TENDENCIAS DEL ORDEN MUNDIAL:
EL FUTURO DEL ESTADO NACION *
 
©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA **

INTRODUCCION

Las grandes transformaciones mundiales que se vienen dando, particularmente desde la caída del Muro de Berlín en 1989 y la desintegración de la URSS en 1991, que dio lugar al fin del sistema bipolar (1945/1991), muestran nuevas características y tendencias que deben ser tenidas en cuenta, a los efectos de entender hacia dónde se dirige el nuevo orden mundial, atendiendo a la modificación del comportamiento y el funcionamiento del actor central de este sistema: el Estado Nación y la aparición de nuevos actores en la escena, con igual o superior capacidad que aquél y que le quitan o le hacen perder roles y funciones.

El Estado-Nación ha venido sufriendo impactos importantes, de actores supra-estatales, sub-estatales y también transnacionales, despojándolo de atributos u obligándolo a compartirlo con el resto de los actores cionados.

Hoy, entidades sub-nacionales y también actores sociales, asumen roles y funciones que antes estaban en manos exclusivas del Estado soberano.
La soberanía ha sido erosionada desde “arriba” –actores supra-estatales-, desde “adentro” –actores sub-estatales y sociales-, y también desde el “costado”, -los actores transnacionales-.
Me ocuparé de analizar estos fenómenos, así como de desarrollar algunas hipótesis de trabajo, respecto de las posibles tendencias que se pueden dar como consecuencia de los impactos y las transformaciones.

EL ESTADO “WESTFALIANO”

Con el surgimiento del Estado-Nación, cuya aparición se da con la Paz de Westfalia en 1648, se inician dos características centrales, la de la “nacionalidad” -identidad- y la soberanía -el imperium- por un lado, y la “internacionalidad” por el otro. El “derecho de gentes” de la etapa feudal, se transforma en “derecho internacional”, intentando regular el funcionamiento del sistema inter-estatal.

El siglo XX agrega nuevas características. Con el surgimiento y la proliferación de los organismos internacionales gubernamentales, a la internacionalidad se le agrega la “supranacionalidad”. Esto implica generación de reglas adoptadas por organismos internacionales o como resultado de acuerdos multilaterales, que están por encima de las normas internas del Estado. Los Estados no pueden generar normas que contradigan las normas internacionales.

Estos organismos internacionales son de carácter mundial, como la Sociedad de Naciones o la ONU, o de carácter regional como la OEA o la OUA. De tipo político, como los mencionados anteriormente; económico, como CEPAL o los sistemas de integración; o de seguridad, como OTAN, TIAR, Pacto de Varsovia, etc.

En la segunda mitad del siglo XX, se agrega una nueva tendencia dominante: la “transnacionalidad”. Esto ocurre a partir del surgimiento y la multiplicación en cantidad y tipo de actores transnacionales: empresas productoras y comercializadoras, banca, organizaciones no gubernamentales o de la sociedad civil, fondos de pensión o de seguros, etc.

Los actores transnacionales comienzan a cumplir roles y a tener funciones, que anteriormente eran exclusividad del Estado-Nación, generándole obligaciones a éste y, en muchos casos, transformándose en actores centrales, generadores de reglas y obligando al Estado-Nación a operar como “gestor”, perdiendo de esta manera, la condición de actor.

De este modo, nos encontramos con que la novedad del siglo XX tiene que ver con las nuevas características de funcionamiento del sistema mundial, a partir del surgimiento de una “supranacionalidad” emergente de la “internacionalidad” y, paralelamente, una “transnacionalidad” independiente de la internacionalidad.

Además, este mismo fenómeno, marca el inicio del fin de una “macro-etapa”, la del “Estado-Nación” que seguramente dará lugar a una nueva macro-etapa -nuevo tipo de “status” diferente del “Estado-Nación”-, cuyas características no están claras, pero sobre las que hay algunas hipótesis de trabajo.

Algunos elementos característicos del siglo XX tienen que ver con la multiplicación de Estados-Nación hacia mediados del siglo, particularmente por el proceso masivo de descolonización en Africa y el Caribe -década de los ’60- y hacia fines del siglo, por el proceso, también masivo, de fragmentación de Estados, comenzando por la URSS y otros países de Europa Oriental. Estas dos etapas estuvieron acompañadas de un proceso creciente de transnacionalización que completan el fenómeno de cambio.

En el caso de la URSS, se trataba de un Estado plurinacional, por lo que las naciones recuperaron su condición de tales desintegrando al Estado.

El proceso de cambio de las características del Estado-Nación, así como de su transformación en un nuevo tipo de Estado –status- no es algo uniforme en todo el planeta.

A poco más de 350 años de la Paz de Westfalia, hito que marca el inicio del nacimiento de la macro-etapa del Estado-Nación en Europa, asistimos al nacimiento de un nuevo orden, que da lugar, a su vez, a un nuevo tipo de Estado, también en Europa.

Los Estados-Nación se transforman para dar paso a una nueva modalidad de relacionamiento en la que la convivencia ordenada ya no se basa en el equilibrio de poderes, sino en la conjunción de intereses muy estables. Pero Europa es sólo una parte del mundo, más allá de que, durante muchos siglos significó, desde el punto de vista de la irradiación de poder, orden y civilización, el “centro del mundo”. Gran parte del resto del mundo se asienta en equilibrios de poder entre Estados-nacionales a la manera en que Europa se ordenó en Westfalia. Otras partes se debaten todavía en guerras de religión (o ideológicas) parecidas a aquellas a las que Westfalia puso fin en Europa. Cada una de estas zonas tiene sus reglas, diferentes unas de otras, y no hay reglas que rijan las relaciones entre las distintas zonas.

Asistimos a la paradoja de un mundo diverso y a la vez globalizado y totalmente integrado y comunicado.

Robert Cooper (1) dice que hoy existen Estados premodernos, modernos y postmodernos.

1) Los estados premodernos mal cumplen el principio weberiano (2) de monopolizar el uso de la fuerza, por lo que resultan más o menos caóticos. No pueden generar orden en su propio territorio. No tienen un imperium sobre su territorio.

Hay varios Estados en esas condiciones. En Europa, se podría mencionar, entre otros, el caso de Yugoslavia. En América Latina, Colombia, cuyo imperium está dividido entre el gobierno oficial, los grupos guerrilleros, los paramilitares, el narcotráfico y por fuera, Estados Unidos procurando generar sus pautas de orden. El caso de Perú, aunque menos grave, es otro ejemplo. Lo mismo podríamos decir de Chile, cuyo poder esta dividido entre las fuerzas armadas por un lado y el gobierno elegido por el otro, que impiden el funcionamiento del Estado de Derecho. Argentina, más allá de que se la podría calificar como un caso atípico, está muy cerca de la premodernidad.

2) Los Estados modernos mantienen los principios de soberanía y de no injerencia así como el monopolio de la fuerza y dirigen su política exterior en busca de la hegemonía o de un equilibrio de poder y, cuando les interesa, piden que la ONU les proporcione seguridad colectiva. En esta categoría se incluyen China, India, Pakistán, Brasil, México, Cuba, Israel, Irán, Turquía, Corea del Norte, además de otros.

El caso mexicano podría ser calificado como moderno desde el punto de vista de sus principios, pero como premoderno desde el punto de vista del manejo soberano de su economía, ya que al estar dentro del NAFTA/TLC se transforma en una factoría de EUA, a la vez que el préstamo de 50 mil millones de dólares recibido para salir del “efecto tequila” comprometió sus ingresos petroleros que sirven como garantía frente a EUA para el pago de este préstamo. En materia de conflictos, el caso Chiapas y el “zapatismo”. Además, el hecho de estar sujeto, junto a otros Estados latinoamericanos y del resto del mundo a políticas de “certificación” o “descertificación” por parte el gobierno de Estados Unidos quien califica así la manera en que se encara la lucha contra el narcotráfico agrega otro elemento.

En cuanto a Brasil, sus problemas con los “sin tierra” y grupos de narcotraficantes que tienen control sobre partes de ciertos municipios en Río de Janeiro y otros Estados, lo ubica también entre los Estados que tienen características mixtas de modernos y premodernos.

Corea del Norte, con el acercamiento que tuvo con Corea del Sur para negociar la unificación, podría pasar a caracterizarse, junto con su par, como Estado postmoderno.

3) La mayoría de los Estados europeos, ya no son modernos, se han convertido en Estados postmodernos. Los Estados postmodernos se caracterizan por ejercer la soberanía de manera tan flexible que posibilita compartirla, se encuadran en organizaciones que regulan la injerencia de unos en los asuntos internos de otros, han renunciado a usar la fuerza entre ellos y buscan la seguridad a través de la mutua vulnerabilidad y de códigos de conducta acordados. Lo postmoderno consiste en renunciar a la ventaja coyuntural en favor de la convergencia estratégica, es decir, en pactar renunciando a lo unilateral.

Los Estados miembros de la Unión Europea son los Estados postmodernos por antonomasia, aunque el concepto también alcanza a otros países europeos y no europeos como Canadá y Japón.

La transformación de los estados europeos en postmodernos, comenzó tras la segunda guerra mundial después de comprobar reiteradamente que la búsqueda de la hegemonía terminaba en guerra, que el establecimiento de equilibrios de poder, antes o después, también terminaba en guerra y que los sistemas de seguridad colectiva no lograban evitarla. Por ello, adoptaron criterios de convergencia y coordinación de políticas.

La Unión Europea no es un superestado-continental que vienen a reemplazar a los Estados-Nación de Westfalia, es una agrupación de Estados postmodernos que pone fin a los intentos de dominio de un país europeo -Alemania- sobre el resto y a los inestables equilibrios de poder en Europa. Es una puesta en común de recursos al servicio de un proyecto compartido. Siempre hay un riesgo de volver al pasado, pero la UE es ya algo sólido, resultado de la evolución y de la voluntad de sus pueblos que comparten una sangrienta historia.

Para Zaldívar (3) Estados Unidos y Rusia, son dos Estados atípicos. Parte de Europa es rusa y Rusia es europea en parte, pero tiene tamaño y recursos como para valerse por sí sola. Esto la empuja a seguir siendo un estado moderno inclinado a relacionarse con otros a través de equilibrios y hegemonías. Rusia atraviesa ahora una etapa traumática que podría terminar haciéndole retroceder hacia un status premoderno. También puede ocurrir que Rusia evolucione hacia comportamientos postmodernos, base para ello tiene en el profundo rechazo al recurso a la fuerza que muestra su población. Una evolución así de Rusia coincide con el interés estratégico de la UE.

Estados Unidos, pese a que se lo califique como la única superpotencia mundial, dista de ser el centro de un mundo unipolar. Una cosa es tener un potencial mayor que el de cualquier otro país, y otra disponer de la voluntad interior y de la legitimidad exterior necesarias para usarlo cuando se quiera. Con su gran tamaño, su heterogeneidad cultural y su corta edad, Estados Unidos es un Estado que todavía no ha acabado de hacerse. Un Estado atípico que, en ausencia de una clara amenaza exterior que le cohesione, encuentra grandes dificultades para elaborar y aplicar una política exterior coherente. En el futuro inmediato se comportará, a veces, como un Estado moderno con pretensiones de autoridad extraterritorial y ambiciones hegemónicas, de acuerdo con una influyente minoría convencida de que debe liderar el mundo ya que cuenta con recursos para hacerlo, otras veces actuará como un Estado premoderno empujado por sus grupos fundamentalistas opuestos a la globalización, a la ONU y dispuestos a teocratizar el Estado.

En pocas palabras, el gran fenómeno de cambio en el siglo XX se puede resumir en:

Multiplicación de Estados-Nación -en muy pocos casos ha habido unificación: Vietnam, las dos Alemanias, o el de China, al recuperar Hong-Kong y Macao, y en proyecto, las dos Coreas y China con Taiwan-. Internacionalización y supranacionalismo; transnacionalización y transformación del Estado-Nación, derivando en nuevo tipos de Estados -status o forma de organización social-. Desarrollo tecnológico en áreas como la militar, sean armas -capacidad nuclear generalizada, misiles de largo alcance- o tecnología espacial -cohetería y satélites de todo tipo-, acompañado por una revolución en la microelectrónica, la telefonía, la informática, que generaron cambios en el concepto y la realidad de la “soberanía”, a la vez que una revolución de las comunicaciones, que derivó, con el fin del sistema bipolar, en la era de la “globalización”. Los conflictos, pasaron de ser “internacionales” a “intra-nacionales”: problemas étnicos y religiosos, o “transnacionales”: problema del narcotráfico y lavado de dinero, terrorismo.

