Realismo Sistémico Estructural

 

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Capítulo II

El Realismo en Tucídides

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Tucídides, a través de su “Historia de la Guerra del Peloponeso”, buscó escribir una historia que sirviera de aviso a posteriores actores, para que no cometan los mismos errores que llevaron a la caída de Atenas en el 404 a.C 26. Buscó establecer los mecanismos por los que se rige la historia de forma tal de encontrar un patrón unitario que le permitiera saber cuándo y cómo actuar. De acuerdo con Tucídides, el conocimiento del pasado servirá para prever el futuro.

Utilizó un método eminentemente racional buscando desentrañar la causa verdadera de los acontecimientos de entre las meramente aparentes, a través de inducciones desde los datos particulares a las conclusiones generales.

Tomó de la filosofía de Anaxágoras y de Demócrito la concepción epistemológica. Estos consideran que el espíritu humano actúa de acuerdo a leyes naturales, sin intervención divina. La vida y la historia se manifiestan como el encadenamiento de incidencias naturales junto con los hechos humanos. De la escuela hipocrática heredó la metodología inductiva-empírica; de esta escuela aprendió la distinción entre causas profundas y síntomas o motivos ocasionales 27.

A diferencia de Herodoto, que se ocupó de desarrollar una historia universal, ya que escribió sobre las guerras médicas -entre griegos y persas- desde una perspectiva profundamente religiosa y con un gran interés por los hechos culturales, Tucídides trabajó sobre una guerra civil, ya que la Guerra del Peloponeso fue una guerra entre griegos -en la que él mismo participó-, entre el bando de los peloponesios (Liga del Peloponeso) y los atenienses (Liga Atico-Délica), una historia eminentemente política en la que el elemento cultural y el religioso apenas tuvieron cabida. Mientras Herodoto le dio gran importancia a la intervención divina, Tucídides, no dio pie a la especulación religiosa, se atuvo a la naturaleza humana.

Si bien ambos son considerados padres de la historiografía clásica, son muy marcadas y notorias las características y diferencias. Herodoto fue heredero de la logografía jonia y Tucídides de la escuela sofística ateniense. Mientras Herodoto describió al conflicto entre griegos y persas, a través de datos sin crítica, Tucídides aportó la innovación que supone introducir la crítica histórica de las ideas políticas, los acontecimientos, las causas profundas y los detonantes externos del conflicto entre griegos con un trasfondo de objetividad.

La “Historia de la Guerra del Peloponeso” es la historia del intento de conservación y aumento del poder dominador de Atenas, resultado de un plan prefijado de expansión imperialista bajo la excusa del temor que tiene el propio imperio a perder su posición a manos de potencias rivales. Trata en forma reflexiva, de mostrar a través de su análisis, el concepto de poder político y la ambición de poder del ser humano y de los Estados. Ha analizado el poder como una fuerza en continuo crecimiento que, llevada por ese impulso por conseguir más, provoca temor e inseguridad tanto en dominantes como en dominados.

El imperialismo es el centro focal de la reflexión de Tucídides en boca primero de los grandes políticos atenienses (Pericles, Cleón, Nicias, Alcibíades) con las matizaciones y precauciones de cada uno de ellos y después, de los principales personajes del bando contrario (Hermócrates, Arquídamo, Brásidas) con sus temores e individualismos, con la idea subyacente de que la gran beneficiada de la guerra fue Esparta.

Autores como Maquiavelo -El Príncipe- y Hobbes -Leviatán- se basan en las concepciones políticas relativas al poder expuestas en distintos puntos de la obra de Tucídides para elaborar sus propias tesis, así como la aceptación de la unidad psicológica de la naturaleza humana, viendo en él a un acérrimo defensor de la política del poder de Pericles, a la vez que lo describen como el político que escribió para políticos. Incluso en lo que hace al tema del poder Nietzsche recibió influencia de Tucídides. Entre los antiguos, filósofos como Aristóteles muestran la influencia del pensamiento de Tucídides en sus obras de contenido histórico 28.

