Tapa Régimen Internacional

 

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Capítulo XIV

EL REGIMEN EN EL EJE POLITICO

INTRODUCCION

El eje político es el "cerebro" del sistema. Es el que permite establecer reglas para que las necesidades materiales y las de seguridad se satisfagan de una manera determinada.

No tiene poder propio, sino el poder de la "influencia" -influencia psicológica-. Para obtener poder material y llevar a cabo sus objetivos, debe "vincularse" con alguno de los otros dos ejes.

No obstante ello, la particularidad del eje político, es que se trata del "eje planificador" -es la "inteligencia" del sistema-. Es el que establece las reglas (orden), las pautas bajo las que se manejarán los miembros del sistema mundial.

También el que establece los valores y creencias, las pautas de justicia, y de equilibrio en el sistema, las alianzas que se celebren y, desde ya, el orden. Por supuesto, lo hará condicionado por las características dominantes que adopte el sistema, según se establezca un “vínculo” preferencial, o con el eje económico o con el eje estratégico-militar.

El sistema de alianzas, tiene que ver con los valores, las ideologías o los intereses. Dependiendo de que el vínculo del eje político sea con el estratégico-militar, las alianzas derivarán en la formación de bloques de seguridad, mientras que si es con el económico, se generarán bloques económicos o sistemas de integración.

Además, debe quedar en claro, primero, que no existen alianzas entre "desiguales". Segundo, que las alianzas se deben a "afinidades" existentes entre los actores que se reúnen. Problemas comunes, objetivos comunes, por ejemplo la OPEP, o la UE. Pueden haber actores reunidos en una llamada alianza, por ejemplo TIAR, en la que los miembros son desiguales en cuanto a la capacidad militar, por ejemplo EUA en relación con los países latinoamericanos. El objeto de esa "alianza" es proteger al sistema frente a posibles ataques de actores enemigos. No obstante, queda en claro que el sistema que se defiende no es "igualitario" sino que es dominado y conducido por el actor más poderoso, en este caso, EUA (1).

A. PRINCIPIOS, PAUTAS, VALORES Y REGLAS QUE RIGEN LAS
RELACIONES ENTRE LAS UNIDADES DEL SISTEMA

Las reglas de relacionamiento seguirán el criterio del vínculo principal, dependiendo de los factores dominantes:

1) Predominio de los factores políticos, relaciones “amigo-adversario”. Los actores polares compiten entre sí, pero no está en tela de juicio su existencia por el resto de los actores polares.

2) Predominio de los factores ideológicos, relaciones “amigo-enemigo”. Hay una lucha entre dos ideologías incompatibles. Se da una pugna entre los actores polares, por la primacía en el sistema poniendo en tela de juicio la existencia del otro actor polar.

Las tendencias mundiales hacia el siglo XXI, más allá de su particularidad dada por la gran cantidad de Estados y el alto índice de transnacionalismo, se basa en el esquema de relacionamiento amigo-adversario en el contexto de la “Tríada”.

A nivel inter-estatal, no hay una alta difusión de poder, más allá de la interdependencia creciente que se da en áreas temáticas, como la microelectrónica, informática, industria automotriz, robótica, etc.. Estas áreas, son principalmente controladas por empresas transnacionales, localizadas en el mundo asiático, NAFTA y la UE, por lo que se genera un predominio del “transnacionalismo” por sobre el internacionalismo interdependiente (2).

La gran incógnita está en cómo se compatibilizará la generación de régimen en un contexto sistémico heterogéneo por el tipo y numeroso por la cantidad de actores.

Esto dará lugar a nuevos procesos de polarización a nivel “horizontal” a la vez que a nuevos procesos de dominación “vertical” en un formato “multi-hegemónico” y transnacionalizado.

Probablemente en el “tope” del sistema, tal como ha ocurrido históricamente se planteen “alianzas” entre los actores privados transnacionales y los mega-Estados, otorgándose mutuos beneficios. Tal es el caso de Estados Unidos que, recibía el beneficio económico de las multinacionales que operaban en América Latina –y otras partes del planeta- a cambio de apoyarlas política e incluso militarmente, a punto de enviar sus marines si era necesario para invadir un país si su gobierno nacionalizaba o ponía en tela de juicio o en peligro sus intereses económicos. Las intervención en República Dominicana en 1965, en la que bajo el disfraz de evitar una “segunda Cuba”, y esgrimiendo el “Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe”, protegió a las subsidiarias de la banca privada cuyas casas matrices estaban en EUA, es ejemplificativo. Otras intervenciones o presiones las hubo para con la United Fruit Company en Guatemala en 1954, o la IPC en Perú con Velazco Alvarado en 1968 o con la Kennecot Cooper en Chile en la etapa de Allende, etc..

Si la configuración sistémica sigue el criterio planteado por Kenichi Ohmae, en el que el Estado-Nación da lugar al Estado-Región, entonces nos encontraremos con un mundo con muchos Estados (región), altamente transnacionalizados, donde la competencia entre Estados (región) será planeada por las ventajas que las transnacionales obtienen en sus sistemas económicos, financieros y mercados.

¿Cuáles serán las líneas de control intra-hegemónico? ¿Cómo se establecerá y mantendrá el equilibrio del sistema? ¿Cómo será el marco institucional?

Las líneas de control intra-hegemónico (3) o límites a las conductas autonómicas, que establecen los parámetros dentro de las cuales los miembros el sistema pueden operar libremente, forman parte del esquema de equilibrio del sistema, según la estructura emergente o vigente.

