Tapa Fin de una Macro-Etapa

 

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Capítulo III

¿Cuáles serán las nuevas características que adoptará el sistema mundial?

Hasta ahora hemos visto que el sistema se está configurando a partir de la convergencia de tres tipos de actores:

1) los Estados-Nación, cuya característica central es que están hacia el fin de su “macro-etapa”;

2) los actores transnacionales con fines de lucro; y

3) la sociedad civil que está emergiendo como actor, orientándose a reformular el pacto social.

¿Cuáles serán los nuevos métodos para el establecimiento y el mantenimiento del orden y para aplicar la justicia?

Para esta nueva pregunta, las tendencias muestran que todo se re-orientaría en el sentido de atender a las demandas de justicia dentro del marco de un orden dado. El surgimiento de la sociedad civil en su papel de reformulación del pacto social, tiene, fundamentalmente, esta finalidad.

Mientras los Estados-Nación que tienen “súper-soberanía”, particularmente EUA, buscan priorizar el establecimiento, el mantenimiento o el restablecimiento del orden por sobre la satisfacción de las demandas de justicia, y los actores transnacionales con fines de lucro están principalmente preocupados por la rentabilidad; la sociedad civil empuja en el sentido de darle prioridad a la satisfacción de las demandas de justicia por sobre el orden, sin que éste pierda su finalidad.

PREGUNTAS PARA HACERSE EN LA CONFIGURACION DE UN SISTEMA

1) Actores, tipo y características.

2) Direccionalidad. Actores dominantes, ideología dominante y/o en pugna.

3) Alianzas: Tipo y características

4) Conflictos: Tipo, características. Conflictos “horizontales” y “verticales”. Sistemas de resolución de conflictos.

5) Nuevos sistemas de seguridad.

NUEVAS METODOLOGIAS

Las nuevas tendencias mundiales muestran cambios sustantivos.

La aparición del Tribunal Penal Internacional cuya vigencia se dio a partir del 1° de julio del 2002; más allá de su falta de ratificación por Estados importantes, como EUA o China, muestra que, además del establecimiento, el mantenimiento y el restablecimiento del orden, a la comunidad mundial le interesa poner el acento en el problema de la justicia. Los fallos judiciales en terceros Estados contra crímenes de lesa humanidad, se orientan en ese sentido. El caso Pinochet, no prosperó, pero su regreso a Chile le significó el inicio de un juicio, que modificó la actitud del gobierno. Otros casos, como el del marino argentino, Miguel Cavallo, detenido en México para ser extraditado a España, o los de los militares en Argentina apuntan en el mismo sentido.

Uno de los problemas centrales de difícil resolución, es el del poder de policía “supremo” que tendrán estos tribunales; mientras que Estados como EUA se encargan de ejercerlo unilateralmente en beneficio de sus intereses.

SISTEMA DE PREGUNTAS PARA ANALIZAR LAS RELACIONES MUNDIALES

NUEVOS PARADIGMAS Y DEFINICIONES EN LAS RELACIONES MUNDIALES

Un análisis de las tendencias del orden mundial debe tener en consideración un sistema de preguntas, a fin de observar cómo se van configurando las relaciones entre los actores polares (polarizadores del sistema), las relaciones entre estos y las unidades (re) hegemonizables; e incluso las relaciones de estos últimos entre sí.

A) Al considerar las “relaciones entre los actores polares”, las principales preguntas a hacerse, comprenden:

1) ¿Qué relacionamiento habrá?

Desde ya, hago referencia al tipo de relacionamiento entre las posibles “potencias hegemónicas” [76]. ¿Habrá nueva “pugna por la primacía” -característica del sistema bipolar-, o habrá “división de esferas de influencia” acompañada de una política de “equilibrio y balance de poder” -característica del sistema multipolar-; o un sistema en “red”, en el que intervienen actores heterogéneos: Estados-Nación, junto a actores transnacionales, subnacionales y supra-nacionales y la sociedad civil?

Frente al viejo modelo de los “oponentes”: EUA-URSS, el futuro sistema mundial ¿se caracterizará por el surgimiento de nuevos tipos de oponentes?

En principio, el gobierno norteamericano ha decidido, a partir de los hechos del 11 de septiembre del 2001, que el nuevo oponente es el “terrorismo” y aquellos Estados que lo apañen.

¿Qué pasará con los actores transnacionales, como las Organizaciones Internacionales No Gubernamentales (ONG's, OSC), etc. desde el punto de vista de su oposición o su búsqueda por reformular muchas áreas antes no consideradas o mal tratadas, como medio ambiente, derechos humanos, desarrollo, etc.?

2) ¿Qué conflictos principales se darán?

Particularmente como resultante del nuevo relacionamiento. Estos nuevos conflictos, ¿nada tendrán que ver con los viejos, con características ideológicas, típicos de la guerra fría?. Es muy probable que los conflictos provocados por los cambios sistémicos y la desintegración de viejos conglomerados, a los que habría que agregar los que se van perfilando desde hace un tiempo y se vinculan principalmente con problemáticas de tipo económico-comercial [77] se vean acompañados o, tal vez, superados por los generados por la nueva pugna que se ha desarrollado a partir de los actos terroristas del 11 de septiembre del 2001 en la que EUA procura llevar adelante su modelo imperial provocando, aunque su gobierno lo haya negado reiteradamente, un conflicto entre civilizaciones..

3) ¿Surgirán otros actores polares?

Creo que, además de la “Tríada” de actores polares que se configura actualmente, en el mediano plazo, si es que encuentran un equilibrio en sus economías, podrían llegar a constituir actores polares, la Federación Rusa, Ucrania y posiblemente Bielorrusia, individualmente o en forma conjunta, dependiendo de que realicen alianzas o no [78]. China jugará un papel significativo y de primer orden.

4) Rol de las Multinacionales y las Transnacionales en el sistema de relaciones.

Considero que tendrá un rol creciente, una nueva categoría de actor que se menciona generalmente, pero que no se lo contabiliza en los análisis, que es el actor transnacional, particularmente la banca privada transnacionalizada que cumple con un rol muy importante, especialmente en el segmento financiero.

No obstante ello, las empresas multinacionales o transnacionales productoras -tales como las farmacéuticas, las de telefonía, las de informática y microelectrónica, etc.-, que no tienen lealtades con banderas; así como las “trading companies” tienen también un rol creciente en el sistema mundial, a tal punto que, en vez de dejar las regulaciones mundiales en manos del Estado, están comenzando a ocupar ese rol, a través de presiones a los líderes Estatales [79].

