Capítulo II

RESUMEN POR EL PRESIDENTE DE LA SERIE DE SESIONES DE ALTO NIVEL
DEL CUARTO PERÍODO DE SESIONES DE LA COMISIÓN SOBRE EL DESARROLLO SOSTENIBLE
 

(Nueva York, 3 de mayo de 1996)
A. Generalidades

1. La Comisión sobre el Desarrollo Sostenible celebró su cuarto período de sesiones, en el que participaron activamente numerosos ministros y representantes de los gobiernos, organizaciones de las Naciones Unidas e instituciones financieras internacionales. Destacó particularmente la participación decidida de importantes grupos, entre los que figuraban representantes del sector empresarial e industrial, los sindicatos, las organizaciones juveniles y las organizaciones no gubernamentales.

2. El período de sesiones fue fructífero merced a cierto número de iniciativas especiales y de acontecimientos complementarios, protagonizados por representantes de los grupos principales, gobiernos y organizaciones de las Naciones Unidas. Las organizaciones empresariales, industriales y sindicales organizaron el Día del lugar de trabajo para mostrar lo que esos grupos principales estaban haciendo para fomentar el desarrollo sostenible en los lugares de trabajo. Los representantes de las organizaciones juveniles formularon una declaración a la Comisión, en la que expresaban el firme deseo de la juventud de participar en el proceso del Programa 21, a nivel tanto nacional como internacional, lo que incluía la creación de un equipo de tareas. La diversidad y el entusiasmo de esos diversos esfuerzos sirvió para poner de manifiesto la creciente solidaridad con los principios del desarrollo sostenible y con su aplicación a todos los niveles. Numerosos oradores destacaron que ello constituía una manifestación sumamente alentadora de la permanente validez del proceso de Río.

3. Los participantes en la serie de sesiones de alto nivel destacaron la permanente importancia del proceso que se desarrollaba durante los períodos de sesiones, manifestaron su gratitud a los gobiernos y a las organizaciones que habían patrocinado iniciativas entre períodos de sesiones y acogieron favorablemente las nuevas iniciativas a este respecto de cierto número de gobiernos y organizaciones, particularmente como parte de los preparativos del examen que iba a realizarse en 1997 de los progresos realizados desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD).

4. Se acogieron de manera particularmente favorable los progresos realizados a nivel nacional, que se ponían de manifiesto en los informes nacionales presentado a la Comisión y en las ponencias sobre la experiencia nacional presentado por cierto número de países. No obstante, los participantes destacaron la necesidad de difundir aún más el mensaje del Programa 21 a nivel local.

B. Conclusión del programa de trabajo 1993-1996

5. En el período de sesiones en curso, la Comisión concluyó su examen de todos los capítulo del Programa 21 en el contexto de su primer programa de trabajo temático y plurianual. En el desempeño de su mandato, la Comisión se constituyó como foro intergubernamental clave a los efectos del seguimiento de la CNUMAD y de la aplicación de los compromisos de Río. A este respecto, se ha movilizado el apoyo y la cooperación de toda la familia de organizaciones de las Naciones Unidas. Se ha estimulado la realización de importantes innovaciones en los procesos de las Naciones Unidas, lo que incluye el aumento de la coordinación interinstitucional en favor del desarrollo sostenible, la realización de amplias actividades entre períodos de sesiones, la adopción de medidas para el seguimiento y la presentación de los informes nacionales y la participación organizada de representantes de los grupos principales.

6. El período de sesiones brindó por vez primera la oportunidad de examinar los acontecimientos ocurridos desde la CNUMAD en el importante ámbito de los océanos y los mares (capítulo 17 del Programa 21). La Comisión acogió favorablemente los importantes progresos realizados en las recientes negociaciones intergubernamentales relacionadas con los océanos y los mares, incluida, en particular, la entrada en vigor en 1994 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y el Acuerdo de 1995 sobre la aplicación de las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 relativas a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorios. Los miembros de la Comisión consideraron que era absolutamente necesario que los gobiernos interesados participasen en esos acuerdos y en su aplicación.

