Realismo Sistémico Estructural

 

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Capítulo IV

La Corriente Sistémica en Relaciones Internacionales

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

La perspectiva sistémica no vino a reemplazar al realismo, sino a aportar una visión holista al estudio de las relaciones internacionales, frente a la denominada atomista.

No es que los sistémicos son una cosa y los realistas otra. La concepción sistémica tiene que ver con aspectos metodológicos, pero puede ser una perspectiva sistémica-realista ó idealista. En el primer caso, el poder y su distribución es uno de los factores centrales, por lo que sería realismo “sistémico-estructural”; en el segundo, la forma en que las normas y las instituciones operan, satisfacen las demandas y contribuyen al orden, por lo que sería “sistémico-funcional” y surgen de la cosmovisión idealista.

La exaltación de la visión de que nuevas teorías superan al realismo, es no comprender qué es el realismo y qué es una teoría.

Lo sistémico trasciende a partir de la influencia de lo intraestatal y lo transnacional en el sistema.

Quien ha introducido la perspectiva sistémica en las relaciones internacionales ha sido Morton Kaplan [135] , aunque él mismo reconoce que ha desarrollado una teoría de las relaciones internacionales desde la concepción sistémica, pero que no ha podido hacer una teoría sistémica sobre las relaciones internacionales. No obstante ello ha hecho aportes sumamente importantes. Por sobre todo, introduce el recurso heurístico, además del trabajo empírico, de manera tal de recoger variables significativas para observar las características y el funcionamiento de los sistemas pero, a la vez, generar sistemas analíticos, lo que permite elaborar estructuras conceptuales y trabajar creativa y dinámicamente desde un enfoque holista.

Uno de los grandes aportes, es que no sólo se propuso descubrir regularidades que permitan establecer una sencilla estructura de capacidad explicativa o descriptiva razonable, sino que también buscó las “diferencias” sistémicas, de manera tal de poder caracterizar a cada sistema en sí a la vez que observar tendencias y posibles cambios que muestren la emergencia de nuevos sistemas diferentes del anterior.

Esto requiere un proceso de abstracción de las variables significativas de manera tal que permitan observar a la realidad como un “sistema de acción”. Se pueden observar una sucesión de “estados” diferentes del sistema a través de la descripción de sus variables.

El sistema internacional tiende en la “dirección” de los “subsistemas dominantes”. Un subsistema es dominante, porque las normas esenciales del funcionamiento del sistema no pueden ser consideradas como datos paramétricos para ese subsistema [136] . Cuando varios subsistemas comparten el dominio del sistema, el equilibrio del sistema tenderá a ser estable. Todos los Estados tienden a incrementar sus capacidades, pero buscan negociar antes que luchar [137] .

Es uno de los pocos teóricos de las relaciones internacionales que le ha dado un valor a la dinámica del sistema, sin por ello descuidar el tema del orden.

En teoría política y particularmente en teoría de las relaciones internacionales, existe una gran preocupación por el cambio, ya que se lo considera un factor “desordenador”, de forma tal que se genera una gran confusión entre el concepto de mantenimiento del orden y la necesidad de la inmutabilidad” del sistema. El sistema, frente al cambio, genera automáticamente mecanismos re-equilibradores de forma tal de conservarse a sí mismo y al orden -de ese sistema [138] -. En el ámbito de lo internacional, este mecanismo se da a través de los “direccionadores” del sistema, que son los más poderosos y que operan como “árbitros supremos” del mismo. Todos aquellos que están disconformes con el status quo vigente, se transforman en demandantes y en potenciales desordenadores, de forma tal que el sistema siempre está sujeto a impactos que tienden a modificarlo. Morton Kaplan ha contemplado esto y a tal efecto, habla de las “normas transformantes” que son los parámetros dentro de los cuales, el sistema -quienes lo conducen y controlan-tolera algún tipo de cambio.

Cada sistema, para Kaplan, tiene unas -sus- “característica esenciales del funcionamiento”, en correspondencia con las cuales, se dan los parámetros de cambio o “normas transformantes”. A estas últimas, las denomino “líneas de control intrahegemónicas” siguiendo el criterio de Juan Carlos Puig, que las denomina “líneas de ‘borde’ intrahegemónicas” [139] .

Gráfico 2 Línea de Control Intra-hegemónico

Línea de Control Intra-hegemónico

Para comprender a las “normas transformantes” es importante conocer, de acuerdo con Kaplan, las “características esenciales del funcionamiento del sistema”. Cada sistema tiene sus propias características que lo diferencian de los demás.

En los mismos términos, para comprender a las “líneas de control intrahegemónicas”, resulta importante y necesario conocer a la “estructura” del sistema. Cada sistema tiene su propia estructura; en ella se encuentra la “información” sobre las características del funcionamiento, al igual que cómo operan las líneas de control intrahegemónicas o parámetros dentro de los cuales, los miembros no polares del sistema, pueden operar sin correr peligro de que los costos sean mayores que los beneficios que obtienen [140] . Los valores parámetro que actúan como función transformante son importantes en el análisis de los sistemas y, desde ya, en la elaboración de una política exterior, ya que permite tener un conocimiento racional sobre cuáles son las posibilidades.

Hans Morgenthau también habla de las situaciones de disconformismo con el status quo vigente que lleva a políticas exteriores reformuladoras del orden vigente.

Es importante tener en cuenta los parámetros de cambio, especialmente para los países periféricos-aunque no necesariamente en todos los casos [141] -, ya que su política exterior debe considerar alcanzar los objetivos con los mínimos costos y evitar toda posibilidad de presiones o sanciones por parte de los que conducen” al sistema.

Ejemplos de falsa apreciación o desprecio sobre la importancia de los parámetros de cambio -independientemente de la relevancia soberana que tengan las acciones o decisiones-, son las conductas de países como Corea del Norte, o Irán que buscan generar y/o mostrar poder por una vía que, visiblemente provoca sensibilidad y rechazo a los “direccionadores” y conductores del sistema, particularmente EUA, que no obedece al CS de la ONU para invadir Irak (2003) pero lo utiliza -y el factor legitimante está dado por su capacidad- para sancionar a quienes desea subordinar [142] ; la Venezuela de Hugo Chávez en América Latina que confronta abiertamente con el gobierno de EUA; o el caso cubano, cuyo líder Fidel Castro, para poder mantener el proceso revolucionario debió apoyarse en el poder de la URSS a partir de 1961, pero una vez finalizado ese poder de apoyo -desintegración de la URSS en 1991-, los costos aumentaron considerablemente, más allá de que los costos del bloqueo y el aislamiento durante la etapa de la guerra fría, fueron también importantes.

Gráfico 3 Parámetros de Permisividad-Libertad de Acción

Parámetros de Permisividad

Tan malas como las conductas de confrontación abierta -tienden a operar más allá de los valores parámetros de las líneas de control intrahegemónicas - son las de subordinación gratuita -tienden a operar por debajo de los valores parámetros-, que hacen que las élites dirigentes y pensantes de los países periféricos privilegien sus vínculos con el hegemón favoreciendo los intereses económicos y de seguridad de éste por el de las naciones que los han elegido para representarlos, provocando el estancamiento y/o el retraso de sus países. De esta manera, si observamos el gráfico sobre el “marco o parámetros de permisividad-capacidad de libertad de acción” se observa que operan muy por debajo del límite máximo de la libertad de acción según la capacidad, desperdiciando un margen significativo que podría utilizarse para ganar espacio autonómico.

Evolución Epistemológica del Debate sobre el Tema

Hay una serie de autores que trabajaron la concepción sistémica-estructural, pero ha habido problemas sobre qué parte del sistema es la “estructura”. En general, se ha considerado que comprende al “tope” del sistema, despreciando, por poco significativo, lo que está por debajo del mismo. Stanley Hoffmann [143] , un sociológico-histórico, discípulo de Raymond Aron, ha sido el primero en considerar que la “estructura” comprende, aunque de forma asimétrica, a la totalidad del sistema, de esta manera, entran también aquellos actores poco poderosos o sin ningún poder, al menos en el corto o mediano plazo.

Veremos cómo ha ido evolucionando el debate sobre el tema.

El sistema, según Kenneth Waltz [144] , es un conjunto de unidades interactuantes:

a) En un nivel, un sistema consiste en una estructura, y ésta es el componente de nivel sistémico que posibilita pensar en las unidades como un conjunto que sea diferente de una mera reunión.

b) En otro nivel, el sistema consiste en unidades interactuantes.

Gráfico 4 Enfoque Sistémico Waltz

Sistema Waltz

El propósito de la teoría de los sistemas para Waltz-además de hacer complejo su entendimiento-, es demostrar cómo operan e interactúan estos dos niveles, y eso requiere diferenciarlos entre sí. Podemos preguntar cómo se afectan mutuamente A y B y buscar una respuesta, sólo si A y B pueden diferenciarse. Cualquier enfoque o teoría que sea llamado adecuadamente sistémico debe demostrar de qué modo el nivel sistémico o estructura, es diferente del nivel de las unidades interactuantes. Si eso no se demuestra, significa -para Waltz- que no hay un enfoque sistémico, ni tampoco una teoría sistémica. Las definiciones de la estructura deben omitir -para Waltz- los atributos [145] y las relaciones de las unidades. Sólo por ese medio es posible distinguir los cambios de estructura y los cambios que se llevan a cabo al interior de esa estructura [146] .

Para Richard Rosencrance, el sistema político internacional tiene un marco de referencia compuesto por cuatro elementos:

1) una fuente disruptiva o entrada;

2) un regulador y

3) una tabla de limitaciones contextuales que traducen a los dos elementos anteriores en

4)resultados.

Los Estados son los disruptores. Más (+) aun si sus élites son revolucionarias -políticas exteriores reformuladoras- y controlan inestablemente una buena cantidad de recursos disponibles, y menos (-) si sus élites son conservadoras -políticas exteriores statuquistas- y tienen asegurado el control de un suministro restringido de recursos [147] .

El regulador aparece en diferentes períodos históricos como una institución tal como el Consejo de Europa, la Liga de las Naciones, Naciones Unidas, etc., o como un proceso informal por el cual algunos Estados se oponen a la acción perturbadora de otros Estados, tal vez por medio de alianzas y de políticas de equilibrio de poder.

El contexto es el conjunto de limitaciones físicas que influye sobre la política -por ejemplo, cantidad de territorio colonizable en una etapa imperialista-.

Gráfico 5 Sistema Político Internacional Rosencrance

Sistema Rosencrance

Stanley Hoffmann-que difiere de su antiguo discípulo Richard Rosencrance y también discrepa con Kenneth Waltz- define a un sistema internacional como un esquema de estructuras entre las unidades básicas de la política mundial [148] .

Para Hoffmann, el análisis puramente estructural del sistema internacional que hace Waltz, que se enfoca sólo sobre el número de “grandes” poderes y sobre la distribución de capacidades entre las unidades, dice muy poco [149] .

Yo me pregunto ¿qué pasa con el rol de los menos poderosos o los que ofrecen resistencia, porque carecen de poder suficiente para generar reglas y no se encuentran, por su condición, en el tope de la estructura del sistema? Hoy hay más de 200 Estados -sin contar al resto de los actores no estatales con incidencia en el régimen y el orden internacional-, lo que significa que el grupo que comprende a los principales actores, o que el grupo de principales sujetos beneficiarios de derechos y obligaciones es aún menor que en el caso de las sociedades intra-estatales.

