LA INTEGRACION SUBREGIONAL EN AREAS FRONTERIZAS
Y SUS CONDICIONES SOCIALES
*

Alfredo Errandonea (h.),
Carlos Gildenberger y Silvia Furque

Un caso: la Cuenca del Plata

1. Introducción

1.1. Estrategias para la integración en América Latina

Si ‘la vía gradualista 1 que adoptó la integración europea en la posguerra —y que llevó a la constitución del Mercado Común— encuentra dificultades para su aplicación en América Latina, una alternativa adecuada para esa estrategia puede hallarse en los procesos de integración locales subregionales en áreas fronterizas adyacentes.

Parece probable que los elementos requeridos para el desencadenamiento de procesas integrativos subregionales interconectables y posiblemente capaces de movilizar factores de integración más global se den en torno a una cierta motivación en que confluyen los intereses sectoriales, locales, nacionales y regionales con la también convergente percepción de “necesidad” para todos los intereses y la obligada consecuencia de cooperación.

Tales motivaciones pueden bien ser obras de infraestructura regionales; si obedecen a un sistema geográfico regional con mutua trabazón funcional, tanto mejor. Ese papel pueden desempeñarlo, sin duda, obras hidroeléctricas, de mejoramiento de la navegabilidad, de disecado e irrigación en una gran cuenca regional.

Parece, pues, evidente que una estrategia de integración alternativa para América Latina puede ser la de los procesos integrativos subregionales de áreas fronterizas que tengan como posible motivación la llamada “integración física”. Se trataría de una versión gradualista latinoamericana o, por lo menos, de una versión especialmente apta para nuestras circunstancias.

1.2. La Cuenca del Plata

Esta estrategia debe consistir, básicamente, en la elección de grandes áreas regionales, con cierta configuración físico-geográfica de sistema, que precisen obras de infraestructura que impliquen integración física y cooperación internacional, que involucren asentamientos humanos con cierta tradición de interrelacionamiento y características sociales favorables a procesos de integración. Globalmente, la localización en áreas fronterizas adyacentes permitirá encontrar menores discontinuidades estructurales que las que pueden presentar las unidades sociales nacionales.

Sin duda que una de las regiones latinoamericanas que, a primera vista, parece presentar más claramente tales condiciones es la Cuenca del Plata.

Por un lado, constituye un sistema geográfico (es una “cuenca” en el sentido físico-hídrico del término —área recolectora de aguas que se vierten a un sistema fluvial—), tiene considerable importancia espacial 2 y riqueza en recursos naturales 3, que precisa considerable cantidad de obras infraestructurales —algunas de las cuales se hallan actualmente en marcha— para su aprovechamiento más adecuado 4. Por otro, se trata de una región poblada por más de sesenta millones de habitantes, con un pasado histórico relativamente común y un presente de intercomunicación e intercambio mutuo considerable.

Conforma una de las zonas más modernas del “Tercer Mundo”, urbanizada y con hábitos de consumo generalizados. Constituye potencialmente el mayor mercado latinoamericano.

1.3. Las condiciones sociales

En la gestación de un proceso de integración del tipo que conceptualizamos 5, debe distinguirse entre sus “factores” y sus “condiciones”. Como “factores” entendemos aquellas variables “cada una de las cuales ‘concurre a determinar un efecto, en particular un acontecimiento histórico...’, en nuestro caso, la integración” 6. Por “condiciones” entendemos aquellas otras “variables que constituyen ‘circunstancias’ que ‘influyen’ de alguna manera en la realización de una casa, en cuanto ‘la facilitan, la traban o modifican su carácter’, aunque no son las que la producen” 7.

La estrategia propuesta como alternativa de peculiar gradualismo latinoamericano supone hacer confluir intereses sectoriales, subregionales y nacionales con los de la integración regional. Vale decir, convertir aquellos intereses en “factores” de la integración.

Resta entonces seleccionar áreas subregionales fronterizas en la Cuenca del Plata para las que pueda suponerse esa confluencia de intereses en operación como factores y que presenten condiciones aptas para el desencadenamiento de dichos procesos (o su intensificación, en caso de ya existir espontáneamente).

Desde nuestra perspectiva, tales condiciones han de ser fundamentalmente condiciones sociales. En una primera etapa, seleccionamos esas áreas en las fronteras argentinas en la Cuenca 8.

2. Areas de la frontera argentino-uruguaya

2.1. La entrada moderna de la Cuenca

La frontera fluvial entre la Argentina y Uruguay separa territorios pertenecientes a dos naciones independientes, con un fuerte pasado histórico común. Pero —salvo en lo que se refiere a sus respectivos tamaños globales— no separa a sociedades demasiado diferentes. Muy por el contrario, las características sociales a ambos lados de la frontera uruguayo-argentina no sólo son muy similares, sino que sus cambios regionales a lo largo de su recorrido geográfico acompañan con señalado paralelismo el curso de las aguas de los ríos de la Plata y Uruguay.

Por razones fundamentalmente históricas, los asentamientos humanos regionales se han producido siguiendo como eje las costas de tales corrientes fluviales. En realidad, se trata de una gran “conurbación” 9 que se concentra en las costas del Plata, y tiende a prolongarse —con cierta irregularidad— por las márgenes del Paraná y el Uruguay; en este último caso, agrega la continuidad de su función jurídica de frontera internacional.

Desde fines del siglo pasado y durante casi toda la mitad del actual hasta esta boca ancha de entrada a la Cuenca del Plata, han llegado masivas oleadas inmigratorias europeas que convirtieron a las ciudades de la subregión en centros administrativos y puntos focales de una infraestructura urbanizada que irradió modernidad desde las castas del Plata. Las datos de la zona muestran claramente su estructuración en ese papel regional (véase el cuadro N° 1).

En líneas generales y aprovechando divisiones político-administrativas, podemos distinguir tres subregiones internacionales del área, que se suceden a lo largo de esta frontera.

2.2. La subregión de las costas del Río de la Plata

En primer lugar, podernos definir una primera subregión: los 100.000 kilómetros cuadrados de urbanización —o semi-urbanización— casi continua que se extienden en un radio aproximado de 250 kilómetros desde la Capital Federal sobre la provincia de Buenos Aires, salpicada de ciudades pequeñas y medianas en el lado argentino; en el lado uruguayo, la proliferación de localidades cercanas que se extienden desde los balnearios contiguos del este de Montevideo (en el departamento de Canelones), hasta la garganta del Río de la Plata, donde toda esta conurbación binacional tiende a anudarse. Constituye todo una densa red muy intercomunicada de centros urbanos, que deja también numerosos intersticios de agro intensivo. moderno y urbanamente penetrado.

Cuadro Nro 1 Frontera Argentina-Uruguay

 

 

 

 

 

 

 

 


  •  

POBLACION

 

 

ORGANIZACION DEL ESPACIO

 

  • ZONAS DEL AREA FR0NTERA ARGENTINO-URUGUAYA 

Volumen

Superficie

(Km2)

 

Estructura urbana-rural

 

Cobertura

de C. de

Servicio

aprox.

