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Publico el texto
completo del Plan Colombia, una
estrategia diseñada por el gobierno del presidente colombiano
Andrés Pastrana
para insertar a Europa y a Estados Unidos en la construcción de
lo que consideró que debía ser un proceso de
paz y la creación de
una política internacional concertada para atacar en forma
integral el problema
de las drogas y dar fin a la violencia en Colombia. Este Plan ha
sido
elaborado sin la participación de las partes en conflicto,
especialmente las
FARC-EP y el ELN,
las que son consideradas por el gobierno de EUA
como
grupos terroristas y no partes
en un conflicto nacional.
Adicionalmente,
me parece importante destacar que hay un Plan de EUA
para Colombia, pero no existe un Plan de América Latina para el
caso Colombia o
cualquier otro caso que tenga que ver con las problemáticas de la región. Esto
muestra
el grado de
inmadurez y de desarticulación de América
Latina. Sería muy
importante comenzar a tomar conciencia de que la región debe
aprender a
resolver sus problemáticas con metodologías propias
y, por sobre todo,
comenzar a escuchar las demandas sociales que son muchas y crecientes.
Esto demanda
de una dirigencia política consubstanciada con sus propios
países y con el
pueblo que les otorga poder para que atiendan sus necesidades y
administren sus
impuestos devolviéndoles servicios y no para sentirse
dueños del poder.
Realizar actividades para calmar los ánimos revueltos de las
sociedades
insatisfechas, no resuelve nada y mantiene latente la posibilidad de
conflicto.
Mientras no se reconozcan a todas las partes como válidas en el
proceso de
negociación, el caso Colombia -entre
otros que hay en
América Latina de similar o
diferente tenor y temática- no tendrá
resolución,
menos por la vía militar.
PLAN COLOMBIA:
PLAN PARA LA PAZ LA
PROSPERIDAD
Y EL FORTALECIMIENTO
DEL ESTADO
Miércoles, 8 de marzo de 2000
PRIMERA PARTE
INTRODUCCIÓN
Colombia se
encuentra
en el umbral del siglo XXI, orgullosa pero amenazada, frente al reto
histórico
de establecer y consolidar una sociedad dentro de la cual el Estado
pueda
ejercer su verdadera autoridad y cumplir con sus obligaciones
fundamentales,
de acuerdo con la Constitución Política:
".... Servir a la
comunidad,
promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los
principios,
derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la
participación de todos en las decisiones que los afectan y en la
vida económica, política, administrativa y cultural de la
nación; defender la independencia nacional, mantener la
integridad
territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de
un orden justo. ".
Hoy, todos estos
objetivos
están en juego. Nuestra mayor responsabilidad como gobierno es
construir
un país mejor y más seguro para las generaciones de hoy y
mañana y asegurar que el Estado sea una fuerza más eficaz
para la tranquilidad, la prosperidad y el progreso nacionales. Debemos
construir un Estado de justicia social que proteja a todos los
ciudadanos
y mantenga vigentes sus derechos a la vida, la dignidad y la propiedad,
la libertad de creencia, opinión y de prensa.
Para que este
propósito
fundamental se vuelva realidad para Colombia, debemos superar las
dificultades
y situaciones cambiantes del ámbito nacional e internacional.
Debemos
enfrentar los retos de una economía internacionalizada y otros
heredados
de nuestra historia y evolución. Nuestros retos determinantes se
han originado en la proliferación del narcotráfico y en
el
impacto económico, político y social del proceso de
globalización.
No cabe duda que
Colombia
padece de los problemas de un Estado que aún no ha sabido
consolidar
su poder, una falta de confianza en la capacidad de sus fuerzas
armadas,
policía y sistema judicial, de garantizar la permanencia del
orden
y la seguridad; una crisis de credibilidad en los distintos niveles y
en
las varias instancias de gobierno; y corrupción en la conducta
de
los sectores público y privado. Todo esto ha sido fomentado y
agravado
por los desestabilizadores efectos del narcotráfico, el cual,
con
sus vastos recursos económicos ha venido generando una violencia
indiscriminada, y al mismo tiempo ha socavado nuestros valores hasta un
punto comparable solamente con la era de la prohibición en los
Estados
Unidos.
De esta forma, y a
pesar de haber logrado 40 años de crecimiento continuo, la
economía
colombiana no ha podido canalizar los beneficios de su prosperidad
hacia
el pueblo en general, ni ha logrado disminuir sus niveles de pobreza en
forma significativa. La violencia y la corrupción, alimentados
por
el narcotráfico, han generado desconfianza entre los
inversionistas
extranjeros, hecho que ha sido uno de los mayores obstáculos en
nuestro camino hacia la modernización. La inversión
extranjera
es un elemento esencial en la generación de empleo y en el logro
de una posición estable y próspera para Colombia en un
mundo
ahora globalizado.
En resumen, las
aspiraciones
del pueblo colombiano, y las labores de su gobierno, han sido
frustradas
por el narcotráfico, y esto ha dificultado los esfuerzos del
gobierno
en el cumplimiento de sus deberes constitucionales. Un círculo
vicioso
y perverso de violencia y corrupción ha agotado los recursos
indispensables
para la construcción y éxito de un Estado moderno.
Entendemos que el
logro
de nuestros objetivos dependerá de un proceso social y de
gobierno
que probablemente durará muchos años, años en los
cuales será de vital importancia obtener un consenso duradero
dentro
de la sociedad donde la gente entienda y exija sus derechos, al tiempo
que esté dispuesta a cumplir con sus deberes.
Frente a todo esto, mi
gobierno tiene el compromiso inexorable de fortalecer al Estado,
recuperar
la confianza de nuestros ciudadanos y restaurar las normas
básicas
de una sociedad pacífica. El logro de la paz no es
cuestión
de una simple voluntad de hacerla; la paz se debe construir; y
sólo
nos llegará mediante la estabilización del Estado y una
mayor
capacidad de garantizar a cada uno de los ciudadanos, en todo el
país,
que tendrán seguridad y la libertad para ejercer sus derechos y
libertades.
Las negociaciones con
los grupos insurgentes, ya iniciadas por mi gobierno, constituyen el
núcleo
de nuestra estrategia, ya que es crítico resolver un conflicto
que
ya lleva 40 años como fuente de obstáculos para la
creación
del Estado moderno y progresista en que Colombia debe convertirse con
urgencia.
La búsqueda de la paz y la defensa de las instituciones
democráticas
exigirán esfuerzos continuos, fe y persistencia para combatir
con
éxito las presiones y dudas inherentes en un proceso tan lleno
de
dificultades.
La lucha contra el
narcotráfico
es otro de los temas importantes del Plan Colombia. Nuestra estrategia
busca adelantar una alianza entre los países productores y los
países
consumidores de narcóticos, basada en los principios de
reciprocidad
e igualdad. El tráfico en drogas ilícitas constituye una
amenaza transnacional compleja, una fuerza destructora en todas
nuestras
sociedades, que conlleva consecuencias inimaginables para los
consumidores
del veneno, y efectos arrolladores a partir de la violencia y
corrupción
que generan sus inmensas ganancias. La solución no se
logrará
con recriminaciones mutuas entre países productores y
consumidores.
Nuestros esfuerzos nunca serán suficientes a menos que formen
parte
de una alianza de alcance realmente internacional para combatir el
narcotráfico.
Colombia ha demostrado
su indeclinable compromiso y ha sufrido grandes sacrificios en la
búsqueda
de una solución definitiva al fenómeno del
narcotráfico,
al conflicto armado, a las violaciones de derechos humanos y a la
destrucción
del medio ambiente ocasionada por los cultivos ilícitos.
Sin embargo, debemos
reconocer que ahora, veinte años después de la llegada de
los cultivos de marihuana a Colombia, junto con un aumento en la
producción
de coca y amapola, el narcotráfico sigue creciendo en
importancia
como fuerza desestabilizadora; es una causa de distorsiones en nuestra
economía, de una reversa en los avances logrados en la
redistribución
de tierras, una fuente de corrupción en la sociedad, un
multiplicador
de la violencia, y un factor negativo en el clima de inversión y
lo que es más grave de todo sirve como fuente de los crecientes
recursos de los grupos armados.
Colombia ha asumido el
liderazgo en la lucha mundial contra las drogas, en sus enfrentamientos
con los carteles, y a costa de las vidas de muchos de sus mejores
ciudadanos.
Hoy, cuando el narcotráfico tiene una estructura más
dispersa,
más internacional y más oculta y que por ello es
más
difícil de combatir el mundo sigue ensayando nuevas estrategias.
Actualmente se destinan mayores recursos a la educación y a la
prevención
que en épocas anteriores. Los resultados se pueden ver en los
niveles
más altos de decomiso y expropiación de fondos y
propiedades
producto del narcotráfico. Recientemente, Colombia ha montado
operaciones
para destruir los laboratorios y redes de distribución. Estamos
mejorando y fortaleciendo la seguridad y el control de nuestros
ríos
y espacio aéreo con el fin de garantizar mayores decomisos, y
estamos
estudiando nuevos métodos de erradicación de los cultivos
ilícitos. Los factores directamente relacionados con el
narcotráfico,
tales como el lavado de activos, el contrabando de precursores
químicos
y el tráfico de armas, son componentes de un problema
polifacético
que exige una reacción en todas partes del mundo donde hay
producción,
transporte o consumo de drogas ilícitas.
En el camino hacia el
éxito, también necesitamos reformas en el corazón
de nuestras instituciones, especialmente en las fuerzas armadas, con el
fin de apoyar la ley y recuperar la confianza y la seguridad para todos
los colombianos en todos los rincones del país. Para consolidar
y mantener el estado de derecho, es indispensable tener unas fuerzas
armadas
y de policía fuertes, responsables y ágiles en su
respuesta,
con un compromiso contundente por la paz y el respeto a los derechos
humanos.
