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El hecho de que, con anterioridad, los actores transnacionales no
hayan tenido ningún rol o apenas hayan operado como un factor de
presión en las características de configuración y
funcionamiento del sistema mundial, tiene mucho que ver con esto, a la
vez que, en sistemas anteriores, más allá de que el
Estado-Nación
tenía un papel monopólico en el marco del
relacionamiento,
desde un punto de vista cuantitativo, no era un actor numeroso. Este es
otro hecho diferencial en el sistema mundial que se perfila,
particularmente
a partir del proceso masivo de descolonización y en una segunda
etapa, a partir de la desintegración de la URSS y el proceso de
“fragmentación” que continúa en diferentes regiones,
contrastado
con procesos de reunificación, como el de Alemania, y de
convergencia
política-comercial, como el de la Unión Europea.
Las tendencias que se observan en la configuración del sistema mundial hacia el siglo XXI, conllevan las siguientes características:
1) Una multiplicación de los actores y diversificación en cuanto al tipo, generando una gran heterogeneidad en la forma de relacionamiento del sistema y provocando disfunciones en el marco institucional interestatal.
2)Cambio del tipo de actores. No sólo hay una mayor proliferación en la cantidad de Estados-Nación, con grandes cambios y disminuciones en cuanto a sus atributos, a la vez que una generación de disfunciones en la forma de operar el Estado-Nación y en la “gobernabilidad” al interior del mismo, sino también una proliferación de actores transnacionales, de diferente tipo, capacidad e incidencia. Históricamente, el relacionamiento mundial, era monopólicamente de carácter “inter-estatal”.
3) Un alto índice de transnacionalización en la toma de decisiones y en las relaciones globales. Los actores transnacionales no sólo operan como grupos de presión en el marco estatal, sino que han alcanzado, en gran cantidad de casos, la capacidad de operar como factores de poder. El sistema financiero global es un ejemplo evidente. También los actores transnacionales que tienen incidencia en telefonía, informática, microelectrónica; en áreas como derechos humanos o medio ambiente; o actores de carácter espurio, como el narcotráfico o la corrupción, que de ambos existe lavado de dinero en cantidades multimillonarias que inciden en el funcionamiento de las economías estatales y de la economía mundial, a la vez que ambos tienen incidencia en el funcionamiento de los gobiernos, unos porque intentan comprar -o compran definitivamente- a los candidatos o funcionarios, otros porque se corrompen -o son corruptos-. En estos últimos ambos casos, resulta muy complejo eliminarlos o erradicarlos, sea porque el capitalismo no puede luchar contra el capitalismo de manera fácil, a la vez que existen mecanismos muy débiles -carencia de Estados de derecho sólidamente fundados- para erradicar a los actores espurios.
4)Distinta manera de operabilidad del sistema. El interrelacionamiento e intercondicionamiento característico del sistema, se ha hecho más complejo, debido a la proliferación de unidades intervinientes y a su heterogeneidad. Antes se interrelacionaban Estados con Estados, ahora el interrelacionamiento es heterogéneo, agregándose actores de carácter transnacional y supra-Estatal. También se dan numerosos casos de actores subnacionales o regiones, que se conectan directamente entre sí prescindiendo -aunque no contradiciendo- de los gobiernos centrales. Esto incide en la capacidad y funcionalidad de los organismos internacionales, que pretenden operar de la misma manera que en las épocas en que el Estado-Nación era el actor monopólico, siendo que éste ha ido perdiendo control y manejo de gran cantidad de las operaciones que estaban en su exclusiva esfera de influencia (26). El tema de la moneda -sistema financiero-, es un buen ejemplo.