%

Densidad

Mas de

50.000

habits.

%

Entre 2000

y 50.000

%

Menos de 2000

%

  • Buenos Aires(*) 

10.000.000

100.000

100

83

10

7

90

  • Entre Rios 

820.000

76.000

10,8

34

27

39

40

  • M. Caseros (Corrientes) 

25.000

2.287

10,9

57

43

100

  • Uruguay (Global) 

  • Artigas (Uruguay) 

58.000

12.144

4,8

68

32

45

  • Dtos. Litoral C. 

400.000

47.979

8,4

40

29

31

40

  • Dtos. del Sur O. 

1.746.000

16.168

108,2

71

15

14

95

  •  

 

 

 

 

 

 

 

 

* Comprende Capital Federal y Provincia de Buenos Aires

** Sobre el total de la población.

Fuente: Datos elaborados sobre la base de las siguientes fuentes: a) para la Argentina: INDEC, Rep.. Argentina, Censo Nacional de Población, Familias y viviendas 1870 (Publicaciones: “Resultados provisionales” y Cuadernos de las Provincias de Bs. Aires, Entre Ríos, Corrientes y Capital Federal). Servicio de Información del Mercado Argentino (SIMA), Anuario SIMA (Edición 1974, actualizada a 1975 en tomo) y 1977). b) pare Uruguay: Dirección General de Estadistica y Censos, R. O. del Uruguay. V Censo de Población y III de Viviendas . 1975. (Publicaciones: “Antici­pación’’, 1976;.Resultados preliminares, 1976). - CLEH-CINAM, “Situación económica y social del Uruguay Rural, Montevideo, Ministerio de Ganadería y Agricultura, 1964. - Dirección Gral, de Estadistica y Censos. índice toponímico de lugares poblados, Montevideo, D.G.E. y C., 1972

Esta subregión se caracteriza por un promedio de densidad superior a los 100 habitantes por kilómetro cuadrado, con zonas en las que supera los 1.000 y un promedio de población urbana que se sitúa en el 90% (en ningún distrito baja del 50% en las áreas costeras), pese a que las zonas rurales de la subregión son de alta densidad.

Las tasas de población son muy bajas, sus estructuras demográficas “envejecidas, y el predominio —.40% de la población— de la familia de tipo ‘nuclear aislada’ (poco numerosa, de convivencia exclusiva de cónyuges e hijos), evidencian una “modernidad” de pautas culturales y de estructura social correspondiente a estilos de vida europeos 10.

Salvo el hecho del mayor volumen de población (y algunos efectos consecuentes) del lado argentino, ambos países comparten en la subregión las características enumeradas.

Como entrada y salida de toda la Cuenca, las costas del Río de la Plata, o las oceánicas inmediatas, hacen precisa la presencia de un puerta de aguas profundas. Desde él deben interconectarse los sistemas de navegación fluvial de cabotaje —interno de la Cuenca—, y el exterior de ultramar. Los modernos calados están arrinconados en los puertos de ultramar de Buenos Aires, Montevideo y Rosado. La Argentina se propone construir su puerto de aguas profundas en Punta Médanos, en el punto de su costa considerado Imite entre el Río de la Plata y el por “tradicionalismo” (o sociedad de tipo tradicional) entendemos el tipo de estructura social caracterizado por el predominio de pautas de conducta tradicionales y afectivas, y la resistencia a su cambia; y por “modernidad” (o sociedad de tipo moderna) entendemos al tipo de estructura social caracterizado por el predominio de la motivación racional de la acción (adecuación racional de medios a fines), y la disposición hacia la innovación eficiente.

Reiteradas veces, en el curso de este trabajo, aludiremos a los conceptos de tradicional” y de “moderno”, con el sentido aquí indicado.

Océano Atlántico. En la costa atlántica uruguaya del Departamento de Rocha existen inmejorables condiciones naturales para ese tipo de puerto: 25 metros de profundidad a tres kilómetros de la costa, una laguna particularmente profunda, con boca de salida al Océano.

Seguramente en un plazo no muy dilatado se construirá uno de los dos, o ambos —no son incompatibles, por cierto—. La alternativa más racional y económica de la construcción de uno solo para uso de ambos paises ribereños e, incluso, de los otros de la Cuenca, puede constituir en esta subregión la obra de infraestructura que empuje e incremente el proceso de integración en el área.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESTRATIFICACION SOCIAL

TIPO DE ESTRUCTURA ESTRUCTURA DEMOGRAFICA

FAMILIAR

OTROS ASPECTOS SOCIALES

 

 

Estratos o clases

F. Nuclear

F. Extensa

 

 

EDUCACION

SALUD

 

 

 

 

 

 

 

 

- de

Entre

60 6

 

 

 

-

 

Alto

Medio Medio

medic

Balo

Pura

Miti-

Milli

Pura 20

20 y

mas

A.

 

 

Morta- Camas

 

 

alto

medio

bajo

 

 

gada

gada

años

59

años

nal-

INE

IM

lidad de hos‑

 

 

%

%

%

%

%

%

%

% %

%

%

tab.

 

 

infan-        pital

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

til () ()

 

3.2

4.2

12.6

24.9

55.1

43.8

18.8

12.9

24.5        35.6

53.6

10.8

21

26.6

52.7

54.8        7.68

Buenos Aires(*)

3.2

2.0

11.1

29.6

54.1

28.9

31.7

10.2

27.6        43.7

45.7

10.6

31

30.7

44.6

56.1        7.63

Entre Rios

1.4

16

11.5

30.4

54.9

19.9

33.4

10.1

36.6        504

41.1

8.3

39

27.7

53.2

72.8        3.90

M. Caseros (Corrientes)

3.6

3.5

13.2

22.5

56.2

45.1

21.2

13.8

19.9        35.7

50.2

14.4

22

29.5

47.3

40.4        5.46

Uruguay (Global)

 

 

 

 

 

 

 

 

47.1

43.5

9.4

 

 

 

 

Artigas (Uruguay)

 

 

 

 

 

 

 

 

40.4

47.6

12.0

 

 

 

 

Dtos. Litoral C.

 

 

 

 

 

 

 

 

328

51.7

15.5

 

 

 

 

Dtos. del Sur O.

 

Se trata, pues, de una zona sumamente apta desde el punto de vista de sus condiciones de homogeneidad estructural, que posee un proceso natural de Intercomunicación y una tradición histórica común. El inconveniente en este caso estriba en que en la subregión se encuentra la cabecera administrativa y política de ambos países —se asientan en ella sus respectivos gobiernos nacionales—, por lo cual incluye mucho más a la organización nacional global. Es decir que el área parece poco apta para una estrategia meramente local o subregional.