EL SISTEMA GLOBAL

CAMBIOS EN EL SISTEMA MUNDIAL

El sistema mundial del siglo XXI, tiende a configurarse con ciertas características diferenciales respecto de los sistemas anteriores que han imperado.

El hecho de que, con anterioridad, los actores transnacionales no hayan tenido ningún rol o apenas hayan operado como un factor de presión en las características de configuración y funcionamiento del sistema mundial, tiene mucho que ver con esto, a la vez que, en sistemas anteriores, más allá de que el Estado-Nación tenía un papel monopólico en el marco del relacionamiento, desde un punto de vista cuantitativo, no era un actor numeroso. Este es otro hecho diferencial en el sistema mundial que se perfila, particularmente a partir del proceso masivo de descolonización y en una segunda etapa, a partir de la desintegración de la URSS y el proceso de “fragmentación” que continúa en diferentes regiones, contrastado con procesos de reunificación, como el de Alemania, y de convergencia política-comercial, como el de la Unión Europea.

Las tendencias que se observan en la configuración del sistema mundial hacia el siglo XXI, conllevan las siguientes características:

1) Una multiplicación de los actores y diversificación en cuanto al tipo, generando una gran heterogeneidad en la forma de relacionamiento del sistema y provocando disfunciones en el marco institucional interestatal.

2) Cambio del tipo de actores. No sólo hay una mayor proliferación en la cantidad de Estados-Nación, con grandes cambios y disminuciones en cuanto a sus atributos, a la vez que una generación de disfunciones en la forma de operar el Estado-Nación y en la “gobernabilidad” al interior del mismo, sino también una proliferación de actores transnacionales, de diferente tipo, capacidad e incidencia. Históricamente, el relacionamiento mundial, era monopólicamente de carácter “inter-estatal”.

3) Un alto índice de transnacionalización en la toma de decisiones y en las relaciones globales. Los actores transnacionales no sólo operan como grupos de presión en el marco estatal, sino que han alcanzado, en gran cantidad de casos, la capacidad de operar como factores de poder. El sistema financiero global es un ejemplo evidente. También los actores transnacionales que tienen incidencia en telefonía, informática, microelectrónica; en áreas como derechos humanos o medio ambiente; o actores de carácter espurio, como el narcotráfico o la corrupción, que de ambos existe lavado de dinero en cantidades multimillonarias que inciden en el funcionamiento de las economías estatales y de la economía mundial, a la vez que ambos tienen incidencia en el funcionamiento de los gobiernos, unos porque intentan comprar -o compran definitivamente- a los candidatos o funcionarios, otros porque se corrompen -o son corruptos-. En estos últimos ambos casos, resulta muy complejo eliminarlos o erradicarlos, sea porque el capitalismo no puede luchar contra el capitalismo de manera fácil, a la vez que existen mecanismos muy débiles -carencia de Estados de derecho sólidamente fundados- para erradicar a los actores espurios.

4) Distinta manera de operabilidad del sistema. El interrelacionamiento e intercondicionamiento característico del sistema, se ha hecho más complejo, debido a la proliferación de unidades intervinientes y a su heterogeneidad. Antes se interrelacionaban Estados con Estados, ahora el interrelacionamiento es heterogéneo, agregándose actores de carácter transnacional y supra-Estatal. También se dan numerosos casos de actores subnacionales o regiones, que se conectan directamente entre sí prescindiendo -aunque no contradiciendo- de los gobiernos centrales. Esto incide en la capacidad y funcionalidad de los organismos internacionales, que pretenden operar de la misma manera que en las épocas en que el Estado-Nación era el actor monopólico, siendo que éste ha ido perdiendo control y manejo de gran cantidad de las operaciones que estaban en su exclusiva esfera de influencia (4). El tema de la moneda -sistema financiero-, es un buen ejemplo.

5)Modificación de pautas territoriales y de soberanía. Por un lado, tiene que ver con la seguridad. Con el desarrollo de la tecnología misilística intercontinental, la capacidad de control satelital, e incluso internet, las fronteras dejaron de ser “cercos” de seguridad para los Estados-Nación. Por el otro, tiene que ver con el funcionamiento del sistema financiero. Por ejemplo el “imperio” de influencia monetaria frente a los viejos imperios territoriales. La soberanía de los Estados-Nación es el único límite a la expansión financiera; no obstante, muy pocos Estados-Nación están en condiciones de poner límites o incluso, de manejar la moneda. Además la expansión financiera tiene directa incidencia sobre las personas más que en términos geográficos, por lo que los Estados ven debilitada su capacidad de control sea para que entre en determinadas condiciones y se dirija a determinadas áreas -por ejemplo circuito productivo- o para evitar que salga en forma de fuga de capitales (5).

6) Crece la complejidad de la estructura mundial -configuración de poder vigente en el sistema mundial (6)- al no funcionar más con los actores estatales en forma monopólica. El creciente número y heterogeneidad de actores, complejiza el funcionamiento, a la vez que se observa que el Estado-Nación va cediendo espacio a actores transnacionales en la toma de decisiones y en la generación de reglas -régimen mundial-.

7) No hay una correspondencia entre el marco institucional internacional vigente y la estructura de poder transnacional dominante. Si bien ciertos organismos internacionales contemplan la existencia e incidencia de los actores transnacionales, como el Banco Mundial (BM) con la Corporación Financiera Internacional (CFI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), que financian al sector privado, ya que el BM o el BID, por sus Cartas Constitutivas, sólo pueden financiar a Estados, esto no refleja a la estructura mundial en su funcionamiento.

El FMI y el BM fueron concebidos para hacer posible el comercio mundial en un mundo desprovisto de movimiento internacional de capitales; el BM para compensar la ausencia de inversión directa y el FMI la ausencia de crédito financiero para contrarrestar los desequilibrios del comercio. Hoy, el capital financiero opera de manera independiente de estos organismos y también de los bancos centrales de los países (7).

LOS ACTORES Y LA GENERACION DEL REGIMEN MUNDIAL

El Estado-Nación, de acuerdo con la concepción vigente desde la Paz de Westfalia de 1648, ha perdido vigencia en cuanto a conceptos, tales como: soberanía, monopolio de las relaciones mundiales, etc.
Habría que considerar aspectos importantes, como la multiplicación de los Estados, a la vez que se han incorporado a la arena mundial otros actores, de variada categoría pero de tipo transnacional, lo que le da una característica de heterogéneo al sistema mundial -ya no exclusivamente “internacional”- (8).

CUADRO I

SISTEMA MUNDIAL: EVOLUCION

Siglo XIX:
Unos pocos Estados centrales y una gran periferia. Mundo "eurocéntrico".
Siglo XX:
Al finalizar la 1ra G.M. el mundo dejó de ser “eurocéntrico” y se “planetarizó”, no obstante la influencia continuaba siendo muy estratificada.
Al finalizar la 2da G.M. habían poco más de 50 Estados en un mundo controlado por dos. En los ‘60s más que se duplicó la cantidad debido al proceso masivo de descolonización en Asia y Africa.
Hacia los ‘70s las empresas multinacionales operan como un grupo de presión mundial significativo haciendo más complejo el funcionamiento del sistema. 
Hacia fines de los ‘80s hay una gran diversidad de actores transnacionales además de las empresas, con diferentes capacidades de influir en la generación de reglas y la toma de decisiones. Mientras muchos son grupos de interés y otros tienen capacidad de ejercer presión, hay una cantidad significativa que se transforma en un factor de poder.
En los ‘90s, vuelve a multiplicarse el número de Estados-Nación, debido al proceso de fragmentación de una cantidad importante de éstos. El mundo deja de ser de muchos Estados con un alto índice de transnacionalización -como en los ‘70s y parte de los ‘80s-, para transformarse en un mundo transnacional con muchos Estados debilitados en su capacidad soberana.
Siglo XXI:
La tendencia muestra un mundo donde las decisiones dejan de estar en manos de los Estados y son tomadas en forma transnacional. El Estado-Nación cumple con la función de “gestor” perdiendo la capacidad de “actor”. Son muy pocos Estados los que tienen la capacidad de actor y el manejo de la soberanía. Se generan “imperios” sin base territorial con gran capacidad de expansión mundial, como el financiero, a diferencia de los viejos imperios estatales con base territorial.
Modelo: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

El “sistema mundial” cada vez es más complejo.

El sistema mundial ya no se puede definir a partir del relacionamiento entre Estados y de las características otorgadas por éstos. Desde el momento en que el Estado-Nación ha sufrido transformaciones en sus atributos esenciales y se encuentra mezclado e influido por actores transnacionales, y también a nivel supra-estatal, el sistema mundial muestra también el resultado de este nuevo fenómeno.

-----------------------------------------Gráfico 1

Sistema Mundial: Desarrollo
        Histórico

Características del Estado-Nación: se multiplicó la cantidad desde su surgimiento a partir de la Paz de Westfalia de 1648, a la vez que fue perdiendo el monopolio del relacionamiento mundial. Para el 2000 hay aproximadamente 200 y el informe del Secretario General de la ONU a la Asamblea General en 1994 dice que si se sigue con este nivel de “fragmentación”, es probable que a principios del siglo XXI haya más de 400. El Estado-Nación va perdiendo sus atributos esenciales.

Muy pocos Estados tienen un manejo de la soberanía. Existen algunos que tienen, lo que se podría denominar una “supra-soberanía” y otros, una “soberanía limitada” (9).

El concepto de soberanía originario, basado en el modelo de Estado-Nación del Siglo XVI, planteaba como prerrequisito, para Knight (10) la independencia, la autosuficiencia y la delimitación geográfica. Holsti (11) considera la “impermeabilidad territorial” y la “independencia política”. Hoy, salvo para Estados como Estados Unidos, algunos países europeos, -en general los Estados de la Comunidad Europea renuncian a su soberanía para alcanzar objetivos de carácter comunitario, no obstante, algunos de ellos, como Alemania, Francia, Gran Bretaña, por ejemplo tienen, individualmente, capacidad de desempeño soberano global-, Rusia, tal vez Japón, tal vez China, y algunos otros pocos Estados, estos requisitos prácticamente han desaparecido.

Ejemplos de la soberanía limitada y de la super-soberanía, se pueden dar muchísimos. La invasión de EUA a Panamá (diciembre de 1989) y el apresamiento de su presidente Noriega, quien fuera juzgado en un tribunal norteamericano y puesto preso en una cárcel de Estados Unidos. El bloqueo de EUA a Cuba y la aplicación de leyes federales norteamericanas en el marco internacional, como la Torricelli, la Damato, la Helms-Burton, y otras; las iniciativas 187 y 209 del gobierno de California y el establecimiento de cercas de alambrado y de acero en la frontera con México para impedir el paso de indocumentados. La invasión de EUA a Irak (enero de 1991) y la prohibición de que desarrolle armas de cualquier tipo. El ataque aéreo con misiles a Sudán en agosto de 1998, alegando que era a la propiedad del Osama Bin Laden, supuesto cerebro de los atentados contra las embajadas norteamericanas en Dar-Es-Salam y Nairobi. Las presiones y el bombardeo del gobierno norteamericano, utilizando a la OTAN, sobre Yugoslavia respecto de la región de Kosovo (1999). La “certificación” o “descertificación” por parte del gobierno norteamericano a aquellos gobiernos que siguen o no, a su criterio, pautas adecuadas en la lucha contra el narcotráfico. Y podríamos continuar con ejemplos por páginas.

---------------------------------------Gráfico 2

Características del Sistema Mundial
        hacia el Siglo XXI

Queda bien en claro qué Estados tienen supra-soberanía o al menos soberanía, y los que tienen soberanía limitada.

Características de los Actores transnacionales: Pese a que en el siglo XIX ya existían actores transnacionales, por ejemplo la Compañía de Indias Occidentales, que tenía, incluso, ejército propio; en la década de los ’60 del siglo XX comenzaron a proliferar y a “presionar” sobre los Estados, en la media en que alcanzaron un gran tamaño y poder, en algunos casos, mayor que varios Estados juntos.

Hacia fines de los ’80, los actores transnacionales que se diversificaron en cuanto a tipo y categoría, dejaron de ser un mero grupo de presión y se transformaron en un factor de poder. Para 1999 hay cerca de 39 mil corporaciones transnacionales con 270 mil filiales con inversiones de 3 billones de dólares -millones de millones- y generan un producto de 2 billones de dólares anuales (12). Estamos hablando de un solo tipo de actor transnacional, ya que habría que agregar a las ONG’s entre otros.

