objetivos de política interna y exterior, el potencial del Estado que está conformado por el propio potencial más el potencial de los aliados y por el otro lado, las relaciones de poder existentes en el contexto inmediato y en el contexto de la comunidad internacional.

Es evidente que la prosecución y el logro de unos objetivos no tiene el mismo significado o posibilidad en un período de guerra fría, que en uno de coexistencia pacífica en un sistema rígido que en uno flexible, en un sector del campo hegemónico donde la potencia hegemónica tiene intereses aunque no prioritarios a otro sector considerado como estratégico.

En una palabra, aunque no en términos absolutos, la política exterior de los Estados sub-desarrollados no necesariamente seguirá los principios de base dados por su interés nacional, sino que tendrán que basarla en un gran porcentaje en las circunstancias que dicta la política internacional según el “orden” que reine en el contexto de la “gran comunidad”.

En última instancia, la medida de los objetivos de política exterior de cualquier Estado, está dada por su capacidad para desarrollarlos, vale decir por su potencial.

Interés nacional, moral internacional y valores nacionales. Existe una escala de valores de carácter universal cuyo cumplimiento conforma el bien común de la comunidad internacional. Por otra parte existen los valores nacionales basados en la interpretación” de lo que esa moral universal es.

Los valores universales son base de los valores nacionales, lo que no implica que existan contradicciones cuyo motivo se debe a la defensa del interés nacional. Uno de los valores universales es no matar, sin embargo en defensa del interés nacional las naciones se arman y exigen de sus soldados que maten en defensa de la patria so pena de traición a la misma en caso de negarse en las circunstancias necesarias.

Esto no significa que las naciones adopten caminos equivocados o que adopten valores que vayan en contra de la moral universal, pero señala que no todas las naciones pueden tener una escala de valores coincidentes. Cada nación tiene su óptica, o en otros términos podemos decir que observa a la comunidad internacional y a las acciones de los Estados a través del par de lentes de su propia ideología. Esta última se basa en las necesidades y aspiraciones de toda nación y elaborará sus objetivos en base a' esos elementos. Estos elementos son las circunstancias que están viviendo en un momento y un lugar determinados, a través de los cuales se van formando los principios de moral nacional 8.

El problema a determinar es quién o quiénes determinan cuáles son los valores nacionales, a los que deberá ajustarse el interés nacional.

Anteriormente hablamos de actores intranacionales que actúan en el ámbito interno del Estado y actores extranacionales que actúan en el ámbito interno del mismo. Asimismo, hablamos de un interés nacional y de un interés particular basado en los intereses de grupo tanto intranacionales o extranacionales.

Todo contendiente por el poder sea éste intra o extranacional que actúe en el ámbito interno del Estado y que detente una determinada capacidad de poder 9 se arrogará la capacidad de determinar cuáles son los valores nacionales a los que deberá ajustarse el interés de la nación.

La imposición de un orden interno o de un orden internacional, determina la capacidad de una población en el ámbito interno o de una nación en el ámbito internacional en lo que hace a la elección de sus valores nacionales.

Los objetivos de política exterior, la elección de los valores nacionales, la capacidad de actuar en el ámbito de la comunidad internacional, se encuentran muy vinculados al potencial de ese Estado.

Lo que el político debe aprender necesariamente, es a no confundir interés nacional con “razón de Estado”.

La razón de Estado tiene que ver con a actividad que los supremos repartidores de autoridad o de poder tienen en el ámbito interno del Estado con el propósito de lograr un determinado comportamiento o forma de vida respecto de a población. Es establecer un orden según la óptica de aquellos que detentan el poder. En el ámbito internacional, la razón de Estado tiene que ver con toda actividad que realiza un Estado en función de la ideología de aquellos que manejan la política internacional o exterior de ese Estado.

Por otro lado, aunque no necesariamente en forma contradictoria, el interés nacional tiene que ver con el bien común de la nación, vale decir, con la satisfacción de las necesidades y las aspiraciones de todos los actores nacionales en términos de justicia equitativa.