2.3. La subregión del litoral fronteriza

La subregión que abarca los departamentos costeros del río Uruguay de la provincia argentina de Entre Rios, y los departamentos urguayos de Salto Paysandú, Río Negro y Soriano (del litoral-centro), componen un cuadro algo diferente, pero también caracterizado por una considerable similitud a ambos lados de la frontera.

El primer dato saliente es la concentración de centros urbanos de mediana importancia en las orillas del ría Uruguay o cerca de ellas: Concordia, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay y Colón del lado argentino; Salto, Paysandú, Mercedes y Fray Bentos, del uruguayo.

Sin embargo, y a diferencia de la subregión precedentemente considerada, aquí la densidad de centros urbanos es considerablemente menor, fenómeno que se acentúa a medida que se cobra distancia de las costas fluviales. Se trata de una zona de población principalmente urbana, que —sin embargo— depende fundamentalmente de la producción agropecuaria (ganadería, cereales, cítricos, etcétera). El resultado es una densidad demográfica intermedia, debida fundamentalmente a los centros urbanos, y una densidad rural relativamente baja. Una estructura agraria semi-tradicional, contrapuesta a un predominio de pautas culturales e institucionales sociales más modernas: bajas tasas demográficas, estructura demográfica algo “envejecida”, relativa importancia cuantitativa de los estratos medios, bajo analfabetismo, etcétera. Todo, claro está, en menor grado que en la subregión de las costas platenses. Sólo en un aspecto no hemos podido confirmar similitud: en el volumen-relativo del tipo de familia “nuclear aislada”. Y eso por falta de información adecuada.

En definitiva: a medida que se remontan las aguas del río Uruguay, van disminuyendo gradualmente las características observadas en las costas del Plata.

Precisamente en esta subregión es donde más adelantado está el proceso de construcción de obras binacionales de infraestructura. En el último quinquenio se ha producido la construcción y habilitación de dos puentes internacionales (Paysandú-Colón, Fray Bentos-Puerto Unzué) que interconectan los sistemas viales de ambas partes y completan la red caminera que une la costa atlántica de los grandes centros brasileños con Santiago de Chile y el puerto pacífico de Valparaíso, en forma de arco que enlaza la mesopotamia argentina y la pampa húmeda. También el último quinquenio ha visto el comienzo de las ya considerablemente avanzadas obras de la represa de Salto Grande. Esta construcción ha dado vida intensa y está haciendo crecer a dos importantes ciudades cercanas —Concordia y Salto, una a cada lado de la frontera—, que ya antes de su

comienzo tenían algo más de setenta mil habitantes cada una (72.136 y 71.881, respectivamente).

La subregión, pues, ya está experimentando un proceso de transformación y de integración local que nuestros datos no pueden reflejar, pues la información censal es anterior a las obras.

2.4. La incorporación de Monte Caseros-Bella Unión

El departamento correntino de Monte Caseros en la banda argentina y las costas sobre el río Uruguay del departamento oriental de Artigas componen, por último, una tercera subregión bastante menor, la última de esta frontera. Aquí ya parece haberse operado un importante escalón de tradicionalización’. Menos intercomunicados que los otros, de características más tradicionales que ellos —en situación claramente intermedia con respecto a las regiones más norteñas—, sin embargo los lados argentino y uruguayo presentan grandes similitudes estructurales.

También aquí la población es preferentemente urbana y dependiente del agro, aunque en este caso, los centros urbanos sean menores. En el sector argentino, el 57 por ciento de la población vive en Monte ‘Caseros, ciudad de 14.306 habitantes; en el uruguayo, la capital departamental se halla distante y los centros locales que aglutinan el 63 por ciento de la población costera del departamento (Secciones 7 y 8), son más pequeños (Bella Unión, 7.778; B. Brum, 1.753). Todas las pautas muestran aquí una tradicionalidad considerablemente mayor que el resto del litoral.

Cabría agregar que esta región se encuentra relativamente cerca de la represa de Salto Grande, en construcción (a unos 100 kilómetros), y a toda ella le habrán de alcanzar los efectos de la modificación del río como consecuencia del embalse. Si después de terminada la obra se realizan las inversiones regionales que la transformación de la zona puede promover, esta otra mini-subregión se verá envuelta en el proceso. (Por lo pronto, de cualquier manera, Monte Caseros y Bella Unión —con su zona azucarera— habrán de convertirse en puertos practicables y accesibles, en la nueva ruta fluvial que habilitarán las esclusas de Salto Grande.

Cuadro Nro. 2 Frontera Argentina-Paraguay

 

 

POBLACION

 

ORGANIZACIÓN

DEL ESPACIO

de C.

de vi de

Servicio

% aprox.

ZONAS DEL AREA

FRONTERA        ARGENTINO-

PARAGUAYA

Volumen

Superficie

(Km)

Densidad

 Estructura urbano-rural

menos

de

2.000

Mas de

50.000

habits.

Entre.

2.000 y

50.000

Misiones (Arg.)

447.000

29.801

14,9

22

15

63

35

Corrientes

574.500

88.199

6,4

24

33

43

30

Chaco

561.500

99.633

5,7

21

26

53

20

Formosa

234.350

72.066

3,3

26

14

60

20

Paraguay (Global)

2.358.000

406.752

6,3

 

 

 

 

Alto Paraná

88.607

20.247

4,4

(***)

9

91

15

ltapuá

201.411

16.525

12,2

22

78

30

Misiones (Parag.)

69.246

7.835

8,8

31

69

55

Ñeembucú

73.0%

13.868

5,3

33

67

35

Central

310.390

2.652

117,0

30 (****)

12

58

80

Asunción

388.958

200

1.944,8

100

 

100

Pte. Hayes

38.439

58.480

0,7

20

80

10

Boquerón

11.768

48.708

0,2

35

65

5

 

*** Los datos censales (1972) han quedado profundamente alterados, en este sentido, por el crecimiento operado en Puerto Presidente Stroessner consecuencia de la construcción de la represa de Itaipú.

**** Se incluye toda el área urbana del “Gran Asunción” que jurisdiccionalmente se ubica en este departamento. Datos elaborados sobre la base de las siguientes fuentes: a) Para la Argentina: INDEC, Rep. Argentina, Censo (ob. cit.). (Se agrega Cuadernos de la Provincia de Misiones, Chaco y Formosa). b) Para Paraguay: Dirección General de Estadística y Censos, Rep. del Paraguay. Censo Nacional de Población y Viviendas, 1972, Asunción, D.G.E. y C. 1975.  

2.5. Una integración fronteriza en marcha

En definitiva: un área general fronteriza que presenta características transnacionales de similitud estructural, pautada por el gradual y paralelo decrecimiento de su “modernidad” a medida que se remontan las aguas en dirección norte, desde el mismo polo de su irradiación hacia el interior de la Cuenca, en la conurbación de las capitales platenses, especialmente Buenos Aires.