EQUILIBRIO DEL SISTEMA

El equilibrio puede ser calificado de "mecánico" o "político"; desde ya, entre los actores polares. No obstante, el equilibrio del sistema, más allá del equilibrio entre los polos -en este tipo de equilibrio no intervienen exclusivamente los actores polares, sino la totalidad de los miembros del sistema; por lo que se trata de un equilibrio, en un mundo estratificado y con miembros heterogéneos- depende, generalmente, de un "desequilibrio" entre los actores polares y los miembros de su ámbito hegemónico.

Esto ocurre, porque los "verdaderos actores", en realidad son los que "actúan" -los que tienen una política (exterior) de acción y no de reacción-, los que tienen capacidad de establecer las reglas del juego o, por lo menos, modificarlas en su propio beneficio. El resto son "unidades adscriptas" al sistema, según un patrón funcional (no funcionalista) de relaciones del sistema. Por ello, cuando a veces, los actores polares intervienen en una unidad adscripta a su esfera de influencia, con el objetivo de "restablecer" (o mantener) el equilibrio del sistema; se está haciendo referencia al equilibrio que fue (o pudo ser) quebrado (temporaria o definitivamente) por otro actor polar en su beneficio, quitándole ventaja a éste.

La unidad intervenida, es un simple peón en ese ajedrez y, en la medida en que no alcance una capacidad para modificar su status, quedará subordinada a las decisiones e intereses del actor hegemón.

Ejemplos de lo dicho, abundan: Intervención de EUA en forma indirecta, en Guatemala (1954), ya que el gobierno norteamericano consideraba que el gobierno reformista de Arbenz era una "cabeza de puente" para el avance del comunismo en América. Intervención de EUA en República Dominicana (1965), con la excusa por parte del gobierno de Johnson de defender a ciudadanos norteaméricanos (Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe), para luego reconocer que la situación interna en ese país, podía degenerar en una "nueva Cuba". Lo mismo puede decirse en el marco del bloque oriental, para las intervenciones soviéticas a través del Pacto de Varsovia en Hungría (1956-58) y en Checoeslovaquia (1968); y habría muchos más ejemplos tanto del lado de EUA como de la URSS.

El intervencionismo no necesariamente tiene que ser militar, puede ser de manera indirecta bajo presiones económicas por ejemplo.

El objeto es el restablecimiento del “equilibrio del sistema” por parte de aquél o aquellos que conducen al sistema y que, a su criterio, consideran que la “unidad adscripta” está poniendo en peligro la existencia del sistema.

Durante la etapa del bipolarismo, las líneas de control intra-hegemonico, operaban de acuerdo con los intereses de seguridad, dado que el conflicto ideológico Este-Oeste era el eje alrededor del que giraba el sistema; pero en un sistema multipolar, no es la seguridad el factor central, debido a que las relaciones interpolares no son amigo-enemigo, sino la rentabilidad y la competencia; por lo que los parámetros de “permisividad” que comprenden a la línea de control intra-hegemónico están vinculados a temas tales, como: pago de la deuda externa, seguridad jurídica al inversor o a las subsidiarias de empresas que se encuentran radicadas en esos países, apertura del mercado al libre comercio, etc..

Los que operen fuera de esos parámetros, serán sancionados, o no recibirán los beneficios que otorga el sistema a través de su régimen.

EL MARCO INSTITUCIONAL

El marco institucional que surgió con el bipolarismo no tiene respuestas adecuadas para el sistema mundial, de acuerdo con las nuevas tendencias.

O deberá adaptarse, o desaparecerá y emergerá un nuevo marco institucional a partir de las pautas de orden de hecho que resulten del proceso de polarización, siguiendo los nuevos criterios de vinculación entre el eje político y uno de los otros dos ejes de relacionamiento.

La mera reforma de los organismos internacionales, per sé no resuelve la problemática del orden mundial. El derecho no genera orden, sólo lo institucionaliza.

La novedad hacia fines del siglo XX, tiene que ver con la participación creciente de la “sociedad civil”, a través de métodos institucionalizados como son las organizaciones no gubernamentales (ONG’s) y las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC).

Han proliferado desde la década de los ’70 en diferentes áreas y provocado que los Estados –sus gobiernos- comiencen a contemplar ciertas áreas temáticas que antes no entraban en su consideración o eran meramente declarativas, y que van desde los derechos humanos, pasando por una gama importante de problemáticas sociales, hasta los temas ecológicos y del medio ambiente.

Esto está generando un nuevo “internacionalismo” a partir del “transnacionalismo” provocado por los métodos de presión de la sociedad civil a través de su conducta corporativa mediante las ONG’s y las OSC.

El tema de los derechos humanos, es un buen ejemplo, para mostrar un nuevo marco institucional internacional.

TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL

El siglo XX, que se caracterizó por los grandes contrastes: un alto desarrollo tecnológico, conquistas sociales y laborales y también desempleo generalizado; guerras y genocidios, finaliza, luego de muchos intentos y tropiezos, con la creación de una corte internacional en condiciones de juzgar a criminales de guerra, pero no es apoyada por una de las potencias más importantes: Estados Unidos.

Su propósito, sin embargo, no es la persecución y el castigo penal para los responsables de estos crímenes impunes, sino la disuasión para que tales crímenes no se repitan en un futuro.

Hay que remontarse a la Declaración de los Derechos Humanos adoptada hace medio siglo por Naciones Unidas para encontrar antecedentes de igual naturaleza. El Tribunal de Nuremberg, que fue constituido para juzgar a los jerarcas nazis, fue la respuesta de los ejércitos aliados, vencedores de la segunda guerra mundial, no una respuesta universal para juzgar a los vencidos, por sus crímenes de guerra y contra la humanidad. Fue la única y la última vez que los mayores responsables de regímenes criminales fueron sometidos a un juicio internacional.