Que el Banco Mundial (BM), así como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) hayan creado respectivamente una CFI cada uno; en el primer caso la Corporación Financiera Internacional y en el segundo la Corporación Financiera Interamericana, a fin de financiar al sector privado, ya que sus Cartas constitutivas no contemplan esto, pero ya no financian más al sector público, salvo para la “reforma del Estado”, es un indicador empírico de lo dicho [80].

Las ONG’s, también son actores transnacionales y producen importantes efectos en las relaciones mundiales. La ecología, los derechos humanos, la problemática de la mujer, son buenos ejemplos de lo dicho.

5) ¿Qué nuevos sistemas de seguridad y de solución de conflictos surgirán?

Los sistemas de seguridad colectiva carecen de razón de ser en un sistema multipolar [81]. Dado que, la pugna ideológica basada en el conflicto Este-Oeste ha desaparecido, los conflictos típicos de la guerra fría dejarán lugar a los conflictos vinculados a las problemáticas económicas, sociales o con connotaciones de carácter étnico o religioso. De esta manera, los sistemas de seguridad también deberán vincularse a este tipo de situaciones; mientras que para aquellas típicamente militares, como lo que ocurre en Yugoslavia, o el Medio Oriente, predominarán las “Fuerzas de Paz” teóricamente controladas desde Naciones Unidas, pero en la práctica, aún conducidas -en un intento por mantener ventajas- por EUA.

No cabe duda que se dará un replanteo de los problemas de seguridad mundiales y regionales, a la luz de los cambios vigentes. Esto implica considerar un nuevo rol de las fuerzas armadas, en los aspectos: militar, de apoyo social, y también en situaciones de catástrofe.

Además, los conflictos, actualmente, no tienen que ver con la problemática entre actores polares, por pugnas ideológicas. No representan el “traslado” de su “pugna” a la periferia, como ocurría durante el bipolarismo, sino situaciones pendientes, latentes y postergadas, pero “sofocadas” por la conflictiva principal entre las dos superpotencias y por su conducta imperial y colonial; que terminó “destapándose” como resultado de la finalización del sistema bipolar. A este tipo de conflictos, hay que agregar la problemática del narcotráfico y del lavado de dinero, que tiene como agravante el hecho de que es capitalista; busca la rentabilidad, aunque de una manera espuria.

De todas formas, el tema de la lucha contra el terrorismo y el denominado, por el gobierno norteamericano de Bush: “eje del mal” le ha permitido a EUA justificar la presencia y el fortalecimiento de la OTAN y tratar de “conjurar” la tendencia de configuración del sistema en el sentido del eje económico, retrotrayéndola hacia el eje estratégico-militar, que es el que EUA maneja y controla.

6) ¿Qué sistemas políticos predominarán?

Frente a la caída del comunismo, ahora el capitalismo, especialmente el de mercado, imperante en EUA, ha quedado “transparentado” y es juzgado a la luz del capitalismo alemán y el japonés -¿nueva direccionalidad?-. Esto incidirá en los sistemas políticos, particularmente aquellos que han tomado al capitalismo norteamericano como modelo, o que se encuentran bajo la influencia de EUA.

Esto requiere de cambios significativos en los sistemas políticos; en parte, por la desaparición del comunismo como una alternativa. No obstante ello, no sólo debe medirse a los sistemas políticos por su ideología, sino también por los regímenes predominantes, y la forma en que estos tienen influencia sobre otros.

Los sistemas políticos son variable dependiente del orden mundial vigente, por lo que deberán adaptarse a las nuevas características que adopte éste.

Del mismo modo que en el siglo XVII se pasó del Estado Feudal hacia el Estado-Nación, con determinadas características novedosas de este último; en la actualidad se está en un proceso de transición -no hablo de un día para otro, sino en términos, tal vez de décadas-, en el que el viejo concepto de soberanía ha perdido vigencia en la forma en que se define -por ende todos sus atributos, como seguridad, poder, gobierno (en el sentido de potestad interna) e independencia (en el marco externo) [82] por ejemplo-, a la vez que el Estado-Nación ha dejado de ser el único actor mundial; es más, ha dejado de ser el preponderante.

Gráfico 10 Relaciones Mundiales Globales

Relaciones Mundiales Globales: Sisdtema de Preguntas

Al sistema mundial actual se lo observa como uno, en el que los actores transnacionales (banca, productoras, tradings, ONG’s) están creciendo no sólo en magnitud, sino también en capacidad para establecer reglas en el contexto del sistema de relaciones.

Del mismo modo que, en los últimos cincuenta años, los Estados que manejaban la capacidad militar establecían las reglas del juego y, por lo tanto, establecían las pautas de los sistemas políticos que eran funcionales a sus intereses de seguridad y a los disfuncionales también; ahora los actores transnacionales son los que están marcando esas pautas, pero con un poder basado en el control de las finanzas, los procesos industriales -incluso, en gran medida los científicos y tecnológicos- y los comerciales.

7) ¿Qué tipo de capitalismo?

Si bien el capitalismo no se encuentra en decadencia, sí pareciera estarlo el capitalismo al estilo norteamericano, basado en la ética protestante [83] y exclusivamente en la influencia de las fuerzas del mercado. Como alternativa, pareciera fortalecerse un estilo capitalista, en el que el Estado tiene alguna influencia junto con las fuerzas del mercado [84], y donde la variable social es considerada relevante. Este estilo se observa tanto en Alemania Unificada, como en Japón [85] y podría producir modificaciones en el sistema de relaciones globales -¿nuevos valores? ¿nueva direccionalidad?-.

8) ¿Qué tipo de liderazgo?

El liderazgo está vinculado a aquellos Estados -y/o actores transnacionales- que “direccionen” las relaciones, debido a un predominio en cuanto a su capacidad frente a los que son dirigidos y, a la vez, frente a otros con capacidad similar que direccionarán competitivamente o conflictivamente respecto de los primeros, a otro grupo de dirigidos.

Los liderazgos en los últimos 50 años, estuvieron vinculados fundamentalmente al conflicto ideológico entre las dos potencias polares. En el futuro, seguramente estarán vinculados a la competencia económico-comercial-financiera-científica & tecnológica.

