LOS CAMBIOS EN EL ESTADO-NACION
Y SU FUTURO COMO ACTOR MUNDIAL

©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA *
INTRODUCCION
El Estado-Nación es uno de los tipos de organización social. Es el “status” organizativo que adopta una sociedad determinada. Otros status han sido las ciudades-Estado, los feudos y seguramente el status actual –Estado-Nación que surgió con la Paz de Westfalia de 1648 abandonando la etapa feudal- evolucionará hacia otras conformaciones organizativas.
No es que el Estado –en términos de “status” u organización social institucionalizada a través de la Constitución- vaya a desaparecer, sí el Estado-Nación va a sufrir cambios significativos y muy probablemente desaparecerá y será reemplazado por otro tipo de Estado -status- o evolucionará hacia otra forma organizativa. Se observan muchas transformaciones, de las más variadas, de las que se podría ejemplificar con algunas pocas:
1) Procesos de fragmentación como los de Yugoslavia, Checoslovaquia y buena cantidad de países africanos, e incluso de “implosión” como lo fue el de la URSS.

2) Procesos de reunificación, como el de Alemania o tendencia a lograrlo, como China, Corea;

3) Procesos de transformación económico-social, como los de China; Federación Rusa.

Podría abundar en procesos que muestran las grandes transformaciones y contradicciones que se dan.

Los sistemas políticos, son variable dependiente de las características del orden mundial por lo que los Estados deben acomodarse a los cambios vigentes –esto no significa que el Estado sea un “sujeto pasivo”, sino condicionado por las características organizativas ambientales del sistema mundial-; a la vez que los cambios en la conformación de los Estados -status- provocan cambios en el sistema y el orden mundial.

Las características vigentes del orden mundial son las que condicionan la forma en que el Estado resultará funcional al sistema; esto significa que favorecerá a su seguridad –v. gr.: conflicto Este-Oeste- o su rentabilidad –v. gr.: pagará la deuda externa, favorecerá la radicación de empresas o la entrada de capitales, etc., que son las que actualmente predominan- (1).

El Estado-Nación está sometido a presiones externas de carácter ideológico y también de orden estructural.

Los factores ideológicos han sufrido variaciones. Durante la etapa bipolar, funcionaban alrededor de una pugna entre dos ideologías alternativas: capitalismo vs comunismo. Con la finalización del bipolarismo, la resultante ha sido el predominio de un mundo “globalizado y planetario” y de la ideología neoliberal que compulsa al Estado –sus gobiernos- a minimizarse en aras de la rentabilidad del sector privado -generador de estas demandas y presiones-.

El valor más preciado en los últimos cincuenta años, dado el conflicto Este-Oeste, fue la seguridad, por lo que el Estado-Nación, garante de la seguridad, estaba “emblocado” privilegiando este factor, por sobre cualquiera otro de carácter económico. De ahí surge la imagen del Estado intervencionista. Hoy, al no haber problemas de seguridad, ya que no hay pugna entre ideologías, la rentabilidadque es el valor más preciado- requiere la mayor libertad de acción económica, sin un Estado que le genere reglas o, almenos, limite las posibilidades. Por lo tanto, el Estado debe minimizarse, desregularse y generar pautas favorables al funcionamiento y los intereses del sector privado, productor, inversor y comercializador (2). No cabe duda que, en este caso, es el sector privado –particularmente el transnacional- el principal interesado en la disminución del rol del Estado y el principal generador de la “reforma del Estado”.

Las presiones de carácter estructural tienen que ver, fundamentalmente, con la evolución y el desarrollo tecnológico y la multiplicación de actores, que se ve complejizada por el alto índice de transnacionalización.

Los factores tecnológicos inciden en aspectos esenciales del Estado-Nación, como es la soberanía.

Un componente central para definir y entender el concepto de soberanía es la seguridad.

Históricamente las fronteras naturales estaban dadas por una montaña o un río, luego delimitadas por tratados firmados entre los Estados. El mar territorial, bajo el cual está la soberanía territorial del Estado ribereño, luego de varios criterios que fueron variando, se estableció en 12 millas, resultante del tiro de una bala de cañón, criterio avalado por la Conferencia de Derecho Marítimo de Ginebra de 1958. Esto comprende la columna aérea y el fondo del mar. Las 200 millas marinas, son la resultante de la suma del mar territorial, 12 millas, más 188 millas de zona económica exclusiva (ZEE). Asimismo existe un dominio sobre el espacio aéreo que se encuentra por encima de la superficie del territorio. Idem en su “profundidad”, hasta donde pueda ejercerse bajo la tierra (3).

