Realismo Sistémico
                              Estructural

 

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Capítulo I

Realismo e Idealismo y

Teoría de las Relaciones Internacionales

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Las escuelas del pensamiento sobre el funcionamiento de la realidad, están divididas en dos corrientes principales que están en pugna:

1) Una de ellas opina que se puede instituir un orden político derivado de principios abstractos e ideales y de carácter universal. Presupone la bondad esencial de la naturaleza humana [8] . Establece que la causa de que el orden social no llegue a operar con estos conceptos racionales es la resultante del mal funcionamiento de instituciones o de la perversión de ciertas personas o grupos. La alternativa está en reformar esto a través de la educación y modificación de pautas culturales [9] y en utilizar la fuerza si es necesario para ello [10] .

La realidad carece de vida y leyes propias, es amorfa y anárquica-en términos de carente de orden- y por lo tanto debe operarse sobre ella. Entonces la teoría que se desarrolle a partir de esta cosmovisión, procurará diseñar herramientas para modificarla y generar pautas de orden para organizarla. Esta corriente es conocida como “idealismo”.

2) La otra considera que la realidad [11] , imperfecta desde un punto de vista racional, es la resultante de fuerzas que surgen de la naturaleza humana. Que la realidad mejore, depende del entendimiento que se tenga de estas fuerzas, no de ir contra ellas [12] . El mundo está basado en intereses diferentes, muchas veces opuestos y de conflictos entre estos intereses; es por ello que los principios morales no alcanzan a realizarse totalmente. Lo que se puede hacer es buscar un equilibrio temporal entre intereses. Esta escuela ve en un sistema de represiones mutuas y equilibrios un principio universal. No se puede aspirar a un bien absoluto, sólo a una convivencia razonable en un contexto naturalmente conflictivo.

La realidad tiene vida y leyes propias, tiene una lógica del funcionamiento; se maneja por sus propias leyes, indiferentes a las preferencias humanas. Entonces la teoría que se desarrolle a partir de esta cosmovisión, tratará de comprender esas leyes y su lógica del funcionamiento y operará en consecuencia, no tratando de modificar la realidad -no es posible modificar lo esencial-, sino procurando que las decisiones saquen el mayor provecho de sus características, con el objeto de obtener el máximo beneficio con el mínimo costo [13] . Esta corriente o cosmovisión, es conocida como “realismo”.

Cosmovisión y Teoría

Hay “teorías realistas”, pero el realismo no es una teoría. El “realismo” es una “cosmovisión”, y como toda cosmovisión es universal. Más allá de que la “realidad” puede ser diferente en distintas partes del mundo, en el “centro” o en la “periferia”, el “realismo” -como cosmovisión- no es diferente en el centro o en la periferia. Cuando uno habla de realismo hace referencia a temas esenciales independientes de las circunstancias de tiempo y de lugar, a las que está sometida la realidad.

Una teoría es realista porque se crea en función de los parámetros establecidos por la cosmovisión realista, no porque habla sobre la realidad. Tiene en cuenta las fuerzas que surgen de la naturaleza humana tal como es y al proceso histórico tal como se ha venido desarrollando atendiendo a esquemas de poder aun cuando se pretendió establecer una moral [14] .

Cuando uno se plantea procesos epistemológicos, está yendo a lo esencial. No hay que confundir “realismo” desde el punto de vista epistemológico, con “realidad” como una situación vivida por los países denominados del “centro” en relación a la realidad que viven los países de la “periferia”. Hay realidades distintas, pero el realismo como cosmovisión no hace referencia a una o algunas o todas las realidades, sino que las “corta” a todas ellas mostrando algo que, independientemente de sus diferencias, como realidades, tienen en común esencialmente.

Realismo: ¿Céntrico y/o Periférico?

La diferencia entre el “realismo político” y otras escuelas del pensamiento, es profunda. Ha habido mucha confusión respecto del “realismo”, que ha sido mal entendido y mal interpretado.

En primer lugar, queda en claro que no es una teoría sino una cosmovisión -más allá de que hay teorías realistas, porque se ajustan a esa cosmovisión-, y por lo tanto, es totalizadora, lo que implica que no hay diferencias entre el “centro” y la “periferia” desde el punto de vista del realismo, independientemente de que las “realidades”-en términos de circunstancias de tiempo y de lugar- en uno u otro sean diferentes [15] .

En segundo lugar, el realismo se maneja en función de los intereses dominantes en la medida de los poderes que permiten alcanzarlos, atendiendo a que las leyes naturales funcionan de esta manera. El interés” es el motor direccionador” y el “poder” la “variable crítica” o “motor propulsor”.

Del mismo modo en que el interés requiere del poder para hacerse posible, no existen normas, ética, orden o justicia sin poder [16] , en términos de que los valores dominantes, la adopción de normas, su exigibilidad en cuanto a cumplimiento o sanción por incumplimiento, la posibilidad de un orden y su mantenimiento, así como el establecimiento de justicia, requieren de poder, per sé no se alcanzan.