Las empresas transnacionales son aquellas que tienen actividad más allá de las fronteras en donde tienen su sede, actúan bajo una unidad mundial de gestión y tienen como objetivo la maximización de beneficios. Su actuación transnacional busca reducir los costos de producción, beneficiándose de las condiciones fiscales, geográficas, sociales, más rentables, diversificando sus actividades geográfica y sectorialmente maximizando sus beneficios y repartiendo los riesgos en distintos tipos de producción.

El Derecho Internacional, define a las ONG como "grupos de personas o de colectividades libremente creadas por la iniciativa privada, que ejercen, sin animo de lucro, una actividad internacional de interés general, al margen de toda preocupación de orden exclusivamente nacional". Otro requisito es la composición multinacional (13).

Hoy, cuando se quiere hacer referencia a la calidad de “actor”, en el contexto del sistema, se debe recurrir, más que al atributo de soberanía, a criterios de carácter funcional, como la capacidad para generar recursos, la capacidad de generar reglas o modificarlas, o la influencia psicológica para provocar lealtades (14).

---------------------------------Gráfico 3

Sistema Mundial: Tendencias

Si el sistema es complejo por la gran cantidad de actores y su alto índice de heterogeneidad, también se vuelve compleja la “estructura” mundial.

LOS CAMBIOS EN EL ESTADO-NACION

Por su parte, uno de los componentes importantes del sistema mundial, el Estado-Nación, está siendo “penetrado” y condicionado por actores transnacionales. En realidad se trata de funciones que anteriormente tenía el Estado-Nación y actores que se encontraban en su interior bajo su control, como empresas, bancos, etc., ahora comandan esas funciones; en otros casos se trata de nuevos fenómenos como el narcotráfico.

El control de los procesos productivos; del flujo financiero y el manejo de las inversiones; del manejo de la toma de decisiones en gran cantidad de temas, como medio ambiente, derechos humanos y otros que entran dentro del terreno judicial; la seguridad; se han desplazado del Estado a manos transnacionales.

Los Bancos Centrales poco y nada pueden hacer para controlar el flujo financiero y decidir que el dinero se quede en el país o ingrese al circuito productivo abandonando el especulativo. La actividad económica global no coincide con el trazado de fronteras nacionales (15).

-----------------------------Gráfico 4

Desplazamiento fuera del Estado de actores
        esenciales

Ahora, las empresas o bancos que antes estaban bajo el control del Estado-Nación presionan sobre éste generándole reglas. En muy pocos casos, como Japón y algunos pocos países asiáticos, Estados Unidos, algunos países de Europa, se da una “alianza” entre el sector privado transnacional y el Estado, hasta el punto de apuntalarse mutuamente. En la gran mayoría de los casos no ocurre esto y América Latina es un buen ejemplo.

En Africa, en la Cumbre de la OUA, celebrada en Lomé, Togo se acaba de acordar la creación de una “Unión Africana” siguiendo los lineamientos planteados en la Reunión de Sirte, Libia en 1999. Esta Unión, responde al criterio de que, para la mayoría de los líderes africanos, ha llegado el fin del Estado-Nación, que ha sido un “producto del colonialismo”. Los más radicalizados, como Muammar Kaddafi, propusieron la creación de los “Estados Unidos de Africa”. Sin embargo, la mayoría de los Estados, entre los que se destaca Sudáfrica, optaron por un esquema similar al de la Unión Europea (16).

Este fenómeno, de hecho, va acompañado por la creciente influencia e injerencia de la ideología ambiental -no ambientalista, sino la que impera en el contexto global a diferencia de la ideología de “bloques” del sistema bipolar-, que está incorporada a los organismos internacionales y organismos transnacionales calificadores de “riesgo país”, que se orientan a fortalecer y consolidar esta tendencia.

Ahora habría que hablar en términos de Estado transnacionalizado. Esto, debido al alto grado de transnacionalización que vive el mundo y a la importancia de los actores transnacionales en el manejo de las reglas y en la orientación de los objetivos. Ahora los Estados, sus estructuras político-administrativas, sólo son el elemento necesario para que los actores transnacionales logren sus objetivos.

Los Estados-Nación, a través de los gobiernos “funcionales” a la ideología ambiental, han abandonado sus funciones esenciales, en aras de disminuir el “costo país”. Se han privatizado servicios como educación, salud, previsión social. La seguridad personal está mayoritariamente en manos de grupos privados y el sector público contribuye a que esto se profundice, debido a la disminución de la inversión en seguridad personal.

Ha habido una proliferación de instituciones educativas privadas en todos los niveles. Toda institución privada que haya conseguido la correspondiente autorización, está obteniendo rentabilidad sin dar calidad ni contribuir al desarrollo, al mejoramiento social ni a la investigación científica; área incluso en la que el Estado ha disminuido su inversión y descuidado el significado que tiene.

Hablo, desde ahora, de los países periféricos, como los latinoamericanos, por ejemplo, ya que la inversiónen países como Estados Unidos, Japón y gran parte de los asiáticos, Alemania y gran parte de los europeos, en materia de desarrollo científico y tecnológico, aumenta constantemente y es considerada estratégica.

------------------------------Gráfico 5

Presiones sobre el Estado por actores
        transnacionales

Cualquiera que sea funcional a los intereses sectoriales de las instituciones educativas puede ser profesor, incluso ser titular de cátedra en una institución universitaria, sin que haya el menor control por parte del Estado -los gobiernos- respecto de la calidad educativa de estas instituciones y del servicio que presten.

Los gobiernos proveen “seguridad jurídica” a los inversores y empresas que muestran un interés en el Estado, o que se encuentran radicados en el mismo, o como un atractivo para que se interesen, pero esa seguridad jurídica no se la dan a sus ciudadanos -desempleados, jubilados, docentes, trabajadores en general, que no tienen organismos a los que recurrir ni mecanismos que los defienda o proteja-. La deuda interna en la mayoría de los casos se ha pagado con bonos a largo plazo o se ha decidido no pagarla. Los jubilados en Argentina son un excelente ejemplo. La deuda con el sector docente o el científico y los bajos salarios son otro ejemplo. La cantidad extraordinaria de personal que se ha echado de la administración pública en los distintos países de América Latina, sin que signifique una disminución del gasto público, abultado a la vez por los altísimos salarios de los políticos que ocupan cargos en diferentes áreas de la administración, y por sus gastos en muchos casos, considerados “reservados”, pero que resultan incompetentes para resolver los nuevos problemas que se presentan en el marco social o para repensar el país a la luz de los grandes cambios mundiales.

Los tribunales que tienen jurisdicción para entender de problemas con empresas que tienen subsidiarias en los países latinoamericanos, o empresas latinoamericanas que tienen deuda con empresas o Estados extraregionales, no se encuentran en América Latina, sino, principalmente, en Estados Unidos que es donde están las casas matrices de esas empresas o en países europeos.

Parece que la tendencia dominante se orienta alrededor del poder y las leyes del mercado independientemente y a espaldas de las necesidades y demandas humanas, que según esas leyes, deberán ser resueltas sin intervención del Estado. El mundo se caracteriza por la revolución tecnológica, la globalización económica, la liberalización sostenida de los mercados financieros y comerciales, la filantropía caritativa para resolver los problemas de la gente a cambio del rol histórico que hoy está abandonando el Estado, la estabilidad geopolítica cogestionada por los países poderosos en el marco de la ONU, condicionada por el poder de policía de la OTAN, o fuera de ella, el repliegue sobre los mercados centrales, la incorporación selectiva y controlada de economías emergentes y el tratamiento pragmático y específico de las crisis cuando y donde vayan surgiendo por organismos supra-estatales, como el FMI. Estas son las características dominantes en los debates en foros donde se concentra el poder y el pensamiento mundial, como el de Davos (17).

EL ESTADO-NACION DESARTICULADO Y PENETRADO

Hay un alto grado de penetración de los Estados-Nación, por actores transnacionales, que los reorienta en el sentido de los intereses de estos últimos, impidiendo que se alcancen los objetivos del interés nacional general.

El proyecto central en la mayoría de los Estados de la “periferia” -América Latina es un área selecta de esa periferia, a diferencia de Africa que es considerada desahuciada- se centra en la “estabilidad” monetaria y la posibilidad de “dolarización” de la economía o proceder a la devaluación e ir a un sistema de cambio flotante, alcanzar el grado de inversión -investmen grade-; mientras que los temas sociales son secundarios y abandonados al funcionamiento y las leyes del mercado.

No existe en esta periferia -a diferencia de Europa- una conducta “defensiva” sea frente al proceso de globalización en defensa del Estado-Nación o para el desarrollo de proyectos conjuntos de desarrollo. La idea de un Estado Federal, un Estado-Región, o de un Estado-Red en el que converjan los objetivos básicos de desarrollo, de resolución de los problemas y los conflictos y de búsqueda de una mejor inserción mundial, no existe en esta periferia. Esta es su cultura histórica y las élites actuales proceden de la misma forma.

Salvo Estados muy poderosos, como Estados Unidos, que han establecido un modus vivendi entre el sector público gubernamental y el sector privado, que les ha permitido históricamente coexistir y operar en beneficio mutuo (18), y algunos otros Estados, como Japón, u otros en Europa; en la gran mayoría de los casos -América Latina es un ejemplo-el sector privado, incluso el nacional, ha operado como un factor de poder, a veces, para imponer conductas al Estado. El aspecto económico de los golpes de Estado militar en América Latina -siempre aliados, salvo algunas excepciones, a los sectores económicos liberales- muestra claramente esto.

Si uno observa al sistema mundial desde el punto de vista de los “actores”, en cuanto a cantidad y tipo, debería decir que desde el siglo XIX a la actualidad han variado. El orden mundial del siglo XIX tenía pocos actores y eran Estados-Nación. Durante el orden bipolar imperante en gran parte del siglo XX, la cantidad de actores estatales más que se duplicó, y además comenzó la influencia de actores transnacionales, particularmente a partir de los ‘60. En la actualidad y hacia el siglo XXI se podría hablar de un mundo, fundamentalmente transnacional con gran cantidad de Estados y, en este último caso, con tendencia a la fragmentación, por un lado, y a la convergencia en conglomerados geo-económico-comerciales, por el otro.

Consecuencia del avance del proceso de transnacionalización, el mundo pareciera estar pasando de un sistema internacional dominado por los conceptos de poder basado en la seguridad militar, a otro basado en las relaciones de interdependencia transnacional (19). Lo que no está en claro, es qué características tendrán esas relaciones de interdependencia -que de todas formas es desigualitaria-.

La visión y orientación -dirección hacia dónde va- del mundo, depende de los actores preponderantes. Los militares en el sistema bipolar; los empresarios y banqueros o financistas, en el sistema que se está gestando actualmente. Por lo tanto, la visión del mundo y el “régimen de verdad”-cómo deben verse las cosas según los poderosos (20)- depende de la visión de estos actores preponderantes. Los valores dominantes, el tipo de orden y cómo conservarlo -mantenimiento del status quo en beneficio del “establishment”-.

El orden es diseñado por unos pocos actores, siguiendo, desde ya, las pautas de la estructura vigente. No obstante, hoy son muchos los que intervienen. El mundo se ha atomizado -y vuelto heterogéneo al transnacionalizarse- y el poder se “difunde” -se “atomiza entre muchos”-.

El Estado en el siglo XIX se centraba en el aspecto de la soberanía territorial. Hacia fines del siglo XX crecientemente considera los aspectos étnicos (21) y tecnológicos como factor diferencial, más que el aspecto territorial.

Tal vez, las nuevas tendencias se orientan en el sentido de que, a diferencia del pasado, hoy, las relaciones mundiales son protagonizadas por un creciente número de centros de poder, cuya actuación externa tiende a satisfacer una gama de objetivos mucho más amplia que en el pasado, no sólo a través del Estado-Nación, sino también de la sociedad civil organizada; se desenvuelve en torno a una agenda más compleja y menos jerarquizada; son manejadas por nuevos y múltiples agentes, distintos del Estado-Nación que ponen en juego recursos de poder no tradicionales en un contexto donde los “ejes” de relacionamiento e intereses son mucho más numerosos, cambiantes y entrelazados que antes (22).

La transnacionalización, consistiría en la integración de actores locales de distintas zonas geográficas, que tienen un objetivo común de carácter global. Los que tienen problemas de derechos humanos, la mujer, los problemas del medio ambiente, son ejemplos válidos de conductas corporativas que unen a personas en intereses comunes más allá de fronteras y nacionalidades. También es un actor transnacional aquél que opera más allá de las fronteras nacionales y cuyos actos traen consecuencias globales.

