DESARROLLO
Y CALIDAD DE VIDA
©  Carlos A. Gildenberger *

Publico este artículo, para mostrar uno de los debates importantes que se dio sobre la problemática del desarrollo, particularmente en la década de los '70, en América Latina y que parece haberse olvidado. Actualmente hemos retornado a conceptos de "desarrollo" previos a los de la década de los '70, cuando se hablaba de crecimiento como factor de desarrollo a partir de la tesis del "derrame" automático.

Creo necesario reinstalar el debate sobre esta temática, dado que paradógicamente, al crecimiento del PBI de los Estados le sigue un crecimiento del desempleo, la pobreza y la marginalidad.

En la década de los '70 se planteaba como equivocado el concepto de desarrollo que se estaba utilizando, ahora se considera que aquello es lo equivocado.

Antes de dejar que todo esto se transforme en algo imposible de frenar, es importante debatir a fondo, ya que es nuestro propio destino y bienestar -si se permite utilizar este término bajo el predominio de la ideología liberal- lo que está en juego.

Luis DALLANEGRA PEDRAZA

I. Introducción

La noción de "desarrollo" ha experimentado en los últimos años -década de los '70- continuas reinterpretaciones. "Calidad de vida" es un término nuevo que intenta expresarla. El propósito de este trabajo es precisar el significado de este concepto, respecto a uno de los modos de caracterizar al desarrollo contemporáneo.

El examen del contexto de donde surge este planteo nos refiere al análisis de algunas problemáticas surgidas en los últimos años en torno a la manera con que históricamente se dio el desarrollo, y nos lleva, asimismo, a examinar las nuevas tendencias que se manifiestan en el orden internacional.

Es en los últimos años que se da un significativo cambio de actitud con respecto al crecimiento. Es en el debate actual acerca de la conveniencia o inconveniencia del crecimiento que aparece nuestro tema. La modalidad de dicho crecimiento es el aspecto central.

Si bien a lo largo de la historia siempre hubo diferenciación entre países ricos y pobres y los problemas de crecimiento fueron una cuestión fundamental para la satisfacción de las necesidades, es sobre todo a partir de fines de la segunda guerra mundial, que el atraso de gran parte de las naciones occidentales, adquiere un rol protagónico para el análisis teórico y la preocupación práctica. Esta época registra uno de los períodos de prosperidad más notables de la historia. Ese crecimiento constante dura hasta comienzos de los años 70.

En los últimos años se manifiestan una serie de críticas a la forma de darse ese desarrollo; las mismas, planteadas primeramente por especialistas en demografía y ecología, y ayudada por la notoriedad cada vez mayor de subproductos no deseados del crecimiento económico y demográfico, presentan como mínimo común denominador el rechazo de la viabilidad y de la conveniencia de continuar aumentando indefinidamente la población y la producción y, la critica a la ciencia y la técnica en cuanto a la capacidad ilimitada para resolver los desafíos del momento actual.

La crisis poblacional, alimenticia, energética, ambiental, de materias primas, etc. -se sostiene-, expresan los problemas derivados de un crecimiento desequilibrado. El problema se centra en el crecimiento mismo y no tanto en la expresión de esas críticas parciales.

La realidad contemporánea muestra que los procesos de crecimiento económico no llevan espontáneamente a una mayor difusión de los beneficios del desarrollo a nivel social e internacional.

Estas críticas, más que coyunturales, apuntan al tipo de crecimiento de posguerra tanto en el mundo capitalista como en el mundo socialista y a señalar los desequilibrios profundos que expresan una crisis de civilización.

Aparece la distinción entre crecimiento y desarrollo, la preocupación por un crecimiento "mejor", antes que un crecimiento "mayor"; por evaluar las premisas vigentes respecto al crecimiento de la población, la forma de utilizar los recursos, las características de la producción y el consumo.

Esas criticas tienen como común denominador el plantear la necesidad de un nuevo estilo de desarrollo, estilo cuyas características nos llevan al tema de "Calidad de Vida". Analizaremos a continuación las mismas. Los hemos sistematizado bajo los títulos de "La critica ecológica" y "La concepción del crecimiento en un mundo finito".

II. Los enfoques críticos al crecimiento contemporáneo.

Antes de analizar estos dos enfoques, procederemos a definir los conceptos de "desarrollo" y "estilo de desarrollo", preocupación central de nuestro trabajo.

Se define al desarrollo como un proceso de cambio humano y societal, peculiar a cada sociedad, racional, de carácter global, que lleva a la creación y ampliación de las condiciones que permiten al individuo y a la sociedad su continuo perfeccionamiento y autorealización.

Se entiende por estilo de desarrollo, el modo en que dentro de un determinado sistema social se organizan y asignan los recursos humanos y materiales, con el objeto de resolver los interrogantes sobre qué, para quiénes y pomo producir los bienes y servicios (1).

1) La crítica ecológica

Uno de los valores que ha cambiado con más rapidez en estos últimos años es el referido a las relaciones entre el crecimiento económico y la calidad del medio ambiente.

El planteo que presentaremos a continuación critica al tipo de desarrollo que caracteriza a las naciones industrialmente avanzadas por no respetar a través de su desenvolvimiento a la naturaleza. Paulatinamente el mismo se sale del plano estrictamente ecológico bajo una nueva definición de su campo, proponiendo estilos de desarrollo, críticos del actual, que armonicen los aspectos sociales y ambientales (2).

a) Planteo de la problemática

El hombre habita dos mundos. Uno es el mundo natural de las plantas y de los animales, de los suelos, del aire y de las aguas, que le precedió por miles de millones de años, y del cual forma parte. El otro es el mundo de las instituciones sociales y de los artefactos que construye para sí mismo con sus herramientas y máquinas, su ciencia y sus sueños, para lograr un medio obediente a los propósitos y direcciones humanos. Los dos mundos del hombre —la biosfera de su herencia y la tecnosfera de su creación— se encuentran en desequilibrio, y en verdad, potencialmente en profundo conflicto (3).

Para explicar a éste debemos referirnos al desenvolvimiento del desarrollo tecnológico que en el último siglo y medio revolucionó tanto el nivel en que puede alcanzar la vida humana, como la intensidad con que el hombre utiliza el medio ambiente.

El aumento de la productividad dado por ese avance tecnológico, junto al explosivo crecimiento de la población, tanto a nivel rural, como urbano, son las causas que explican el deterioro del medio ambiente. El crecimiento actual produce efectos no previstos que afectan la calidad de determinados aspectos del entorno humano o de los recursos naturales, a los que anteriormente no se les prestaba atención por considerarlos estables o por estar previamente excluidos del ámbito de las inquietudes explícitas. Es a través de un desarrollo económico no controlado, que la contaminación ambiental aparece como uno de los problemas fundamentales de nuestra época.

