Capítulo I

ASUNTOS QUE REQUIEREN LA ADOPCIÓN DE MEDIDAS POR EL CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL O QUE SE SEÑALAN A SU ATENCIÓN

PARTE C


Decisión 4/15. Protección de la atmósfera y protección de los océanos y de los mares de todo tipo *

* Capítulos 9 y 17 del Programa 21. Su examen se reseña en el capítulo VI infra.

A. Vinculaciones

1. La Comisión observa que algunas de las cuestiones son comunes a los dos capítulos que se examinan: el capítulo 9 (Protección de la atmósfera) y el capítulo 17 (Protección de los océanos y de los mares de todo tipo, incluido los mares cerrados y semicerrados, y de las zonas costeras, y protección, utilización racional y desarrollo de sus recursos vivos). La Comisión observa también que estos dos capítulos tienen vinculaciones con varios otros capítulos del Programa 21. De hecho, cabe considerar que los capítulos 9 y 17 abarcan, por su carácter amplio, todos los aspectos importantes del desarrollo sostenible.

2. La Comisión destaca la estrecha interrelación que existe entre la protección de los océanos y de los mares de todo tipo y la protección de la atmósfera, dado el intercambio de materia y energía que tiene lugar entre la atmósfera y los océanos y su influencia sobre los ecosistemas marinos y terrestres. Por consiguiente, insta a que se integren las medidas de protección a fin de que puedan solucionarse de manera eficaz los problemas de los efectos adversos de la actividad humana sobre la atmósfera y los océanos. Con ese fin, en particular, la Comisión considera que es preciso fortalecer aún más los mecanismos de coordinación entre las regiones y subregiones para conseguir un mejor intercambio de información y de experiencias.

B. Protección de la atmósfera

3. La Comisión acoge con agrado, pero con ciertas reservas, las propuestas que figuran en el informe del Secretario General sobre la protección de la atmósfera (E/CN.17/1996/22 y Add.1). Subraya la necesidad de que se emprenda una amplia acción a nivel internacional con el fin de solucionar los problemas atmosféricos mundiales, teniendo plenamente en cuenta el principio 7 (16) de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo y el párrafo 4.3 (17) del capítulo 4 del Programa 21 (Evolución de las modalidades de consumo) al establecer medidas para proteger la atmósfera a escala mundial. Además, la Comisión hace hincapié en que se deben adoptar medidas de protección de la atmósfera a los niveles nacional, subregional, e internacional para reducir la contaminación atmosférica, hacer frente a los cambios climáticos e impedir el agotamiento de la capa de ozono.

4. La Comisión toma nota del peligro de que se exacerben otros problemas tanto ambientales como socioeconómicos al adoptarse medidas para tratar de solucionar un problema determinado y subraya la necesidad de que se procure solucionar los problemas relacionados con la atmósfera en forma integrada y amplia. La Comisión hace hincapié en que un componente esencial de las medidas para proteger la atmósfera, el medio ambiente y la salud humana es la reducción de las emisiones locales -en especial la contaminación atmosférica urbana-, que se debe procurar a los niveles local, regional e internacional sobre la base de responsabilidades comunes pero diferenciadas. Además, subraya la importancia de que se luche contra todos los tipos de degradación de tierras, deforestación, degradación forestal y desertificación, que tienen efectos adversos sobre la salud humana y el medio ambiente, así como la importancia de que mejore la ordenación de las tierras. En este contexto, la Comisión se refiere al principio 15 (18) de la Declaración de Río y al principio 3 (19) del artículo 3 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (A/AC.237/18(Part II)/Add.1, anexo I), que recogen el enfoque basado en el principio de precaución. La Comisión recomienda que se aplique ese enfoque teniendo en cuenta las incertidumbres y riesgos conexos.

5. La Comisión destaca la importancia de una sólida base de conocimientos científicos y socioeconómicos con la cual sea posible determinar las medidas que procede adoptar contra la contaminación atmosférica e insta a los países a que, teniendo en cuenta el principio de precaución a que se hace referencia en el párrafo que antecede, participen en los programas internacionales de investigación, vigilancia y evaluación científica, técnica y socioeconómica y les presten apoyo. La Comisión toma nota con agrado del segundo informe de evaluación aprobado por el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático en diciembre de 1995 y que constituyó la evaluación más completa que se haya hecho hasta la fecha de las cuestiones relativas al cambio climático. En el informe se llega a la conclusión, entre otras y en el contexto de la evaluación, de que los datos indican que el ser humano puede ejercer una clara influencia sobre el clima mundial (20). Se destaca que hay que afianzar más la especialización científica y técnica que necesitan los países en desarrollo y los países con economía en transición a los efectos de proteger la atmósfera y que, para esos efectos, se necesita el apoyo financiero y técnico de la comunidad internacional. Se apoya la iniciativa de varias organizaciones internacionales de establecer un marco internacional integrado para los programas relacionados con el clima.

6. La Comisión insta a los países que aún no lo hayan hecho a firmar y ratificar el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y atribuye especial importancia a la tarea de llevar a buen término el proceso del mandato de Berlín, al Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, a su Protocolo de Montreal y las enmiendas y ajustes ulteriores, a la Convención Internacional de Lucha contra la Desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular de África, y les insta a que cumplan plenamente los compromisos que contrajeron en esos instrumentos.

7. La Comisión insta a las partes de la Convención Internacional de Lucha contra la Desertificación, así como a los países que se encuentran en el proceso de ratificarla, a que coordinen sus actividades con las realizadas en virtud de los acuerdos internacionales en la materia, incluida la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la labor del Grupo Intergubernamental especial sobre los bosques.

8. La Comisión afirma que la producción, la conversión y la utilización de energía han constituido y seguirán constituyendo uno de los requisitos fundamentales para el crecimiento económico y el avance social. La explotación y utilización no sostenibles del sector de la energía y otros sectores está ligada a problemas ambientales y de la sociedad como la contaminación del aire y el agua, sus efectos sobre la salud y el recalentamiento de la atmósfera mundial.

9. La Comisión observa con beneplácito los resultados del seminario sobre la electrificación descentralizada de zonas rurales (Marrakesh, Marruecos, 13 a 17 de noviembre de 1995) e insta a los gobiernos, así como a las organizaciones internacionales y no gubernamentales, a que consideren la posibilidad de prestar el apoyo que corresponda a las recomendaciones formuladas en él.

10. La Comisión insta a los gobiernos a que consideren toda la amplia variedad de instrumentos normativos eficaces en función del costo (económicos y fiscales, reglamentarios y voluntarios), entre ellos la internalización del costo ambiental y la supresión de subsidios nocivos para el medio ambiente, mejoren las normas de eficiencia y eficiencia energética y promuevan la utilización de fuentes de energía renovables que sean sostenibles y ecológicamente racionales, así como la utilización de fuentes de energía con bajas emisiones de gases de efecto invernadero en todos los sectores que correspondan; la Comisión alienta a los gobiernos e instituciones correspondientes a que cooperen, según proceda, en la puesta en práctica de instrumentos normativos y económicos que apunten a minimizar los efectos negativos sobre la competencia internacional y optimizar la asignación de los recursos, así como que cooperen a fin de minimizar los efectos económicos negativos que pueda entrañar para los países en desarrollo la aplicación de estas normas y medidas.

