EL FUTURO DEL COMERCIO

Elaboración en base al Documento de la

Primera Cumbre Mundial de Comercio en Singapur 1996

©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA (*)


Primera Cumbre de Comercio en Singapur

El comercio mundial se orienta hacia la total apertura de los mercados, en las propuestas, aunque hay un alto índice de proteccionismo, tanto cuantitativo como cualitativo, por parte de los países industrializados, frente al aperturismo "obligatorio" de los subdesarrollados o en vías de desarrollo, so pena de ser pasibles de sanciones o no recibir créditos o inversiones.

El nuevo "regulador" mundial, resultante de la "Ronda Uruguay", la última del GATT, es la Organización Mundial del Comercio (OMC), reemplazante de aquél, y encargada de alcanzar el objetivo del comercio libre.

Los valores, principios, pautas y reglas que deberán regir las relaciones entre las unidades surgen de las normas adoptadas por la Ronda Uruguay del GATT, incorporadas a la OMC, cuyos ejes básicos quedan en claro en las palabras inaugurales de su Director General, Renato Ruggiero, en la primera reunión sobre comercio de este organismo, en Singapur:

"Sólo un mercado mundial y un sistema mundial de comercio libres pueden afrontar los retos mundiales de nuestra época" (1).

En el discurso titulado "Repercusiones para el comercio en un mundo sin fronteras", abogó por un "regionalismo abierto", en el que los grupos regionales eliminen los obstáculos internos al comercio y reduzcan al mismo tiempo los obstáculos aplicados a terceros.

La idea es que, tanto las agrupaciones regionales existentes o por crearse tienen que colaborar para asegurar que tanto el enfoque regional como el multilateral contribuyan a la plena liberalización para alcanzar un mercado mundial libre.

Esta liberalización también se orienta al área de las telecomunicaciones. Todas las economías deben quedar abiertas a las telecomunicaciones, a fin de permitir a los operadores que puedan manejar de manera fluida la información, sea en comercio, finanzas, etc..

Las telecomunicaciones son controladas por actores transnacionales, y no hay organismo internacional o Estado que pueda regularlas. Dos empresas transnacionales WorldCom y MCI se fusionaron en un acuerdo valuado en 37 mil millones de dólares, pasando a controlar entre el 50 y el 60 por ciento del tránsito de datos por Internet y las comunicaciones telefónicas. Hay otras dos empresas, Sprint y luego GTE que tienen capacidad para el manejo de las comunicaciones por internet (2).

Cuando hablo de "tránsito" por internet, quiero decir, miles de millones de dólares diarios en movimiento planetario de actividad bursátil, además del comercio a través de la red que, se espera que para 1999 circulen 85 mil millones de dólares de intercambio comercial y para el 2002 llegará al orden de los 200 mil millones de dólares.

Los europeos no se han hecho esperar. El mercado de telecomunicaciones está revolucionado por informes que dicen que las dos empresas telefónicas más importantes de Alemania e Italia, Deutsche Telekom AG y Telecom Italia SpA, estarían negociando lo que podría culminar en la fusión más importante en toda la historia mundial, creando un grupo valuado en más de 200.000 millones de dólares. Entre ambas empresas manejan el 82% de las telecomunicaciones, además de tener participación importante en otras áreas vinculadas, como por ejemplo, la TV por cable, la venta de teléfonos, servicios, actividades de instalación, tecnología informática. El capital de mercado de Deutsche Telekom AG, supera los 117 mil millones de dólares y emplea a más de 216 mil personas, mientras que Telecom Italia SpA tiene un capital de mercado mayor a los 77 mil millones de dólares, dando trabajo a más de126 mil personas (3).

Otro tema es el de los productos agrícolas y los textiles. Hay una gran cantidad de países europeos, latinoamericanos y de Africa cuyas economías dependen de estos sectores y su liberalización los perjudicará. La agricultura sigue bastante protegida aún en Europa, con subsidios por parte de los Estados. Los latinoamericanos, aparte de no tener fondos para subsidios, han decidido abrir sus economías obedeciendo a la ideología ambiental, más que a las demandas de los sectores agrícolas o textiles. Los textiles asiáticos son los más baratos del planeta, no tanto por su mano de obra barata, sino porque sus empresas y empresarios no tratan de enriquecerse de la noche a la mañana, como la cultura que existe en América Latina, que además de obtener grandes dividendos, presionan sobre los gobiernos para que profundicen la flexibilización laboral (4).

La tendencia pareciera que es irrefrenable hacia la "integración económica mundial".