Para Tomassini, es el carácter global de los ámbitos de acción lo que define la naturaleza transnacional de los actores y no viceversa. Cada vez que se encuentre un actor transnacional, se lo verá actuar en un ámbito transnacionalizado, sea este la religión, la producción moderna o las finanzas (23). Claro está que Tomassini pareciera no reconocer la transnacionalidad de otros grupos como las ONG´s, por ejemplo.

Los Estados-Nación y los actores transnacionales operan de distintas formas en el sistema mundial. Mientras las relaciones interestatales se dan principalmente en el campo diplomático-militar-económico siguiendo criterios de interrelacionamiento que privilegian la soberanía, las relaciones transnacionales centran la acción de los distintos actores en otros segmentos de la realidad, que tienen que ver con el campo económico, social, ecológico, cultural, y forman una trama de relaciones que existe por sí misma como una realidad “transfronteriza” y fuera de todo esquema territorial-soberano (24). Pero también existen actividades vinculadas a lo estratégico-militar de carácter transnacional, toda vez que opera el narcotráfico, la guerrilla, o los grupos étnicos y religiosos que propenden a la fragmentación del Estado-Nación en defensa de sus intereses.

Ya no se mantiene la lógica interestatal como punto de referencia básico en las relaciones mundiales y en la configuración del sistema mundial.

La tendencia “transnacionalista” ha incrementado una estrategia de diversificación geográfica de la producción que se orienta a la creación de regiones productivas, independientemente de las “fronteras” nacionales. Estas acciones de las empresas transnacionales están regionalizando la economía mundial (Estados UnidosUnión EuropeaJapón) marginalizando Africa y las zonas mas deprimidas de América Latina y el Caribe, y Asia (25). Operan en el sistema mundial como nuevos actores que, en la mayoría de los casos, superan la incidencia que en el mismo tienen los Estados-Nación.

La banca, los fondos de pensión y de seguro, más que regionalizar, han planetarizado el flujo financiero, marginando a aquellos Estados considerados ”riesgosos” para sus intereses financieros o aquellas regiones -Africa por ejemplo- cuya rentabilidad es baja o nula; más allá de la necesidad que tienen de inversiones para resolver problemas básicos de supervivencia.

EL ESTADO-NACION COMO UN ACTOR MAS DEL SISTEMA

El Estado-Nación es uno de los tipos de organización social. Es el “status” -forma de organización de los grupos sociales- organizativo que adopta una sociedad determinada. Otros status han sido las ciudades-Estado, los feudos y seguramente el status actual -Estado-Nación- evolucionará hacia otras conformaciones organizativas.

Debería aclarar que hay ciertas particularidades en lo que llamo Estado-Nación, ya que algunos Estados son plurinacionales -o lo eran- como la ex-URSS, España, Bélgica, etc.; naciones con más de un Estado, como es el caso, hoy, de las dos Coreas o de China y Taiwán y también hay naciones sin Estado, como los palestinos -al menos por ahora-, entre otros.

No es que el Estado -en términos de “status” u organización social institucionalizada- vaya a desaparecer, sí el Estado-Nación va a sufrir cambios significativos y muy probablemente desaparecerá y será reemplazado por otro tipo de Estado -status-. Se observan muchas transformaciones, de las más variadas, de las que se podría ejemplificar con algunas pocas:

1) Procesos de fragmentación como los de Yugoslavia, Checoslovaquia y buena cantidad de países africanos, e incluso de “implosión” como lo fue el de la URSS. En América Latina, el caso particular de Colombia, muestra que el gobierno sólo puede controlar una escasa porción del Estado. Está fragmentado el Estado “weberiano” al haber más de un actor que tiene el “monopolio” de la coerción. De otra manera ocurre con el caso chileno, que está dividido entre el poder del gobierno y el poder de las fuerzas armadas que unen su lealtad alrededor de Pinochet y su proceso.

2) Procesos de reunificación, como el de Alemania o tendencia a lograrlo, como China, Corea;

3) Procesos de transformación económico-social, como los de China; Federación Rusa.

En este último caso, viene de una fragmentación del Estado imperial plurinacional, debilitando al Estado central al delegarse competencias a las regiones y repúblicas, en la etapa de Yeltsin, pero en la etapa Vladimir Putin, con la aprobación por la Cámara Baja de la ley de Reforma Centralista, se contempla la destitución de los gobiernos regionales si el Kremlin y el poder legislativo central lo consideran oportuno (26).

4) La gran revolución económico-tecnológica-social que se viene dando en Asia desde los ´60s, conocida como el fenómeno de los Estados Recientemente Industrializados (ERI o Nic´s por las siglas en inglés). Hablo de países que hace pocos años uno no se los hubiera imaginado como competitivos económica, comercial o tecnológicamente y también han transformado su estructura social, como Vietnam, Malasia, Singapur, Tailandia, etc. Estos países, en pocas décadas de este siglo han logrado objetivos, e incluso han producido un impacto mundial, que no han logrado los países latinoamericanos cuya industrialización proviene desde el siglo XIX y que ahora se encuentran en situación de retraso.

Podría abundar en procesos que muestran las grandes transformaciones y contradicciones que se dan.

Los sistemas políticos, son variable dependiente de las características del orden mundial por lo que los Estados deben acomodarse a los cambios vigentes; a la vez que los cambios en la conformación de los Estados -status- provocan cambios en el sistema y el orden mundial.

Las características vigentes del orden mundial son las que condicionan la forma en que el Estado resultará funcional al sistema; esto significa que favorecerá a su seguridad -v. gr.: estar de un lado o del otro en el conflicto Este-Oeste- o su rentabilidad -v. gr.: pagará la deuda externa, favorecerá la radicación de empresas o la entrada de capitales, etc.- (27).

El Estado-Nación está sometido a presiones externas de carácter ideológico y también de orden estructural. Esto es creciente con el fenómeno de transnacionalización.

Los factores ideológicos han sufrido variaciones. Durante la etapa bipolar, funcionaban alrededor de una pugna entre dos ideologías alternativas. Con la finalización del bipolarismo, la resultante ha sido el predominio de un mundo “planetarizado” y de la ideología neoliberal que compulsa al Estado -sus gobiernos- a minimizarse en aras de la rentabilidad del sector privado -generador de estas demandas y presiones-.

El valor más preciado en los últimos cincuenta años, dado el conflicto Este-Oeste, fue la seguridad, por lo que el Estado-Nación, garante de la seguridad, estaba “emblocado” privilegiando este factor, por sobre cualquiera otro de carácter económico. Hoy, al no haber problemas de seguridad, ya que no hay pugna entre ideologías alternativas, la rentabilidad -que es el valor más preciado- requiere la mayor libertad de acción económica, sin un Estado que le genere reglas. Por lo tanto, el Estado debe minimizarse, desregularse y generar pautas favorables al funcionamiento y los intereses del sector privado, productor, inversor y comercializador (28). No cabe duda que, en este caso, es el sector privado -particularmente el transnacional- el principal interesado en la disminución del rol del Estado y el principal generador de la “reforma del Estado”.

Las presiones de carácter estructural tienen que ver, fundamentalmente, con la evolución y el desarrollo tecnológico y la transnacionalización.

Los factores tecnológicos inciden en aspectos esenciales del Estado-Nación, como es la soberanía.

Un componente central para definir y entender el concepto de soberanía es la seguridad.

Históricamente las fronteras naturales estaban dadas por una montaña o un río, luego delimitadas por tratados firmados entre los Estados. El mar territorial, bajo el cual está la soberanía territorial de Estado ribereño, luego de varios criterios que fueron variando, se estableció en 12 millas, resultante del tiro de una bala de cañón, criterio avalado por la Conferencia de Derecho Marítimo de Ginebra de 1958. Esto comprende la columna aérea y el fondo del mar. Las 200 millas marinas, son la resultante de la suma del mar territorial, 12 millas, más 188 millas de zona económica exclusiva (ZEE). Asimismo existe un dominio sobre el espacio aéreo que se encuentra por encima de la superficie del territorio. Idem en su “profundidad”, hasta donde pueda ejercerse bajo la tierra (29).

Por supuesto, cuando uno habla de la soberanía, no sólo habla del imperium sobre el territorio, sino también del dominio político y económico del Estado.

-------------------------------------------------Gráfico 6

Factores que generan cambios en el
        Estado-Nación

Con el desarrollo satelital y misilístico, la seguridad territorial se ha hecho cada vez más vulnerable, particularmente para aquellos Estados que carecen de este tipo de capacidades que, salvo Estados Unidos y la ex URSS, y algunos muy escasos otros Estados, no ha alcanzado ningún otro.

Resulta absurdo hablar de la bala de cañón y de las 12 millas de mar territorial, y de las fronteras naturales, con la capacidad misilística intercontinental, o con la capacidad satelital de observar cualquier porción de territorio en el planeta. Estas fronteras naturales sólo sirven como referente para el establecimiento de límites, pero ya no marcan el “imperium” en los términos en que la soberanía como seguridad implican. Esto es entendible en los términos del Estado-Nación del siglo XVIII o XIX, pero no de la actualidad.

Hay otros adelantos tecnológicos que rompen con el concepto de fronteras nacionales. Internet, resultante del desarrollo de la tecnología informática, es uno de ellos. Las comunicaciones han revolucionado los vínculos entre las sociedades desde todos los puntos de vista, sean culturales, financieros, ideológicos, comerciales, etc.

LA REFORMA DEL ESTADO-NACION

No estoy hablando de la reforma administrativa, sino de las causas estructurales que generan cambios permanentes en el Estado-Nación.

Hay algunas hipótesis de trabajo al respecto, que no son coincidentes, pero que de todas formas significan elementos para considerar qué es lo que puede pasar con el Estado-Nación hacia el futuro y qué características podrá tener el nuevo Estado -status-.

Zaki Laidi y el Estado (macro) Región

Una de las hipótesis es manejada por un Investigador del Centro Nacional de Investigaciones  Científicas (CNRS) de París, Zaki Laidi(30) quien plantea que probablemente estemos en una etapa similaral tránsito entre el Estado feudal y el Estado-Nación; cuya evolución sería hacia lo que denomina Estado-Región. Este Estado-Región se parecería a lo que hoy es, por ejemplo la Unión Europea.

Hasta el momento, más allá de que hay más de un centenar de procesos integrativos en marcha, ninguno reúne los requisitos o funciona al estilo de la Unión Europea.

Peter Druker (31) y el “Mega-Estado”

Hace referencia al mismo tipo de concepto que Zaki Laidi. No obstante, su Mega-Estado se acerca más al imperio colonial, que a los procesos integrativos que actualmente aspiran a transformarse en federaciones económicas y que califico de Estado-Región.
Sin embargo, si se considera que la Unión Europea (UE) será el “eje” de poder de todas sus ex-colonias, EUA del hemisferio americano, y Japón y los “mini-japones”, seguramente ejercerán su influencia y dominio sobre la región asiática, con excepción, tal vez, de China e India; nos encontramos cerca de lo que es el imperio colonial, bajo estructuras que se han configurado de manera diferente; no ha intervenido la fuerza militar de dominación, sino la transnacionalización (en el sentido de formación de unidades mayores al Estado-Nación) y el control económico-tecnológico.
Kenichi Ohmae (32) y el Estado (micro) Región

También habla en términos de Estado-Región, pero sus características no son las de los Mega-Estados, sino la de las regiones al interior del Estado, cuya capacidad productiva constituye el “motor” o la “locomotora” de la economía, que son las que verdaderamente generan el desarrollo y el crecimiento. El resto es arrastrado por estas regiones. De esta manera las regiones se interconectarían entre sí, independientemente del Estado o de las políticas de su gobierno central que sólo entorpecerían con su burocracia.

Algunos ejemplos son:

a) Cataluña, o la “Comunidad Pirenáica” que involucra a Cataluña, Navarra, Cantabria, Andorra (este es un Estado) y el sudeste de Francia, Languedoc y Rousillon.

b) Los tres triángulos de crecimiento de la ASEAN, Norte, Sur y el que configuran Brunei (Estado), provincias de Indonesia, de Malasia y de Filipinas.

c) La región del Mosa-Rin que comprende provincias de Holanda, Bélgica y Alemania.

d) En Argentina, el NOA (Nor-oeste de Argentina) que se conecta con Chile, Bolivia y Perú buscando salida al Pacífico y al mundo asiático; el NEA (Nordeste de Argentina) que se conecta con Paraguay, Brasil y Uruguay dentro del marco del MERCOSUR; la región patagónica sur que conecta, a través de Chile, Atlántico y Pacífico por ruta.

e) En Chile la Zona Franca de Iquique (ZOFRI), que conecta al MERCOSUR con el mundo asiático y del pacífico.

f) En Brasil la Zona Franca Industrial de Manaos que vende al mundo.