11. La Comisión insta a los gobiernos y a las instituciones y organizaciones competentes a que recurran a la educación y la capacitación, la difusión de información, el desarrollo de los conocimientos y la formulación de acuerdos voluntarios para lograr mayor eficiencia en la producción, distribución y utilización de recursos de energía y otros recursos naturales.

12. La Comisión insta a las instituciones financieras multilaterales a que, en cooperación con los países receptores interesados, utilicen sus estrategias de inversión para el desarrollo y la difusión de tecnologías ecológicamente racionales, a condición de que ello no entrañe nuevas barreras ni nuevas condiciones para el acceso a los recursos financieros.

13. En lo que toca a la cooperación internacional, la Comisión se remite al párrafo 2 de su decisión relativa a los recursos y mecanismos financieros (decisión 4/14).

14. La Comisión insta a los gobiernos y al sector privado a que investiguen en mayor medida la eficiencia energética y material y tecnologías de producción que sean ecológicamente más racionales, entre ellas mejores tecnologías de retención de los gases de efecto invernadero, y a que participen activamente en la transferencia de tecnología y el fomento de la capacidad en países en desarrollo y países con economía en transición. La Comisión insta también al sector industrial a que, en sus estrategias de inversión, tenga plenamente en cuenta las cuestiones relacionadas con la protección de la atmósfera y la utilización de tecnologías ecológicamente racionales y eficaces en función del costo.

15. La Comisión toma nota del rápido crecimiento del sector del transporte, de resultas del cual se ha producido un aumento concomitante de las necesidades de energía tanto en los países industrializados como en desarrollo. La Comisión insta a los gobiernos a que estudien opciones apropiadas, como las diferentes medidas mencionadas en el párrafo 64 del informe del Grupo de trabajo especial sobre cuestiones sectoriales (E/CN.17/1996/6). La Comisión observa que en 1997 se celebrará con los auspicios de la Comisión Económica para Europa una conferencia sobre medio ambiente y transporte, como se sugería en el párrafo 9.15 f) del capítulo 9 del Programa 21 (Protección de la atmósfera).

16. La Comisión recomienda que los gobiernos y las organizaciones que apoyan activamente el Protocolo de Montreal y los intentos de las partes por poner término al comercio ilegal de sustancias nocivas para el ozono sigan prestando, en el marco de los mecanismos financieros existentes, apoyo técnico y financiero suficiente a los países en desarrollo y los países con economía en transición a fin de ayudarles a eliminar gradualmente la producción y el consumo de sustancias nocivas para el ozono de conformidad con las obligaciones que han contraído en el Protocolo de Montreal, tengan en cuenta todos los efectos sobre el medio ambiente que causan las alternativas a las sustancias nocivas para el ozono y asignen prioridad a las soluciones que arrojen el mayor beneficio general desde el punto de vista tanto de la protección de la capa de ozono como de la prevención del recalentamiento de la atmósfera mundial. Ello será compatible con un criterio integrado para la protección de la atmósfera. La Comisión expresa su preocupación por la situación financiera del Fondo multilateral del Protocolo de Montreal e insta a los Estados a que aporten contribuciones a ese Fondo.

17. La Comisión insta a los gobiernos y a las organizaciones a que, al examinar las cuestiones relativas a la contaminación atmosférica transfronteriza, adopten medidas para reducir las emisiones de sustancias acidificantes, con el objetivo de no exceder las cargas o los niveles críticos y de reducir las emisiones de compuestos orgánicos volátiles; la Comisión insta también a los países desarrollados a que mejoren los programas que sirven para compartir con los países en desarrollo y los países con economía en transición conocimientos especializados de gestión y científicos e información acerca de las opciones de mitigación técnicas.

18. La Comisión insta a los gobiernos a que hagan frente al problema cada vez más grave de la contaminación atmosférica transfronteriza y, en particular, a los riesgos que causan los contaminantes orgánicos persistentes. La Comisión observa, en particular, la contaminación que afecta al Ártico. En este contexto, la Comisión reafirma la necesidad de acuerdos eficaces contra la contaminación atmosférica transfronteriza, como la Convención de la Comisión Económica para Europa sobre la contaminación atmosférica transfronteriza y sus protocolos en todas las regiones afectadas. La Comisión insta a los gobiernos a que, según proceda, establezcan y pongan en práctica normas y programas, en un marco de cooperación, a fin de controlar las emisiones e impedir la contaminación atmosférica transfronteriza en sus regiones por conducto de, entre otras cosas, una mayor transferencia de tecnología y la difusión de información técnica. La Comisión insiste en la necesidad de proceder a la investigación y evaluación de los productos químicos que trastornan el funcionamiento endocrino.

19. La Comisión pide al Secretario General que prepare un informe, a fin de examinarlo en su quinto período de sesiones (1997), en el que figure un inventario de los programas y actividades en curso en el sistema de las Naciones Unidas que guarden relación con la energía, así como propuestas de los acuerdos que procedan y puedan ser necesarios para promover en el sistema de las Naciones Unidas un nexo entre la energía y el desarrollo sostenible.

C. Protección de los océanos, de los mares de todo tipo, incluidos los mares cerrados y semicerrados, y de las zonas costeras, y protección, utilización racional y desarrollo de sus recursos vivos

20. La Comisión toma nota del informe del Secretario General relativo a la protección de los océanos y de los mares de todo tipo, incluidos los mares cerrados y semicerrados, y de las zonas costeras, y protección, utilización racional y desarrollo de sus recursos vivos (E/CN.17/1996/3 y Add.1).

21. La Comisión reafirma el objetivo común de promover el desarrollo sostenible, la conservación y ordenación del medio ambiente costero y marino. Destaca que las actividades fundamentales deben llevarse a cabo en los planos nacional, subregional y regional, pero que las instituciones mundiales deben establecer prioridades coherentes para la acción mediante disposiciones eficaces. Afirma que las decisiones sobre cuestiones relativas al medio ambiente marino deben ser el resultado de un criterio integrado en que se tengan en cuenta todos los factores ambientales, sociales y económicos pertinentes, incluidas las necesidades especiales de los países en desarrollo, y los datos científicos más fidedignos de que se disponga. En ese sentido, la Comisión apoya la colaboración entre quienes disponen de esos datos y los encargados de formular políticas, incluso en el plano nacional. En esa colaboración se debería aplicar un enfoque preventivo en que se tenga en cuenta el carácter incierto de algunos datos disponibles y los riesgos que ello representa para las personas y los recursos. Por consiguiente, la Comisión afirma que en las disposiciones internacionales relativas a la adopción de decisiones se debe reconocer la importancia de los recursos financieros, la transferencia de tecnología ecológicamente racional, el fomento de la capacidad, la propiedad y la ordenación de los recursos y el intercambio de información y conocimientos prácticos entre los países desarrollados y los países en desarrollo y países con economía en transición.