5)Modificación de pautas territoriales y de soberanía. Por un lado, tiene que ver con la seguridad. Con el desarrollo de la tecnología misilística intercontinental, la capacidad de control satelital, e incluso internet, las fronteras dejaron de ser “cercos” de seguridad para los Estados-Nación. Por el otro, tiene que ver con el funcionamiento del sistema financiero. Por ejemplo el “imperio” de influencia monetaria frente a los viejos imperios territoriales. La soberanía de los Estados-Nación es el único límite a la expansión financiera; no obstante, muy pocos Estados-Nación están en condiciones de poner límites o incluso, de manejar la moneda. Además la expansión financiera tiene directa incidencia sobre las personas más que en términos geográficos, por lo que los Estados ven debilitada su capacidad de control sea para que entre en determinadas condiciones y se dirija a determinadas áreas -por ejemplo circuito productivo- o para evitar que salga en forma de fuga de capitales (27).
6) Crece la complejidad de la estructura mundial-configuración de poder vigente en el sistema mundial (28)- al no funcionar más con los actores estatales en forma monopólica. El creciente número y heterogeneidad de actores, complejiza el funcionamiento, a la vez que se observa que el Estado-Nación va cediendo espacio a actores transnacionales en la toma de decisiones y en la generación de reglas -régimen mundial-.
7)No hay una correspondencia entre el marco institucional internacional vigente y la estructura de poder transnacional dominante. Si bien ciertos organismos internacionales contemplan la existencia e incidencia de los actores transnacionales, como el Banco Mundial (BM) con la Corporación Financiera Internacional (CFI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), que financian al sector privado, ya que el BM o el BID, por sus Cartas Constitutivas, sólo pueden financiar a Estados, esto no refleja a la estructura mundial en su funcionamiento.
El FMI y el BM fueron concebidos para hacer posible el comercio mundial en un mundo desprovisto de movimiento internacional de capitales; el BM para compensar la ausencia de inversión directa y el FMI la ausencia de crédito financiero para contrarrestar los desequilibrios del comercio. Hoy, el capital financiero opera de manera independiente de estos organismos y también de los bancos centrales de los países (29).
El orden Internacional no se basa tanto sobre el consenso
de sus participantes como sobre el hecho físico de que los
Estados
coexistan y no pueden escapar de la interacción. Esto se
vuelve más complejo, en la medida en que aumenta el
número
y varía el tipo de actores intervinientes.
El mundo tiene, principalmente, características “hobbesianas”, y no ha evolucionado aún hacia un contrato social totalmente articulado; por lo que no se puede hablar de una “sociedad” internacional, basada en la racionalidad sino de una “comunidad” internacional, basada en el relacionamiento, según las capacidades y posibilidades de imponerse mútuamente conductas entre los actores (32).
Habría que considerar aspectos importantes, como la
multiplicación
de los Estados, a la vez que se han incorporado a la arena mundial
otros
actores, de variada categoría pero de tipo transnacional, lo que
le da una característica de heterogéneo al
sistema mundial -ya no exclusivamente “internacional”- (33).
El “sistema” cada vez es más complejo.
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| Siglo XIX: | Unos pocos Estados centrales y una gran “periferia”.El sistema internacional del siglo XIX era “eurocéntrico”, basado en una “pentarquía” y una gran periferia subordinada de diferente manera al orden impuesto o irradiado desde Europa.El “orden”, que era europeo y se irradiaba hacia la “periferia”, se basaba en el equilibrio y balance de poderes. La “responsabilidad” era colectiva, la “seguridad” era individual. El sistema era abierto. Para acceder al club de las grandes potencias era preciso solamente aceptar las reglas del juego, y poseer un potencial similar al de sus integrantes.La “periferia” estaba formada de manera heterogénea: EUA llevaba a cabo su “destino manifiesto”, un industrialismo protegido y una política exterior aislacionista, aprovechándose de los errores y las debilidades de las potencias europeas. América Latina surgía a la independencia de España, pero caía en un vínculo neo-colonial de Gran Bretaña y EUA. Africa pasó a ser “repartida por las potencias europeas. El Medio Oriente pasó de estar subordinado al Imperio Otomano, al Imperio Británico; que también se expandió por algunos países asiáticos. En el sudeste asiático, dos imperios, Japón, con un expansionismo local, y China, ensimismada. |
| Siglo XX: |
Al
finalizar la 1ra G.M. el mundo dejó de ser
“eurocéntrico”
y se “planetarizó”, no obstante la influencia continuaba siendo
muy estratificada.