Dentro de los nuevos liderazgos, es importante considerar el posible rol que tengan los actores transnacionales, las áreas en las que ejercerán ese liderazgo y los valores y creencias que ostentarán. El rol de ONG´s vinculadas al medio ambiente, es un ejemplo del tipo de valores que presionaran sobre la forma en que el capitalismo opere, más allá de la actitud del gobierno norteamericano de George Bush (h) de abandonar el Protocolo de Kioto sobre Medio Ambiente [86].

De todas maneras, ya el gobierno de G. W. Bush se ha encargado de impedir que en el mundo se den alternativas de liderazgo, al tratar de controlar la direccionalidad de todo, a partir de su propuesta de lucha contra el “mal”, como considera al terrorismo y los Estados que lo apañen. ¡O están con EUA o están contra EUA!

B) Al considerar las relaciones entre los polos y las unidades (re) hegemonizables, preguntamos:

1) Nuevas formas de dominación.

La “dominación estructural”, en los últimos 50 años, estuvo vinculada y justificada por el conflicto entre dos ideologías incompatible entre el Este y el Oeste. El “control” económico, comercial, financiero, científico & tecnológico y desde ya político-ideológico basado en la problemática de la seguridad de las potencias hegemónicas, han sido los principales ingredientes.

Actualmente, no se perfila a través del modelo de la “seguridad” basada en el conflicto ideológico, aunque sí en lo que hace a la seguridad generada a partir de la problemática del terrorismo y los Estados que lo apoyen, de acuerdo con los criterios del gobierno norteamericano de G. W. Bush. Pero además, el manejo de los Estados de la periferia se lleva a cabo a partir de la “democracia controlada” [87]. Los instrumentos están dados principalmente a partir de la lucha anti-terrorismo, anti-narcotráfico; evitar el caos internacional tratando de controlar conflictos como el de Yugoslavia; y otras metodologías como la negociación de la deuda externa, el control de los mercados, la reforma del Estado, etc.

En realidad, el proceso de dominación estará condicionado, por el tipo de sistema político imperante en los actores polares o en los dominantes no polares, según los criterios que planteaba en el ítem “sistemas políticos” al hablar de las relaciones entre actores polares.

Si pensamos en términos de la intervención de EUA en América Latina desde principios de siglo XX hasta la actualidad, siguiendo los criterios del Corolario “Theodoro Roosevelt” a la Doctrina Monroe (1902), mediante el que el gobierno norteamericano se comprometía a no intervenir en la región, salvo en casos de “convulsión interna o guerra civil, que pusiera en peligro la vida o los intereses de ciudadanos o empresas norteamericanas en esos países”; creo que este modelo, muestra perfectamente cómo el sistema político de un país dominante, actúa en favor de presiones de actores privados que tienen intereses en áreas cuyo dominio es claro o disputado. Desde ya, todo esto ocurrió en épocas en las que la transnacionalización, aparentemente, no era relevante [88].

Los actores privados transnacionales -banca, productoras, tradings- seguramente presionarán a los gobiernos de los países dominantes para que establezcan pautas de seguridad a sus intereses -como lo han hecho con anterioridad, aunque como grupos de presión, no como factores de poder mundial-, o que ejerzan presiones, mediante cierre de mercados, bloqueos económicos, recorte de préstamos o créditos, etc. sobre los gobiernos de los países periféricos -nuevas líneas de borde o de control intra-hegemónicas- [89].

Los Estados, como construcciones jurídicas que son, actúan a través de los gobiernos, que cada vez se manejan más en función de los intereses y presiones de los grandes lobbies, más que de la Nación, en términos de la población o el hombre común [90]. Esto se debe desde ya, a la capacidad de presión que tienen los lobbies, y a la escasa capacidad de cohesión y presión, aparte de la falta de información, por ingenuidad, por ignorancia de conocimiento e ignorancia de información, que tiene el pueblo común.

2) Nuevos conflictos entre Polares y Hegemonizados y entre estos últimos

Los principales conflictos (nuevos) entre Polares y hegemonizados, además de las situaciones planteadas en el ítem anterior, estarán vinculados a problemas de deuda, inversión, financiación, créditos, mercados, transferencia de tecnología; especialmente desde la perspectiva de los hegemonizados. Los problemas de leyes de patente, de narcotráfico y lavado de dinero y las situaciones de terrorismo y de conflicto social, los problemas de migraciones y las medidas adoptadas por países industrializados frente a este tema, como por ejemplo, las iniciativas 187 y 209 del gobierno de California y el establecimiento de cercas de alambrado en la frontera con México para impedir el paso de indocumentados; la Ley Helms-Burton que permite al gobierno norteamericano aplicar sanciones a empresas de terceros países que en sus actividades en Cuba utilicen o trafiquen con propiedades que fueron enajenadas a empresas norteamericanas, lo que ya ha generado conflictos con la Unión Europea, Canadá y México; son mayoritariamente preocupación directa de los hegemones, en la medida en que pueden ser generadoras de desorden global.

El hecho de que haya una redefinición del orden económico internacional, no significa que sea justo esta vez. Los planteos por un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más justo hechos durante la década de los '70, por los países del denominado Tercer Mundo, han perdido vigencia en cuanto a sus parámetros ya que, por lo menos dos de los tres temas sobre los que se fundó el pedido de un “Diálogo (?) Norte-Sur” han cambiado en cuanto a sus características:

1) Carta de Deberes y Derechos Económicos entre los Estados, presentada por el entonces Presidente mexicano Luis Echeverría Alvarez en la Asamblea General de la ONU (1974) y adoptada por la gran mayoría de Estados -no por EUA-, incluso en otros foros internacionales;

2) Soberanía sobre los recursos naturales; y

3) Código de conducta a las empresas multinacionales.