22. La Comisión acoge con beneplácito los adelantos considerables alcanzados en las negociaciones intergubernamentales recientes con respecto a los océanos y a los mares. La entrada en vigor en 1994 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (21) fue un logro fundamental y sirve de marco para la protección del medio ambiente marino. Entre otros acuerdos concertados recientemente cabe citar: el Acuerdo sobre el abanderamiento de los buques de pesca en alta mar para promover el cumplimiento de las medidas internacionalmente aprobadas de conservación y ordenación (22); el Acuerdo sobre la aplicación de la Parte XI de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 10 de diciembre de 1982(23); el Acuerdo sobre la aplicación de las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar relativas a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorios (24); el Código Internacional de Conducta para la Pesca Responsable (25), y el Programa Mundial de Acción para la protección del medio marino frente a las actividades realizadas en tierra (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 1995) (A/51/116, anexo). Corresponde ahora a los gobiernos interesados participar en esos acuerdos y aplicarlos cuanto antes.

23. La Comisión también acoge con beneplácito la iniciativa de Yakarta sobre la conservación y el aprovechamiento sostenibles de la diversidad biológica marina y costera (decisión II/10 de la Segunda Reunión de la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica), adoptada en noviembre de 1995 (26), y la Declaración y el Plan de Acción de Kioto, aprobados en diciembre de 1995 por la Conferencia Internacional sobre la Contribución Sostenible de la Pesca a la Seguridad Alimentaria.

24. La Comisión reconoce la importancia de los arrecifes de coral y otros ecosistemas conexos como sistemas de sustento de la vida de muchos países, en particular pequeños Estados insulares en desarrollo, y como rica fuente de diversidad biológica. La Comisión destaca la necesidad de formular y ejecutar planes de ordenación integrada de zonas costeras y marinas para afrontar los problemas relativos al medio ambiente costero y marino. En ese contexto, la Comisión acoge con beneplácito el llamamiento formulado en la Iniciativa Internacional sobre los Arrecifes de Coral, de junio de 1995, como medio de afrontar las amenazas a los arrecifes de coral y ecosistemas conexos y la proclamación de 1997 Año Internacional de los Arrecifes. La Comisión reconoce igualmente que otros ecosistemas marinos como los manglares, estuarios y fondos de zostera marina, presentan una gran diversidad biológica, son sumamente productivos y merecen también una atención especial. La Comisión pide a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas que contribuyan a las actividades educativas relacionadas con los arrecifes de coral y otros ecosistemas costeros y marinos. Insta a la comunidad internacional a fortalecer los mecanismos institucionales y las bases de conocimientos que existen en esas esferas. Asimismo, insta a agentes interesados de los gobiernos, las entidades del sistema de las Naciones Unidas, los bancos multilaterales de desarrollo, las instituciones de donantes, las comunidades locales, las organizaciones no gubernamentales, el sector privado y la comunidad científica a que apoyen la ampliación del llamamiento contenido en la Iniciativa Internacional sobre los Arrecifes de Coral, mediante iniciativas locales o nacionales en esa esfera como parte de sus planes de desarrollo y ordenación integrados de las zonas costeras.

25. La Comisión alienta a los Estados a que, a título individual y por conducto de la Organización Marítima Internacional (OMI) y otras organizaciones y programas pertinentes de las Naciones Unidas, sigan adoptando medidas para hacer frente a los efectos del transporte marítimo sobre el medio ambiente.

26. La Comisión toma nota de que, con respecto a las actividades de extracción de petróleo y gas que se realizan frente a las costas, las conclusiones de la OMI sobre reglamentaciones ambientales armonizadas se vienen aplicando en determinados programas regionales. La Comisión también toma nota de que la OMI apoyó ese método y promovió su difusión más amplia y llega a la conclusión de que, de momento, no es urgente que se sigan formulando reglamentaciones ambientales de aplicación mundial con respecto a las actividades de explotación y exploración de petróleo y gas frente a las costas.

27. La Comisión insta a los Estados a que sigan examinando en los planes nacional y regional la necesidad de adoptar medidas adicionales para hacer frente al problema de la degradación del medio ambiente marino, conforme a lo dispuesto en el párrafo 17.30 del Programa 21, teniendo en cuenta los conocimientos pertinentes de la OMI, el PNUMA y la División de Asuntos Oceánicos y del Derecho del Mar de la Secretaría de las Naciones Unidas. A ese respecto, exhorta a los gobiernos y al sector privado a que establezcan asociaciones dentro de regiones concretas.

28. La Comisión alienta a los órganos internacionales y regionales pertinentes y competentes a que hagan aportes adecuados a las reuniones de expertos que se celebrarán en los Países Bajos en relación con las actividades de explotación de petróleo y gas que se realizan frente a las costas, reuniones en las cuales se podrían intercambiar experiencias nacionales y regionales, e invita a los Países Bajos y al Brasil, en donde se celebró recientemente una reunión regional sobre el tema, a que pongan a disposición de los miembros de la Comisión y de otros Estados interesados los resultados de esas reuniones de expertos.

29. La Comisión insta a los países que aún no lo hayan hecho a que firmen, ratifiquen y apliquen el Convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques (Convenio de Londres) (1972) y el Convenio de Basilea sobre el Convenio para la prevención de la contaminación marina provocada por vertidos desde buques y aeronaves de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación (1989).

30. La Comisión insta a los Estados a que adopten, conforme a sus políticas y prioridades nacionales y con el apoyo financiero y técnico necesario, medidas adecuadas para velar por que en la ordenación de sus cursos de agua, aguas interiores y zonas de captación conexas se cumplan los objetivos de sus actividades de ordenación integrada de las zonas costeras. También insisten en que se tenga en cuenta el posible efecto de las decisiones relativas a los sistemas de ordenación de los recursos de agua dulce en los mares costeros en que desemboquen los ríos correspondientes. La Comisión pide a los Estados y a las entidades del sistema de las Naciones Unidas que promuevan programas para orientar la ordenación y adopten medidas correctivas para controlar la contaminación en los principales asentamientos urbanos costeros y pide al Banco Mundial y a los bancos de desarrollo regional que sigan desarrollando medios eficaces para aplicar esos programas y medidas.

31. La Comisión acoge con beneplácito la conclusión satisfactoria de la Conferencia Intergubernamental para aprobar un programa mundial de acción para la protección del medio ambiente marino frente a las actividades realizadas en tierra, celebrada en Washington, D.C. en 1995, y decide presentar al Consejo Económico y Social, en su período de sesiones sustantivo de 1996, un proyecto de resolución, que se someterá al examen de la Asamblea General en su quincuagésimo primer período de sesiones, relativo a las disposiciones institucionales para la aplicación del Programa Mundial de Acción (véase cap. I, secc. A).

32. La Comisión hace suya la solicitud formulada en la Declaración de Washington sobre la protección del medio ambiente marino frente a las actividades realizadas en tierra, aprobada por la Conferencia Intergubernamental, de que el Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en estrecha colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (Hábitat), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y otras organizaciones pertinentes, preparen propuestas relativas a un plan en el que se tenga en cuenta el alcance mundial del problema de la ordenación y el tratamiento inadecuados de las aguas residuales y sus consecuencias para la salud humana y el medio ambiente, y que promueva la transferencia de tecnología adecuada y asequible desarrollada con las técnicas más avanzadas, como se señala en el Programa Mundial de Acción. El Consejo de Administración del PNUMA examinará esas propuestas en su 19~ período de sesiones.