Manuel Castells y el Estado-Red (33).

Castells se pregunta, hasta qué punto la negación del Estado-Nación no es una nueva exageración del neoliberalismo, feliz de anunciar la apertura definitiva de las puertas al campo del mercado.

No obstante considera, al igual que otros, que el Estado-Nación parece, cada vez menos capaz de controlar la globalización de la economía, de los flujos de información, de los medios de comunicación y de las redes criminales.

La unificación electrónica de los mercados de capitales y la capacidad de los sistemas de información para transferir enormes masas de capital en cuestión de segundos hacen prácticamente imposible que los Estados y sus bancos centrales decidan sobre el comportamiento de los mercados financieros y monetarios, algo reiteradamente demostrado en las crisis monetarias de la Unión Europea desde 1992 y en el sureste asiático en 1997.

Pero hay más. Al perder control sobre los flujos de capital, los Estados tienen cada vez mayores dificultades para cobrar sus impuestos y, en realidad, en la mayoría de los países, están reduciendo la presión fiscal sobre el capital, reduciendo, por tanto, los recursos disponibles para su política.

Teniendo en cuenta la creciente disparidad entre recursos y gastos del Estado, los Gobiernos han recurrido al endeudamiento en el mercado internacional de capitales, siendo, por tanto, cada vez más dependientes del comportamiento de dicho mercado.

Hay una diferencia entre el fenómeno provocado por causas estructurales, que va más allá de las posibilidades de los gobiernos y de las naciones y el ceder soberanía de manera defensiva, como lo ha hecho la Unión europea, para poder afrontar el reto de la globalización.

En la Unión Europea el proceso de pérdida de soberanía es patente. Sin embargo, para no ser marginados de la competencia internacional, los Estados europeos decidieron, aunar sus fuerzas, pero al hacerlo han eliminado los últimos restos de soberanía económica. Con una moneda única, un Banco Central Europeo y mercados integrados, no pueden darse políticas económicas nacionales. Incluso los presupuestos de cada país tendrán márgenes muy estrechos entre las obligaciones históricamente contraídas (tales como seguridad social), los criterios de los mercados financieros y la armonización con los criterios europeos.

EL ESTADO-RED

Al menos en el ámbito de la Unión Europea, se ha pasado, según Manuel Castells, a vivir en una nueva forma política: el Estado red.

Es un Estado hecho de Estados-Nación, de naciones sin Estado, de Gobiernos autónomos, de ayuntamientos, de instituciones europeas de todo orden -desde la Comisión Europea y sus comisarios al Parlamento Europeo o el Tribunal Europeo, la Auditoria Europea, los Consejos de Gobierno y las comisiones especializadas de la Unión Europea- y de instituciones multilaterales como la OTAN y las Naciones Unidas.

Todas esas instituciones están, además, cada vez más articuladas en redes de organizaciones no gubernamentales u organismos intermedios como son la Asociación de Regiones Europeas o el Comité de Regiones y Municipios de Europa. La política real, es decir, la intervención desde la Administración pública sobre los procesos económicos, sociales y culturales que forman la trama de nuestras vidas, se desarrolla en esa red de Estados y trozos de Estado cuya capacidad de relación se instrumenta cada vez más sobre la base de tecnologías de información.

Por tanto, para Manuel Castells, no estamos ante el fin del Estado, ni siquiera del Estado-Nación, sino ante el surgimiento de una forma superior y más flexible de Estado que engloba a las anteriores, agiliza a sus componentes y los hace operativos en el nuevo mundo con la condición de que renuncien al orden y mando.

Para Castells, aquellos Gobiernos, o partidos, que no entiendan la nueva forma de hacer política y que se aferren a reflejos estatistas trasnochados serán simplemente superados por el poder de los flujos y borrados del mapa político por los ciudadanos tan pronto su ineficacia política y su parasitismo social sea puesto de manifiesto por la experiencia cotidiana.

Esta forma de operar en red, no obstante, no está funcionando, y pareciera no existir, en el corto o mediano plazo, voluntad en ese sentido, en regiones como América Latina, ni qué hablar de Africa. Tampoco el mundo asiático, que tiene lazos culturales y una identidad fuerte, opera como una red.

En el contexto global, la “Trilateral Comision” muestra una verdadera red de Estados y empresas multinacionales y una voluntad de establecer objetivos comunes para implementar un orden  mundial acorde a sus objetivos.

La Unión Europa no substituye al Estado-Nación existente, sino que, por el contrario, es un instrumento fundamental de su supervivencia a condición de conceder cuotas de soberanía a cambio de obtener más voz en los asuntos mundiales y nacionales en la era de la globalización. ¿Tendrá conexión con la idea del Estado-Región de Zaki Laidi?

Al reflexionar sobre la complejidad y flexibilidad crecientes del proceso político europeo, Keohane y Hoffman proponen la idea de que la Unión Europea "está organizada esencialmente como una red que supone mancomunar y compartir soberanía más que transferirla a un nivel superior" (34) de carácter supranacional.

Este análisis, desarrollado y teorizado por Waever (35), acerca más la unificación europea a la caracterización del neomedievalismo institucional; es decir, una pluralidad y heterogeneidad de poderes que se solapan o encubren, según la descripción realizada hace años por Hedley Bull y de la que se hacen eco numerosos analistas europeos como Alain Minc (36).

Aunque los historiadores pueden poner objeciones a dicho paralelismo, para Manuel Castells, la imagen del neo-medievalismo institucional, ilustra vigorosamente la nueva forma de Estado que ejemplifican las instituciones europeas: el Estado red. Un Estado caracterizado por compartir la autoridad (es decir, en último término, la capacidad de imponer violencia legitimada) a lo largo de una red.

Una red, por definición, tiene nodos, no un centro. Los nodos pueden ser de tamaños diferentes y pueden estar entrelazados por relaciones asimétricas en la red, de tal modo que el Estado red impide la existencia de desigualdades políticas entre sus miembros. Alemania es el poder económico hegemónico, pero Gran Bretaña y Francia poseen mucho más poder militar y al menos la misma capacidad tecnológica.

Según Castells, los datos disponibles y los debates recientes de la teoría política parecen sugerir que el Estado red, con su soberanía de geometría variable, es la respuesta de los sistemas políticos a los retos de la globalización. La Unión Europea puede ser la manifestación más clara hasta la fecha de esta forma de Estado emergente, probablemente característica de la era de la información.

No se puede observar esto en América Latina, sea la actual o la histórica, cuya característica dominante ha sido la fragmentación compartamentalizada. Ni qué hablar de Africa, donde se encuentran, al menos, un tercio de los Estados del planeta.

La idea del Estado-red, podría entenderse también como la “coordinación” de las políticas entre los distintos estamentos, nacional, provincial, municipal, de manera tal que no existe cesión ni imposición, sino coordinación en forma de red.

LA EMPRESA RED

Para Castells, no sólo se da un Estado red, sino también las empresas operan de esta manera.

La aceleración del cambio tecnológico, la necesidad de vincular mercados específicos y la estrategia de cubrir las apuestas tecnológicas entre diferentes socios (37) han inducido la interconexión a todos los niveles de multinacionales y medianas empresas en un modelo de interpenetración de tecnología, producción y mercados que Castells definiócomo la empresa red.

Así, en lugar de oponer las compañías estadounidenses o japonesas a las europeas, la globalización de la información ha conducido al entrelazamiento completo de investigación, producción de I+D y distribución entre las zonas, empresas e instituciones avanzadas de Estados Unidos, el Pacífico y la Unión Europea.

Ahora, la tecnología de la información está globalizada de forma asimétrica y la importancia de las empresas y mercados europeos garantiza que Europa esté profundamente integrada en las redes tecnológicas dominantes. Por ejemplo, en la próxima oleada tecnológica, la ingeniería genética, Japón está rezagado; y aunque la I+D es más dinámica en Estados Unidos, gigantescas compañías farmacéuticas de Suiza, Alemania y Francia, han atraído a algunos investigadores estadounidenses y prosiguen las investigaciones de vanguardia iniciadas en aquel país. De esta forma, aunque es cierto que la investigación y producción de tecnología de la información continúan estando mucho más avanzadas en Estados Unidos y Japón que en Europa, el entrelazamiento de las redes de la tecnología de la información permite el acceso a las empresas e instituciones europeas a las nuevas fuentes de conocimiento y aplicación. En este sentido, la base productiva fundamental de Europa en la era de la información está verdaderamente globalizada.

Las empresas europeas están produciendo en Asia y Estados Unidos. Parece que un tercio del comercio mundial consiste en movimientos de bienes y servicios intraempresas o intrarredes, en buena medida invisibles para las estadísticas comerciales (38). Y las empresas europeas, cuando se enfrentan a una pérdida de competitividad en las exportaciones desde sus bases europeas, tienden a invertir en Estados Unidos, el Pacífico asiático y América Latina, tanto para servir a esos mercados como para exportar a Europa desde los lugares de producción, como Singapur.
En 1994-1996, las empresas industriales alemanas reducían marcadamente sus inversiones en Alemania, mientras que las incrementaban en todo el mundo, sobre todo en Asia. Por ejemplo, en 1995, la inversión en el extranjero de las compañías alemanas casi llegó a duplicarse, alcanzando la cifra récord de 32.000 millones de dólares, mientras disminuía la inversión en Alemania.
Por lo tanto, para Castells, es el movimiento global de la inversión y la constitución de redes de producción a través de las fronteras, tanto en manufactura como en servicios, lo que caracteriza al proceso de globalización, más que un mercado único global.

LA TEMATICA LABORAL

Para Castells, aunque no exista una mano de obra global, sí hay un cierto grado de globalización de las condiciones laborales. Es decir, con la movilidad creciente del capital y la interconexión transnacional del comercio y la inversión, las empresas europeas pueden invertir en otros países donde los costes laborales sean inferiores, los sindicatos tengan menor fuerza y, lo que es más importante, la flexibilidad del trabajo sea la regla. Y tienden a hacerlo así cada vez más.

Hablando Castells siempre desde la perspectiva de la Unión Europea, ya que este esquema no funciona, al menos en el corto o mediano plazo en América Latina o Africa, el proceso de industrialización mundial, la interconexión de las empresas y la interpenetración de los mercados ofrecen a las compañías europeas la oportunidad de expandirse a otros lugares para llegar al mercado global, en lugar de permanecer en sus territorios nacionales.

Este proceso conduce tendencialmente a la desinversión relativa de Europa frente a otras regiones del mundo, sobre todo en la industria y, se encuentra en las raíces de las crecientes tasas de desempleo que padece la Unión Europea, en claro contraste con el crecimiento sustancial del empleo en Estados Unidos y el Pacífico asiático en los años noventa.

¿Será que América Latina, al sufrir un proceso de desinversión provocado por su endeudamiento o porque inversores extranjeros compran sus activos, es pasible de un alto índice de desempleo también? Lo que es seguro es que, al no operar como un Estado red, el grado de vulnerabilidad de esta región es altísimo.

Lo que es seguro es que, las reglas que durante tantos años se generaron en la OIT ya no son las que rigen, ahora predominan las reglas de la OMC en materia laboral.

EL PROBLEMA DE LA IDENTIDAD NACIONAL

El debate político y los conflictos sociales en torno a los modos de controlar y orientar la transformación de las sociedades europeas en su proceso de integración gradual en una economía cada vez más globalizada no puede reducirse a la oposición elemental entre un neoliberalismo ahistórico y un burocratismo público arcaico. En su realidad, este debate se expresa en el lenguaje de la era de la información, es decir, en la oposición entre el poder de los flujos y el poder de la identidad.

Así, como el proceso de aceleración de la integración ha coincidido con el estancamiento del nivel de vida, el aumento del desempleo y una mayor desigualdad social en los años noventa, generó una reacción defensiva por parte de las Naciones frente a los Estados. En Europa, sectores significativos de la población tienden a afirmar sus naciones contra sus Estados, a los que consideran cautivos de la supranacionalidad europea (39).

El atractivo de la identidad nacional es más complicado en otros países, basados en Estados plurinacionales, como es el caso de España, el Reino Unido y Bélgica. ¿Cataluña o Escocia afirmarían su identidad contra las instituciones europeas o, por el contrario, en favor de la Unión Europea, eludiendo más que oponiéndose a los gobiernos español o británico? (40).

En general, no existe una identidad europea. Pero podría construirse, no en contradicción, sino como complemento de las identidades nacionales, regionales y locales.