El punto 1) todavía está por alcanzarse, ya que los derechos continúan entre los poderosos económicamente, y los deberes entre los que carecen de poder, e incluso de estrategias para modificar ese status. El punto 2), particularmente durante las décadas de los '60 y '70 fue un planteo de los países productores de materias primas, ya que eran permanentemente avasallados por Estados industrializados y/o empresas multinacionales, que hacían uso de sus recursos en forma indiscriminada y sin responder a los intereses y necesidades de desarrollo de esos países [91]. En los '80, con los “nuevos materiales” que comenzaron a reemplazar en el laboratorio los recursos naturales [92], las empresas multinacionales especialmente, que habían venido a las “bocas de expendio” a utilizar directamente los recursos naturales, se fueron al mundo industrializado a utilizar los “nuevos materiales” a partir de los laboratorios. Esto también trajo cambios en el punto 3) ya que ahora el código de conducta a las empresas multinacionales le corresponde al mundo industrializado, debido a que las empresas están preferentemente allá, tratando de sacar ventajas de los laboratorios, más que en el mundo productor de materias primas. Esto significa que deben replantearse las pautas de búsqueda de un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más justo por parte del mundo subdesarrollado. El recurso más importante desde hace ya un tiempo, es el “conocimiento” -no la información- [93]. Lo importante es saber “cómo”, “por qué”, más que la información en sí misma, que se la puede conseguir de alguna manera. El conocimiento lo controlan -además de la información- los poderosos, ya que invierten en él; muchos son actores transnacionales. Los gobiernos de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, no están dispuestos a invertir en algo que da réditos (políticos) en tan largo plazo; además, ¿cómo dominar si el conocimiento está presente en la población? -pan y circo, es la mejor manera de dominar-. En última instancia, los gobiernos de los países poderosos tampoco quieren que el conocimiento sea relevante en los países periféricos. Los conflictos entre los hegemonizados seguirán vinculados a las problemáticas históricas, como límites, migraciones, problemas vinculados a conductas nacionalistas, conflictos étnicos, conflictos religiosos, etc.; lo que entorpecerá, como lo ha hecho hasta ahora la posibilidad de “integración” (?) -hay más un discurso, instalado desde hace más de 35 años, que una orientación en ese sentido- en el nivel “horizontal” y con una perspectiva “estratégica” [94].

3) Límites a las conductas autonómicas [95]

Los “límites” a las conductas autonómicas existen siempre; sólo que varían, dependiendo de las características de los sistemas mundiales imperantes.

La “línea de control intra-hegemónico” [96] está dada, por el lado de la potencia central, direccionadora o hegemónica, por el grado de “permisividad” a las actitudes independientes de los miembros de su ámbito hegemónico y, por el lado de los miembros hegemonizados o direccionados, por el grado de “capacidad” que tienen para contrarrestar -resistir- las presiones de los hegemones y llevar a cabo sus objetivos de manera relativamente independiente, sin ser pasibles de sanciones o sin que éstas les generen perjuicios importantes [97]. Es importante tener en cuenta, que a esta “ecuación” hay que verla a la luz de un país perteneciente a un ámbito hegemónico -bloque ideológico, modelo guerra fría o área económica, modelo sistema multipolar siglo XIX- cuyo gobierno sea funcional a maximizar su capacidad de desempeño, y no funcional a una dependencia.

La capacidad (que se mide “por abajo”, desde el miembro hegemonizado/hegemonizable), no sólo está dada por los “recursos” materiales y humanos, sino también -y esto es central- por la voluntad política de la elite gobernante para usar esa capacidad -dentro de los límites de la “línea de control intra-hegemónico”- en beneficio de una mayor autonomía de desempeño y una mejor inserción -en el mediano o largo plazo-.

Durante el bipolarismo, la “permisividad” (que se mide “por arriba”, desde los actores polares o hegemones), estaba condicionada por la pugna ideológica Este-Oeste entre EUA y la URSS, mientras que la “capacidad” para contrarrestar las presiones estaba condicionada, no tanto por lo económico, sino por conductas que no pusieran en tela de juicio el liderazgo -ideológico- de una u otra cabeza de bloque en el conflicto Este-Oeste. Si ocurría esto último -se superaba la “línea de control intra-hegemónico”- inmediatamente operaban los mecanismos “re-equilibradores” [98] del sistema -léase, “quienes lo conducen”-, por parte de las potencias hegemónicas y el aparato institucional manejado por ellas -v.g.: Consejo de Seguridad de la ONU; Pacto de Varsovia; OTAN; TIAR; OEA; etc.- para sancionar al que adoptaba una conducta “anti-sistémica” a través de distintos mecanismos que iban desde corte de préstamos y créditos, pasando por bloqueos -el caso cubano es típico-, intervenciones directas, hasta favorecer a elites internas funcionales al “modelo sistémico” para que accedan al gobierno por medio de golpes de Estado y, de esa manera, volver todo a la “normalidad”.

En el contexto del sistema multipolar que predominó entre 1815 y 1914, así como el que se perfila actualmente, -más allá de que ahora se ha hecho más complejo, dado que EUA ha puesto también, dentro de sus prioridades a aquellos Estados que puedan llegar a favorecer al terrorismo, dentro de sus definiciones- tanto la “permisividad” como la “capacidad” son condicionadas, no por razones de pugna ideológica, sino por la competencia en el terreno económico, a lo que hay que agregar, a partir del 11 de septiembre del 2001, su aporte a la lucha contra el terrorismo.

Los miembros hegemonizados, hegemonizables o re-hegemonizables, que no favorezcan un modelo económico determinado, no recibirán los beneficios de inversiones, préstamos, créditos, apertura de mercado, tratamiento favorable en materia de negociación de deuda, transferencia de tecnología, etc. Las diferencias están en que, en el sistema bipolar, el manejo de la “línea de control intra-hegemónico” ha sido más “traumático”, ya que las relaciones Polo-Polo así lo eran. En el sistema multipolar, las relaciones Polo-Polo son más de competencia que de pugna por la destrucción del otro.

En ambos casos, pese a que en el bipolarismo, el conflicto predominante es el Este-Oeste, mientras que en el multipolarismo, pareciera que es el Norte-Sur; la “lectura” -de lo que está pasando en el sistema para armar un “cuadro de situación”- debe hacerse en los dos sentidos; atendiendo “horizontalmente” a la situación vivida a nivel inter-polar por “arriba” y, por “abajo”, a los efectos de observar, en qué medida existe una tendencia a la cooperación y la realización de alianzas maximizadoras entre los hegemonizados/bles que aumente la “resistencia” frente a las actividades de los polos o polarizadores; y “verticalmente” a las relaciones de “permisividad” -desde los polos- y de “capacidad” de resistencia o de tener conductas independientes- desde los miembros hegemonizados-; para que la lectura sea completa.

4) Perspectivas de los procesos integrativos regionales frente a los conglomerados económicos globales.

En gran medida estarán limitados por los conglomerados globales, y los actores polares conductores de cada uno de esos conglomerados se encargarán de que funcionen en beneficio del bloque.