33. La Comisión reconoce asimismo la intención de los gobiernos participantes en la Conferencia Intergubernamental de Washington de adoptar medidas para formular, conforme a lo dispuesto en el Programa Mundial de Acción, un instrumento mundial obligatorio para la reducción y/o eliminación de las emisiones y descargas y, según proceda, la eliminación de la fabricación y el uso de los contaminantes orgánicos persistentes mencionados en la decisión 18/32 del Consejo de Administración del PNUMA, aprobada en su 18~ período de sesiones (véase el documento A/50/25, anexo). En las obligaciones que se impongan se han de tener en cuenta las circunstancias especiales de los países que necesitan asistencia. Habría que prestar particular atención a la posibilidad de que se necesite seguir utilizando determinados contaminantes orgánicos persistentes para proteger la salud humana, sostener la producción alimentaria y mitigar la pobreza en ausencia de otras soluciones y habida cuenta de la dificultad de adquirir sucedáneos y de transferir la tecnología necesaria para su desarrollo y/o producción.

34. La Comisión insta a todos los gobiernos y organizaciones internacionales con experiencia en la esfera de la limpieza y eliminación de contaminantes radiactivos a que, como se señala en el inciso d) del párrafo 113 del Programa Mundial de Acción, examinen la posibilidad de prestar la ayuda apropiada que se solicite con fines correctivos en zonas adversamente afectadas.

35. La Comisión pone de relieve que la insuficiencia de la capacidad de investigación y de los sistemas de información es particularmente notable en los países en desarrollo y en los pequeños Estados insulares en desarrollo. Expresa su apoyo al Sistema Mundial de Observación de los Océanos (SMOO), establecido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) y toma nota de la iniciativa de desarrollar un sistema europeo de observación de los océanos.

1. Aplicación de instrumentos internacionales sobre pesca

36. La Comisión sobre el Desarrollo Sostenible observa con preocupación que importantes poblaciones de peces están agotadas o sobreexplotadas y estima que es necesario adoptar medidas correctivas urgentes a fin de reponer las poblaciones de peces agotadas y garantizar el aprovechamiento sostenible de todas las poblaciones de peces. Por consiguiente, la Comisión acoge con satisfacción los importantes avances que se han logrado en el cumplimiento de los objetivos del Programa 21 como consecuencia de la entrada en vigor, en noviembre de 1994, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y la aprobación de dos acuerdos:

a) El Acuerdo para promover el cumplimiento de las medidas internacionales de conservación y ordenación por parte de buques de pesca en alta mar (1993);

b) El Acuerdo sobre la aplicación de las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 10 de diciembre de 1982 relativas a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorios (1995);

y un instrumento voluntario:

c) El Código de Conducta para la pesca razonable de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) (1995).

37. La Comisión celebra además la aprobación en 1995 de los siguientes instrumentos:

a) El Consenso de Roma sobre Pesca Mundial en la Reunión Ministerial de la FAO sobre Pesca (Roma, marzo);

b) El Mandato de Yakarta sobre la "Conservación y el aprovechamiento sostenible de la diversidad biológica marina y costera" (decisión II/10 de la segunda reunión de la Conferencia de las Partes en la Convención sobre la Diversidad Biológica) aprobada en noviembre;

c) Las resoluciones de la Asamblea General 50/23, 50/24 y 50/25 relativas al derecho del mar y el aprovechamiento sostenible y la conservación de los recursos marinos vivos, aprobada el 5 de diciembre;

d) La Declaración y el Plan de Acción de Kyoto sobre la contribución sostenible de la pesca a la seguridad alimentaria (Kyoto, diciembre).

38. La Comisión recuerda que, según el Programa 21, la capacidad de los países en desarrollo para lograr los objetivos del capítulo 17 D depende de los medios, especialmente financieros, científicos y tecnológicos, de que disponen. Deberían proporcionarse cooperación financiera, científica y tecnológica adecuada para apoyar las medidas que tomen los países en desarrollo para lograr esos objetivos, así como para poner en práctica el Acuerdo sobre la aplicación de las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 10 de diciembre de 1982 relativas a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorios (1995) y el Código de Conducta para la pesca responsable de la FAO (1995).

39. La Comisión está de acuerdo en que la pesca sostenible en el mundo, incluida la acuicultura, contribuye de manera significativa a la oferta de alimentos y al logro de objetivos sociales, económicos y de desarrollo. La Comisión destaca la importancia de la conservación y el aprovechamiento eficaces de las poblaciones de peces y, con tal objeto, recomienda que se apliquen los instrumentos internacionales recientemente aprobados a fin de:

a) Impedir o eliminar la sobrepesca y el exceso de la capacidad de pesca;

b) Aplicar el criterio de precaución mencionado en el Acuerdo sobre la aplicación de las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 10 de diciembre de 1982 relativas a las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorios y el Código de Conducta para la pesca responsable de la FAO;

c) Reponer las poblaciones de peces en todas las zonas en que viven y proteger los hábitat vitales;

d) Fortalecer y crear organizaciones y mecanismos subregionales y regionales de ordenación de la pesca de conformidad con el Acuerdo sobre la aplicación de las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 10 de diciembre de 1982 relativas a las poblaciones de peces altamente migratorios y el Código de Conducta para la pesca responsable de la FAO;

e) Fortalecer la investigación sobre la pesca y aumentar la cooperación en esa esfera;

f) Promover tecnologías de pesca ecológicamente racionales, prohibir las explosiones con dinamita, el envenenamiento y otras prácticas pesqueras destructivas análogas;

g) Reducir al mínimo el desperdicio, los descartes, la captura por aparejos perdidos o abandonados, la captura de especies no objeto de la pesca, tanto de peces como de otras especies, y los efectos sobre las especies asociadas o dependientes, de conformidad con el Acuerdo sobre la aplicación de las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 10 de diciembre de 1982 relativas a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorios y el Código de Conducta para la pesca responsable de la FAO;

h) Proteger a la pesca de actividades perjudiciales marinas y terrestres;

i) Disuadir, de conformidad con los instrumentos a que se refiere el párrafo 36 supra y el derecho internacional, a los buques que enarbolan pabellones de países que no son parte o no participan en dichos instrumentos de realizar actividades que socavan la eficacia de las medidas de conservación y aprovechamiento subregionales o regionales;

j) Aumentar los esfuerzos para lograr el pleno cumplimiento de las medidas de conservación y ordenación aplicables;

k) Intensificar las consultas entre todas las partes afectadas por las decisiones sobre ordenación de la pesca;

l) Evitar los efectos negativos en la pesca artesanal y en pequeña escala que sea compatible con el aprovechamiento sostenible de las poblaciones de peces, y proteger los derechos de los pescadores, incluidos aquellos dedicados a la pesca en pequeña escala, de subsistencia y artesanal.