Por supuesto, cuando uno habla de la soberanía, no sólo habla del “imperium” sobre el territorio, sino también del dominio político y económico del Estado.

Con el desarrollo satelital y misilístico, la seguridad territorial se ha hecho cada vez más vulnerable, particularmente para aquellos Estados que carecen de este tipo de capacidades que, salvo Estados Unidos y la ex URSS, y algunos muy escasos otros Estados, no ha alcanzado ningún otro.

                                 Gráfico 1


Resulta absurdo hablar de la bala de cañón y de las 12 millas de mar territorial, y de las fronteras naturales, con la actual –y no tan reciente- capacidad misilística intercontinental, o con la capacidad satelital de observar cualquier porción de territorio en el planeta. Estas fronteras naturales sólo sirven como referente para el establecimiento de límites, pero ya no marcan el “imperium” en los términos en que la soberanía como seguridad implican. Esto es entendible en los términos del Estado-Nación del siglo XVIII o XIX, pero no de la actualidad.
Hay otros adelantos tecnológicos que rompen con el concepto de fronteras nacionales. Internet, resultante del desarrollo de la tecnología informática, es uno de ellos. Las comunicaciones han revolucionado los vínculos entre las sociedades desde todos los puntos de vista, sean culturales, financieros, ideológicos, comerciales, etc..

LA REFORMA DEL ESTADO-NACION

Hay algunas hipótesis al respecto, que no son coincidentes, pero que de todas formas significan elementos para considerar qué es lo que puede pasar con el Estado-Nación hacia el futuro.
Una de las hipótesis es manejada por un Investigador del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de París, Zaki Laidi(4) quien plantea que probablemente estemos en una etapa similaral tránsito entre el Estado feudal y el Estado-Nación; cuya evolución sería hacia lo que denomina Estado-Región. Este Estado-Región se parecería a lo que hoy es, por ejemplo la Unión Europea. El Mercosur, la CAN o el MCCA no reúnen para nada estos requisitos; son simples “áreas de negocios desarancelizadas o con bajos aranceles”.
Peter Druker (5) habla en términos de “Mega-Estado”, pero hace referencia al mismo tipo de concepto. No obstante, su Mega-Estado se acerca más al imperio colonial, que a los procesos integrativos que actualmente aspiran a transformarse en federaciones económicas y que califico de Estado-Región. Sin embargo, si se considera que la Unión Europea (UE) será el “eje” de poder de todas sus ex-colonias, EUA del hemisferio americano, y Japón y los “mini-japones”, seguramente ejercerán su influencia y dominio sobre la región asiática, con excepción, tal vez, de China e India; nos encontramos cerca de lo que es el imperio colonial, bajo estructuras que se han configurado de manera diferente; no ha intervenido la fuerza militar de dominación, sino la transnacionalización (en el sentido de formación de unidades mayores al Estado-Nación) y el control económico-tecnológico.
Kenichi Ohmae (6) también habla en términos de Estado-Región, pero sus características no son las de los Mega-Estados, sino la de las regiones al interior del Estado, cuya capacidad productiva constituye el “motor” o la “locomotora” de la economía, que son las que verdaderamente generan el desarrollo y el crecimiento. El resto es arrastrado por estas regiones. De esta manera estas regiones se interconectarían entre sí, independientemente del Estado o de las políticas de su gobierno central que sólo entorpecerían con su burocracia.
CONSIDERACIONES HISTORICAS Y ACTUALES

Estado-Nación: se multiplicó la cantidad desde su surgimiento a partir de la Paz de Westfalia de 1648, a la vez que fue perdiendo el monopolio del relacionamiento mundial. Para 1999 hay aproximadamente 200 y el informe del Secretario General de la ONU a la Asamblea General en 1994 dice que si se sigue con este nivel de “fragmentación”, es probable que a principios del siglo XXI haya más de 400. El Estado-Nación va perdiendo sus atributos esenciales.

                         Gráfico 2

Muy pocos Estados tienen un manejo de la soberanía. Existen algunos que tienen, lo que se podría denominar una “supra-soberanía” y otros, una “soberanía limitada” (7).