Desde el punto de vista de sus condiciones sociales, se trata de un área muy apta para cualquier

proceso de integración subregional fronterizo equilibrado del tipo del sugerido como alternativa gradualista en nuestras hipótesis. Y, de hecho, constituye una zona de un grado muy alto de intercomunicación e intercambio ya tradicional.

Pero, lo que es más importante, constituye el área donde se iniciaron antes obras de infraestructura binacionales capaces de motivar la intensificación de la interdependencia local y el desarrollo de un proceso integrativo subregional. Se trata, pues, de una integración fronteriza en marcha.

3. Areas de la frontera argentino-paraguaya

3.1. Una frontera relativamente tradicionalista

También la frontera entre Argentina y Paraguay es fluvial en toda su extensión: se trata de los ríos Paraná, Paraguay y Pilcomayo. Abarca, sin embargo, zonas bien diferentes, que se impone distinguir.

La frontera se mueve entre las paralelos 28° y 22° de latitud sur, y entre los meridianos 54° y 63° de longitud oeste; área extensa (la más larga para Paraguay; la segunda para Argentina), que atraviesa zonas de características sociales bastante diferentes para ambas partes. Sin embargo, puede considerarse que toda ella muestra grados relativamente altos de tradicionalidad” en las estructuras sociales de las áreas locales que la componen; tajantemente “tradicional”, si se la compara con la región de la frontera argentino-uruguaya. En este sentido, puede decirse que se sigue cumpliendo la tendencia general de la Cuenca a la disminución de la “modernidad” desde su boca, y a medida que se remontan sus aguas en dirección norte. Esta tendencia y el grado de similitudes que se presentan a sus lados podrán comprobarse según los datos sociales de los tres tramos de esta frontera.

3.2. Una subregión despoblada

La parte de frontera constituida por el río Pilcomayo en un curso cambiante irregular, inapto

para la navegación, atraviesa extensas zonas de selva chaqueña (bosques, bañados, esteros) entre la provincia argentina de Formosa y los departamentos paraguayos de Presidente Hayes y Boquerón; unos 600 kilómetros casi despoblados, con una densidad menor a 1 habitante por kilómetro cuadrado en casi todo su recorrido. Sólo en las cercanías de la desembocadura del Pilcomayo en el río Paraguay, con la ciudad argentina de Clorinda (15.000 habitantes) y la proximidad de Asunción en el lado paraguayo, este panorama tiende a cambiar. En el resto, pequeñísimos centros poblados (el más importante de los cuales, Pedro P. Peña —capital del departamento paraguayo de Boquerón—, tiene 800 habitantes), jalonan las costas o cercanías del río Pilcomayo. El dato saliente, entonces, es la despoblación.

 

 

ESTRATIFICACION SOCIAL

TIPO DE ESTRUCTURA

FAMILIAR

ESTRUCTURA

DEMOGRAFICA

OTROS ASPECTOS SOCIALES

 

Alto

%

Estratos o clases

F. Nuclear

F. Extensa

- de

20

años

%

Entre

20 y

59

%

60 ó

más

años

%

EDUCACION

SALUD

Medio Medio

alto        medio

Medio        Bajo

bajo

%        %

Pura

%

Miti-

gada

%

Miti-        Pura

gad.

A-

nal.

tab.

INE

IM

Morta- Camas

lidad        de hop

infan-        pital

til () ()

%        %

%

%

 

1.7

1.3        7.6

36.7        51.7

23.6

38.4

8.6

29.4

53.5

40.6

5.9

40

26.5

48.8

762        1.85

Misiones (Arg.)

 

1.4

1.8        11.5

30.4        54.9

19.9

33.4

10.1

36.6

50.6

41.1

8.3

39

27.7

53.2

72.8        3.90

Corrientes

 

3.4

1.3        9.6

29.1        56.6

21.9

33.9

10.0

34.2

51.6

41.4

7.0

42

25.4

44.3

103.6        4.32

Chaco

 

2.8

1.4        95

34.5        51.8

17.7

33.6

10.6

38.4

54.8

40.5

4.7

42

25.1

48.7

59.0        1.56

Formosa

 

(Asalariados:

40.6)

(Flia.

pequeña:

21.7)

57.0

37.3

5.7

45

25.4

36.1

33.3        1.61

Paraguay (Global)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

25.6

 

Alto Paraná

 

 

 

 

(Asalariados en Argon-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

32.9

 

ltapuá

 

tina:        Misiones,        58.2;

 

 

 

 

 

 

 

 

 

35.5

 

Misiones        (Parag.)

 

Corrientes,        62.4;        Cha-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

35.3

 

Ñeemhucú

 

co, 65.0; Formosa, 60.2)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

38.5

 

Central

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

48.5

 

Asunción

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

32.4

 

Boquerón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

31.6

 

Pte. Hayes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En este caso, también las áreas que separa la frontera son socialmente similares: a las citadas muy escasa densidad y ausencia de centros urbanos, debe agregarse la muy escasa cobertura del área por la asistencia de centros de servicios de equipamiento mínimo, rasgos muy tradicionales de la muy limitada población asentada en estas áreas (estructura demográfica extremadamente “juvenil”, prevalencia del tipo de familia extensa, etcétera). Sin embargo, en términos relativos, existe un cierto grado de intercomunicación, constituido principalmente por caminos que —con cierta irregularidad— siguen el curso del Pilcomayo. En conclusión: una subregión que carece de la materia prima de la integración: población.

3.3. La frontera del río Paraguay

En el sector paraguayo, el punto de conjunción entre los ríos Pilcomayo y Paraguay, constituye la zona de mayor concentración de población e irradia parcialmente esas características hacia el este y el sudeste. Allí se localiza la ciudad de Asunción, capital paraguaya.

En las costas argentinas del río Paraguay, se hallan la mayor parte de los centros urbanos de cierta importancia del área (Clorinda y Formosa, en la provincia de este nombre, Resistencia y Barranqueras, en la del Chaco y, muy cerca, del otro lado del Paraná, la capital correntina).

En el Paraguay, aguas abajo de Asunción y su entorno, la costa del río Paraguay se encuentra salpicada de pequeñas ciudades (Pilar, Alberdi, Villa Oliva, Villa Franca, Humaitá, Villeta).

Esta estructura geográfica responde históricamente a la función de comunicación fluvial que cumple el río hasta Asunción y aún más allá ya que casi todos estos centros son puertos. Sin embargo, la población es predominantemente rural —no menos del 60 %—, tendencia que se acentúa al alejarse de las orillas del Paraguay. Se trata, además, de una estructura agraria relativamente arcaica.

No puede extrañar, entonces, que las estructuras sociales subregionales sean considerablemente tradicionales. Altas tasas demográficas, estructura de la población “juvenil”, predominio amplio de la familia extensa, debilidad cuantitativa de los estratos medios, etcétera. Del lado paraguayo se encuentra, además, una baja penetrabilidad del régimen salarial en las relaciones productivas, y un cierto grado mayor de tradicionalismo en los aspectos mencionados (demográficos, familiares, de estratificación). Todo, claro está, si se exceptúa Asunción, su área metropolitana, y las zonas aledañas del departamento Central, en Paraguay.