La idea sería que hubiera un tribunal supremo que juzgara a todos.

Hacia fines de los ’60, Naciones Unidas incorporó la figura del genocidio como crimen de lesa humanidad y adoptó la Declaración Universal como plataforma de adhesión a principios comunes de respeto a la dignidad humana (4).

El bipolarismo basado en Yalta (1945), congeló toda iniciativa de aplicación del derecho internacional a violaciones de los derechos humanos. Primaron los intereses estratégicos de las grandes potencias, de manera directa sobre sus áreas de influencia o a través del veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Los años ‘90, trajeron el fin del imperio de los dos grandes bloques y del disciplinamiento que ejercían las dos superpotencias. Sin embargo, la guerra del Golfo de 1991, fue uno de los ejemplos de actuación multinacional bajo auspicio estadounidense como única superpotencia, generando nuevamente la idea de que la justicia internacional, no es posible administrarla de manera suprema e independientemente.

La creación de un Tribunal Penal de Justicia, fuertemente resistida por Estados Unidos y otros Estados, es también, desde esta perspectiva, el producto de la pérdida de control hegemónico de las grandes potencias militares que deja paso a un mayor protagonismo de la sociedad civil (5).

Estados Unidos ha fijado sus condiciones para apoyar al Tribunal Penal Internacional. Plantea que considerará firmarlo sólo si su jurisdicción automática se limita a los delitos de genocidio y, aún así, sólo cuando el país sospechoso haya firmado el tratado. EUA ya venía exigiendo que el tribunal se supedite al Consejo de Seguridad de la ONU.

Se opone a la jurisdicción automática para los crímenes contra la humanidad o para crímenes de guerra tales como violación y tortura. Uno de los principales temores que manifestó el gobierno norteamericano es que sus soldados podrían ser vulnerables a acusaciones de origen político.

Otros países que discrepan con el Tribunal Penal Internacional son: China, Siria, Francia, India (6).

¿HACIA UN NUEVO DERECHO INTERNACIONAL? ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL TEMA

Aunque resulte obvio el comentario, es importante aclarar que el derecho internacional es la resultante de los acuerdos entre los Estados, de manera bilateral, multilateral, o a través de los organismos internacionales -gubernamentales- que ellos crean. No obstante, están surgiendo normas, que generan -o intentan generar- obligaciones, pero que no son el resultado de acuerdos internacionales.

Con el surgimiento del Estado-Nación, cuya aparición se da con la Paz de Westfalia en 1648, -establecida en base a los tratados de Münster y Osnabrück- se inician dos características centrales, la de la “nacionalidad” -identidad- y la soberanía -el imperium-por un lado, y la “internacionalidad” por el otro. El “derecho de gentes” de la etapa feudal, se transforma en “derecho internacional”, intentando regular el funcionamiento del sistema inter-estatal.

El Derecho Internacional tiene cierta característica que lo diferencia del derecho interno de los Estados, más allá de tratarse de un derecho "entre Naciones". Como no hay un “parlamento del mundo”, el derecho internacional es la resultante de un proceso de “co-legislación” entre los gobiernos que pactan un acuerdo internacional o crean una organización internacional, pero cada uno de los Estados, es “individualmente” responsable en la medida de su poder por el cumplimiento, en los aspectos que le interesan, de ese acuerdo (7).

Justicia, conducta y norma son tres elementos de la estructura jurídica.

Para los "normativistas", la justicia está dada por la norma: "dura lex sec lex", la ley es dura pero es la ley.

Sin embargo, la norma es elaborada a partir de una realidad social y se aplica sobre esa realidad, que ostenta, a su vez, valores propios. De esta manera, surgen tres elementos necesarios, o tres dimensiones en la generación de la justicia, la norma -dimensión normológica-, la realidad social -dimensión sociológica-  y los valores -dimensión axiológica también conocida como dimensión dikelógica en honor a la diosa de la justicia-.

Los que generan la norma son los "repartidores supremos", que reparten potencia -lo que se puede- e impotencia-lo que no se puede-. Estos repartos pueden ser de "coordinación" -reparto autónomo- y se basan en la coordinacion entre los protagonistas, repartidores y recipiendarios, o de "subordinación" -reparto autoritario- cuando el repartidor o repartidores imponen su voluntad y los recipiendarios están subordinados a cumplirlo por el poder de aquellos.

                                             Gráfico 20

Dimensión Cuadrática del DIP

El conjunto de repartos, constituye el régimen u "orden de repartos". El régimen será de coordinación o de subordinación, siguiendo los criterios anteriormente expuestos (8).

En ambos casos hay poder, en el primero se da un "equilibrio" de poderes, en el segundo hay una "centralización" del poder y los que no tienen poder suficiente, obedecen.

Esto haría que a la declinación trialista del mundo jurídico, debiéramos, necesariamente, agregarle un cuarto elemento o dimensión -¿declinación cuaternaria o cuadrática?-, el poder. La capacidad de exigir el cumplimiento de la norma y también de sanción por incumplimiento. En la comunidad internacional, no hay un "árbitro supremo" con esta capacidad. Los más poderosos son los que pueden exigir o sancionar, mientras que el resto se ve obligado a cumplir con el rol de subordinados. Sin poder, la norma tiene carácter formal, pero no real. El poder de policía es uno de los problemas y debilidades en el contexto internacional, ya que no existe una comunidad internacional centralizada, por lo que los más poderosos son los que manejan esas posibilidades.
EL DERECHO INTERNACIONAL EN EL SIGLO XX

El siglo XX agrega nuevas características. Con el surgimiento y la proliferación de los organismos internacionales gubernamentales, a la internacionalidad se le agrega la “supranacionalidad”. Esto implica generación de reglas adoptadas por organismos internacionales o como resultado de acuerdos multilaterales, que están por encima de las normas internas del Estado. Los Estados no pueden generar normas que contradigan las normas internacionales.