Trabajaremos incansablemente hacia el éxito, convencidos que
nuestra
obligación primordial como gobierno es garantizar que nuestros
ciudadanos
puedan ejercer sus derechos y libertades fundamentales sin miedo.
Pero al mismo tiempo
la estrategia para la paz y el progreso depende de la reforma y
modernización
de otras instituciones, para que el proceso político pueda
funcionar
como un instrumento eficaz de progreso económico y de justicia
social.
En este sentido, debemos disminuir las causas y factores que generan
violencia,
mediante la apertura de nuevos caminos hacia la participación
social
y la creación de una conciencia colectiva que responsabilice al
gobierno por los resultados. Nuestra estrategia en esta área
incluye
una iniciativa específica para garantizar que dentro de cinco
años
habrá acceso universal a la educación y un sistema de
salud
adecuado, con especial atención para los sectores más
vulnerables
y abandonados.
Adicionalmente,
trataremos
de fortalecer la administración local a fin de hacerla
más
sensible y de más ágil respuesta a las necesidades del
ciudadano.
Asimismo, fomentaremos una participación activa del pueblo en
general
en la lucha contra la corrupción, el secuestro, la violencia y
el
desplazamiento de las personas y comunidades de zonas de conflicto.
Por último,
Colombia
necesita ayuda para fortalecer su economía y para generar
empleo.
El país necesita un mejor y más justo acceso a los
mercados
internacionales donde nuestros productos son competitivos. La
colaboración
de los Estados Unidos, de la Comunidad Europea y del resto de la
comunidad
internacional es indispensable para el desarrollo económico del
país. Ese mismo desarrollo servirá como una fuerza para
combatir
el narcotráfico, ya que promete alternativas de empleo
lícito
para las personas que de otra manera recurrirían al crimen
organizado
o a los grupos insurgentes que se alimentan del narcotráfico.
Estamos
convencidos que el primer paso hacia una globalización en el
sentido
real de la palabra es la creación de una solidaridad global. Por
ello Colombia busca el apoyo de sus socios en esta empresa. No podemos
tener éxito sin programas de desarrollo alternativo en las
áreas
rurales y de un mejor acceso a otros países para nuestras
exportaciones
lícitas. Esta es la única manera de contrarrestar el
tráfico
de drogas.
Hay razones para ser
optimistas sobre el futuro de Colombia, especialmente si recibimos una
respuesta positiva de la comunidad internacional en nuestros esfuerzos
para crear una prosperidad general acompañada de justicia
social.
Esto permitirá que los colombianos avancemos hacia una paz
duradera.
El filósofo
español
Miguel de Unamuno dijo que "La fe no es creer en lo invisible, sino
crearlo".
Hoy una Colombia en paz, progresista y libre de drogas es un ideal
invisible;
pero estamos comprometidos en hacerlo una realidad en el futuro. Con un
compromiso pleno, toda nuestra determinación y recursos, y con
la
solidaridad y apoyo de nuestros aliados internacionales en la lucha
común
contra el flagelo del narcotráfico, podremos forjar y forjaremos
una nueva realidad, una Colombia moderna, democrática y
pacífica,
que entrará al nuevo milenio en plena prosperidad, no en el vilo
de la subsistencia, y sobre todo con orgullo y dignidad como miembro de
la comunidad mundial.
PLAN COLOMBIA: PLAN PARA LA PAZ, LA PROSPERIDAD Y EL
FORTALECIMIENTO
DEL ESTADO
En el umbral del Siglo
XXI, Colombia enfrenta el reto de la consolidación de las
responsabilidades
centrales del Estado. Debe recuperar la confianza entre sus ciudadanos,
y dentro de este proceso, las normas básicas de convivencia
social.
Es compromiso del
gobierno
recuperar las responsabilidades centrales del Estado: la
promoción
de la democracia, el monopolio de la aplicación de la justicia,
la integridad territorial, la generación de condiciones para
empleo,
el respeto por los derechos humanos y dignidad humana, y la
conservación
del orden público.
Las debilidades de un
Estado que todavía se encuentra involucrado en un proceso de
consolidación
han sido agravadas por las fuerzas desestabilizadoras del
narcotráfico.
Las reformas progresistas de principios de los noventa abrieron las
puertas
a una época de mejores oportunidades para los colombianos, pero
fueron distorsionadas y compenetradas por influencias corruptoras en
círculos
tanto económicos como políticos; fomentando la violencia
y la corrupción. Recientemente, la relación financiera
entre
los varios grupos armados y los narcotraficantes ha logrado
intensificar
el conflicto armado, y ha limitado la capacidad del Estado para cumplir
con sus responsabilidades más importantes.
La recuperación
de esta capacidad por parte del Estado exige un proceso de
reconstrucción
de la sociedad y de la comunidad. En este sentido, la paz no es una
cuestión
simplemente de voluntad política. Por el contrario, se tiene que
construir la paz gradualmente, y para ello debe haber avances en la
institucionalización
y en el fortalecimiento del Estado con el fin de garantizar la
seguridad
y el respeto por los derechos y libertades de todos los ciudadanos, en
todas partes del territorio nacional.
Un punto central en la
estrategia consiste en las negociaciones con la guerrilla, que busca
poner
fin a conflictos que han tenido cambios profundos con el paso del
tiempo.
Si esta estrategia es exitosa, ello facilitará el proceso de la
construcción de la sociedad, además, un acuerdo de paz
negociado
con la guerrilla sobre la base de la integridad territorial, la
democracia
y los derechos humanos fortalecería el estado de derecho y la
lucha
contra el narcotráfico.
Al mismo tiempo, la
paz
también requiere de actividades económicas fuertes y
viables
para que el ciudadano pueda mejorar sus condiciones sociales y
económicas,
creando así condiciones apropiadas para una conciliación
duradera. El gobierno ha propuesto una estrategia económica,
complementada
con una estrategia de desarrollo alternativo para lograr esta meta y
para
ofrecer incentivos para reducir los cultivos ilícitos. Su meta
es
promover nuevas actividades económicas y actividades
alternativas
en la agricultura con atención especial a la recuperación
del medio ambiente y a la protección de los ecosistemas
frágiles
que han sido amenazados por los cultivos ilícitos. La estrategia
se forma con base en esquemas de participación que involucran el
sector privado, el Estado y los beneficiarios mediante acciones
orientadas
hacia la demanda que se encuentra ligada a los mercados nacionales e
internacionales.
Un propósito
central
de la estrategia también es la formación de una
visión
colectiva entre el país consumidor, el país productor y
los
demás países involucrados en la cadena de las drogas
ilícitas,
aplicando los principios básicos de reciprocidad e igualdad.
Esta
alianza debe facilitar una respuesta concertada a las amenazas del
narcotráfico,
una de las actividades más rentables del mundo. El
narcotráfico
no sólo ha aumentado la corrupción dentro de la sociedad
y disminuido la confianza en las actividades comerciales
lícitas,
sino que también ha alimentado el conflicto. Representa una
fuente
internacionalizada de financiación para los diferentes grupos
armados,
y ha ayudado a aumentar su influencia económica y su control
territorial.
En Colombia y en otros países, con la elaboración e
implantación
de una estrategia integral para combatir los elementos principales
responsables
por los cultivos ilícitos, la lucha contra el
narcotráfico
ha logrado resultados positivos que beneficiarán tanto a
Colombia
como al resto del mundo.
Colombia ha venido
trabajando
hacia estos objetivos y ha logrado éxitos notables en la lucha
contra
los carteles de la droga y el narcoterrorismo. Sin embargo, hoy
Colombia
enfrenta la peor crisis económica de su historia.
Desgraciadamente,
la capacidad del gobierno de resolver el problema está
especialmente
limitada en un momento cuando la violencia, intensificada por el
narcotráfico,
se encuentra en auge.
Las Diez Estrategias del Plan Colombia
1.
Una estrategia
económica que genere empleo, que fortalezca la capacidad del
Estado
para recaudar impuestos, y que ofrezca una fuerza económica
viable
para contrarrestar el narcotráfico. La expansión del
comercio
internacional, acompañada por un mejor acceso a los mercados
extranjeros
y de acuerdos de libre comercio que atraigan inversión
extranjera
e interna son factores claves en la modernización de nuestra
base
económica y para la generación de empleo. Dicha
estrategia
es esencial en un momento en que Colombia enfrenta su peor crisis
económica
en 70 años, con un desempleo hasta del 20 por ciento, lo cual a
su vez limita severamente la capacidad del gobierno para luchar contra
el narcotráfico y la violencia que éste genera.
2. Una
estrategia
fiscal y financiera que adopte medidas severas de austeridad y ajuste
con
el fin de fomentar la actividad económica, y de recuperar el
prestigio
tradicional de Colombia en los mercados financieros internacionales.
3. Una
estrategia
de paz que se apunte a unos acuerdos de paz negociados con la guerrilla
con base en la integridad territorial, la democracia y los derechos
humanos,
que además deban fortalecer el estado de derecho y la lucha
contra
el narcotráfico.
4. Una
estrategia
para la defensa nacional para reestructurar y modernizar las fuerzas
armadas
y la Policía, para que estos recuperen el estado de derecho, y
proporcionen
seguridad en todo el territorio nacional, en contra del delito
organizado
y los grupos armados y para proteger y promover los derechos humanos y
el Derecho Internacional Humanitario.
5. Una
estrategia
judicial y de derechos humanos, con el fin de reafirmar el estado de
derecho
y para asegurar una justicia igualitaria e imparcial para todos, y al
mismo
tiempo que promueva las reformas ya iniciadas en las fuerzas militares
y la Policía para garantizar que éstas cumplan con su
papel
en la defensa y respeto de los derechos y la dignidad de todos.