El concepto de soberanía originario, basado en el modelo de Estado-Nación del Siglo XVI, planteaba como prerrequisito, para Knight (8)la independencia, la autosuficiencia y la delimitación geográgfica. Holsti (9) considera la “impermeabilidad territorial” y la “independencia política”. Hoy, salvo para Estados como Estados Unidos, algunos países europeos, tal vez Japón, tal vez China, tal vez Rusia, estos requisitos prácticamente han desaparecido.
Ejemplos se pueden dar muchísimos. La invasión de EUA a Panamá y el apresamiento de su presidente Noriega, quien fuera juzgado en un tribunal norteamericano y puesto preso en una cárcel de Estados Unidos. El bloqueo de EUA a Cuba y la aplicación de leyes federales en el marco internacional, como la Torricelli, la Damato, la Helms-Burton, y otras; las iniciativas 187 y 209 del gobierno de California y el establecimiento de cercas de alambrado en la frontera con México para impedir el paso de indocumentados. La invasión de EUA en varias oportunidades a Irak y la prohibición de que desarrolle armas de cualquier tipo, de la misma manera que a Corea del Norte. El ataque aéreo con misiles a Sudán en agosto de 1998, alegando que era a la propiedad del Osama Bin Laden, supuesto cerebro de los atentados contra las embajadas norteamericanas en Dar-Es-Salam y Nairobi. Las presiones y el bombardeo del gobierno norteamericano, utilizando a la OTAN, sobre Yugoslavia respecto de la región de Kosovo. La “certificación” o “descertificación” por parte del gobierno norteamericano a aquellos gobiernos que siguen o no, a su criterio, pautas adecuadas en la lucha contra el narcotráfico. Y podríamos continuar con ejemplos por páginas.
Queda bien en claro qué Estados tienen supra-soberanía o al menos soberanía, y los que tienen soberanía limitada.
Actores transnacionales: Pese a que en el siglo XIX ya existían actores transnacionales, por ejemplo la Compañía de Indias Occidentales, que tenía, incluso, ejército propio; en la década de los ’60 del Siglo XX comenzaron a proliferar y a “presionar” sobre los Estados, en la media en que alcanzaron un gran tamaño y poder, en algunos casos, mayor que varios Estados juntos. Hacia fines de los ’80, los actores transnacionales que se diversificaron en cuanto a tipo y categoría, dejaron de ser un mero grupo de presión y se transformaron en un factor de poder. Para 1999 hay cerca de 39 mil corporaciones transnacionales con 270 mil filiales con inversiones de 3 billones de dólares –millones de millones- y generan un producto de 2 billones de dólares anuales (10). Estamos hablando de un solo tipo de actor transnacional, ya que habría que agregar a las ONG’s entre otros.

Las empresas transnacionales son aquellas que tienen actividad más allá de las fronteras en donde tienen su sede, actúan bajo una unidad mundial de gestión y tienen como objetivo la maximización de beneficios. Su actuación transnacional busca reducir los costos de producción, beneficiándose de las condiciones fiscales, geográficas, sociales más rentables, diversificando sus actividades geográfica y sectorialmente maximizando sus beneficios y repartiendo los riesgos en distintos tipos de producción.

El Instituto de Derecho Internacional, define a las ONG como "grupos de personas o de colectividades libremente creadas por la iniciativa privada, que ejercen, sin animo de lucro, una actividad internacional de interés general, al margen de toda preocupación de orden exclusivamente nacional". Otro requisito es la composición multinacional (11).

Hoy, cuando se quiere hacer referencia a la calidad de “actor”, en el contexto del sistema, se debe recurrir, más que al atributo de soberanía, a criterios de carácter funcional, como la capacidad para generar recursos, la capacidad de generar reglas o modificarlas, o la influencia psicológica para provocar lealtades (12).

                    Gráfico 3

Si el sistema es complejo por la gran cantidad y el alto índice de heterogeneidad de los actores, también se vuelve compleja la “estructura” mundial.

Por su parte, uno de los componentes importantes del sistema mundial, el Estado-Nación, está siendo “penetrado” y condicionado por actores transnacionales. En realidad se trata de funciones que anteriormente tenía el Estado-Nación y actores que se encontraban en su interior bajo su control como empresas, bancos, etc., ahora comandan esas funciones; en otros casos se trata de nuevos fenómenos como el narcotráfico.

El control de los procesos productivos; del flujo financiero y el manejo de las inversiones; del manejo de la toma de decisiones en gran cantidad de temas, como medio ambiente, derechos humanos y otros que entran dentro del terreno judicial; la seguridad; se han desplazado del Estado a manos transnacionales.

Los Bancos Centrales poco y nada pueden hacer para controlar el flujo financiero y decidir que el dinero se quede en el país o ingrese al circuito productivo abandonando el especulativo. La actividad económica global no coincide con el trazado de fronteras nacionales (13).

