CARACTERISTICAS DE LA APERTURA EXTERNA CUBANA (*)
Elena C. Alvarez González (**)
INTRODUCCION

Desde la desaparición del campo socialista Cuba realiza un esfuerzo de reinserción internacional que ha conducido a un proceso de apertura económica; pero éste se lleva a cabo en condiciones más difíciles que para otros países en desarrollo, marcadas por la existencia del bloqueo le Estados Unidos, que se recrudece a partir de 1992.

¿Cuáles son los rasgos y especificidades de ese proceso? ¿Puede catalogarse de "apertura", "liberalización", "desregulación"? ¿Qué impacto puede tener en sus relaciones con la Cuenca del Caribe?.

En la presente ponencia se intenta dar respuesta a estas preguntas y conceptualizar las características del proceso. En ella se argumenta que la economía cubana ha sido, es y previsiblemente será altamente dependiente del exterior por razones estructurales;

las transformaciones que actualmente tienen lugar reconocen el carácter abierto de la economía y se corresponden con los requerimientos contemporáneos en materia de comercio y de otras relaciones económicas internacionales;

- el proceso de apertura externa se enmarca en uno más amplio, de carácter interno, en que la economía experimenta un conjunto de transformaciones profundas, lo cual exige una adecuada coordinación de las diferentes políticas económicas;

- este proceso es perfectamente congruente con los esfuerzos de integración económica de los países de la Cuenca del Caribe, pues contribuirá a potenciar las posibilidades de comercio, servicios, e inversiones de Cuba con el área.

I. ALGUNOS ANTECEDENTES NECESARIOS

EL MARCO CONCEPTUAL.

En el actual contexto mundial el logro de competitividad internacional y de una inserción más dinámica en los mercados son condiciones indispensables para lograr un desarrollo sostenido. Para alcanzar este propósito las teorías más en uso plantean la necesidad de reducir las restricciones a la importación y de llevar a cabo amplias reformas comerciales conducentes a una mayor apertura y liberalización.

Los supuestos básicos que fundamentan estas estrategias son la contribución a la eficiencia que hace la liberalización de las importaciones y el papel protagónico de las exportaciones en la promoción del crecimiento económico. Argumentos acerca del efecto nocivo del "intervencionismo estatal" son adicionalmente esgrimidos por los partidarios más decididos de las corrientes neoliberales.

Cabe entonces realizar una distinción entre los conceptos "apertura" y "Liberalización", que a veces se usan indistintamente para calificar los procesos de cambios. Autores como Agosin y Pfrench-Davis concuerdan con Damill y Keifman en la siguiente definición: (1)

Apertura: conjunto de políticas para orientar a la economía hacia los mercados internacionales, en un proceso liderado por las exportaciones.

Liberalización se refiere solamente al desmantelamiento de la protección y de otros controles gubernamentales, en un proceso liderado por las importaciones.

Según los propios autores los requisitos para que una reforma comercial sea exitosa pueden resumirse en: (2)

- que el aumento de las exportaciones sea más significativo que la baja en la sustitución de importaciones;

- que las exportaciones arrastren positivamente al resto de la economía;

- que la competitividad internacional se logre con aumentos continuos de la productividad en vez de salarios bajos y subsidios o exenciones tributarias crecientes;

- que se evite la destrucción indiscriminada de la capacidad instalada existente a causa le la apertura, y se permita una efectiva reconversión productiva;

- que vaya acompañada de un cambio sostenido y creíble de los precios relativos a favor de la producción de bienes exportables;

- que perfeccione o cree los mercados e instituciones requeridos para la mejora persistente de la productividad, a través de la capacitación laboral el mejoramiento de la infraestructura, los incentivos a la innovación tecnológica, el desarrollo de un mercado de capitales de largo plazo o canalizado hacia la inversión productiva, y el fortalecimiento de la capacidad para negociar el acceso a mercados externos.