40. La Comisión observa que el Código de Conducta para la pesca responsable de la FAO dice, en el párrafo 6.14, que el comercio internacional de la pesca y los productos pesqueros debe llevarse a cabo de conformidad con los principios, los derechos y las obligaciones establecidos en el Acuerdo por el que se establece la Organización Mundial del Comercio y otros acuerdos internacionales pertinentes. Los Estados deberían velar por que sus políticas, prácticas y programas relacionados con el comercio de la pesca y productos pesqueros no constituyan obstáculos a ese comercio ni causen degradación ambiental o efectos sociales adversos, incluidos los efectos en la nutrición.

41. La Comisión recomienda que en los preparativos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación se tenga en cuenta la contribución fundamental de la pesca ordenada de manera sostenible;

42. La Comisión recomienda además que se inste a los Estados y entidades que todavía no lo han hecho a que firmen, ratifiquen y apliquen los instrumentos a que se refieren los incisos a) a c) del párrafo 36 supra y promuevan su divulgación y comprensión.

43. La Comisión también recomienda que se invite a la FAO, en su calidad de organismo especializado competente en materia de pesca, a que prepare un informe acerca de las medidas enumeradas anteriormente sobre la base de la información que proporcionen los Estados miembros, y, en líneas más generales, sobre los progresos alcanzados en la instauración de una actividad pesquera más sostenible para su examen por el Comité de Pesca de la FAO y su presentación al Secretario General de las Naciones Unidas. Dicho informe sería pertinente para el examen de las cuestiones relacionadas con los océanos recomendado por la Comisión en la subsección 2 infra.

2. Cooperación y coordinación internacionales

44. La Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, a efectos de acelerar el cumplimiento de los compromisos establecidos en la sección F del capítulo 17 del Programa 21, en cuanto a promover en el sistema de las Naciones Unidas la realización de exámenes y análisis intergubernamentales periódicos de cuestiones del medio ambiente y el desarrollo relacionadas con las zonas marinas y las zonas costeras, conviene en la necesidad de:

a) Determinar mejor las prioridades para la acción mundial encaminada a promover la conservación y el aprovechamiento sostenible del medio marino;

b) Establecer una mejor coordinación entre las organizaciones de las Naciones Unidas y las instituciones financieras intergubernamentales pertinentes;

c) Contar con un asesoramiento científico, ambiental, económico y social adecuado sobre esas cuestiones.

45. Por consiguiente, la Comisión recomienda al Consejo Económico y Social que apruebe las siguientes conclusiones relativas a esas cuestiones, a reserva de lo que se resuelva en el período extraordinario de sesiones de 1997 de la Asamblea General, durante el cual se decidirá, entre otras cosas, el programa de trabajo futuro de la Comisión:

a) La Comisión debería llevar a cabo un análisis periódico global de todos los aspectos del medio marino y demás cuestiones conexas que figuran en el capítulo 17 del Programa 21, cuyo marco jurídico general está establecido en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar(27). Ese análisis debería abarcar otros capítulos y disposiciones del Programa 21 que estén directamente relacionados con el medio marino. Se debería basar en los informes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y los de otros organismos de las Naciones Unidas y organizaciones internacionales pertinentes en sus respectivas esferas, coordinados por el Subcomité sobre Océanos y Zonas Costeras del Comité Administrativo de Coordinación (CAC). La Comisión sobre el Desarrollo Sostenible decidiría acerca de otras posibles modalidades de análisis. La Asamblea General examinaría los resultados de los análisis en el contexto de un tema del programa titulado "Los océanos y el derecho del mar";

b) En lo que concierne a la necesidad de lograr una mejor coordinación, se debería invitar al Secretario General a que examinara la labor del Subcomité sobre Océanos y Zonas Costeras del CAC con el propósito de mejorar su estatuto y su eficacia, incluida la necesidad de establecer vinculaciones interinstitucionales más estrechas, por ejemplo, entre la secretaría del Subcomité y el PNUMA;

c) Se debería invitar al Secretario General y a los jefes ejecutivos de los organismos y organizaciones del sistema de las Naciones Unidas que patrocinan al Grupo Mixto de Expertos sobre los aspectos científicos de la protección del medio marino (GESAMP) a que revisaran el mandato, la composición y los métodos de trabajo del Grupo con miras a aumentar su eficacia y alcance, conservando, al mismo tiempo, su carácter de fuente de asesoramiento científico independiente y consensual.

Decisión 4/16. Examen de la aplicación del Programa de Acción para el desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares en desarrollo *

* El examen se reseña en el capítulo VII infra. A. Consideraciones generales

1. La Comisión recuerda que la Conferencia Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, celebrada en 1994, aprobó el Programa de Acción para el desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares en desarrollo con el objeto de promover medidas concretas en los planos nacional, regional e internacional, en 15 esferas prioritarias, y que se había previsto un examen inicial en 1996. La Comisión observa que sus recomendaciones son complementarias de las que figuran en el Programa de Acción. En el contexto del período extraordinario de sesiones que la Asamblea General celebrará en 1997 para examinar la aplicación global del Programa 21, la Comisión recomendará modalidades concretas para el examen pleno del Programa de Acción de 1999.

2. La Comisión, habiendo examinado el informe del Secretario General sobre el desarrollo sostenible de las zonas costeras, el turismo, los recursos energéticos, el transporte aéreo, el transporte marítimo, las telecomunicaciones y la gestión de los desastres naturales y ambientales en los pequeños Estados insulares en desarrollo (E/CN.17/1996/20 y Add.1 a 7), el informe del Secretario General sobre las actividades actuales de los donantes en apoyo del desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares en desarrollo (E/CN.17/1996/21) y el informe de la Reunión del Grupo de Alto Nivel sobre los Países Insulares en Desarrollo (E/CN.17/1996/IDC/3-UNCTAD/LLDC/IDC/3), y habiendo escuchado los puntos de vista expresados, toma nota de las medidas adoptadas por los pequeños Estados insulares en desarrollo, a nivel nacional y regional, para aplicar el Programa de Acción.

3. La Comisión toma nota del apoyo prestado por la comunidad internacional, y de los planes y programas de los órganos, organizaciones y organismos del sistema de las Naciones Unidas para contribuir a la aplicación del Programa de Acción y a la coordinación y supervisión de su aplicación. La Comisión acoge complacida el apoyo prestado por otras organizaciones intergubernamentales pertinentes.

4. La Comisión reconoce la importancia del Programa de Asistencia Técnica para los pequeños Estados insulares en desarrollo y de la Red de Información de los pequeños Estados insulares en desarrollo en la aplicación global del Programa de Acción, y alienta al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo a proseguir, en colaboración con los gobiernos, sus medidas enderezadas a llevar los dos mecanismos a la fase operacional.

5. La Comisión destaca la importancia de la coordinación en la esfera de la estrategia y la formulación de políticas y reconoce la importancia de las consultas y la acción recíproca en los planos nacional, regional e internacional. En este contexto, la Comisión pone de relieve la función desempeñada por la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, el Programa Regional del Pacífico Sur para el Medio Ambiente y la Comunidad del Caribe.