Este tema está íntimamente vinculado a la forma en que funcione el proceso de “línea de control intra-hegemónico”.

Estos procesos integrativos estarán condicionados por:

a) La evaluación de la política laboral en el mecanismo de integración subregional, que quedará subordinada a la política de “desregulación” establecida desde la “cumbre” de los conglomerados mayores y/o desde los actores transnacionales, que intervienen para sacar provecho de estos procesos.

b) La generación de zonas francas, incentivadas por los inversores y actores transnacionales, a fin de beneficiarse de la “desregulación” que estas zonas permiten. De todas formas, la reforma del Estado, con su cuasi absoluta desregulación hace que, en cierta medida, las zonas francas se desdibujen.

Además, ¿se planteará una “convivencia” entre procesos de integración y de fragmentación, como el caso de Yugoslavia y otros; o este último tipo de situaciones será provisorio?

En el corto plazo, hay una marcada tendencia a la fragmentación.

5) ¿Qué tipo de sistemas políticos predominarán?

Durante la etapa del sistema bipolar, los sistemas políticos considerados funcionales al sistema, eran los que favorecían o mantenían las pautas de seguridad e ideológicas planteadas por las potencias hegemónicas en los bloques respectivos; sea desde el punto de vista político, o económico. Disfuncionales eran aquellos que -a criterio de los actores polares-, podían poner en tela de juicio la seguridad y la ideología del bloque; los intereses económicos de las grandes potencias o de las empresas pertenecientes o “aliadas” a las grandes potencias; o constituir una “cabeza de puente” para el posible avance sobre el bloque, de la potencia hegemónica del bloque contrario.

Ejemplo de lo dicho, han sido las intervenciones directas o indirectas de las potencias hegemónicas, en sus respectivos ámbitos hegemónicos, sea con sus tropas, las de los sistemas de seguridad colectivos, bloqueando, o favoreciendo golpes de Estado para que asuman facciones favorables a sus intereses, en aquellos países donde los gobiernos adoptaban políticas que pudieran ser consideradas “peligrosas” para sus intereses o que afectaran los intereses de grupos económicos o empresas propias o “aliadas”.

Casos de intervención directa o indirecta:

a) EUA: Guatemala, con el gobierno de Jacobo Arbenz (1954); bloqueo a Cuba luego de la invasión fallida a Bahía de Cochinos, desde 1961 en adelante; República Dominicana (1965) por el temor que grupos de oposición reinstalaran en el gobierno a Juan Bosch que había sido derrocado por un golpe de Estado; adopción de las Enmiendas González y Hickenlooper para presionar al gobierno de Velazco Alvarado por la nacionalización de la International Petroleum Company (IPC) a partir de 1968, y el posterior apoyo al gobierno de Morales Bermúdez para que “diluyera” todo el proceso revolucionario hecho por el gobierno anterior; intervención de la CIA y la ITT (sector gubernamental y privado conjuntos) para derrocar al gobierno de Allende en Chile (1973); apoyo a la “contra” nicaragüense contra el régimen sandinista durante todo los ‘80; invasión a Grenada (1983); invasión a Panamá para derrocar al presidente Manuel Noriega, aunque anteriormente había sido utilizado por la CIA; todos los golpes de Estado militar, promovidos o avalados, en diferentes países latinoamericanos, respondiendo a apoyos e intereses ideológicos, militares, de seguridad, estratégicos y económicos de EUA y empresas norteamericanas o transnacionales aliadas al gobierno de EUA en la región.

b) URSS: Intervención a Hungría (1956 y 1958) por las tropas del Pacto de Varsovia; intervención a Checoslovaquia (1968) por las tropas del Pacto de Varsovia; intervenciones y presiones sobre Polonia en diversas oportunidades (1948, 1956, 1968, 1981).

Tendencias Futuras sobre “Funcionalidad” de los Sistemas Políticos

En la actualidad -y las tendencias hacia el futuro-, en lo que hace a los sistemas políticos considerados funcionales al sistema que se está gestando, tienen que ver con que aseguren el pago de la deuda externa; la disminución del gasto público; la privatización; el achicamiento del Estado; la apertura de los mercados; la desregulación de la economía; el establecimiento de pautas de seguridad jurídica al inversor; adopción de ley de patentes; etc. Estos sistemas políticos recibirán el beneficio de inversiones y no serán aislados. Entretanto, serán considerados disfuncionales aquellos Estados que no ofrezcan las garantías indicadas anteriormente y, por lo tanto, serán “castigados” o “sancionados” a través de la no inversión, el cierre de mercados, el cierre a las fuentes de crédito; el retiro de apoyo en los foros multilaterales de pago; etc. A esto, hay que agregar como disfuncionales aquellos Estados que, a criterio de EUA apoyen a los terroristas o no contribuyan con EUA en la lucha contra el terrorismo, o tengan sistemas políticos que, a criterio de EUA, no sean democráticos, aunque hayan sido elegidos por el pueblo aun en sistemas multipartidistas, como es el caso de la Venezuela de Chávez.

Marco para los Sistemas Políticos

Los sistemas políticos -de actores no polares-, evidentemente deberán enmarcarse en las aspiraciones globales de los grandes bloques económicos. Los actores con capacidad polar serán los que establecerán las pautas básicas y globales de estos bloques.

Los nuevos modelos políticos para América Latina, atendiendo a que los viejos paradigmas reformistas y/o revolucionarios han dejado de tener vigencia, son reemplazados por una concepción neoliberal, en la que lo social está en segundo plano, pese a las exigencias (contradictorias por otra parte) del FMI y el BM [99].

Las viejas dictaduras de izquierda o de derecha se han quedado sin el apoyo externo, pero su “sucesión” civil, no necesariamente está lo suficientemente organizada -o es una mera sucesión civil, pero con el mismo objeto; conocida vulgarmente como “democracia controlada”- como para que constituya una democracia en el sentido de “participación”, y no meramente en el sentido “electoral”, que preste “conformidad formal” a las necesidades de los “controladores” -estatales y no estatales- internos y externos [100].

Del mismo modo que el mundo necesita un orden, las sociedades necesitan gobiernos; pero necesitan gobiernos funcionales a sus necesidades y aspiraciones de bienestar y desarrollo general y no a las presiones de los lobbies o de gobiernos externos para alcanzar sus objetivos particulares.