En una de sus alternativa; posibles, el plan de obras programado para el Paraná Medio (entre Santa Fe-Paraná y Paso de la Patria), prevé una presa frontal a la altura de la ciudad de Bella Vista (podría ser una posible tercer represa). El grado de mejoramiento de las condiciones de navegabilidad en el río Paraná como efecto de este complejo de obras, convertiría a Asunción en un puerto de ultramar, especialmente en el caso que se haga esa tercera presa aguas arriba (Bella Vista). Con ciertos complementos en el curso paraguayo del río Paraguay, de no demasiada entidad, Puerto Busch se convertiría en la salida boliviana al Atlántico (y en la via barata de exportación del hierro boliviano del Mutún) por su cercanía al ferrocarril transoceánico Santos (Brasil)-Arica (al cual sólo le falta un pequeño tramo boliviano). Este constituiría el mayor provecho que Bolivia puede obtener a corto plazo de la Cuenca del Plata 11.

Naturalmente, los puertos fluviales paraguayos intermedios en el río Paraguay (Concepción, Antequera, San Lorenzo, Puerto Fonciero, Rosario, Puerto Pinasco, e incluso Villa Hayes), verdaderas salidas de las producciones locales, recibirían una inyección de vitalidad.

Como se comprenderá, esta actividad fluvial del río Paraguay, y el efecto directo de las obras del Paraná Medio sobre sus respectivas áreas de influencia, ha de reforzar cualitativamente la importancia de este trayecto como vía de comunicación, revitalizando el papel histórico de este tramo del río, y otorgará posibilidades a los puertos que lo escalan y sus áreas circundantes. Todo lo cual proporciona al área el impulso capaz de generar un proceso de desarrollo integrado de la subregión fronteriza.

Como hemos visto, las condiciones sociales para realizar un proceso de integración equilibrado subregional no son negativas en este caso. Por el contrario, su saldo puede considerarse positivo; a condición de que se tengan en cuenta, y se consideren en la planificación, algunas características desequilibrantes que la subregión parece presentar.

14. Las áreas fronterizas del Alto Paraná

El restante tramo de frontera argentino-paraguaya, está constituido por el llamado Alto Paraná (curso del Paraná anterior a su unión con el Paraguay) que separa ala provincia argentina de Corrientes de los departamento paraguayos de Ñeenibucú, Misiones y parte de Itapúa, y al resto de éste

y parte del de Alto Paraná de la provincia argentina de Misiones, hasta el río Iguazú, límite con la República Federativa del Brasil.

En esta frontera, la banda argentina muestra un menor número de centros poblados costeros, pero más importantes (Corrientes -136.924 habitantes— y Posadas -97.514 habitantes—, frente a Encarnación -23.343 habitantes— en el lado paraguayo). En ambas márgenes —y salvo los capitalinos--la producción de los distritos es fundamentalmente agropecuaria, y su población rural; características más acentuadas del lado paraguayo. La comunicación vial interzonal en las dos riberas, sigue aproximadamente el curso del Paraná y, por ello, dada la relativamente alta densidad de centros poblados costeros, pese a las características antes enumeradas, la cobertura de áreas asistidas por centros de servicios de acceso cotidiano y de equipamiento mínimo es casi completa a lo largo de la mayor parte de esta frontera fluvial. Dicha cobertura se diluye, —salvo en contadas zonas— no bien se aleja de las costas del río.

Aquí también el resultado son estructuras sociales locales considerablemente más tradicionales que en las áreas más sureñas de la Cuenca del Plata. Estructuras demográficas que otra vez ubican a más de la mitad de la población en el sector de menos de 20 años de edad, altas tasas demográficas, prevalencia del tipo de familia extensa, estratificación social con limitada proporción de los estratos medios; etcétera. Este panorama general de indudable “tradicionalidad”, aparece algo acentuado del lado paraguayo, aunque, como en les otros tramos de frontera argentino-paraguaya, las discontinuidades no son fuertes, y en general, predominan las similitudes.

Sin embargo, hay dos aspectos donde las diferencias son considerables. En primer lugar, —y también aquí— en el grado de penetración que en el sistema general de relaciones productivas tiene el régimen salarial: en el Paraguay, este tipo de relaciones de producción en ningún caso es mayoritario; sí lo es, en cambio, en el lado argentino.

En segundo lugar, y consecuentemente, prevalece una corriente migratoria hacia territorio argentino.

Vale decir que la atracción migratoria se ejerce desde el lado argentino, que posee un mayor peso urbano, una mayor penetración del sistema salarial en las relaciones productivas, y en general, una mejor estructura de oportunidades ocupacionales. Todo lo cual supone un proceso de integración espontánea desequilibrado.

Como dato ilustrativo, digamos que algunos departamentos de la provincia argentina de Misiones sobre las costas del Paraná tienen entre 1/5 y 1/3 de residentes extranjeros, casi todos paraguayos: Libertador Gral. San Martín, 20,2 por ciento, Montecarlo, 25,4, Eldorado, 24 5 ó Iguazú, 29,6 por ciento.

En esta subregión es donde, justamente, se planean las grandes represas binacionales argentino-paraguayas: Corpus y Yacyretá, por lo menos. Estas obras significan la disponibilidad local de un enorme caudal energético y un mejoramiento sustancial de las condiciones de navegabilidad del río, que las haga homogéneas con las naturales de su curso encajonado y más profundo, aguas arriba. A ellas se suma la influencia que ejercerá la gigantesca represa brasileño-paraguaya de Itaipú, actualmente en proceso de construcción.

No es difícil imaginar las muy considerables transformaciones que en las estructuras sociales comunitarias locales habrán de producir estas obras de infraestructura. El proceso de integración a generarse —o incentivarse— a partir de ellas, requiere de la consideración y previsión de las condiciones sociales relativamente desequilibradas one para su desarrollo presenta la actual situación de la subregión. Pero tales desequilibrios sociales relativos —en aquellos aspectos en que se han señalado— no constituyen un obstáculo definitivo para la integración binacional en la subregión, siempre y cuando se atiendan sus requerimientos para convertirlo en un proceso armónico y equilibrado.

3.5. Necesidad de planificar la integración subregional equilibrada

Las condiciones sociales de las áreas fronterizas entre Argentina y Paraguay, muestran, en definitiva, una considerable “tradicionalización” en relación con las señaladas en las costas del Plata. Y aquellas subregiones que presentan condiciones relativamente aptas para procesos integrativos locales, evidencian también síntomas de desequilibrio. Se trata, justamente, de zonas donde se planean sur-norte. Se trata del este de Potosí y Jujuy, y del centro-este de Tarija y Salta.