Estos organismos internacionales son de carácter mundial, como la Sociedad de Naciones o la ONU, o de carácter regional como la OEA o la OUA. De tipo político, como los mencionados anteriormente; económico, como CEPAL o los sistemas de integración; o de seguridad, como OTAN, TIAR, Pacto de Varsovia, etc.

En la segunda mitad del siglo XX, se agrega una nueva tendencia dominante: la “transnacionalidad”. Esto ocurre a partir del surgimiento y la multiplicación en cantidad y tipo de actores transnacionales: empresas productoras y comercializadoras, banca, organizaciones no gubernamentales o de la sociedad civil, fondos de pensión o de seguros, etc..Los actores transnacionales comienzan a cumplir roles y a tener funciones, que anteriormente eran exclusividad del Estado-Nación, generándole obligaciones a éste y, en muchos casos, transformándose en actores centrales, generadores de reglas y obligando al Estado-Nación a operar como “gestor”, perdiendo de esta manera, la condición de actor. De este modo, nos encontramos con que la novedad del siglo XX tiene que ver con las nuevas características de funcionamiento del sistema mundial, a partir del surgimiento de una “supranacionalidad” emergente de la “internacionalidad” y, paralelamente, una “transnacionalidad” independiente de la internacionalidad. Además, este mismo fenómeno, marca el inicio del fin de una “macro-etapa”, la del “Estado-Nación” que seguramente dará lugar a una nueva macro-etapa -nuevo tipo de “status” diferente del “Estado-Nación”-, cuyas características no están claras, pero deberá dar lugar a un derecho que se corresponda con las características del nuevo Estado –status-. CAMBIOS MUNDIALES MOTORES DE CAMBIO EN EL DERECHO INTERNACIONAL Con los cambios mundiales que se dieron de manera abrupta a partir de la desintegración de la URSS en 1991, pero que se venían gestando desde algunas décadas antes, el derecho internacional que ya venía incorporando al derecho espacial, el derecho del mar y otras áreas temáticas, generando ramas especializadas, fue sufriendo una evolución en el tratamiento de las relaciones mundiales. La transnacionalización, por un lado y la creciente injerencia de Estados Unidos en los asuntos mundiales, por el otro, a partir de la desintegración de la URSS, plantean la posibilidad de la emergencia de nuevas formas de regulación de carácter global. Hay una pérdida de poder de las Cancillerías y una mayor injerencia privada en las relaciones exteriores. Se da una mayor influencia e intervención por parte del mercado y de la sociedad civil, aunque formalmente continúe en manos de los gobiernos centrales. La transnacionalización, es un fenómeno de relativa antigüedad; sin embargo, en los últimos años, se observa que algunos actores transnacionales tienen capacidad de generación de reglas -régimen-, por sobre la mayoría de los Estados –ONG’s, calificadoras de riesgo país-, por lo que el derecho no tiene raíz internacional -entre naciones- ni supranacional -por sobre las naciones- sino transnacional -más allá de las naciones-. Ejemplos bien característicos, están ligados al tema de la ecología y el medio ambiente,organizaciones de derechos humanos, organizaciones vinculadas a la mujer –ONG’s, OSC-, telecomunicaciones, informática–empresas-, servicios financieros, fondos de capital, calificadoras de riesgo de capital–banca y grupos transnacionales-. Las organizaciones no gubernamentales (ONG’s) y otros actores transnacionales ligados a estas áreas temáticas, han demostrado tener poder por sobre los Estados más poderosos, a la vez que generan pautas que no han podido establecerse a través de organismos internacionales que, por otra parte, sólo tienen capacidad de regulación, pero no de generación de normas -régimen-. Uno no se imagina a actores transnacionales "firmando tratados" -Microsoft, Intel, General Motors, Sony, MCI-WorldCom, etc.-, instrumentos que, por otra parte, forman parte de las relaciones internacionales -entre naciones- y no transnacionales. Esto hace pensar en la relevancia creciente de actores privados y del derecho privado con trascendencia externa –derecho “internacional” privado (9)-, por sobre el derecho internacional público, resultante del acuerdo entre Estados. Otro fenómeno importante que se está dando, es el poder normativo y judicial que genera Estados Unidos a partir de la presión sobre algunos países para que extraditen a ciertos individuos, nativos de estos países, para ser juzgados en tribunales norteamericanos. El caso Noriega, ex presidente de Panamá es un ejemplo, pero hay muchos otros casos no tan resonados. El caso Pinochet, detenido en Gran Bretaña, con pedido de extradición por España y otros Estados europeos y reclamado para su juzgamiento bajo la “soberanía” jurisdiccional de Chile (?) por su gobierno, constituye un caso muy particular (10). Ahora el gobierno chileno está tratando de recrear el Estado de Derecho, de manera tal de poder juzgar, no sólo a Pinochet, sino a todos aquellos que tuvieron alguna responsabilidad en los casos planteados por las organizaciones de derechos humanos. El gobierno norteamericano se toma atribuciones, como las de ejercer presión sobre otros Estados a partir de "certificaciones", por ejemplo, como es el caso de calificar a otros países por los resultados de su lucha contra el narcotráfico. Hay una lista de 32 Estados que reciben el calificativo de haber sido "certificados" o "descertificados", según si el gobierno norteamericano está conforme o no. Lo mismo hace en el área de derechos humanos, pese, y más allá de la competencia de Naciones Unidas. Esto significa que la "ley federal" norteamericana se estaría transformando en una ley internacional. Después de la primera guerra mundial, cuando el presidente Wilson propuso la creación de una Sociedad de Naciones, el senado norteamericano rechazó el ingreso de Estados Unidos a este Pacto aduciendo que “no hay ley internacional por sobre la ley federal norteamericana”. Otra actividad es la de generar la figura de que el Consejo de Seguridad de la ONU, debido a la carencia de tropas propias de la ONU –artículo 43 de la Carta de la ONU-, le "encarga" al gobierno norteamericano que asuma ese rol -caso guerra del Golfo Pérsico de 1991, como uno de los ejemplos que se podrían citar- favoreciéndose de esta manera que Estados Unidos asuma el rol de "policía mundial", a la vez que estableciéndose un criterio "militar" de las relaciones mundiales y hacia dónde debería orientarse el futuro orden, según la interpretación del interés nacional norteamericano. Las actividades de los cascos azules de la ONU, deberían hacerse con el conocimiento, la planificación conjunta y la participación del ECOSOC, ya que la mayoría de los conflictos en los que intervienen los cascos azules tienen raíz económica-social. Los cascos azules sólo deberían actuar para mediar en el conflicto, pero luego solucionarse la esencia del mismo a partir de la intervención del ECOSOC, hecho que no ocurre ni está proyectado. LAS NOVEDADES MATERIALES