En el pensamiento desarrollado por Tucídides, se encuentran ciertas ideas sobre cómo actúan los miembros de la periferia, leyes acerca del funcionamiento de las relaciones internacionales, y afirmaciones sobre la naturaleza humana y la naturaleza de las sociedades de forma tal que va tejiendo el hilado de la cosmovisión realista.

Según Tucídides, presionar demasiado a los miembros de la periferia genera un espíritu de autodefensa que obliga a reaccionar. Lo muestra en el caso de los atenienses, que al hacerse poderosos, infundieron miedo en los lacedemonios, obligándolos a luchar. Atenas se hallaba comprometida en una carrera que la impulsaba sin remedio a proseguir la expansión de su imperio hasta subyugar a la totalidad de la Hélade 29. Esto no sólo ocurrió con la “periferia”, sino también entre los actores más poderosos de Grecia. La causa central de la guerra del Peloponeso fue la coexistencia en Grecia de dos potencias hegemónicas irreconciliables que tarde o temprano tendrían que disputarse la primacía por la fuerza de las armas, de manera que el progresivo engrandecimiento de Atenas provocó el temor de los espartanos y los obligó a emprender una guerra preventiva 30.

Comparativamente, las políticas de EUA -especialmente con gobiernos republicanos 31-, generan situaciones en ciertos países de la periferia, haciendo que sus líderes reaccionen adversamente, como en los casos de Venezuela con Chávez, o Irán o Corea del Norte, en vez de ir en la dirección que el gobierno norteamericano pareciera pretender; aunque la apariencia es que la seguridad de EUA es la que está en peligro, debido a iniciativas de estos periféricos.

De los discursos que aparecen en la Guerra del Peloponeso, Tucídides deduce leyes sobre el origen y la causa de los conflictos, así como de la forma en que se dan las relaciones internacionales. Ha mostrado a los discursos como antitéticos contraponiéndolos unos a otros, y a veces unos son la respuesta a otros 32. Entre las leyes están:

1ª. El Estado que mantiene un imperio es odiado por sus súbditos -los de las colonias-; existen dos opciones para su mantenimiento: una política de dominio o adoptar formas de relacionamiento que no muestren un poder abusivo.

2ª. La naturaleza humana no se contenta con lo que posee, es ambiciosa. La ambición de poder es un impulso innato de la naturaleza humana y es el poder el que, como motor de los impulsos humanos, explica la conducta de los Estados en la idea de que el débil está dominado por el fuerte.

3ª. La justicia es un concepto abstracto, no existe en el sentido de aplicación igual para todos; el más fuerte siempre impondrá su voluntad. La justicia se manifiesta entre iguales y no entre fuertes y débiles, caso en el que sólo es posible una relación de dominio 33. No obstante, el uso inteligente del poder conlleva filantropía.

La influencia en autores como Maquiavelo, se observa en algunos de los principios en los que se basa la concepción histórica de Tucídides que se encuentran en los diferentes Discursos 34 como:

Los hombres esencialmente son siempre los mismos y tienen las mismas pasiones; así, cuando las circunstancias son idénticas, las mismas causas traen consigo los mismos efectos y, por consiguiente, los mismos hechos sugieren las mismas reglas de conducta.

Si consideramos los hechos actuales y los pasados, se reconoce sin dificultad que en todos los Estados y en todos los pueblos encontramos siempre los mismos deseos y la misma configuración, de manera que a quien analiza los sucesos pasados le resulta fácil prever lo que sucederá.

En su análisis, Tucídides trató de encontrar un punto de equilibrio entre el “determinismo” establecido por las leyes naturales y la posibilidad de alcanzar una “autonomía” de ellas tal 35, que permita al decisor llevar a cabo la “mejor” política posible. Observó que ese punto es indefinido y la manera de encontrarlo está dada por la experiencia que conlleva la prudencia en la decisión y la acción. Tucídides plantea con esto, una teoría sobre los límites en torno a las decisiones a tomar en las Relaciones Internacionales, más allá de los cuales hay consecuencias, sea para el poderoso, como para el débil 36.