Dicha franja asume una forma de “Y”, que —bifurcándose— penetra en el territorio boliviano. Por un lado, como via de acceso a los principales centros bolivianos orientales: La Paz, Oruro, Cochabamba, y Sucre, a través de Potosí; por otro, hacia la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, así como a la cercana Tarija, atravesando el departamento de este nombre. Su punto de partida o unión se encuentra en el triángulo que conforman las ciudades argentinas de San Salvador de Jujuy, San Pedro y Salta, para bajar desde ésta a le ciudad de Tucumán. Es uno de los principales accesos a Bolivia.

Se trata de una zona relativamente densa en pequeños centros urbanos. Con proximidad a la frontera, sólo se exceptúa la ciudad de Tarija. Este cúmulo de centros poblados en la referida franja, permite una casi total asistencia de centros de servicios de equipamiento elemental.

La proporción de población urbana es mayor del [ado argentino, sin que llegue a quebrarse el equilibrio característico en la zona.

A ambos lados de la frontera, las características sociales presentan un grado de “tradicionalidad” similar al del área fronteriza del Alto Paraná;

en algún caso, con cierta menor “tradicionalidad” que la de la frontera argentino-paraguaya. La mitad de la población es menor de 20 años, y las tasas demográficas locales son considerablemente altas; el tipo de familia “extensa” (puro) alcanza al

40 por ciento del total, mientras que el tipo “nuclear aislado” llega a la mitad de dicho guarismo; los estratos medios están poco representados en el perfil cuantitativo general de la estructura estratificada local, obras de infraestructura —o donde obras de este tipo tendrán notable incidencia—, de las del tipo que sugerimos corno capaces de desencadenar procesos de cambio social local y de desarrollo integrativo. En estas zonas, las condiciones sociales son en su mayoría favorables (en los numerosos aspectos en los cuales no se manifiestan importantes discontinuidades estructurales); las que no lo son, pueden ser enfrentadas con adecuada planificación con el objetivo de producir procesos de integración equilibrados y armónicos.

Cuadro Nro. 3 Frontera Argentina-Bolivia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POBLACION

 

 

ORGANIZACION

DEL ESPACIO

ZONAS DEL AREA

 

 

 

Estructura        urbano-rural

 

FRONTERA ARGENTINO

 

 

 

 

Cobertura

Mas de

Entre

BOLIVlANA

Valumen

Superficie

Densidad

Menas        de C. de

 

 

(Km2)

 

50.000

2.000 y

de        Servicio

 

 

 

 

habits.

50.000

2.000        % aprox.

Salta

507.100

154.775

3,3

35

28

37

Jujuy

305.700

53.219

5,7

32

33

35

Tarija

218.200

37.500

5,8

 

46

54

Chuquisaca

 

 

8,6

25

8

67

Potosí

Bolivia        (Global)

919.600

118.300

7,8

33

8

59

 

Datos elaborados sobre la base de las siguientes fuentes: al Para la Argentina: INDEC, Rca. Argentina, Censo... (ob. cit.) (Se agrega: Cua­dernos de las provincias de Salta y Jujuy). - a) Para Bolivia: Instituto Nacional de Estadistica. Rca. de Bolivia, Censo Nacional de Población y Vivienda - 1976, La Paz, I.N.E., 1977 - Biblioteca del Sesquicentenario de la República, Monografía de Bolivia, 4 tomos, La Paz, B.S.R., 1975.

4. Areas de la frontera argentino-boliviana

4.1. Un corredor en el altiplano

A diferencia de las anteriores, la frontera entre la Argentina y Bolivia es terrestre, salvo en los tramos del río Bermejo y su afluente, el río Grande de Tarija, y algunos otros pequeños sectores del Pilcomayo y el Grande de San Juan.

Esta frontera delimita a las provincias argentinas de Salta y Jujuy de los departamentos bolivianos de Tarija y Potosí. Esta frontera política, en realidad, no separa características físicas ni geográficas y —en gran medida— tampoco sociales, como veremos.

Flanqueada por la cordillera en el sector occidental, y por la zona chaqueña (esteros, bañados, selvas) en el oriental, corre una franja de valles que atraviesa transversalmente la frontera de sur a norte (al igual que sus flancos cordilleranos y chaqueños).

En esa franja, también podemos decir que “corre la civilización”, se concentran los asentamientos humanos; allí se aglutinan los centros urbanos, la mayor densidad de población, y también rural, las fuentes de producción y las vías de comunicación que corren en el mismo sentido

4.2. Nuevamente discontinuidades de la estructura productiva

Pero hay un aspecto en el cual las diferencias entre las áreas de cada lado de la frontera presentan diferencias de importancia: el grado de penetración del sistema salarial en las relaciones productivas es mucho más alto en el lado argentino, Es más: en las provincias argentinas de Jujuy y de Salta se presentan las cifras más altas de porcentajes de asalariados de todas las áreas que hemos analizado: 77,8 y 75,0, respectivamente.

Parecería que la presencia del influjo migratorio que succiona mano de obra boliviana desde centros argentinos (incluido Tucumán), es aún bastante mayor que la ya vista para el caso de la frontera argentino-paraguaya. Desde luego, en este aspecto de la organización económica productiva las áreas locales se hallan más vinculadas al sistema social global nacional y, a ese nivel, pesan las diferencias de grados de desarrollo general entre ambas estructuras nacionales.

Este fenómeno contrasta con las similitudes que hemos señalado para los otros aspectos sociales.

La comunicación, el intercambio y la interrelación a través de la frontera, por la citada franja sur-norte, es espontáneamente fluido.

4.3. Hacia una integración subregional tradicional

Claro que fuera de la citada franja, las áreas fronterizas de la subregión son semidesérticas. La presencia de centros poblados es sumamente esporádica, la urbanización es minima, la densidad muy escasa, y las características de la poca población presente, son aún más tradicionales.

A diferencia de lo que ocurre con las otras regiones ya vistas, aquí los proyectos de infraestructura planeados no son de previsible realización a corto plazo, por su enorme costo global. La canalización de los ríos Bermejo y Pilcomayo, que entre otros efectos, daría salida al Atlántico a Bolivia, no parecen económicamente de factibilidad próxima. Más bien, Bolivia podrá acceder antes al Atlántico, por la ya citada via de Puerto Busch, en el extremo sur-oriental del departamento de Santa Cruz de la Sierra, sobre el río Paraguay.

En contrapartida a la ausencia de obras que, ala brevedad, promuevan o favorezcan procesos de integración subregional, y en su compensación, la homogeneidad de las condiciones sociales a ambos lados de la frontera y la propia presencia espontánea de un flujo constante que la atraviesa y que reconoce raíces históricas, señalan esta zona como una de las más aptas —luego de la estrictamente platense— para procesos de integración subregional de áreas fronterizas—. Aunque aquí no debe descuidarse el único aspecto que se presenta como negativo para procesos de integración equilibrados: la mayor atracción migratoria argentina.