El derecho internacional revista novedades importantes en diferentes áreas, pero la más significativa, pareciera ser el área de derechos humanos, particularmente vinculada a los crímenes de lesa humanidad. Estos tienen que ver con el derecho penal de los Estados, pero parece que la posibilidad de su juzgamiento, comienza a trascender sus fronteras.

Una característica histórica del derecho penal, tiene que ver con la temporalidad: prescribe toda posibilidad de accionar pasado un tiempo determinado, y la territorialidad, ya que su aplicación se da en un ámbito jurisdiccional dado. Hoy, la prescripción y la territorialidad pierden vigencia, particularmente en los casos considerados como crímenes de "lesa humanidad".

Ahora se considera que los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles y que pueden ser juzgados por otros jueces además de los "territoriales".

La persecución de los delitos de lesa humanidad comenzó al finalizar la segunda guerra mundial, a partir de la creación del Tribunal de Nuremberg, establecido por los vencedores, para juzgar a los nazis. Esto se mantuvo en vigencia, mediante la persecución permanente, sin atender a límites de tiempo ni de espacio, de los criminales de guerra nazis que huyeron a otros países. Caso de Adolf Eichmann, que huyó a la Argentina y fue secuestrado por miembros del servicio secreto israelí en Buenos Aires llevándoselo sin pedir su extradición. También está el caso de Priebke, que se encontraba en Argentina y que fue extraditado.

Actualmente se ha ampliado, con los procesos al general croata Tihomir Blaskic, por el Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia, creado por las Naciones Unidas en 1993 con sede en La Haya, que le impuso la pena de 45 años de prisión por el asesinato de musulmanes bosnios entre 1992 y 1994.

El Tribunal abandonó otra de las barreras tradicionales del derecho penal, el principio de no retroactividad, por el que nadie puede ser juzgado por un tribunal creado "después" de los crímenes que se le imputan. De todas formas, la no retroactividad ya había sido desconocida cuando se formó el Tribunal de Nuremberg.

El caso de Augusto Pinochet, reviste otras características. El juez Garzón dio un paso revolucionario aun para el derecho penal contra los delitos de lesa humanidad, porque tratándose de un juez "nacional", intervino en delitos cometidos en otro país.

Además, el juez Garzón no sólo intentó procesar a Pinochet por los crímenes contra ciudadanos españoles que residían en Chile durante la dictadura, sino también por los crímenes de lesa humanidad contra cualquier ser humano fuera chileno o no.

Esto da lugar a un nuevo principio: el de la “persecución universal”. Ya que Chile no juzga a Pinochet, el Juez Garzón se arroga la facultad de hacerlo. De esta forma, se plantea una facultad “concurrente” de los jueces de todo el mundo contra los crímenes de lesa humanidad.

De todas maneras, el principio de persecución universal que invocó el Juez Garzón reconoce límites. Uno de esos límites fue impuesto por el Ministro del Interior británico, Jack Straw, al liberar a Pinochet por razones humanitarias (11).

Ahora nos encontramos con novedades adicionales, al ser detenido en Roma, el 8 de agosto de 2000, a pedido del gobierno francés, para ser extraditado y juzgado, el mayor del ejército argentino (R) Jorge Olivera, acusado en Francia por el secuestro y desaparición de Marie Anne Erize, en 1976.