"La contaminación no es sino la expresión de un problema mucho más fundamental: el hecho de que nuestro desarrollo económico transcurre absolutamente sin control ni regulación. Y lo que es más: la tasa exponencial del crecimiento se ha tomado como patrón de regulación. En otras palabras, se ha supuesto que la naturaleza toma a su cargo todos nuestros problemas financieros, presupuestarios, económicos y morales(4).

La civilización industrial ha desarrollado tecnologías antiecológicas, dictadas por el deseo de elevar la productividad y la ganancia. Todos estamos vinculados en cierto modo a un sistema político y económico mundial que deteriora progresivamente el medio ambiente

b) El nuevo estilo de Desarrollo

A partir de esta perspectiva, se plantea el reorientar el crecimiento de la economía por vías que vuelvan mínimos los efectos adversos sobre ese ambiente natural y humano. Un desarrollo sin destrucción.

Los países más avanzados del mundo han tenido que pagar cuotas de inadvertencia e ignorancia en el problema ecológico. Los países atrasados, están a tiempo para evitar los errores que caracterizaron el desarrollo de las sociedades industrializadas.

Los objetivos de preservación y mejoramiento del ambiente y del desarrollo económico no son incompatibles, sino por el contrario, es perfectamente posible armonizarlos. Para ello, el medio no debe considerarse en términos estrictamente mecánicos, sino como ecosistema y organización. El concepto de ecodesarrollo alude a un desarrollo económico y social en concordancia con el medio ambiente.

El medio ambiente es todo aquello que nos rodea en el universo externo: es el ambiente físico, biológico y social en el que el ser vive. Engloba no solo las cuestiones estrictamente ecológicas, sino también problemas tales como el hambre, la miseria de las personas y de sus viviendas, las enfermedades, la falta de instalaciones sanitarias, etc.

La noción de ambiente se refiere al entorno natural, modificado en diverso grado, por las actividades humanas: la ecología constituye no solo un estudio biológico sino también social, ya que tiene que ver fundamentalmente con el problema central de la sociología que es el desarrollo y organización de la sociedad. El interés por la ecología supera la mera defensa o ataque contra la contaminación y comprende los problemas básicos de población desarrollo y ética de nuestra civilización.

Es preciso considerar al medio ambiente como una dimensión más del problema integral del desarrollo económico y social. Si se acepta este punto de vista, su importancia no puede evaluarse en forma aislada, sino en su interrelación con los otros distintos componentes del ecosistema humano, los que conjuntamente configuran la calidad de vida. La calidad de vida puede definirse como la capacidad que posee el grupo social ocupante de satisfacer sus necesidades con los recursos disponibles en un espacio natural dado. Abarca los elementos necesarios para alcanzar una vida humana decente. No hay duda alguna de que la preocupación fundamental de toda acción política, tanto nacional como internacional, debe ser la de mejorar la calidad de la vida de los habitantes del planeta. Ese objetivo compromete un esfuerzo de desarrollo sin el cual es imposible brindar a toda la comunidad los bienes que hacen posible, por lo menos, una existencia decente. Ese esfuerzo de desarrollo es el fruto de trabajo, de la organización social, de la tecnología y en buena medida del uso del medio ambiente que es también uno de los elementos que componen la calidad de vida (5).

Los tipos de organización social influyen de manera diferente en el ambiente físico, preservandolo o destruyendolo.

Lo importante no es dominar la naturaleza, para acabar por destruirla, sino asociarse a ella para conservarla en todo su potencial para las generaciones futuras. La ecología ofrece el medio de expresar esta reacción contra la mecanización, la uniformización, la mediocridad, el afeamiento de nuestras ciudades y campos, nuestro empobrecimiento biológico y cultural.

La gran mayoría de los problemas ambientales del mundo se relacionan con la pobreza. Estos problemas solo pueden resolverse mediante el desarrollo. Pero éste debe ser ambientalmente tomado con conciencia de los problemas ecológicos y de los defectos globales del actual sistema de crecimiento.

Deben modificarse los actuales niveles de crecimiento demográfico y de consumo de los países industrializados y buscar elevar el nivel de vida de los atrasados.

El problema de la población es menos importante que la oposición entre países ricos y pobres. De acuerdo con la CEPAL, "Para la mayoría de los países en vías de desarrollo el problema de la calidad de la vida, más aún, de la vida misma está dependiendo en forma directa de su propia condición de subdesarrollo: el allegar nuevos recursos a la sociedad, permitirá resolver muchos de los problemas básicos relativos a la calidad de la vida que hoy padecen esas mismas sociedades. Dentro de este contexto no puede ignorarse que los países en vías de desarrollo, aún cuando muchos de sus problemas sólo serán resueltos en el proceso de crecimiento, necesariamente verán afectado su medio humano por el proceso mismo de desarrollo" (6).

Debe darse una administración planetaria que emplee los recursos del mundo con mayor cuidado, salvaguardando el medio. Medir con otros patrones el crecimiento.

Según Samuelson, "Los movimientos del 'Crecimiento Demográfico Cero' y 'el Crecimiento Económico Cero', como intentos de detener el crecimiento contemporáneo, son reacciones comprensibles frente al modo de vida en el congestionado Navío Espacial Tierra. El smog y la contaminación del aire que incluso puede cambiar el clima, la contaminación de las aguas por los vertidos, los deshechos industriales, los fertilizantes y los detergentes e incluso el calor producido por las plantas termoeléctricas -nucleares o no- todo ello ha transformado a nuestra herencia terrestre en un campo de desperdicios. Tales externalidades y deseconomías no cabe pensar que puedan corregirse a través de la competencia y de la persecución del lucro. Por el contrario son indispensables ordenaciones territoriales de carácter gubernamental, hechos y prohibiciones, planificación y coordinación, subsidios y penalizadores fiscales(7).

c) Conclusión sobre la Crítica Ecológica

Vemos que en este planteo ecologista, aparece la crítica a un tipo de crecimiento que maximiza los aspectos económicos y deja de lado los efectos de ese crecimiento en el entorno natural y artificial creado por el hombre.

El énfasis del análisis está puesto en la conservación de la naturaleza. La variable independiente es la naturaleza y todo el modelo de crecimiento debe estar en función de ella. Se buscan nuevas maneras de medir el bienestar de la población.