6. Una
estrategia
antinarcóticos, en asocio con los demás países
involucrados
en algunos o todos los eslabones de la cadena: la producción,
distribución,
comercialización, consumo, lavado de activos, de precursores y
de
otros insumos, y el trafico de armas, para combatir todos los
componentes
del ciclo de las drogas ilícitas, y para impedir el flujo de los
productos de dicho tráfico que alimenta la violencia hacia la
guerrilla
y otras organizaciones armadas.
7. Una
estrategia
de desarrollo alternativo, que fomente esquemas agropecuarios y otras
actividades
económicas rentables para los campesinos y sus familias. El
desarrollo
alternativo también contempla actividades de protección
ambiental
que sean económicamente factibles, con el fin de conservar las
áreas
selváticas y poner fin a la expansión peligrosa de los
cultivos
ilícitos sobre la Cuenca Amazónica y sobre los vastos
parques
naturales que son a la vez áreas de una biodiversidad inmensa y
de importancia ambiental vital para la comunidad internacional. Dentro
de este marco, la estrategia incluye proyectos productivos sostenibles,
integrales y participativos, en combinación con la
infraestructura
necesaria y dedica atención especial a las regiones que combinan
altos niveles de conflicto con bajos niveles de presencia del Estado,
un
capital social frágil y degradación grave del medio
ambiente,
como son el Magdalena Medio, el Macizo Colombiano y el suroccidente de
Colombia.
8. Una
estrategia
de participación social que apunte a una concientización
colectiva. Esta estrategia busca desarrollar una mayor responsabilidad
dentro del gobierno local, el compromiso de la comunidad en los
esfuerzos
anticorrupción y una presión constante sobre la guerrilla
y sobre los demás grupos armados, con el fin de eliminar los
secuestros,
la violencia y el desplazamiento interno de individuos y comunidades.
Esta
estrategia también incluye la colaboración con
empresarios
locales y grupos laborales, con el fin de promover modelos innovadores
y productivos para así enfrentar una economía más
globalizada, fortalecer de este modo nuestras comunidades agropecuarias
y reducir los riesgos de violencia rural. Adicionalmente, esta
estrategia
busca fortalecer las instituciones formales y no formales que fomenten
cambios en los patrones culturales a través de los cuales se
desarrolla
la violencia, y que se fortalezcan. Además incluye la
promoción
de mecanismos y programas pedagógicos para aumentar la
tolerancia,
los valores esenciales de la convivencia y la participación en
asuntos
públicos.
9. Una
estrategia
de desarrollo humano que garantice servicios de salud y de
educación
adecuados para todos los grupos vulnerables de nuestra sociedad durante
los próximos años, especialmente incluidos no solamente
los
desplazados o afectados por la violencia, sino también los
sectores
sumergidos en condiciones de pobreza absoluta.
10. Una
estrategia
de orientación internacional que confirme los principios de
corresponsabilidad,
acción integrada y tratamiento equilibrado para el problema de
la
droga. Se deben tomar acciones simultáneas contra todos los
eslabones
de la cadena de este flagelo. Asimismo, el costo de dicha acción
y de sus soluciones debe recaer sobre los países involucrados
habida
cuenta de su capacidad económica individual. El papel de la
comunidad
internacional también es vital para el éxito del proceso
de paz, de acuerdo con los términos del derecho internacional y
con el consentimiento del gobierno colombiano.
I. EL PROCESO DE PAZ
Colombia ha sufrido un
conflicto armado durante más de 35 años. El gobierno
actual
ha iniciado un proceso de negociación que busca lograr un
acuerdo
de paz negociado con la guerrilla sobre la base de integridad
territorial,
la democracia y los derechos humanos. Si esta estrategia tiene
éxito,
se fortalecería muy rápidamente el estado de derecho, y
la
lucha contra el narcotráfico en todo el país.
El proceso de paz
obviamente
es una de las prioridades principales del gobierno. El presidente
Pastrana
ha asumido un liderazgo personal del papel del gobierno junto con la
colaboración
del Alto Comisionado para la Paz, quien es nominado directamente por el
Presidente. El Comisionado, cuyo cargo es de rango ministerial, trabaja
junto con los líderes de la sociedad y del sector privado,
quienes
dedican pari passu sus esfuerzos hacia la solución del
conflicto.
El área
desmilitarizada
(o "zona de distensión") fue creada por Ley para garantizar la
seguridad
necesaria con miras a avanzar en las negociaciones con la guerrilla.
Esta
ley permite que el Presidente cree y suspenda un área de
distensión
como expresión de la soberanía del Estado. La Ley
solamente
restringe la presencia del Ejército y la Policía dentro
de
dicha área y suspende órdenes de captura, sin embargo, no
restringe la actividad de los funcionarios elegidos a nivel local o
regional.
El proceso de paz es
además parte de una alianza estratégica en contra del
narcotráfico,
la corrupción, y la violación de los derechos humanos.
Para
que este proceso se vuelva factible y duradero, se necesita un apoyo
complementario
en las áreas de seguridad y defensa, una alianza entre la
producción,
el consumo, la distribución y la comercialización de
drogas,
el lavado de activos y el tráfico de armas; y un plan de
desarrollo
que genere empleo y llegue a los más necesitados.
El Conflicto Armado y la Sociedad Civil
En el conflicto hay
tres protagonistas. Al lado de la guerrilla existen las FARC y el ELN,
cuyas raíces son los movimientos agrarios y la guerra
fría
respectivamente. Del otro lado, existen los grupos de autodefensa al
margen
de la ley, quienes buscan una solución armada al conflicto
guerrillero,
y un reconocimiento político mayor para su organización.
Finalmente, y en medio del fuego cruzado se encuentra la gran
mayoría
de los colombianos, quienes en muchas ocasiones sufren en manos de los
actores armados.
El movimiento
guerrillero
tiene sus raíces en los antagonismos tradicionales del campo y
de
la política en la sociedad colombiana, alimentados en parte por
la retórica ideológica de la confrontación
capitalista-comunista.
Con el transcurso de los años, la lucha para ampliar su
presencia
territorial y su adquisición de influencia política y
militar
ha sido financiada por la extorsión y el secuestro, y más
recientemente mediante "impuestos" cobrados por los intermediarios del
narcotráfico.
En los
últimos
30 años, Colombia ha cambiado de una economía
principalmente
rural a una economía urbana, y más del 70 por ciento de
la
población vive actualmente en áreas urbanas. De acuerdo
con
las encuestas efectuadas, ante la terminación de la guerra
fría,
el apoyo antes más ampliamente disponible para la guerrilla ha
disminuido
a un cuatro por ciento de la población. La guerrilla reconoce
que
bajo estas circunstancias no podrá ganar el poder mediante una
lucha
armada. A pesar del rechazo general de sus ideas y métodos, la
guerrilla
sigue buscando ventajas por medios militares.
Como consecuencia,
se ha iniciado el proceso de paz para permitir que la sociedad en
general
tenga un papel central. Existe un consenso social entre los
representantes
de la sociedad, los intereses económicos y hasta entre los
grupos
armados en el sentido de que la paz es una meta inmediata. Como
resultado,
la participación de la sociedad en general se considera como
necesaria
para la aplicación de presiones sobre los grupos armados con el
fin de lograr una solución política al conflicto armado y
el respeto por el derecho humanitario internacionalmente reconocido. El
aporte dinámico de la sociedad colombiana también es
esencial
para el desarrollo de ideas y propuestas con el fin de adelantar el
proceso
y garantizar la continuidad del consenso en el sentido de que se
requiere
un acuerdo negociado, con la participación de la comunidad
internacional.
La Situación Actual
El proceso de paz ha
hecho avances reales en varios frentes. En lo que respecta a las FARC,
se creó una zona de distensión para albergar las
negociaciones
y esto ha sido una ayuda para que ambas partes formulen una agenda,
proceso
que culminó en mayo de 1999. Ya que las condiciones han sido
satisfactorias,
se puede dar comienzo a la fase de las negociaciones.
En cuanto al ELN, el
gobierno ha autorizado a un grupo de notables ciudadanos para que
ayuden
a negociar la liberación de rehenes y ha aceptado iniciar
conversaciones
activas como preparación para una convención nacional,
inmediatamente
después de su liberación.
El gobierno sigue
luchando
en contra de los grupos de autodefensa al margen de la ley, pero este
hecho
no significa que no esté dispuesto a buscar alternativas y
maneras
pacíficas para desmantelar su infraestructura y sus operaciones.
Durante el proceso
de paz, el Ejército Nacional y la Policía necesariamente
seguirán aumentando sus capacidades con miras a mantener una
presencia
efectiva en todo el territorio nacional y asegurar un arreglo
pacífico.
Fundamentalmente, el
logro de la paz recae sobre tres pilares: primero, en los avances de
los
acuerdos ya logrados entre el gobierno y las principales organizaciones
guerrilleras (FARC y ELN) para que se despejen como agentes
legítimos
en diálogos serios para la paz. Segundo, para lograr acuerdos
parciales
de acuerdo con la agenda de 12 puntos acordada entre el gobierno y las
FARC, que asegure un acuerdo de paz permanente antes del fin del
gobierno
actual. Y tercero, y más importante que todo, los acuerdos deben
convertirse en una realidad.
El Papel de la Comunidad Internacional
El papel de la
comunidad
internacional es esencial para el éxito del proceso de paz.
Más
específicamente, Colombia necesita apoyo en dos áreas: la
diplomática y la financiera. La comunidad internacional
podrá
actuar como intermediaria, como observador, o en una etapa posterior,
como
verificador del cumplimiento de los acuerdos a que se haya llegado.
Adicionalmente,
es muy importante que la comunidad internacional rechace con todas sus
fuerzas cualquier y toda acción terrorista y violación
del
Derecho Internacional Humanitario y que ejerza presión a fin de
seguir adelantando el proceso.