De acuerdo con Tucídides, la ley del poderoso y la persecución del interés pueden constituir la ley natural, pero esta ley natural no produce certidumbre. Era consciente de que no existe ninguna acción “perfecta”, porque no existe nunca absoluto control de las consecuencias de la misma. La “ley natural” que Tucídides trata de establecer muestra una estructura 37, pero ésta es variable dependiendo del contexto 38. No hay certidumbre porque no hay punto fijo, porque entre el racionalismo y el irracionalismo, entre los principios y las consecuencias, entre el ser y el deber ser, hay infinitas posibilidades de acción, de las que resulta difícil conocer su resultado una vez llevadas a cabo.

Tucídides, a través de la enseñanza a los griegos, de un pensamiento político para la acción, buscó romper el determinismo. Sin hacer referencia a ideales, sino al mecanismo que lleva a determinados comportamientos de acuerdo con lo que él consideró la naturaleza humana, razonando que existían posibilidades para el cambio; que el ciclo histórico, evolucionando en forma de espiral a lo largo de una línea del devenir, abre la posibilidad al hombre para dejar de ser objeto y convertirse en sujeto, en ser autónomo, rompiendo con el determinismo absoluto.

El “diálogo de los melios” es el punto paradigmático en la cadena determinista que Tucídides trató de describirnos. No sólo los melios se vieron forzados a soportar el peso de la necesidad de elegir entre resistir y sucumbir, sino que también los atenienses se encontraron ante la obligación de extender su imperio o resignarse a perder lo que ya tenían. Lo que muestra también la posibilidad de la autonomía, viendo las cosas desde una perspectiva entrópica 39.

Aun en las circunstancias más adversas y difíciles siempre existe la posibilidad de la autonomía. Invariablemente se elige, aunque la elección sea difícil y aunque las opciones no sean todas las pensables. Los imperios sólo sobreviven cuando entienden sus límites; cuando comprenden que la diplomacia, respaldada por la fuerza, debe ser preferida a la fuerza sola. Toda acción conlleva una responsabilidad, porque toda acción tiene consecuencias más o menos controlables. Es esta responsabilidad la que, pasando por sobre el determinismo, se plantea la posibilidad de la autonomía. La posibilidad de considerar la responsabilidad en relación con nuestras acciones, está limitada por la capacidad de calcular todas las consecuencias que son provocadas por ellas. Esto daría la medida de la prudencia.

La responsabilidad surge a raíz de una decisión que podría llegar a ser o haber sido trágica. No podemos esperar que lo establecido por nosotros sea universal, racional, atemporal o perfecto, por ello la autonomía en el límite del contexto debe considerar y hacerse responsable de consecuencias más o menos inesperadas. Tucídides no afirmó la autonomía absoluta, porque era consciente de los límites. Pero su conciencia de los límites lo orientaban en la dirección de la ruptura con ellos. Tampoco afirmó un determinismo absoluto, ya que confiaba en un tipo de prudencia y racionalidad que, aunque sólo fuera por la conciencia de las consecuencias, podía llevar a decisiones más correctas en política. Decisiones que permitieran una cierta supervivencia a más largo plazo. ¿Dónde se encuentra el límite entre la autonomía y el determinismo? Para Tucídides no había respuesta absoluta.

Gráfico 1 Realismo según Tucídides

Realismo según Ticídides

De acuerdo con Tucídides, la razón o la prudencia, son sólo un medio más para convertir al ser humano en autónomo, pero no suficientes. La autonomía no es la salvación última a cualquier política, sino que es parte del problema 40. La racionalidad que guíe la acción, debe ser móvil, no debe crear estructuras 41, sino ser prudente en un medio siempre cambiante 42.