La calidad de vida, definida no solo en el plano estricto de lo ambiental sino como propuesta general de estilo societal, alude a un crecimiento orgánico donde el bienestar tiene en cuenta todas las facetas del hombre, psicológicas, sociales, económicas, subrayándose especialmente las derivadas de su medio ambiente natural y social.

Se deben defender los equilibrios de la naturaleza para mantener los propios equilibrios humanos.

Esa meta de bienestar implica morigerar el ritmo de crecimiento económico de las zonas avanzadas y ayudar a expandirse a las atrasadas, aumentando los aspectos cualitativos que hacen al mejoramiento del hombre.

2) La concepción del crecimiento en un mundo finito.

Con este planteo nos referimos al enfoque conceptual de los "Iímites del crecimiento". El mismo se presenta como el más rico para caracterizar el concepto de "calidad de vida".

Este incorpora en su análisis el enfoque ecológico analizado anteriormente. Es la critica más global que se ha hecho al desarrollo contemporáneo (8).

a) Planteo de la problemática

El planteo central se refiere al cuestionamiento a las posibilidades decrecimiento a largo plazo de la economía mundial, en base a la suposición del agotamiento de los recursos naturales no renovables y los efectos contaminantes del desarrollo sobre el medio ambiente.

Fue con la Revolución Industrial que en Occidente se abrió una era de confianza en la capacidad creadora del hombre, de la posibilidad de un crecimiento sin limites. Lo cual resultaba lógico en un mundo escasamente poblado y con amplios espacios vírgenes.

En esa época se tenía una fe casi universal de que el resultado del crecimiento de la industria llevaría al mejoramiento de la vida humana y que la tierra era bastante espaciosa y rica en recursos para dar cabida a un crecimiento ilimitado. La expansión de las fuerzas productivas, acompañadas de cambios conexos en la estructura social habrían de resolver los principales problemas sociales.

El impulso hacia el crecimiento tomó, bajo este marco, ribetes planetarios y cuasi religiosos. Crecer era un imperativo de la sociedad moderna. Era la concepción del crecimiento infinito.

Pero a fines de los años '60 de nuestro siglo la discusión se haría en otras circunstancias, en una época de crisis global, crisis que la misma sociedad industrial fue generando.

Según Pegoraro, "Empieza a cundir una creciente sensación de decepción en todos los niveles, tanto en los países ricos como en los del mundo del subdesarrollo. En los primeros, porque se comienza a padecer los inconvenientes del crecimiento económico indiscriminado, la polución, el congestionamiento urbano, la intranquilidad social, etc., y en los países pobres porque pese a todos los programas de ayuda y asístencia de gobiernos e instituciones mundiales, sigue aumentando el número de seres humanos que viven por debajo de los niveles mínimos admisibles" (9).

El problema fundamental está dado por el abismo entre un crecimiento exponencial del mundo avanzado y la falta de desarrollo del mundo atrasado, que permanece estancado.

El acelerado proceso de industrialización, el rápido crecimiento demográfico, la extensión de la desnutrición, el agotamiento de los recursos no renovables, el deterioro del medio ambiente, la brecha entre países ricos y pobres, aparecen como los campos más definidos de esta crisis planetaria.

El poder del extraordinario desarrollo tecnológico, se convierte en el principal agente de cambios actuales que repercuten en el desarrollo futuro de la humanidad. Ese desarrollo ha escapado al control del hombre.

Los problemas no son manejables dentro del propio entorno, sino que tienen alcance regional y mundial. Colectivamente, la totalidad de la crisis constituye un solo síndrome de crisis global del desarrollo mundial. Esos problemas no pueden ser resueltos por el simple juego de la economía internacional.

Las cuestiones se internacionalizan; paulatinamente empiezan a desaparecer las diferencias entre los asuntos internos e internacionales.

Los limites del crecimiento han ido más allá de las preocupaciones nacionales que absorben nuestro pensamiento.

Surge una problemática mundial que comprende la situación de los complejos problemas interrelacionados, sin solución individual. Por primera vez se hace la tentativa de examinar el efecto global de los fenómenos, identificando y evaluando los principales mecanismos de funcionamiento del sistema mundial. Es el primer paso para inventariar el planeta en su totalidad.

El análisis científico de las tendencias del desarrollo mundial a largo plazo, indica que se marcha a una situación de catástrofe general.

Ese análisis se basa en el estudio de las relaciones recíprocas entre la población, los recursos, la protección del ambiente y las tasas y dirección del crecimiento económico. Mesarovic dice: "Hemos concentrado nuestros esfuerzos en el estudio de un número de problemas vitales mundiales cuya solución consideramos esencial para la supervivencia del hombre y para una transición hacia un desarrollo espiritual y material continuo de la humanidad" (10).

Los planteos del agotamiento de los recursos naturales no renovables y los efectos contaminantes sobre el medio ambiente cambian la noción de un mundo infinito a un mundo finito, bajo el cual los recursos son limitados.

Vivimos en "una sola tierra". Compartimos los recursos; dependemos de fuentes comunes y de un depósito común donde se arrojan y absorben los deshechos. Somos más conscientes de los problemas del ambiente, del agotamiento de los recursos energéticos, de las necesidades de las sociedades atrasadas. Debemos actuar coordinadamente para salvaguardar la supervivencia.

b) El nuevo estilo de Desarrollo.

El planteo del paso de una concepción de un mundo infinito a una de mundo finito, es la cuestión central en donde gira la problemática de los "limites" y el centro también de la temática de la "calidad de vida".

Los "limites" cuestionan seriamente la noción del crecimiento económico como finalidad legítima de la política social. El crecimiento no significa automáticamente progreso.

Se reconoce que la premisa del crecimiento ilimitado sirvió en el pasado para promover un gran progreso para algunas regiones, pero es también la que nos lleva actualmente a la crisis.

No se discute el crecimiento por sí mismo, sino su sentido, su tendencia, sus consecuencias. Se cuestionan ciertos modos de crecer a partir del deseo de un cambio cualitativo.

Los patrones de crecimiento del pasado deben cambiar. "Los modelos mundiales" plantean los patrones alternativos de desarrollo. No el tipo de desarrollo como crecimiento como se había planteado hasta los años setenta, sino que se empiezan a introducir otros elementos, otros conceptos. El más importante de ellos, básicamente, es la calidad de la vida. Surgen y se plantean preguntas del como, el para qué y el por qué de la vida, sus objetivos. Se plantean los problemas de las necesidades básicas, no tanto ya en relación al Producto Bruto Nacional, sino con relación a las necesidades mínimas de subsistencia a la mayor cantidad posible de la población (11).