La estructura según Hoffmann [150] , está mayoritariamente determinada por la estructura del mundo-no como para Waltz que es sólo en el “tope” del sistema-. Hoffmann no la define con claridad, aunque reúne todos los elementos que abarcan la problemática relacional tanto entre países poderosos, como entre estos y aquellos que carecen de poder suficiente como para establecer reglas.

Comprender la estructura, según Hoffmann, requiere que uno sepa, no sólo el principio por el cual un sistema es ordenado, coordinación de las unidades, versus supra y sub-ordinación de las mismas, y los arreglos entre las partes, sino también saber cuáles son los atributos de las unidades [151] , contradiciendo lo que plantea Waltz.

Para Hoffmann, todo sistema internacional tiene tres dimensiones:

1)horizontal, de relaciones entre los principales actores;

2)vertical, que contempla los aspectos jerárquicos; y

3)funcional, los temas y formas que se consideran en las transacciones -inter-relacionamiento e inter-condicionamiento entre los miembros- políticas internacionales.

Cada dimensión se mueve conjuntamente y dentro del resto [152] .

Metodológicamente Hoffmann sigue la sociología histórica desarrollada por Montesquieu, Alexis de Tocqueville y utilizada por Raymond Aron, que se guía por el método inductivo-empírico [153] , aunque incorpora también el recurso heurístico.

Para Waltz esta metodología es inadecuada, ya que la descripción de un sistema, no se puede desarrollar inductivamente, así como el criterio por el cual los cambios en el sistema se diferencian de los cambios de sistema [154] .

Efectivamente, el método inductivo no puede explicar estos cambios, ya que la inducción no conoce la totalidad del sistema. Tiene una visión atomizada del sistema global.

Para Hoffmann, las comparaciones históricas muestran cambios importantes entre sistemas; pero corre peligro de decir que es cambio de sistema algo que es un gran cambio dentro del sistema [155] .

Si los economistas confundieran los cambios a nivel de la unidad con los cambios a nivel del sistema, afirmarían que una economía competitiva, o un sector oligopólico, cambia su carácter a medida que se producen descubrimientos tecnológicos de importancia o a medida que se producen revoluciones gerenciales dentro de las firmas. Las teorías pueden mejorarse, pero la aplicabilidad de las teorías no puede ponerse en tela de juicio a causa del cambio tecnológico o de los cambios dentro de las firmas [156] .

Para Hoffmann, -según Waltz- surge un nuevo sistema cada vez que es posible cambiar la descripción en cualquier sentido importante (?) [157] .

Hoffmann sitúa todo dentro de la estructura. Para cada efecto inventa una causa estructural. Como los atributos y la conducta de las unidades son elementos estructurales, las causas a nivel sistémico terminan por entremezclarse con las causas a nivel de la unidad, y estas últimas tienden a ser dominantes.

Define a la estructura, por un lado, según la disposición de las partes (la estructura de poder), y por el otro, según las características de esas partes (la homogeneidad o heterogeneidad de los Estados). Las características concretas de los Estados -la ambición de los gobernantes, los medios que emplean, el grado de integración nacional, las propiedades de las instituciones políticas- todas ellas son parte de la definición de estructura [158] .

Para Waltz, situar la configuración de poder y la homogeneidad o heterogeneidad de los Estados en una única definición de estructura, como lo hace Hoffmann, es combinar los elementos situados en distintos niveles de abstracción. Esto impide responder preguntas como:

1) ¿de qué modo la estructura definida como configuración de poder afecta las características de los Estados? y a la inversa;

2) ¿hasta qué punto son sensibles las diferentes estructuras internacionales a las variaciones de la organización interna y de la conducta de los Estados independientes? [159] .

Para Hoffmann, lo que es un sistema o aquello en lo que se convierte, no depende de la configuración de poder de los Estados, sino de sus políticas y conductas [160] .

Los modelos sistémicos de Morton Kaplan [161] reflejan la suposición de que la estructura de un sistema complejo tiende a determinar el desempeño característico de ese sistema. Hoffmann lo condena por pasar por alto la diversidad de los Estados, por dotar a los sistemas de voluntad propia, por suponer que los sistemas asignan los roles a los actores -al tener cada sistema características esenciales del funcionamiento según Kaplan, los actores no pueden operar de la misma manera en diferentes sistemas-, por creer que las estructuras plantean las necesidades y determinan los objetivos, y por ignorar a las fuerzas domésticas [162] .

Gráfico 6 Estructura Internacional Hoffmann

Estructura Hoffmann

Kaplan define a un sistema de acción, como un conjunto de variables tan relacionadas en contraste con su contexto, que las regularidades de conducta descriptibles caracterizan las relaciones internas de las variables individuales con las combinaciones de variables externas [163] .

Waltz critica de esta definición, el hecho de que no queda en claro dónde está el límite entre un sistema internacional y el contexto [164] . Entiende a las condiciones contextuales como el contexto de los Estados, y no al contexto del sistema. El contexto de los Estados es el sistema internacional [165] , que permanece en equilibrio, mientras los Estados respeten las reglas esenciales del funcionamiento del sistema indicadas por Morton Kaplan en sus elementos para el análisis de los sistemas.

Sin embargo, cuando se analiza un subsistema -siendo éste el objeto central de análisis-, como la crisis centroamericana, o del Medio Oriente, etc., el contexto en el que está inserto el sistema objeto del análisis, es el sistema mayor, y no necesariamente el mundo. Puede ser, para el caso centroamericano, el contexto del bloque occidental, por ejemplo. Este contexto, no sólo condiciona a los actores, sino también al sistema y, a la inversa, es condicionado por las distintas unidades y subsistemas que buscan un mejor status que el que detentan, o el contexto les permite.

Para Waltz, la estructura de un sistema actúa como límite de las unidades del sistema. Las dispone a comportarse de cierta manera y no de otra, y es por eso que el sistema se mantiene. Caso contrario, el sistema se transforma [166] .

La Anarquía como Característica Sistémica para Waltz

Los teóricos tradicionalistas como los de orientación moderna codifican sus teorías reduciéndolas a las partes interactuantes [167] . Tienen una visión fragmentada de la realidad.

Los tradicionalistas siguen insistiendo en que el carácter anárquico de la política internacional es el que marca la distinción entre los campos interno -estatal- y externo -internacional-, y los modernistas lo niegan [168] .

En realidad no hay anarquía, sino falta de un gobierno central -por lo tanto hay una tendencia al predominio de la soberanía por sobre la imposición de reglas supranacionales o la coordinación para la generación de un orden global. Tal vez un término más adecuado que "anarquía", sería que el sistema tiene un comportamiento "centrífugo", toda vez que sus miembros tienden hacia sus propios intereses, en vez de converger hacia el orden.-. Kaplan dice que “el sistema internacional, es un sistema político sin fuerza legal” [169] ; lo que no implica la negación del orden, sino la dificultad de la “exigencia” en el cumplimiento de las normas acordadas entre las unidades del sistema internacional, y la dificultad de la “sanción” ante el incumplimiento de esas normas, ya que, el poder de policía lo ejerce el o los actores más poderosos.

Para Waltz una característica que ha persistido es la anarquía de la política internacional [170] .

Las estructuras, pese a que se mantienen durante largo tiempo -hablo en los términos de “dimensión horizontal” de Hoffmann- no son estáticas, sino dinámicas, ya que alteran la conducta de los actores y afectan el resultado de sus interacciones.

Las estructuras según Waltz pueden cambiar de modo súbito (?) [171] . Un cambio estructural -dice- es una revolución -se produzca o no de manera violenta-, y lo es porque da lugar a nuevas expectativas acerca de los resultados que se producirán a partir de los actos y las interacciones de unidades cuya colocación dentro del sistema varía junto con los cambios de estructura. Entre sistemas diferentes, una teoría explica el cambio [172] . Una teoría de la política internacional sólo puede tener éxito si se definen las estructuras políticas de manera de identificar sus efectos causales y demostrar de qué modo varían estos efectos cuando cambia la estructura. A partir de la anarquía [173] , se infieren -dice Waltz- grandes expectativas acerca de la calidad de la vida política internacional. La distinción entre estructuras anárquicas de diferente tipo permite producir definiciones más estrechas y precisas de los resultados esperados. Consideremos, por ejemplo, los efectos sufridos por los Estados europeos a partir del cambio de un sistema multipolar por otro bipolar. Durante la etapa en que el multipolarismo fue manejado por las grandes potencias europeas, no se podía pensar en términos de integración [174] , como se lo hace a partir de que el poder pasó a manos de otros actores extra-europeos [175] .

No comprendo cómo pueden cambiar de modo súbito las estructuras sin que cambie el sistema, en el entendimiento de que éste es variable dependiente de aquéllas. Desde ya, se producen cambios en la inserción de los actores al producirse cambios en la estructura. También coincido con que cuando se habla de sistema se hace referencia al interrelacionamiento e intercondicionamiento entre las unidades y esto no presume qué tipo de estructura está vigente-para ello es necesario conocer la configuración de poder-, aunque la forma en que las unidades se interrelacionan e intercondicionan, está condicionada por la estructura vigente.

Si para Waltz, cambio súbito, es el producido a la estructura multipolar por la primera guerra mundial, entiendo que lo que súbitamente ocurrió, fue que se puso en tela de juicio la capacidad de la estructura vigente de continuar comandando el sistema mundial como lo venía haciendo. Esto no significa que surgiera espontánea y/o súbitamente una nueva estructura. Ni siquiera se perfilaba la estructura bipolar que imperaría a partir de la finalización de la segunda guerra mundial hasta fines de los '80. Hubo lo que yo llamo una “transición inter-sistémica” de 25 años entre el fin del sistema multipolar y el inicio del sistema bipolar [176] .

Como hipótesis de trabajo, si uno se ubicara como analista internacional a principios de la década de los ‘40, podría decir que las tendencias mundiales se orientaban en el sentido de un sistema multipolar, conformado por dos pares de alianzas: una entre EUA y la URSS y otra por los miembros del Eje. Sin embargo, cuando finalizó la 2da G.M. una de las alianzas desapareció, no sólo como tal, sino que sus miembros, por ser derrotados -los miembros del Eje- quedaron fuera de la tendencia multipolar. Además, la otra alianza, se deshizo, transformándose el sistema, especialmente a partir de 1947, en un bipolarismo basado en la pugna ideológica, lo que le agregó características de “bi-bloque”, en vez de una diarquía [177] .

Del mismo modo hoy, se perfila una estructura con posibilidades de que se configure un multipolarismo, aunque no se puede asegurar que esa será la estructura -en los términos de dimensión horizontal planteados por Hoffmann- rectora del sistema mundial. Hay una oscilación entre el unipolarismo imperial en lo estratégico-militar planteado por EUA [178] , -especialmente en la etapa Bush (hijo)- y un multipolarismo en lo económico-comercial-financiero-tecnológico, con alto índice de transnacionalidad.

Para Waltz, estructuralmente, se pueden describir y comprender las presiones a las que están sujetos los Estados. No se puede predecir cómo reaccionarán a las presiones sin conocimiento de sus disposiciones internas. Una teoría sistémica -dice Waltz- explica los cambios entre sistemas, no dentro de ellos (?), y no obstante, la vida internacional dentro de un sistema determinado no es de ninguna manera permanente repetición [179] .