Tucídides habla de un realismo prudente, basado en el concepto de la autonomía racional cuyos límites están dados por la idea de las consecuencias posibles. Qué es lo que se puede y qué es lo que no se puede hacer en determinadas circunstancias es una cuestión empírica, que se resuelve apelando a la experiencia.

Tanto los poderosos como los débiles están sujetos a la supuesta contradicción entre el determinismo de las leyes naturales y la autonomía de ellas, así como a la necesidad de ser prudentes en sus aspiraciones 43 y accionar.

El límite está dado por la posibilidad. Todos tienen el derecho -si se tiene en cuenta a la justicia- a la “legítima defensa”, pero no todos -si se tiene en cuenta el poder- pueden hacer uso de ella 44. Esto describe las posibilidades, a la vez que la necesidad constante de construcción de poder sin olvidar el “constante” uso de la prudencia.

El Problema de la Etica y la Justicia en Tucídides

La Equidad: Problema de los “Débiles”

Tucídides a través de Pericles, planteó lo que consideraba a la vez “justo” y “conveniente”, que estaría dado por la capacidad de ejercer la legítima defensa frente a un ataque externo 45. Permitiría establecer límites en un contexto “anárquico” -basado en el poder de cada uno, sin un poder central con capacidad de controlar a todos, sin excepción-, mientras que lo justo sería que todos tienen las mismas “posibilidades” de acción, más allá de que, al ser asimétrico el sistema, no habría las mismas “capacidades”. Si el sistema no se puede ocupar del que se encuentra en una condición inferior -por no haber un Arbitro Supremo-, ya que es “conducido” por el/los más poderoso/s; entonces es necesaria la construcción de poder para conseguir recibir la porción de justicia deseada, teniendo permanentemente en cuenta la prudencia. De esta forma, la equidad, se transforma en un problema que debe resolver el que carece de capacidades suficientes, si se sigue un criterio realista. La alternativa sería conseguir -subrepticiamente- poder suficiente, como para alcanzar el objetivo de justicia frente a la actitud dominante de los más poderosos.

Pericles, en este caso, mostró que el límite estaba dado por la “racionalidad”. Para él, el buen uso de la política tiene que ver con la inteligencia y la prudencia; de esta forma, siguiendo a Protágoras, convirtió el argumento “débil” en “fuerte” 46 mediante el ejemplo de la razón, al hacer que una cosa “parezca y sea” buena o conveniente. Lo que llama argumento débil y fuerte está dado por la diferencia entre el argumento llevado por la racionalidad 47 y el argumento llevado por las pasiones 48.

Pericles convenció a la “ciudad” de la política de largo plazo, y los convenció de que la reflexión recaería siempre en beneficio propio. No diferenció entre ética y política, como lo hizo Diódoto en la Revuelta de Mitilene 49. Trató de llevar a cabo una política ideal basada en hechos que él consideraba reales; pero esos hechos no eran considerados reales en su fluir, sino sólo estáticamente. Si a la política se le atribuye una moralidad determinada, se corre el riesgo de que las circunstancias cambien y la moralidad quede anticuada, y las respuestas no valgan para las nuevas preguntas 50.

La ética requiere de una “racionalidad” social que supere a la “pasión”. Esa racionalidad, siempre está sujeta a la estructura de poder vigente.

Pericles absolutizó su política -o quizás Tucídides- y en ello estuvo la semilla de la destrucción, que habría de venir con posterioridad, en la medida en que el contexto cambiara. Pericles, siguiendo a Protágoras, estaba haciendo referencia a la justicia argumental, más que a la posibilidad real de lograrla. Diódoto, al igual que Pericles, se planteó políticas de largo plazo, pero contrariamente a Pericles, en su concepto de prudencia no tenía en cuenta para su práctica a la justicia, y se movía simplemente por la supervivencia y/o la utilidad de la ciudad 51.