En el sistema bipolar, tanto el gobierno norteamericano como el soviético necesitaban, en la periferia, gobiernos funcionales a sus intereses ideológicos y aspiraciones de seguridad, en el marco de una pugna ideológica Este-Oeste [101]. Ahora que esa pugna dejó de existir, los gobiernos de los países que constituyen la gran “periferia” deben ser funcionales a las nuevas pautas imperantes de orden mundial; pautas, cuyas tendencias se perfilan en un predominio del eje económico, controlado por un capitalismo repartido entre las concepciones de EUA -de mercado- y las de Alemania (renano) y la de Japón (Meijí); a lo que hay que agregar un alto índice de manejo de los sectores privados transnacionalizados, que requieren de un Estado desregulado y de mercados abiertos. En lo estratégico-militar, la lucha contra el terrorismo y aquellos Estados que, a criterio de EUA apoyan a los terroristas.

Continuará el Estado en términos del componente territorial, pero se modificará su “función” o “funcionalidad” desde el punto de vista de la población y del gobierno y de la definición de lo que es el concepto de soberanía y todos sus elementos. De los componentes estatales, el territorio es un factor meramente pasivo [102].

La población es “activa” en lo que hace a participación, pero su grado de “respuesta” o de “reacción” en defensa de sus intereses depende del grado de madurez y desarrollo, de su “carácter nacional”; o del grado de represión a la que esté sometida. En lo que hace al gobierno, el análisis se vuelve más complejo. En los Estados, las elites [103] y los grupos de interés sectorial, pujan porque sus propios intereses se vean reflejados favorablemente y, en la medida de lo posible (de su capacidad de presionar) que el interés nacional se parezca a su interés particular [104]. Esta es una actividad normal en el marco estatal. Desde ya, alcanza cierto grado de complejidad, si tenemos que agregar presiones externas, no sólo de grupos privados extranjeros, como empresas multinacionales, sino también de gobiernos de países cuyo poder es muy superior y sus intereses ideológicos, económicos o de seguridad exigen, de Estados menos poderosos, ciertas conductas.

Durante el bipolarismo, EUA o la URSS, a través de distintos mecanismos que implicaban a la OTAN, Pacto de Varsovia o TIAR, ejercían esas presiones sobre sus ámbitos hegemónicos respectivos, “sancionando” a aquellos gobiernos que pusieran en tela de juicio su mandato o sus intereses de seguridad e ideológicos, e incluso instalando gobiernos funcionales, en aquellos Estados en los que los gobiernos tenían conductas “rebeldes” o peligrosas a sus intereses.

Terminado el sistema bipolar, se presume que los Estados más poderosos económicamente –y a partir del 11 de septiembre del 2001, también militarmente-, cumplirán esa misión y, desde ya, lo harán en forma funcional a las nuevas características que adopte el sistema mundial [105]. Pero, con el agregado de que ya no son actores exclusivos, sino que los actores transnacionales han alcanzado -y continúan alcanzando- un grado de poder y de influencia muy grande, que requiere, para sus propios intereses, de Estados y sistemas políticos con determinadas características, que favorezcan -o dicho en otros términos, que no entorpezcan- sus aspiraciones [106]. La pregunta sería ¿que clase de sistemas políticos y gobiernos requieren para poder alcanzar sus objetivos? Visto desde otra perspectiva, ¿qué pasará con los sistemas políticos que no se adapten a esta nueva “corriente” de intereses, y con los gobiernos que se rehúsen a favorecer este tipo de orientaciones? Quiero decir, desde el punto de vista del tratamiento en las negociaciones de la deuda externa, de apertura de mercados a sus productos, de obtención de créditos, de orientación de las inversiones, etc. y en el eje estratégico-militar, que lleve a cabo medidas de lucha contra el terrorismo y aquellos Estados que lo apañen.

En el eje económico, no cabe duda que los actores transnacionales crecen en relevancia, a tal punto que el Estado pierde importancia como generador de pautas globales de orden. Al menos ha dejado de ser monopólico en este sentido. De esta manera, el Estado, en todo el mundo, se está adaptando a estas circunstancias; abandonando el viejo rol mediador o de árbitro de la Nación, y transformándose en una entidad útil, o funcional al menos, a los actores transnacionales o a los actores privados nacionales, pero que, en última instancia, terminan comportándose como transnacionales y no como una burguesía nacional que favorece el desarrollo de ese Estado y su Nación.

Si el Estado ha sido hasta ahora el “árbitro” de los intereses y aspiraciones de la “Nación”, y abandona esta posición; ¿quién hará el papel de árbitro de la Nación? ¿Quién satisfará sus intereses y aspiraciones, o la defenderá, o solucionará sus conflictos?

Creo que ese rol lo están afrontando en forma progresiva y creciente las ONG's, sea en materia de derechos humanos, ecología, derechos de la mujer, etc. y las OSC (Organizaciones de la Sociedad Civil).

Límites de Acción de los Sistemas Políticos

Hay aún dos elementos importantes a considerar y que tienen que ver con lo que llamo: interdependencia organizacional vs integración asociacional [107].

Al hablar de interdependencia-organizacional, lo hago en términos de las relaciones “verticales”, estratificadas, con una interdependencia heterogénea, e injusta en cuanto al “reparto” de beneficios.

Al hacerlo en términos de integración-asociacional, quiero significar vínculos “horizontales”, una interdependencia homogénea -similitud de productos, o de problemas u objetivos- buscando resolver las situaciones de injusticia planteadas por los actores mayores. Un ejemplo de integración asociacional es el de la OPEP frente a las injusticias producidas por las grandes empresas petroleras y el mundo industrializado.

a) El primer elemento está dado por la capacidad de establecer conductas por parte de los nuevos actores polares -polarizadores- en el nuevo orden que se está gestando, a la vez que, por “abajo”, la capacidad de resistir a las reglas e intereses de los actores mayores.

b) El segundo elemento es: ¿qué pasará con los sistemas integrativos subregionales frente a los grandes “conglomerados geoeconómicos” que se están gestando?

En gran medida estarán limitados por los conglomerados globales, y los actores polares conductores de cada uno de esos conglomerados, se encargarán de que funcionen en beneficio del bloque.

