Realismo Sistémico Estructural

 

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Capítulo IX

“Racionalidad” del Poder en la Generación y Mantenimiento del Orden

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

 

El realismo-sistémico-estructural, considera a las instituciones internacionales, como el producto de una estructura de poder que las implementa para cristalizar un orden alcanzado de hecho, resultado de un proceso de pugna entre los actores del sistema en forma asimétrica, utilizándolas como “reguladoras” [418] de ese orden, y no como las generadoras del mismo.

Los actores son los que, a través de su poder -asimétrico- y voluntad, asignan a los recipiendarios -los que carecen de poder suficiente- lo que pueden y lo que no pueden, generando “principios supremos de reparto” o regímenes; mientras que las instituciones internacionales, son las reguladoras de los principios de reparto, se encargan de que se cumpla lo que generan los repartidores [419] , pero no tienen capacidad de generación de reglas, más allá de que, en algunos casos así parezca [420] .

Estos “repartidores” de potencia e impotencia -lo que se puede y lo que no se puede-, son los árbitros supremos ya que, al no haber un Estado mundial, la capacidad de gobierno del sistema la ejercen de manera arbitraria, los que más poder tienen, en forma competitiva y, en ciertos casos, conflictiva -caso de la guerra fría durante el sistema bipolar- tendiendo a dominar hacia abajo, generando esferas de influencia, con la consecuente resistencia de abajo hacia arriba. Este proceso se da dentro de ciertos parámetros establecidos por la estructura, o configuración de poder vigente o emergente.

Los que están arriba tienden al mantenimiento del status quo, mientras que los que están abajo buscan diferentes metodologías para cambiarlo. Esto último es lo que he llamado construcción de poder o realización de alianzas estratégicas, dependiendo de la metodología o la forma que se busque para alcanzar el objetivo de modificar el status quo propio, con los mínimos costos. Esto muestra la “dinámica” permanente del sistema que ha hecho que, históricamente, evolucionara y mostrara distintas “macro” y micro” configuraciones sistémicas [421] .

Gráfico 17 Poder, Orden y Justicia Mundial

Arbitro Supremo

En este contexto han aparecido, dentro de la macro-etapa del Estado-Nación, como un signo de cambios substantivos de la misma, actores no estatales de diferentes características, que intervienen con metodologías diversas a las utilizadas por los Estados-Nación, para generar reglas, mantenerlas, o modificarlas.

En ciertos países altamente industrializados como EUA, algunos europeos o el caso particular de Japón, en el que existe una comunión entre el Estado y los grupos privados japoneses, se han dado alianzas estratégicas Estado-corporaciones, de forma tal que mutuamente se apoyan y benefician [422] ; hecho que no se da en la periferia, en la que Estados poderosos y directivos de grupos empresariales y de la banca, buscan cooptar a los gobiernos, o imponer gobiernos funcionales a sus intereses, de forma tal de poder controlar los recursos de esos países, la mano de obra, el mercado, etc. Los gobiernos de la periferia que resultan funcionales, cumplen con una política proconsular, más que de administradores de los asuntos de Estado. Cuando se niegan a cumplir con tal función, son marginados, bloqueados y hasta “golpeados” [423] bajo diferentes justificativos de forma tal que caigan para que su puesto lo ocupe otro que sea funcional. Esto, agregado al estado de fragmentación y “auto-fragmentación” [424] en el que se mantiene a los Estados de la periferia, hace sumamente compleja la posibilidad de que entre estos países se celebren alianzas estratégicas, que les permita fortalecer la capacidad negociadora y tener un mayor margen de maniobra, no sólo frente a países poderosos, sino también en un contexto mundial altamente transnacionalizado. A lo que se llama “integración” es, en realidad, una forma de “liberación del comercio” en los términos de “regionalismo abierto” promovido por la OMC, que nada tiene que ver con la celebración de alianzas estratégicas.

El circuito histórico durante la macro-etapa del Estado-Nación, para la generación de sistemas internacionales y el orden, estuvo dado por un proceso de polarización entre los miembros del sistema en forma asimétrica siguiendo criterios estructurales [425] , de forma tal de ir generando reglas -régimen- en el marco de los ejes básicos de relacionamiento: el económico, el estratégico-militar y el político [426] .

La forma que adoptará el sistema, está condicionada por la estructura, de manera tal que los miembros del sistema no se interrelacionan e intercondicionan de cualquier manera, sino que siguen los criterios estructurales. Es en la estructura donde el decisor debe “leer” cuáles son las características del funcionamiento del sistema, así como cuáles son los parámetros de cambio -líneas de control intrahegemónicas- dentro de los cuales su política exterior es razonable, obteniendo más beneficios que costos.