No obstante las críticas de Waltz a Kaplan, acerca de que éste ha desarrollado una concepción en vez de una teoría sistémica, se podría decir que sí ha encontrado la forma de explicar, no sólo describir, los cambios dentro de los sistemas. A partir de sus normas de transformación, que se combinan con conceptos como impactos modificantes e impactos transformantes, y procesos homeostáticos, Kaplan explica los cambios de sistema y los cambios en el sistema [180] .

El hecho de que la estructura para Waltz tenga que ver exclusivamente con la configuración de poder vigente en la “cúpula del sistema”, se debe a que considera que, en política internacional, al igual que en cualquier sistema de auto-ayuda [181] , las unidades de mayor capacidad plantean la escena de la acción para las otras, y para sí mismas. En la teoría sistémica -dice- la estructura es una noción generativa; y la estructura de un sistema es generada por las interacciones de sus partes principales. Sería tan ridículo -afirma- construir una teoría política internacional basada en Malasia y Costa Rica como construir una teoría económica de la competencia oligopólica basada en las empresas menores de un sector de la economía. Los destinos de todos los Estados y de todas las empresas de un sistema están mucho más afectados por las acciones e interacciones de los mayores que por las de los menores [182] . No obstante, creo que ningún teórico caería en tal ridiculez. Mala la suposición de Waltz. es importante contabilizar el efecto de la resistencia de este tipo de Estados y/o actores sobre la estructura y el sistema, sino caeríamos en la ridiculez de que el mundo es sólo lo que pasa en su tope. OPEP en 1973 y 1979 o en el 2008 es un ejemplo de que esto no es así.

A la vez afirma Waltz, concentrarse en los grandes poderes no implica perder de vista a los poderes menores. La preocupación por el destino de estos últimos implica prestar una mayor atención a los primeros -¿Direccionalidad?-. La preocupación por la política internacional como sistema, implica la concentración en los Estados que causan las mayores diferencias (?). Una teoría general de la política internacional se basa necesariamente (?) en los grandes poderes. La teoría, una vez escrita, también se aplica a los Estados menores que interactúan, en tanto sus interacciones estén aisladas [183] de los grandes poderes de un sistema, ya sea por la relativa indiferencia de estos últimos o por dificultades de comunicación y de transporte [184] .

No cabe duda que las verdades de Waltz son verdades de Perogrullo, a la vez que su visión es demasiado simplista respecto del rol que le cabe a los Estados menores. Como si estos fueran meros objetos pasivos, que no reaccionan ni resisten en lo más mínimo. Como si los Estados mayores no tuvieran que tratar de atraerlos a sus esferas de influencia, de alguna manera, como para poder establecer un dominio sobre ellos, y un predominio por sobre los otros Estados o actores mayores que compiten.

Puede ser que las resistencias y las reacciones de los Estados menores, no sean significativas -el caso de OPEP o de la crisis de los rehenes de Irán y sus efectos, el proceso masivo de descolonización en Asia y particularmente en Africa, muestra que pueden serlo-, pero eso no significa que una teoría de la política mundial -sea sistémica o no- deba concentrarse en los Estados mayores, sin considerar el significado -dentro del marco de la teoría- de los Estados menores.

Es cierto que la teoría, una vez escrita, también se aplica a los Estados menores, pero puede ser una concepción errónea, basada exclusivamente en el rol de los Estados mayores, como si éstos estuvieran solos y totalmente libres de la influencia, resistencia y reacción de los Estados menores, en sus decisiones, pugnas y orientaciones de lo internacional. Imagínense a la élite pensante y dirigente de Japón de la post-segunda guerra mundial pensando de esta manera; o a la de los países de Europa Occidental que terminaron generando lo que hoy se conoce como Unión Europea. Pretendiendo ser sistémico Waltz, termina teniendo una visión atomista.

El término Estructura, según Waltz, tiene dos significados importantes:

1) puede designar un recurso compensatorio que funciona para producir una uniformidad de resultados a pesar de la variedad de impulsos. Como esas estructuras producen procesos de nivelación, los que experimentan los efectos de esa nivelación no necesitan tener conciencia de la estructura ni de cómo se producen sus efectos. Las estructuras de esta clase son agentes que funcionan dentro de los sistemas [185] .

Si uno hace comparaciones, en realidad, Waltz, utilizando términos distintos, está hablando de los procesos homeostáticos, “equilibradores” del sistema frente a los impactos que pueden producir cambios dentro de los sistemas, a los que se refiere Kaplan [186] .

2) En el segundo sentido, estructura designa -para Waltz- un conjunto de condiciones limitativas. Esa estructura actúa como selector, pero no puede ser vista, examinada u observada. Los mercados económicos formados libremente y las estructuras políticas internacionales son selectores, pero no agentes. Como las estructuras seleccionan por medio de la recompensa de algunas conductas y el castigo de otras, los resultados no pueden inferirse a partir de las intenciones ni de las conductas [187] .

Una vez más, con diferentes términos, Waltz habla de lo que Morton Kaplan denomina como normas transformantes, o Juan Carlos Puig llama líneas de borde intra-hegemónicas [188] .

Para Waltz, el sistema está compuesto por la estructura y las unidades interactuantes (Ver gráfico sobre Enfoque Sistémico según Waltz). La estructura es el componente sistémico que hace posible pensar en el sistema como un todo [189] .

La definición de estructura -para Waltz- debe dejar de lado los atributos de los actores, las características de las unidades, su conducta y sus interacciones. ¿Qué es lo que queda entonces? La relación, que tiene que ver con la interacción entre las unidades y con la posición de cada una en relación al resto. La definición de estructura debe comprender -según Waltz- la posición mutua entre los actores -cómo están dispuestos o posicionados-, ignorando de qué modo se relacionan entre sí [190] .

De esto, dice Waltz, se desprenden tres proposiciones:

1) que las estructuras pueden persistir mientras la personalidad, la conducta y las interacciones sufren grandes variaciones, La estructura se diferencia agudamente de las acciones e interacciones [191] .

2) Una definición estructural se aplica a dominios de sustancias muy diferentes en tanto y en cuanto tengan disposiciones semejantes de las partes.

3) Como esto último ocurre, las teorías desarrolladas para un dominio particular pueden aplicarse, con algunas modificaciones también a otros dominios.

Una estructura -para Waltz- se define por medio de la disposición de sus partes. Sólo los cambios de disposición son cambios estructurales [192] . Un sistema está compuesto por una estructura y por las partes interactuantes [193] .

Como la estructura es una abstracción-dice Waltz-, no puede ser definida enumerando características materiales del sistema.

En realidad, la estructura no es una abstracción, sino la representación del poder emergente o vigente en un sistema.

En cambio debe ser definida por la disposición de las partes del sistema y por el principio de esa disposición [194] . La estructura, se define por la disposición o el ordenamiento de las partes del sistema y por el principio rector de esa disposición. Una estructura no es un conjunto de instituciones políticas [195] sino su ordenamiento o disposición, a través de la constitución.

El primer elemento de la estructura es que hay un principio de ordenamiento o disposición de las partes o de un sistema. La supra o sub-ordinación en función de la autoridad que en la realidad otorga el poder legitimador [196] .

Los sistemas se transforman si un principio ordenador [197] reemplaza a otro. Trasladarse desde un dominio anárquico hasta otro jerárquico, significa trasladarse de un sistema a otro [198] .

Desde mi punto de vista, y atendiendo a lo anteriormente planteado por Waltz, donde lo anárquico pareciera corresponderse con desorden o falta de orden, más que con tendencia asimétrica a los intereses y aspiraciones soberanas de los miembros del sistema; pasar de un dominio anárquico, sería lo que llamo “transición intersistémica” donde no existen las características del “viejo” sistema ni están muy definidas las del “nuevo” sistema, pasando hacia una configuración sistémica -dominio jerárquico para Waltz-, que implica la “jerarquía” dada por el “tope” de la estructura del sistema. Esto no es un cambio de un “sistema” a otro, sino una “transición” entre sistemas, en cuya etapa no hay características claramente definidas; es donde procede, fundamentalmente, lo que llamo el proceso de “polarización” donde las características y estabilidad de las tendencias del “orden” son de muy “corto plazo” [199] .

El segundo elemento de la estructura, está dado por la disposición de unidades y funciones de las partes que dependen de las jerarquías que tengan.

Los sistemas jerárquicos cambian si las funciones son definidas y asignadas de manera diferente. En el caso de los sistemas anárquicos, el criterio de los cambios sistémicos derivados de la segunda parte de la definición no es válido, ya que el sistema está compuesto por unidades semejantes [200] .

El tercer elemento es que, a igual función, la diferenciación está dada por los cambios producidos en las capacidades relativas.

Los cambios de esta distribución son cambios de sistema ya se trate de jerárquicos o anárquicos [201] .

Las estructuras políticas dan forma a los procesos políticos. Esto se puede ver si se comparan sistemas diferentes [202] .

1. Principios Ordenadores

Para Waltz, las cuestiones estructurales son acerca de la disposición de las partes de un sistema. Las partes de los sistemas políticos domésticos se hallan en relaciones de supra/sub/ordinación. Algunas están autorizadas a ordenar, otras deben obedecer. Los sistemas domésticos -Estatales- son centralizados y jerárquicos [203] .

Las partes de los sistemas políticos internacionales se hallan en relaciones de coordinación. Formalmente cada una de ellas es igual a todas las demás. Ninguna está autorizada a mandar, ninguna está obligada a obedecer. Los sistemas internacionales son descentralizados y anárquicos.

Lo que no debe tener en claro Waltz, es que, por ser descentralizado y anárquico, el sistema internacional genera obligaciones en función de la “capacidad de poder”. No es cuestión de obligación, en términos de derecho, sino en términos de interés según la capacidad de poder. Independientemente de que “formalmente” nadie está autorizado a mandar, ni nadie obligado a obedecer, el hecho de que la configuración estructural es “asimétrica” y descentralizada: no hay un “árbitro supremo” [204] , hace que se den relaciones de mando y obediencia, pero sin las características que se observan en el Estado-Nación.

Los principios ordenadores de las dos estructuras -continúa Waltz-, son claramente diferentes y, por cierto, contrarios entre sí. Las estructuras políticas domésticas tienen como contrapartes concretas a las instituciones y cargos gubernamentales. La política internacional, por contraste, ha sido llamada política en ausencia de gobierno [205] .

El primer término de una definición de estructura [206] afirma el principio por el cual se ordena el sistema. Sin embargo, la característica prominente de la política internacional parece ser la falta de orden y de organización. Cómo concebir un orden sin un ordenador y efectos organizativos, sin que haya una organización formal [207] .

Si lo que Waltz está planteando es que, orden internacional es aquél que se basa sobre los mismos parámetros que el orden doméstico, de otra manera el principio básico del sistema mundial es la anarquía; está en lo cierto. Pero, si se admite que existen principios ordenadores, e incluso -actores- ordenadores en el ámbito internacional, aunque el proceso se dé de una manera mucho más primitiva que en el marco doméstico, entonces, el principio básico no es la anarquía, sino el orden, más allá de la justicia de este orden [208] .

La anarquía puede ser el estado imperante dentro del que se plantean pautas de orden de alguna manera determinada, pero no el orden ni el principio ordenador.