Este tema está íntimamente vinculado a la forma en que funcione el proceso de “línea de control intra-hegemónico”, con la diferencia de que, en lugar de hacerlo en el marco del control a los Estados, lo hace sobre regiones o sistemas regionales -¿Estado-Región en reemplazo del Estado-Nación? [108]-.

Además, aún no está muy claro si se planteará una “convivencia” entre procesos de integración y de fragmentación, como el caso de la desintegración de la URSS, de Yugoslavia, el de Checoslovaquia, etc.; o si este último tipo de situaciones será provisorio.

C) Actores No Polares (Potencias Intermedias):

Rol en relación a los polares y a los miembros del ámbito hegemónico o posibles (re) hegemonizables.

Se trata de aquellos Estados, organismos o empresas, que no son polares, pero cuya capacidad de desempeño, alcanza la posibilidad de generar algunas reglas no esenciales, o modificar reglas y que, en el mediano o largo plazo, pueden alcanzar el nivel -no necesariamente- de actores polares.

En esta categoría también entran las Repúblicas de la ex-URSS, especialmente Rusia, Ucrania y Bielorrusia, que actualmente se encuentran en un “cuello de botella” económico, pero que tienen capacidad industrial, tecnológica, militar y, en el caso de la Federación Rusa, espacial, similar a la de EUA. Si en el mediano plazo pueden resolver el problema económico que tienen, pueden pasar al nivel de potencias polares, individualmente, o en conjunto.

Lo mismo puede decirse de casos como China, India y Brasil.

D) Incidencia de las Nacionalidades y de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s) y de la Sociedad Civil (OSC):

Las organizaciones no gubernamentales tienen una incidencia creciente en temas como la ecología, derechos humanos, mujer, etc. Su participación en el sistema de relaciones puede generar cambios importantes en la conformación del orden global y en su mantenimiento. Particularmente deben tenérselas en cuenta cuando se pretende analizar la posibilidad de un orden internacional más “justo”.

Por el otro lado, en los últimos tiempos, con la desintegración de la URSS se viene produciendo un fenómeno importante. Las Naciones, disconformes con la representación que los Estados han hecho de sus asuntos, objetivos y aspiraciones, han tomado directamente en sus manos sus propios asuntos internacionales, hasta tanto funden un nuevo Estado, acorde con sus aspiraciones [109].

¿Quién reemplazará el rol abandonado por el Estado? ¿Cuál será la nueva forma de representatividad de los intereses de las naciones?

E) Incidencia de los Actores Transnacionales:

Si bien no hay seguridad -al menos en el corto plazo- de que los actores transnacionales -algunos de ellos- alcanzarán el rol de actores polares, ya que tienen que cumplir con el requisito de “hegemonización” y el de “liderazgo”; me pregunto sobre su grado de incidencia por parte de estos actores. Hoy, no cabe duda que, al menos en el segmento financiero, la banca privada transnacional tiene un papel importante, aún mayor que el de Estados como EUA, en lo que hace al flujo financiero; lo mismo puede decirse de actores transnacionales en el área de la informática y la telefonía.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Reformulación del Orden Mundial: El Fin de una "Macro-Etapa", (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[76] La Unión Europea (UE) en un contexto de predominio sobre los países que pertenecen a la Commonwealth, y que están incluidos en los Tratados Lomé, Yaoundé y ACP (Asia, Caribe y Pacífico); a lo que habría que agregar la posible influencia sobre Europa del Este. EUA, Canadá y la esfera de influencia, particularmente el resto de la región americana. Japón y los Nic's asiáticos, en el área inmediata, y habría que agregar, probablemente, a Australia y Nueva Zelanda que, pese a que pertenecen a la esfera de la Commonwealth, en aras de lograr una mayor autonomía, procurarán jugar algún rol en su propia esfera geográfica. China e India, pueden jugar un papel significativo también.

[77] Un buen ejemplo es el que existe entre EUA y Japón en relación a la industria automotriz. Probablemente otro es el proteccionismo Europeo, especialmente francés, en los temas agrícolas, que han dificultado las negociaciones en la Ronda Uruguay del GATT y dificultarán las tareas de la OMC.

[78] Existen proyectos de realización de una zona económica común entre estos países.

[79] De acuerdo con Stanley Hoffmann, en su Teorías Contemporáneas, (Madrid, Tecnos, 1963), pág. 228, “en el siglo del Estado liberal y de la diplomacia de gabinete, una serie de actividades caían fuera del ámbito de la política mundial y dentro de las relaciones privadas transnacionales”. Esto muestra que el proceso de “estatización” y la “transnacionalización” de las relaciones mundiales, ha sufrido ciclos; no se trata de que actualmente la “minimización” del rol del Estado se ha alcanzado como resultado de una evolución o proceso de maduración.

[80] El BM ya ha otorgado un crédito de u$s 60 millones a Telefónica de Argentina, u$s 45 millones a Edenor y u$s 45 millones a Transconorte. Ver Diario “Clarín” de Buenos Aires, Crédito del Banco Mundial a Tres Empresas Privatizadas, viernes 13 de agosto de 1993, pág. 29.

[81] Los sistemas de seguridad colectiva -estilo TIAR, OTAN, Pacto de Varsovia, etc.- son típicos del sistema bipolar. Los sistemas multipolares, por el hecho de basarse en el “balance de poder”, no admiten “alianzas” permanentes y rígidas, sino, se rompe la posibilidad de restablecer el equilibrio toda vez que éste es roto.

[82] Ver por ejemplo, Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), Cap. II B., también Cap. X II a).

[83] ¿O debería decir ética “shumpeteriana” cuya virtud central es la rentabilidad? No cabe duda que el capitalismo en Asia, no puede basarse en la ética protestante; lo hará en base a la ética sintoísta o budista en última instancia; lo que significa un cambio de valores en el proceso y en las relaciones mundiales que se encuentren subordinadas a este proceso, como lo estuvieron al capitalismo norteamericano.

[84] Más que liberal o neoliberal, es utilitarista.

[85] El estilo capitalista europeo fue introducido en Japón durante la era Meiji (1868-1912), y estuvo basada primariamente sobre el modelo alemán. Ver Harou, Shimada, Japanese Capitalism: The Irony of Success, en “Japan Echo”, Vol. XIX, No 2, Summer 1992, pág. 18.

[86] Ver “EUA Abandona el Tratado de Kyoto Contra el Calentamiento Global”, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 28 de Marzo del 2001.

[87] Derechos humanos, ley de patentes, control y cuidado del medio ambiente, etc.