Aparecen nuevas prioridades: población, medio ambiente, distribución equitativa del ingreso, pleno empleo. Un estilo de desarrollo atendiendo al uso de los recursos no renovables y renovables.

Según Aurelio Peccei, "La revolución humanista busca una sustancia cultural que tenga la suficiente fuerza como para guiar la revolución científica y técnica que caracteriza a nuestra época. Esa revolución se sostiene en dos pilares fundamentales: la justicia social y el desarrollo del hombre. Sin ellos no pueden haber paz ni seguridad, no puede haber desarrollo social ni económico, no podemos hablar de libertad, dignidad humana o calidad de vida(12).

La discusión acerca de las condiciones actuales en que vive el hombre y su mejoramiento futuro, es la preocupación central del tema de la "calidad de la vida". Una visión universal del mundo como único macrosistema y la necesidad de largo plazo de orientarlo, permitirán aumentar esa calidad. Se plantea de esta manera un crecimiento orgánico bajo nuevas políticas y estrategias, inspiradas por un nuevo humanismo que lleva a una total reorganización planetaria.

No límites totales al crecimiento porque éste es necesario, sino límites a la expansión desenfrenada de la tecnología y el consumo.

La ineficacia del enfoque del "crecimiento eterno" lleva a una mayor orientación hacia la supervivencia, hacia una vida cualitativamente mejor, a un crecimiento sometido al control de la humanidad, con vistas a alcanzar cierto número de metas prioritarias: calidad de la vida social, calidad de la naturaleza.

Evitar la expansión desordenada. Diagnosticar el presente para imaginar el porvenir. Proponer un desarrollo futuro, racional, en el cual el progreso económico se armonice con el progreso social.

Se parte de una visión crítica del mundo y se trata de buscar soluciones basadas en la capacidad de cambio y creación de la sociedad humana.

De acuerdo con Mesarovic, "El patrón de crecimiento desequilibrado y no diferenciado se encuentra en el centro de los problemas más urgentes que afronta la humanidad. Un camino que conduce a su solución es el crecimiento orgánico. El concepto de desarrollo orgánico de la humanidad, se orienta hacia el logro de ese fin. Supone un desarrollo espiritual y material continuo de la humanidad. Nosotros, la humanidad, debemos internarnos en un camino de crecimiento orgánico, para que el mundo emerja como un sistema de partes interdependientes y armoniosas, apartando cada uno la contribución propia de su género, ya sea en economía, recursos o cultura. El concepto de crecimiento orgánico del sistema mundial no debe tenerse como un solo mundo simple y monolítico dentro del concepto de desarrollo mundial; el concepto homogéneo de un solo mundo es esencialmente incompatible con un verdadero enfoque global dirigido a aliviar el predicamento de la humanidad. Dicho enfoque deberá aceptar y preservar la diversidad mundial regional" (13).

Cuando hablamos de calidad de vida es muy diferente la interpretación del concepto según se trate de hambres cuyas necesidades vitales están bien satisfechas, tal como es el caso de los países ricos, o se trate de aquellos para quienes cómo alimentarse es todavía su principal preocupación, tal la situación en el mundo subdesarrollado.

Para estos últimos el desarrollo económico es lo urgente y prioritario. Desarrollo que logra un determinado nivel material que satisfaga las necesidades básicas: alimentación, vivienda, vestido, salud y educación. Para los primeros podríamos decir que el descontrolado crecimiento económico es el origen de la mayoría de los males (14).

c) Conclusión Sobre el Cremineto en un Mundo Finito

Decíamos anteriormente que la concepción de los Límites del Crecimiento era la más rica para adentrarnos en el tema de la "calidad de la vida".

El planteo expuesto cuestiona el modo de crecer de la sociedad contemporánea mundial. Es una critica a las sociedades industriales avanzadas y al tipo de desarrollo desigual que producen en las atrasadas.

Sostiene que el actual desarrollo de la humanidad lleva a una situación de catástrofe general en el largo plazo.

Que la crisis actual no es transitoria, sino que refleja una tendencia persistente que es inherente a las formas históricas del desarrollo.

Los problemas que caracterizan a esta crisis global, trascienden las ideologías actuales y tienen que ver con la supervivencia de la humanidad.

La solución a dicha crisis puede darse solamente en un contexto global, en base al ordenamiento del sistema mundial a largo plazo, basado en la cooperación.

Las soluciones no pueden alcanzarse por medios tradicionales, confinados sólo a un aspecto aislado del sistema mundial, como puede ser el económico.

El desarrollo es orgánico: es un proceso global, que incluye los aspectos psicológicos, sociales, políticos, económicos y ambientales y se traduce en el concepto de calidad de vida.

El logro del desarrollo para las naciones atrasadas presupone que éstas últimas no deben imitar el desarrollo de las avanzadas, sino que ambos grupos deben reorientar radicalmente sus estilos. Las más ricas morigerando su crecimiento material en favor del cualitativo y yendo en auxilio de las más pobres, para posibilitar en éstas niveles mínimos de desarrollo material.

Estos planteos suponen el establecimiento de una conciencia mundial, donde la noción de supervivencia se traslade del nivel nacional al global. Además dicha noción debe llevar al hombre a desarrollar un sentido de identificación con las generaciones futuras. Una disposición a ser "no solo el guardián de su hermano, sino el guardián del nieto de su hermano".

lll. Calidad de vida. Características.

Hemos analizado en estas páginas las problemáticas que determinan el surgimiento del concepto de Calidad de Vida.

La teoría del desarrollo evoluciona hacia nuevas formas, como resultado de su propia insuficiencia en el intento de captar la realidad, y como resultante del intento de recoger las transformaciones que se operan en esa misma realidad, en continuo cambio.

Calidad de vida es un nuevo enfoque en la búsqueda de respuesta a la problemática del cambio contemporáneo.

Significa un cambio fundamental en la discusión del tema del desarrollo. Representa un intento de comprensión de las características de éste, a la luz de las carencias que presentan los modos históricos de darse, y a partir de los nuevos problemas que plantea el proceso de crecimiento en un mundo finito.

Calidad de vida reconsidera la misma deseabilidad del crecimiento en sí. Parte del cuestionamiento al valor del crecimiento económico, como única medida de progreso social; de la consideración de los efectos no deseados del crecimiento y de la realidad de crecientes desigualdades económicas y sociales a nivel internacional.

Este concepto responde a las inquietudes de que la planificación sea una planificación social más integradora que la planificación económica, colocando en pie de igualdad ambas dimensiones, bajo un enfoque unificado; que los nuevos estilos de desarrollo respondan mejor a las necesidades humanas que las actuales, materializando los valores de bienestar humano y justicia social (15).