7. Además, la Comisión hizo suyo el Programa de Acción Mundial para la protección del medio marino contra la contaminación procedente de fuentes terrestres, aprobado por la Conferencia Intergubernamental de Washington, D.C., en noviembre de 1995. Tal como había solicitado la Conferencia, la Comisión formuló un proyecto de resolución, que se someterá a la consideración de la Asamblea General en su quincuagésimo primer período de sesiones, en relación con los arreglos institucionales para la aplicación del Programa de Acción Mundial. Por otra parte, la Comisión reconoció el propósito de los gobiernos participantes en la Conferencia de Washington de adoptar medidas para establecer un instrumento mundial y vinculante para reducir o eliminar las emisiones, descargas y, en su caso, eliminar la fabricación y utilización de contaminantes orgánicos persistentes.

8. En relación con los recursos marinos vivos tanto de alta mar como bajo la jurisdicción nacional, los participantes expresaron su preocupación por el hecho de que hubiese numerosas poblaciones de peces agotadas o excesivamente explotadas y consideraron que era necesario adoptar medidas urgentes y correctoras para reconstituir las poblaciones de peces agotadas y garantizar la explotación sostenible de todas las poblaciones de peces. La Comisión acogió favorablemente cierto número de importantes acuerdos internacionales recientes, de instrumentos y otras decisiones relacionados con los recursos pesqueros. La Comisión reconoció que aún quedaba mucho por hacer para lograr la participación en esos instrumentos y su pleno cumplimiento. Además, destacó que, según se indicaba en el Programa 21, debería arbitrarse una adecuada cooperación financiera, científica y tecnológica para prestar apoyo a las medidas adoptadas por los países en desarrollo, particularmente para cumplir esos objetivos.

9. Además, la Comisión hizo especial hincapié en lograr el establecimiento de métodos y actividades más efectivos, incluso en el sistema de las Naciones Unidas, para fortalecer la cooperación y la coordinación internacionales en relación con las cuestiones marítimas. Por ello, la Comisión recomendó que el Consejo Económico y Social aprobase, a reserva de lo que se decidiera en el período extraordinario de sesiones de 1997, que se efectuara un examen general periódico por la Comisión de todos los aspectos relacionados con el medio marino, cuyos resultados debería examinar la Asamblea General en el marco de un nuevo tema consolidado del programa, titulado "Los océanos y el derecho del mar". Además, la Comisión recomendó que se examinasen los mecanismos existentes de coordinación interinstitucional relacionados con las cuestiones marítimas.

10. Por otra parte, el período de sesiones brindó por vez primera la oportunidad, desde la CNUMAD, de examinar cuestiones relacionadas con la protección de la atmósfera (capítulo 9 del Programa 21). La Comisión instó a los países que aún no lo habían hecho a que firmasen y ratificasen la Convención marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, haciendo especial hincapié en la feliz conclusión del proceso del mandato de Berlín; la Convención de Viena para la protección de la Capa de Ozono y su Protocolo de Montreal, así como las consiguientes modificaciones y reajustes; y la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África; y a que cumplieran la totalidad de sus compromisos.

11. La Comisión acogió favorablemente el segundo informe de evaluación aprobado por el Grupo Intergubernamental sobre Cambios Climáticos en Roma, en diciembre de 1995, ya que constituía la evaluación más exhaustiva de las cuestiones relacionadas con el cambio climático que se había realizado hasta entonces.

12. La Comisión destacó que un elemento esencial de las medidas para proteger la atmósfera, el medio ambiente y la salud humana era la reducción de las emisiones locales - particularmente en relación con la contaminación del aire de las ciudades -, que había que abordar en los planos local, regional, internacional sobre la base de responsabilidades comunes, aunque diferenciadas.

13. Se prestó atención a la cuestión de la producción, conservación y utilización de la energía, la cual era y seguiría siendo primordial para el crecimiento económico y el adelanto social. El desarrollo no sostenible en el sector energético y otros sectores guardaban relación con problemas ambientales y sociales, entre los que figuraban la contaminación del aire y del agua, los perjuicios para la salud y el calentamiento de la Tierra. Se invitó a los gobiernos a examinar los numerosos instrumentos eficaces de políticas con el fin de lograr un uso más eficiente de la energía, mejorar las normas de eficiencia y fomentar la utilización de fuentes de energía ecológicamente racionales y renovables.