De esta forma, se va generando el régimen, que también condiciona al sistema de manera institucional, pero que es condicionado a su vez por la estructura. La “cristalización” de la estructura -cuando el proceso de polarización llega a un punto de saturación: nadie pueda avanzar más de lo que avanzó o retroceder más de lo que lo hizo- y la existencia de régimen, permiten la generación de un orden relativamente estable. Los parámetros -dentro de los cuales pueden oscilar las acciones de los miembros del sistema- de ese orden están dados por la estructura -configuración de poder- y el régimen -marco institucional resultante-.

Gráfico 18 Génesis y Evolución del Sistema y el Orden

Génesis del Sistema

Dentro de esa configuración sistémica y el orden correspondiente, se dan cambios, pero entre parámetros [427] . Esta es la resultante natural de los movimientos de reacomodación dentro del sistema. Los que están disconformes con el status quo vigente, tenderán a transformarse en desordenadores, ya que buscan, de alguna manera, cambiar el status que les ha tocado por uno mejor. En estos casos, el sistema -quienes lo conducen- genera procesos homeostáticos, que buscan restaurar el equilibrio sistémico.

Este circuito, desde la década de los ’60 del siglo XX, se ha visto condicionado por la incidencia creciente de los actores no estatales que, de actuar como “grupos de presión” han pasado a ser “factores de poder” globales, de manera tal que el sistema ahora es heterogéneo -compuesto por actores estatales y no estatales. Ver Gráfico “Sistema Mundial: Desarrollo Histórico”- y la estructura muestra una configuración de poder mixta, reflejándose en la generación de régimen que crecientemente expresa los intereses de los actores no estatales y también en el orden.

Entender la lógica interna del funcionamiento del sistema -que está en la estructura (“configuración de poder”) y no en las instituciones creadas como consecuencia-, permite llevar a cabo políticas racionales que resultarán en una maximización de beneficios con mínimos costos.

A esto lleva la perspectiva realista-sistémica-estructural, y no la creencia de que aliarse con el hegemón -dependencia racional- otorga ventajas que los que no lo hacen pierden.

La Racionalidad en la Política

Una política exterior racional, trata de llevar al mínimo los riesgos y maximizar los beneficios para los objetivos que se están planteando.

Muchos Estados -gobiernos de turno- no se plantean objetivos. En general, su política exterior es el resultado de una reacción” frente a situaciones externas que “impactan”, más que una “acción” en función de un proyecto explícito o implícito [428] . Hay casos en que el establecimiento de un vínculo dependiente, hace que los decisores establezcan su política exterior siguiendo los lineamientos de la potencia hegemónica. Uno se cuestiona hasta qué punto esto puede ser considerado una política externa. Al menos no lo es desde el punto de vista de la “acción” externa; más bien lo es desde el punto de vista de la “reacción frente a demandas o imposiciones externas” o a la “resolución de problemas”.

Gráfico 19 Régimen y Orden

Régimen y OrdenMinimizar los riesgos y maximizar los beneficios, requiere de la prudencia política, o la consideración de las consecuencias políticas de una acción aparentemente moral o excesivamente teñida de la ideología que se ostenta. La ética política considera actuar acorde con la limitación y la necesidad. Consiste por lo tanto en saber medir los obstáculos, las dificultades, los peligros; en conocer las causas de los hechos, procesos o fenómenos y actuar teniéndolas en consideración. Las acciones serán morales políticamente, en cuanto quien decida, adquiera o conserve poder, no en beneficio propio, sino en beneficio de aquellos a quienes representa legítimamente [429] .

Lo opuesto a prudencia en este caso, sería ingenuidad o puerilidad política; esa incapacidad para ver la realidad en su dimensión; y en el caso de gran parte de la élite de la periferia que tiene poder de decisión o para instalar y/o controlar a los que van a gobernar, la ingenuidad de que el poderoso los va a considerar y a tratar como a un igual [430] . Muchas veces no se trata de ingenuidad, sino de corrupción [431] . El decisor simplemente se vende y traiciona los intereses de la Nación, bajo el disfraz de llevar a cabo políticas que, presuntamente, beneficiarán al país.

En la historia de la humanidad no existió un sólo caso en el que una potencia tratara en pie de igualdad a un Estado periférico. Siempre se ha servido de él, de su lealtad y fidelidad para sus fines propios a cambio de algún tipo de prebenda.