Al
finalizar la 2da G.M. habían poco más de 50
Estados
en un mundo controlado por dos. En los ‘60s más que se
duplicó
la cantidad debido al proceso masivo de descolonización en Asia
y Africa.
Hacia
los ‘70s las empresas multinacionales operan como un grupo de
presión
mundial significativo haciendo más complejo el funcionamiento
del
sistema.
Hacia
fines de los ‘80s hay una gran diversidad de actores transnacionales
además
de las empresas, con diferentes capacidades de influir en la
generación
de reglas y la toma de decisiones. Mientras muchos son grupos de
interés
y otros tienen capacidad de ejercer presión, hay una cantidad
significativa
que se transforma en un factor de poder.
En
los ‘90s, vuelve a multiplicarse el número de
Estados-Nación,
debido al proceso de fragmentación de una cantidad importante de
éstos. El mundo deja de ser de muchos Estados con un alto
índice
de transnacionalización –como en los ‘70s y parte de los
‘80s-,
para transformarse en un mundo transnacional con muchos Estados
debilitados en su capacidad soberana.
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| Siglo XXI: |
La
tendencia muestra un mundo donde las decisiones dejan de estar en manos
de los Estados y son tomadas en forma transnacional. El Estado-Nación
cumple con la función de “gestor” perdiendo la capacidad
de “actor”. Son muy pocos Estados los que tienen la capacidad de actor
y el manejo de la soberanía. Se generan “imperios” sin base
territorial
con gran capacidad de expansión mundial, como el financiero, a
diferencia
de los viejos imperios estatales con base territorial.
|
| Modelo: Luis DALLANEGRA PEDRAZA | |
El sistema mundial ya no se puede definir
a partir del relacionamiento entre Estados y de las
características
otorgadas por éstos. Desde el momento en que el
Estado-Nación
ha sufrido transformaciones en sus atributos esenciales y se encuentra
mezclado e influido por actores transnacionales, y también a
nivel
supra-estatal, el sistema mundial muestra también el resultado
de
este nuevo fenómeno.
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----------------------------------Gráfico 6
|
Características
del Estado-Nación: se multiplicó la cantidad desde
su
surgimiento a partir de la Paz de Westfalia de 1648, a la vez que fue
perdiendo
el monopolio del relacionamiento mundial. Para el 2000 hay
aproximadamente
200 y el informe del Secretario General de la ONU a la Asamblea
General en 1994 dice que si se sigue con este nivel de
“fragmentación”,
es probable que a principios del siglo XXI haya más de 400. El
Estado-Nación
va perdiendo sus atributos esenciales.
Muy
pocos Estados tienen un manejo de la soberanía. Existen algunos
que tienen, lo que se podría denominar una “supra-soberanía”
y otros, una “soberanía limitada” (34).
El
concepto de soberanía originario, basado en el modelo de Estado-Nación
del Siglo XVII, planteaba como prerrequisito, para Knight (35)
la independencia, la autosuficiencia y la delimitación
geográfica. Holsti (36)
considera la “impermeabilidad territorial” y la “independencia
política”. Hoy, salvo para Estados como Estados Unidos,
algunos
países europeos, -en general los Estados de la Comunidad
Europea
renuncian a su soberanía para alcanzar objetivos de
carácter
comunitario, no obstante, algunos de ellos, como Alemania, Francia,
Gran
Bretaña, por ejemplo tienen, individualmente, capacidad de
desempeño
soberano global-, Rusia, tal vez Japón, tal vez China, y
algunos
otros pocos Estados, estos requisitos prácticamente han
desaparecido.