14. Los participantes de la serie de sesiones de alto nivel destacaron el rápido crecimiento del sector de los transportes públicos, lo que había dado lugar a un aumento paralelo de las necesidades de energía en los países industrializados y en desarrollo. Se indicó que los gobiernos debían considerar soluciones integradas que incluyesen medidas relacionadas con la planificación y la infraestructura, así como medidas técnicas y económicas en relación con los vehículos y los combustibles.

15. Se acogió favorablemente la labor realizada por el Grupo Intergubernamental especial sobre los bosques en sus dos períodos de sesiones. Los participantes en el período de sesiones de alto nivel destacaron la necesidad de continuar apoyando la labor que realizaba el Grupo a los efectos de formular recomendaciones concretas y prácticas para someterlas al examen de la Comisión en su quinto período de sesiones. Se destacó la importancia de las relaciones de trabajo y de asociación que mantenía el Grupo con organizaciones no gubernamentales comunitarias y con organizaciones de las Naciones Unidas.

16. Los participantes acogieron favorablemente el examen inicial de la aplicación del Programa de Acción para el desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares en desarrollo. Los participantes reconocieron la vulnerabilidad del desarrollo sostenible de esos países y destacaron la necesidad de adoptar medidas eficaces a todos los niveles para lograr un desarrollo sostenible en ese ámbito. En el plano nacional, los participantes destacaron la necesidad de que se desplegasen más esfuerzos para formular y aplicar políticas y medidas de desarrollo sostenible y desarrollar recursos humanos y servicios institucionales para atender a sus necesidades de desarrollo sostenible.

17. Los participantes recalcaron la necesidad de obtener un mayor apoyo internacional para los pequeños países insulares en desarrollo a los efectos del desarrollo de la infraestructura y de la capacidad institucional y en materia de recursos humanos, así como para transferir tecnología ecológicamente racional. Los participantes manifestaron que, en determinados ámbitos, tales como la adaptación de los pequeños países insulares en desarrollo a la elevación del nivel del mar, la explotación de recursos energéticos renovables, el desarrollo de un turismo sostenible, el transporte marítimo y la adaptación a las tendencias existentes en materia de liberalización comercial y mundialización de la producción, era preciso que la comunidad internacional prestase especial atención a los pequeños países insulares en desarrollo.

18. La Comisión reconoció la importancia de la educación para propiciar el desarrollo sostenible. La Comisión reconoció la necesidad de seguir perfilando y precisando el concepto de educación en materia de desarrollo sostenible y de indicar claramente cuáles eran los principios claves al respecto. Ello garantizaría una comunicación mucho más eficaz con la opinión pública en general. Los representantes del Grupo sobre la Juventud, que tomaron la palabra en la serie de sesiones de alto nivel, prestaron especial atención a la necesidad de lograr una educación sustancial, práctica y eficaz en materia de desarrollo sostenible, dado que la educación era un instrumento eficaz para difundir los principios del desarrollo sostenible entre los jóvenes. A este respecto, el Grupo destacó la necesidad de que los jóvenes participasen en las creación y aplicación de los programas locales del Programa 21, con lo que se lograría que tuvieran una mayor participación en el proceso educativo.

19. En relación con la evolución de las modalidades de consumo y producción, la Comisión destacó que, al establecer y aplicar políticas, se debía prestar atención al logro de un equilibrio adecuado entre la oferta y la demanda dentro de una amplia perspectiva, teniendo en cuenta el principio de responsabilidades comunes, aunque diferenciadas. Además, la Comisión indicó que la ecoeficiencia podía ser útil para reducir las intensidades de energía y de material de la producción y el consumo, lo que producía beneficios para las empresas, las industrias y los gobiernos de los países. No obstante, el concepto de ecoeficiencia no debía reemplazar a los cambios que era necesario efectuar en los insostenibles estilos de vida de los consumidores.