El interés propio es el motor de la acción política para Tucídides; pero interés propio hacia qué fin. La falta de consideración de las consecuencias de la acción, derivan en el debilitamiento del imperio o la profundización de la subordinación en los actores periféricos. Por ello, Tucídides privilegia las políticas de largo plazo representadas en Diódoto en vez de las de corto plazo, representadas en Cleón, ya que sus consecuencias serán diferentes. La política de corto plazo se convierte en una fuerza irracional que no se puede controlar. El medio-largo plazo de Diódoto, está relacionado con la consecución de ciertos intereses en forma prudente, atendiendo y midiendo las consecuencias.

De acuerdo con Hobbes, en el estado de naturaleza, cada uno provee sus necesidades según sus capacidades 52. Mientras no exista pacto precedente, no hay transferencia de derechos. La justicia depende de un pacto previo 53. Para él, antes de que lo justo o injusto pueda considerarse, deberá haber algún poder coercitivo que obligue igualitariamente al cumplimiento de los pactos y sancione por incumplimiento, y no existe tal poder antes de que se erija una República 54. En el sistema internacional, las posibilidades de que se erija una “República” son muy lejanas. Al no haber poder central que opere como “árbitro supremo”, resulta imposible que haya una capacidad coercitiva que obligue o sancione “igualitariamente” 55, de forma tal que es como si se estuviera en el “estado de naturaleza”.

Avala el pensamiento de Pericles cuando dice que: “Donde no hay poder común, no hay ley; donde no hay ley, no hay justicia”. La justicia emana netamente de las leyes y las imposiciones que el hombre genera estando en un orden, con miembros cuyas capacidades son asimétricas. “En estas condiciones no hay más política posible que la política del poder, es decir, aquella política que mira a aumentar, como sea, el poder propio, y a disminuir el poder ajeno por cualquier medio. Entre tanto, cada pueblo hará bien en buscar el modo de asegurar su propio poder y su adecuada defensa56.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Realismo-Sistémico-Estructural: La Política Exterior como "Construcción" de Poder, (Córdoba, Edición del Autor, 2009) ISBN: 978-987-05-6072-2


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

26 Un ejemplo significativo puede ser el caso de los “Aliados” al finalizar la primera guerra mundial que dejaron “aislada” a Alemania, favoreciendo que se dieran situaciones, entre otras, como la aparición de figuras como la de Hitler. Finalizada la segunda guerra mundial, tuvieron en cuenta el error del aislamiento.

27 Vintró, Eulalia, Análisis de Tucídides y la Historia de la Guerra del Peloponeso, (Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona, 2001), pág. 23.

28 Vintró, Eulalia, Análisis de Tucídides y la Historia de la Guerra del Peloponeso, (Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona, 2001), págs. 20, 28.

29 Tucídides, “Guerra del Peloponeso”, (México, Editorial Porrúa, 2007), Biblioteca Clásicos Grecolatinos. Traducción, Diego Gracián. Estudio preliminar de Edmundo O’Gorman. ISBN 970-07-1523-X, pág. 25.

30 Vintró, Eulalia, Análisis de Tucídides y la Historia de la Guerra del Peloponeso, (Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona, 2001), pág. 26.

31 Sin un estado de guerra permanente, su economía deja de funcionar; la paz afecta al complejo militar-industrial, sobre el cual la economía y toda la cadena productiva se sostienen.

32 Vintró, Eulalia, Análisis de Tucídides y la Historia de la Guerra del Peloponeso, (Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona, 2001), pág. 25.

33 Tucídides, Historia de la Guerra del Peloponeso, (Madrid, Akal, 1989), Libro V, parágrafo 105.

34 Tucídides, Historia de la Guerra del Peloponeso, (Madrid, Akal, 1989), Libros I, III y IV.

35 Esta oposición se desarrolla en el ámbito teórico del desarrollo del racionalismo y de la escuela sofista en la Grecia de Tucídides. Ver Zulueta, Kimana, Realismo Consecuencialista: Una Crítica a los Absolutos, www.aecpa.es/congreso_05/archivos/area1/GT-01/ZULUETA-Kimana(UAM).pdf. Kimana Zulueta es investigadora de la Universidad Autónoma de Madrid.