Ejemplos de la soberanía limitada y de la super-soberanía, se pueden dar muchísimos. La invasión de EUA a Panamá (diciembre de 1989) y el apresamiento de su presidente Noriega, quien fuera juzgado en un tribunal norteamericano y puesto preso en una cárcel de Estados Unidos. El bloqueo de EUA a Cuba y la aplicación de leyes federales norteamericanas en el marco internacional, como la Torricelli, la Damato, la Helms-Burton, y otras; las iniciativas 187 y 209 del gobierno de California y el establecimiento de cercas de alambrado y de acero en la frontera con México para impedir el paso de indocumentados. |
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Características
de los Actores transnacionales: Pese a que en el siglo XIX ya
existían
actores transnacionales, por ejemplo la Compañía de
Indias
Occidentales, que tenía, incluso, ejército propio; en la
década de los ’60 del siglo XX comenzaron a proliferar y a
“presionar”
sobre los Estados, en la media en que alcanzaron un gran tamaño
y poder, en algunos casos, mayor que varios Estados juntos.
Hacia
fines de los ’80, los actores transnacionales que se diversificaron en
cuanto a tipo y categoría, dejaron de ser un mero grupo de
presión
y se transformaron en un factor de poder. Para 1999 hay cerca de 39 mil
corporaciones transnacionales con 270 mil filiales con inversiones de 3
billones de dólares -millones de millones- y generan un
producto
de 2 billones de dólares anuales (37).
Estamos hablando de un solo tipo de actor transnacional, ya que
habría
que agregar a las ONG’s entre otros.
Las
empresas transnacionales son aquellas que tienen actividad más
allá
de las fronteras en donde tienen su sede, actúan bajo una unidad
mundial de gestión y tienen como objetivo la maximización
de beneficios. Su actuación transnacional busca reducir los
costos
de producción, beneficiándose de las condiciones
fiscales,
geográficas, sociales, más rentables, diversificando sus
actividades geográfica y sectorialmente maximizando sus
beneficios
y repartiendo los riesgos en distintos tipos de producción.
El
Derecho Internacional, define a las ONG como "grupos de personas o
de
colectividades libremente creadas por la iniciativa privada, que
ejercen,
sin animo de lucro, una actividad internacional de interés
general,
al margen de toda preocupación de orden exclusivamente nacional".
Otro requisito es la composición multinacional (38).
Hoy,
cuando se quiere hacer referencia a la calidad de “actor”, en
el
contexto del sistema, se debe recurrir, más que al atributo de
soberanía,
a criterios de carácter funcional, como la capacidad para
generar
recursos, la capacidad de generar reglas o modificarlas, o la
influencia
psicológica para provocar lealtades (39). |
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Si el sistema es complejo por la gran cantidad de actores y su alto índice de heterogeneidad, también se vuelve compleja la “estructura” mundial. Por su parte, uno de los componentes importantes del sistema mundial, el Estado-Nación, está siendo “penetrado” y condicionado por actores transnacionales. En realidad se trata de funciones que anteriormente tenía el Estado-Nación y actores que se encontraban en su interior bajo su control como empresas, bancos, etc., ahora comandan esas funciones; en otros casos se trata de nuevos fenómenos como el narcotráfico. El
control de los procesos productivos; del flujo financiero y el manejo
de
las inversiones; del manejo de la toma de decisiones en gran cantidad
de
temas, como medio ambiente, derechos humanos y otros que entran dentro
del terreno judicial; la seguridad; se han desplazado del Estado a
manos
transnacionales.
Los
Bancos Centrales poco y nada pueden hacer para controlar el flujo
financiero
y decidir que el dinero se quede en el país o ingrese al
circuito
productivo abandonando el especulativo. La actividad económica
global
no coincide con el trazado de fronteras nacionales (40).
|
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Ahora,
las
empresas o bancos que antes estaban bajo el control del
Estado-Naciónpresionan
sobre éste generándole reglas.