20. La Comisión reconoció los progresos registrados por muchos países desarrollados, en desarrollo y con economías en transición. Los participantes en la serie de sesiones de alto nivel reafirmaron la necesidad de que los países, y en particular los países desarrollados, adoptasen nuevas y profundas medidas para cambiar las modalidades de consumo y producción insostenibles y para ayudar a corregir los desequilibrios existentes entre los países desarrollados y en desarrollo y dentro de esos países.

21. La Comisión instó a los gobiernos a adoptar y aplicar políticas de adquisición de productos y servicios ecológicamente razonables y sostenibles para mejorar el comportamiento ambiental de sus instalaciones y actividades. La Comisión reconoció la posibilidad de utilizar instrumentos económicos, que podían generar ingresos destinados a financiar el desarrollo sostenible y encauzar al mercado para que contribuyera a modificar las modalidades insostenibles de consumo y producción.

22. Se destacó que la modificación de las modalidades insostenibles de producción y consumo dependía de la mejora de la educación y de la mayor concienciación de la opinión pública. Los participantes en la serie de sesiones de alto nivel subrayaron la importante función que los medios de información y la industria publicitaria podían desempeñar para despertar una mayor conciencia pública acerca del desarrollo sostenible y fomentar la modificación de las modalidades insostenibles de producción y consumo.

23. En relación con la movilización de recursos financieros para el desarrollo sostenible, los participantes destacaron la urgente necesidad de que se cumpliesen todos los compromisos financieros del Programa 21, particularmente su capítulo 33, y reconocieron que la asistencia oficial al desarrollo había de desempeñar una función especial para promover el desarrollo sostenible en los países en desarrollo y, en particular, en los países menos adelantados. Además, las participantes subrayaron que era importante lograr una adecuada reconstitución del Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

24. Los participantes en la serie de sesiones de alto nivel reconocieron los aspectos positivos de la ampliación de las corrientes externas de capital privado a algunos países en desarrollo. No obstante, manifestaron su preocupación acerca de la volatilidad y la distribución desigual de esas corrientes entre los países en desarrollo.

25. En lo concerniente a la movilización de recursos financieros nacionales, la Comisión destacó la importancia de la participación del sector privado, particularmente mediante un aumento de las inversiones. Además, la Comisión alentó a los gobiernos a considerar la posibilidad de aplicar gradualmente los instrumentos económicos, de manera voluntaria, examinando al mismo tiempo con mayor detenimiento los gastos y los beneficios que entrañaba la utilización de esos instrumentos. A este respecto, la Comisión destacó la importancia de que los países se comunicasen sus experiencias.

26. Muchos participantes subrayaron la necesidad de mejorar los mecanismos que servían para que las inversiones privadas contribuyesen al logro de todos los objetivos del desarrollo sostenible. Además, se puso de relieve la función de los principales grupos al respecto.

27. Por último, en relación con los mecanismos de financiación innovadores, la Comisión continuó la labor que estaba realizando sobre diversos aspectos técnicos de sus mecanismos y acogió favorablemente la decisión del Consejo Económico y Social de incluir el tema titulado "Ideas nuevas e innovadoras para generar fondos" en el programa provisional de su período de sesiones sustantivo de 1996.

28. Los participantes reconocieron que era necesario lograr beneficios considerables y con más rapidez en materia de recursos y de eficiencia productiva con objeto de lograr un desarrollo sostenible. Ello entrañaba que la transformación tecnológica de los países en desarrollo tenía que acelerarse mediante la aplicación de tecnologías y sistemas de producción más eficientes y ecológicamente racionales. Aunque se habían celebrado numerosos debates y reuniones internacionales sobre la transferencia de tecnología ecológicamente racional en los últimos años, se reconocía de manera generalizada que la transferencia real de esa tecnología se había producido a un ritmo lento y desigual. Además, era difícil medir las transferencias reales de tecnología, ya que éstas, en su mayoría, tenían lugar por conducto del sector privado y de empresa a empresa.