                     Gráfico 4

Ahora, las empresas o bancos que antes estaban bajo el control del Estado-Nación presionan sobre éste generándole reglas. En muy pocos casos, como Japón y algunos pocos países asiáticos, Estados Unidos, algunos países de la Unión Europea, se da una “alianza” entre el sector privado transnacional y el Estado, hasta el punto de apuntalarse mutuamente. En la gran mayoría de los casos no ocurre esto y América Latina es un buen ejemplo.

Este fenómeno, de hecho, va acompañado por la creciente influencia e injerencia de la ideología ambientalno ambientalista, sino la que impera en el contexto global-, que está incorporada a los organismos internacionales y a los organismos transnacionales calificadores de “riesgo país”, que se orientan a fortalecer y consolidar esta tendencia.

Ahora habría que hablar en términos de Estado transnacionalizado. Esto, debido al alto grado de transnacionalización que vive el mundo y a la importancia de los actores transnacionales en el manejo de las reglas y en la orientación de los objetivos. Ahora, los Estados, sus estructuras político-administrativas, sólo son el elemento necesario para que los actores transnacionales logren sus objetivos.

Los Estados-Nación, a través de los gobiernos funcionales a la ideología ambiental, han abandonado sus funciones esenciales, en aras de disminuir el “costo país”. Se han privatizado servicios como educación, salud, previsión social. La seguridad personal está mayoritariamente en manos de grupos privados y el sector público contribuye a que esto se profundice, debido a la disminución de la inversión en seguridad personal.



                        Gráfico 5

Ha habido una proliferación de instituciones educativas privadas en todos los niveles. Toda institución privada que haya conseguido la correspondiente autorización, está obteniendo rentabilidad sin dar calidad ni contribuir al desarrollo, al mejoramiento social ni a la investigación científica; área incluso en la que el Estado ha disminuido su inversión y descuidado el significado que tiene.
 

Hablo, desde ya, de los países periféricos, como los latinoamericanos, por ejemplo, ya que la inversiónen países como Estados Unidos, Japón y gran parte de los asiáticos, Alemania y gran parte de los europeos, en materia de desarrollo científico y tecnológico, aumenta constantemente y es considerada estratégica.
Cualquiera que sea “funcional” a los intereses sectoriales de las instituciones educativas puede ser profesor, incluso ser titular de cátedra en una institución universitaria, sin que haya el menor control por parte del Estado –los gobiernos- respecto de la calidad educativa de estas instituciones y del servicio que presten.
Los gobiernos proveen “seguridad jurídica” a los inversores y empresas que muestran un interés en el Estado, o que se encuentran radicados en el mismo, o como un atractivo para que se interesen, pero esa seguridad jurídica no se la dan a sus ciudadanos. La deuda interna en la mayoría de los casos se ha pagado con bonos a largo plazo o se ha decidido no pagarla. Los jubilados en Argentina son un excelente ejemplo. La deuda con el sector docente y los bajos salarios son otro ejemplo. La cantidad extraordinaria de personal que se ha echado de la administración pública en los distintos países de América Latina, sin que signifique una disminución del gasto público, abultado a la vez por los altísimos salarios de los políticos que ocupan cargos en diferentes áreas de la administración, pero que resultan incompetentes para resolver los nuevos problemas que se presentan en el marco social.

Los tribunales que tienen jurisdicción para entender de problemas con empresas que tienen subsidiarias en los países latinoamericanos, o empresas latinoamericanas que tienen deuda con empresas o Estados extraregionales, no se encuentran en América Latina, sino, principalmente, en Estados Unidos que es donde están las casas matrices de esas empresas o en países europeos.

Hay un alto grado de penetración de los Estados-Nación, por actores transnacionales, que los reorienta en el sentido de sus intereses, impidiendo que se alcancen los objetivos del interés nacional general. Salvo Estados muy poderosos, como Estados Unidos, que han establecido un modus vivendi entre el sector público gubernamental y el sector privado, que les ha permitido históricamente coexistir y operar en beneficio mutuo, y algunos otros Estados, tal como mencionaba más arriba; en la gran mayoría de los casos –América Latina es un ejemplo- el sector privado ha operado como un factor de poder, a veces, para imponer conductas al Estado. El “aspecto económico” de los golpes de Estado militar -siempre aliados, salvo algunas excepciones, a los sectores económicos liberales- en América Latina muestra claramente esto.