Los datos comerciales presentados por la OMC, muestran que la mundialización de las economías avanza a un ritmo rápido, haciendo a los países cada vez más interdependientes -y también dependientes por las asimetrías-, incluido los países en desarrollo y las economías en transición. El comercio mundial crece a un ritmo que es casi tres veces el del crecimiento de la producción mundial. En 1995, el volumen de las exportaciones mundiales de mercancías aumentó un 8 por ciento, mientras que la producción mundial de mercancías se incrementó en un 3 por ciento.

Donde más se refleja la integración económica mundial es en Asia. Los países asiáticos se han convertido en un eje importante de la actividad comercial mundial, a la vez que los mercados que registran un crecimiento más rápido. El volumen de las importaciones de los países asiáticos en su conjunto, creció conforme a una tasa anual del 10 por ciento entre 1990 y 1995. En 1995, las importaciones de los diez principales países en desarrollo de Asia ascendieron a casi 750.000 millones de dólares de EUA. La tasa de crecimiento de las importaciones de Asia, fue del 13 por ciento en 1995, y también el volumen de las importaciones de Asia aumentó más rápidamente que el de sus exportaciones (5).

Entre las negociaciones sectoriales de alcance mundial, que más han avanzado, son las que comprenden a los servicios financieros, donde resulta claro el interés de los países industrializados por abrir el acceso a los mercados en expansión de las economías en desarrollo.

También es evidente el interés de los países en desarrollo en la recepción de las inversiones; por lo que generan una estructura más abierta, transparente y previsible para los servicios financieros, a los efectos de maximizar su posibilidad de atraer inversiones, lo que no necesariamente se traduce en desarrollo ni en bienestar de sus pueblos, mayor empleo, educación, justicia, salud, etc..

Grandes Cambios

Entre los temas que han aparecido con mayor evidencia, a partir de los grandes cambios que se gestan, de achicamiento del Estado, privatizaciones, flujo de inversiones, este es el de la corrupción. Esto no significa que no existiera, pero sí se ha agravado y generalizado, al punto de que no hay Estado, industrializado o subdesarrollado donde este hecho no se dé, con al agravamiento del debilitamiento de los sistemas judiciales que son cooptados por los gobiernos para que faciliten la seguridad jurídica a los inversores y a las empresas que se radican, aunque la población no reciba el mismo trato.

Tan acuciante es el tema, que se ha hecho una propuesta para que la OMC trate el problema de la corrupción. Para ello, se planteó el establecimiento de un grupo de trabajo encargado de realizar un estudio sobre la transparencia en las prácticas de contratación pública (6).

Otras cuestiones tienen que ver con el comercio y las inversiones.

La corriente de las inversiones muestra un importante desequilibrio, ya que sólo alrededor del 35 por ciento de todas las inversiones extranjeras directas se dirige a los países en desarrollo. Incluso esta cifra oculta el hecho de que la parte más importante de las inversiones extranjeras directas va a parar a un grupo reducido de diez países en desarrollo.

En cuanto a la cuestión del comercio, uno de los conflictos es su vinculación con las normas de trabajo, particularmente en aquellos países cuya ventaja comparativa son los bajos salarios.

El otro tema es que, la mayor liberalización encuentra obstáculos en las industrias tradicionales, como la de los productos textiles y la agricultura.

En materia de comercio, e mundo, pareciera orientarse, de manera casi inexorable, de acuerdo con la "ideología ambiental", hacia las siguientes metas:

1) Ampliación de la apertura de los mercados y la integración en un sistema comercial mundial.

En esto, las expectativas no se han cumplido, ya que los países industrializados mantienen políticas proteccionistas y los países en desarrollo carecen de poder para exigir el cumplimiento de las normas de la OMC.

Por otra parte, pareciera que la apertura de mercados se dará al interior de los "mega-bloques" económicos, pero no entre éstos.

2) Establecer una convergencia entre miembros y no miembros de la OMC, para alcanzar un sistema comercial universalizado.

Estados Unidos es el principal obstáculo a esto, por sus condiciones a China y Rusia para su ingreso.

"3) La búsqueda de que se llegue al multilateralismo por el regionalismo abierto.

El comercio avanza actualmente por dos carriles: el regional y el multilateral. Las iniciativas en materia de comercio regional se están ampliando y tienen aspiraciones de ampliarse aún más.

Algunas iniciativas regionales recientes son verdaderamente gigantescas, por lo menos en su perspectiva, por ejemplo el proyecto europeo de crear una zona de comercio preferencial con todos los países mediterráneos para el año 2010, o el acuerdo marco entre la Unión Europea y el MERCOSUR, o el plan establecido en la Declaración de Miami, de crear una Zona de Libre Comercio de las Américas para el año 2005; o, por último, el compromiso del APEC de crear una zona de libre comercio en dos etapas entre los años 2010 y 2020.