Se trataría de un proceso de construcción social del tipo que Manuel Castells identifica como identidad proyecto (41), es decir, un programa de valores sociales y objetivos institucionales que atraen a una mayoría de ciudadanos sin excluir a nadie en principio.

¿Cómo construir una identidad latinoamericana?

Hedley Bull (42), y el Neo-medievalismo

Para Hedley Bull es concebible que los Estados soberanos podrían desaparecer y ser reemplazados, no por un gobierno mundial sino por uno moderno y secular equivalente, parecido a la organización política universal que existió en la Cristiandad Occidental en la edad media.

En ese sistema medieval, ningún gobernante o el Estado era soberano en el sentido de ser supremo por sobre un territorio dado o un segmento dado de la población cristiana; cada gobernante tenía que compartir la autoridad con vasallos por abajo, y con el Papa y (en Alemania e Italia) anteriormente el Santo Emperador romano.

El orden político universal de la Cristiandad Occidental representa una alternativa al sistema de Estados sin que esto constituya un “gobierno universal”.

Toda la autoridad en la Cristiandad medieval fue pensada para derivar de Dios y el sistema político era básicamente teocrático. En la actualidad, una contraparte al sistema de la Cristiandad medieval no sería de carácter teocrático. Su característica central sería un sistema de autoridad heterogénea, solapada u oculta y de lealtad múltiple.

Los Estados soberanos hoy comparten el escenario de política mundial con otros actores así como en tiempos medievales el Estado tenía que compartir el escenario con otras asociaciones.
Si los Estados modernos fueran a compartir su autoridad por encima de sus ciudadanos, y su habilidad de ordenar sus lealtades, por un lado con autoridades regionales y mundiales, y por otro lado con actores subestatales o autoridades subnacionales, entonces podría decirse que una forma neo-medieval de orden político universal ha surgido y que el concepto de soberanía dejó de ser aplicable.

Por ejemplo, se podría imaginar el poder compartido en materia de toma de decisiones, por parte de los gobiernos de los países de América Latina por un lado, con el FMI y el BM, a la vez que con empresas calificadoras de riesgo país, mientras que por el otro, con organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil y las demandas que sectores marginalizados, como los de los interiores de los países de la región hacen para ver satisfechas sus demandas más elementales por lo que podríamos decir que la noción de su supremacía encima del territorio y las personas de los países latinoamericanos no tiene fuerza.

Podríamos imaginar que las autoridades o representantes de las organizaciones o grupos anteriormente mencionados, disfrutan el rol de “actores” en la política mundial, se les reconoce tener derechos y deberes en derecho internacional y dirigir negociaciones. Podríamos imaginar que las lealtades políticas de los habitantes de, cualquier provincia o región latinoamericana, son tan inciertas como entre las autoridades de los organismos, organizaciones o grupos arriba descriptos, de manera tal que los gobiernos latinoamericanos no podrían asumir que disfrutan de cualquier tipo de primacía por sobre los otros.

Si semejante estado de cosas prevaleciera por el globo, esto es lo que se podría llamar, siguiendo el criterio de Hedley Bull, un orden neo-medieval.

Respecto a esta forma de organización política universal, Hedley Bull dice que, representar un camino superior al orden del mundo incluido en el sistema de los Estados-Nación sería que promete evitar los peligros clásicos del sistema de Estados soberanos por una estructura de autoridades solapadas que cruzan lealtades que unen a todos en una sociedad universal, mientras evitan la concentración de poder al mismo tiempo inherente a un gobierno mundial.

Es parecido al Estado-Red de Castells.

Robert Cooper (43) y el Estado postmoderno

Ya he hecho referencia a esta hipótesis de trabajo más arriba, que es coincidente con la visión de Manuel Castells.

Los Estados-Nación se transforman para dar paso a una nueva modalidad de relacionamiento en la que la convivencia ordenada ya no se basa en el equilibrio de poderes, sino en la conjunción de intereses muy estables.

Los Estados postmodernos se caracterizan por ejercer la soberanía de manera tan flexible que posibilita compartirla, se encuadran en organizaciones que regulan la injerencia de unos en los asuntos internos de otros, han renunciado a usar la fuerza entre ellos y buscan la seguridad a través de la mutua vulnerabilidad y de códigos de conducta acordados. Lo postmoderno consiste en renunciar a la ventaja coyuntural en favor de la convergencia estratégica, es decir, en pactar renunciando a lo unilateral.

Los Estados miembros de la Unión Europea son los Estados postmodernos por antonomasia, aunque el concepto también alcanza a otros países europeos y no europeos como Canadá y Japón.

CUADRO II
NUEVO TIPO DE ESTADO (Status)

Tipo y Autor

Estado (macro) Región
Zaki Laidi (44)
Mega- Estado
Peter Druker (45)
Estado (micro) Región
Kenichi Ohmae (46)

Estado-Red

Manuel Castells (47)
Estado Neo-Medieval
Hedley Bull (48)

Estado postmoderno

Robert Cooper (49)

Características

El despojo de atributos del Estado-Nación, es por “arriba”.
Agrupaciones de Estados en forma federalizada
La supra-estatalidad comunitaria, despoja de roles y funciones a los Estados miembros.
El despojo de atributos del Estado-Nación, es en forma “piramidal” y no en forma de “red”.
Estados con capacidad de controlar grandes regiones de Estados.
El despojo de atributos del Estado-Nación, es por “abajo” y los “costados”.
Regiones -fundamentalmente económicas- al interior de los Estados -sub-estatales- que operan como verdaderos motores y se conectarían de manera directa con otras regiones motores de otros Estados independientemente del marco estatal.
El despojo de atributos del Estado-Nación, es por “arriba”, por “abajo” y los “costados”.
Interrelacionamiento entre Estados-Nación, actores supranacionales y regiones intranacionales donde no media la superioridad ni la vinculación vertical sino la relación a través de nodos de la red. Complementariedad entre actores y regiones en diversos niveles.
El despojo de atributos del Estado-Nación, es por “arriba”, por “abajo” y los “costados”.
Gran similitud con el Estado red de Manuel Castells. Los gobiernos pierden el imperium sobre sus Estados. La capacidad de acción le pertenece a actores intranacionales y supranacionales junto al Estado-Nación.
No habría despojo de atributos, sino que se compartirían de manera flexible.
La convivencia ordenada ya no se basa en el equilibrio de poderes, sino en la conjunción de intereses muy estables. Ejercen la soberanía de manera tan flexible que posibilita compartirla.
Modelo: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

EL DERECHO “INTERNACIONES”

Si el Estado-Nación cambia, el derecho internacional también debe hacerlo.

Aunque resulte obvio el comentario, es importante aclarar que el derecho internacional es la resultante de los acuerdos entre los Estados, de manera bilateral, multilateral, o a través de los organismos internacionales -gubernamentales- que ellos crean. No obstante, están surgiendo normas, que generan -o intentan generar- obligaciones, pero que no son el resultado de acuerdos internacionales.

Con los cambios mundiales que se dieron de manera abrupta a partir de la desintegración de la URSS en 1991, pero que se venían gestando desde algunas décadas antes, el derecho internacional que ya venía incorporando al derecho espacial, el derecho del mar y otras áreas temáticas, generando ramas especializadas, fue sufriendo una evolución en el tratamiento de las relaciones mundiales.

La transnacionalización, por un lado y la creciente injerencia de Estados Unidos en los asuntos mundiales, por el otro, a partir de la desintegración de la URSS, plantean la posibilidad de la emergencia de nuevas formas de regulación de carácter global.

Hay una pérdida de poder de las Cancillerías y una mayor injerencia privada en las relaciones exteriores. Se da una mayor influencia e intervención por parte del mercado y de la sociedad civil, aunque formalmente continúe en manos de los gobiernos centrales.

La transnacionalización, es un fenómeno de relativa antigüedad; sin embargo, en los últimos años, se observa que algunos actores transnacionales tienen capacidad de generación de reglas -régimen-, por sobre la mayoría de los Estados –ONG’s, calificadoras de riesgo país-, por lo que el derecho no tiene raíz internacional -entre naciones- ni supranacional -por sobre las naciones- sino transnacional -más allá de las naciones-.

Ejemplos bien característicos, están ligados al tema de la ecología y el medio ambiente,organizaciones de derechos humanos, organizaciones vinculadas a la mujer –ONG’s, OSC-, telecomunicaciones, informática –empresas-, servicios financieros, fondos de capital, calificadoras de riesgo de capital–banca y grupos transnacionales-.

Las organizaciones no gubernamentales (ONG’s) y otros actores transnacionales ligados a estas áreas temáticas, han demostrado tener poder por sobre los Estados más poderosos, a la vez que generan pautas que no han podido establecerse a través de organismos internacionales que, por otra parte, sólo tienen capacidad de regulación, pero no de generación de normas -régimen-.

Uno no se imagina a actores transnacionales "firmando tratados" -Microsoft, Intel, General Motors, Sony, MCI-WorldCom, etc.-, instrumentos que, por otra parte, forman parte de las relaciones internacionales -entre naciones- y no transnacionales. Esto hace pensar en la relevancia creciente de actores privados y del derecho privado con trascendencia externa –derecho “internacional” privado (50)-, por sobre el derecho internacional público, resultante del acuerdo entre Estados.

Otro fenómeno importante que se está dando, es el poder normativo y judicial que genera Estados Unidos a partir de la presión sobre algunos países para que extraditen a ciertos individuos, nativos de estos países, para ser juzgados en tribunales norteamericanos. El caso Noriega, ex presidente de Panamá es un ejemplo, pero hay muchos otros casos no tan resonados.

El caso Pinochet, detenido en Gran Bretaña, con pedido de extradición por España y otros Estados europeos y reclamado para su juzgamiento bajo la “soberanía” jurisdiccional de Chile (?) por su gobierno, constituye un caso muy particular. Ahora el gobierno chileno está tratando de recrear el Estado de Derecho, de manera tal de poder juzgar, no sólo a Pinochet, sino a todos aquellos que tuvieron alguna responsabilidad en los casos planteados por las organizaciones de derechos humanos.

El gobierno norteamericano se toma atribuciones, como las de ejercer presión sobre otros Estados a partir de "certificaciones", por ejemplo, como es el caso de calificar a otros países por los resultados de su lucha contra el narcotráfico. Hay una lista de 32 Estados que reciben el calificativo de haber sido "certificados" o "descertificados", según si el gobierno norteamericano está conforme o no. Lo mismo hace en el área de derechos humanos, pese, y más allá de la competencia de Naciones Unidas.

Esto significa que la "ley federal" norteamericana se estaría transformando en una ley internacional. Después de la primera guerra mundial, cuando el presidente Wilson propuso la creación de una Sociedad de Naciones, el senado norteamericano rechazó el ingreso de Estados Unidos a este Pacto aduciendo que “no hay ley internacional por sobre la ley federal norteamericana”.

Otra actividad es la de generar la figura de que el Consejo de Seguridad de la ONU, debido a la carencia de tropas propias de la ONU –artículo 43 de la Carta de la ONU-, le "encarga" al gobierno norteamericano que asuma ese rol -caso guerra del Golfo Pérsico de 1991, como uno de los ejemplos que se podrían citar- favoreciéndose de esta manera que Estados Unidos asuma el rol de "policía mundial", a la vez que estableciéndose un criterio "militar" de las relaciones mundiales y hacia dónde debería orientarse el futuro orden, según la interpretación del interés nacional norteamericano.

Las actividades de los cascos azules de la ONU, deberían hacerse con el conocimiento, la planificación conjunta y la participación del ECOSOC, ya que la mayoría de los conflictos en los que intervienen los cascos azules tienen raíz económica-social. Los cascos azules sólo deberían actuar para mediar en el conflicto, pero luego solucionarse la esencia del mismo a partir de la intervención del ECOSOC, hecho que no ocurre ni está proyectado.

NUEVAS FORMAS DE GESTACION DE FUENTES INTERNACIONALES

Internacionalización de las normas federales: ley Helms-Burton, iniciativa 187, iniciativa 209 del Gobierno de California; presiones del gobierno norteamericano en materia de derechos humanos -según sus criterios y no los de Naciones Unidas- y de patentes (sobre el Gobierno Chino, cubano y argentino entre otros); ONG’s en materia ambiental y la generación de conductas; ONG’s y OSC de derechos humanos; nuevas relaciones comerciales bajo el status de OMC; "certificación" y "descertificación" de aproximadamente 32 gobiernos en materia de lucha contra el narcotráfico.