6. La Comisión expresa su preocupación por la tendencia general a la declinación de los niveles de las corrientes de ayuda oficial para el desarrollo dirigidas a los pequeños Estados insulares en desarrollo, pero toma nota de la necesidad de disponer de mejor información sobre esas corrientes. La Comisión subraya que es imprescindible que la comunidad internacional apoye adecuadamente los esfuerzos nacionales de los pequeños Estados insulares en desarrollo por movilizar recursos financieros para la aplicación eficaz del Programa de Acción, según lo previsto en las disposiciones de dicho Programa, y en particular las que figuran en su párrafo 66. Reconociendo que los pequeños Estados insulares en desarrollo se encuentran entre los más vulnerables desde el punto de vista ambiental, la Comisión exhorta a la comunidad internacional a asignar una prioridad especial a sus situaciones y necesidades, incluso posibilitándoles el acceso a subsidios y otros recursos concesionales.

7. La Comisión observa que un índice de vulnerabilidad en el que se tomaran en cuenta las limitaciones derivadas del pequeño tamaño y de la fragilidad ecológica, así como las consecuencias de los desastres naturales a escala nacional, y la relación consiguiente de esas limitaciones con la vulnerabilidad económica, debería arrojar una mayor claridad sobre las dificultades y necesidades que afectan a los pequeños Estados insulares en desarrollo. La Comisión toma nota de la lentitud de los progresos realizados hasta la fecha en el índice y alienta a los órganos pertinentes del sistema de las Naciones Unidas a asignar prioridad a la elaboración de ese índice, en consonancia con las disposiciones del Programa de Acción y la resolución 50/116 de la Asamblea General. La Comisión toma nota con reconocimiento de la oferta del Gobierno de Malta de servir de país anfitrión, durante el curso de los trabajos al centro de computación del índice.

8. La Comisión observa que las tendencias actuales de liberalización y globalización del comercio crean nuevos problemas, así como posibles oportunidades, a los pequeños Estados insulares en desarrollo. La Comisión recomienda que para hacer frente a los nuevos problemas y aprovechar las nuevas oportunidades es necesario que los pequeños Estados insulares en desarrollo implanten las necesarias reformas institucionales; desarrollen marcos de política económica flexibles y los recursos humanos pertinentes a fin de mejorar su competitividad y su capacidad de diversificarse rápidamente en nuevas actividades; y exploren los enfoques de carácter cooperativo para compartir la información y la experiencia y promover la capacidad humana e institucional. La Comisión exhorta a la comunidad internacional a reconocer las debilidades inherentes de los pequeños Estados insulares en desarrollo y recomienda que les preste el apoyo suficiente para hacer frente a los costos del ajuste y a sus necesidades en materia de información, desarrollo humano y tecnología, a fin de permitirles sostener el desarrollo de sus exportaciones y mantener, al mismo tiempo, la integridad de su base de recursos naturales.

9. Reconociendo la función de coordinación que corresponde al Departamento de Coordinación de Políticas y de Desarrollo Sostenible en la aplicación del Programa de Acción, la Comisión recomienda que el Secretario General:

a) Tome en cuenta la necesidad de seguir prestando un apoyo sustantivo de secretaría a los procesos intergubernamentales e interinstitucionales relacionados con la supervisión, el examen y la coordinación de la aplicación del Programa de Acción;

b) Vele por que el Departamento de Coordinación de Políticas y de Desarrollo Sostenible siga actuando como centro de enlace y coordinación para los organismos del sistema de las Naciones Unidas, así como para otras organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales pertinentes, en cuestiones relacionadas con la complementación y la aplicación del Programa de Acción;

c) Pida al Departamento de Coordinación de Políticas y de Desarrollo Sostenible de la Secretaría de las Naciones Unidas que, en su función de coordinación, considere las modalidades de movilización de recursos que sean apropiadas para la aplicación eficaz del Programa de Acción.

10. La Comisión destaca la importante función que puede desempeñar el sector privado en las inversiones para el desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares en desarrollo, particularmente en materia de infraestructura y turismo. Esa acción debería basarse en una estrategia para el desarrollo sostenible mediante la cual se integraran las políticas y marcos reglamentarios económicos, sociales y ambientales para promover las inversiones privadas apropiadas.

B. Cambio climático y elevación del nivel del mar

11. La Comisión recuerda que los pequeños Estados insulares en desarrollo son particularmente vulnerables al cambio del clima mundial y a la elevación del nivel del mar. Entre los efectos potenciales del cambio del clima mundial y la elevación del nivel del mar se encuentran el aumento de la violencia y frecuencia de las tormentas tropicales y la inundación de algunas islas, lo que resulta en la pérdida de zonas económicas exclusivas, infraestructura económica, asentamientos humanos y cultura.

12. La Comisión saluda con beneplácito el número cada vez mayor de ratificaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la decisión de que los compromisos que figuran en los incisos a) y b) del párrafo 2 del artículo 4 eran insuficientes para satisfacer el objetivo último de la Convención.

13. La Comisión hace también un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye a los pequeños Estados insulares en desarrollo en sus esfuerzos por adaptarse a la elevación del nivel del mar que se experimentará como resultado del efecto de los gases de invernadero que ya se han difundido en la atmósfera.

C. Desastres naturales y ambientales

14. La Comisión observó que esta cuestión se estaba considerando después de un período de dos años en que los pequeños Estados insulares en desarrollo experimentaron varios desastres naturales de importancia que provocaron catástrofes de proporciones nacionales a esos países debido a su pequeño tamaño y a sus ecosistemas frágiles.

15. La Comisión reconoce que la estrategia más eficaz para hacer frente a los desastres naturales es la que se formula con la cooperación regional, como parte integrante de los marcos de desarrollo sostenible, y con el apoyo internacional. Para contribuir a este objetivo, la Comisión:

a) Alienta a los gobiernos de los pequeños Estados insulares en desarrollo a incrementar aún más sus esfuerzos dirigidos a la cooperación subregional, regional e interregional;

b) Apoya la aplicación de la Estrategia y Plan de Acción de Yokohama27, en particular en lo relativo al mejoramiento de la educación y la formación para la reducción de desastres, con inclusión de la creación de redes científicas y técnicas interdisciplinarias a todos los niveles a fin de incrementar la capacidad y el desarrollo de los recursos humanos en los pequeños Estados insulares en desarrollo;

c) Exhorta a todos los gobiernos a facilitar una sinergia eficaz entre la aplicación del Programa 21, el Programa de Acción para el Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y la Estrategia y Plan de Acción de Yokohama;

d) Invita a los gobiernos que consideren la posibilidad de establecer un grupo de trabajo oficioso de composición abierta dentro del Marco Internacional de Acción para el Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales, del que formen parte los Estados interesados, así como todos los sectores involucrados en la reducción de desastres, con miras a garantizar la integración y participación plenas de los pequeños Estados insulares en desarrollo en la formulación de una estrategia concertada para la reducción de desastres que alcance hasta el siglo XXI.