En este caso, pues, parece que estamos en presencia de un área en la cual habrá de producirse un proceso de integración subregional en un contexto estructural considerablemente “tradicional”, que no recibirá el impulso catalizador ni el efecto de transformación social “modernizante” de importantes obras de infraestructura, como las consideradas en las otras regiones. No lo habrá de recibir, por lo menos, durante un período prudencial.

En este caso se impone planificar formas alternativas para inducir el proceso, y las medidas necesarias para evitar el efecto de desequilibrio que en él pueda tener la referida corriente migratoria hacia centros argentinos.

 

 

 

 

 

 

 

ESTRATIFICACION SOCIAL

TIPO DE ESTRUCTURA

FAMILIAR

ESTRUCTURA

DEMOGRAFICA

OTROS ASPECTOS SOCIALES

 

Estratos o clases

F. Nuclear

F. Extensa

 

 

EDUCACION

SALUD

 

 

 

 

 

Entre - de

60 6

 

 

 

 

 

 

Alto        Medio Medio

alto        medio

media        Bajo

balo

%        %

Pura

%

Mili.

gada

%

Miti.

gada

%

Pura

%

20 y        o

59        años

%        %

más

años

%

A.

nal-

lab.

INE

IM

Morta

Ildad

infan-

til ()

Camas

de host

pital

(‰)

 

%        %        %

 

2.1        2.1        12.0        19.3        64.5

19.8

30.0

10.6

39.6

50.5        43.3

6.2

38

28..5

55.6

113.4

3.33

Salta

 

1.5        1.3        10.7        17.5        69.0

24.8

26.4

11.4

37.4

49.3        45.1

5.6

40

27.5

53.4

 

3.92

Jujuy

Tarija

 

 

(Asalariados        en        Argentina:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Chuquisaca

 

Salta, 75.0; Jujuy, 77.8)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Potosi

 

(Asalariados: 36.4)

 

25.5

32.3

9.4

32.8

52.2        41.4

6.4

53

24.5

28.1

77.3

2.08

Bolivia (Global)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5. Algunas consideraciones que sugiere la investigación

5.1. La parcialidad del trabajo

La investigación sobre la que se basa este articulo, ha sido parcial y, en consecuencia, también lo es el trabajo. No hemos indagado todas las posibles subregiones que pueden constituir focos locales de procesos de integración fronteriza en la Cuenca del Plata. Han quedado de lado, especialmente, las fronteras que los otros países comparten con Brasil. Razones de organización del tiempo y de prioridad de la perspectiva argentina en el trabajo del CEINAR así lo determinaron. Aun en las regiones focalizadas, el trabajo es susceptible de considerable profundización, más allá de la consideración de todos los aspectos de detalle que no podían figurar en un texto sintético como el presente. Son profundizables en la medida en que lo permite un tratamiento más completo del mayor nivel posible de desagregado de los datos (departamentos intra-provinciales en la Argentina, secciones de los departamentos en el Uruguay, distritos al interior de los departamentos en el Paraguay y provincias internas a los departamentos bolivianos).

No obstante, las subregiones detectadas aquí como aptas para emprender procesos locales de integración, efectivamente lo son. Y difícilmente dejen de figurar entre las principales en cualquier relevamiento completo de todas las subregiones fronterizas de la Cuenca del Plata.

5.2. Las condiciones de integración de las subregiones

Hemos encontrado numerosas subregiones limítrofes donde las homogeneidades estructurales entre ambos lados de la frontera contrastan, no solo con las diferencias que pueden apreciarse a nivel global entre las sociedades interesadas, sino

con las discontinuidades estructurales en el interior de cada sociedad nacional entre sus diferentes regiones, inclusive en muchos casos, entre las contiguas.

En algunas de esas regiones, esas homogeneidades se reiteran en casi todos los aspectos considerados. En otras, se producen algunas importantes excepciones que, como tales, pueden constituirse en condiciones obstructivas, aunque generalmente resultan superables con la adecuada planificación del proceso que las contemple.

La más importante de tales disfuncionalidades lo suele constituir el diferente grado de participación de las relaciones salariales en el régimen general de relaciones productivas. Ello se debe, sin duda, al grado mayor de participación que este aspecto de le estructura local tiene en la estructura global nacional, lo que significa un menor “espacio” para las peculiaridades locales.

La importancia de dicha disfuncionalidad radica en que ella opera come factor desequilibrante de los fenómenos del mercado laboral en ambas áreas fronterizas, resolviéndose en definitiva por la conformación de ciertas corrientes migratorias de un sentido prevalente. En consecuencia, tal fenómeno amenaza con sustituir la integración armónica en la subregión por la absorción de una comunidad por la otra.

Si en esas subregiones se realizan obras de infraestructura capaces de generar polos de desarrollo binacionales locales, los cambios económicos y sociales a producirse en el área serán de tal magnitud que las referidas disfuncionalidades de le estructura social previa serán fácilmente superadas. Habrá de gestarse una nueva situación del área que, a partir de una población local de ambos países de características sociales relativamente homogéneas, constituirá una nueva estructura comunitaria con factores cohesivos. Y este resultado es, precisamente, la meta inmediata de la estrategia de integración propuesta.

Claro está que si en el área no existen posibilidades de que se emprendan ese tipo de obras relativamente próximas en el tiempo o si, habiéndolas, tales obras se asumen con un mero criterio de extracción energética a transferir íntegramente a otras áreas, las dificultades para superar tales disfuncionalidades para la integración local pueden ser difíciles de resolver, o sencillamente, insuperables.

5.3. La perspectiva de la “integración integral”

Si se tiene presente una visión de integración global, no puede pensarse a las obras que se proyecta realizar, o que se están llevando a cabo, ‘en la Cuenca del Plata, en una limitada perspectiva de integración física, impuesta por las circunstancias de que el aprovechamiento hidroeléctrico de sus grandes ríos debe ser binacional. No puede suponerse, tampoco, que la mera concreción de las obras, habrá de generar por sí sola procesos de integración.

En primer lugar, porque los meros efectos definitivos que pueden producir en el área las obras son limitados y en el largo plazo. En segundo lugar, porque los efectos inmediatos —ocupación de mano de obra, movimiento comercial local que los pagos de salarios de las obras promueven, etcétera- son temporarios, y generalmente no alcanzan a satisfacer las expectativas previas que suelen generar. (En la mayoría de las represas proyectadas o en construcción, la ampliación de la oferta de trabajo que ellas implican no alcanza a cubrir las plazas necesarias para detener el flujo emigratorio hacia las respectivas áreas metropolitanas en su efecto acumulado de tres o cuatro años, término menor que el de duración de las obras.) Una vez concluidas las obras, el cese de tales efectos suele crear situaciones más deficitarias que las que se resolvieron al iniciarse, temporariamente y de manera parcial.