Si uno observa al sistema mundial desde el punto de vista de los “actores”, en cuanto a cantidad y tipo, debería decir que desde el siglo XIX a la actualidad han variado. El orden mundial del siglo XIX tenía pocos actores y eran Estados. Durante el orden bipolar imperante en el siglo XX, la cantidad de actores estatales más que se duplicó, y además comenzó la influencia de actores transnacionales, particularmente a partir de los ‘60. En la actualidad y hacia el siglo XXI se podría hablar de un mundo, fundamentalmente transnacional con gran cantidad de Estados y, en este último caso, con tendencia a la fragmentación, por un lado, y a la convergencia en conglomerados geo-económico-comerciales, por el otro.

Consecuencia del avance del proceso de transnacionalización, el mundo pareciera estar pasando de un sistema internacional dominado por los conceptos de poder basado en la seguridad militar, a otro basado en las relaciones de interdependencia transnacional (14). Lo que no está en claro, es qué características tendrán esas relaciones de interdependencia -que de todas formas es desigualitaria-.

La visión y orientación –dirección hacia dónde va- del mundo depende de los actores preponderantes. Los militares en el sistema bipolar; los empresarios y banqueros o financistas, en el sistema que se está gestando actualmente. Por lo tanto, la visión del mundo y el “régimen de verdad” -cómo deben verse las cosas según los poderosos (15)- depende de la visión de estos actores preponderantes. Los valores dominantes, el tipo de orden y cómo conservarlo –mantenimiento del status quo en beneficio del “establishment”-.

El orden es diseñado por unos pocos actores, siguiendo, desde ya, las pautas de la estructura vigente. No obstante, hoy son muchos los que intervienen. El mundo se ha atomizado –y vuelto heterogéneo al transnacionalizarse- y el poder se “difunde”se “atomiza entre muchos”-.

El Estado en el siglo XIX se centraba en el aspecto de la soberanía territorial. Hacia fines del siglo XX crecientemente considera los aspectos étnicos y tecnológicos como factor diferencial, más que el aspecto territorial.

Tal vez, las nuevas tendencias se orientan en el sentido de que, a diferencia del pasado, hoy, las relaciones mundiales son protagonizadas por un creciente número de centros de poder, cuya actuación externa tiende a satisfacer una gama de objetivos mucho más amplia que en el pasado, no sólo a través del Estado-Nación, sino también de la sociedad civil organizada; se desenvuelve en torno a una agenda más compleja y menos jerarquizada; son manejadas por nuevos y múltiples agentes, distintos del Estado-Nación que ponen en juego recursos de poder no tradicionales en un contexto donde los “ejes” de relacionamiento e intereses son mucho más numerosos, cambiantes y entrelazados que antes (16).

La transnacionalización, consistiría en la integración de actores locales a un ámbito de carácter global, cuyo manejo requeriría de una estrategia igualmente global. Para Tomassini, es el carácter global de los ámbitos de acción lo que define la naturaleza transnacional de los actores y no viceversa. Cada vez que se encuentre un actor transnacional, se lo verá actuar en un ámbito transnacionalizado, sea este la religión, la producción moderna o las finanzas (17).

Los Estados-Nación y los actores transnacionales operan de distintas formas en el sistema mundial. Mientras las relaciones interestatales se dan principalmente en el campo diplomático-militar-económico siguiendo criterios de interrelacionamiento que privilegian la soberanía, las relaciones transnacionales centran la acción de los distintos actores en otros segmentos de la realidad, que tienen que ver con el campo económico, social, ecológico, cultural, y forman una trama de relaciones que existe por sí misma como una realidad “transfronteriza” y fuera de todo esquema territorial-soberano (18). Pero también existen actividades vinculadas a lo estratégico-militar de carácter transnacional, toda vez que opera el narcotráfico, la guerrilla, o los grupos étnicos y religiosos que propenden a la fragmentación del Estado en defensa de sus intereses.

Ya no se mantiene la lógica interestatal como punto de referencia básico en las relaciones mundiales y en la configuración del sistema mundial.

La tendencia “transnacionalista” ha incrementado una estrategia de diversificación geográfica de la producción que se orienta a la creación de regiones productivas, independientemente de las “fronteras” nacionales. Estas acciones de las empresas transnacionales están regionalizando la economía mundial (Estados Unidos?Unión Europea?Japón) marginalizando Africa y las zonas mas deprimidas de América Latina y el Caribe, y Asia (19). Operan en el sistema mundial como nuevos actores que, en la mayoría de los casos, superan la incidencia que en el mismo tienen los Estados-Nación.

La banca, los fondos de pensión y de seguro, más que regionalizar, han planetarizado el flujo financiero, marginando a aquellos Estados considerados ”riesgosos” para sus intereses financieros o aquellas regiones –Africa por ejemplo- cuya rentabilidad es baja o nula; más allá de la necesidad que tienen de inversiones para resolver problemas básicos de supervivencia.