En el campo de las
relaciones bilaterales, la colaboración militar y de
policía
es vital. La acción colectiva por parte de los países
vecinos
no es solamente menos efectiva que la acción bilateral, sino que
puede servir como impedimento al proceso de negociación. En esta
área sería de mayor beneficio la coordinación de
operaciones
militares y de policía, y el mejoramiento de seguridad
fronteriza
y el apoyo de equipos y de tecnología.
Con referencia a la
acción diplomática por parte de los países
vecinos,
el gobierno de Colombia en esta etapa delicada de negociación,
prefiere
el diálogo bilateral y consultas confidenciales con los
países
interesados en el proceso. En cualquier manifestación de la
participación
internacional en el proceso de paz, es necesario respetar las normas de
derecho internacional y que sea aceptable al gobierno colombiano. Debe
existir una observancia estricta a los principios de la no
intervención
y la no interferencia con los asuntos internos del Estado, y esto
sólo
puede ocurrir después de consultas con el gobierno de Colombia y
con el apoyo del mismo.
El gobierno de
Colombia
ha establecido un Fondo de Inversión para la Paz como canal para
asistencia financiera directa a nivel internacional para el proceso de
paz. Este fondo se empleará para apoyar los proyectos de
desarrollo
económico y social hacia las áreas más afectadas
por
el conflicto armado. Para este propósito, se ha constituido un
grupo
de consulta de expertos con el apoyo del BID, cuya función
será
la de asesorar y vigilar el uso de los fondos en varios países.
Estos recursos se emplearán para complementar los fondos ya
asignados
por el gobierno de Colombia.
Un proceso de paz
exitoso
también tendrá un impacto positivo sobre la lucha contra
la droga, ya que el gobierno podrá ampliar su
implantación
de la ley y de los programas de desarrollo alternativo hacia las
áreas
más involucradas en la producción de narcóticos.
La
actividad guerrillera y el narcotráfico son los problemas que,
aun
entrelazados de cierta manera, tienen orígenes y objetivos
diferentes.
La guerrilla opera bajo un esquema revolucionario de tipo
político
militar que exige una solución negociada, lo cual en
ningún
caso sería aplicable a los narcotraficantes.
II. REENCAUZANDO
LA ECONOMIA
Visión
general
El gobierno de Colombia ha tenido que enfrentar la herencia de una
economía
en franco deterioro. El desempleo ha llegado a un pico histórico
de casi el 20 por ciento y el producto interno bruto ha pasado por su
tercer
trimestre consecutivo de crecimiento negativo. Algunos choques externos
(precios bajos del café y de otros productos básicos y
daños
mayores por terremotos) han agravado las debilidades económicas
del país (un déficit fiscal creciente desde los tempranos
años 1990 y problemas en el sector bancario). El conflicto, y la
situación de inseguridad pública sirven para aumentar la
erosión de la confianza en la economía. A medida que las
oportunidades de empleo sigan desapareciendo debido a la
recesión
económica, más y más colombianos estarán
buscando
su forma de vida en un comercio desestabilizante en narcóticos y
en otras actividades ilegales.
El elemento central de
la estrategia del gobierno es la estabilización de la
economía,
y un regreso al equilibrio fiscal. Estas medidas establecerán
una
base para un crecimiento sostenido en el comercio del sector privado y
en la inversión. Esta confianza renovada, junto con un sistema
bancario
saneado, finanzas centrales estables, mejoras en el orden
público,
y el aumento de exportaciones colombianas junto con medidas para
mejorar
el clima para la inversión crean un ambiente en el cual el
crecimiento
del sector privado genera empleo.
Dada la necesidad de
una consolidación fiscal, Colombia necesita asistencia
financiera
para ayudar a cubrir su presupuesto de seguridad y
antinarcóticos,
lo mismo que las necesidades apremiantes de inversión social. Al
tiempo que los narcotraficantes y los grupos rebeldes siguen
financiándose
a través de los productos del narcotráfico, el Estado se
ha visto obligado a hacer recortes en áreas críticas
debido
a la carga del endeudamiento y el servicio del mismo. (En los
últimos
cinco años la deuda total de Colombia casi se ha doblado,
subiendo
de 19.1 por ciento del PIB en 1995 hasta el 34 por ciento del PIB en
1999).
Como parte de los recortes presupuestales, se han presentado
reducciones
dramáticas en las asignaciones a las Fuerzas Armadas, la
Policía
y el sistema judicial (20%). Será necesario obtener apoyo
externo
a fin de que el gobierno pueda consolidar sus reformas
económicas
y al mismo tiempo aumentar el flujo de recursos para financiar el
esfuerzo
militar y satisfacer las necesidades sociales. De este modo el gobierno
podrá establecer una base sólida para el crecimiento
económico
liderado por el sector privado y al mismo tiempo garantizar que la
situación
económica actual no genere empleo adicional en actividades
criminales.
Medidas de estabilización
El gobierno
está
trabajando para estabilizar el ambiente macroeconómico, con
énfasis
especial en la eliminación de desequilibrios en las cuentas
fiscales
y los problemas del sector bancario.
Durante el
último
año, se han hecho recortes en el gasto público, la base
para
el IVA se amplió, se estableció un impuesto especial
sobre
las operaciones financieras y se implementaron controles sobre la
evasión
de impuestos. El año entrante, la mayor parte de los salarios de
los empleados públicos serán congelados y se
efectuarán
mayores recortes en la burocracia y en el gasto diferente al de la
inversión.
Un nuevo conjunto de
reformas estructurales, entre ellas la racionalización de las
finanzas
públicas regionales, reformas a la seguridad social y la
creación
de un fondo de pensiones regional, ha sido presentado al Congreso de la
República. Con esto se busca reducir el déficit fiscal
estructural
y estabilizar el nivel de endeudamiento.
Las empresas y la
banca
estatal serán privatizadas con el fin de aumentar su
productividad
y, aportar a la financiación del ajuste fiscal. ISA e Isagen,
dos
electrificadoras de orden nacional y catorce distribuidores de
energía
regionales de menor tamaño ya están para la venta, al
igual
que Carbocol. Tres bancos estatales se privatizarán el
año
entrante.
Este ajuste fiscal
ha sido difícil por dos razones: la destrucción causada
por
el terremoto en el eje cafetero en enero requiere de una
inversión
de casi el uno por ciento del PIB, y la estrategia financiera
diseñada
para impedir una crisis bancaria exigirá casi el doble de esa
suma.
El gobierno
está
coordinando sus actividades estrechamente con las instituciones
financieras
internacionales. En este momento está negociando con el Fondo
Monetario
Internacional en relación con un programa de ayuda para tres
años
con el fin de apoyar el plan del gobierno para las reformas fiscales y
estructurales. La ayuda del Banco Mundial y del BID está
prestando
apoyo a los esfuerzos del gobierno para reformar el sector financiero y
las finanzas públicas.
Adicionalmente, el
gobierno ha preparado una red de apoyo social para aliviar el impacto
negativo
que el ajuste fiscal tenga sobre los sectores más vulnerables de
la población. Con el desempleo al nivel del 20 por ciento existe
un grupo vulnerable que incluye las familias desplazadas desde las
áreas
de conflicto en todo el país. Los instrumentos de
política
imitan las políticas implementadas con éxito en
países
similares: obras públicas específicas, subsidios para las
necesidades básicas (especialmente para los niños y
madres
solteras) y crédito enfocado. El gobierno está trabajando
con los organismos financieros para garantizar que el programa de
estabilización
fiscal no perjudique los sectores más vulnerables de la sociedad.
El gobierno necesita
financiamiento externo adicional con el fin de implementar su
estrategia.
Es necesario proveer apoyo para reducir al mínimo el impacto
negativo
de la consolidación fiscal sobre el desempleo y otros problemas
sociales en el corto plazo, ya que estos, en último caso
fomentan
la proliferación de actividades criminales.
La Promoción de Comercio e Inversión
Con una bonanza
económica
a principios de los años 90, Colombia pudo reducir su desempleo
hasta el ocho por ciento, lo cual a su vez disminuyó en mayor
grado
la influencia de los grupos del crimen organizado en las grandes
ciudades.
La recesión ha afectado estas áreas urbanas en forma
grave,
con un desempleo en Bogotá del 20 por ciento y en Cali de casi
el
23 por ciento. Esta situación se ha deteriorado ya que gran
parte
del producto del narcotráfico se lava a través de las
importaciones
de contrabando hacia Colombia, hecho que alimenta la violencia,
disminuye
los ingresos fiscales y ocasiona daños mayores en el empleo de
las
industrias que compiten con el contrabando. De este modo, el desempleo
tiene un impacto grave como causa de desestabilización en las
ciudades
y debe ser combatido mediante la reactivación de la
producción
industrial.
En los
últimos
diez años, Colombia ha abierto su economía,
tradicionalmente
cerrada, con una rápida expansión tanto de exportaciones
como de importaciones. Sin embargo, el sector agropecuario ha sufrido
graves
impactos ya que la producción de algunos cereales tales como el
trigo, el maíz, la cebada, y otros productos básicos
tales
como soya, algodón y sorgo han resultado poco competitivos en
los
mercados internacionales. Como resultado de ello, se han perdido
700.000
hectáreas de producción agrícola frente al aumento
de importaciones durante los años 90, y esto a su vez ha sido un
golpe dramático al empleo en las áreas rurales que a la
vez
son la escena principal del conflicto armado. La modernización
esperada
de la agricultura en Colombia ha progresado en forma muy lenta, ya que
los cultivos permanentes en los cuales Colombia es competitiva como
país
tropical, requieren de inversiones y créditos sustanciales
puesto
que son de rendimiento tardío.
A falta de un
espacio
para una expansión fiscal, se requiere la inversión
privada
tanto interna como extranjera para la recuperación y la
generación
del empleo en negocios lícitos. Sin embargo, esta nueva
inversión
se encuentra amenazada por el deterioro en la confianza de los
inversionistas.