En Francia, se considera que tienen una situación pendiente con la Argentina, a partir de la negativa del gobierno de este país, de conceder la extradición del ex marino Alfredo Astiz, condenado a cadena perpetua por la justicia francesa por la muerte de dos ciudadanas de esa nacionalidad. La Cancillería Argentina, habría recibido un pedido hecho en el mes de julio de 2000, por el juez francés del caso para interrogar a militares vinculados con la desaparición de compatriotas. En esa solicitud se habría incluido al mayor (R) Jorge Olivera. Paradójicamente, éste, para esa época, representaba como abogado patrocinante, a dos familiares de marinos muertos en el ataque británico al Crucero General Belgrano, durante la Guerra de las Malvinas  en 1982, haciendo una presentación en la Corte de Estrasburgo contra Gran Bretaña, ya que el gobierno argentino se habría negado a hacerlo como Estado en la Corte de la Haya. No obstante, al poco tiempo, la demanda presentada  fue rechazada por la Corte por improcedente y archivada. NUEVAS FORMAS DE GESTACION DE FUENTES INTERNACIONALES

Internacionalización de las normas federales: ley Helms-Burton, iniciativa 187, iniciativa 209 del Gobierno de California; presiones del gobierno norteamericano en materia de derechos humanos -según sus criterios y no los de Naciones Unidas- y de patentes (sobre el Gobierno Chino, cubano y argentino entre otros); ONG’s en materia ambiental y la generación de conductas; ONG’s y OSC de derechos humanos; nuevas relaciones comerciales bajo el status de OMC; "certificación" y "descertificación" de aproximadamente 32 gobiernos en materia de lucha contra el narcotráfico.

1. Aspectos Normativos Financieros y Comerciales.

Origen predominantemente transnacional de la voluntad normativa financiera, con pérdida progresiva del control internacional:

El control de la unidad monetaria lo tienen los Estados pero no del flujo financiero: (deuda, inversiones, bolsa) que, en realidad, lo detentan el mercado de capitales y la banca privada. Este último es manejado fundamentalmente por la banca como tal o como gestora de las administradoras de fondos de pensión (por ejemplo las: AFJP argentinas; los fondos de seguros, los fondos de fideicomiso o el mercado de capitales), o por las calificadoras de riesgo país.

En el caso del comercio, debido a la OMC todavía se observa una estructura "internacional"; la que se desearía emular también en el segmento financiero con la creación de una Organización Financiera Internacional porque su comportamiento es fundamentalmente transnacional.

2. Internacionalización de la Norma Federal de Origen Norteamericano:

Pese a la existencia del creciente fenómeno transnacional, se observa en el caso particular de Estados Unidos, que intenta internacionalizar su normativa federal. Esto, no obstante responde a un fenómeno histórico ya que en el caso de la Sociedad de Naciones en una situación inversa, el senado norteamericano no aprobó la propuesta del Presidente Wilson porque no aceptó que hubiera ninguna norma por sobre la ley federal. Sin embargo, veremos a continuación su voluntad normativa internacionalizada.

La inciativa 187 del Gobierno del Estado de California, que se ha federalizado, o sea que tiene aplicación a nivel nacional, sanciona a los inmigrantes ilegales quitándoles beneficios en materia de educación y de salud. La iniciativa 209 la complementa en materia de protección de derechos civiles de los ciudadanos frente a los inmigrantes ilegales lo que se ha manifestado con la construcción de un cerco de alambre de púa que abarca la zona fronteriza de Mejicali y que se extendería a toda la frontera norteamericana-mejicana, actualmente perfeccionada por un muro de cemento.

La ley norteamericana Helms-Burton(1995) complementaria de la Torricelli (1992) sanciona a los inversores internacionales en Cuba sobre bienes que han sido confiscado a ciudadanos norteamericanos. La ley todavía no tuvo aplicación jurisprudencial pero ha despertado en gran debate internacional con Canadá y México, socios de Estados Unidos en el NAFTA, con otros países de América Latina y con la Unión Europea principalmente.

Los vínculos bilaterales del Gobierno norteamericano con el Gobierno Chino y con el Cubano son propuestos a partir del predominio de la voluntad normativa norteamericana toda vez que el resultado de esas relaciones está condicionado a los intereses que el Gobierno de Estados Unidos tiene en materia de ley de patentes y en materia de derechos humanos. En el primer caso (ley de patentes) existe una mixtura de un interés transnacional con la voluntad normativa federal ya que los intereses de las patentes pertenecen a empresas que tienen una alianza de intereses con este Gobierno (China y Argentina). En el segundo caso (derechos humanos) se trata más de los intereses políticos norteamericanos que de los propósitos universales establecidos en Naciones Unidas en materia de derechos humanos (China, Cuba).

La "certificación" o la "descertificación" por parte del gobierno de Estados Unidos, de aproximadamente 32 gobiernos, aprobando o desaprobando -con las consecuencias correspondientes en materia económica y política-, la lucha que estos llevan a cabo contra el narcotráfico; a la vez que la política de demandar la extradición de ciudadanos de países donde funcionan carteles de droga, para ser juzgados en tribunales norteamericanos (12).

Caso de la extradición acordada por la Corte Suprema de Justicia venezolana el 22 de mayo de 1997 del ciudadano colombiano Justo Pastor Perafan, por presunta vinculación al Cartel de Cali, por pedido de extradición presentado por el gobierno de EUA 90 minutos antes que el pedido presentado por el gobierno de Colombia. No obstante ello, el gobierno colombiano ha manifestado su conformidad con el laudo de la Corte Suprema de Justicia venezolana, por ser su jurisdicción (?).

Evidentemente estos tribunales tienen jurisdicción para dictar sentencias de extradición, peor no para juzgar a sus ciudadanos. Ya está en una cárcel norteamericana juzgado por tribunales de ese país, el ex presidente de Panamá, Noriega.

Por otra parte, en materia judicial, tanto el mundo industrializado, como las transnacionales y el FMI exigen de los países del "Sur" una mayor "seguridad jurídica" para los inversores y las subsidiarias de empresas que se asienten en estos países; mientras que la "seguridad jurídica" para los ciudadanos de los países del "Sur" es inexistente.

Esto ocurre merced a la falta de un “poder de policía” mundial independiente del poder de los Estados. Los Estados más poderosos se atribuyen esta capacidad ante la ausencia de un “árbitro supremo” que exija el cumplimiento de las normas o sanciones por incumplimiento.