EL CAPITALISMO GLOBAL

Con la desintegración de la URSS, finalizó el bipolarismo y la lucha entre dos ideologías, capitalismo vs. comunismo, dando lugar al primero, a que pueda "derramarse" sobre el sistema global.
Se puede calificar al capitalismo global de régimen, pero es un régimen incompleto ya que sólo gobierna la función económica (20) aunque éste sea el "eje" dominante.
Este "régimen" pudo haber surgido a partir de los ´70, cuando Estados Unidos declaró, unilateralmente, la inconvertibilidad del dólar en oro (1971), abandonando el patrón monetario establecido en Bretton Woods y estableciendo el patrón dólar; o cuando se desarrolló el mercado extraterritorial en eurodólares debido al impacto producido por la OPEP en 1973; o en 1980 cuando Margaret Thatcher y Ronald Reagan desarrollaron su política conservadora y plantearon un programa que propugnaba la separación del Estado de la economía y los mecanismos de mercado hicieran su trabajo, lo que detonó una recesión anticipando la crisis de la deuda de 1982. También pudo haber surgido en 1989 con la caída del muro de Berlín o en 1991 con la caída del régimen soviético. De todas formas, el "Consenso de Washington" de 1990 le dio forma para la acción.
El rasgo distintivo del régimen capitalista global es la libre circulación de capitales y la apertura de los mercados.
El comercio internacional de bienes y servicios no es suficiente para crear una economía global, los factores de la producción (tierra, trabajo y capital) también deben ser intercambiables.

En realidad, a nivel universal, es el capital el que se mueve con agilidad. La tierra no se puede mover, aunque los recursos naturales lo hacen, pero su movilidad tiene dificultades, y las personas -trabajadores- son limitadas por sistemas migratorios inmovilizantes. Japoneses en relación con otros asiáticos u occidentales; Estados Unidos con relación a los latinos; los europeos occidentales con relación a los europeos orientales o a los de la región del "Magreb"; etc..

El capital financiero tiene más movilidad que la inversión, por lo que ocupa una posición privilegiada ya que puede eludir a los países en los que está sometido a impuestos o normas onerosas.

Las grandes empresas multinacionales tienen una flexibilidad en la fijación de precios de transferencia y pueden ejercer presión en momentos en que se tomen decisiones de inversión, pero su flexibilidad no es comparable con la libertad de elección que disfrutan los inversionistas de cartera internacionales.

Por ello el capital financiero ocupa un lugar dominante en el mundo actual.

Muchas industrias, como la automovilística, la química, la informática, llegaron a estar dominadas por grandes empresas multinacionales. Los mercados financieros internacionales tardaron un poco más en desarrollarse porque muchas monedas no eran plenamente convertibles y muchos países mantuvieron controles sobre las transacciones de capitales (21).

EL SISTEMA CAPITALISTA MUNDIAL Y LOS ESTADOS

Esta forma de operar el capitalismo, obligó a los Estados a subordinar sus economías a las nuevas reglas. Deben abrir las economías y desregular, particularmente la mano de obra para que el capital se interese, sino se dirige hacia otros Estados donde pueda encontrar mejores condiciones. Estas condiciones son establecidas por actores transnacionales calificadores de "riesgo país".
El Estado pierde el control sobre el régimen financiero; los bancos centrales ya no pueden generarle reglas al flujo financiero. También pierde el control en áreas como la laboral, en la que las empresas a través de mecanismos como búsqueda de “rentabilidad” a través de la baja de costos, generan las reglas y, desde ya, organizaciones internacionales con larga tradición, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) quedan obsoletas. Otros, como el FMI, son más eficientes como “calificadores de riesgo público” que como organismos para prevenir situaciones de crisis financiera o solucionarlas. El BM contribuye a financiar la reforma y el achicamiento del Estado, más que al desarrollo. Ahora financia preferentemente al sector privado a través de la Corporación Financiera Internacional (CFI) de la misma manera que lo hace el Banco Interamericano de Desarrollo en el contexto hemisférico con la Corporación Financiera Interamericana (CFI).
Un tema, resultante más del "marketing" de la ideología liberal, que de la realidad -régimen de verdad-, es que capitalismo y democracia son sinónimos.
El capitalismo asiático se desarrolló con gobiernos autoritarios:Singapur, Malasia, Tailandia, Hong Kong-una colonia recientemente pasada a manos de China-; Corea del Sur.
Taiwán desarrolló su capitalismo durante una importante etapa de régimen autoritario más allá de que últimamente haya transitado hacia la democracia.