Por último, la falta de atención a ninguna otra circunstancia que las estrictamente referidas a las obras de la represa, puede llevar a agravar —en vez de resolver— los eventuales desequilibrios estructurales preexistentes en las áreas de cada lado de la frontera.

Por el contrario, todas estas obras de infraestructura deben asumirse no como mera integración física, sino como complejos de integración física en la perspectiva de un proceso integral de cambio del área local que la convierta en polo de desarrollo e integración regional, Vale decir, con expresión de deliberada apariencia redundante, se requiere una perspectiva de “integración integral”.

Consecuentemente con tal perspectiva, las obras físicas deben considerarse come parte de un proyecto mayor de transformación inducida de toda la región en que se emplazan, proyecto regional planificado y emprendido globalmente. Todo ello implica una serie de supuestos.

Por un lado, supondrá el montaje de otra serie de obras de infraestructura: construcción de puertos fluviales, obras de irrigación y rehabilitación de tierras, conexiones viales y ferroviarias, ampliación y modernización de las ciudades adyacentes, construcción de viviendas, parques y hoteles que cubran las necesidades de crecimiento de la población y del turismo que se genere, etcétera.

Por otro, supone la instalación de industrias fabriles apropiadas para la región, la realización de inversiones para lograr la racionalización y modernización de la producción agropecuaria local, la organización industrial de la pesca en los lagos artificiales que los embalses creen, etcétera.

Finalmente, este enfoque supone también el criterio orientador para la adopción de decisiones en opciones que implique la permanente presencia de la meta de la “integración integral”. Por ejemplo: para el alojamiento de los trabajadores de las obras, deberá preferirse siempre el asentamiento en barrios de ciudades preexistentes frente ala alternativa de las instalaciones siempre precarias en las propias obras, ya que dicha preferencia implica la opción por la vía de la integración frente a la de segregación.

5.4. Asumir la oportunidad

Si los proyectos de integración locales se inspiran —como lo propusimos-- en una estrategia alternativa de integración supranacional más general, consistente en convertir a las áreas subregionales de manera tal que se constituyan en factores en ese sentido, los referidos proyectos de integración locales (además de ser “integrales”) deben formar parte de un proyecto más global para toda la gran región internacional.

En nuestro caso, para la Cuenca del Plata. Es decir, la perspectiva debe partir desde un nivel más abarcativo aún: el de concebir a toda la gran área como un sistema de integración. Los grupos interesados, los gobiernos y los sectores influyentes de los paises interesados harían bien en asumir conciencia de lo que implican tales perspectivas y de los procesos de integración subregionales concretas a los cuales deben ser aplicadas.

Si Io hacen, tendrán que arbitrar las medidas para no desaprovechar este desafío histórico a la integración subcontinental y para evitar que tales procesos se malogren, ya que, al fin y al cabo, es muy probable que habrán de constituirse en la más concreta dimensión de la integración que la región logre plasmar en las próximas décadas.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


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*El trabajo expone algunas de las conclusiones de la investigación sobre el tema, realizada en el Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR), dirigido por el Dr. Luis Dallanegra Pedraza, por el equipo del Area Social dirigido por Dr. Alfredo Errandonea (h) y la participación del Lic. Carlos Gildenberger y la Lic. Silvia Furque, sociólogos. Este trabajo fue publicado en la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, dirigida por el Dr. Luis Dallanegra Pedraza, Vol. III, Nº 9, sept-dic. 1977, Buenos Aires, Argentina.

1 Haas, Ernst B., Partidos políticos y grupos de presión en la integración europea, Buenos Aires, BID-INTAL, 1966, pág. 15.

2 Son 3.200.000 kilómetros cuadrados, en los que habitan 62 millones de personas. En uno y otro aspecto, la Cuenca del Plata es la sexta, en orden decreciente, en el mundo.

3 Puede llegar en pocos años a obtener energía hidroeléctrica por más de 60 millones de kilovatios de potencia instalada; en su territorio se encuentra la mejor y mayor producción ganadera mundial, casi la mitad de las reservas de hierra existentes en el planeta, la mayor producción mundial de café, entre otras varias posiciones de privilegio en la producción universal.

4 En lo que respecta a las obras de infraestructura en la Cuenca del Plata y su incidencia, se han tenido en cuenta informaciones y consideraciones elaboradas en las investigaciones que sobre el tema viene realizando un equipo de INCASUR, en el cual participamos.

5 Errandonea, Alfredo (h), “Hacia una definición operacional de concepto de integración”, en Revista Argentina de Relaciones Internacionales, CEINAR, Buenos Aires, año IlI, N9 9, setiembre-diciembre de 1977.

6 Errandonea, Alfredo (h), “Las condiciones sociales para la integración subregional de áreas fronterizas. El caso de la Cuenca del Plata (I)” en Revista Argentina de Relaciones Internacionales, CEINAR, Buenos Aires, año IV, N° 10, enero-abril de 1978; pág. 19.

7 El entrecomillado del interior de la transcripción corresponde a una cita de Lalande, André, Vocabulario técnico y critico de la Filosofía, Buenos Aires, El Ateneo, 1966, pág. 354, 10 col. y pág. 173, 11 col., acepción E.

8 Salvo la frontera argentino-brasileña.

9 Según Gould, “conurbación denota un área geográfica prolongada que se extiende a través de varias fronteras de gobiernos locales, conformando, en términos socio-económicos, una región urbana y continua’ (Gould y Kolb, A Dictionary of the Social Sciences, Tavistock Publ., London. 1964, p. 137). En nuestro caso, más precisamente, entendemos por conurbación un área geográfica en la cual prevalecen los centros urbanas cercanos, casi contiguos, cuyos limitados agros circundantes se encuentran ‘penetrados por los servicios, la comunicaci6n y ‘calidad de vida’ urbanos.

10 La actual polarización “tradicional-moderno”, constituye la herencia resumida de una- larga tradición de tipologías sociológicas de medios sociales. Variable multidimensional que se suele presentar como polos de un continuo, o como admitiendo grados -intermedios, por lo menos. No se identifica, pero se asocia con “subdesarrollo-desarrollo”, “rural-urbano”, etcétera. Aquí la utilizamos ajustándonos a la siguiente definición: Desde hace décadas, el sistema de estratificación social de la subregión denota la presencia cuantitativa importante de estratos medios amplios (un 40% de la población, aproximadamente), fluida movilidad social, y el acceso al mercado de consumo de estratos bajos con nivel adquisitivo relativamente alto (lo cual hace sentir más que en otros lados la actual crisis recesiva).

11 Kempff, Rolando, “Un paliativo al problema de la mediterraneidad de Bolivia a través del sistema hidrográfico de la Cuenta del plata”, en Revista Argentina de Relaciones Internacionales, CEINAR, Buenos Aires, año IV. N° lo, enero-abril de 1978, pág. 17 y ss.