LA DEPENDENCIA INTERNA CUBANA

La economía cubana ha sido siempre altamente dependiente del exterior. Para ello hay razones estructurales, algunas de carácter natural y otras de tipo histórico, asociadas a la herencia colonial y al proceso de desarrollo económico.

A finales de los años ochenta, algo más de la mitad del territorio cultivado estaba vinculado a la exportación (caña de azúcar, tabaco, cítricos y otros cultivos exportables). Exportaciones, por demás concentradas en productos primarios y con una baja proporción de manufacturas que apenas significaban un 3% del total (3).

Las importaciones, representaron alrededor del 41% del PIB como promedio en la segunda mitad de la década de los ochenta (4). La elevada dependencia importadora es consecuencia de un conjunto de factores:

- La reducida extensión territorial del país su escasez relativa de recursos naturales, en particular los energéticos.

- El proceso de desarrollo económico y social acelerado que tuvo lugar a partir del triunfo revolucionario, que implicó el fomento a la creación de numerosas ramas industriales, la mecanización y quimización de la agricultura, la electrificación (que ya abarca a más del 90% de las viviendas), la extensión masiva de la educación y la salud, entre otras cuestiones, todo lo cual conduce a la elevación de las necesidades de combustibles, materias primas, materiales, maquinarias y equipos, como demuestra la experiencia histórica de los procesos de desarrollo económico y social.

- El éxodo de fuerza de trabajo agrícola hacia otras labores y la relativamente baja eficiencia en el uso le los recursos en la agricultura, implicaron un elevado componente importado de la dieta de la población, que a finales de los anos 80 se calculaba en alrededor del 57% de las proteínas y más del 50% de las calorías consumidas (5).

- La aún insuficiente integración industrial en varias ramas, de lo que resultan mayores requerimientos de importación. Algunos ejemplos se observan en la poca integración de la industria química y la relativamente escasa cooperación entre empresas mecánicas y de otras ramas (6).

- El alto consumo energético de la industria, que representa aproximadamente el 60% de la energía global que el país gasta en un año (7).

- Las características de muchas de las tecnologías instaladas, altamente consumidoras de materias primas.

LA SITUACION EN EL MOMENTO DE LA RUPTURA

La ruptura del modelo de relaciones económicas externas de Cuba al desaparecer el CAME y desintegrarse la URSS corno Estado, dejó a Cuba en condiciones difíciles desde el punto de vista de su participación en la economía internacional lo que se reflejó en:

- especialización exportadora basada en productos primarios, altamente concentrada en pocos renglones y estructurada en surtidos que no están del todo acordes con las tendencias o requerimientos de los mercados en los cuales el país debe participar. Por ejemplo el mercado azucarero mundial es crecientemente un mercado de azúcares blancos -44% del total- en tanto que la exportación cubana es fundamentalmente en crudo; en cítricos, la especialización era en fruta fresca, donde los mercados cercanos a Cuba se encuentran prácticamente saturados; en el níquel, las plantas actuales no llegan al proceso de níquel metálico, que permitiría una más amplia comercialización;

- altos consumos de combustible, materias primas y piezas de repuesto como consecuencia de las tecnologías procedentes del CAME, lo cual acentúa más la dependencia importadora;

- el país quedó casi totalmente aislado de fuentes de crédito internacional;

- estructura organizativa altamente centralizada con poca vinculación directa de las empresas productoras o consumidoras con los mercales externos y poco conocimiento de éstos; mecanismos de funcionamiento y gestión empresarial distantes de los requerimientos de los mercados actuales (flexibilidad agilidad capacidad de innovación, entre otros).

- el bloqueo económico de Estados Unidos se recrudeció por la Ley Torricelli, ante las expectativas de que el país colapsara al no contar con las relaciones con el campo socialista y perderse, por tanto, los elementos de compensación que ellas significaban.

Una característica importante a tener en cuenta era la alta concentración mercantil de los intercambios cubanos en un socio comercial, en este caso la URSS, que representaba el 70% de los mismos. Vale la pena señalar que esta característica estuvo presente también antes de 1959, cuando Estados Unidos abarcaba el 67% de las exportaciones y el 70% de las importaciones.