Por ende, el político debe procurar el orden en el ámbito interno, tanto como la mejor ubicación del Estado bajo su gobierno en el ámbito internacional, pero siempre en términos de interés nacional. Evidentemente esto estará dado no sólo por su capacidad, sino también por su posibilidad.

El interés nacional y el Estado generador de a política exterior. Siempre que se habla de política exterior, se lo hace en términos de la política exterior de un Estado determinado, lo que es correcto desde el punto de vista objetivo. Sin embargo, para el análisis de la política exterior, ya no es posible hablar en términos globales, sino que es necesario tener en cuenta todo un espectro de elementos que determinan el contenido y la orientación de una política exterior determinada.

Corrientemente se ha considerado a la política exterior de cualquier Estado, como si éste fuera un todo homogéneo y coherente en lo que hace a la génesis de las decisiones.

La génesis de toda decisión en materia de política exterior, debe tener en cuenta dos elementos fundamentales, uno interno y el otro externo al Estado.

En lo que hace a lo interno, tendrá en cuenta el interés nacional, cuya base está dada por los valores nacionales, la satisfacción de las necesidades nacionales y la utilización y defensa de los recursos nacionales.

Respecto del campo externo, se tendrá en cuenta el potencial del Estado, al que se le suma el potencial de los aliados, los intereses nacionales de los demás Estados miembros de la comunidad internacional y el potencial de esos Estados. Esto determinará la capacidad y posibilidades de implementar la política exterior.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que la política exterior, no es generada por un ente abstracto denominado Estado. Esto puede ser una evidencia, pero en la mayoría de los casos presta a equívocos.

La política exterior es elaborada por aquellos que en un momento determinado actúan en nombre del Estado, sea cual fuere el tipo de gobierno que haya 10.

Vale decir que la política exterior, más que basarse en el interés nacional que podríamos llamar por darle una nomenclatura el interés nacional real, se basa en el interés nacional de acuerdo con la interpretación que los decisores tienen.

Si la política exterior, tiene que ver con los aspectos de comercio exterior, con la defensa nacional, con la solución de los conflictos de límites, con la posición del país en los organismos internacionales, con la posición respecto de los Estados del área socialista, con la actitud a tomar respecto de la crisis del petróleo, etc., evidentemente que tendrán que ver en la génesis de esas decisiones de política exterior distintos departamentos o ministerios del Estado. En estos casos la política exterior se elaborará teniendo en cuenta la posición tradicional del país en las materias pertinentes, pero se agregará la posición del partido gobernante la que será tamizada por la interpretación que los funcionarios de cada departamento o ministerio le den a esas pautas programáticas.

Asimismo, en materia de comercio exterior, los grupos empresariales tendrán sus intereses particulares en lo que hace a sacar ventajas de ese comercio, ya sea obteniendo créditos, o reducciones arancelarias o impositivas u orientando hacia determinados mercados sus productos, etc. De igual modo, en lo que hace a la defensa nacional, el departamento o ministerio de defensa tendrá una óptica respecto de lo que es el interés nacional en materia de seguridad nacional.

En definitiva, la generación de las decisiones en materia de política exterior, tiene que ver en primera instancia con el interés de la nación, pero el contenido en sí pasa por las personas que en ese momento determinado están en el poder. Acá es importante destacar, que no necesariamente quién gobierna, detenta el poder del Estado. En un momento determinado puede estar en el gobierno un partido determinado, pero tener el verdadero manejo de la política del Estado un grupo empresarial, o el sector sindical, o las Fuerzas Armadas, etc. Luego viene el proceso de elaboración de las políticas, que pasa a través de la gran burocracia departamental o ministerial, para pasar a las definiciones en materia de políticas, las cuales estarán tamizadas en primer lugar por la posición que ostenta el organismo generador, llámese éste secretaría o ministerio de asuntos económicos, o políticos, o de defensa, o de comercio, etc., y en segundo lugar, con los valores o con la interpretación que de los valores nacionales hacen los funcionarios responsables de cada organismo.