16. La Comisión hace también un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye los esfuerzos de los pequeños Estados insulares en desarrollo encaminados a:

a) La movilización de recursos adicionales para hacer frente a las necesidades urgentes en materia de reducción de desastres en los pequeños Estados insulares en desarrollo;

b) El mejoramiento del acceso a la información sobre desastres y advertencias sobre desastres a fin de fortalecer la capacidad de los pequeños Estados insulares en desarrollo para la gestión de desastres;

c) El suministro de apoyo técnico, financiero y de expertos para el establecimiento de un mecanismo de cooperación interregional y el intercambio de información entre los pequeños Estados insulares sobre la reducción de desastres, en particular en lo que respecta a capacitación, desarrollo institucional y formulación de programas para el alivio de desastres;

d) La concentración de la investigación y el desarrollo ulterior de conocimientos en las siguientes esferas temáticas para desarrollar la capacidad de reducción de riesgos en los pequeños Estados insulares:

i) El seguro como instrumento de prevención y alivio de desastres;

ii) Sistemas de telecomunicaciones e información como instrumentos para la reducción de desastres;

iii) Límites y oportunidades para el establecimiento de fondos de emergencia para casos de desastres nacionales y procedimientos administrativos de emergencia;

iv) Evaluación de las limitaciones en el acceso de los pequeños Estados insulares a datos fiables y conocimientos concretos en materia de desastres y a medios tecnológicos;

v) Examen de los vínculos entre los desastres, el desarrollo y el medio ambiente, con inclusión de la elaboración de métodos para la evaluación sistemática de las novedades que se registren en relación con los riesgos de desastre;

vi) Análisis del vínculo entre el cambio del clima mundial y las características y frecuencia de los riesgos naturales en los pequeños Estados insulares.

D. Recursos costeros y marinos

17. La Comisión subraya que para que los pequeños Estados insulares en desarrollo alcancen un desarrollo sostenible es una condición previa necesaria la ordenación eficaz de sus zonas costeras. Además, las zonas marinas son fundamentales para satisfacer algunas necesidades de primer orden. La importancia de esas zonas para el desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares en desarrollo ha sido reconocida en la previa Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 y en el Acuerdo de 1995 para la aplicación de las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, de 10 de diciembre de 1982, relativas a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorias (A/50/550, anexo I) así como en la Iniciativa Internacional sobre los Arrecifes de Coral (que tuvo lugar en Filipinas en junio de 1995) y en el Programa de Acción Mundial para la protección del medio marino de las actividades realizadas en tierra, de 1995.

18. Asimismo, la Comisión reconoce la importancia de la decisión II/10 de la segunda reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica para la protección y la conservación de los recursos costeros y marinos de los pequeños Estados insulares en desarrollo.

19. La Comisión recomienda que al establecer estrategias y planes nacionales integrados de ordenación de las zonas costeras, los gobiernos se aseguren de que el sector privado y las comunidades locales participen activamente en la adopción de las medidas oportunas. También deberán crearse mecanismos de coordinación institucional.

20. En el marco de la ordenación integrada de las zonas costeras de los pequeños Estados insulares en desarrollo, las actividades de las organizaciones internacionales, previstas o en curso, deberán llevarse a cabo de forma coordinada y eficaz en función de los costos. Uno de los objetivos prioritarios de esas actividades debe ser la protección y ordenación de las zonas marinas y costeras por medio de un sistema de ordenación integrada de las zonas costeras; para ello se podría establecer una serie de proyectos pilotos o de demostración sobre gestión "insular" integrada, en los que las cuestiones relacionadas con los recursos marinos y costeros se incorporaran al proceso de planificación del desarrollo en algunos pequeños Estados insulares en desarrollo.

21. Para ayudar a las autoridades nacionales a preparar y aplicar planes de ordenación integrada de las zonas costeras, habría que establecer directrices destinadas a subsectores concretos, como los del turismo, la pesca, la agricultura y la silvicultura, que se cuentan entre los principales usuarios de los recursos de las zonas costeras de los pequeños Estados insulares en desarrollo. Para ello, debería aprovecharse la experiencia con que cuentan en la materia el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Esas directrices pueden resultar útiles para los planificadores y los usuarios de esos subsectores.

E. Recursos energéticos

22. La Comisión observa que los pequeños Estados insulares en desarrollo siguen dependiendo en gran medida de las fuentes de energía tradicionales, a pesar de que la energía que utilizan en conjunto representa sólo un pequeño porcentaje del consumo mundial. La Comisión observa también que, debido a ese bajo consumo, el costo per cápita es relativamente elevado y el aprovechamiento resulta ineficaz en términos generales.

23. La Comisión insta a la comunidad internacional, y en particular al Fondo para el Medio Ambiente Mundial, en el marco de su estrategia operacional, a respaldar el desarrollo comercial de los recursos energéticos de los pequeños Estados insulares en desarrollo sobre la base de las fuentes de energía renovables y ecológicamente racionales que hayan demostrado ser viables, a contribuir a aumentar el rendimiento de las actuales tecnologías y los equipos de empleo final basados en fuentes de energía tradicionales, y a apoyar la financiación de las inversiones necesarias para hacer llegar la energía a las zonas rurales.

24. La Comisión observa que muchos pequeños Estados insulares en desarrollo siguen dependiendo de los combustibles de biomasa, por lo que alienta a que se pongan en marcha proyectos que permitan el establecimiento de una industria sostenible de la leña.

F. Recursos del turismo

25. La Comisión reconoce que el turismo sigue siendo una de las pocas opciones de desarrollo importantes para numerosos pequeños Estados insulares en desarrollo, tanto por tratarse de un sector dinámico como por estimular el crecimiento de otros sectores.

26. La Comisión alienta a los pequeños Estados insulares en desarrollo a que sigan políticas de desarrollo sostenible del turismo, para lo cual deben:

a) Diversificar los productos turísticos, mejorar su calidad y orientarse cada vez más a los niveles más elevados del mercado turístico;

b) Reforzar los vínculos del turismo con otros sectores económicos para que la producción nacional permita atender, en la mayor medida posible, las necesidades de consumo de los turistas;

c) Realizar las inversiones adecuadas para acopiar datos sobre todos los indicadores de los beneficios y los costos que se necesitan para el análisis de la relación costo-beneficio y poder llevar a cabo evaluaciones sistemáticas de la contribución del sector turístico a la economía nacional en comparación con otros sectores y con los costos sociales y ambientales;

d) Elaborar un enfoque multidisciplinario para someter a riguroso examen las propuestas de desarrollo turístico, tener en cuenta las posibles repercusiones acumulativas del desarrollo del turismo y establecer normas ecológicas para la aprobación de los proyectos.

27. La Comisión insta a la comunidad internacional a que preste el apoyo adecuado para la mejora y el desarrollo de infraestructuras físicas básicas en los pequeños Estados insulares en desarrollo, como aeropuertos y puertos, caminos, sistemas de telecomunicaciones y sistemas de suministro de agua dulce.

28. La Comisión señala la importancia de la cooperación regional en la esfera del turismo y propone que se estudie la posibilidad de establecer directrices de políticas comunes y normas regionales que beneficien a todos los pequeños Estados insulares en desarrollo. La Comisión insta a la comunidad internacional a que respalde los esfuerzos de las organizaciones de turismo regionales por mejorar su eficacia.