En América Latina el Chilede Pinochet, es un buen ejemplo del desarrollo del capitalismo autoritario y hoy, la democracia es más formal que real, toda vez que Pinochet, sigue controlando el senado, las fuerzas armadas y el aparato judicial a través de leyes de auto-amnistía decretadas durante su dictadura que aun tienen vigencia y resulta difícil anular.

En el capitalismo global, las fuerzas del mercado no necesariamente empujan a los Estados a la democracia. Los grandes bancos internacionales y empresas multinacionales, están frecuentemente más cómodos con un régimen fuerte y aún autocrático, que es más previsible, que uno democrático -hablo de democracia y no de "procesos electorales" no participativos- que puede cambiar según las presiones electorales (22).

La libertad de información es uno de los elementos que se esgrimen como centrales para que haya democracia. No obstante la libre circulación de la información no necesariamente desembocará en la democracia, sobre todo cuando la gente que vive en países con democracias no cree en la información como principio universal.

Una de las garantías fundamentales de un sistema basado en un Estado de Derecho se encuentra en la independencia del Poder Judicial. Esta debe comenzar por la elección de los miembros del poder judicial, sus fiscales y sus jueces, a partir de métodos democráticos y no a través de decisiones del Poder Ejecutivo.

La democracia no responde simplemente a procesos electorales. Existen "condiciones" que hacen que de una elección, resulte una "democracia". La "condicionalidad" quiere decir que los Estados están obligados a cumplir con las normas internacionales de Derechos Humanos y que ésta sea una "condición" imprescindible de los acuerdos multilaterales o bilaterales que firman.

Desde ya, no debería ser utilizada como instrumento de presión internacional con propósitos políticos para obtener ciertos resultados en las relaciones entre los Estados, ni utilizarse la política de poder para obtener resultados que no pueden ser exigibles a los que ostentan el mayor poder.

Los sistemas electorales no garantizan por si solos ni la participación de la comunidad -los altos índices de abstencionismo, salvo en los pocos casos en los que el voto es obligatorio, no son sino una manifestación de esta realidad-, ni su participación en las decisiones que la afectan. Aunque en América Latina apareció la "ola" de los "procesos democráticos" una vez agotados los procesos dictatoriales, los mismos no son sinónimo de democracia.

En la actualidad existe un delito igualmente grave al de las dictaduras con su ejercicio terrorista del poder estatal, que permanece impune: "la muerte sistemática por privación de derechos humanos elementales": salud, trabajo, alimentación, vivienda. El hambre de los pueblos no es un producto de la naturaleza sino una consecuencia de los actos de gobierno y de la aplicación exclusiva de las leyes del mercado a las relaciones "humanas" (23).

La relación entre capitalismo y democracia es endeble a la vez que ambos responden a principios diferentes.

En el capitalismo el objeto es la riqueza, en la democracia es la autoridad política. Los criterios de medición son diferentes, en el capitalismo la unidad de cuenta es el dinero en la democracia el voto. Los intereses son distintos. En el capitalismo son intereses privados e individuales en la democracia el interés es público (24).

Desde la finalización de la 2da G.M., la cuota del Estado en el PNB en los países industrializados, tomados en conjunto, casi se ha duplicado. A partir de 1980 ha cambiado la corriente; sin embargo la cuota del Estado en el PNB no se ha reducido; lo que ha sucedido es que los impuestos sobre el capital y el empleo se han reducido mientras que el gravamen al consumo ha seguido aumentando. La carga de los impuestos ha pasado del capital al ciudadano. Esto no es lo que se había prometido, pero no se puede decir que es el "efecto no deseado", porque el resultado es justamente como lo pretendían los partidarios del libre mercado (25).

Todo esto es un proceso. Aún no están claras las características definitivas del sistema mundial; tampoco las del nuevo Estado –status-. Lo cierto, es que el Estado-Nación basado en el concepto de soberanía, ya no vuelve bajo las condiciones que conocimos.
 