Es conocido el impacto de la desaparición de ese modelo en el funcionamiento interno de la economía y en el desarrollo económico del país, lo cual se resume en una caída del Producto Interno Bruto durante cuatro años (1989-1993) de forma continuada y que se calcula en un 35% (8).

Desde los mismos inicios de la crisis se valoró como necesario realizar una reorientación de las prioridades del desarrollo, dirigiéndolas más a apoyarse en recursos propios y a crear nuevas fuentes generadoras de ingresos externos sobre la base de nuevas ventajas comparativas, derivadas del aprovechamiento, de recursos naturales o de los resultados científico-técnicos.

Se priorizan así la producción de alimentos, el turismo, la industria farmacéutica y biotecnológica; asimismo, ante la continuada contracción de exportaciones tradicionales, se hace imperativo recuperar las posiciones competitivas perdidas e incrementar los ingresos externos.

El país enfrenta el reto de mejorar su inserción en la economía internacional; para ello sus producciones y servicios deberán adquirir competitividad, con vistas a incrementar las exportaciones y lograr una eficiente sustitución de importaciones, propósitos que en las condiciones cubanas se vuelven una exigencia macroeconómica para recuperar y sostener el crecimiento de la economía en su conjunto.

Esta mejoría de la inserción (o reinserción si se quiere) significa: la participación en las corrientes dinámicas del comercio internacional; el acceso al financiamiento internacional; el acceso a la inversión extranjera directas el acceso a la tecnología.

El logro de lo anterior depende tanto de factores exógenos, ajenos al control del país, como de las políticas internas que se apliquen.

En el caso cubano los factores exógenos son el bloqueo de los Estados unidos y el contexto internacional actual.

Sobre el primero, tanto en Cuba como en el extranjero se han realizado numerosos análisis sobre su significarlo y probable evolución, por lo que aquí no se abundara en el tema; solamente cabe apuntar como conclusión que la actual administración norteamericana seguramente mantendrá su actual política hasta tanto los intereses de negocios con Cuba se tornen lo suficientemente importarte como para presionar en favor de un cambio. Sin dudas, en ello influirá el proceso de recuperación de la economía cubana (9).

En cuanto al contento internacional actual, se caracteriza básicamente por el impacto de la revolución tecnológica, que actúa sobre las ventajas comparativas definiendo nuevas y desapareciendo o modificando las tradicionales; la acentuación de la tendencia a la globalización de los mercados y a la transnacionalización; el reacomodo de las reglas del comercio internacional para servir a la nueva situación (liberalización arancelaria, nuevas reglas, nuevas instituciones); impresionante expansión de los movimientos internacionales de capital y de mecanismos de intermediación; contradicciones y tensiones entre los principios del multilateralismo y la emergencia de grandes bloques regionales de integración; modificación de la relación "Norte-Sur" expresado en un languidecimiento de la cooperación frente al empuje de los postulados neoliberales.

En el ámbito de las políticas internas, se reconoce (10) que necesariamente deben estar interrelacionadas y que pueden agruparse en tres conjuntos la política comercial que debe recoger la estrategia de integración a la economía internacional tanto desde el punto de vista geográfico como mercantil así como la política arancelaria, las reglamentaciones complementarias y la promoción de exportaciones; la política macroeconómica, dirigida a establecer los incentivos que apoyen el proceso de reinserción mediante la aplicación de las políticas fiscal, monetaria y cambiaria; y la política de desarrollo productivo, encaminada a fortalecer la capacidad competitiva de las empresas y a orientar el desarrollo ramal.

A continuación se examina en detalle cómo se comportan en el caso de chula cada uno le los tres conjuntos de políticas internas antes señaladas.

II. CARACTERISTICAS DE LA APERTURA CUBANA.

Como se desprende del punto anterior, la economía cubana fue siempre "abierta" y la protección no era un objetivo de la política económica per se, aunque la concesión de subsidios presupuestarios a las empresas, de hecho, tenía electos equivalentes a los de una protección arancelaria.