1. Aspectos Normativos Financieros y Comerciales.

Origen predominantemente transnacional de la voluntad normativa financiera, con pérdida progresiva del control internacional:

El control de la unidad monetaria lo tienen los Estados pero no del flujo financiero: (deuda, inversiones, bolsa) que, en realidad, lo detentan el mercado de capitales y la banca privada. Este último es manejado fundamentalmente por la banca como tal o como gestora de las administradoras de fondos de pensión (por ejemplo las: AFJP argentinas; los fondos de seguros, los fondos de fideicomiso o el mercado de capitales), o por las calificadoras de riesgo país.

En el caso del comercio, debido a la OMC todavía se observa una estructura "internacional"; la que se desearía emular también en el segmento financiero con la creación de una Organización Financiera Internacional porque su comportamiento es fundamentalmente transnacional.

2. Internacionalización de la Norma Federal de Origen Norteamericano:

Pese a la existencia del creciente fenómeno transnacional, se observa en el caso particular de Estados Unidos, que intenta internacionalizar su normativa federal. Esto, no obstante responde a un fenómeno histórico ya que en el caso de la Sociedad de Naciones en una situación inversa, el senado norteamericano no aprobó la propuesta del Presidente Wilson porque no aceptó que hubiera ninguna norma por sobre la ley federal. Sin embargo, veremos a continuación su voluntad normativa internacionalizada.

La inciativa 187 del Gobierno del Estado de California, que se ha federalizado, o sea que tiene aplicación a nivel nacional, sanciona a los inmigrantes ilegales quitándoles beneficios en materia de educación y de salud. La iniciativa 209 la complementa en materia de protección de derechos civiles de los ciudadanos frente a los inmigrantes ilegales lo que se ha manifestado con la construcción de un cerco de alambre de púa que abarca la zona fronteriza de Mejicali y que se extendería a toda la frontera norteamericana-mejicana, actualmente perfeccionada por un muro de cemento.

La ley norteamericana Helms-Burton (1995) complementaria de la Torricelli (1992) sanciona a los inversores internacionales en Cuba sobre bienes que han sido confiscado a ciudadanos norteamericanos. La ley todavía no tuvo aplicación jurisprudencial pero ha despertado en gran debate internacional con Canadá y México, socios de Estados Unidos en el NAFTA, con otros países de América Latina y con la Unión Europea principalmente.

Los vínculos bilaterales del Gobierno norteamericano con el Gobierno Chino y con el Cubano son propuestos a partir del predominio de la voluntad normativa norteamericana toda vez que el resultado de esas relaciones está condicionado a los intereses que el Gobierno de Estados Unidos tiene en materia de ley de patentes y en materia de derechos humanos. En el primer caso (ley de patentes) existe una mixtura de un interés transnacional con la voluntad normativa federal ya que los intereses de las patentes pertenecen a empresas que tienen una alianza de intereses con este Gobierno (China y Argentina). En el segundo caso (derechos humanos) se trata más de los intereses políticos norteamericanos que de los propósitos universales establecidos en Naciones Unidas en materia de derechos humanos (China, Cuba).

La "certificación" o la "descertificación" por parte del gobierno de Estados Unidos, de aproximadamente 32 gobiernos, aprobando o desaprobando -con las consecuencias correspondientes en materia económica y política-, la lucha que estos llevan a cabo contra el narcotráfico; a la vez que la política de demandar la extradición de ciudadanos de países donde funcionan carteles de droga, para ser juzgados en tribunales norteamericanos.

Caso de la extradición acordada por la Corte Suprema de Justicia venezolana el 22 de mayo de 1997 del ciudadano colombiano Justo Pastor Perafan, por presunta vinculación al Cartel de Cali, por pedido de extradición presentado por el gobierno de EUA 90 minutos antes que el pedido presentado por el gobierno de Colombia. No obstante ello, el gobierno colombiano ha manifestado su conformidad con el laudo de la Corte Suprema de Justicia venezolana, por ser su jurisdicción (?).

Evidentemente estos tribunales tienen jurisdicción para dictar sentencias de extradición, peor no para juzgar a sus ciudadanos. Ya está en una cárcel norteamericana juzgado por tribunales de ese país, el ex presidente de Panamá, Noriega.

Por otra parte, en materia judicial, tanto el mundo industrializado, como las transnacionales y el FMI exigen de los países del "Sur" una mayor "seguridad jurídica" para los inversores y las subsidiarias de empresas que se asienten en estos países; mientras que la "seguridad jurídica" para los ciudadanos de los países del "Sur" es inexistente.

Esto ocurre merced a la falta de un “poder de policía” mundial independiente del poder de los Estados. Los Estados más poderosos se atribuyen esta capacidad ante la ausencia de un “árbitro supremo” que exija el cumplimiento de las normas o sanciones por incumplimiento.

3. Voluntad Normativa Transnacional que Genera
Obligaciones Normativas Estatales e Internacionales
 

El tema del medio ambiente es el detonador de este nuevo proceso. La protección ambiental, el desarrollo autosostenido, la problemática ecológica no nació de la voluntad de los Estados, ni de la voluntad supranacional, sino que tiene origen transnacional.

En el caso de los derechos humanos, pese a la antigüedad de la Declaración Universal, la aplicación practica se debe a la defensa que las ONG’s y OSC hacen, más que a la voluntad estatal. Deberíamos decir que, gracias a la defensa transnacional es que los derechos humanos fueron protegidos en Estados manejados por gobiernos dictatoriales o por pseudo-democracias.
En los casos del medio ambiente, como de derechos humanos, se observa un fenómeno de "globalización altruista", contrariamente a las presiones norteamericanas en materia de derechos humanos, de ley de patentes o de modelo capitalista de mercado, que generan un "globalismo egoísta".

En el caso de la evolución de los derechos de la mujer, es más fácil que una ONG y una OSC se oriente a la satisfacción plena de sus derechos y aspiraciones que el Estado nacional al que pertenece. Existe mayor vinculación de intereses entre mujeres de diferentes nacionalidades que entre la mujer de una nacionalidad y su propio gobierno, independientemente de ideologías o electoralismos.

Lo mismo se puede decir en el caso de otros derechos sociales: niñez, trabajo, pobreza, discapacidad, etc.

NUEVAS CARACTERISTICAS: OBSERVACION PRELIMINAR

Hasta ahora estamos acostumbrados a pensar en un derecho internacional basado en la voluntad exclusiva de los Estados. La emergencia de nuevos actores y sujetos internacionales, en muchos casos con mayor capacidad y poder que grupos de Estados, nos obliga a considerar la generación de voluntad normativa a partir de estos nuevos sujetos:

Actor Transnacional: Bajo el concepto genérico de actores transnacionales cito a las empresas transnacionales, la banca, las calificadoras de riesgo de capital y las ONG’s, que son sujetos que expresan voluntad y presión en segmentos que antes eran monopolios de los Estados: comercio, finanzas, conflictos y seguridad.

Además, el sujeto estatal, por ahora en el único caso de Estados Unidos, debido a una capacidad particular, reorienta la generación normativa del marco federal al marco internacional rompiendo con el esquema de George Scelle (51) de que la norma internacional emerge del "desdoblamiento funcional" resultante de la voluntad entre Estados, aunque bajo la responsabilidad individual de que se cumpla lo acordado, toda vez que, en este caso, surge de la voluntad de un solo Estado, y esto produce un nuevo fenómeno normativo internacional.

Tal vez, debido a las nuevas características que adopta el Estado, siguiendo las hipótesis de trabajo arriba expuestas, el derecho internacional de paso al surgimiento del derecho de la “comunidad” internacional. Un derecho comunitario en el que todos los actores convergerían.

Deberíamos hablar de un “derecho internacional revolucionario” dado los cambios que la propia realidad le imprimen a los actores, las relaciones, los fenómenos y las decisiones.

Si el Estado-Nación en el concepto de Max Weber (52)  tiene el monopolio de la coerción y el gobierno es el que establece el régimen de “asignación autoritativa de conductas”, ¿cómo será el régimen en el Estado-Red o postmoderno, si estamos hablando de un derecho con características comunitarias donde los vínculos predominantes son horizontales y en pie de igualdad?
Si este tipo de Estado prospera en todo el planeta, como ocurrió a posteriori de la Paz de Westfalia, ¿estaríamos yendo hacia un mundo en red coordinado por un derecho internacional comunitario? De acuerdo con Ferdinand de Tönnies (53) la comunidad sigue un régimen de “coordinación” mientras que la sociedad sigue un régimen de “subordinación”. En este caso, no me quiero referir a la comunidad, en términos de vínculos espontáneos (54), sino a la comunidad en términos de red de vínculos coordinados con el objeto de alcanzar objetivos comunes.
Siguiendo los criterios de Robert Cooper (55), tal vez deberíamos hablar, no de una comunidad sino de varias comunidades con diferentes características que coexisten temporalmente. Lo mismo ocurrió durante la Edad Media (56), más allá de que el “mundo” tenía características “eurocéntricas”.

Una comunidad basada en vínculos espontáneos mostraría un derecho básico y en estado primitivo que debería evolucionar hacia un derecho más complejo basado en las características de la sociedad, pero que se basaría en un régimen de “subordinación”. Este derecho es el que ha regido al Estado-Nación en los últimos casi cuatro siglos. El sistema mundial, al carecer de un grado mínimo de “centralización” -no hay un Estado mundial, ni un gobierno mundial- se ha manejado con las características –caracterizadas por Juan Carlos Puig como primitivas o básicas- del derecho de la comunidad internacional. Sin embargo, cuando hago referencia al derecho comunitario, lo vinculo con un sistema en red, con actores heterogéneos que tienden a coordinar sus relaciones, más que a subordinar sus vínculos. Hay una flexibilización de las conductas impositivas orientadas a la cooperación más que al equilibrio de poderes.

En este sentido, el “derecho comunitario” no podría ser calificado como un derecho “supranacional” al estilo del derecho que surge en la “comunidad” europea, como algunos autores lo califican (57), sino un derecho que debe abarcar todos los ejes de relacionamiento, el internacional, el supranacional, el transnacional y el subnacional. Bajo esta perspectiva, el derecho comunitario del “Estado-Europa” estaría en formación, aunque por ahora tendría todavía demasiadas características de supranacionalidad y pocas de transnacionalidad y subnacionalidad.
A esto es a lo que llamo “derecho internacional revolucionario”, ya que cambiaría el “eje” de aplicación de la “subordinación” a la “coordinación”.

SISTEMA DE PREGUNTAS

Frente a estas transformaciones, quedan muchas preguntas para hacerse, fundamentalmente en lo que hace a la forma en que se organizará el sistema mundial y al tipo de orden que se generará. Entre otras, podríamos hacernos las siguientes preguntas:

¿Qué sistemas políticos predominarán dadas las grandes transformaciones que sufre el Estado-Nación, más allá de la influencia de la ideología ambiental?

¿Qué tipo de modelo económico predominará, independientemente de que el capitalismo es el que domina actualmente, dado las diferentes características que tiene en EUA, Europa y Asia?
¿Cuál es la “usina” de la que surgen las nuevas reglas?

¿Cómo se va gestando el nuevo régimen global?

¿Quiénes intervienen en la generación del régimen si el Estado-Nación está en transformación e intervienen gran cantidad de actores no estatales?

¿Qué nuevo tipo de organismos internacionales deberán generarse para contemplar estas transformaciones y la participación de todos los actores?

¿Qué nuevo tipo de marco jurídico-institucional o derecho comunitario deberá generarse para favorecer la transición hacia el nuevo tipo de Estado?

¿El modelo del derecho comunitario europeo será aplicable al resto de los países del planeta, dado que la Unión Europea marca la tendencia de vanguardia en la transformación del Estado-Nación?

¿Qué nuevas características adoptará la política exterior, en general; y en particular, al intervenir como grupos de presión o factores de poder, actores transnacionales sean empresas, ONG´s u OSC?

¿Qué política exterior tendrán los actores transnacionales y cómo se expresará?

¿Qué nuevas características tendrá el relacionamiento entre actores, dado la multiplicidad y heterogeneidad de los mismos?

¿Qué conflictos principales se darán, y cuales serán sus características centrales?

¿Que rol tendrán los actores multinacionales y transnacionales en el sistema de relaciones?

¿Qué nuevos sistemas de seguridad y de solución de conflictos surgirán, y qué características tendrán, dado que ya no existe -al menos en el corto y mediano plazo- una contra-ideología, dentro de un contexto como el bipolar, para requerir de sistemas de alianzas permanentes?

Por otra parte, atendiendo a la "periferia", cabría preguntarse:

¿Qué nuevas formas de dominación surgirán?