Si se lo analiza según el concepto de sistema de Kaplan, en primer lugar, el sistema internacional puede ser caracterizado como un sistema político sin fuerza legal [209] . Esto no implica la negación de orden, sino la dificultad de la exigencia en el cumplimiento de las normas acordadas entre las unidades del sistema internacional, y la dificultad de la sanción ante el incumplimiento de esas normas -carencia de un “árbitro supremo”-, ya que ¿quién ejerce el poder de policía, si no es el o los actores más poderosos?

En segundo lugar, el sistema internacional tiende hacia el/los polo/s del/los subsistema/s dominante/s [210] . Esto significa que, formalmente, como dice Waltz, las unidades son iguales entre sí, pero en la realidad eso no es cierto; salvo que uno piense en el sistema internacional en un estado primitivo, en el que todas las unidades, en un momento inicial (T0) equivalen entre sí. Esto es una suposición, a los efectos de poder comprender procesos, pero no una realidad [211] .

Por lo tanto, hay principios ordenadores, y también existen (actores) ordenadores, aunque la justicia no les sea repartida por igual a los que ordenan, que a los que no tienen la capacidad para hacerlo. Es más, la justicia es, según los que ordenan, y no según principios universales. Esto de pensar que el todo debe funcionar igual que las partes que lo componen es un error; aunque esa presunción permita comprender y explicarse los procesos por analogía.

Los sistemas políticos internacionales -dice Waltz, cuya falta de claridad y coherencia es la principal característica de su trabajo- al igual que los mercados económicos, se forman por la coacción de unidades auto-interesadas. Las estructuras internacionales se definen en términos de las unidades políticas primarias de una época, ya sean ciudades-Estado, imperios o naciones. Las estructuras emergen de la coexistencia (?) [212] de los Estados. Ningún Estado pretende participar en la formación de una estructura por medio de la cual tanto él como otros se verán limitados [213] . Lo que no tiene en cuenta Waltz, es que los que están “abajo” sí se verán limitados.

Al proceso de generación de la estructura, lo llamo polarización, o pugna por la configuración del sistema. En la pugna, los actores polarizadores procuran imponer, y en el caso que no puedan, tratan de acordar las reglas -régimen- que regirán cada segmento de las relaciones globales [214] .

En los sistemas internacionales, al igual que en los mercados económicos, las estructuras se forman por la coacción de sus unidades -dice contradictoriamente Waltz, desconociendo la coexistencia a la que hacía referencia con anterioridad-. La política internacional es un dominio en el que todo está permitido; es estructuralmente similar a una economía de mercado [215] . Por supuesto, considerando que, a diferencia del marco estatal, no existe un gobierno central. Aunque en las concepciones económicas liberales, la intervención del Estado debe ser mínima, prácticamente nula, por lo que la justicia en el reparto, depende de la capacidad que tenga cada uno de manejarse en ese mercado [216] .

2. Funciones de las Unidades

La anarquía -según Waltz- implica relaciones de coordinación entre las unidades de los sistemas políticos internacionales [217] y eso implica su paridad (?) [218] .

Me pregunto, qué relaciones de coordinación puede haber entre unidades heterogéneas y asimétricas, desde el punto de vista de sus capacidades, en un contexto carente de una autoridad central. Más bien predominarán las relaciones de dominante/dominado. La coordinación, presuntamente, se dará en el nivel horizontal toda vez que haya intereses y objetivos similares, y capacidades que se correspondan. Aun en casos como el de la Unión Europea (UE), también hay, en su interior, permanentes situaciones de imposición y resistencia; igual el caso de la OPEP.

Waltz agrega que los Estados no son ni han sido nunca los únicos actores internacionales. Pero las estructuras no están definidas por todos los actores que florecen dentro de ellas sino por los más importantes [219] .

Desde ya que no están definidas por todos los Estados, sino por los que más poder tienen. Lo relevante aquí, es que no todos los actores -con capacidad de acción- extra-estatales son configuradores de la estructura. Sean multinacionales, transnacionales, etc. Aunque sí sabemos que, como en el caso de la banca privada transnacional, tiene una importante incidencia en el establecimiento del régimen, por lo menos en el segmento financiero, conjuntamente, e incluso con algunas ventajas por sobre EUA, Japón y Alemania [220] . La gran crisis financiera detonada hacia fines del 2008 ilustra lo dicho.

Las estructuras están definidas por los actores más importantes dentro de ellas. En esto coincido con Waltz. Pero, desde mi punto de vista, deberíamos aclarar, al menos por ahora, actores estatales. Aun no se conoce un sistema mundial cuya estructura ha sido configurada, en forma mixta, por actores estatales conjuntamente con actores no estatales [221] , que como característica particular, carecen de territorio y población. En última instancia, lo hacen como grupos de presión y factores de poder, direccionando la voluntad de los líderes estatales. El gobierno de Bush (hijo) mostró la voluntad de las corporaciones, especialmente las petroleras y del complejo militar-industrial, más que de la Nación norteamericana.

Del mismo modo que los economistas definen el mercado en términos de firmas, Waltz define la estructura de la política internacional en términos de Estados, aunque hayan desde siempre otros actores no estatales.

Estos actores actúan, en la mayoría de los casos, como grupos de presión o factores de poder, pero no como supremos repartidores -de potencia (podes) e impotencia (no podes)- internos y externos visibles. Aunque la banca privada transnacional, como un factor de poder en el que se ha transformado, puede llegar a constituir un supremo repartidor, al menos en el segmento financiero.

Por otra parte, hay que considerar al Estado como un actor en una decisión. La acción del Estado debe ser considerada como la acción realizada por quienes actúan en su nombre [222] .

La existencia de EUA, Francia, Egipto o Rusia es más probable que continúe en el tiempo -aunque hay casos de desaparición de Estados, como el Imperio Austro-Húngaro; la URSS; Yugoeslavia- frente a otros actores no estatales, como IBM, Nissan, Ford, Crysler, Shell, etc. [223] .

Los Estados son semejantes respecto de las tareas con las que se enfrentan, pero no en sus capacidades de llevarlas a cabo. Las diferencias son de capacidad, no de función [224] .

3. Distribución de las Capacidades

Los cambios de la estructura -dice Waltz- modifican las expectativas sobre el comportamiento de las unidades y sobre los resultados que sus interacciones producirán [225] .

No se puede esperar el mismo comportamiento ni los mismos límites, en la etapa de la guerra fría que luego de la caída del muro de Berlín.

La estructura de un sistema cambia con los cambios de la distribución de las capacidades de las unidades del sistema [226] .

Para mí no es así, ya que el impacto producido por la OPEP, si bien provocó efectos importantes en la estructura, el sistema siguió siendo bipolar. De la misma manera, la derrota de EUA en la guerra de Vietnam y la consiguiente ventaja de la URSS en el marco del sudeste asiático, produjo un cambio en el status-quo -posición relativa de los actores- del sistema, pero éste continuó siendo bipolar. La paridad soviética en la carrera nuclear, modificó el status-quo en su beneficio, pero el sistema continuó siendo bipolar.

Hay cambios en -no de-la estructura, cuando se altera irreversiblemente la organización del sistema y el patrón de interacciones. Cuando también se modifican las reglas del juego al intervenir nuevos actores, entonces se está frente a un cambio de sistema [227] . En un sistema unipolar o en uno bipolar, el agregado de un nuevo polo implica cambio de estructura y de sistema. En el multipolar, esto no necesariamente es así, ya que continúa siendo multipolar. Deben darse los anteriores requisitos analizados.

Aunque las capacidades son atributos de las unidades, la distribución de las mismas no lo es, sino más bien un concepto sistémico [228] . No es el carácter ni la función de las unidades los que introducen modificaciones en la estructura, sino por medio de las diferenciaciones que hacemos de ellas según sus capacidades.

Orden Anárquico y Equilibro de Poder

Entre los hombres como entre los Estados, la anarquía -o ausencia de gobierno- está asociada a la violencia. Pero si la ausencia de gobierno está asociada con la violencia, lo mismo ocurre con su presencia, desde el momento en que existe también la resistencia, tanto dentro del Estado como en el contexto internacional [229] .

Un sistema nacional no es de auto-ayuda, ya que los gobiernos tienen el uso legítimo de la fuerza, evitando así, el uso privado -particular- de la fuerza y de esa manera las personas no necesitan prepararse para defenderse. El sistema internacional sí es de auto-ayuda [230] . Cada Estado debe proveer a su propia seguridad.

Interdependencia e Integración

En un sistema de auto-ayuda las unidades utilizan sus esfuerzos para protegerse de las otras. En un sistema de división del trabajo y la economía la especialización funciona para beneficio de todos aunque no igualitariamente [231] .

OTAN, TIAR, en lo militar, la Unión Europea (UE), ALADI, NAFTA, MERCOSUR en lo económico, visto formalmente institucionalizado, o la producción de manufacturas y tecnología por parte del mundo industrializado y la producción de materias primas por parte del mundo subdesarrollado y en vías de desarrollo, visto desde una perspectiva no institucionalizada formalmente, y así otros en diferentes áreas, son ejemplos de sistemas de división del trabajo y la economía.

Sin embargo, en el marco de la Nación, la división del trabajo está estrechamente articulada porque hay integración. La interdependencia existente a nivel internacional hace que la división de tareas sea más laxa [232] .

Para Waltz hay dos principios ordenadores, la anarquía y la jerarquía.

Los elementos anárquicos de la estructura [233] -dice Waltz- afectan la posibilidad de cooperación; mientras que los elementos jerárquicos limitan y restringen el ejercicio de la soberanía [234] .

Morgenthau en vez de elementos anárquicos, hablaría de los intereses, la pugna de intereses, o los intereses disidentes.

Si se considera, tal como dice Waltz, que el sistema internacional es anárquico porque carece de gobierno central, no es por los elementos anárquicos que no hay cooperación, ya que en el ámbito estatal, hay gobierno central, y existen relaciones de cooperación, conflicto, indiferencia, etc.

Un tercer elemento -a criterio de Waltz-, que podría ser el equilibrio, no es un principio ordenador porque se basa en la anarquía y en la necesidad mínima de supervivencia de los actores [235] .

Tal vez -querrá decir Waltz- no es un principio originalmente ordenador, pero todo sistema -bipolar o multipolar- requiere del equilibrio para mantenerse y de mecanismos equilibradores -proceso homeostático según Kaplan [236] -; por lo que se trata de un elemento indispensable para que haya orden -aunque no sea el generador del orden-, salvo que el equilibrio se rompa en beneficio del o los actores que hayan presionado para alcanzar la supremacía, generando una nueva estructura y un nuevo orden. Para Morgenthau el equilibrio de poderes es una forma de alcanzar y mantener el orden [237] .

En lo que hace a la supervivencia, en realidad, vista como necesidad mínima, no es un elemento del equilibrio, sino del interés nacional: sobrevivir o desaparecer (interés nacional mínimo). En el equilibrio, opera la alternativa de: mantengo el equilibrio porque no puedo avanzar más de lo que avancé, o porque trato de evitar que el otro avance más de lo que lo hizo. Conducta conservadora o statuquista.

Si los Estados desean maximizar el poder -dice Waltz- se unirán al bando más fuerte (?) [238] lo que favorecerá la aparición de una hegemonía. Y agrega, los Estados más débiles, si están libres para elegir, se apiñan al lado más débil pues el más fuerte es el que los amenaza [239] .