36 Morton Kaplan llama a esto “normas transformantes” o “parámetros de cambio”, Kaplan, Morton, System and Process in International Politics, (New York, John Wiley and Sons, 1957). Juan Carlos Puig, “Líneas de Borde Intra-hegemónicas”, Puig, Juan Carlos, Doctrinas Internacionales y Autonomía Latinoamericana, (Caracas, Univ. Simón Bolívar, 1980), pág. 148. Yo prefiero llamarlas “Líneas de Control Intra-hegemónicas”, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Problemática del Orden, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis (Coord. y Comp.) “Geopolítica y Relaciones Internacionales”, (Buenos Aires, Pleamar, 1981), pág. 15. Igualmente DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), págs. 166-168.

37 En términos de ordenamiento, organización.

38 Morgenthau habla en términos de “circunstancias de tiempo y de lugar”. Dependiendo del momento histórico que se viva, de la evolución civilizatoria que haya y del área geográfica de que se trate, las leyes naturales -son las mismas pero- se “expresan” de diferente manera.

39 La palabra entropía procede del griego (ἐντροπία) y significa evolución, transformación, transmutación. Fue Rudolf Clausius (1822-1888) quien le dio nombre y la desarrolló durante la década de 1850. En la Teoría de las Comunicaciones, quien trabajó el concepto de “entropía” fue Claude E. Shannon a través de un articulo publicado en 1948 en la Revista Bell System Technical Journal, titulado: “A mathematical Theory of Communication”. En la Teoría de la Comunicación, se considera el concepto de “homeostasis”, (proceso de búsqueda de un equilibrio, estabilidad), que correspondería a las transferencias de información en los sistemas entre los nodos (miembros que participan) que lo constituyen, para desarrollar las autorregulaciones que inhiban las tendencias entrópicas (o “autodestructivas”, de acuerdo con la segunda ley de la termodinámica). El orden se logra por la fluidez comunicacional entre los miembros, y la comunicación se hace eficiente a través del manejo de la información. El control, es el producto de la retroalimentación que, a su vez, se recicla como nueva información que facilita la estabilidad. La homeostasis regula los flujos internos de intercambio de información, de tal manera que busca neutralizar los factores destructivos que se puedan generar o los que provengan del ambiente. Los sistemas entrópicos, han perdido ésta capacidad y tienden fuertemente hacia la autodestrucción. El término Entropía (tendencia natural de la pérdida del orden o grado de desorden que poseen las alternativas posibles), en la toma de decisiones puede referirse a la manera en que se conoce la información de la decisión posible. La entropía es una medida del número de microestados que un sistema puede tener. En el caso de la toma de decisiones, es el nivel o grado de información discursiva frecuentemente ponderado por la cantidad de significados invariables, que considera que una situación con muchas alternativas es más entrópica que una con pocos alternativas (el mayor grado de alternativas puede aportar más información pero también -si es exagerado- caos en la información para tomar decisiones). Una situación con muchas alternativas o vías que pueden ser viables o no, de acuerdo a las características del proceso, nos lleva a seleccionar la opción u opciones o caminos que consideramos como más adecuados, tratando de encontrar la forma más eficaz de resolverlo, atendiendo a todos los datos que se puedan obtener.

40 Sobre este particular, llevó a cabo un excelente estudio Zulueta, Kimana, Realismo Consecuencialista: Una Crítica a los Absolutos, www.aecpa.es/congreso_05/archivos/area1/GT-01/ZULUETA-Kimana(UAM).pdf.