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

*  Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Capítulo II.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
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(1)Ver “Escenarios hacia el 2000: Megatemas”, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), especialmente el megatema número 2 relativo al proceso de reestructuración del Estado, pág. 255 y ss.
(2) Este tema ha sido tratado por Frankel, Joseph, International Relations in a Changing World, (Oxford, Oxford University Press, 1979), págs. 154-155.
(3) Sobre el particular ver, por ejemplo, Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), págs. 202-234.
(4) Zaki Laidi, Investigador del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de París y Profesor en el Instituto de Estudios Políticos de París y en la Universidad Johns Hopkins de Bologna, en su libro “El Orden Mundial Distendido: Sentido y Potencia tras la Guerra Fría”. Reportaje de Andrea Desormeaux, en el Diario “El Mercurio”, Chile, 12 de Febrero de 1994.
(5) Peter Drucker “La Sociedad Postcapitalista”, (Bs. As., Sudamericana, 1993), pág. 99 y ss.
(6) Kenichi Ohmae, “El Fin del Estado-Nación”, (Sgo. de Chile, Andrés Bello, 1997).
(7) Ver Garnier, Lydia W., Soberanía Limitada ¿Soberanía Nacional del Siglo XXI?, en Revista “GEOSUR”, Vol. XIX, N° 220, Montevideo, Uruguay, Julio-Agosto 1998, págs. 9-20.
(8) Knight, F.W., The State of Sovereignty and the Sovereignty of States, (Oxford University Press, 1992).
(9) Holsti, K.J., International Politics: A Framework for Analysis, (Englewood Cliffs, N.J., Prentice Hall, 1967), pág. 91.
(10) Ver FERRER, Aldo, Hechos y Ficciones de la Globalización, (Bs. As., FCE, 1997).
(11) Ver Laviña, Félix, en "Los Nuevos Actores del Sistema Internacional" y "Agenda Internacional", documento presentado al Seminario Internacional sobre “Teoría de las Relaciones Internacionales desde la Caída del Muro de Berlín a Nuestros Días”, convocado por la Cátedra de Teoría General de las Relaciones Internacionales, Facultad de Derecho de la Universidad de la República y el Instituto Artigas del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Oriental del Uruguay, Montevideo, Uruguay, 30-31 de Julio de 1998.
(12) Ver, por ejemplo, Esther Barbé, "Relaciones Internacionales" (Madrid, Tecnos, 1995).
(13) Ver OHMAE, Kenichi, El Fin del Estado-Nación, (Sgo. Chile, Andrés Bello, 1997), pág. 39 y sigs.
(14) Ver Luciano Tomassini, “El Proceso de Transnacionalización y las Relaciones Externas en los Países Latinoamericanos" en “Transnacionalización y Desarrollo Nacional en América Latina" (Bs. As., Gel, 1984).
(15) Este concepto lo he trabajado en “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), pág. 47 y sigs.
(16) Sobre una hipótesis de trabajo respecto de las tendencias del sistema internacional, ver Luciano Tomassini, “El Proceso de Transnacionalización y las Relaciones Externas en los Países Latinoamericanos" en “Transnacionalización y Desarrollo Nacional en América Latina" (Bs. As., Gel, 1984).
(17) Luciano Tomassini, “El Proceso de Transnacionalización y las Relaciones Externas en los Países Latinoamericanos" en “Transnacionalización y Desarrollo Nacional en América Latina" (Bs. As., Gel, 1984).
(18) Este tema ha sido abordado por Laviña, Félix, en "Los Nuevos Actores del Sistema Internacional" y "Agenda Internacional", documento presentado al Seminario Internacional sobre “Teoría de las Relaciones Internacionales desde la Caída del Muro de Berlín a Nuestros Días”, convocado por la Cátedra de Teoría General de las Relaciones Internacionales, Facultad de Derecho de la Universidad de la República y el Instituto Artigas del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Oriental del Uruguay, Montevideo, Uruguay, 30-31 de Julio de 1998.
(19) Esther Barbé, "Relaciones Internacionales" (Madrid, Tecnos, 1995), pág. 197.
(20) Ver Soros, George, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Bs. As., Sudamericana, 1999), pág. 137.
(21) Ver Soros, George, La Crisis del..., op. cit.,págs. 137-140.
(22) Para evitar malos entendidos, malintencionados, lo dicho, no es un juicio de valor, sino una constatación de la realidad.
(23) El concepto de "condicionalidad" en la democracia, pertenece a Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz de Argentina (1980), expresado en una conferencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa y la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Bruselas, 20-21 de noviembre de 1995. La conferencia fue publicada en http://luisdallanegra.bravehost.com/condicio.htm.
(24) Ver Soros, George, La Crisis del..., op. cit., pág. 143.
(25) Ver Soros, George, La Crisis del..., op. cit., págs. 143-144. Delfico, Alberto, en Globalización, Flexibilización, Corrupción... Y ¿Con la Gente qué Hacemos?, (Bs. As., Edic. del Autor, 1985, también trata este tema.