Dentro del ámbito de lo sociopolítico, señala una meta de orientación general y expresa al mismo tiempo un malestar, una critica que se dirige a todos los métodos excesivamente tecnocráticos que se han venido utilizando hasta el presente en la planificación.

En su aspecto central, alude a la relación entre las dimensiones cuantitativas y cualitativas del desarrollo. Este es un proceso de crecimiento cuantitativo y cualitativo. Calidad de vida rescata la importancia del segundo aspecto y resalta la importancia que tienen las cuestiones sociales. Integra lo cuantitativo y lo cualitativo.

Plantea nuevamente la vieja cuestión de qué es el progreso y de que éste, aunque lo abarque, no es solo sinónimo de crecimiento económico. De que el criterio de calidad de vida es necesario ya que el de nivel de vida no sirve para indicar el bienestar o malestar del hombre. Intenta considerar como norma de ese progreso las oportunidades que tiene el hombre de realizarse. Alude a nuestro estado de bienestar total.

Nos hace salir del universo unidimensional de la palabra crecimiento. Nos hace reformular el problema del crecimiento económico, refiriéndolo al tema del desarrollo humano en su totalidad.

Supone trazar una distinción entre crecimiento y desarrollo. Crecimiento es un concepto puramente cuantitativo.

Los cambios cualitativos no son en rigor función de las variables cuantitativas. No existe ligazón mecánica ni automática entre ambos aspectos de un proceso histórico. La tasa de crecimiento puede crecer pero la calidad de vida ser mala. Calidad de vida no significa "no crecimiento". El no crecimiento nos mantiene enredados en las formas cuantitativas y economicistas del pensamiento.

La expresión no crecimiento sugiere una situación estacionaria, de hecho fuera de cuestión. El problema auténtico es el de hacer crecer la calidad de vida, ya que esta no apunta a un crecimiento nulo. Según Eppler, "El verdadero problema es si queremos perseguir un crecimiento para constatar después sorprendidos qué es -tanto positivo como negativo- lo que esto aporta a nuestra calidad de vida; o si perseguimos una calidad de vida y desde aquí decidimos qué tipo de crecimiento -o de no crecimiento- necesitamos para ello. El crecimiento se ha de convertir en una variable de la calidad de vida, de un modo análogo a como hasta ahora nuestra calidad de vida, en lo bueno y en lo malo, fue la variable del crecimiento" (16).

El desarrollo envuelve, subsume al crecimiento, lo legitima y lo refuerza como nivel parcial pero válido y significativo. El crecimiento no subsume al desarrollo en sentido amplio pero lo sostiene y se vuelve tarde o temprano, su condición necesaria.

Significa hablar de crecimiento sostenible en lugar de limites al crecimiento, ya que se necesita crecimiento económico acelerado, armónico y autónomo para alcanzar los cambios estructurales.

La finalidad de ese crecimiento es dar a todos mayores oportunidades de una vida mejor y los objetivos más concretos relacionados con esa finalidad, (el crecimiento acelerado, los cambios estructurales, la distribución más equitativa del ingreso y de la riqueza, la ampliación de los servicios sociales y la protección del medio) forman parte del mismo proceso dinámico y son simultáneamente fines y medios.

Hay una gran diferencia entre concebir la política bajo el principio de cómo es posible conseguir, cueste lo que cueste, un crecimiento económico, o de concebirla como medio de mantener, restaurar o mejorar la calidad de vida, preguntándose por ello qué grado de crecimiento económico es necesario, dónde ha de tener lugar y cómo ha de ser (17).

"Calidad de vida" parte de un modelo explícitamente normativo, que se establece a partir de una concepción determinada y que señala la manera de alcanzar esta meta. Supone la capacidad en el hombre para aspirar a configurar el futuro.

Se presenta como un estilo de crecimiento utópico no sólo para las sociedades atrasadas sino para las avanzadas.

Optar por la utopia, en cuanto imagen del orden social futuro, significa que el presente no puede ser comprendido, criticado y modificado por sí mismo y por el pasado, sino también y sobre todo por un futuro concebido como gama de opciones relativamente abierto, entre las cuales una es elegida. Significa que para aceptar lo real y lo posible, debe incluirse un componente de lo aparentemente utópico e imposible, que puede ser lo posible mañana (18).

El desarrollo tiene un carácter global, constituye un todo. Sus dimensiones ecológicas, culturales, sociales, económicas, institucionales y políticas se entienden como un sistema de relaciones y la acción a su servicio tiene que ser integrado. Las necesidades no pueden disociarse unas de otras: la satisfacción de una es al mismo tiempo condición y resultado de la satisfacción de todas las otras.

El análisis puede examinar una a una las partes del todo, pero no debe ocultar la unidad esencial que las une.

El desarrollo equivale a la forma en que interactúan todas las variables del sistema: población, tecnología, recursos, producción y consumo y los factores sociales, políticos, espaciales y ambientales. Las estrategias deben seleccionar y conciliar estas variables y sus relaciones recíprocas.

Lleva a interrogarse sobre qué clase de crecimiento y en beneficio de quién se realiza la meta final del mismo en una sociedad lo más igualitaria posible, tanto social como internacionalmente. Una sociedad no condicionada por el consumismo, donde cada ser humano tiene posibilidades de satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, vivienda, salud y educación. La orientación del desarrollo son las necesidades humanas.

Las cuestiones relativas a la distribución y al consumo pasan a ocupar un lugar más importante que el que ha tenido hasta la actualidad.

En lo ambiental como parte de lo global, recalca que la calidad del ambiente es parte de los problemas de la calidad de vida general y que su deterioro representa una reducción cualitativa del bienestar.

Que no existe incompatibilidad entre desarrollo y medio ambiente, pero que hay limites ecológicos a la acción de los hombres y que se deben tomar más en cuenta los costos ambientales que conllevan las decisiones económicas.

Que el medio ambiente es patrimonio común de la humanidad y su protección incumbe a toda la comunidad internacional y que por consiguiente, todos los actos de las naciones y de las personas deben inspirarse en un profundo respeto a la protección de los recursos ambientales de que depende la vida misma.

Respecto al nivel internacional, subraya que la crisis contemporánea es de carácter estructural y mundial, abarcando problemas globales actuales y a largo plazo.

Que se da una inaplicabilidad de modelos y teorías derivadas de circunstancias históricas y sociales diferentes, de manera que los países atrasados no progresarán copiando el modelo de desarrollo seguido en el pasado por los países adelantados.