En especial, la inversión extranjera es necesaria no solamente
para
ayudar a satisfacer la necesidad continua de la economía para
nueva
financiación, sino además indispensable para la
modernización
del eje industrial del país, lo cual proporcionaría a su
vez un alivio más rápido al problema del desempleo.
Colombia ha
desarrollado
un plan estratégico de diez años para aumentar su
comercio
exterior. Esto es vital para el desarrollo económico y para
contrarrestar
las tentaciones del narcotráfico ya que ello ayudaría en
las iniciativas del sector privado y aumentaría la
inversión
tanto extranjera como interna en los sectores no tradicionales.
El plan involucra el
desarrollo de inteligencia comercial sobre la demanda mundial y la
promoción
de integración regional e interregional bajo lineamientos
estratégicos.
Al mismo tiempo, involucra el diseño de políticas que
reúnan
a los sectores industriales, agrícolas y de servicios bajo una
política
de comercio, construyan una infraestructura diseñada para
mejorar
la productividad y apoyen la innovación tecnológica
orientada
hacia exportaciones en forma adecuada y la formación de capital
humano. En este esfuerzo, el gobierno atenderá especialmente a
la
promoción de las empresas pequeñas y medianas para la
creación
de empleo en el sector privado.
El plan implica
también
la implantación de medidas para atraer la inversión
extranjera
y promover la expansión del comercio. Estas medidas incluyen el
cumplimiento de obligaciones actuales bajo la Ronda de Uruguay,
especialmente
en relación con la administración aduanera, la
protección
de propiedad intelectual y la inversión. Adicionalmente,
Colombia
tomará medidas para promover un ambiente favorable para el
comercio
electrónico con el fin de crear nuevas oportunidades de negocios
y mejorar la competitividad de los negocios actuales.
SEGUNDA PARTE
Colombia reconoce
que
la transparencia y el debido proceso en la contratación estatal
es un elemento esencial para el logro de una mayor eficiencia en el uso
de los recursos públicos. Por este motivo está
comprometida
con el esfuerzo de perfeccionar un convenio sobre transparencia en la
contratación
estatal con la OMC.
Igualmente mira
hacia
sus mayores socios comerciales con el fin de ampliar el acceso a sus
mercados
para los productos en los cuales goza de una ventaja competitiva. El
apoyo
continuado de los Estados Unidos y la Unión Europea para el
acceso
preferencial a los mercados es vital para el desarrollo
económico
de Colombia y para poner fin a situaciones de violencia, ya que
promueve
iniciativas del sector privado y ayuda a ampliar la inversión en
sectores no tradicionales; de este modo crea empleo que de otra forma
sería
absorbido por el narcotráfico, por los grupos alzados en armas,
o por los grupos de autodefensa al margen de la ley. En especial la
oportuna
ampliación de la duración del ATPA sería de gran
importancia,
para disminuir las incertidumbres que rodean tanto el comercio como la
inversión. Del mismo modo, el alcance del ATPA debe ser ampliado
para hacerlo comparable con las condiciones concedidas a otros
países
en la subregión, especialmente a los productos cubiertos por la
Iniciativa para el Caribe (CBI).
En igual sentido se
requiere del apoyo de la Unión Europea a través del
Sistema
General de Preferencias (SGP), cuya extensión para que cubra el
período 2002-2004 es vital, lo mismo que en el caso del SGP
Andino.
El impacto socioeconómico de este último como lo ha
evaluado
la propia Comisión Europea ha sido muy efectivo en la
erradicación
de cultivos ilícitos y la lucha contra el narcotráfico,
así
como para la promoción del comercio, la inversión y la
generación
de empleo.
Colombia debe
trabajar
en conjunto con la comunidad internacional para negociar acuerdos
bilaterales
de comercio (BIT) como mecanismo para proteger las inversiones
extranjeras.
Con la Comunidad Europea ya se han firmado tratados bilaterales de
inversión
con dos miembros España y Gran Bretaña y se han
comenzando
negociaciones con Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos.
Con Estados Unidos hay que avanzar además lo más pronto
que
sea posible hacia acuerdos de "cielos abiertos" con el fin de facilitar
los servicios de transporte aéreo de carga y pasajeros. Con tal
fin, Colombia trabajará sobre el cumplimiento de normas
internacionales
de seguridad aérea. Además, Colombia estudiará las
posibilidades de utilizar más recursos del Banco Mundial y del
BID
tales como IFC y MIGA, y buscará una utilización
más
efectiva de programas norteamericanos existentes tales como
financiación
OPIC, EXIM y TDA, con el fin de promover actividades de
inversión.
Colombia debe crear
el espacio para soluciones alternativas a los cultivos ilícitos,
al igual que asegurar que los cultivos alternativos respondan a los
retos
de un sector agrícola moderno. Esto generaría empleo en
el
sector rural, lo cual sería vital para el éxito de la
estrategia
general para la paz y el desarrollo. Colombia necesita asistencia
técnica
y financiera en las áreas de salud y requisitos fitosanitarios,
con el fin de reducir los costos de producción, fomentar un
mayor
desarrollo de las agroindustrias, y para adelantar avances en
investigación
y desarrollo biotecnológico. En este sentido, Colombia
asegurará
que su régimen para los productos biotecnológicos sea
transparente
y eficiente.
III. LA ESTRATEGIA ANTINARCOTICOS
El gobierno ha
establecido
la lucha contra la producción y tráfico de drogas como
una
de sus mayores prioridades. El narcotráfico constituye una
amenaza
para la seguridad interna no sólo de Colombia sino de otras
naciones
consumidoras y productoras.
Las enormes
utilidades
del narcotráfico y su gran poder desestabilizador hacen que el
narcotráfico
se haya convertido en un factor central en la generación de
violencia
en todo el país. Por este motivo, el gobierno deberá
enfocarse
en el problema y está comprometido a combatirlo en las
áreas
del tráfico, producción, consumo y cualquier otro
elemento
que apoye dicha actividad y por ende amenace las instituciones
democráticas
e integridad de la Nación.
El fortalecimiento
de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas mediante un
proceso
de modernización, reestructuración y
profesionalización
es un paso esencial para que una y otras adquieran la capacidad de
restablecer
el estado de derecho y restaurar la seguridad de los colombianos en
todo
el país, y al tiempo impedir las incursiones de grupos
irregulares
y de grupos delictivos, especialmente los grupos asociados con el
narcotráfico.
El Gobierno Nacional
se ha comprometido en implantar una estrategia antinarcóticos a
largo plazo, con los lineamientos que se dan a continuación:
Estrategia Basada en Valores Humanos
Las Fuerzas Armadas
y la Policía, en sus esfuerzos contra el tráfico de
drogas,
observarán un código de conducta que asegure la
preservación
de las libertades democráticas y la defensa de la vida, honra y
bienes de los ciudadanos. Esta estrategia dará prioridad a la
promoción
del respeto y la protección de los derechos humanos para todos
los
colombianos.
El fenómeno
del conflicto interno se ha imputado a la inestabilidad inducida por
cuatro
vectores cuyas actividades agresivas fomentan una violencia
física,
psicológica, social y política: las organizaciones del
narcotráfico,
los grupos subversivos, los grupos de autodefensa al margen de la ley y
la delincuencia común.
Aunque los
movimientos
guerrilleros tienen sus raíces en las áreas rurales de
Colombia,
y por lo menos, en parte, en una confrontación
ideológica,
su lucha por ampliar su control territorial ha sido financiado por las
prácticas crecientes de extorsión y otras actividades
ilegales.
Por lo menos el 30 por ciento de sus ingresos de hoy, provienen de
"impuestos"
cobrados sobre la hoja y pasta de coca recaudados por los
intermediarios
en las áreas de cultivo.
El
narcotráfico
constituye un elemento desestabilizador para toda sociedad
democrática,
generando inmensas sumas de dinero para los grupos armados al margen de
la ley. El narcotráfico tiene efectos multiplicadores de gran
peligro
incluido el producto del cultivo, procesamiento y tráfico, todos
los cuales han facilitado un aumento notable en el número de
grupos
armados, y su capacidad bélica.
La guerrilla y los
grupos de autodefensa al margen de la ley amenazan al Estado con
intentos
de controlar el territorio soberano mediante la interrupción del
orden público en asaltos, secuestros, retenes viales y ataques
terroristas.
Los traficantes dependen de cultivos de coca y amapola en áreas
remotas fuera del control del gobierno, tanto el tráfico como el
procesamiento se realizan en el sur del país donde existe una
presencia
fuerte de la guerrilla. Mientras esta fuente independiente de drogas y
de ingresos permanece fuera del control de las Fuerzas Armadas y la
Policía,
la guerrilla, los grupos de autodefensa al margen de la ley y los
narcotraficantes
se fortalecerán y representarán una amenaza mayor al
Estado.
Objetivos Estratégicos
La meta de los
próximos
seis años es la de reducir en un 50 por ciento el cultivo como
procesamiento
y distribución de la droga.
Objetivo No.1:
Fortalecer la lucha
contra
el narcotráfico y desmantelar las organizaciones de traficantes
mediante esfuerzos integrales dirigidos por las Fuerzas Armadas: (1)
combatir
el cultivo ilícito mediante la acción continua y
sistemática
del Ejército y de la Policía, especialmente en la
región
del Putumayo y en el sur del país y fortalecer la capacidad de
la
Policía en la erradicación de dichos cultivos. El
gobierno
no tolerará ningún vínculo entre los miembros de
las
Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional con ningún grupo
armado o fuerza al margen de la ley; (2) establecer control militar
sobre
el sur del país con propósitos de erradicación.
Destruir
las instalaciones de procesamiento, y mejorar la intersección de
drogas y de precursores en los medios terrestres, aéreos,
marítimos
y fluviales; (3) restablecer el control gubernamental sobre las
áreas
clave de producción de drogas.