En tercer lugar, el realismo político no ignora la existencia y aplicabilidad de normas de pensamiento diferentes a las de la política; pero abandona a las otras escuelas cuando imponen o subordinan a la política a las normas de pensamiento propias de otras esferas. El realismo político se niega a pensar en términos jurídicos [17] o éticos [18] en temas que tienen que ver con lo político. Es sólo la prudencia [19] la que le pone límites al realismo político.

Atendiendo a la situación de la “periferia”, la “prudencia” debe ser tenida en cuenta no sólo por aquellos gobiernos o decisores que tienen conductas o políticas “opositoras” o de “confrontación” hacia el “hegemón”, sino también por los que las tienen “subordinadas”. No hay que confundir, en este caso, “prudencia” con “resignación”.

El hecho de la necesidad de ser prudentes, no quita que tengamos un pensamiento crítico. No existen “alianzas” entre desiguales. Uno es el que domina, y el otro es el subordinado. Uno es el “César” y otro es el “Procónsul” [20] , “sirviente” del César.

Una manera de carecer de prudencia política, es la “ingenuidad” política; salvo que el propósito del decisor esté orientado, no hacia el interés nacional, sino hacia el beneficio personal, de partido o grupo, entonces no es ingenuidad, sino corrupción [21] . La ingenuidad del débil es, no sólo creer que el tener la razón o manejar los principios apropiados, lo salva -modelo de los “melios” en la “Guerra del Peloponeso” [22] -, sino considerar que, siendo supuestamente “prudente”, el hegemón lo ayudará o le dará ventajas [23] . Conceptualizar realismo o idealismo a través de pseudoteorías [24] , lleva a esta conclusión.

El realismo está en desacuerdo con las corrientes que pretenden imponer la idea de que el papel del poder en la sociedad-o en cualquier sistema- es nefasto, fundándose en argumentos que desconocen la esencia de la naturaleza humana y del funcionamiento de la sociedad.

Se diferencia de otras escuelas del pensamiento respecto de cómo el mundo debe transformarse. Para el realismo, las transformaciones no vendrán de la confrontación de un ideal abstracto y la realidad política-que tiene sus propias leyes-. Sólo se logran a través de la eficaz manipulación de las fuerzas permanentes -operar dentro de los parámetros- que representaron el pasado tal y como encarnarán el futuro.

Porque está preocupado por la necesidad de transformaciones, teniendo en cuenta las leyes propias de la realidad política, el realismo tiene conciencia del significado moral de la acción política, de la misma manera que tiene conciencia de la inevitable tensión entre la disposición moral y los requisitos de una acción política que tenga éxito. No puede haber moralidad sin “prudencia” entendiéndola como la consideración de las consecuencias políticas de una acción aparentemente moral. La ética, juzga las acciones humanas de acuerdo a como se ajustan con la moral vigente; la “ética política” las juzga de acuerdo con sus consecuencias políticas [25] . De la misma manera, el realismo tiene conciencia del significado de la necesidad de justicia en los resultados de la acción política.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Realismo-Sistémico-Estructural: La Política Exterior como "Construcción" de Poder, (Córdoba, Edición del Autor, 2009) ISBN: 978-987-05-6072-2


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

[8] John Locke es un ejemplo.

[9] Las corrientes behavioristas o conductistas son un ejemplo.

[10] El pensamiento de Theodore Roosevelt, ex presidente de EUA, es un ejemplo, entre otros -Woodrow Wilson por ejemplo-; particularmente con su discurso al Congreso (6/XII/1904), donde dice: “Aquellos países cuyos pueblos se conduzcan bien pueden contar con nuestra calurosa amistad... El mal comportamiento crónico o una impotencia que resultara en un debilitamiento general de los lazos de la sociedad civilizada, puede en América, como en cualquier otro lugar, requerir en última instancia la intervención de una Nación Civilizada, y en el Hemisferio Occidental, la adhesión a la Doctrina Monroe puede obligar a Estados Unidos, aunque a regañadientes, en casos flagrantes de mal comportamiento o impotencia, a ejercer un poder de policía internacional”. Ver A History of United States Foreign Policy (Englewood Cliffs, N.J., Prentice Hall, 1965), Second Edition, págs. 228-229. Otro ejemplo lo da el concepto del presidente George W. Bush (hijo) sobre países que constituyen el “Eje del Mal”, la lucha contra los denominados “Estados Canallas”, Estados “malhechores” (rogue states). Ver Discurso de Bush sobre “La estrategia de Seguridad Nacional de EUA”, 20 de septiembre del 2002. Theodoro Roosevelt, Woodrow Wilson o George Bush llevan a cabo discursos idealistas y políticas realistas. El factor central que permite que esto sea posible es el “poder”. Sin un poder irresistible, esto jamás podría haberse dado de esta manera.