En consecuencia, se debe repensar el desarrollo que se observa hoy en el plano internacional, tanto en los países avanzados como en los atrasados. Para las sociedades atrasadas, la primera prioridad es la creación y consolidación de una base productiva que permita superar sus problemas sociales básicos, (vivienda, salud, empleo, educación, etc.). Para las naciones avanzadas, para las cuales en el pasado los beneficios sociales han superado a los costos sociales del desarrollo, significa que deben hoy replantearse su crecimiento, superando el enfoque predominantemente económico ligado a la producción de riqueza material, orientándolo también para ayudar a solucionar los problemas de pobreza y desigualdad que padece el resto del mundo actual.

IV. La medición de la Calidad de la Vida.

El concepto de Calidad de Vida como expresión del Desarrollo presenta dimensiones de naturaleza cualitativa, que plantean desafíos para su medición. Al respecto, Alvin Toffler dice que:

"...todas las naciones modernas mantienen una complicada maquinaria para calibrar las realizaciones económicas. Conocemos, virtualmente al día, las direcciones del cambio con respecto a la productividad, a los precios, a las inversiones y a otros factores similares. Gracias a un aparato de "indicadores económicos" podemos aquilatar la salud general de la economía, la velocidad del cambio de ésta y las direcciones generales del cambio. Sin estas mediciones nuestra control de la economía seria mucho menos eficaz. En cambio, carecemos de sistemas de medición, de aparatos de "indicadores sociales" que nos digan si la sociedad, como algo distinto de la economía, goza también de buena salud. No tenemos patrones de la calidad de vida. No tenemos índices sistemáticos que nos revelen si los hombres están más o menos desligados entre sí, si la educación es más eficaz, si el arte, la música y la literatura están en auge, si el civismo, la generosidad o la amabilidad se desarrollan favorablemente, no tenemos un índice del medio ambiente, un censo estadístico para medir si las condiciones de vida del país mejoran de un año a otro." (19).

El estado de escaso refinamiento que presenta en la actualidad la obtención de indicadores de calidad de vida, se complica, dado que los planteos de naturaleza axiológica son difíciles de cuantificar.

El problema de los indicadores de calidad radica en encontrar una definición operativa y aceptada generalmente, respecto al significado de calidad.

Pese a las dificultades enunciadas, no podemos renunciar a su búsqueda, ya que los criterios anteriores de medición están cuestionados por incompletos.

Sin embargo, esa búsqueda de indicadores de calidad de vida se facilita porque los mismos abarcan los de "nivel de vida" elaborados por las diferentes ciencias sociales en su búsqueda de explicación a las causas del atraso de las sociedades subdesarrolladas (20).

A través de esos estudios, podemos precisar las dimensiones a las que se refiere la calidad de vida como un estilo de desarrollo integral: Este comprende la interrelación de 1) lo demográfico, 2) lo ambiental, 3) lo económico, 4) lo económico-social (vivienda, salud, etc.), 5) lo social (en su sentido especifico: estratificación social, estratos ocupacionales, etc.), 6) lo cultural (factores étnicos, la población), 7) lo político, 8) lo psicosocial (21).

Calidad de vida subraya junto a las dimensiones tradicionales que miden el nivel de vida, la importancia de las dimensiones ambientales (2) y psicosociales (8), a las que integra con las anteriores.

En oportunidad de caracterizar al planteo ecológico, nos hemos ocupado de los aspectos que abarca la dimensión ambiental (22).

Integrar la dimensión psicosocial significa intentar medir la calidad de vida no solo a partir de indicadores objetivos, sino también subjetivos (23).

Los indicadores subjetivos derivados de los "estudios de percepción" presentan interés especial porque renuncian a las estadísticas tradicionales. Intentan captar las reacciones del individuo, cosa importante porque permite evaluar los elementos intangibles de la calidad de la vida (24).

Las encuestas de percepción y actitud son la fuente principal de los indicadores subjetivos de la calidad de vida. A través de ellas se busca conocer la actitud de los individuos respecto a su adaptación y satisfacción a la comunidad, su adaptación y satisfacción al trabajo, su estabilidad familiar, mental y emocional; la utilización de su tiempo de ocio; el grado de libertad, seguridad, creatividad, responsabilidad, personalización, solidaridad, participación, eficacia, etc., de una determinada población.

Esta dimensión psicosocial es la que por ahora es más difícil de cuantificar.

Concluyendo, respecto a esta cuestión de la medición de la calidad de vida, señalaremos algunas problemáticas que en base a lo expuesto urge considerar:

Se debe estudiar el crecimiento dividido por razones analíticas en dos aspectos, cuantitativo y cualitativo, mezclados de diferentes modos y en diferentes lugares y en diferentes estados de desarrollo.

Los indicadores deben ser instrumentos orientados a dirigir el cambio social. Se deben elaborar indicadores de calidad de vida que funcionen como monitores de las estrategias de crecimiento adoptadas.

Se debe investigar en forma sistemática y de los puntos más dispares, cuál es el nivel de vida de una sociedad y cuáles son los valores objetivos reconocidos y comprobados que determinan los aspectos positivos de lo mismo. Definir las necesidades según una escala normativa que responda explícitamente a los valores sociales y perfeccionar indicadores que reflejen la satisfacción de las necesidades. Se deben poner el énfasis en determinar indicadores sociales específicos (por ejemplo: grado de bienestar de una sociedad, participación, solidaridad social, organización, etc.).

Es necesario profundizar el estudio de los indicadores más nuevos de calidad de vida, como son los ambientales y psicosociales, y la forma de integrarlos en un enfoque unificado de cambio social.

El deterioro del medio ambiente, causado por la acción del hombre, debe ser reconocido, cualificado y cuantificado. Se debe estudiar la transición óptima entre la excelencia ambiental y el crecimiento económico.

Se debe estudiar cómo relacionar las diferentes políticas específicas para lograr un verdadero desarrollo integral, armónico y equilibrado.

La evaluación del grado de justicia social de una sociedad es crucial para la determinación de su calidad de vida. Para realizarla, debe contarse con normas de justicia social. En este ámbito, además de buscar apoyo en las normas legales o constitucionales, se debe recurrir eventualmente a alguna teoría articulada de justicia social con respecto a estos ideales y que proporcionen también la base racional para preferirlos a otros.

Simultáneamente es indispensable incorporar al análisis la constante confrontación de los procesos de desarrollo reales con los derechos que representan un consenso internacional acerca del contenido de un orden social justo. Ello significa no dejar de lado los valores de justicia social, bienestar humano, participación y libertad respecto de los cuales la comunidad internacional ha llegado a un acuerdo.