Objetivo No. 2:
Fortalecer el sistema
judicial y combatir la corrupción: (1) fortalecer las
instituciones
de la Fiscalía, las cortes, las defensorías y
especialmente
las unidades de derechos humanos; (2) reforzar y capacitar los cuerpos
técnicos de investigación; (3) apoyar los grupos
anticorrupción
responsables por la investigación de funcionarios
públicos;
(4) reformar el sistema carcelario; (5) aplicar las leyes sobre la
extradición;
(6) obtener una propuesta para procesos verbales en casos penales, y
entre
tanto, elaborar el reglamento para los procedimientos penales actuales
llevados a cabo en audiencia pública.
Objetivo No.3:
Neutralizar el sistema
financiero de los narcotraficantes y decomisar sus recursos para el
Estado:
(1) fortalecer los esfuerzos anticontrabando; (2) realizar un programa
agresivo de decomiso de activos; (3) congelar y decomisar cuentas
bancarias
y activos en Colombia y en el exterior.
Objetivo No.4:
Neutralizar y combatir
a los agentes de la violencia aliados con los narcotraficantes: (1)
aumentar
la seguridad contra el secuestro, la extorsión y el terrorismo;
(2) impedir la adquisición de armas por los grupos que se
benefician
del narcotráfico, mediante esfuerzos coordinados a nivel
internacional.
Objetivo No. 5:
Integrar las
iniciativas
nacionales a los esfuerzos regionales e internacionales: (1) compartir
información e inteligencia con otras agencias de seguridad en el
país; (2) aportar y coordinar con las operaciones y esfuerzos
regionales
e internacionales.
Objetivo No. 6:
Fortalecer y ampliar
los planes de desarrollo alternativo en las áreas afectadas por
el narcotráfico: (1) ofrecer oportunidades de empleo alternativo
y servicios sociales a la población de las áreas de
cultivo;
(2) promover campañas masivas de información sobre los
peligros
de las drogas ilícitas.
ELEMENTOS BASICOS DE LA
ESTRATEGIA ANTINARCOTICOS
Aunque la lucha
contra
el narcotráfico es una actividad principalmente de la
Policía
Nacional, los vínculos estrechos de los traficantes con los
grupos
armados al margen de la ley han obligado a las Fuerzas Armadas a
enfocarse
en un aporte firme y decisivo a una lucha integral y coherente contra
esta
amenaza.
Acciones Complementarias de la Estrategia
Las Fuerzas Armadas
y la Policía Nacional han diseñado un conjunto de
acciones
para apoyar sus respectivos roles y responsabilidades.
Derechos Humanos y Operaciones
Todas las unidades
de las Fuerzas Armadas deben asegurar la protección de la
democracia
y de los derechos humanos como responsabilidad prioritaria en la
ejecución
de operaciones antinarcóticos, lo mismo que en la lucha contra
los
grupos insurgentes y los grupos de autodefensa. Las Fuerzas Armadas
aumentarán
su capacitación en derechos humanos antes, durante y
después
de cada fase. La protección de la población civil exige
esfuerzos
adicionales en la lucha contra los grupos de autodefensa al margen de
la
ley en las áreas de cultivo y procesamiento.
Operaciones Aéreas
Consolidar el
control
sobre el espacio aéreo nacional por todos los medios
disponibles.
Restringir el uso del espacio aéreo (inteligencia de todas las
agencias,
acciones de la Fuerza Aérea). Aumentar la autonomía de
vuelo
para las operaciones de la Fuerza Aérea en misiones de
interceptación.
Proporcionar apoyo adicional para interceptación con misiones
más
frecuentes y aumentando su cobertura geográfica. Mejorar el
programa
de interceptación aérea, con énfasis en el oriente
del país.
Operaciones Fluviales y Marítimas
Mejorar y aumentar
el apoyo operacional para la Armada Nacional y la Infantería de
Marina. Mejorar los esfuerzos en el control de las importaciones de
precursores
químicos. Interceptar los precursores químicos en
acciones
aéreas, terrestres, marítimas y fluviales
(Ejército,
Infantería de Marina, Fuerza Aérea, Policía
Nacional).
Mejorar controles para interceptar el movimiento de drogas en tierra
por
parte de la Policía Antinarcóticos en los puertos y
aeropuertos.
Aumento de apoyo operacional de las Fuerzas Armadas para la
Policía
Antinarcóticos
Mayor uso de
operaciones
conjuntas con la Policía Antinarcóticos. Fortalecer los
esfuerzos
conjuntos entre Colombia y Estados Unidos. Mejorar la protección
de nuestras propias fuerzas. Integrar las fuerzas para la
obtención
y análisis de inteligencia. Aumentar el número de tropas
empleadas en operaciones. Aumentar la movilidad en las selvas, con
énfasis
en operaciones aéreas y fluviales. Mejorar la capacidad de las
unidades
para realizar operaciones conjuntas nocturnas.
Operaciones contra laboratorios y centros de
acopio
Destruir la
infraestructura
de producción (Inteligencia, Ejército, Infantería
de Marina, Fuerza Aérea, Policía Nacional). Combatir los
grupos de protección armada de los traficantes (Ejército,
Infantería de Marina, Fuerza Aérea). Aumentar la
capacidad
de la Policía Antinarcóticos y las Fuerzas Armadas para
detectar
laboratorios. Aumentar los medios de destrucción de la
infraestructura.
Disminuir la capacidad de traficar en materias primas y drogas
(Inteligencia,
Policía Nacional, Armada, Ejército, Fuerza Aérea).
Erradicación de cultivos
Fortalecer y
aumentar
el uso de operaciones conjuntas de seguridad durante
tareas de fumigación
y erradicación. Apoyar las nuevas estrategias del
Programa
de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de
Drogas
en las pruebas y desarrollo de agentes de control biológico
ambientalmente
seguros y confiables, con el fin de encontrar nuevas
tecnologías
de erradicación.
Resumen
El propósito de esta estrategia es fortalecer la lucha contra
el narcotráfico mediante la coordinación de todos los
elementos
de las Fuerzas Armadas y de la Policía en contra de los
traficantes.
Nuestra meta es eliminar la producción de drogas a gran escala,
de acabar con la violencia y delincuencia a gran escala de los grupos
armados,
promover el respeto por los derechos humanos y romper los nexos entre
los
grupos armados y el apoyo que reciben de la industria del
narcotráfico.
IV. LA REFORMA DEL SISTEMA JUDICIAL Y LA PROTECCION DE LOS
DERECHOS
HUMANOS
Colombia se ha
comprometido
a construir un sistema de justicia que sea equitativo y eficaz. Las
reformas
garantizarán que el sistema sea transparente como accesible e
independiente.
Estas reformas eficaces constituyen un elemento clave en el
restablecimiento
de la confianza del público en el Estado. Los problemas de
Colombia
involucran el sistema de justicia penal en su totalidad. Igualmente,
afectan
una serie de dependencias del gobierno en las tres ramas de su
actividad.
La rama ejecutiva trabaja estrechamente con la legislativa y la rama
judicial
para asegurar una efectiva coordinación e implantación de
estas estrategias.
Consolidación del Estado de Derecho
Colombia
investigará,
procesará y condenará a los narcotraficantes y otros
delincuentes.
Estos delincuentes deben ser detenidos en cárceles de alta
seguridad,
con el fin de impedir que continúen con sus actividades de
delincuencia
desde los patios. De acuerdo con la ley colombiana los criminales
internacionales
aquellos que han violado las leyes de otros países deben ser
extraditados
para ser juzgados en las jurisdicciones donde se hayan recopilado las
pruebas
de sus actividades. El gobierno garantizará que estos esfuerzos
adicionales para combatir el narcotráfico y los grupos armados
no
se hagan a costa de la protección de la democracia, de los
derechos
humanos y del estado de derecho.
Para esta prioridad,
Colombia fortalecerá sus iniciativas con el fin de hacer cumplir
las leyes nacionales y multilaterales incluidas a) investigaciones y
capacitación
multilaterales, y b) protección efectiva de testigos y
funcionarios
judiciales; extraditará a los delincuentes internacionales de
acuerdo
con las leyes nacionales e internacionales; mejorará el sistema
carcelario con el fin de que cumpla con normas internacionales de
seguridad,
incluidas facilidades adecuadas y personal capacitado y profesional; y
extenderá iniciativas multilaterales para fiscalizar y decomisar
los embarques de precursores.
Con el fin de
restablecer
la seguridad y el bienestar del público se debe disminuir la
incidencia
del secuestro y crimen común en las calles, en ambos casos
inaceptablemente
altos, pero en muchos casos producidos por el narcotráfico.
Las estrategias para
esta prioridad incluyen el desarrollo de programas antiviolencia en
todo
el país con la participación de las Fuerzas Armadas y de
la Policía, el sistema de justicia y los líderes
comunitarios,
con énfasis en los delitos relacionados con el
narcotráfico;
y el diseño, capacitación y dotación de una unidad
antisecuestros para investigar y procesar a los secuestradores.
Responsabilidad del sistema judicial
Colombia se ha
comprometido
a respetar el estado de derecho y seguirá fortaleciendo todos
los
aspectos de su sistema judicial. Esto incluye el apoyo para la
transición
continua a un sistema acusatorio (incluidos procesos verbales e
investigaciones
eficaces) y a una mayor agilidad de proceso en todo el sistema
judicial,
con el fin de asegurar que habrá acceso universal a la justicia
sin importar la ubicación geográfica o nivel de ingresos.
El gobierno liderará los esfuerzos para hacer que el sistema
judicial
sea más justo y eficaz, más transparente y más
accesible.
Con este fin, el
gobierno
buscará disminuir la impunidad mediante mejoras en el sistema de
fiscalías, investigaciones más efectivas y procesos
más
ágiles.