Una pregunta que uno se hace es, si los mega-bloques no terminarán fagocitando a los micro-bloques. Habría que pensar que el TLCAN/NAFTA significa el 89% del Producto Bruto hemisférico, mientras que América Latina es sólo el 11% de ese Producto Bruto, de les cuales el MERCOSUR significa 8% y el resto de América Latina el 3%. Esta disparidad muestra que el comercio puede ser fluido pero los desequilibrios, generar perjuicios y profundizar las asimetrías. Sobre esto ya hay suficiente historia, como para tratarlo.

Por otra parte, el nuevo concepto de "regionalismo abierto" le hará bien al comercio libre mundial, pero no tanto bien -como el propio proteccionismo del mundo industrializado lo indica en diferentes épocas incluyendo la actual- al desarrollo de los países y los pueblos.

APEC y el MERCOSUR, sin embargo, incluyen el compromiso de operar bajo el esquema de "regionalismo abierto".

¿Cuál es el significado del regionalismo abierto?:

1) Toda zona preferencial se deberá ajustar a las exigencias jurídicas del sistema multilateral. Esto significaría que dichas zonas tendrían que operar de manera tal de ser al mismo tiempo compatibles jurídicamente con las normas de la OMC y tener un carácter preferencial, lo que quiere decir que constituirían una excepción a la cláusula de la nación más favorecida, que es el principio básico del sistema multilateral. La OMC busca que no se llegue a una proliferación de excepciones ya que podrían convertirse en norma, amenazando al aperturismo comercial.

2) La segunda interpretación del regionalismo abierto es la que han expresado algunos gobiernos que son miembros del APEC o del MERCOSUR. En ésta se haría una eliminación gradual de los obstáculos internos al comercio dentro de un grupo regional y más o menos al mismo ritmo y en los mismos plazos que la reducción de obstáculos respecto de los países no miembros. Esto significaría que la liberalización regional sería en general compatible no sólo con las normas de la OMC sino también con el principio de la nación más favorecida.

La elección entre estas dos opciones conduce a resultados diferentes:

En el primer caso, se llegaría a una división del comercio mundial en tres o cuatro zonas preferenciales intercontinentales, cada una de las cuales tendría sus propias normas y un régimen de libre comercio dentro de la zona, pero seguirían existiendo obstáculos externos entre los bloques. ¿Dónde estarían China y Rusia en un mundo de esas características?

La segunda alternativa apunta a una convergencia del proceso regional con el multilateral. En ese mundo, tampoco está claro el papel de China, Rusia.

Este es el "bosquejo" del sistema de comercio que se pretende hacia el futuro, y en el que la OMC, como "regulador" de los "repartos" de los poderosos, se encargará de que se alcancen los objetivos y se cumplan. Entretanto, el proteccionismo del mundo industrializado sigue los criterios de su interés, en función de su poder, acompañado por países de la "periferia", cuyos gobiernos son funcionales al aperturismo, de manera indiscriminada, en la creencia de que obtendrán grandes beneficios en el cumplimiento estricto de la ideología ambiental y su "integración" a la economía global, conduzca esto al desarrollo -siguiendo ahora el criterio del "derrame" no de la redistribución- o no.

En la década de los '60, América Latina se orientó hacia la creación de Zonas de Libre Comercio, bajo el criterio de alcanzar el desarrollo mediante economías de escala que requerían de mercados ampliados, a la vez que proteger la cláusula de la Nación más favorecida de su extensión a todos los miembros del GATT, para evitar asimetrías en los beneficios y los costos, mediante estos procesos. No se alcanzó el desarrollo ni la integración, fundamentalmente por la discontinuidad constante de los sistemas políticos provocadas por golpes de Estado que hicieron que lo que uno proponía el otro gobierno lo deshiciera.

También la Comunidad Económica Europea (CEE) hoy Unión Europea (UE), partió del proteccionismo y los subsidios y alcanzó grandes objetivos de desarrollo regional en el terreno agrícola, aeronáutico, espacial, tecnológico, etc., y la maximización de su capacidad de desempeño en el contexto mundial.

La hoy UE surgió a principios de los '50 como un "objetivo estratégico" pensado, diseñado y promovido por Jean Monnet, Robert Schuman, Konrad Adenauer y otros, para llevar a cabo los objetivos antes planteados. En esto, los latinoamericanos, iniciando el proceso en la misma época, sin las diferencias culturales, idiomáticas, religiosas de los europeos, pero también, sin el "objetivo estratégico" que los europeos tuvieron, se mantienen aún subdesarrollados, desintegrados y desarticulados internacionalmente, luego del mismo tiempo en que los europeos lograron la UE.

El "Mito" del Libre Comercio

El comercio es el "encargado" de la distribución de productos, que "alguien" produce. Existen productores y también compradores de productos. Aquellos, si le han "agregado" valor al producto, ganan más que los que comercian materia prima o recursos naturales.