En muy pocos casos, como Japón y algunos pocos países asiáticos, Estados Unidos, algunos países de la Unión Europea, se da una “alianza” entre el sector privado transnacional y el Estado, hasta el punto de apuntalarse mutuamente. En la gran mayoría de los casos no ocurre esto y América Latina es un buen ejemplo. En Africa,
en la Cumbre de la OUA, celebrada en Lomé, Togo se acaba de
acordar
la creación de una “Unión Africana” siguiendo los
lineamientos planteados en la Reunión de Sirte, Libia en 1999.
Esta
Unión, responde al criterio de que, para la mayoría de
los
líderes africanos, ha llegado el fin del
Estado-Nación,
que ha sido un “producto del colonialismo”.
Los más radicalizados, como Muammar Kaddafi, propusieron la creación de los “Estados Unidos de Africa”. Sin embargo, la mayoría de los Estados, entre los que se destaca Sudáfrica, optaron por un esquema similar al de la Unión Europea (40bis). Este
fenómeno, de hecho, va acompañado por la creciente
influencia
e injerencia de la ideología ambiental -no
ambientalista,
sino la que impera en el contexto global a diferencia de la
ideología
de “bloques” del sistema bipolar-, que está incorporada a
los
organismos internacionales y organismos transnacionales calificadores
de “riesgo país”, que se orientan a fortalecer y consolidar
esta tendencia.
Ahora
habría que hablar en términos de Estado
transnacionalizado.
Esto, debido al alto grado de transnacionalización que vive el
mundo
y a la importancia de los actores transnacionales en el manejo de las
reglas
y en la orientación de los objetivos. Ahora los Estados, sus
estructuras
político-administrativas, sólo son el elemento necesario
para que los actores transnacionales logren sus objetivos.
Los
Estados-Nación, a través de los gobiernos funcionales a
la
ideología ambiental, han abandonado sus funciones esenciales,
en aras de disminuir el “costo país”. Se han privatizado
servicios
como educación, salud, previsión social. La seguridad
personal
está mayoritariamente en manos de grupos privados y el sector
público
contribuye a que esto se profundice, debido a la disminución de
la inversión en seguridad personal. |
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Ha
habido una proliferación de instituciones educativas privadas en
todos los niveles. Toda institución privada que haya conseguido
la correspondiente autorización, está obteniendo
rentabilidad
sin dar calidad ni contribuir al desarrollo, al mejoramiento social ni
a la investigación científica; área incluso en la
que el Estado ha disminuido su inversión y descuidado el
significado
que tiene.
Hablo,
desde ya, de los países periféricos, como los
latinoamericanos,
por ejemplo, ya que la inversiónen países como
Estados
Unidos, Japón y gran parte de los asiáticos, Alemania y
gran
parte de los europeos, en materia de desarrollo científico y
tecnológico,
aumenta constantemente y es considerada estratégica.
Cualquiera
que sea funcional a los intereses sectoriales de las instituciones
educativas
puede ser profesor, incluso ser titular de cátedra en una
institución
universitaria, sin que haya el menor control por parte del Estado –los
gobiernos- respecto de la calidad educativa de estas instituciones
y del servicio que presten.
Los gobiernos proveen “seguridad
jurídica”
a los inversores y empresas que muestran un interés en el
Estado,
o que se encuentran radicados en el mismo, o como un atractivo para que
se interesen, pero esa seguridad jurídica no se la dan a sus
ciudadanos.
La deuda interna en la mayoría de los casos se ha pagado con
bonos
a largo plazo o se ha decidido no pagarla. Los jubilados en Argentina
son
un excelente ejemplo. La deuda con el sector docente y los bajos
salarios
son otro ejemplo. La cantidad extraordinaria de personal que se ha
echado
de la administración pública en los distintos
países
de América Latina, sin que signifique una disminución del
gasto público, abultado a la vez por los altísimos
salarios
de los políticos que ocupan cargos en diferentes áreas de
la administración, pero que resultan incompetentes para resolver
los nuevos problemas que se presentan en el marco social.