[11] De las relaciones humanas y sociales en todos sus aspectos y sentidos.

[12] Tucídides o Thomas Hobbes son un ejemplo.

[13] No hablo en términos económico-contables, que consideran la rentabilidad, sino político-sociales.

[14] La expansión de la iglesia católica a lo largo de la historia es un ejemplo del establecimiento de una ética mediante un esquema de poder -la “racionalidad” va por un carril y el “poder” por otro-; en este caso la ética del catolicismo. La colonización española en América acompañada por la iglesia católica que vino a mostrar la “verdadera” religión frente a las existentes, muestra cómo funciona el poder en el establecimiento de una ética. Desde el punto de vista político, la forma en que la expansión europea favoreció la expansión del Estado-Nación, frente a otras formas de organización en el planeta. La “guerra fría” y la pugna entre el capitalismo de EUA y el comunismo de la URSS, que pretendieron mostrarse como “cosmovisiones”. Ver Foucault, Michel, Un Diálogo Sobre el Poder, (Buenos Aires, Alianza, 1981), especialmente lo que él denomina “régimen de la verdad”.

[15] Demás está decir, que el mismo modelo de análisis va para los que plantean un “idealismo periférico” o un “neo-idealismo (?) periférico”. El “idealismo”, no es una teoría, sino una cosmovisión, cuyo origen está en el “mito de las cavernas” de Platón, por lo tanto, es “totalizadora”. Las teorías que se creen “expresarán” a la cosmovisión idealista.

[16] En Relaciones Internacionales resulta difícil clarificar el concepto de “autoridad”, tal como se conoce a través de la idea de “instituciones” en el ámbito estatal, y el de “árbitro supremo”, tal como operan aquellos que disponen de mayor poder, en el ámbito internacional, toda vez que las “instituciones internacionales” carecen de poder propio; éste es provisto por los miembros que las componen, en forma “asimétrica”. En ambos casos, el poder es un instrumento, pero en el caso de la “autoridad”, este poder opera dentro del marco establecido por la institución y no por los intereses del actor que lo detenta. Asimismo, la idea de poder, no sólo es aplicable como “influencia” o como “autoridad”, sino también, y especialmente para los miembros de la “periferia” mundial, mediante el concepto de “autorrealización”, entendiéndola como alcance y logro de las propias potencialidades. El tema del poder, lo he estudiado en profundidad en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Parte I, págs. 15-110. El tema del marco “institucional” internacional, lo he tratado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2001).

[17] El derecho juzga las acciones de acuerdo a cómo se ajustan a las reglas, normas o leyes.

[18] Cuando se hace referencia a lo ético, no sólo se quiere expresar temas vinculados a la moral o la religión, sino también a la ideología.

[19] Prudencia en el sentido de “astucia”, a partir de la experiencia.

[20] Magistratura romana surgida para la administración de las “provincias” o colonias del Imperio desde el 227 a.C. Cuando el Cónsul finalizaba su cargo, era enviado a las provincias por mandato del Senado romano, adquiriendo el “imperium” propio de esta misión para tener la facultad de levantar legiones y mandar ejércitos (sólo en su provincia), pero que carecía de valor ante el “imperium” del Cónsul en funciones. En Ciencia Política se utiliza, por analogía, esta figura para designar a los gobiernos -especialmente militares, aunque también algunas dictaduras civiles- de países periféricos surgidos con el apoyo o beneplácito de la potencia hegemónica y/o sostenidos por ella y que actúan en beneficio de los intereses económicos y de seguridad de ésta. También cumplen con esta función, el que fuera “Comando Sur” de las fuerzas militares de EUA en Panamá, así como las bases militares norteamericanas en Colombia bajo el régimen del “Plan Colombia”. Por extensión, Embajadores de EUA en muchos países periféricos del planeta.

[21] En estos casos, la “corrupción” se disfraza de “prudencia”, para actuar de manera cómplice con el partido, el grupo y/o el poder del dominante.

[22] Tucídides, Historia de la Guerra del Peloponeso, (Madrid, Akal, 1989), Diálogo de Melos, Libro V (Capítulos 84-116). Historia de la invasión de la isla de Milo por Atenas en el 416 antes de Cristo.

[23] El comentario permanente en los países periféricos, en etapas electorales en EUA es, si el nuevo gobierno -demócrata o republicano- tendrá más o menos en consideración los intereses de algún sector de la periferia por sobre otro. El hegemón considerará a la “periferia”, en función de sus propios intereses económicos y de seguridad, no los de ésta.

[24] Recurso discursivo utilizado para legitimar conceptos que estructuran la naturaleza de los hechos, procesos y fenómenos dentro de una aparente lógica.

[25] Tucídides en su “Historia de la Guerra del Peloponeso”, (Madrid, Akal, 1989), fue el primero en advertir sobre esto.