El comercio exterior beneficia a aquellos países que exportan principalmente bienes industriales y perjudica a los que son mayormente importadores de manufacturas, esto es, las que importan más bienes industriales de lo que exportan (7).

La tesis central de los economistas tradicionales, es que la respuesta a los monopolios locales y a la ineficiencia empresarial, es el comercio libre, exponiendo a los productores a al competencia extranjera. Esta competencia puede aniquilar a muchas industrias locales, como de hecho ha ocurrido en la mayoría de los países latinoamericanos. Una mejor respuesta podría ser alimentar la "competencia interna". Hay una larga experiencia histórica en los países industrializados. La competencia interna es más positiva que la competencia externa. Una solución a la pobreza en América Latina estaría en la disolución de los monopolios locales, no el exponer a las industrias a los depredadores extranjeros a través del libre comercio. El punto de vista ortodoxo del comercio libre es criticable en este sentido (8).

En líneas generales los economistas proclaman la liberalización, pero no consideran los costes en materia de despidos laborales, rebajas salariales, deterioro del medio ambiente y desindustrialización (9).

La prosperidad radica en el desarrollo y el crecimiento de la industria más que en el de la agricultura y los servicios. A la vez que la industria y no el comercio es la principal fuente de prosperidad (10).

En la mayoría de los países latinoamericanos se ha llevado a cabo un "proteccionismo monopolista" en vez de implementar un "proteccionismo competitivo", que hubiera permitido transformar a los monopolios, en empresas más pequeñas y eficientes.

Son los países exportadores industriales los que se benefician del comercio libre, toda vez que otros son los que abren sus fronteras para recibir sus productos. El resto, pierde competitividad y se desindustrializa, a la vez que permite el deterioro social (11).

La economía norteamericana se desarrolló merced a un alto proteccionismo y no al comercio libre; después de la segunda guerra mundial encaró un "libre comercio monopólico" (12).

En América Latina, la venta de activos, que no se ha utilizado en el pago de la deuda externa, no sólo la ha desindustrializado, sino que ha provocado la orientación de la inversión extranjera en áreas ya existentes y, en algunos casos consolidadas, en vez de hacerlo en actividades nuevas que promovieran el desarrollo (13).

Las pautas para el nuevo orden económico internacional (NOEI), que fueron planteadas por los países del tercer mundo en los '70, son ahora desarrolladas por los industrializados y las transnacionales, perjudicando a los subdesarrollados (14).


© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Futuro del Comercio Mundial, en Política Internacional, http://luisdallanegra.bravehost.com/futucome.htm
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Esta página fue hecha por Luis DALLANEGRA PEDRAZA

*  Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
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(1) Discurso del Director General de la OMC, Renato Ruggiero en Singapur, en el Congreso Mundial de Comercio, 25 de Abril de 1997, publicado por la OMC en su página en internet: http://www.wto.org.
(2) Ver ZOLTAN MIKOLAS, "Quién es el Dueño de Internet", página de INFORMATICA, CLARIN, Bs. As., 3 de Junio de 1998.
(3) Diario La Nación, Bs. As., 19 de abril de 1999, sobre información de The Wall Street Journal Americas.
(4) Ver Forrester, Vivian, El Horror Económico, (Bs. As., FCE, 1997), págs. 119-131.
(5) Discurso del Director General de la OMC, Renato Ruggiero en Singapur, en el Congreso Mundial de Comercio, 25 de Abril de 1997, publicado por la OMC en su página en internet.
(6) DECLARACIÓN MINISTERIAL DE SINGAPUR, documento WT/MIN(96)/DEC/W, Singapur, 13 de diciembre de 1996.
(7) Batra, Ravi, El Mito del Libre Comercio, (Bs. As., Vergara, 1994), pág. 15, pág. 22.
(8) Batra, Ravi, El Mito del Libre Comercio, (Bs. As., Vergara, 1994), pág. 24.
(9) Batra, Ravi, El Mito del Libre Comercio, (Bs. As., Vergara, 1994), págs. 97-98.
(10) Batra, Ravi, El Mito del Libre Comercio, (Bs. As., Vergara, 1994), pág. 27.
(11) Batra, Ravi, El Mito del Libre Comercio, (Bs. As., Vergara, 1994), págs. 106-144 passim.
(12) Batra, Ravi, El Mito del Libre Comercio, (Bs. As., Vergara, 1994), págs.148-154, págs. 201-205.
(13) Ver Batra, Ravi, El Mito del Libre Comercio, (Bs. As., Vergara, 1994), págs. 226-227.
(14) Batra, Ravi, El Mito del Libre Comercio, (Bs. As., Vergara, 1994), ver Cap. 12.