Los
tribunales que tienen jurisdicción para entender de problemas
con
empresas que tienen subsidiarias en los países latinoamericanos,
o empresas latinoamericanas que tienen deuda con empresas o Estados
extraregionales,
no se encuentran en América Latina, sino, principalmente, en
Estados
Unidos que es donde están las casas matrices de esas empresas o
en países europeos.
Parece que la
tendencia
dominante se orienta alrededor del poder y las leyes del mercado
independientemente
y a espaldas de las necesidades y demandas humanas, que según
esas
leyes, deberán ser resueltas sin intervención del Estado.
El mundo se caracteriza por la revolución tecnológica, la
globalización económica, la liberalización
sostenida
de los mercados financieros y comerciales, la filantropía
caritativa
para resolver los problemas de la gente a cambio del rol
histórico
que hoy está abandonando el Estado, la estabilidad
geopolítica
cogestionada por los países poderosos en el marco de la ONU,
condicionada
por el poder de policía de la OTAN, o fuera de ella, el
repliegue
sobre los mercados centrales, la incorporación selectiva y
controlada
de economías emergentes y el tratamiento pragmático y
específico
de las crisis cuando y donde vayan surgiendo por organismos
supra-estatales,
como el FMI. Estas son las características dominantes en los
debates
en foros donde se concentra el poder y el pensamiento mundial, como el
de Davos (40bis1).
|
El proyecto central en la mayoría de los Estados de la
“periferia”
-América Latina es un área selecta de esa periferia, a
diferencia de Africa que es considerada desahuciada- se centra en
la
“estabilidad” monetaria y la posibilidad de “dolarización” de la
economía o proceder a la devaluación e ir a un sistema de
cambio flotante, alcanzar el grado de inversión -investmen
grade-;
mientras que los temas sociales son secundarios y abandonados al
funcionamiento
del mercado.
No existe en esta periferia -a diferencia de Europa- una conducta “defensiva” sea frente al proceso de globalización en defensa del Estado-Nación o para el desarrollo de proyectos conjuntos de desarrollo. La idea de un Estado Federal, un Estado-Región, o de un Estado-Red en el que converjan los objetivos básicos de desarrollo, de resolución de los problemas y los conflictos y de búsqueda de una mejor inserción mundial, no existe en esta periferia. Esta es su cultura histórica y las élites actuales proceden de la misma forma.
Salvo Estados muy poderosos, como Estados Unidos, que han establecido un modus vivendi entre el sector público gubernamental y el sector privado, que les ha permitido históricamente coexistir y operar en beneficio mutuo (40bis2), y algunos otros Estados, como Japón, u otros en Europa; en la gran mayoría de los casos -América Latina es un ejemplo-el sector privado, incluso el nacional, ha operado como un factor de poder, a veces, para imponer conductas al Estado. El aspecto económico de los golpes de Estado militar en América Latina -siempre aliados, salvo algunas excepciones, a los sectores económicos liberales- muestra claramente esto.
Si uno observa al sistema mundial histórico desde el punto de vista de los “actores”, en cuanto a cantidad y tipo, debería decir que desde el siglo XIX a la actualidad han variado. El orden mundial del siglo XIX tenía pocos actores y eran Estados. Durante el orden bipolar imperante en el siglo XX, la cantidad de actores estatales más que se duplicó, y además comenzó la influencia de actores transnacionales, particularmente a partir de los ‘60. En la actualidad y hacia el siglo XXI se podría hablar de un mundo, fundamentalmente transnacional con gran cantidad de Estados y, en este último caso, con tendencia a la fragmentación.
Consecuencia del avance del proceso de transnacionalización, el mundo pareciera estar pasando de un sistema internacional dominado por los conceptos de poder basado en la seguridad militar, a otro basado en las relaciones de interdependencia transnacional (41). Lo que no está en claro, es qué características tendrán esas relaciones de interdependencia -que de todas formas es desigualitaria-.