Una revisión de las diferentes variante estratégicas formuladas en las tres útil décadas confirma la orientación exportadora de la economía, cuyo basamento era el modelo de relaciones económicas definido con los países del CAME al cual se ha hecho ya referencia (11).

Se asiste ahora más bien a la reafirmación de la vocación de apertura, entendida con un proceso liderado por las exportaciones, según el concepto antes precisado, unida a un proceso de descentralización, desregulación y reducciones arancelarias, esto último según los acuerdos del GATT y la nueva Organización Mundial de Comercio. (OMC)

El impulso inicial a este proceso vino dado por el cambio en las condiciones externas, por lo cual las primeras medidas adoptadas fueron las relacionadas con diferentes aspectos del sector externo, algunas incluso antes del colapso total del campo socialista. Básicamente estas medidas iniciales se concentraban en la apertura al capital extranjero, modificaciones en la estructura empresarial al capital extranjero, modificaciones en la estructura empresarial vinculada con el exterior -bien fuera por la vía comercial o por la relación con la inversión extranjera- así como la adopción de algunas formas de autofinanciamiento en divisas fundamentalmente en apoyo a la actividad exportadora.

Si se examina la evolución del proceso en el tiempo, se observa que a finales de 1991, el IV Congreso del Partido adopta una Resolución sobre el Desarrollo Económico del país donde se recogían consideraciones que se irían teniendo en cuenta posteriormente en las transformaciones de la economía.

En julio de 1992, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó importantes cambios en la Constitución, tanto en el orden político como económico; estos últimos refrendan el proceso de apertura y se refieren a:

- Limitación de la extensión de la propiedad socialista (Artículo 14): La propiedad socialista se ejerce ahora sobre los medios fundamentales de producción.

- Transmisión de propiedad socialista (Art. 15): Se autoriza al consejo de Ministros o a su Comité Ejecutivo para transmitir excepcionalmente bienes del sector socialista a personas naturales o jurídicas que los destinen al desarrollo económico y social del país, sin afectar los fundamentos del Estado.

- Nuevas formas de propiedad (Art. 23): El Estado reconoce la propiedad de las empresas mixtas, sociedades y asociaciones económicas que se constituyen conforme a la Ley.

- Modificación en el ejercicio del comercio exterior por parte del Estado (Art. 18): El Estado no ostenta ya el monopolio del comercio exterior; su función es orientar y dirigir la actividad. Todas las asociaciones económicas con capital extranjero están autorizadas a exportar e importar directamente. Se ha incrementado el número de empresas productoras cubanas que exportan e importan directamente.

- Régimen de planificación económica (Art. 16): Se sustituye el concepto de Plan Unico de Desarrollo Económico y Social por el de "un plan que garantice el desarrollo programado del país". La admisión de empresas privadas, cuyas operaciones son independientes de la planificación estatal, así como la necesidad de conceder una mayor autonomía a las propias empresas estatales en el ordenamiento que va surgiendo en las nuevas condiciones, implican un cambio en el carácter de la planificación, en el sentido de modificar los anteriores métodos, basados fundamentalmente en la planificación y asignación material de recursos, promedio de balances, con alta centralización, por otros de carácter financiero y de acción más indirecta.

A partir de julio de 1993 se anuncian importantes medidas y por primera vez se comienza a actuar en el ámbito de las políticas macroeconómicas. La cantidad de medidas económicas adoptadas a partir de entonces sólo tiene precedentes en los años 1959-60; valga señalar que entre julio de 1993 y diciembre de 1994 se adoptaron 17 importantes medidas.

Procede entonces analizar con mayor detalle cada uno de los tres conjuntos de políticas previamente señalados, los avances y aspectos que sería necesario completar para dar mayor coherencia al proceso de apertura.

LA POLITICA COMERCIAL.

Ha sido el primer conjunto de políticas en que se ha actuado y sin lugar a dudas el más dinámico.