Se trata de un concepto equívoco, ya que tiene que operar como una élite funcional a los intereses hegemónicos del más fuerte, para favorecer esa hegemonía; salvo que considere que en el corto plazo esa es la única alternativa, pero que en el mediano y largo plazo puede ir despegándose y alcanzando una inserción más autónoma. Por otra parte, también depende de la funcionalidad de la élite gobernante a los intereses autonómicos, para que realice alianzas con los co-débiles, de manera tal de maximizar las posibilidades de desempeño -OPEP es un ejemplo-. En muchos casos, la élite no es funcional a este tipo de alternativas -América Latina tiene un historial de gobiernos con estas características, incluso hoy en día-; por el contrario, considera que juntarse con débiles, debilita (!) [240] .

Los Estados -dice Waltz- equilibran el poder antes que maximizarlo [241] . Se trata de una de esas afirmaciones, al estilo de qué es lo que está primero, si el huevo o la gallina. Los Estados hacen lo que pueden. Si pueden maximizar sus posibilidades lo van a hacer hasta que algo los frene, entonces tenderán al equilibrio, a fin de no perder lo que lograron. La historia está llena de ejemplos de expansionismo indiscriminado, así como también de equilibrios prudentes y statuquistas. No es necesario usar la imaginación, basta con la memoria histórica.

Un sistema -dice Waltz- tiene una fuerte tendencia al equilibrio (status-quo). La expectativa no es que el equilibrio, una vez conseguido, se mantenga, sino que una vez alterado será restaurado de alguna manera [242] .

Sería importante, en primer lugar establecer qué es equilibrio; y en segundo lugar diferenciar los tipos de equilibrio posibles. El concepto equilibrio implica, según el diccionario, nivelación, igualación, uniformización, contrapeso, compensación, igualdad. Pero también implica estabilización, que no presupone nivelación o igualdad. De esta manera, encontramos conceptos como equilibrio mecánico, que presumen igualdad relativa, compensación; como en el caso del sistema de equilibrio del multipolarismo vigente entre 1815 y 1914 en el contexto europeo o el bipolarismo entre EUA y la URSS entre 1947-1991. Equilibrio político, resultante, por ejemplo, del acuerdo alcanzado en el Congreso de Viena de 1815, en el que se pactó el equilibrio y balance de poder como factor indispensable para el mantenimiento del orden. Por último, equilibrio sistémico; que puede ser equilibrado -en el tope del sistema- según las características anteriormente mencionadas, pero que también admite un equilibrio “desequilibrado”-en términos verticales-, fundado no en la igualdad, el contrapeso o la nivelación, sino en la estabilización-del sistema-. Las intervenciones de EUA en América Latina, los golpes de Estado que favoreció o alentó; respondieron a este último concepto de equilibrio del sistema (Interamericano en este caso), aunque el sistema (obviamente) era desequilibrado desde el punto de vista mecánico. Las Reuniones de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, que operaron en el marco del TIAR o de la OEA -según fuera el organismo de convocatoria- han sido históricamente utilizadas para el mantenimiento del equilibrio del sistema, aunque este equilibrio nada tenía de equilibrado desde el punto de vista mecánico, y el acuerdo político al que podría haber respondido, se asemejaba más a una presión de la potencia hegemónica, que al consenso alcanzado en el Congreso de Viena de 1815. Lo mismo puede aplicarse a las intervenciones de la URSS directas o a través del Pacto de Varsovia, en Hungría, Checoeslovaquia o Polonia.

Antes, los grandes poderes eran definidos según sus capacidades. Ahora se considera a la capacidad o incapacidad de los Estados para resolver sus problemas, el elemento para considerar su posición internacional.

El poder ya no es homogéneo. Hay actores militarmente preponderantes, pero no económicamente -EUA hoy-. Las diferentes capacidades de una Nación no se refuerzan militarmente [243] .

¿Qué capacidad es la que da poder y preeminencia? En principio, un país se convierte en superpoder, cuando lo tratamos como si lo fuera (percepción de lo importante). Esta puede ser la causa por la que, pese a la relevancia del eje económico-financiero-tecnológico, aun es EUA el país visto como el superpoder mundial y con capacidad de liderazgo planetario, y no Japón o Alemania que superan a EUA en los aspectos económicos y tecnológicos, aunque no en el estratégico-militar. No obstante, EUA depende de la tecnología micro-electrónica japonesa para colocar cabezas inteligentes a sus misiles [244] . Esto podría explicarse a partir del concepto de liderazgo y direccionalidad. EUA estuvo acostumbrado en los últimos 50 años a dirigir al bloque occidental, mientras que Japón y Alemania a estar sometidos, en el primer caso a EUA y en el segundo caso, dividida, por la ocupación de EUA y la URSS. Es por ello, que Japón, y Alemania, por más que, actualmente tengan una capacidad de poder similar a EUA en lo económico, carecen de la psicología del líder mundial que direcciona, mientras que EUA, con un poder disminuido, salvo en lo militar, continúa haciéndolo.

El Idealismo-Sistémico-“Funcional

El Buen Gobierno del Mundo

La perspectiva sistémica ha tenido dos vertientes, la idealista, que la ha orientado hacia el funcionalismo y la realista, que la orientó hacia el estructuralismo.

El idealismo sistémico, se plantea la posibilidad del orden mundial, a partir de la conformación y perfeccionamiento de organizaciones internacionales y, observando el creciente transnacionalismo -con y sin fines de lucro [245] -, la posibilidad del orden, a partir de una convergencia entre todos los miembros del sistema en forma cooperativa.

Esto ocurre cuando predominan los vínculos “racionales”, como en el Estado-Nación, por sobre los “pasionales” donde la fuerza es el factor central, como en el caso de la “tribu” [246] .

Según la Comisión del Gobierno Mundial”, en el plano mundial, la acción llevada a cabo por las ONG’s, los movimientos de ciudadanos, las empresas transnacionales y los mercados de capitales integrados, contribuyen al buen gobierno. De acuerdo con estos criterios, el buen gobierno implicaría modalidades de cooperación y de solución de conflictos con protagonistas múltiples, aunque la jerarquía de éstos no se precisa. El buen gobierno refleja realidades institucionales e incluso actitudes individuales muy diversas [247] .

Esta Comisión rechaza algunos de los postulados del realismo, al hacer hincapié en la importancia de las instituciones en la política internacional. Esta perspectiva tiene una larga tradición doctrinal, que se remonta a David Hume y que trata de determinar científicamente la influencia de las instituciones en la vida de las sociedades. Entre sus postulados, con una visión institucionalista anti-realista, se establece que la sociedad internacional no es anárquica -de acuerdo con esto, no tiende hacia los intereses nacionales y/o soberanos [248] -. A pesar de la ausencia de poder coercitivo legítimo [249] , los protagonistas internacionales reconocen la existencia de reglas de juego, aceptan obligaciones, practican la cooperación y actúan de forma previsible a causa de la existencia de mecanismos de regulación formales e informales [250] .

¿Quién cumpliría con la función de árbitro supremo”, independiente de los más poderosos y con capacidad de mantener o restablecer el orden. Está visto que organismos como la ONU no tienen esa capacidad, sino a través del Consejo de Seguridad, lo que implica que es a través de los más poderosos; la Asamblea General, donde está representada la comunidad internacional, carece de un poder de decisión.

Oran Young [251] un neo-institucionalista con una visión voluntarista, considera que la base del buen gobierno la constituye el conjunto de instituciones, leyes, procedimientos y normas que permiten a las personas expresar sus preocupaciones y luchar en defensa de sus intereses en un contexto relativamente previsible y equitativo. De esta manera, las estructuras internacionales no reflejan exclusivamente las jerarquías de poder, porque las instituciones influyen en la política de los Estados provocando esperanzas, delimitando objetivos, orientando intereses y preferencias.

Encuentra niveles de igualdad en el relacionamiento global, difíciles de observar en la realidad.

Ernst-Otto Czempiel habla de la capacidad que poseen los protagonistas para conseguir que las cosas se hagan, cuando no disponen de competencias legales de autoridad al respecto. Da como ejemplo la disuasión mediante el terror nuclear que, a su parecer, ha constituido un sistema de gobierno que parece haber favorecido la dictadura [252] . Su deseo es sustituirlo por un buen gobierno basado en el desarme y control de los armamentos, que pueda hacer que la democracia prevalezca.

Se trata de una visión ingenua, ya que hasta ahora, el control de armamentos lo pueden lograr Estados poderosos, como EUA por sobre otros, pero nadie puede controlar la proliferación de EUA. Por otra parte, ¿de qué manera se lograría la democracia en las relaciones internacionales, en un mundo con una estructura asimétrica?

James Rosenau utiliza el término buen gobierno para expresar un sistema de normas. Sostiene la idea de un buen gobierno sin gobierno para referirse a las funciones que ha de asumir todo sistema social, pero de las que no se hacen cargo los Gobiernos [253] . La sociedad internacional -dice- implica un índice cada vez mayor de institucionalización e innumerables mecanismos de regulación, aunque esté desprovista al mismo tiempo de un órgano de poder supranacional.

Rosenau ignora que los organismos internacionales, al carecer de poder propio, ya que el que tienen es provisto por sus miembros en forma asimétrica, son cooptados por los más poderosos. En última instancia, son funcionales al orden vigente, resultante de una estructura de poder y no de una convergencia de voluntades surgida de una supuesta igualdad jurídica entre los miembros del sistema.

Ya falla al hablar de sociedad” internacional que implica un alto índice de racionalidad en las relaciones, cuando en el sistema mundial predominan los lazos basados en el interés y el poder, mostrando características mucho más primitivas, presentes en la comunidad [254] . Toda la institucionalización alcanzada durante el siglo XX no alcanza para hacer mínimamente una sociedad internacional.

Para Rosenau, un ejemplo típico de buen gobierno sin gobierno, es un sistema de gestión dirigido por valores y empresas comunes, que se impone a partir de una lógica consensual y que no exige necesariamente medios coercitivos.

La pregunta que uno se hace frente a esta afirmación, es si hay tal grado de convergencia de voluntades como para que haya un orden mundial descentralizado. Por otra parte, cómo se logra una convergencia de voluntades en un mundo asimétrico.

Rosenau dice que si las acciones de los gobiernos consideran apoyarse en una autoridad formal y en poderes de policía -¿árbitro supremo?-, las acciones del buen gobierno parecen surgir de iniciativas que expresan objetivos comunes.

Entonces la pregunta es ¿quienes establecen o imponen los objetivos comunes? Ya que no surgen de la comunidad total, sino de aquellos que tiene capacidad de direccionamiento, que es una élite minoritaria.

Rosenau insiste en que en la esfera de las relaciones internacionales, el buen gobierno se lleva a cabo, antes que nada, mediante acuerdos y prácticas de los Estados, sobre todo de las grandes potencias. El buen gobierno sería por consiguiente un sistema de normas realizadas por acuerdo de la mayoría, y permitiría que los proyectos colectivos se concretasen sin la autoridad formal y la sanción concreta de los gobiernos.

Insisto con las preguntas: ¿cuántos Estados son la mayoría? En un mundo con aproximadamente 200 Estados, por lo menos, la cuarta parte debería tener esa capacidad, como para ser representativos.

Para Rosenau, las organizaciones intergubernamentales, así como las formas de regulación informal o dinamizadas por ONG’s o empresas transnacionales, también formarían parte integrante del buen gobierno.

En general hace una gran mezcla. Una cosa son los repartidores supremos de poder, como los grandes Estados, ciertos actores transnacionales, etc., y otra son los reguladores de los repartos establecidos, tales como las organizaciones intergubernamentales [255] .