29. Varios participantes propusieron de que la Comisión estableciese un grupo de tareas sobre transferencia de tecnología y desarrollo industrial sostenible como medio para indicar los obstáculos y las oportunidades que existían en relación con el logro de una mayor ecoeficiencia en el sector industrial y para fomentar la transferencia de tecnologías ecológicamente racionales en términos favorables, particularmente a los países en desarrollo.

30. En el ámbito del comercio, la ecología y el desarrollo sostenible, los participantes en la serie de sesiones de alto nivel pidieron a los gobiernos que garantizasen el establecimiento de una coordinación adecuada entre los funcionarios que se ocupaban del comercio y del medio ambiente a nivel nacional e internacional con objeto de que existiese un apoyo recíproco entre las políticas de comercio y medio ambiente, incluidas las políticas dimanantes de acuerdos ambientales multilaterales.

31. A ese respecto, los participantes tomaron nota de la labor realizada por el Comité de Comercio y Medio Ambiente de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y esperaban con interés el informe sustantivo sobre los resultados de sus deliberaciones y que la reunión ministerial de la OMC en Singapur continuase la importante labor del Comité de Comercio y Medio Ambiente.

32. Los participantes reconocieron la compleja relación existente entre las políticas ambientales y la competitividad. Destacaron que, aunque hasta el momento no había pruebas de que la política ambiental produjese efectos perjudiciales significativos en la competitividad, era necesario realizar estudios más detenidos sobre las posibles consecuencias de las políticas ambientales en la competitividad y en el acceso a los mercados, particularmente para los países en desarrollo.

33. Los participantes alentaron a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) a que, en su noveno período de sesiones, que se celebraría en la provincia de Midrand Gauteng (Sudáfrica), del 27 de abril al 11 de mayo de 1996, adoptase medidas para continuar su análisis y sus actividades de fomento de la confianza en el ámbito del comercio, el medio ambiente y el desarrollo sostenible y concentrase su cooperación técnica en los países en desarrollo y los países con economías en transición.

C. Preparativos para 1997

34. Los participantes en la serie de sesiones de alto nivel destacaron la importancia fundamental del período extraordinario de sesiones de la Asamblea General que se celebraría en junio de 1997, momento en que la Asamblea había de examinar los progresos generales alcanzados en la aplicación de los compromisos de Río y examinar estrategias adecuadas de ejecución para el futuro. Se consideró que era esencial que la participación en el período extraordinario de sesiones fuese al máximo nivel posible para que tuviera éxito. Los debates del período de sesiones de alto nivel contaron con la aportación de un grupo integrado por destacadas personalidades que habían participado en la CNUMAD y en su seguimiento.

35. Existía el convencimiento generalizado de que en el período extraordinario de sesiones no se debería intentar volver a negociar el Programa 21 ni otros acuerdos intergubernamentales en el ámbito del desarrollo sostenible, sino que había que concentrarse en su aplicación. A este respecto, los participantes destacaron los siguientes objetivos:

a) Revitalizar y estimular el apoyo al concepto de desarrollo sostenible, lograr que ocupara un lugar primordial en los programas políticos y hacer que cobrara impulso su aplicación en los planos internacional, nacional y local. Los participantes reconocieron la necesidad de reforzar la imagen pública de la Comisión y aumentar su alcance;

b) Reconocer abiertamente los fracasos registrados en relación con el cumplimiento de determinados objetivos e indicar las razones de esos fracasos;

c) Impulsar el cumplimiento de los compromisos de Río, recurriendo a medios tales como la delimitación de enfoques innovadores en materia de cooperación y asistencia técnica y la formulación de propuestas concretas de actuación;

d) Definir prioridades para después de 1997. Cierto número de participantes consideró que la Comisión debía centrarse en un reducido número de cuestiones claves en lugar de examinar cada capítulo del Programa 21, particularmente las cuestiones respecto de las que se consideraba que se podían realizar progresos reales;

e) Perfilar más las cuestiones que no se habían abordado suficientemente en la CNUMAD o respecto de las que se habían realizado importantes progresos después de la Conferencia. Entre esas cuestiones podrían figurar la evolución de las modalidades de consumo y producción, la energía (incluidas las fuentes renovables) y el transporte, las cuestiones relacionadas con las ciudades, las empresas, el agua dulce y la gestión de los riesgos.