En primer lugar cabe destacar el rediseño de la estrategia de integración a la economía internacional que se expresa tanto en el ámbito geográfico como mercantil. Esta estrategia tiende necesariamente a buscar la mayor diversificación de mercados y de productos, en correspondencia con las características del entorno internacional, cada vez más abierto. La misma ha debido realizarse en lo fundamental en un plazo muy breve, a partir de 1991:

- Cuba ha reorientado y diversificado sus mercados, actuando con dinamismo y flexibilidad. La Unión Europea es su socio comercial más importante, abarcando en 1994 la tercera parte del total del intercambio comercial cubano y casi el 40% de las importaciones (en 1989 estas proporciones eran inferiores al 10%); más de la mitad de las exportaciones no azucareras cubanas se realizan con Europa Occidental (12). Es significativo que en junio de 1995 la reunión de la C omisión Europea aprobó por unanimidad ampliar los vínculos con Cuba, lo cual puede culminar en un futuro Acuerdo Marco entre ambas partes.

Asimismo, las relaciones con Canadá y América Latina y el Caribe se han acrecentado en los últimos años; en particular esta última área llega a cubrir alrededor del 40% de las importaciones (en 1984 era alrededor del 6%) (13). No obstante, la existencia del bloqueo norteamericano obstaculiza el proceso y sobre todo, priva a los comerciantes norteamericanos de la posibilidad de beneficiarse del desvío de comercio producido por la desaparición del CAME.

Cuba tiene relaciones comerciales con más de 2500 empresas de 109 países. En el país hay registradas 429, representaciones directas de firmas extranjeras y otras 206 son representadas por firmas cubanas. Las oficinas comerciales cubanas en el exterior ascienden a 28 (14).

- Se ha modificado substancialmente la estructura de los ingresos externos. El turismo y los servicios asociados, que anteriormente significaban alrededor del 9% de los ingresos, ascienden ahora a aproximadamente un 40% (15). Han crecido también exportaciones no tradicionales de alto contenido científico-técnico, como son los productos biotecnológicos y farmacéuticos, hace cuatro años casi inexistentes, que aportan ya alrededor de 100 millones de pesos (16).

Si bien es cierto que en los cambios de proporciones antes señalados influye también la reducción en términos absolutos de exportaciones tradicionales, principalmente el azúcar y el níquel, es innegable que el comportamiento del turismo, biotecnología e industria farmacéutica y su carácter de rubros dinámicos a escala internacional, constituyen el comienzo de una importante modificación en el perfil de ventajas comparativa de Cuba, la cual deberá consolidarse aún más.

Un segundo aspecto viene dado por los importantes cambios institucionales, organizativos y de gestión, asociados a la actividad eterna, directa o indirectamente.

La eliminación del ejercicio del monopolio del comercio exterior por el Estado; la descentralización de la gestión comercial externa; la vinculación directa de algunos productores o consumidores con los mercados externos y el autofinanciamiento en divisas para empresas seleccionadas, son los rasgos básicos de este proceso, que necesariamente debe continuar perfeccionándose.

El objetivo de estos cambios es apoyar el proceso de reinserción internacional de Cuba, buscando que las empresas nacionales alcancen una relación más estrecha con los mercados de exportación y puedan también mantener la atención directa sobre el aseguramiento de los insumos importados.

En estos momentos un variado espectro de empresas ejerce actividades de comercio exterior empresas estatales especializadas en comercio exterior; empresas estatales productoras, autorizadas a exportar o importar directamente; asociaciones económicas con capital extranjero y sociedades mercantiles privadas cubanas. En total, unas 240 entidades cubanas realizan actividad de comercio exterior, a lo cual se suman las 212 asociaciones con capital extranjero. A manera de referencia, es conveniente apuntar que en 1989 tan sólo cincuenta empresas realizaban actividad de comercio exterior (17).