La visión y orientación –dirección hacia dónde va- del mundo depende de los actores preponderantes. Los militares en el sistema bipolar; los empresarios y banqueros o financistas, en el sistema que se está gestando actualmente. Por lo tanto, la visión del mundo y el “régimen de verdad” -cómo deben verse las cosas según los poderosos (42)- depende de la visión de estos actores preponderantes. Los valores dominantes, el tipo de orden y cómo conservarlo –mantenimiento del status quo en beneficio del “establishment”-.
El orden es diseñado por unos pocos actores, siguiendo, desde ya, las pautas de la estructura vigente. No obstante, hoy son muchos los que intervienen. El mundo se ha atomizado –y vuelto heterogéneo al transnacionalizarse- y el poder se “difunde” –se “atomiza entre muchos”-.
El Estado en el siglo XIX se centraba en el aspecto de la soberanía territorial. Hacia fines del siglo XX crecientemente considera los aspectos étnicos (42bis) y tecnológicos como factor diferencial, más que el aspecto territorial.
Tal vez, las nuevas tendencias se orientan en el sentido de que, a diferencia del pasado, hoy, las relaciones mundiales son protagonizadas por un creciente número de centros de poder, cuya actuación externa tiende a satisfacer una gama de objetivos mucho más amplia que en el pasado, no sólo a través del Estado-Nación, sino también de la sociedad civil organizada; se desenvuelve en torno a una agenda más compleja y menos jerarquizada; son manejadas por nuevos y múltiples agentes, distintos del Estado-Nación que ponen en juego recursos de poder no tradicionales en un contexto donde los “ejes” de relacionamiento e intereses son mucho más numerosos, cambiantes y entrelazados que antes (43).
La transnacionalización, consistiría en la integración de actores locales de distintas zonas geográficas, que tienen un objetivo común de carácter global. Los que tienen problemas de derechos humanos, la mujer, los problemas del medio ambiente, son ejemplos válidos de conductas corporativas que unen a personas en intereses comunes más allá de fronteras y nacionalidades. También es un actor transnacional aquél que opera más allá de las fronteras nacionales y cuyos actos traen consecuencias globales.
Para Tomassini, es el carácter global de los ámbitos de acción lo que define la naturaleza transnacional de los actores y no viceversa. Cada vez que se encuentre un actor transnacional, se lo verá actuar en un ámbito transnacionalizado, sea este la religión, la producción moderna o las finanzas (44). Claro está que Tomassini pareciera no reconocer la transnacionalidad de otros grupos como las ONG´s, por ejemplo.
Los Estados-Nación y los actores transnacionales operan de distintas formas en el sistema mundial. Mientras las relaciones interestatales se dan principalmente en el campo diplomático-militar-económico siguiendo criterios de interrelacionamiento que privilegian la soberanía, las relaciones transnacionales centran la acción de los distintos actores en otros segmentos de la realidad, que tienen que ver con el campo económico, social, ecológico, cultural, y forman una trama de relaciones que existe por sí misma como una realidad “transfronteriza” y fuera de todo esquema territorial-soberano (45). Pero también existen actividades vinculadas a lo estratégico-militar de carácter transnacional, toda vez que opera el narcotráfico, la guerrilla, o los grupos étnicos y religiosos que propenden a la fragmentación del Estado en defensa de sus intereses.
Ya no se mantiene la lógica interestatal como punto de referencia básico en las relaciones mundiales y en la configuración del sistema mundial.
La tendencia “transnacionalista” ha incrementado una estrategia de diversificación geográfica de la producción que se orienta a la creación de regiones productivas, independientemente de las “fronteras” nacionales. Estas acciones de las empresas transnacionales están regionalizando la economía mundial (Estados Unidos-Unión Europea-Japón) marginalizando Africa y las zonas mas deprimidas de América Latina y el Caribe, y Asia (46). Operan en el sistema mundial como nuevos actores que, en la mayoría de los casos, superan la incidencia que en el mismo tienen los Estados-Nación.
La
banca, los fondos de pensión y de seguro, más que
regionalizar,
han planetarizado el flujo financiero, marginando a aquellos Estados
considerados
”riesgosos” para sus intereses financieros o aquellas regiones -Africa
por ejemplo- cuya rentabilidad es baja o nula; más
allá
de la necesidad que tienen de inversiones para resolver problemas
básicos
de supervivencia.