Proporcionará
una coordinación efectiva para la rama judicial, incluida la
comunicación
abierta y orientación efectiva de políticas entre las
diferentes
ramas y dependencias del Estado responsables para la reforma judicial y
su administración; aumentará la capacitación de
funcionarios
judiciales, incluidos los jueces, defensores y fiscales con el fin de
garantizar
que sus decisiones sean transparentes para el público, y que el
resultado sea justo en todos los casos, incluidos los casos militares
en
jurisdicciones civiles; implementará un plan de estudios nuclear
para el cuerpo técnico de investigación en una academia
única
para su capacitación; y garantizará el acceso del
público
a la justicia y a una justa defensa en todo el país.
La promoción, Respeto y Protección de
los
Derechos Humanos
El gobierno, bajo la
coordinación de la oficina del Vicepresidente de la
República,
se ha comprometido totalmente a la protección y
materialización
de los derechos fundamentales, de acuerdo con las obligaciones de
Colombia
bajo los tratados y pactos internacionales.
El gobierno
está
cumpliendo con sus obligaciones internacionales mediante la
divulgación
de un entendimiento más profundo de los derechos humanos a
través
de los medios, y por medio de la aplicación de un modelo
pedagógico
para ser aplicado en las Fuerzas Armadas, con apoyo político y
material
para el trabajo de las unidades de derechos humanos y
capacitación
para periodistas en derechos humanos y en el Derecho Internacional
Humanitario.
Al mismo tiempo, el gobierno está trabajando en
colaboración
con el Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Colombia.
El gobierno ha
iniciado
una estrategia contra la impunidad. En el último año se
han
creado una serie de comités interinstitucionales cuyo
propósito
es el de insistir en la investigación y condena de los casos
más
graves de violaciones de derechos humanos. Antes del fin de 1999 el
gobierno
habrá conformado una Comisión Permanente de Derechos
Humanos
y de Derecho Internacional Humanitario. El gobierno ha enviado
proyectos
de ley al Congreso de la República en materia de desapariciones
forzadas, delitos de lesa humanidad (laesa humanitas) y la
ratificación
de la Corte Penal Internacional.
Existe
también
una estrategia de protección para las personas que trabajan en
la
defensa de los derechos humanos, con el apoyo del Programa para
Testigos
y Personas Amenazadas, y de una orden presidencial en el sentido de que
los funcionarios públicos deben proteger a los que trabajan
sobre
los derechos humanos y apoyar su trabajo y el de las ONG.
Eliminar la Corrupción
El producto del
narcotráfico
ha corrompido los funcionarios de todas las ramas del Estado y al
sector
privado, y se ha visto el deterioro de la confianza del público
en las instituciones civiles. Colombia continuará con sus
esfuerzos
con miras a combatir la corrupción y garantizar que los
culpables
sean sometidos a las sanciones administrativas o penales del caso.
Estos objetivos se
lograrán con la consolidación de iniciativas existentes,
incluido el Programa Presidencial contra la Corrupción y la
Unidad
Anticorrupción de la Fiscalía; y mediante la
divulgación
efectiva de información financiera e investigación
rigurosa
de la honestidad de las personas antes y durante su vinculación
laboral con el Estado.
El gobierno
trabajará
a través del Programa Presidencial y la Contraloría
General
de la República para mejorar la transparencia de la
contratación
estatal y de las transferencias hacia las entidades territoriales.
Privar a los Delincuentes del Producto de sus
Actividades
La prevención
del lavado de activos y el decomiso del producto del
narcotráfico
(cuyo volumen se estima en más de un billón de
dólares
anuales) podrá financiar el esfuerzo para hacer cumplir la ley y
otras iniciativas sociales (incluidos la reforma agraria, el desarrollo
alternativo y el fortalecimiento de las instituciones), elementos
críticos
para una paz duradera.
Entre las
estrategias
para esta prioridad se incluyen: la implantación efectiva de la
legislación existente con respecto a la confiscación de
bienes
y la implantación de modificaciones para garantizar la
expedición
de órdenes de decomiso de los bienes del narcotráfico; el
refuerzo de leyes e instituciones existentes para combatir el lavado de
activos, incluidas la Unidad Especial de la Fiscalía y la Unidad
de Análisis e Información Financiera; la
coordinación
de las autoridades nacionales e internacionales para garantizar el
intercambio
efectivo de información y colaboración entre
fiscalías;
la destrucción de los nexos financieros entre narcotraficantes,
guerrilla y autodefensas, por medio de programas de aplicación
efectiva
de la ley y de cooperación multilateral; la coordinación
de fiscales, investigadores y agentes aduaneros y sus homólogos
en el exterior en un esfuerzo para desmantelar el mercado negro de
divisas;
finiquitar el desarrollo de los mecanismos para distribuir bienes
confiscados
en acciones de interdicción multilaterales, de acuerdo al ,
Derecho
Internacional. El Gobierno Nacional actuará en la forma
más
rápida posible para lograr la expropiación formal de los
bienes decomisados a narcotraficantes sindicados, especialmente en lo
relativo
a sus propiedades. Estas propiedades se utilizarán
principalmente
para asentar pequeños, agricultores y trabajadores provenientes
de las áreas de plantación de hoja de coca, al igual que
para familias desplazadas por la violencia rural.
Combatir el contrabando y fortalecer la
interdicción
de narcóticos
Un elemento crucial
en la eliminación del narcotráfico es el bloqueo de las
rutas
de transporte de drogas, precursores químicos y contrabando (lo
cual muchas veces representa la repatriación de dinero de las
drogas).
Esto requiere de un esfuerzo conjunto en todos los puertos de entrada a
Colombia y a lo largo de todas sus fronteras.
Entre las
estrategias
para combatir esta prioridad se incluyen: la coordinación de la
aplicación efectiva en los mares, incluidos los esfuerzos
conjuntos
entre la Armada Nacional, la Fiscalía y sus homólogos
extranjeros
para incautar narcóticos y químicos y juzgar
efectivamente
a los infractores; el fortalecimiento y expansión de programas
de
seguridad portuaria existentes, que incluya todos los puertos de
entrada;
el mejoramiento de intercambio de información con las
contrapartes
extranjeras en cuanto a sospechosos, rutas, y patrones de
métodos
de transporte; el entrenamiento de una Policía Aduanera que
cuente
con todo el equipo necesario que garantice un control efectivo en los
puertos
y aeropuertos; el fortalecimiento de cooperación internacional
en
la lucha contra el contrabando; colaboración estrecha con otros
gobiernos, a fin de que el sector privado se comprometa a adoptar
medidas
de prevención y control del contrabando, implementando una
política
de conocer al cliente y obteniendo un mejor conocimiento acerca de las
actividades de sus clientes.
Reducción de la demanda
Colombia es
frecuentemente
percibida como un país productor de drogas ilícitas, pero
la realidad es que el consumo, aunque actualmente a niveles bajos,
aumenta
rápidamente. Las campañas de prevención frente al
consumo de drogas ilícitas están dirigidas principalmente
a los jóvenes y diseñadas para desestimular el consumo de
drogas y controlar el abuso de consumo de alcohol, tabaco y
medicamentos
que generen adicción. Las redes de tratamiento y
rehabilitación
también serán ampliadas para cubrir a un gran
número
de personas que hoy en día no tienen acceso a ellas.
V. DEMOCRATIZACION Y DESARROLLO SOCIAL
El objetivo principal
de esta estrategia es reducir las causas y las manifestaciones de
violencia,
progresiva y sistemáticamente, fortaleciendo la
participación
civil y la conciencia colectiva. Esta estrategia busca asegurar una
mayor
confianza en el gobierno local, participación comunitaria en
actividades
contra la corrupción y ejercer mayor presión sobre los
grupos
guerrilleros y otros grupos armados para acabar con el secuestro, la
violencia
y los desplazados. La estrategia también cobija la
participación
comunitaria que genere las condiciones sociales, económicas y
culturales
para la erradicación de cultivos ilícitos en las
comunidades
indígenas y campesinas.
Asistencia para las víctimas de la violencia
Una de las metas de
la estrategia de paz es el suministro de asistencia humanitaria
adecuada
para las víctimas del conflicto armado, acorde con los
principios
del Derecho Internacional Humanitario y la legislación interna e
incluye seguros y compensación, rehabilitación
física
y psicológica, mecanismos para cuantificar y determinar las
víctimas,
y programas especiales para los más afectados (niños,
mujeres
cabeza de familia, la tercera edad y los grupos étnicos). El
Gobierno
Nacional definirá un marco normativo, estableciendo niveles
mínimos
de calidad y responsabilidad institucional con base en indicadores y
procesos
de vigilancia.
Con base en la
Convención
sobre los Derechos de los Niños de las Naciones Unidas, la
asistencia
humanitaria se concentrará principalmente en las necesidades
físicas
y psicológicas de los niños promoviendo su desarrollo y
manteniéndolos
alejados de los grupos armados. Adicionalmente, incluye
rehabilitación,
tratamiento psicosocial y entrenamiento y educación especial
para
los minusválidos, de acuerdo con sus necesidades individuales y
colectivas. Finalmente, la estrategia comprende actividades para
identificar
y eliminar minas antipersonales y para reducir el riesgo de
asentamiento
en zonas de alto riesgo y de conflicto, a través de la
integración
económica y social.
Asistencia a los desplazados internos
Las actividades en
este campo buscan devolver los desplazados a sus hogares y
garantizarles
su estabilidad a través de programas de inversión social
y productiva en las zonas de conflicto. La estrategia del gobierno
Nacional
para la asistencia a los desplazados estará estrechamente
coordinada
con el proceso de paz y el esfuerzo para incrementar la capacidad del
gobierno
local. Primordialmente, la asistencia a los desplazados será
función
de los Gobiernos municipales y de las ONG colombianas bajo el liderazgo
de la Red de Solidaridad Social. El Gobierno Nacional también
invitará
a las organizaciones internacionales a participar a nivel municipal,
para
movilizar recursos adicionales y establecer mecanismos de
verificación
de la situación local.