Aunque continúan centralizados en empresas estatales de comercio exterior las operaciones de azúcar petróleo alimentos básicos y algunos otros renglones donde la gestión central es necesaria para optimizar recursos o su carácter estratégico, en general se observa en el resto de las empresas vinculadas con el exterior el paso a formas de funcionamiento mas descentralizadas, con mayor utilización de instrumentos financieros y mayor autonomía. No obstante, esto resulta insuficiente en la medida en que los cambios institucionales y en la gestión no se extiendan al resto del aparato productivo del país, por lo que una tarea inmediata es la conformación de un sistema de gestión empresarial integral que articule adecuadamente todas las relaciones, tanto con el exterior, como al interior del país.

El tercer aspecto a considerar dentro de la política comercial es su vinculación o armonización con otras políticas nacionales, en particular con la política industrial y con la política cambiaria. Esta vinculación se expresa básicamente a través del uso de los aranceles.

En Cuba el arancel había dejado de utilizarse Como instrumento económico en virtud del sistema de relaciones económicas con los países del CAME, en que el comercio era contingentado en términos físicos y las empresas recibían asignaciones materiales como resultado de los balances elaborados a diferentes niveles en la economía.

Como parte del proceso inicial de transformaciones, en octubre de 1990 se reactivó el Arancel de Importaciones mediante el Decreto Ley 124. Este arancel contiene las diferentes tarifas agrupadas según el Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías.

Cuba es fundadora del GATT y miembro de la recién creada Organización Mundial de Comercio (OMC). De acuerdo con esto, se han reajustado las tarifas en cuatro grupos, gravando "ad valorem" al 5%, 10%, 15% y 20%. Unos pocos grupos mantienen cargas arancelarias superiores.

Las modificaciones han permitido bajar la tarifa promedio de Nación Mas Favorecida a un 11,9% (promedio aritmético), lo cual compara de forma similar con la situación actual de América Latina, en que oscila entre un 7% en Bolivia, un 10-12 % en países como Venezuela, Chile, México y Colombia, hasta un 14-15% en Brasil, Costa Rica y Argentina (18).

Con varios países latinoamericanos Cuba ha suscrito "Acuerdos de Alcance Parcial" que implican desgravaciones arancelarias mutuas.

En un primer momento, la utilización del arancel está cumpliendo básicamente la función fiscal y la de instrumento negociador con el exterior. Su uso como instrumento de protección efectiva será posible cuando se integre un sistema de gestión empresarial que abarque a los diferentes tipos de empresas que existen en el país y defina las relaciones de éstas con el Estado así como los instrumentos a utilizar para ello, y el arancel forme parte del conjunto de señales para guiar la actividad económica de las empresas.

En ese momento, será necesario armonizar la política arancelaria con la política de desarrollo productivo y la cambiaria. Una liberalización arancelaria amplia -como lo demandan las nuevas reglas del comercio internacional que Cuba ha suscrito-, unida a un tipo de cambio sobrevaluado serían una combinación nociva que favorecería a las importaciones frente a la producción nacional, sobre todo en condiciones en que la industria nacional se encuentra fuertemente contraída y en posición de baja competitividad debido a la desarticulación productiva ocasionada por la reducción de la capacidad para importar.

Sería necesario, por tanto, atender a dos cuestiones básicas:

- el nivel del tipo de cambio que debe modificar la estructura de precios relativos en favor de las producciones exportables o que sustituyan importaciones;

- la protección selectiva de determinadas producciones nacionales, sobre la base de criterios de eficiencia y de la capacidad de recuperar competitividad en un plazo dado.

Esto último requiere del diseño coherente de un conjunto de buscando que sean compatibles con las disposiciones y los plazos que define la Organización Mundial de Comercio para países en desarrollo.

Previamente, por supuesto, será necesario un examen a fondo de las políticas ramales, que necesariamente deben abordar el problema de la reconversión productiva, lo cual por su profundidad no puede ser objeto de tratamiento en este trabajo.

El cuarto elemento a considerar es la promoción de exportaciones.