3. Voluntad Normativa Transnacional que Genera Obligaciones Normativas Estatales e Internacionales

El tema del medio ambiente es el detonador de este nuevo proceso. La protección ambiental, el desarrollo autosostenido, la problemática ecológica no nació de la voluntad de los Estados, ni de la voluntad supranacional, sino que tiene origen transnacional.

En el caso de los derechos humanos, pese a la antigüedad de la Declaración Universal, la aplicación practica se debe a la defensa que las ONG’s y OSC hacen, más que a la voluntad estatal. Deberíamos decir que, gracias a la defensa transnacional es que los derechos humanos fueron protegidos en Estados manejados por gobiernos dictatoriales o por pseudo-democracias.

En los casos del medio ambiente, como de derechos humanos, se observa un fenómeno de "globalización altruista", contrariamente a las presiones norteamericanas en materia de derechos humanos, de ley de patentes o de modelo capitalista de mercado, que generan un "globalismo egoísta".

En el caso de la evolución de los derechos de la mujer, es más fácil que una ONG y una OSC se oriente a la satisfacción plena de sus derechos y aspiraciones que el Estado nacional al que pertenece. Existe mayor vinculación de intereses entre mujeres de diferentes nacionalidades que entre la mujer de una nacionalidad y su propio gobierno, independientemente de ideologías o electoralismos.

Lo mismo se puede decir en el caso de otros derechos sociales: niñez, trabajo, pobreza, discapacidad, etc..

NUEVAS CARACTERISTICAS: OBSERVACION PRELIMINAR

Hasta ahora estamos acostumbrados a pensar en un derecho internacional basado en la voluntad exclusiva de los Estados. La emergencia de nuevos actores y sujetos internacionales, en muchos casos con mayor capacidad y poder que grupos de Estados, nos obliga a considerar la generación de voluntad normativa a partir de estos nuevos sujetos:

Actor Transnacional: Bajo el concepto genérico de actores transnacionales cito a las empresas transnacionales, la banca, las calificadoras de riesgo de capital y las ONG’s, que son sujetos que expresan voluntad y presión en segmentos que antes eran monopolios de los Estados: comercio, finanzas, conflictos y seguridad.

Además, el sujeto estatal, por ahora en el único caso de Estados Unidos, debido a una capacidad particular, reorienta la generación normativa del marco federal al marco internacional rompiendo con el esquema de George Scelle de que la norma internacional emerge del "desdoblamiento funcional" resultante de la voluntad entre Estados, aunque bajo la responsabilidad individual de que se cumpla lo acordado, toda vez que, en este caso, surge de la voluntad de un solo Estado, y esto produce un nuevo fenómeno normativo internacional.

Tal vez, debido a las nuevas características que adopta el Estado, siguiendo las hipótesis de trabajo arriba expuestas, el derecho internacional de paso al surgimiento del derecho de la “comunidad” internacional. Un derecho comunitario en el que todos los actores convergerían.

Deberíamos hablar de un “derecho internacional revolucionario” dado los cambios que la propia realidad le imprimen a los actores, las relaciones, los fenómenos y las decisiones.

Si el Estado-Nación en el concepto de Max Weber (13) tiene el monopolio de la coerción y el gobierno es el que establece el régimen de “asignación autoritativa de conductas”, ¿cómo será el régimen en el Estado-Red o postmoderno, si estamos hablando de un derecho con características comunitarias donde los vínculos predominantes son horizontales y en pie de igualdad?

Si este tipo de Estado prospera en todo el planeta, como ocurrió a posteriori de la Paz de Westfalia, ¿estaríamos yendo hacia un mundo en red coordinado por un derecho internacional comunitario? De acuerdo con Ferdinand de Tönnies (14) la comunidad sigue un régimen de “coordinación” mientras que la sociedad sigue un régimen de “subordinación”. En este caso, no me quiero referir a la comunidad, en términos de vínculos espontáneos (15), sino a la comunidad en términos de red de vínculos coordinados con el objeto de alcanzar objetivos comunes.

Siguiendo los criterios de Robert Cooper (16), tal vez deberíamos hablar, no de una comunidad sino de varias comunidades con diferentes características que coexisten temporalmente. Lo mismo ocurrió durante la Edad Media (17), más allá de que el “mundo” tenía características “eurocéntricas”.

Una comunidad basada en vínculos espontáneos mostraría un derecho básico y en estado primitivo que debería evolucionar hacia un derecho más complejo basado en las características de la sociedad, pero que se basaría en un régimen de “subordinación”. Este derecho es el que ha regido al Estado-Nación en los últimos casi cuatro siglos. El sistema mundial, al carecer de un grado mínimo de “centralización” -no hay un Estado mundial, ni un gobierno mundial- se ha manejado con las características –caracterizadas por Juan Carlos Puig como primitivas o básicas- del derecho de la comunidad internacional. Sin embargo, cuando hago referencia al derecho comunitario, lo vinculo con un sistema en red, con actores heterogéneos que tienden a coordinar sus relaciones, más que a subordinar sus vínculos. Hay una flexibilización de las conductas impositivas orientadas a la cooperación más que al equilibrio de poderes.

En este sentido, el “derecho comunitario” no podría ser calificado como un derecho “supranacional” al estilo del derecho que surge en la “comunidad” europea, como algunos autores lo califican (18), sino un derecho que debe abarcar todos los ejes de relacionamiento, el internacional, el supranacional, el transnacional y el subnacional. Bajo esta perspectiva, el derecho comunitario del “Estado-Europa” estaría en formación, aunque por ahora tendría todavía demasiadas características de supranacionalidad y pocas de transnacionalidad y subnacionalidad.