A Indice del Libro

(29)
Ver sobre este tema a George Soros, La Crisis del Capitalismo Global:
La
Sociedad Abierta en Peligro, (Bs. As., Sudamericana, 1999), pág.
138.
(30)
Ver Joseph FRANKEL, International Relations in a Changing World,
(Oxford,
Oxford University Press, 1979), especialmente el Capítulo 9.
(31)
Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As.,
Edic. de la Universidad, 1998), págs. 173 y sigs.
(32)
Puig, Juan Carlos, Derecho de la Comunidad Internacional, (Bs. As.,
Depalma,
1974) pág. 13 y ss.
(33)
Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As.,
Edic. de la Universidad, 1998), la "Simulación del Proceso de
Génesis
y Evolución del Orden Mundial", pág. 117.
(34)
Ver Garnier, Lydia W., Soberanía Limitada
¿Soberanía
Nacional del Siglo XXI?, en Revista "GEOSUR", Vol. XIX, N° 220,
Montevideo,
Uruguay, Julio-Agosto 1998, págs. 9-20.
(35)
Knight, F.W., The State of Sovereignty and the Sovereignty of States,
(Oxford
University Press, 1992).
(36)
Holsti, K.J., International Politics: A Framework for Analysis,
(Englewood
Cliffs, N.J., Prentice Hall, 1967), pág. 91.
(37)
Ver FERRER, Aldo, Hechos y Ficciones de la Globalización, (Bs.
As.,
FCE, 1997).
(38)
Ver Laviña, Félix, en "Los Nuevos Actores del Sistema
Internacional"
y "Agenda Internacional", documento presentado al Seminario
Internacional
sobre "Teoría de las Relaciones Internacionales desde la
Caída
del Muro de Berlín a Nuestros Días", convocado por la
Cátedra
de Teoría General de las Relaciones Internacionales, Facultad de
Derecho de la Universidad de la República y el Instituto Artigas
del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Oriental
del Uruguay, Montevideo, Uruguay, 30-31 de Julio de 1998.
(39)
Ver, por ejemplo, Esther Barbé, "Relaciones Internacionales"
(Madrid,
Tecnos, 1995).
(40)
Ver OHMAE, Kenichi, El Fin del Estado-Nación, (Sgo. Chile,
Andrés
Bello, 1997), pág. 39 y sigs..
(40bis)
Lideres del Africa Firman las Bases para la Creación de una
Unión
Africana, CNN en español en internet,
http://www.cnnenespanol.com,
12/Jul/2000.
(40bis1)
Estas son opiniones del sociólogo catalán Manuel
CASTELLS,
vertidas en el diario "El País" de Madrid, del 12-Feb-1999.
(40bis2)
El gobierno norteamericano, en diferentes períodos
históricos,
ha llegado incluso a invadir con sus marines a países
latinoamericanos,
en defensa de los intereses de empresas, cuyas casas matrices se
encuentran
en EUA, siguiendo el criterio del Corolario Theodoro Roosevelt a la
Doctrina
Monroe. Este tema lo he estudiado largamente en DALLANEGRA PEDRAZA,
Luis,
“Relaciones Políticas entre Estdos Unidos y América
Latina:
¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?”, (Buenos Aires,
Edic.
del Autor, 1994).
(41)
Ver Luciano Tomassini, "El Proceso de Transnacionalización y las
Relaciones Externas en los Países Latinoamericanos" en
"Transnacionalización
y Desarrollo Nacional en América Latina" (Bs. As., Gel, 1984).
(42)
Este concepto lo he trabajado en "El Orden Mundial del Siglo XXI", (Bs.
As., Ediciones de la Universidad, 1998), pág. 47 y sigs..
(42bis)Tesis
de Huntington en su “Choque entre Civilizaciones”, publicado en Foreign
Affairs.
bravenet.com