En este caso, la cuestión radica en desarrollar una estrategia de integración a los mercados internacionales favoreciendo a las actividades productivas con potencial exportador de bienes y servicios. Pero es necesario que esto se haga de acuerdo con las exigencias contemporáneas, sin acudir a subsidios, sino con políticas dirigidas a fortalecer la capacidad competitiva de las empresas, incluyendo el aseguramiento de los insumos necesarios.

Para esto hay que hacer uso de un variado conjunto de instrumentos que le den un sesgo exportador a la economía; entre ellos juegan un papel importante los incentivos a las exportaciones no tradicionales y el manejo del tipo de cambio.

También deben contemplarse otras medidas más específicas encaminadas a la formación gerencial moderna y al apoyo institucional en las áreas de financiamiento, seguros, información y promoción.

Aunque de hecho se ha comenzado a actuar en estas cuestiones a través de diferentes medidas adoptadas, sería conveniente dotar al proceso de integralidad y de mecanismos de supervisión que permitan evitar incumplimientos de los objetivos trazados. La adopción de un Programa Nacional de Promoción de Exportaciones pudiera ser un vehículo apropiado para ello.


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(*) Trabajo publicado en "Economía Cubana", Boletín Informativo del CIEM (Centro de Investigaciones de la Economía Mundial) N° 26, La Habana, Cuba, Abril-Mayo-Junio 1996.

(**) Directora del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas INIE, La Habana, Cuba.

(1) Manuel R. Agosin y Ricardo Pfrench-Davis: "Liberalización comercial en América Latina", Revista de la CEPAL No. 50, agosto de 1993.

(2) Ibídem.

(3) Calculado cobre la base de información en los Anuarios Estadísticos de Cuba, varios años.

(4) Calculado a partir de Vilma Hidalgo y Lourdes Tabares, "La evolución estimada del PIB en la economía cubana entre 1975 y 1989", en Boletín de Información sobre Economía Cubana, del CIEM, No. 4, abril de 1992. 

(5) Ver Estela Espinosa: "La Alimentación en Cuba. Su dimensión social y principales aspectos que la caracterizan".. Tesis de Doctorado, La Habana, 1991. 

(6) Miguel A. Figueras, "La industrialización en Cuba", Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, págs. 16-21. 

(7) Ibídem.

(8) Oficina Nacional de Estadísticas: "La Economía Cubana, 1994", junio de 1995. 

(9) INIE: "Cuba, Estados Unidos y el bloqueo: Un ensayo de escenarios para el corto plazo", colectivo de autores, 1993. 

(10) CEPAL: "Políticas para Mejorar la Inserción en la Economía Mundial", Santiago de Chile, 1994. 

(11) Ver de José L. Rodríguez, "Estrategia del Desarrollo Económico en Cuba", Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1990 y Francisco Martínez Soler, "Hacia una Estrategia de Desarrollo Económico y Social de Cuba hasta el año 2000", en "Cuestiones de la Economía Planificada" año IV, No. 8, marzo-abril de 1981 . 

(12) "Cuba: Apertura Económica y Relaciones con Europa". Instituto de Relaciones Europeo-Latinoamericanas, Madrid, 1994, pág. 104 y estimados no oficiales, basados en fuentes externas.

(13) Estimado no oficial, basado en fuentes externas. 

(14) "Cuba: Inversiones y negocios, CONAS, 1994 y Ricardo Cabrisas, Intervención en Reunión Nacional de Empresas que operan en divisas; julio 6 al 8 de 1995. 

(15) Calculado sobre la base de la información contenida en "La Economía Cubana, 1994", Oficina Nacional de Estadísticas, Junio de 1995. 

(16) Carlos Lage, Discurso en Foro Económico Mundial, Davos, Suiza, Enero de 1995. 

(17) Osvaldo Martínez intervención en Seminario Internacional "La Pequeña Empresa en el Desarrollo Económico y Social", La Habana, 21 de julio de 1995. 

(18) "Cuba: Inversiones y Negocios", CONAS, 1994 y CEPAL: "Política. para Mejorar la Inserción en la Economía Mundial", Santiago de Chile, 1994.