De acuerdo con lo
establecido
en los Principios Rectores para la Asistencia a Desplazados Internos,
las
actividades del Gobierno Nacional buscan neutralizar las causas del
desplazamiento,
mejorando la seguridad en las áreas de mayor riesgo.
En las áreas
de conflicto, el Gobierno Nacional estructurará un sistema de
alerta
temprana para detectar amenazas inminentes de violencia, permitiendo de
este modo que se pueda actuar a tiempo. Si no es posible prevenir el
desplazamiento,
el Gobierno Nacional proveerá lo necesario para satisfacer las
necesidades
locales.
Se tomarán
medidas
para garantizar la protección de los derechos de todos los
desplazados
y se establecerán mecanismos para ofrecer asistencia humanitaria
de emergencia, como agua, nutrición, salud y protección.
Se dará especial atención a las necesidades de personas
de
distintas edades, con servicios especiales para los niños, las
mujeres
y las minorías étnicas. Donde sea posible, el Gobierno
Nacional
apoyará y promoverá las Comunidades de Paz, a las cuales
los desplazados pueden acudir y recibir servicios sociales y
protección
física.
Estrategia para el Desarrollo Alternativo
Esta estrategia
busca
introducir alternativas integrales, participativas, rentables y
económicamente
sostenibles en áreas rurales, particularmente en aquellas zonas
afectadas por la combinación de conflicto intensivo, presencia
deficiente
del Estado, capital social bajo, pobreza, cultivos ilícitos y
problemas
ambientales relacionados con ellos. Habrá especial prioridad que
garantice el mantenimiento de proyectos productivos a largo plazo,
principalmente
para cultivos permanentes, sin dejar de lado los cultivos transitorios.
La participación comunitaria garantizará el
aprovechamiento
de las capacidades locales y la demanda de los mercados nacionales e
internacionales.
La sostenibilidad se garantizará a través de alianzas
estratégicas,
con la participación de pequeños productores,
inversionistas
privados, los gobiernos locales y el nacional y asociaciones de
productores.
Un punto importante de la estrategia es el fomento de inversión
privada en actividades orientadas a la demanda, con microempresas y
mecanismos
para la preventa de las cosechas. Estos proyectos serán apoyados
por mecanismos financieros e inversión en infraestructura
física,
como carreteras, redes de transporte fluvial, proyectos de
minería
y electrificación, vivienda, sistemas de acueducto y saneamiento
básico, e infraestructura adicional para dar apoyo a iniciativas
productivas.
La estrategia busca
mejorar las condiciones sociales y el ingreso de los campesinos
directamente,
y constituye el marco de la política para el abandono de los
cultivos
ilícitos. La anterior política está dirigida
principalmente
a pequeños agricultores (menos de tres hectáreas de
producción)
y a los trabajadores en las plantaciones. La actividad se determina por
la proximidad de producción legítima a mercados
potenciales,
el origen de las personas productoras de los cultivos ilícitos y
el potencial agrícola de la tierra en que se encuentran los
cultivos
ilícitos.
En las áreas
de cultivo de amapola, al igual que en aproximadamente una tercera
parte
de las áreas de cultivo de coca, normalmente es viable sustituir
la producción ilícita de pequeños agricultores por
uno o más cultivos lícitos. En estas zonas se
intentará
que los productores abandonen la producción de cultivos
ilícitos
suministrándoles asistencia para establecer cultivos legales y
rentables,
ofreciendo servicios de educación y salud, infraestructura
municipal
mejorada, y seguridad personal. El gobierno municipal, el sector
privado
y las ONG colombianas trabajarán con el Gobierno Nacional para
establecer
cultivos sostenibles y fortalecer los nexos entre los productores y los
mercados urbanos locales.
Se estima que un 60
por ciento de las áreas de cultivo de coca se encuentran
alejadas
de sus mercados potenciales y son poco aptas para cualquier tipo de
producción
agrícola sostenible. El Gobierno Nacional estudia tres posibles
maneras de ofrecer oportunidades legítimas de ingreso a
pequeños
agricultores y trabajadores de esas zonas. Primero, los agricultores y
aquellos en condiciones similares tendrán la oportunidad de
salir
de las áreas de producción de coca y asentarse en tierras
decomisadas del narcotráfico o en tierras suministradas por el
Incora
(Instituto Colombiano para la Reforma Agraria); segundo, se
ofrecerán
oportunidades laborales en pequeñas empresas de áreas
urbanas
de origen, para migraciones de productores de coca, para reducir el
incentivo
económico de la migración; tercero, el Gobierno Nacional
trabajará con los grupos indígenas y los gobiernos
locales
para impulsar actividades económicas y ambientalmente rentables
para conservar áreas de forestación, en un esfuerzo para
frenar el avance de la frontera agrícola hacia ecosistemas
frágiles.
El trabajo en la conservación y la protección del medio
ambiente
también genera empleo para los antiguos cultivadores de coca.
El costo estimado de
la estrategia de Desarrollo Alternativo para 1999-2002 es de 570,8
millones
de dólares; 342,5 millones se utilizarán para proyectos
de
producción y transferencia de tecnología, 100 millones
para
infraestructura en áreas rurales, 86 millones para la
conservación
y restauración de áreas ambientalmente frágiles, y
42,3 millones de dólares para apoyar el desarrollo de las
comunidades
indígenas.
Desarrollo Sostenible en Áreas Ambientalmente
Frágiles
El conflicto armado
afecta el hábitat natural de la misma forma que lo hace la
expansión
de la frontera agrícola (legal e ilegal, la cual ha destruido
cerca
de un millón de hectáreas de bosque desde 1974). Estas
zonas
incluyen una alta proporción de áreas de
conservación
y parques naturales, y existe amplia evidencia para demostrar que este
proceso de expansión amenaza seriamente el resto de la Cuenca
Amazónica.
Para combatir el
problema,
se han tomado ciertas acciones, entre ellas, la restauración de
algunas áreas como parques naturales, al igual que la
recuperación
de los bosques1, con lo cual se busca hacer un aporte a los objetivos
mundiales
de preservación de la Cuenca Amazónica (como se observa
en
la Convención sobre Cambios Climáticos). Adicionalmente,
el Gobierno Nacional facilitará la transición de la
producción
agrícola insostenible hacia cultivos más adecuados para
las
condiciones locales y regionales. Finalmente, entre las actividades
previstas
se busca apoyar la reforestación a pequeña escala y la
consolidación
de mercados verdes para generar posibilidades comerciales locales.
El papel de las Comunidades Locales y los Municipios
Los ciudadanos
buscan
seguridad, orden, empleo, servicios básicos y un mejor futuro
para
sus hijos. Los programas nacionales como aquellos para el desarrollo
alternativo,
protección ambiental, desplazados y asistencia para zonas de
conflicto
buscan la realización de esas expectativas de los ciudadanos,
reduciendo
de este modo los incentivos para las migraciones o para cultivos
ilícitos.
Las comunidades locales y los concejos municipales juegan un papel
fundamental
para garantizar que estos programas nacionales lleguen a su destino.
El fortalecimiento
de las capacidades de los gobiernos locales en la ejecución y
desarrollo
de planes nacionales de inversión, el trabajo con las ONG y
empresas
en la resolución de problemas, y el desempeño de todos
los
órganos es esencial para la estrategia de inversión
social
y desarrollo alternativo en Colombia.
El Gobierno Nacional
trabajará por medio de la Red de Solidaridad Social, los
ministerios
y las ONG para apoyar a los gobiernos municipales en el manejo de
recursos
y habilidades técnicas, en el manejo de desplazados, desarrollo
alternativo y lucha contra la pobreza. Cerca de 150 comunidades que
habitan
en zonas donde el conflicto y los cultivos ilícitos han
interrumpido
el suministro de servicios básicos, donde se ha sufrido una
degradación
ambiental y en las cuales existe un alto nivel de pobreza, serán
seleccionadas en un periodo de dos años con el fin de que
participen
en programas de fortalecimiento institucional. Líderes
comunitarios
serán entrenados en técnicas de gobierno. Los gobiernos
locales
serán entrenados para promover la participación
comunitaria
en los procesos de toma de decisiones y en la solución de
problemas
sociales y económicos. La capacitación de líderes
locales permitirá establecer prioridades acerca de las
necesidades
locales y las iniciativas para implementar y diseñar los
servicios
básicos requeridos, con el fin de que los recursos disponibles
se
utilicen de la manera más efectiva y eficiente posible.
Con el fin de
maximizar
la eficiencia, los gobiernos regionales y locales trabajarán con
el Gobierno Nacional, empresas locales y ONG. La administración
municipal buscará invertir el recaudo local, los recursos
provenientes
del presupuesto nacional y las donaciones para apoyar organizaciones
locales
en la satisfacción de las necesidades locales de alta prioridad.
Con el fin de
fortalecer
el desarrollo institucional, esta estrategia también
promoverá
una mayor confianza, legitimidad y fe en las instituciones
públicas.
Se fomentarán mecanismos formales e informales que inculquen la
tolerancia, la justicia, la seguridad y los cambios en los patrones
culturales
que incitan a reacciones violentas, al conflicto. Todo ello se
complementará
con un apoyo activo para fomentar redes locales de paz (FIN).
Esta página fue hecha por Luis
DALLANEGRA PEDRAZA
Dr. En Ciencia Política y Relaciones
Internacionales (Univ. Nac. de Rosario, Argentina). Profesor Titular de
Teoría de las Relaciones Internacionales, Política
Exterior
Argentina y Sistemas Políticos Latinoamericanos Comparados en la
Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del Salvador, Buenos
Aires,
Argentina. Investigador Científico del "Consejo Nacional de
Investigaciones
Científicas y Técnicas" (CONICET). Director de Doctorado
en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario,
Rosario, Argentina.
Si querés opinar o
consultarme, escribime
a: luisdallanegra@netizen.com.ar
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