De modo tal, que toda política exterior tendrá que verse con los valores e intereses provenientes de los actores internos que actúan en el ámbito interno del Estado y asimismo con los valores e intereses coincidentes o no, de los actores externos que actúan en el ámbito interno del Estado 11.

Los intereses particulares de los distintos grupos, que ejercen por su parte una determinada presión con el propósito de identificar sus propios intereses al interés nacional, y las interpretaciones que los distintos órganos del Estado hacen del interés nacional, son determinantes de la orientación de la política exterior del Estado.


Foto AutorEsta página fue hecha por  Luis DALLANEGRA PEDRAZA

** Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


Si querés opinar o consultarme, escribime a: luisdallanegra@gmail.com
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* © Trabajo publicado en la "Revista Argentina de Relaciones Internacionales", CEINAR, Buenos Aires, Vol. II, Nº 6, septiembre-diciembre de 1978, págs. 23-28.

1 MORGENTHAU, Hans J., “Otro gran debate”: el interés nacional de los Estados Unidos, en American Political Science Review, Vol. LXVI, N° 4, dic. 1952, págs. 961-68, Reproducido en Hoffman Stanley H., Teorías Contemporáneas sobre las Relaciones Internacionales, Edit. Tecnos, Madrid 1963, págs. 107-13. Asimismo, son importantes las críticas que a este trabajo le hace Raymond Aron desde el punto de vista de la sociología de la historia. En busca de una filosofía de la política exterior”. En Revue Francaise de Science Politique, Vol. III, enero-marzo de 1953, págs, 69-91, Reproducido en Hoffman Stanley H., op. cit., págs. 115-26.

2 ARON, Raymond, op. cit., pág. 122.

3 MORGENTHAU, Hans, op. cit., pág. 107.

4 MORGENTHAU, Hans, op. cit., pág. 108.

5 Sobre el tema de la viabilidad nacional, hay un estudio muy interesante que Helio Jaguaribe realizó sobre América Latina. En este estudio establece una tipología basada en dos parámetros principales, Uno basado en el grado de viabilidad, el cual lo subdivide en aquellos Estados latinoamericanos que tienen una viabilidad individual relativa; los que tienen una viabilidad colectiva o conjunta, y aquellos Estados que actualmente son inviables, tanto individual como colectivamente. El otro parámetro está basado en el grado de desarrollo relativo, utilizando como variable, principalmente la tecnológica, además de las usuales variables económicas. Jaguaribe Helio, Desarrollo Político: Sentido y Condiciones, Edit. Paidós, Bs. As. 1972, pág. 167 y ss.

6 En los términos de la Carta de las Naciones Unidas, se establece la igualdad soberana de los miembros de la Organización. Esto no implica el trato equitativo entre los Estados, ya que sus potencialidades son distintas.

7 GOLDSCHMIDT, Werner, Introducción al Derecho, la teoría trialista del mundo jurídico y sus horizontes, Edit. Depalma, Bs. As. 1968, pág. 535. Ver también ARON, Raymond, op. cit., pág. 125.

8 MORGENTHAU, Hans, op. cit., pág. 91

9 ANDERSON, Charles W., Cambio Político y Económico en la América Latina, “El Sistema Político Latinoamericano”, Cáp. IV, Edit. Fondo de Cultura Económica, México 1974, págs. 102 a 131.

10 Al respecto es interesante y muy claro el trabajo de SNYDER, Richard, BRUCK, H. W. y SAPIN, Burton, “La génesis de las decisiones como enfoque del estudio de la política internacional”, en Hoffman Stanley, op. cit. págs. 191 a 207.

11 Sobre el tema, es interesante la lectura del trabajo de MAY, Ernest R., Un caso ilustrativo del enfoque de la “política burocrática”: las relaciones entre Estados Unidos y la Argentina en el período 1942-1947. En “Relaciones Políticas entre América Latina y Estados Unidos”, J. Cotler y R. Fagen compiladores, (Bs. \s., Amorrortu, 1974), págs. 149-84.