La falta de investigaciones interdisciplinarias sobre las relaciones entre el nivel de vida y la calidad de vida es una de las deficiencias actuales más graves, ya sea en el nivel de la ciencia como en lo político.

La definición de calidad de vida y su articulación con una política de desarrollo deben merecer profunda reflexión en todos los niveles de decisión, tanto políticos, como económicos y culturales. El concepto tiene que ser programable en decisiones políticas prioritarias.

V. El nuevo orden económico internacional

El desarrollo implica un punto de vista no estático, dinámico, que reconozca y prevenga las nuevas situaciones planteadas a los países y a las regiones por la evolución del sistema internacional en su conjunto y de sus propias realidades. A partir de los primeros años de la década de los '70, se presentaron en el plano internacional una serie de características inéditas, que repercuten sobre las posibilidades de transformación de los países atrasados.

El escenario internacional para las relaciones externas está cambiando e importa conocer esos cambios para diseñar las estrategias de desarrollo.

Desde el final de la segunda guerra mundial los paises subdesarrollados fueron incorporados a un orden internacional cuyas reglas no contribuyeron a establecer. En los últimos años se ha desarticulado ese complejo sistema de intereses montado a través de la estructura económica internacional de posguerra. Ese proceso de dispersión del poder económico mundial plantea a los países atrasados nuevas oportunidades de desarrollo al abrirse posibilidades de cambios más favorables. Se comienza en estos años a gestar un Nuevo Orden Económico Internacional (25).

Bajo el concepto de Nuevo Orden Económico Internacional se entiende la problemática actual del ordenamiento de las relaciones entre los países Norte-Sur. Se alude al replanteo en los últimos años de las relaciones entre las naciones industrializadas y los países atrasados.

Armsegarc dice que, "Las relaciones económicas de la posguerra entre los paises pobres del Sur, casi todos productores de materias básicas, y sus vecinos ricos del Norte, casi todos industrializados, han sido uno de los obstáculos más formidables del crecimiento económico global equilibrado y de la estabilidad política mundial" (26).

La década de los '70 registra el aumento del poder de las naciones rezagadas del Hemisferio Sur. Ese poder y la unidad complejamente elaborada les permite negociar con las naciones ricas del Hemisferio Norte en un plano de mayor igualdad.

En contribución decisiva para la aparición del NOEI el conflicto de Medio Oriente, en octubre de 1973, que enfrentó al mundo a través de los países productores de petróleo, con el serio problema de los recursos energéticos del futuro. A partir de esos acontecimientos un gran cambio se da al transformarse los países rezagados en "centros de poder". Comienza a perfilarse así una amplia solidaridad de naciones, que a partir de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), se extiende a otras asociaciones de abastecedores de materias primas y alimentos.

No es posible abrir una discusión políticamente válida sobre un "nuevo orden internacional" sin precisar claramente sus valores y los objetivos que deben alcanzar. Facilitar un nuevo desarrollo seria la justificación de un nuevo orden internacional.

Este no puede lograrse sin una modificación radical de las tendencias existentes -ni en el futuro inmediato- sin la redistribución de los recursos tanto a nivel internacional como nacional. La búsqueda de un nuevo orden económico internacional exige una distinta formación de las bases del sistema global de relaciones entre los países. Exige introducir mayor racionalidad y justicia en el funcionamiento de la economía mundial. Una distribución más equitativa de los bienes y los costos, de las riquezas y posibilidades. Los criterios internos de equidad se extienden más allá de las fronteras nacionales.

La escala de los actuales vínculos de interdependencia eran inimaginables hace veinticinco años atrás. La cooperación esencial para el surgimiento de una nueva humanidad en una dirección de crecimiento orgánico se convierte en una cuestión de necesidad más que en acto de buena y preferencia.

Dice Mesarovic, "Toda la experiencia contemporánea comprueba la realidad del surgimiento de un sistema mundial en el sentido más amplio, el cual requiere que todas las acciones relacionadas con asuntos importantes en cualquier parte del mundo se tomen dentro de un contexto global y con consideración amplia de aspectos multidisciplinarios"(27).

Aparecen áreas de colaboración de gran importancia que cubren problemas globales como el control del clima, el desarrollo de cuencas hidrográficas, la explotación de los recursos minerales, el manejo de las selvas y desiertos, el control de catástrofes naturales, la planificación urbana, la preservación del ambiente, etc. Estas áreas problemáticas son de tal efecto, costo y envergadura, que superan en su solución las posibilidades nacionales.

Esa interdependencia lleva a analizar no solo el funcionamiento de las economías atrasadas sino también a prestar gran importancia al análisis del comportamiento de las naciones industrializadas, que determinan en gran medida la evolución y perspectivas de las naciones subdesarrolladas.

La participación selectiva de las naciones, en toda la medida que sea posible, en el contexto internacional, es un requisito fundamental en la elaboración de nuevas estrategias de desarrollo.

Esa participación supone relaciones internacionalmente escogidas. Elección de modelos de relación que sean compatibles con una búsqueda y una actuación encaminada a elevar al máximo la independencia y optimizar la interdependencia, en el contexto de relaciones cualitativamente diferentes con los paises avanzados.

Existe diversidad en los estilos de desarrollo. El mundo tiende a acentuar su carácter pluralista, aprendiendo a convivir entre distintos sistemas económicos y sociales.

Vl. Observaciones Finales

El enfoque de los problemas del desarrollo que hemos analizado lleva implícito un reconocimiento mayor de los problemas del futuro a expensas de los actuales, ya que el desarrollo no se agota en lograr mejorar la situación actual, sino que se proyecta sobre las necesidades de las generaciones futuras. Estas deben figurar en los cálculos y decisiones.

El debate en el cual surge el tema de la calidad de vida nos lleva a adecuarnos a la realidad de un planeta limitado y a sugerir opciones anticipatorias de las crisis, antes que éstas adquieran su máxima fuerza y alcance.

Los esfuerzos encaminados al establecimiento de un nuevo orden internacional supone la capacidad del hombre de aspirar a configurar el futuro: que éste último sea controlado en lo posible por los actos del presente. El futuro no puede predecirse porque no está predeterminado, pero podemos aspirar a configurarlo. Y en esa planificación se hace indispensable sopesar las tendencias y problemáticas que se perfilan en el mundo contemporáneo, comprender en donde estamos y a donde vamos. Ese continuo sentido de anticipación frente a los grandes problemas actuales y venideros indica que los períodos de escenarios fijos para planificar el desarrollo se han terminado. El futuro ha invadido la discusión.

Esa reflexión sobre el futuro está intimamente relacionada con ese nuevo sentido de globalidad y de interdependencia mundial.