A esto es a lo que llamo “derecho internacional revolucionario”, ya que cambiaría el “eje” de aplicación de la “subordinación” a la “coordinación”.


© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com   


(1) El tema de los ejes de relacionamiento y su funcionamiento, lo he desarrollado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. IX. El tema de la desigualdad en las alianzas y el desequilibrio del sistema, lo he desarrollado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre EUA y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Bs. As., Edición del Autor, 1994).

(2) Sobre este particular, es interesante el pensamiento de Kenichi Ohmae, “El Fin del Estado-Nación”, (Sgo. de Chile, Andrés Bello, 1997), que juega con el esquema de la transformación del Estado-Nación y el desarrollo de las regiones.
(3) Este tema lo desarrollé en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), págs. 131-133.
(4) Resolución 239/XXIII, del 26 noviembre de 1968, Recordando las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas 3 (1) de 13 de febrero de 1946 y 170 (11) de 31 de octubre de 1947, sobre la extradición y el castigo de los criminales de guerra; la resolución 95 (I) de 11 de diciembre de 1946, que confirma los principios de derecho internacional reconocidos por el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg y por el fallo de este Tribunal, y las resoluciones 2184 (XXI) de 12 de diciembre de 1966 y 2202 (XXI) de 16 de diciembre de 1966 que han condenado expresamente como crímenes contra la humanidad la violación de los derechos económicos y políticos de la población autóctona, por una parte, y la política de apartheid, por otra; las resoluciones del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas 1074 D (XXXIX) de 28 de julio de 1965 y 1158 (XLI) de 5 de agosto de 1966, relativas al castigo de los criminales de guerra y de las personas que hayan cometido crímenes de lesa humanidad.
(5) Ver El Tribunal Penal internacional, Diario Clarín, 23 de julio de 1998.
(6) Ver Estados Unidos Pone Condiciones para Apoyar un Tribunal Penal Internacional, en Diario El País, España, 11 julio 1998.
(7)George Scelle, es el mentor de este criterio que denominó “desdoblamiento funcional”. Se da un “desdoblamiento funcional”; ya que en el ámbito interno, los gobiernos legislan según las pautas constitucionales y en el ámbito internacional se transforman en colegisladores en tanto firman acuerdos internacionales. Este tema lo he analizado en, La Problemática del Orden, (Bs. As., Pleamar, 1981), pág. 4. También ver Vincent, R.J., No Intervención y Orden Internacional, (Buenos Aires, Marymar, 1976), pág. 326.
(8) Si bien a principios de siglo, en Europa ya había autores italianos, franceses y alemanes, que desarrollaron estos criterios, así como también en EUA, Australia, México, Brasil, el creador de la teoría trialista es el argentino Werner Goldschmidt "Introducción Filosófica al Derecho. La Teoría Trialista del Mundo Juridico", (Buenos Aires, Depalma, 1973), quién desarrolló esta teoría para el derecho internacional privado, siendo Juan Carlos Puig "Derecho de la Comunidad Internacional", (Buenos Aires, Depalma, 1974), Vol. I, quién la tradujo para el derecho internacional público y desarrolló una buena cantidad de casos siguiendo el criterio trialista.
(9) En realidad no existe un derecho internacional privado, sino un derecho privado nacional con conexiones extranjeras.
(10) Ver el caso Pinochet más adelante.
(11) Ver Diario La Nación, Buenos Aires, Está Naciendo un Nuevo Derecho, 9 de marzo del 2000.
(12) Caso de la extradición acordada por la Corte Suprema de Justicia venezolana el 22/5/97 del ciudadano colombiano Justo Pastor Perafan, por presunta vinculación al Cartel de Cali, por pedido de extradición presentado por el gobierno de EUA 90 minutos antes que el pedido presentado por el gobierno de Colombia. No obstante ello, el gobierno colombiano ha manifestado su conformidad con el laudo de la Corte Suprema de Justicia venezolana, por ser su jurisdicción (?). Evidentemente estos tribunales tienen jurisdicción para dictar sentencias de extradición, peor no para juzgar a sus ciudadanos. Ya está en una cárcel norteamericana juzgado por tribunales de ese país, el ex presidente de Panamá, Noriega. Por otra parte, en materia judicial, tanto el mundo industrializado, como las transnacionales y el FMI exigen de los países del "Sur" una mayor "seguridad jurídica" para los inversores y las subsidiarias de empresas que se asienten en estos países; mientras que la "seguridad jurídica" para los ciudadanos de los países del "Sur" es inexistente.
(13) Max Weber, Economy and Society: An Outline of Interpretative Sociology, (Berkeley, University of California Press, 1978). Edición en español, Economía y Sociedad, (México, FCE, 1964), Segunda Edición.
(14) Tönnies, Ferdinand, Comunidad y Sociedad, (Bs. As., Losada, 1947).
(15) Sobre este particular, ver Puig, Juan Carlos, Derecho de la Comunidad Internacional, (Buenos Aires, Depalma, 1974) Cap. I.
(16) Cooper, Robert, The Post-Modern State and the World Order, 1996, citado en ZALDÍVAR, Carlos Alonso, “En un Mundo Roto”, Diario "El País", Madrid del 10-Nov-98.
(17) Ver el caso planteado por Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977). Chapter 10, pages 254255, sobre el Estado neo-medieval.
(18) Ver Halajczuk, Bohdan T., y Moya, María Teresa, Derecho Internacional Público, (Buenos Aires, Ediar, 1999) Tercera Edición, Cap. XXXII.