El Neoliberalismo

Hacia fines de los ‘80 se comenzó a concretar un proceso que se venía arrastrando desde principios de los ‘70, generando una nueva definición de la articulación entre el Estado y el mercado y, en un plano más general, entre la autoridad política y la sociedad civil. Ya desde principios de los ‘70 se había comenzado a gestar un desmoronamiento del sistema de Bretton Woods, a partir de la declaración de inconvertibilidad del dólar en oro por parte del gobierno norteamericano de Richard Nixon, que se profundizó con la eliminación de las restricciones a los mercados financieros.

El endeudamiento de los poderes públicos obligó a los gobiernos a obtener mejores resultados con menos recursos, así como a utilizar métodos de gestión administrativa copiados del sector privado por considerarse que el rendimiento de éste era mayor. El resultado de todo ello ha sido que en varios países de la OCDE se registró una tendencia a desnacionalizar algunas empresas estatales, e incluso a privatizar algunos servicios públicos.

El FMI y el Banco Mundial (BM), controlados por las grandes potencias económicas, han fomentado la aplicación de programas de ajuste estructural de inspiración liberal -Consenso de Washington de 1989-. La hegemonía prácticamente universal del mercado capitalista después de la desintegración de la URSS en 1991, ha impedido que emerjan ideologías alternativas a la liberal.

Las sociedades se ven obligadas a adoptar valores establecidos por la ideología dominante. Esto tiende a invalidar las concepciones tradicionales de la soberanía estatal.

Francis Fukuyama en su pensamiento desarrollado en el Fin de la Historia considera a esto como que viene a ser el advenimiento de una forma de consenso planetario sobre los principios de la democracia liberal, la superioridad del mercado capitalista, y las formas de organización social moderna [256] .

Esto, se condice con la dificultad, provisoria, de que asomen ideologías alternativas. Se trata de un problema de poder, no de consensos. Resulta muy complejo alcanzar consensos en un mundo estratificado.

Richard Rosencrance considera que, en un futuro previsible, la única civilización internacional digna de tal calificativo será la procedente de la cultura económica dominante del mercado mundial [257] .

La expansión del régimen de la democracia liberal se ha convertido, merced al poder de la ideología dominante y de aquellos que la direccionan, en una referencia inevitable.

Las concepciones neoliberales han llegado a ser dominantes en las instituciones internacionales, ya que todas se dedican a defender la misma lógica económica y política, inclusive en la UNCTAD [258] que fue creada merced a presiones del Tercer Mundo, en los años ‘60, para impugnar las estructuras internacionales dominantes. Los conceptos económicos clásicos y las perspectivas utilitaristas del siglo XIX relativas a la función limitada del Estado han vuelto a ponerse de moda. En regiones como Africa Subsahariana, el poder conferido por el Estado es un botín que se reparte en función de vínculos de clientelas y etnias [259] . Lo propio se puede decir de América Latina donde los gobiernos que emergen y pretenden constituirse en alternativas diferentes al neoliberalismo, son atacados desde adentro y desde afuera.

No obstante ello, el error de estos gobiernos que buscan alternativas, es que continúan con una visión del sistema mundial de los ‘60s y los ‘70s, y las mismas metodologías. Para evitar costosas confrontaciones, sería importante comenzar a generar alternativas integradoras -de carácter estratégico- entre las demandas sociales y las aspiraciones de rentabilidad de los sectores empresarios y bancarios. Caso contrario, se va a continuar en un esquema pendular entre gobiernos con posiciones populistas y gobiernos con posiciones empresaristas-bancaristas, sin llegar a ningún lado.

Sistemas de Análisis

Otro autor, que ha diseñado instrumentos para elaborar una teoría sistémica sobre las relaciones internacionales ha sido Philippe Braillard [260] . El aporte de este autor es la construcción de taxonomías a través de sistemas complejos, que permitirían generar una teoría sistémica de las relaciones internacionales. En estas taxonomías, se consideran, en diferentes niveles, a los actores, el tipo y sus capacidades, la forma en que se relacionan y los ámbitos, la estructura resultante y la manera en que el sistema global, actuando como ambiente, condiciona y es condicionado por el/los sistemas/subsistemas.

Gráfico 7 Sistema Analítico de las Relaciones Mundiales

Sistema de AnálisisEn este caso, nos ubicamos como observadores en el ambiente mundial y observamos a los actores, interrelacionándose e intercondicionándose; dando como resultante una situación [261] .

En ese sistema analítico, que nos permite comprender las relaciones mundiales, lo primero que Braillard tiene en cuenta -primer nivel de análisis- son los actores. El tipo de actores existentes, y las capacidades que cada uno tiene, tanto individualmente, como en función de las alianzas realizadas.

En el segundo nivel de análisis, se observa a los actores relacionándose e intercondicionándose. En este nivel se tiene en cuenta, no sólo el tipo de relaciones, sino también el ámbito; atendiendo a que se pueden dar, por ejemplo, relaciones de cooperación en el ámbito militar y de conflicto en el económico.

En el tercer nivel uno se encuentra con la estructura del sistema. La estructura revela la forma que adopta el sistema y por ende, también las características de funcionamiento del mismo y está dada por la configuración del poder vigente o emergente.

Estos tres niveles caracterizan al sistema.

En el cuarto nivel, uno se encuentra con el ambiente en el que está inserto el sistema. Este puede ser el ambiente planetario o un bloque o región, para el caso particular de subsistemas como América Latina o Centroamérica y el Caribe, o el Medio Oriente, etc.

En el ambiente se hallan los condicionantes al sistema. Desde los intereses contrapuestos de otros actores, hasta el propio orden vigente que establece reglas y por lo tanto límites al accionar del sistema y de los actores.

Por último, en el quinto nivel de análisis se dan las relaciones entre el sistema y el ambiente. Desde ya, el sistema fruto de análisis [262] intentará modificar al ambiente en beneficio de su mejor inserción, y el ambiente condicionará al sistema, en el ámbito correspondiente, de manera tal de mantener las condiciones vigentes. Caso contrario, el ambiente sufrirá modificaciones y, en el peor de los casos, incluso transformaciones, desapareciendo como el que era y apareciendo uno nuevo, distinto del anterior [263] .

Tanto Kaplan, como Braillard, han abordado la concepción sistémica, en forma genérica y desde una perspectiva realista, ya que le atribuyen a la realidad leyes propias, a la vez que en la estructura muestran cómo opera el poder.

Gráfico 8 Sistema Mundial: Desarrollo Histórico

Sistema MundialDe esta forma observamos que de un sistema simple como el que se dio en casi todo lo largo del siglo XIX, se fue progresivamente pasando a un sistema cada vez más complejo, no sólo por la cantidad, sino también por la heterogeneidad de los actores [264] . El gráfico en el que se hace referencia al desarrollo histórico del Sistema Mundial, se muestra la evolución y complejización del “sistema” en uno de los tantos ciclos que éste da durante las micro-etapas o circuitos que se muestran en el gráfico sobre la Simulación del Proceso de Génesis y Evolución del Orden Mundial. En este caso, la complejidad del sistema está dada no sólo por el aumento del número de miembros, sino también por la heterogeneidad de los mismos.

La evolución es la resultante de la dinámica del poder. En algunos casos, como el sistema mundial del siglo XIX que duró casi cien años, hasta la primera guerra mundial, la dinámica fue entre parámetros estrechos, establecidos por la pentarquía europea. Los organismos internacionales creados desde fines del siglo XIX hasta la actualidad, no tuvieron nada que ver con la generación del orden, sino que fueron el resultado de la institucionalización del orden vigente, generado por los sistemas -quienes lo conducen- que fueron emergiendo.

Ya a mediados del Siglo XX, la incidencia de los actores transnacionales, con y sin fines de lucro, como empresas, banca y organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, comenzaron a proliferar, tomando para sí porciones de poder y de espacio en la toma de decisiones, a través de presiones, en áreas que antes ocupaba el Estado en forma prácticamente excluyente o, en el caso de las organizaciones no gubernamentales, en áreas descuidadas o no tratadas por el Estado, como por ejemplo, derechos humanos, medio ambiente, etc. [265] .

Gráfico 9 Características del Mundo y su Origen

Características del Mundo

Esto generó que cambiara progresivamente la estructura de poder, la configuración sistémica, pero el realismo no ha cambiado; sigue manteniendo los mismos principios, frente a una configuración sistémica más compleja.

La teoría -no el realismo- ha debido adaptarse y comprender estas nuevas variables y configuración. Es más, todo este fenómeno conlleva el posible inicio de una nueva macro-etapa, en la que el Estado y sus características, será diverso del westfaliano [266] , a la vez que el sistema ya no será -prácticamente ya no lo es, al menos en forma exclusiva y excluyente como lo fue históricamente-interestatal, toda vez que concurren, en la generación de reglas, una diversidad de actores no estatales, muchos de ellos, con mayor poder que varios Estados juntos. Esto trae como consecuencia cambios necesarios en el Derecho Internacional, ya que los actores transnacionales, con y sin fines de lucro, que empujan la generación de reglas en dirección diversa a la que los Estados históricamente han hecho, no pueden participar -por el hecho de no ser Estados- de la creación de este tipo de derecho, así como de organismos internacionales, en los que tienen un status de observadores, al menos las ONG’s, pero sin voz ni voto.

El mundo tal como está institucionalizado actualmente, refleja una configuración histórica, pero no representa la estructura real. Tanto los Estados como las organizaciones internacionales gubernamentales, deberán ir incorporando a estos nuevos actores en su configuración y en la toma de decisiones.

Gráfico 10 Macro-Etapas/Micro-Etapas

Macro-Etapa/Micro-Etapa

El Estructuralismo-Sistémico en la Argentina

En la Argentina, quien ha desarrollado el realismo-sistémico-estructural, ha sido Juan Carlos Puig [267] , conectando la perspectiva del realismo de Hans Morgenthau desde un punto de vista crítico -bajo la idea que había que corregir su atomismo-, con el estructuralismo-sistémico aportado por Morton Kaplan; desarrollando un sistema analítico, al estilo de los planteos hechos por Philippe Braillard, en el que se procura un desarrollo teórico basado en un “sistema de respuestas” -poder/no poder- vinculado a un “sistema de preguntas”; orientado a establecer los condicionantes a la política exterior, tal como Tucídides, en su “Historia de la Guerra del Peloponeso” se planteaba la dicotomía entre el determinismo y la autonomía y la posibilidad de manejarse autónomamente y romper con el determinismo impuesto por las leyes naturales. En este caso, Puig se preocupó por los condicionantes provenientes del contexto externo al actor, como el orden mundial vigente y la incidencia y presiones de las principales potencias; así como por los condicionantes internos: básicamente el potencial propio más las alianzas para la acción y la incidencia direccional de los factores de poder, grupos de presión y de interés.

La perspectiva estructural considera a la realidad como una totalidad -holismo-, a la vez que se ocupa de la causalidad.

La visión estructural al ser totalizadora, trata de discernir todas las variables tanto aceleradoras como reductoras-que frenan o impiden- que derivan del régimen internacional imperante.

Variables Condicionantes a la Política Exterior:

Para llevar a cabo un análisis del sistema mundial, haciendo uso del método estructural-sistémico, desde la perspectiva de la política exterior de un país [268] , o para la toma de decisiones, de acuerdo con Juan Carlos Puig, se deben tener en cuenta las variables condicionantes a la posibilidad de desempeño de acción internacional de ese país y de logro de sus objetivos.  