El concebir el planeta como un sistema cerrado requiere principios de acción diferentes de aquellos que rigen a la tierra como sistema abierto.

Lleva a tratar los problemas de modo distinto que en el pasado. Cambia el énfasis de los mismos, planteando una revisión de los modelos de desarrollo existentes.

La situación actual indica que la cuestión del desarrollo se da en un marco social sumamente más diversificado y con un conjunto de causas más complejas que las indentificadas originalmente.

El concepto de crecimiento sostenido y de expansión de la producción a cualquier costo de épocas recientes, está siendo superado por los hechos. Se vuelven los ojos hacia objetivos más cualitativos que cuantitativos.

Los problemas no pueden resolverse en los términos técnicos o económicos tradicionales; tratar de explicarlos lleva a incorporar variables que no son ni económicas ni técnicas; los factores sociales y politicos y los problemas espaciales y del medio ambiente se consideran hoy cada vez más en la apreciación del proceso de desarrollo, conjuntamente con las variables más tradicionales.

Calidad de vida entra en el debate acerca de las estrategias viables para mejorar la calidad del orden mundial hacia fines de este siglo.

Señalábamos a lo largo de este trabajo que ésta, como medida de progreso humano se convierte en una magnitud compleja de cuantificar. Si bien es cierto que el concepto presenta dificultades de orden teórico, también lo es el que ha alcanzado actualmente una rápida difusión como objetivo central de los políticos el cambio social.

En este trabajo hemos tratado de aprehender las significaciones más importantes de este concepto. Lo que se haga o deje de hacer en los próximos años tendrá consecuencias significativas en el largo plazo. El esfuerzo por diseñar políticas para el futuro, por difícil que sea, no puede dejarse de lado.

Los análisis distan mucho de indicar un camino claro. Las cuestiones son difíciles y aparentemente no presentan soluciones rápidas y satisfactorias.

Precisamente los enfoques disimiles en el diagnóstico y en la solución constituyen el centro de la polémica del futuro crecimiento.

La importancia del tema de la calidad de vida radica en la manera en que nos induce a pensar en estos problemas, más que en cualquiera de las soluciones concretas a las que apuntan; en el llamado de atención y en el estímulo a la investigación sobre las caraterísticas de la vida futura del planeta; en el que seguimos un mal camino en nuestro crecimiento; en proponer estrategias para evitarlo.

El acento en una racionalidad cada vez mayor en el diagnóstico y en la toma de decisiones no significa que las sociedades puedan esperar alcanzar un estilo "tecnocrático" de desarrollo completamente armónico; la opción siempre será un proceso político en el que el debate y el conflicto se hacen presentes.

La elección de los estilos de desarrollo lo hacen fuerzas sociales organizadas dentro de cada sociedad, que deben procurar imponer su elección al resto de la nación a través del consenso, la neutralización o la fuerza y que deben maniobrar dentro de las limitaciones impuestas por el lugar que ocupa el país dentro del orden internacional.

La discusión del logro de la calidad de vida aparece en las sociedades desarrolladas como un problema de compatibilización entre lo económico, lo social y lo ambiental.

Las características del atraso de las sociedades subdesarrolladas, muestran que más que un problema simplemente técnico, calidad de vida se refiere a un problema político, a una cuestión de poder relacionado a los órdenes interno e internacional.

El crecimiento económico y la eficiencia constituyen objetivos prioritarios, pero la igualdad en la distribución del ingreso y la autodeterminación nacional son valores más significativos.

Es bajo este sentido que la implementación futura de la calidad de vida pasa inexorablemente por la decisión política.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

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* Licenciado en Sociología (Universidad Católica Argentina). Este trabajo forma parte de una investigación mayor, llevada a cabo en el CEINAR (Centro de estudios Internacionales Argentinos), bajo la Dirección de Luis DALLANEGRA PEDRAZA.
© Publicado en la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, Vol. IV, N° 12, Setiembre/Diciembre de 1978, CEINAR, Buenos Aires, Argentina.
(1) La bibliografía que hemos utilizado para caracterízar al Desarrollo es la siguiente:
(2) Respecto a esta critica ecológica, hemos consultado:
(3) Ward, B. y Dubos, R. op. cit. pág. 31 y 43.

(4) Morín, E. en Oltman, op. cit. págs. 444 y 445.

(5) Cepal, "El medio..." op. cit. pág. 10.

(6) Cepal, "El medio..." op. cit. pág. 10.
(7) Samuelson, P. en Tamames, R. "La polémica..." cit. pág. 61.

(8) La bibliografía utilizada sobre los Limites del Crecimiento es la siguiente:
(9) Pegoraro, J. "Calidad . . ." op. cit. pág. 324.
(10) Mesarovic, M. op. cit. pág. 19.
(11) "El mundo en que se vive". "La Opinión", Suplemento Cultura', Bs. As., 8-5-77, pág. 10.
(12) Peccei, A. citado por Pegoraro, J. op. cit. pág. 326.
(13) Mesarovic, op. cit. pág. 14.
(14) Pegoraro, J. op. cit. pág. 335.
(15) Seguimos en este sentido especialmente los planteos de Wolfe, M., autor ya citado.
(16) Eppler, E. "Criterios y alternativas al crecimiento de nuestro tiempo", Universitas, Vol. X111, Sttugart, dic. 1975, pág. 115.
(17) Véase Eppler, op. cit. pág. 115.
(18) Kaplan, M. extractado del artículo de Vilgre Lamadrid y Anglarill. N., ya citado, pág. 45.
(19)Toffler, A. "El shock del futuro", 1970.
(20) Consultar en este sentido: — Cepal, "Indicadores del desarrollo económico y social en América Latina", Sgo. de Chile, 1976.
(21) "Los esfuerzos por definir este desarrollo integral' y por dar fórmulas para conseguirlo, deben salir del estado de "utopias por agregación de objetivos", tal como oportunamente se ha puntualizado". Cepal, "Desarrollo y cambio social en America Latina". op. cit., p. 9.
(22) Para el análisis del tema referido a América Latina puede verse:
(23) La obra de Desal, ya citada, en su Cap. 8, nos describe a los indicadores psicosociales. En EE.UU. se ha investigado acerca de la capacidad de los indicadores subjetivos para medir la Cuidad de Vida. Puede verse al respecto:
También sobre este tema puede verse:
(24) "Indicadores sociales para . . ." op. cit. pág. 51.
(25) La bibliografía consultada sobre el NOEI es la siguiente:
(26) Armsegarc, J. op. cit. pág. 3.
(27) Mesarovic, M. y Pestel, E. op. cit., pág. 50.