¿Qué nuevos conflictos se darán entre polares o transnacionales y los hegemonizados y entre estos últimos?

¿Cuáles serán los nuevos límites a las conductas autonómicas (58)?

¿Cuáles serán las nuevas líneas de control intra-hegemónico, en función de qué nuevos factores?

¿Cuáles serán las nuevas características de "funcionalidad" o "disfuncionalidad" de los sistemas políticos?

¿Qué incidencia tendrán las nacionalidades y grupos religiosos, a la vez que las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s) y las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), en la reconfiguración del sistema y en la conformación del régimen?

Su importancia creciente es en el área de derechos humanos y del medio ambiente. Se comienza a modificar el principio de no intervención por el del “injerencismo” en aras de resolver situaciones que el Estado no soluciona ni atiende.

Independientemente de las respuestas, todo marco jurídico-institucional carece de validez real si no se ve reflejado previamente y cristalizado en los hechos.


Foto Autor

Esta página fue hecha por Luis DALLANEGRA PEDRAZA

**  Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Capítulo II.

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
Home     Arriba 
A Debates   Al Indice General 

* Trabajo presentado en el Congreso Internacional de Administración Pública y Desarrollo Local en el Contexto de SociedadesSrupranacionales, Medellín, Colombia, 19-22 de Setiembre de 2000.
(1) Cooper, Robert, The Post-Modern State and the World Order, 1996, citado en ZALDÍVAR, Carlos Alonso, “En un Mundo Roto”, Diario "El País", Madrid del 10-Nov-98.
(2) Max Weber, Economy and Society: An Outline of Interpretative Sociology, (Berkeley, University of California Press, 1978). Edición en español, Economía y Sociedad, (México, FCE, 1964), Segunda Edición.
(3) ZALDÍVAR, Carlos Alonso, “En un Mundo Roto”, Diario "El País", Madrid del 10-Nov-98.
(4) Ver sobre este tema a George Soros, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Bs. As., Sudamericana, 1999), pág. 138.
(5) Ver, por ejemplo, George Soros, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Bs. As., Sudamericana, 1999), pág. 135.
(6) Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del siglo XXI, (Bs. As., Edic. de la Universidad, 1998), págs. 168 y sigs.
(7) Ver sobre este tema a George Soros, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Bs. As., Sudamericana, 1999), pág. 138.
(8) Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del siglo XXI, (Bs. As., Edic. de la Universidad, 1998), la “Simulación del Proceso de Génesis y Evolución del Orden Mundial”, pág. 117.
(9) Ver Garnier, Lydia W., Soberanía Limitada ¿Soberanía Nacional del siglo XXI?, en Revista “GEOSUR”, Vol. XIX, N° 220, Montevideo, Uruguay, Julio-Agosto 1998, págs. 9-20.
(10) Knight, F.W., The State of Sovereignty and the Sovereignty of States, (Oxford University Press, 1992).
(11) Holsti, K.J., International Politics: A Framework for Analysis, (Englewood Cliffs, N.J., Prentice Hall, 1967), pág. 91.
(12) Ver FERRER, Aldo, Hechos y Ficciones de la Globalización, (Bs. As., FCE, 1997).
(13) Ver Laviña, Félix, en "Los Nuevos Actores del Sistema Internacional" y "Agenda Internacional", documento presentado al Seminario Internacional sobre “Teoría de las Relaciones Internacionales desde la Caída del Muro de Berlín a Nuestros Días”, convocado por la Cátedra de Teoría General de las Relaciones Internacionales, Facultad de Derecho de la Universidad de la República y el Instituto Artigas del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Oriental del Uruguay, Montevideo, Uruguay, 30-31 de Julio de 1998.
(14) Ver, por ejemplo, Esther Barbé, "Relaciones Internacionales" (Madrid, Tecnos, 1995).
(15) Ver OHMAE, Kenichi, El Fin del Estado-Nación, (Sgo. Chile, Andrés Bello, 1997), pág. 39 y sigs.,
(16) Lideres del Africa Firman las Bases para la Creación de una Unión Africana, CNN en español en internet, http://www.cnnenespanol.com, 12/Jul/2000.
(17) Estas son opiniones del sociólogo catalán Manuel CASTELLS, vertidas en el diario "El País" de Madrid, del 12-Feb-1999.
(18) El gobierno norteamericano, en diferentes períodos históricos, ha llegado incluso a invadir con sus marines a países latinoamericanos, en defensa de los intereses de empresas, cuyas casas matrices se encuentran en EUA, siguiendo el criterio del Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe. Este tema lo he estudiado largamente en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Relaciones Políticas entre Estdos Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?”, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994).
(19) Ver Luciano Tomassini, “El Proceso de Transnacionalización y las Relaciones Externas en los Países Latinoamericanos" en “Transnacionalización y Desarrollo Nacional en América Latina" (Bs. As., Gel, 1984).
(20) Este concepto lo he trabajado en “El Orden Mundial del siglo XXI”, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), pág. 47 y sigs.
(21) Tesis de Huntington en su “Choque entre Civilizaciones”, publicado en Foreign Affairs.
(22) Sobre una hipótesis de trabajo respecto de las tendencias del sistema internacional, ver Luciano Tomassini, “El Proceso de Transnacionalización y las Relaciones Externas en los Países Latinoamericanos" en “Transnacionalización y Desarrollo Nacional en América Latina" (Bs. As., Gel, 1984).
(23) Luciano Tomassini, “El Proceso de Transnacionalización y las Relaciones Externas en los Países Latinoamericanos" en “Transnacionalización y Desarrollo Nacional en América Latina" (Bs. As., Gel, 1984).
(24) Este tema ha sido abordado por Laviña, Félix, en "Los Nuevos Actores del Sistema Internacional" y "Agenda Internacional", documento presentado al Seminario Internacional sobre “Teoría de las Relaciones Internacionales desde la Caída del Muro de Berlín a Nuestros Días”, convocado por la Cátedra de Teoría General de las Relaciones Internacionales, Facultad de Derecho de la Universidad de la República y el Instituto Artigas del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Oriental del Uruguay, Montevideo, Uruguay, 30-31 de Julio de 1998.
(25) Esther Barbé, "Relaciones Internacionales" (Madrid, Tecnos, 1995), pág. 197.
(26) Ver Diario la Nación, Buenos Aires, 1 de Juli de 2000.
(27) Ver “Escenarios hacia el 2000: Megatemas”, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), especialmente el megatema número 2 relativo al proceso de reestructuración del Estado, pág. 255 y ss.
(28) Este tema ha sido tratado por Frankel, Joseph, International Relations in a Changing World, (Oxford, Oxford University Press, 1979), págs. 154-155.
(29) Sobre el particular ver, por ejemplo, Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), págs. 202-234.
(30) Zaki Laidi, Investigador del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de París y Profesor en el Instituto de Estudios Políticos de París y en la Universidad Johns Hopkins de Bologna, en su libro “El Orden Mundial Distendido: Sentido y Potencia tras la Guerra Fría”. Reportaje de Andrea Desormeaux, en el Diario “El Mercurio”, Chile, 12 de Febrero de 1994.
(31) Peter Drucker “La Sociedad Postcapitalista”, (Bs. As., Sudamericana, 1993), pág. 99 y ss.
(32) Kenichi Ohmae, “El Fin del Estado-Nación”, (Sgo. de Chile, Andrés Bello, 1997).
(33) Castells, Manuel, La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, Fin del Milenio, Volumen III, (México DF, Editorial Siglo XXI, 1997. Traducción de Carmen Martínez Gimeno. Original en Inglés año 1997.
(34) Keohane, Robert 0, y Stanley Hoffman (1991b): "The New European Community: Decision Making and Institutional Change", Boulder, Colorado, Westview Press.
(35) Waever, Ole (1995): "Identity, Integration and Security, solving the sovereignty puzzle in EU studies", Journal of International Affairs, 48 (2), págs. 1-43.
(36) Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977). Chapter 10, pages 254-255. También, Minc, Alain, "Le nouveau Moyen Age", (París, Gallimard, 1993).
(37) Castells, Manuel, La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, (México DF, Editorial Siglo XXI, 1997) Volumen I, capítulos 1 y 3.
(38) Castells, Manuel, La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, (México DF, Editorial Siglo XXI, 1997) Volumen I, capítulo 2.
(39) Waever, Ole (1995): "Identity, Integration and Security, solving the sovereignty puzzle in EU studies", Journal, of International Affairs, 48 (2), pigs. 1/43.
(40) Keating, Michael (1995): "Nations against the State: the new politics of nationalism in Quebec, Catalonia and Scotland", Nueva York, St. Martin's Press.
(41) Castells, Manuel, La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, (México DF, Editorial Siglo XXI, 1997) Volumen II.
(42) Hedley Bull, The anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977). Chapter 10, pages 254255.
(43) Cooper, Robert, The Post-Modern State and the World Order, 1996, citado en ZALDÍVAR, Carlos Alonso, “En un Mundo Roto”, Diario "El País", Madrid del 10-Nov-98.
(44) Zaki Laidi, Investigador del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de París y Profesor en el Instituto de Estudios Políticos de París y en la Universidad Johns Hopkins de Bologna, en su libro “El Orden Mundial Distendido: Sentido y Potencia tras la Guerra Fría”. Reportaje de Andrea Desormeaux, en el Diario “El Mercurio”, Chile, 12 de Febrero de 1994.
(45) Peter Drucker “La Sociedad Postcapitalista”, (Bs. As., Sudamericana, 1993), pág. 99 y ss.
(46) Kenichi Ohmae, “El Fin del Estado-Nación”, (Sgo. de Chile, Andrés Bello, 1997).
(47) Castells, Manuel, La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, Fin del Milenio, Volumen III, (México DF, Editorial Siglo XXI, 1997. Traducción de Carmen Martínez Gimeno. Original en Inglés año 1997. También, Borja, Jordi (1992), "Estrategias para el desarrollo e internacionalización de las ciudades europeas: las redes de ciudades", Informe a la CEE, Barcelona, Consultores Europeos Asociados. Asimismo, Orstrom Moller, J, (1995): "The Future European Model: Economic Internationalization and Cultural Decentralization”, Wesport (Conn.), Praeger.
(48) Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977). Chapter 10, pages 254255. También, Minc, Alain, "Le nouveau Moyen Age", (París, Gallimard, 1993).
(49) Cooper, Robert, The Post-Modern State and the World Order, 1996, citado en ZALDÍVAR, Carlos Alonso, “En un Mundo Roto”, Diario "El País", Madrid del 10-Nov-98.
(50) En realidad no existe un derecho internacional privado, sino un derecho privado nacional con conexiones extranjeras.
(51) Este tema lo he analizado en, La Problemática del Orden, (Bs. As., Pleamar, 1981), pág. 4.
(52) Max Weber, Economy and Society: An Outline of Interpretative Sociology, (Berkeley, University of California Press, 1978). Edición en español, Economía y Sociedad, (México, FCE, 1964), Segunda Edición.
(53) Tönnies, Ferdinand, Comunidad y Sociedad, (Bs. As., Losada, 1947).
(54) Sobre este particular, ver Puig, Juan Carlos, Derecho de la Comunidad Internacional, (Buenos Aires, Depalma, 1974) Cap. I.
(55) Cooper, Robert, The Post-Modern State and the World Order, 1996, citado en ZALDÍVAR, Carlos Alonso, “En un Mundo Roto”, Diario "El País", Madrid del 10-Nov-98.
(56) Ver el caso planteado por Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977). Chapter 10, pages 254255, sobre el Estado neo-medieval.
(57) Ver Halajczuk, Bohdan T., y Moya, María Teresa, Derecho Internacional Público, (Buenos Aires, Ediar, 1999) Tercera Edición, Cap. XXXII.
(58) Llamo "conductas autonómicas" a todas aquellas actitudes o políticas de los miembros de un ámbito hegemónico que, oponiéndose o resistiéndose a la potencia polar, de manera heterodoxa, toda vez que lo haga en determinados aspectos de la política global, sin que constituya una oposición frontal a sus lineamientos básicos -sino constituiría una secesión, como el caso de Cuba en 1961 o China comunista en el caso del bloque oriental- busca mejorar su inserción global y su independencia de desempeño. Esta actitud se puede buscar por la vía individual o por la vía conjunta a través de alianzas o sistemas integrados. El éxito de la conducta autonómica, depende de una variedad de factores, entre los que la “viabilidad nacional”, sea individual o colectiva, es uno. Este tema fue estudiado por Puig Juan Carlos en Doctrinas Internacionales y Autonomía Latinoamericana, (Caracas, Univ. Simón Bolívar, 1980), Segunda Parte.