36. Los participantes en la serie de sesiones de alto nivel reconocieron que, en lo sucesivo, debía abordarse con más atención la cuestión de las fuerzas catalizadoras que producían consecuencias en la ordenación sostenible de los recursos naturales y prestar asimismo más atención a las dimensiones económicas y sociales del desarrollo sostenible, incluida la lucha contra la pobreza. El vínculo crucial entre las fuerzas catalizadoras - el crecimiento económico y el desarrollo, las modalidades de consumo y producción y el crecimiento de la población - y la ordenación de los recursos eran los sectores económicos que solían servir para definir el modo de proceder a la adopción de políticas y su aplicación. Para obrar verdaderamente con eficacia, la Comisión debía examinar las cuestiones relacionadas con la ordenación de los recursos, haciendo asimismo hincapié en la formulación de políticas sectoriales. Numerosos sectores, como la agricultura, la silvicultura, la pesca, la industria, los asentamientos humanos y los servicios sociales, ya se habían abordado en los foros existentes del sistema de las Naciones Unidas. Los efectos de la CNUMAD y el Programa 21 en la labor realizada en esos foros había contribuido a que se incluyese en sus debates el examen de la sostenibilidad. No obstante, aún quedaban algunas lagunas y, desde la perspectiva de la sostenibilidad, la laguna más palmaria era la relacionada con el transporte y la energía.

37. Los participantes reflexionaron sobre la aplicación de los objetivos del Programa 21 a partir de la CNUMAD y destacaron la constante necesidad de reforzar los mecanismos que existían en el sistema de las Naciones Unidas y que contribuían a integrar en mayor medida las preocupaciones ambientales en los procesos ordinarios de adopción de decisiones. Los participantes alentaron a otros órganos intergubernamentales, particularmente las instituciones de Bretton Woods, la OMC y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, a asegurarse de que las cuestiones del desarrollo sostenible se tomasen en consideración de manera sistemática y coherente. Varios participantes destacaron la relación existente entre el seguimiento internacional y nacional y alentaron a la Comisión a fomentar la integración de las conclusiones de las principales conferencias internacionales, incluidas las de El Cairo, Copenhague y Beijing, así como la próxima conferencia Hábitat II, que se celebraría en Estambul.

38. Se hizo especial hincapié en la importancia de establecer sistemas de aplicación a nivel mundial y regional y de delegar funciones nacionales en el plano local cuando ello procediese. Tras destacar la importancia y la eficacia de la habilitación en el plano local, se sugirió que las Naciones Unidas patrocinasen la concesión de un premio en reconocimiento de las principales actividades sobre desarrollo sostenible realizadas en el plano local o en niveles inferiores.

39. Los participantes en la serie de sesiones de alto nivel destacaron la importancia de lograr un consenso amplio entre los principales grupos para alcanzar el desarrollo sostenible. Se alentó el establecimiento de una nueva relación de colaboración entre los principales interesados, tales como los educadores, los científicos, los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, las empresas, la industria, los sindicatos, las organizaciones juveniles y los medios de difusión, entre otras entidades, ya que esa relación era un medio de promover una mejor comunicación y de dar a conocer las cuestiones clave del desarrollo sostenible. Se indicó que era esencial lograr una mayor participación del sector privado con miras a alcanzar el desarrollo sostenible, si bien aún había que arbitrar mecanismos adecuados de interacción en ese ámbito.

40. Los participantes pusieron de manifiesto la importancia de la participación de los grupos principales en la preparación del período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de 1997 y en el propio período de sesiones, de conformidad con los reglamentos pertinentes. Además, los participantes acogieron favorablemente las iniciativas de información retrospectiva de los propios grupos principales en 1997.

41. Durante la serie de sesiones de alto nivel, se formularon propuestas encaminadas a mejorar las medidas de presentación de informes e institucionales y otras actividades después de 1997, que se considerarían en el contexto de los preparativos del período extraordinario de sesiones.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
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