A estas variables las dividió en:

A) Operativas (se pueden medir)

Externas al Actor:

1) Orden internacional imperante

Siguiéndolo a Morton Kaplan, Puig hace referencia al sistema internacional y sus características vigentes en el momento en que está realizando el análisis del comportamiento del país en estudio o en el que se toman decisiones y el orden que rige en ese sistema, así como sus tendencias.

2) Principales potencias de rango mundial y/o regional con incidencia en el comportamiento y la inserción internacional del país que se estudia; sea porque tienen capacidad hegemónica y direccionadora de las conductas del país, o porque compiten regionalmente.

Gráfico 11 Condicionantes a la Política Exterior

CondicionantesInternas al Actor:

3) Potencial del país

No sólo se habla del potencial propio, medido en capacidad militar, recursos naturales, PBI, PBI per cápita, saldo del balance comercial y de pagos, capacidad de desempeño tecnológico, etc.; sino también el de los aliados de ese país en el tema de interés y en el momento del análisis.

4) Factores de Poder, Grupos de Presión y Grupos de Interés

Tanto internos como externos al país, que tienen incidencia en el ámbito interno. Pueden ser: fuerzas armadas, iglesia, grupos empresariales, sector rural, sector comercial, subsidiarias de empresas transnacionales o multinacionales, banca privada, grupos de derechos humanos, ONG’s en general, etc.

B) Psicológicas

Las variables psicológicas, a diferencia de las operativas, no pueden medirse cuantitativamente, pero son importantes, ya que indican intencionalidad y direccionalidad de quienes están a cargo de la toma de decisiones, a la vez que la forma en que perciben las características y el funcionamiento del sistema y la manera en que está o debe estar inserto el país.

5) Tradición

Cuando se hace referencia a la tradición, no se habla de la tradición sociológica del pueblo. Lo que interesa es cómo, tradicionalmente, el grupo gobernante ha decidido, a lo largo de la historia, en los principales temas de interés del país. El respeto de la tradición tiene una gran incidencia en la toma de decisiones, particularmente al momento del cambio de las mismas, ya que puede traer como consecuencia obtener los laureles del éxito o la carga del fracaso.

Autores como Hans Morgenthau hablan de la importancia de lo que denomina el carácter nacional, o la predisposición del pueblo a comportarse o reaccionar de una manera determinada [269] . Herbert Kellman considera a los factores societales, actitudinales -relativos a los decisores- y estructurales, estos últimos, resultado de una combinación de los factores societales con componentes de los actitudinales y las características del sistema internacional en el momento de la toma de decisiones [270] .

6) Idiosincrasia de la Elite Dirigente, Gobernante y Pensante

Se refiere a la ideología que ostenta la élite pensante, dirigente y gobernante y a la percepción que tienen de las características del sistema internacional, la forma en que el país está inserto y las ventajas que obtiene de esa inserción, así como la forma en que se debe conducir el país en lo interno y lo externo.

En muchos casos, en la periferia, debido a golpes militares o civiles, y/o a la inestabilidad intrínseca de los sistemas políticos, se dan diferentes idiosincrasias y percepciones en los gobiernos, lo que ha provocado -y provoca- discontinuidad en las políticas. Por otra parte, la élite pensante, en gran parte, está más preocupada por sus vínculos con el poder, que por el desarrollo de un pensamiento; por lo que, en muchos casos, termina desarrollando teorías justificatorias de las políticas e intereses del establishment. Los individuos o grupos pensantes que les interesa la realidad y la verdad, independientemente del poder vigente y los intereses del establishment, tienen pocas posibilidades de expresarse e influir.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Realismo-Sistémico-Estructural: La Política Exterior como "Construcción" de Poder, (Córdoba, Edición del Autor, 2009) ISBN: 978-987-05-6072-2


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

Si querés opinar o consultarme, escribime a: luisdallanegra@gmail.com
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[135] Kaplan, Morton, System and Process in International Politics, (New York, John Wiley and Sons, 1957).

[136] Este subsistema opera como “Arbitro Supremo”.

[137] Kaplan, Morton, System and Process in International Politics (New York: John Wiley and Sons, 1957), pág. 12.

[138] Cada sistema tiene su propio orden característico. Si el sistema cambia, tendrá un nuevo orden característico. El tema del orden, la dinámica del sistema y los cambios lo he estudiado en profundidad en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), especialmente Caps. XIII, XIV, XV.

[139] Puig “castellaniza” el término inglés “border line”, “frontera”. Puig, Juan Carlos, Doctrinas Internacionales y Autonomía Latinoamericana, (Caracas, Univ. Simón Bolívar, 1980), pág. 148. También, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Problemática del Orden, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis (Coord. y Comp.) “Geopolítica y Relaciones Internacionales”, (Buenos Aires, Pleamar, 1981), pág. 15. Igualmente DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), págs. 166-168.

[140] Es tema lo he estudiado en profundidad en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Caps. II y X.

[141] El mundo industrializado, frente al “impacto” producido por los países miembros de la OPEP en 1973 muestra que, en este caso, son los países “céntricos” los que tienen que considerar los “parámetros de cambio” para evitar perder sus posiciones.

[142] Queda en claro el funcionamiento del poder desde el punto de vista estructural y también el concepto del “Arbitro Supremo”. Nadie se atrevería a demandar a EUA que no prolifere, pero el Gobierno de este país, no sólo prolifera, sino que se atribuye el derecho de sancionar a quienes considera perjudiciales para su seguridad.

[143] Hoffmann, Stanley, Primacy or World Order (New York: McGraw Hill, 1978).

[144] Waltz Kenneth, Teoría de la Política Internacional, (Buenos Aires, GEL, 1988), pág. 63.

[145] Es importante ver, qué significación le da a “atributo” de las unidades Kenneth Waltz.

[146] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., págs. 63-64.

[147] Citado en Waltz, Kenneth, Teoría de la Política Internacional, (Buenos Aires, GEL, 1988), pág. 65.

[148] Citado en Waltz, Kenneth, Teoría de la Política Internacional, (Buenos Aires, GEL, 1988), pág. 68.

[149] Ver Hoffmann, Stanley, Primacy or World Order, (New York, McGraw Hill, 1978), pág. 111.

[150] Ibidem, pág. 111.

[151] Ibidem, pág. 146, Nota 9.

[152] Ibidem, pág. 135.

[153] Aron tiene una visión “atomista” del sistema mundial, ya que considera al sistema., no como una totalidad, sino desde las características -sociológico-históricas- de cada uno de sus componentes individualmente. Por ello utiliza el método inductivo-empírico.

[154] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 70.

[155] El paso del bipolarismo rígido al flexible o el impacto OPEP pueden ser ejemplo de lo dicho. En realidad esos son cambios en el “estado” del sistema y no cambios “de” sistema. Esto lo trabajé en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis (et al), La Problemática del Orden, en “Geopolítica y Relaciones Internacionales” (Buenos Aires, Pleamar, 1981) pág. 14.

[156] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 70.

[157] Ver el ejemplo que daba del cambio “en” el bipolarismo, o del impacto OPEP. Ver Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 71.

[158] Críticas de Waltz a Hoffmann. Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., págs. 71-72.

[159] Críticas de Waltz a Hoffmann. Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 72.

[160] Ibidem, pág. 75.

[161] Habla de seis sistemas y cuatro subsistemas. Kaplan, Morton, System and Process in International Politics (New York, John Wiley and Sons, 1957). En DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Problemática del Orden, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, (coordinador y compilador) “Geopolítica y Relaciones Internacionales”, (Buenos Aires, Pleamar, 1981), analizo cada uno de ellos.

[162] Hoffmann, Stanley, Teorías Contemporáneas sobre las Relaciones Internacionales, (Madrid, Tecnos, 1963), Parte II, A). Sin embargo, entre los “elementos para el análisis de los sistemas” Kaplan considera las variables clasificatorias, que especifican las características de los actores, las variables de capacidad, que especifican la capacidad física de los mismos, y las variables de información, que consideran lo que un actor puede o no hacer y conoce sobre lo que puede hacer o no. Ver Kaplan, Morton, Sistema y Proceso en Política Internacional, en Hoffmann, Stanley, “Teorías.”, op. cit., págs. 153-154.

[163] Ver Kaplan, Morton, Sistema y., en Hoffmann, Stanley, “Teorías ., op. cit., págs. 148-149.

[164] Críticas de Waltz a Kaplan. Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 82.

[165] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 83.

[166] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 89.

[167] Son “atomistas”.

[168] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., págs. 92-93.

[169] Ver Kaplan, Morton, Sistema y Proceso en Política Internacional, en Hoffmann, Stanley, “Teorías...”, op. cit., pág. 156.

[170] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 100.

[171] Me imagino que cuando hace referencia a “estructura” quiere decir el “sistema como estructura” en el contexto de la “estructura internacional” a diferencia del “sistema como las unidades interactuantes”.

[172] Pese a las críticas que Waltz le hace a Kaplan, es este último quien explica el cambio y no aquél, que resulta confuso.

[173] No se sabe si habla de anarquía en términos de desorden, o de anarquía como la tendencia de los miembros -Estados- del sistema a privilegiar la “soberanía” por sobre el orden supranacional.

[174] Imagino que hace referencia a la integración que actualmente alcanzó la Unión Europea (UE).

[175] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., págs. 105-106.

[176] DALLANEGRA PEDRAZA, Luis El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), Caps. VIII y XV.

[177] Gobierno de dos.

[178] Diferente del imperio romano, ya que en éste -el norteamericano- hay un alto componente transnacional interviniendo.

[179] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 107.

[180] Ver Kaplan, Morton, Sistema y Proceso en Política Internacional, en Hoffmann, Stanley, “Teorías..”, op. cit., págs. 149-155. También ver mi trabajo, donde trato los cambios “en” y “de” sistema en La Problemática del Orden, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis (Coord. y Comp.) “Geopolítica y Relaciones Internacionales” (Buenos Aires, Pleamar, 1981) págs. 21-24.

[181] Cada cuál debe valerse por sí mismo, no hay gobierno central. Característica de un sistema internacional “anárquico” ya que todos tienden a la defensa soberana y no a la coordinación de voluntades, de manera “asimétrica”.

[182] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 109.

[183] Parece que para Waltz, no es relevante la “resistencia” que los actores menores producen hacia los mayores. En estos casos, sus interacciones no están aisladas. Casos OPEP, crisis de la deuda; crisis de los rehenes de Irán; etc.

[184] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., 109.

[185] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., 110.

[186] Ver “impactos modificantes” y “proceso homeostático” en Kaplan, Morton, Sistema y Proceso en Política Internacional, en Hoffmann, Stanley, “Teorías..”, op. cit., págs. 149-155.

[187] Ver Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 111.

[188] Ver Kaplan, Morton, Sistema y Proceso en Política Internacional, en Hoffmann, Stanley, “Teorías..”, op. cit., pág. 153. Ver Puig, Juan Carlos, Doctrinas Internacionales y Autonomía Latinoamericana, (Caracas, Univ. Simón Bolívar, 1980), pág. 148. Ver Dallanegra Pedraza, Luis, La Problemática del Orden, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis (Coord. y Comp.) “Geopolítica y Relaciones Internacionales”, (Buenos Aires, Pleamar, 1981), pág. 15; y en este trabajo el concepto de “líneas de control intra-hegemónico”.