G. Transporte y comunicaciones

29. Habida cuenta de los escasos recursos de que disponen los pequeños Estados insulares en desarrollo, para ampliar y modernizar la red de telecomunicaciones, el elevado costo per cápita de la infraestructura a causa del reducido tamaño del mercado y la imposibilidad de realizar economías de escala, la Comisión alienta a los pequeños Estados insulares en desarrollo a continuar desarrollando sus telecomunicaciones y a mejorar las instalaciones y los servicios prestados. Los insta también a mantener y reforzar las comunicaciones y los vínculos comerciales regionales y subregionales con los países grandes, vecinos en la plataforma continental y con sus asociados en el desarrollo.

30. La Comisión pide a la comunidad internacional que ayude a los pequeños Estados insulares en desarrollo a determinar los medios más viables para obtener apoyo financiero de distintas fuentes, e invita al Banco Mundial y a los bancos regionales de desarrollo, cuando proceda, a que financien sistemáticamente el desarrollo de las telecomunicaciones, especialmente en los lugares donde se necesita con mayor urgencia.

31. La Comisión toma nota de las novedades registradas en materia de transporte aéreo desde la celebración en 1994 de la Conferencia Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y propone que se realice un estudio de las consecuencias para los pequeños Estados insulares en desarrollo de los cambios que se están produciendo en la reglamentación del transporte aéreo. La Comisión propone también que se intensifique la cooperación regional en cuanto a los aspectos reglamentarios del transporte aéreo, por ejemplo, mediante la negociación conjunta de acuerdos en la materia.

32. La Comisión insta a la comunidad internacional a que apoye, según convenga, las iniciativas regionales actuales y futuras destinadas a mejorar el transporte aéreo en beneficio de los pequeños Estados insulares en desarrollo.

33. La Comisión observa que para las economías de los pequeños Estados insulares en desarrollo de carácter abierto el transporte marítimo sigue siendo una importante vía de comunicación con otros mercados. Asimismo, está convencida de que una mejora del transporte marítimo que responda a la situación específica de los pequeños Estados insulares en desarrollo y prevea una reducción de los costos generales puede contribuir al logro de los objetivos en materia de desarrollo sostenible.

34. La Comisión alienta a que se modernicen las flotas, mediante la concesión de incentivos adecuados para las inversiones y la adopción de medidas innovadoras. Asimismo, invita a los pequeños Estados insulares en desarrollo a que consideren la posibilidad de adherirse a los instrumentos jurídicos internacionales pertinentes para promover la seguridad en el mar y la protección del medio ambiente y la estandarización del transporte marítimo. También alienta a la adopción de iniciativas regionales para respaldar esos objetivos, aumentar la capacidad marítima de las regiones y mejorar los servicios de transporte marítimo dentro de las regiones con el apoyo de la comunidad internacional.

35. Habida cuenta de las importantes inversiones que se necesitan para desarrollar la infraestructura y adquirir medios de transporte marítimo, la Comisión insta a la comunidad internacional a que, según proceda, respalde los esfuerzos de los pequeños Estados insulares en desarrollo a nivel nacional y regional.

Decisión 4/17. Asuntos relacionados con los trabajos de la Comisión entre períodos de sesiones *

* Véase el capítulo VIII infra. La Comisión sobre el Desarrollo Sostenible decide, de conformidad con el párrafo 3 de la resolución 50/113, de 20 de diciembre de 1995, de la Asamblea General, titulada "Período extraordinario de sesiones para realizar un examen y una evaluación generales de la ejecución del Programa 21", dedicar la reunión de su Grupo de Trabajo especial de composición abierta entre períodos de sesiones, que ha de celebrarse del 24 de febrero al 7 de marzo de 1997, en Nueva York, a prestar asistencia a la Comisión en la preparación de un estudio para el período extraordinario de sesiones de la Asamblea.

Decisión 4/18. Propuestas para el plan de mediano plazo para el período 1998-2001 *

* Véase el capítulo VIII infra. La Comisión toma conocimiento de la nota del Secretario General que contiene propuestas para el plan de mediano plazo para el período 1998- 2001 (E/CN.17/1996/37) y pide a los órganos intergubernamentales pertinentes que, cuando examinen las propuestas para el subprograma 4 (Desarrollo sostenible) del programa 5 (Coordinación de políticas y desarrollo sostenible), tengan en cuenta las decisiones de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible y las conclusiones del período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de 1997, convocado a los efectos de efectuar un examen y una evaluación generales de los progresos realizados en la aplicación del Programa 21 de conformidad con la resolución 50/113 de la Asamblea General, de 20 de diciembre de 1995.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
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Notas

(16) "Los Estados deberán cooperar con espíritu de solidaridad mundial para conservar, proteger y restablecer la salud y la integridad del ecosistema de la Tierra. En vista de que han contribuido en distinta medida a la degradación del medio ambiente mundial, los Estados tienen responsabilidades comunes pero diferenciadas. Los países desarrollados reconocen la responsabilidad que les cabe en la búsqueda internacional del desarrollo sostenible, en vista de las presiones que sus sociedades ejercen en el medio ambiente mundial y de las tecnologías y los recursos financieros de que disponen."

(17) "La pobreza y la degradación del medio ambiente están estrechamente interrelacionadas. Si bien la pobreza provoca ciertos tipos de tensión ambiental, las principales causas de que continúe deteriorándose el medio ambiente mundial son las modalidades insostenibles de consumo y producción, particularmente los países industrializados, que son motivo de grave preocupación y que agravan la pobreza y los desequilibrios."

(18) "Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente."

(19) "Las Partes deberían tomar medidas de precaución para prever, prevenir o reducir al mínimo las causas del cambio climático y mitigar sus efectos adversos. Cuando haya amenaza de daño grave o irreversible, no debería utilizarse la falta de total certidumbre científica como razón para posponer tales medidas, tomando en cuenta que las políticas y medidas para hacer frente al cambio climático deberían ser eficaces en función de los costos a fin de asegurar beneficios mundiales al menor costo posible. A tal fin, esas políticas y medidas deberían tener en cuenta los distintos contextos socioeconómicos, ser integrales, incluir todas las fuentes, sumideros y depósitos pertinentes de gases de efecto invernadero y abarcar todos los sectores económicos. Los esfuerzos para hacer frente al cambio climático pueden llevarse a cabo en cooperación entre las Partes interesadas."

(20) Esta conclusión debe enfocarse en el contexto del informe de evaluación del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático y su preámbulo. Las conclusiones del informe deben tenerse en cuenta con las advertencias y con los elementos de incertidumbre consignados en él. 

(21) Documentos Oficiales de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, vol. XVII (publicación de las Naciones Unidas, número de venta: S.84.V.3), documento A/CONF.62/122.

(22) Roma, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), 1993.

(23) Resolución 48/263 de la Asamblea General, anexo.

(24) Documento A/50/550, anexo I; véase también A/CONF.164/37.

(25) Roma, FAO, 1995.

(26) Véase A Call to Action: Decisions and Ministerial Statement from the Second Meeting of the Conference of the Parties to the Conference on Biological Diversity, Jakarta, Indonesia, 6-17 November 1995 (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 1996).

(27) Informe de la Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres Naturales, Yokohama, 23 a 27 de mayo de 1994 (A/CONF.172/9 y Add.1), cap. I, resolución 1, anexo I.