Muchos decisores -y también intelectuales- de países periféricos, observan un espejismo de la realidad y toda política es apuntada al espejismo, no a la realidad. Este tipo de ingenuidad política es autodestructiva ya que desconoce a la realidad tal como es, y se opera tal como debería ser o se cree que es. Es la típica actitud de los idealistas, juridicistas, institucionalistas, que consideran que la realidad es algo amorfo y que sólo tendrá orden y orientación, en la medida en que se cree un entramado jurídico-institucional adecuado, a la vez que suponen que todos están dispuestos a subordinarse pasivamente a ese entramado jurídico-institucional. Esta perspectiva desconoce que es sólo el poder el que permite la vigencia de ese entramado jurídico-institucional y no que se sostiene por sí mismo. Un buen ejemplo de lo dicho es la forma en que el gobierno de EUA decidió desconocer al Consejo de Seguridad (CS) de la ONU en el caso Irak II en el 2003. También se podrían citar ejemplos anteriores, como el de la Resolución Unión Pro Paz o “Unidos Para la Paz”, para el caso Corea en 1950, promovida por el representante del gobierno de EUA en el marco de la Asamblea General (AG) de la ONU, modificando la Carta de ese organismo a su conveniencia sin seguir los procedimientos establecidos por la Carta misma, para llevar a cabo actividades que la Carta le otorga exclusivamente al CS de la ONU. Se han escrito miles de páginas sobre el tema, pero la respuesta estuvo siempre en el poder -en este caso, el de EUA- y no en otro lugar. Fue el poder de EUA el que legitimó una conducta que había sido considerada ilegal.

Gráfico 20 Dimensión Cuadrática del Derecho Internacional

Dimensión Cuadrática

La norma no tiene vida propia. Surge de una sociedad o comunidad que tiene valores resultante del entramado de poder vigente, y en función de los mismos, la norma es generada y aplicada. Para que pueda ser creada, exigida en su cumplimiento y sancionarse a quienes no la cumplan, se requiere de poder, caso contrario, carece de vigencia real [432] .

Esto no hace al poder ni bueno ni malo, sólo muestra cómo funciona la realidad.

Para los que son periféricos en la toma de decisiones mundiales, no les queda otra alternativa que obtener poder por medios encubiertos, subrepticios o solapados.

Si bien lo que constituye el objeto de los intereses solo se alcanza con poder, los que no tienen poder -que son más de los dos tercios de los Estados del planeta- deben tratar de construirlo. La idea de construcción de poder debe pasar por la prudencia. Conviene que sea una conducta subrepticia, para evitar que aquellos que disponen de poder consideren que su seguridad está en peligro y reaccionen en consecuencia.

Así lo hizo EUA durante el siglo XIX. Japón o la República Federal Alemana en la post segunda guerra mundial, durante la guerra fría, lo hicieron por la vía individual y fundamentalmente en un área en la que el gobierno de EUA no podía considerar que fuera peligrosa, el desarrollo de capacidades tecno-industriales y no en el área estratégico-militar, como pretenden países como Corea del Norte o Irán por ejemplo.

Como decía con anterioridad, el Japón de la segunda postguerra mundial demostró su astucia, al mostrar criterios propios y no ir con la corriente. Los países de Europa occidental [433] lo hicieron por la vía conjunta bajo un criterio sencillo: la unión hace la fuerza. No les quedaba otra alternativa. El objetivo de estos países después de la destrucción resultante de la segunda guerra mundial era:

1) No a una tercera guerra mundial;

2) evitar que Alemania quedara fuera de cualquier proceso y volviera a generar una nueva guerra;

3) tratar de recuperar espacio en un contexto en el que EUA era el que controlaba el poder en el mundo occidental, a la vez que estaban en la frontera del enemigo: la URSS.

4) Evitar que el Plan Marshall dejara de ser un instrumento de reconstrucción y ayuda y se transformara en uno de control y dominación por parte de EUA.

En adelante fueron agregándose nuevos desafíos para fortalecer la unión, como por ejemplo, el que se dio a principios de la década de los ‘70 cuando la OPEP decidió disminuir el flujo petrolero y aumentar su precio, siendo países industrializados totalmente dependientes de la importación de este producto.

Sólo la integración en términos de alianza estratégica o maximizadora podía permitir que lograran objetivos que, individualmente, no hubieran alcanzado y mucho menos dependiendo de EUA, al menos en lo industrial y tecnológico. Sus dirigentes fueron prudentes, pero no ingenuos.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Realismo-Sistémico-Estructural: La Política Exterior como "Construcción" de Poder, (Córdoba, Edición del Autor, 2009) ISBN: 978-987-05-6072-2


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

[418] En términos de “moderadoras”.