[189] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 119.

[190] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 120.

[191] Eso es cierto; pero no es lo más importante. Lo verdaderamente importante es, que la estructura “condiciona” la forma en que se dan las acciones e interacciones; es más, les pone “límites”.

[192] Para Morton Kaplan -con quien coincido-, los cambios de disposición, vistos de esta manera, son cambios en el “status quo”, pero la estructura permanece, ya que las “reglas del juego” permanecen inalterables. Por ejemplo, la derrota de EUA en la guerra de Vietnam, es un cambio en el status quo en relación con la URSS en el sudeste asiático, sin embargo, la estructura permaneció bipolar. Del mismo modo, cuando la URSS alcanzó a EUA en la carrera nuclear en los '50. Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Problemática del Orden, en DALLANEGRA PEDRAZ, Luis, (Coord. y Comp.), “Geopolítica y Relaciones..”, op. cit.

[193] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 121.

[194] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 121.

[195] Esto sería la institucionalización de la estructura, y no la estructura en sí que sería la “configuración de poder vigente”. La ONU no es la estructura internacional, sino su institucionalización, y haciendo referencia a un sistema en particular, el bipolarismo.

[196] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 122.

[197] Cuando se habla de “principios ordenadores”, se está haciendo referencia a aquellos que establece la “estructura de poder” emergente o vigente, no a las normas, que requieren de aquél para tener vigencia y aplicación.

[198] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 150.

[199] DALLANEGRA PEDRAZA, Luis El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), Caps. VIII y XV.

[200] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 150.

[201] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 150.

[202] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 123.

[203] A diferencia del sistema internacional, que es descentralizado.

[204] DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Arbitro Supremo: El Problema del “Gobierno” del Mundo, en Revista “Círculo de Humanidades”, Universidad Autónoma Latinoamericana, Medellín, Colombia, Nº 29, julio del 2008, ISSN: 0122-7823, págs. 7-16.

[205] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 132. Morton Kaplan la llama “sistema político sin fuerza legal”; ver su System and Process in., op. cit.

[206] Ver más arriba la definición de estructura y el gráfico sobre el enfoque sistémico de Waltz.

[207] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., págs. 132-133.

[208] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Problemática del Orden, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, (Coord. y Comp.), “Geopolítica y Relaciones.”, op. cit.

[209] Kaplan, Morton, System and Process in., op. cit. La capacidad legal del Estado también es dificultosa. Por ejemplo, en Chile, el ex dictador Pinochet, siguió manejando al país, pese a los gobiernos civiles, y el ex Jefe de los Carabineros, General Contreras encontró diferentes excusas para no cumplir su condena carcelaria por estar implicado en el asesinato del ex Canciller Letelier, con una gran impotencia por parte del gobierno chileno y expectativa de la comunidad internacional sobre el fin de ese caso.

[210] Kaplan, Morton, System and Process in., op. cit.

[211] Ver “Simulación del Proceso de Génesis y Evolución del Orden Mundial” en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), Parte II.

[212] Me pregunto qué coexistencia hubo entre EUA y la URSS durante los 50 años de bipolarismo, más allá de algunos aspectos puntuales.

[213] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 136.

[214] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. VIII y Caps. XI y XII.

[215] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 136.

[216] Hoy, el Estado se encuentra “debilitado” por la influencia de la supranacionalidad y la transnacionalidad, y el proceso de fragmentación, además de las políticas liberales.

[217] Si uno entiende a la “anarquía” en los términos establecidos por el diccionario, que implica carencia o privación de autoridad “an” (privado) “arquía” (gobierno), está haciendo referencia a un tipo de desorden; no hay “coordinación” entre los actores. He trabajado los términos “anarquía” y “caos” en La Problemática del Orden en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis (et al) “Geopolítica y Relaciones..”, op. cit., págs. 37-39, como formas de “desorden”. Anarquía, según mi criterio, se da cuando hay una voluntad que procura generar desorden, y caos cuando no hay tal voluntad, sino que el desorden se expande y se escapa de la posibilidad de contenerlo. En el primer caso, la exportación de la revolución cubana por parte de Castro, es un ejemplo de anarquía. El caso Congo de 1960, es un ejemplo de caos. También puede entenderse a la anarquía como la tendencia de los Estados a actuar según sus intereses soberanos. En este caso, la tendencia no es a la “coordinación” como dice Waltz, ya que predominan las fuerzas “centrífugas” (anárquicas) por sobre las “centrípetas” (convergencia).

[218] La “paridad” sólo se da en el “tope” de la estructura, entre actores polares que están en equilibrio “mecánico”; pero hay una cantidad muy grande que queda por “abajo”.

[219] Waltz Kenneth, Teoría de la.., op. cit., pág. 140.

[220] Ver la parte correspondiente a polarización, régimen y orden en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998).

[221] Como dice Hoffmann, “manzanas, naranjas y piedras”; operación que en aritmética es imposible de realizar, ya que no se pueden sumar cosas de género diferente; por ello se creó el álgebra. Ver Hoffmann, Stanley, Primacy or World Order, (New York, McGraw Hill, 1978), pág. 146 Nota 9.

[222] Ver Snyder, Richard, Bruck, H.W. y Sapin, Burton, La Génesis de las Decisiones como enfoque del Estudio de la Política Internacional, en Hoffmann, Stanley, “Teorías Contemporáneas de las Relaciones Internacionales”, (Madrid, Tecnos, 1963).

[223] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., pág. 142.

[224] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., pág. 144.

[225] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., pág. 145.

[226] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., pág. 145.

[227] He analizado esto en La Problemática del Orden, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis (et al), “Geopolítica y Relaciones Internacionales” (Buenos Aires, Pleamar, 1981) págs. 22-23.

[228] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., pág. 146.

[229] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., págs. 151-152.

[230] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., pág. 153.

[231] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., pág. 155.

[232] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., pág. 155.

[233] Imagino que hace referencia a la tendencia al predominio de la soberanía por sobre lo supranacional.

[234] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., págs. 170-171.

[235] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., pág. 178.

[236] Kaplan, Morton, Sistema y Proceso en Política Internacional, en Hoffmann, Stanley, “Teorías..”, op. cit., pág. 151.

[237] Ver su, Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Bs. As., Sudamericana, 1961).

[238] Unirse al bando más fuerte, no necesariamente da fortaleza. La UE o la OPEP muestran lo contrario.

[239] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., pág. 186.

[240] Esta era la opinión de Guido Di Tella, Canciller de Carlos Menem, razón por la cual hablaba de “aliarse” (?) con EUA (“relaciones carnales”) y no con América Latina o países de la “periferia”.

[241] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., pág. 187.

[242] Waltz Kenneth, Teoría de la..., op. cit., págs. 188-189.

[243] El caso de la OPEP, o el de la crisis de los rehenes de Irán, que tuvo en vilo al gobierno norteamericano de Carter, costándole su reelección, e incluso la continuidad en el poder al Partido Demócrata, son ejemplos claros de lo dicho.

[244] Ishihara, Shintaro, El Japón que Sabe Decir No: ¿Por Qué Japón Será Líder del Nuevo Orden Mundial?, (Buenos Aires, Edit. Sudamericana, 1992).

[245] Con fines de lucro: banca, empresas, etc.; sin fines de lucro: organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil.

[246] Ver Tönnies, Ferdinand, Comunidad y Sociedad, (Buenos Aires, Losada, 1947).

[247] Comisión del Gobierno Mundial, Our Global Neighborhood: the Report of the Commission on global Governance, (Oxford, Oxford University Press, 1995), pág. 14.

[248] Pareciera que las políticas desarrolladas por los gobiernos de EUA, Irán, Corea del Norte, China, Israel, etc., lo desmienten.

[249] Que sería el poder de policía capaz de operar como “árbitro supremo”, independiente de los más poderosos, con capacidad de mantener o restablecer el orden.

[250] La conducta del gobierno de Bush (hijo) ante el CS de la ONU para el caso Irak II (20003) muestra lo contrario.

[251] Oran R. Young, “The Effectiveness of International Institutions: Hard Cases and Critical Variables”, en Rosenau y Czempiel, Governance without Government: Order and Change in World Politics, (Cambridge, Cambridge University Press, 1995), pág. 160.

[252] Ernst-Otto Czempiel, “Governance and Democratization”, en Governance without Government: Order and Change in World Politics, (Cambridge, Cambridge University Press, 1995), pág. 250.

[253] James N. Rosenau, “Governance: Order, and Change in World Politics”, en James N. Rosenau y Ernst-Otto Czempel, Governance without Government: Order and Change in World Politics, (Cambridge, Cambridge University Press, 1995), págs. 3-4.

[254] Ver sobre el tema, Tönnies, Ferdinand, Comunidad y Sociedad, (Buenos Aires, Edit. Losada, 1947). Esto fue bien desarrollado por Puig, Juan Carlos, Derecho de la Comunidad Internacional, (Bs. As., Depalma, 1974), Vol. I, Parte General. También lo he analizado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Cap. VI.

[255] Este es un tema muy bien estudiado por Puig, Juan Carlos, Derecho de la Comunidad Internacional, (Bs. As., Depalma, 1974), Vol. I, Parte General.

[256] Francis Fukuyama, The End of History and the Last Man, (Penguin Books, 1992), págs. XIV-XV.

[257] Rosencrance, Richard, “The Rise of the Virtual State”, Foreign Affairs, Julio-Agosto de 1996, pág. 45.

[258] Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, por sus siglas en inglés.

[259] Sobre el particular ver a Achill Mbembe, “Une économie de prédation. Les rapports entre la rareté matérielle et la démocratie en Afrique subsaharienne” en Foi et développement. Centre Lebret, N° 241, marzo-abril de 1996.

[260] Braillard, Philippe, Théorie des Systémes et Relations Internationales, (Bruxelles, Bruilant, 1977).

[261] Analizar la “situación” nos permite conocer el “estado” en que se encuentra el sistema en ese momento determinado.

[262] Cualquiera de los subsistemas existentes, como América Latina; el Grupo de Río; Centroamérica y el Caribe; la OPEP, etc.

[263] Por ejemplo, la declinación y posterior desaparición del sistema “multipolar” vigente entre 1815 y 1914, con sus características, y la emergencia -luego de un período de 30 años, guerra de por medio- de un nuevo sistema distinto del anterior, el “bipolar”, con sus nuevas características, a partir de 1945 hasta su finalización por la desintegración de la URSS en 1991, etc.

[264] DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), pág. 136. También, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), pág. 138.

[265] DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Capítulos II y III.

[266] DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), págs. 28-36.

[267] La primera vez que trató el tema en una publicación, fue en, Puig, Juan Carlos, Seguridad Nacional y Política Exterior Argentina (1810-1914), Revista de la Escuela de Defensa Nacional, Nº 6, Dic 1974, ISSN 1515-6605.

[268] Ubicación como observadores desde el actor hacia el “ambiente internacional”.

[269] Morgenthau, Hans, La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1961).

[270] Kelman, H.C. Societal, Attitudinal and Structural Factors in International Relations. Journal of Social Issues, Vol. 11, N° 1, 1955, pages 42–56. Stanley Hoffmann, en su Teorías Contemporáneas de las Relaciones Internacionales, (Madrid, Tecnos, 1963), págs. 209–222, lo reprodujo íntegramente en español.