41 En términos de modelos cerrados o acabados.

42 Que un medio sea siempre cambiante -entre parámetros-, es una característica sistémica. Todo sistema está sujeto a la dinámica, por los “impactos” provocados por sus miembros que buscan su reacomodamiento. Para ello, el propio sistema -quienes lo conducen- se encarga de buscar el “equilibrio” entre parámetros que le permitan su supervivencia (proceso homeostático). Cuando los parámetros dejan de existir, entonces la dinámica lleva a un cambio “de” sistema. Este tema lo he analizado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Problemática del Orden, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis (Coord. y Comp.) Geopolítica y Relaciones Internacionales, (Buenos Aires, Pleamar, 1981). También, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As., Edic. de la Universidad, 1998).

43 Aquello que modificaría el “orden” del sistema en beneficio propio.

44 Las Convenciones de Ginebra hacen referencia al uso de la legítima defensa. Del mismo modo el Art. 51 de la Carta de la ONU.

45 El concepto de “legítima defensa” en el Derecho Internacional, en la Carta de la ONU, en el caso de la invasión de EUA a Irak, la “intervención preventiva”, etc., los he trabajado en profundidad, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “La Construcción de un Orden Mundial Imperial: Una teoría sobre el poder y el orden mundial desde una perspectiva realista-sistémica-estructural”, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2005), ISBN: 987-43-6267-7, Capts. I, II, V, XIX, XX, XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXIX, XXX, XXXVI.

46 Argumento retórico característico de la sofística dominante en la época. Independientemente de la mala fama que le hizo Platón, es la forma de buscar la verdad. El problema es que se conoce de la sofística a través de lo que otros dicen, ya que hay muy poca documentación de los sofistas mismos que se haya encontrado. Ver Vintró, Eulalia, El Movimiento Sofístico: El Nacimiento de la Retórica, Universidad de Barcelona. Doctora en Filología Clásica, http://antiqua.gipuzkoakultura.net/word/vintro.rtf.

47 De acuerdo con el pensamiento de Hobbes u otros “contractualistas” o “pactistas”, cuando a través del pacto se crea la sociedad.

48 De acuerdo con el pensamiento de Hobbes, el estado de naturaleza.

49 Tucídides, Historia de la Guerra del Peloponeso, (Madrid, Akal, 1989), Diálogo de los Mitilenos”, Libro III (35-50).

50 Este concepto atraviesa todas las épocas. Cuando cayó el Muro de Berlín y se desintegró la URSS, terminando el bipolarismo, todas las respuestas que teníamos para explicarnos el funcionamiento del sistema mundial, dejaron de ser adecuadas, ya que las preguntas habían cambiado porque se estaba gestando un nuevo sistema, diferente del anterior. Morton Kaplan analiza muy bien esto, a través de sus “normas transformantes”, System and Process in International Politics, (New York, John Wiley and Sons, 1957).

51 Quien trabaja esto es, Zulueta, Kimana, Realismo Consecuencialista: Una Crítica a los Absolutos, www.aecpa.es/congreso_05/archivos/area1/GT-01/ZULUETA-Kimana(UAM).pdf.

52 Morgenthau a esto lo llamó el principio central del realismo político: “el interés definido en términos de poder”. Morgenthau, Hans, La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1961), pág. 24.

53 Cuando, de acuerdo con Hobbes u otros “pactistas” o contractualistas”, se sale del estado de naturaleza, para crear la sociedad.

54 Hobbes, Thomas, Del Ciudadano y Leviatán, (Madrid, Editorial Tecnos, 1987), Capítulo XIV. Estudio Preliminar y Antología de Enrique Tierno Galván, Traducción de Enrique Tierno Galván y M. Sánchez Sarto.

55 Ya resulta difícil en el ámbito interno del Estado establecer una justicia que sea la misma para el poderoso y para el débil, para el rico y para el pobre.

56 Hobbes, Thomas, Del Ciudadano y Leviatán, (Madrid, Editorial Tecnos, 1987), Cap. III, pág. 226.