[419] El concepto ha sido creado y desarrollado por Goldschmidt, Werner, Introducción al Derecho: La Teoría Trialista del Mundo Jurídico y sus Horizontes, (Bs. As., Depalma, 1968). Discípulo y continuador del pensamiento de Goldschmidt, en el marco del Derecho Internacional Privado es Ciuro Caldani, Miguel Angel, que, entre otras obras, publicó “Estudios de Filosofía del Derecho Internacional Privado”, (Rosario, Fundación para las Investigaciones Jurídicas, 1997). También, “Aspectos axiológicos del Derecho Internacional Privado”, (Rosario, Fundación para las Investigaciones Jurídicas, 1979). Igualmente, “Estudios de Filosofía Jurídica y Filosofía Política”, (Rosario, Fundación para las Investigaciones Jurídicas, 1982). Asimismo, “Lecciones de Historia de la Filosofía del Derecho”, (Rosario, Fundación para las Investigaciones Jurídicas, 1994). Puig Juan Carlos, otro discípulo, lo continuó en el marco del Derecho Internacional Público en su “Derecho de la Comunidad Internacional”, (Bs. As., Depalma, 1974). El hecho de que consideren estos conceptos en el derecho, se debe a su visión “sociológica” de la justicia, en vez de puramente “normológica” como la concepción de Hans Kelsen en su Teoría Pura del Derecho.

[420] Un caso en el que, generalmente, se confunde al regulador con un repartidor, es el FMI.

[421] DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Reformulación del Orden Mundial: El Fin de una “Macro-Etapa”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9.

[422] Un ejemplo son las intervenciones llevadas a cabo por diferentes gobiernos de EUA a diferentes países, directas o indirectas, en defensa de los intereses de ciudadanos o de empresas norteamericanas: “Corolario Theodore Roosevelt a la Doctrina Monroe 1902”. También todas las medidas que se han adoptado con motivo de la gran crisis financiera mundial, detonada en EUA a fines del 2008, que van desde la inyección de miles de millones de dólares, hasta la adopción de medidas proteccionistas que, en ningún momento de la historia se han tomado para ayudar a un Estado o para resolver la problemática social; para tomar conocimiento de las característica de este tipo de alianzas.

[423] Se entiende que hablo de golpes de Estado.

[424] Aislamiento de los “co-dependientes” por voluntad y convicción propia. La historia de América Latina muestra este tipo de comportamientos. La gran mayoría de los gobiernos argentinos en el siglo XIX y muchos en el siglo XX, adoptaron esta conducta. DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o “unidad” Americana?” (Bs. As., Edic. del Autor, 1994).

[425] Atendiendo a la configuración de poder emergente o vigente. DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Capítulo VIII.

[426] DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), págs. 6-9.

[427] DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), págs. 108-110.

[428] Cuando hablo de “proyecto de país”, hago referencia a qué clase de país se quiere en un contexto mundial “x” y, por sobre todo, quién/es decide/n esto, el pueblo en una democracia o una camarilla imponiendo sus intereses a los del pueblo, en una democracia aparente.

[429] Uscatecu, George, Maquiavelo y la Pasión por el Poder, (Madrid, Guadarrama, 1969), “Libertad en Acto”, págs. 123-124; “Nuevas Perspectivas”, pág. 128.

[430] El caso de las “relaciones carnales” con EUA en el gobierno de Carlos Menem con su Canciller Guido Di Tella es un buen ejemplo.

[431] En un informe difundido 16-4-2009 antes del comienzo de la V Cumbre de las Américas, la organización “Transparency International” indicó que nueve países de la región, entre los que está la Argentina, no cumplieron con los mandatos concernientes a las prácticas anticorrupción, sobre la base de objetivos que se habían planteado con anterioridad y plasmados en Convenciones contra la Corrupción adoptadas en el marco de la OEA y la ONU. Las principales fallas estuvieron en una irregularidad y falta de uniformidad de la información provista por los Estados; fallas en los organismos de control; falta de ley de acceso a la información y de transparencia en las sistemas de contratación del Estado. “Crítico Informe de una ONG sobre la Corrupción en el País”, en Diario La Nación, Buenos Aires, 17-4-2009, http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1119225.

[432] Para un mayor desarrollo y profundización del tema ver, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2001), Capítulo XIV.

[433] Primero la CECA y luego la Europa de los 6 que fue creciendo hasta la Europa (UE) de los 27 de hoy.