[88] Si bien no intervino directamente en Guatemala en 1954, apoyó a Honduras y Nicaragua, que le prestaron apoyo a Castillo Armas para regresar al gobierno en Guatemala. En todo esto tuvo que ver el interés de la United Fruit Company que había sido expropiada por el gobierno reformista de Arbenz. En el caso de la intervención directa y unilateral a República Dominicana por el gobierno de Johnson en 1965, pese a que el temor principal de EUA era evitar una segunda Cuba, también es cierto que la banca privada estaba preocupada porque el regreso de Bosch al gobierno podría significar una política de nacionalizaciones que les hiciera perder sus intereses.

[89] Las presiones que el Embajador norteamericano ejerce sobre el gobierno argentino en relación a “seguridad jurídica” y patentes, son un claro ejemplo de lo que digo.

[90] Es revelador sobre el particular, el discurso del General Eisenhower, siendo presidente, de evitar que el “complejo militar-industrial” domine las acciones del gobierno norteamericano; particularmente siendo él un militar. No cabe duda que ese complejo manejó las políticas de Johnson en su escalada -desastrosa por otra parte- en la guerra de Vietnam. No cabe duda también que dominó al gobierno de Reagan en todo el proceso de la IDE o “guerra de las galaxias” que llevó a la quiebra a la economía norteamericana; o al gobierno de Bush en su “aventura” en el Golfo Pérsico, aún careciendo de los fondos suficientes para emprenderla, comprometiendo financieramente a Japón y Alemania. Es el mismo complejo que presiona sobre el gobierno de Clinton, para mantener a EUA con hipótesis de conflicto militar.

[91] Si es que los gobiernos de esos países se planteaban este tipo de temáticas, y no eran “funcionales” a los intereses de los otros gobiernos o de las empresas multinacionales.

[92] Por ejemplo, la fibra óptica al cobre, o con la biotecnología, desde alimentos, hasta la electrónica.

[93] La información sin método o marco conceptual para procesarla, carece de valor.

[94] En realidad los gobiernos de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, se plantean a los procesos integracionistas más como mercados ampliados a través de la desgravación tarifaria, que como un instrumento de “maximización de la capacidad de desempeño o negociación” frente al mundo industrializado. Además, la mayoría de los gobiernos de estos países son más funcionales y tienen más vínculos con el mundo industrializado que con los gobiernos de los países que tienen situaciones o condiciones similares; ya que del mundo industrializado reciben préstamos, créditos, inversiones o son deudores; mientras que los países vecinos son posibles competidores, e incluso “conflictores”. La típica política vigente en América Latina de “mi enemigo es mi vecino”, debido mayoritariamente a conflictos de límites o carreras armamentistas. Impera el criterio de que “juntarse con pobres es sumar pobreza”. Entretanto, el mundo industrializado sigue en relación a la periferia la política de “dívide et ímpera”.

[95] Llamo “conductas autonómicas” a todas aquellas actitudes o políticas de los miembros de un ámbito hegemónico que, oponiéndose o resistiéndose a la potencia polar, de manera heterodoxa, toda vez que lo haga en determinados aspectos de la política global, sin que constituya una oposición frontal a sus lineamientos básicos -sino constituiría una secesión, como el caso de Cuba en 1961 o China comunista en el caso del bloque oriental- busca mejorar su inserción global y su independencia de desempeño. Esta actitud se puede buscar por la vía individual o por la vía conjunta a través de alianzas o sistemas integrados. El éxito de la conducta autonómica, depende de una variedad de factores, entre los que la “viabilidad nacional”, sea individual o colectiva, es uno. Este tema fue muy bien estudiado por Puig Juan Carlos en Doctrinas Internacionales y Autonomía Latinoamericana, (Caracas, Univ. Simón Bolívar, 1980), Segunda Parte.

[96] Esto queda bien en claro durante la etapa de la guerra fría, tanto por el lado de EUA como de la URSS en sus bloques respectivos. El bloqueo a Cuba por EUA, la intervención indirecta a Guatemala en 1954; a República Dominicana en 1965; a Grenada en 1983 etc.; en el caso de la URSS la intervención por medio de las tropas del Pacto de Varsovia a Hungría o Checoslovaquia. En todos los casos, los miembros del ámbito hegemónico sobrepasaron el límite de permisividad de las potencias centrales. En la actualidad, el factor “seguridad” no interviene para establecer estos parámetros, sino componentes financieros, comerciales, industriales, jurídicos -como la seguridad jurídica para la estabilidad o la confianza de los inversores o las empresas, o leyes de patentes; no de los individuos, que carecen de poder suficiente- etc. Los parámetros que se juegan no están vinculados a la pugna ideológica y a la seguridad, sino al control de mercados, seguridad financiera, manejo de recursos, etc.

[97] Ver más arriba Gráfico sobre “Líneas de Control Intra-Hegemónico”.

[98] Proceso “homeostático” tendiente a restaurar el viejo equilibrio que se perdió o se vio modificado por la resultante de la acción del miembro o conjunto de miembros hegemonizados.

[99] Consenso de Washington de 1989.

[100] No obstante, la Carta Democrática Interamericana adoptada en Lima el 11 de septiembre del 2001, apoya la democracia “delegativa” por sobre la “participativa”. Seguramente hay un temor a la participación orgánica del pueblo que pueda poner en tela de juicio las aspiraciones del sector privado o de gobiernos como el de EUA con aspiraciones y conductas imperiales.

[101] Siguieron el mismo modelo del Imperio Romano y el Macedonio en uno y otro casos. Sobre este particular, ver Liska, George, Imperial America, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1967).

[102] Ver Halajczuk, Bodhan T. y Moya Domínguez, María Teresa, Derecho Internacional Público, (Buenos Aires, EDIAR, 1972), Cap. II, Sección V, 17 A. y B..

[103] Hablo de los que detentan el poder y generan influencia, que no necesariamente coinciden con el “gobierno”, que puede ser presionado o guiado por aquellos, v.gr.: los lobbies de las multinacionales, especialmente las petroleras y de armamentos, que llevaron al poder a Lyndon B. Johnson en EUA y generaron a través suyo una política favorable a sus intereses en América Latina, a tal punto que se llegó a favorecer golpes de Estado militares, que instalaran gobiernos “funcionales” a estos intereses, frente a las políticas de “nacionalizaciones” que se llevaban a cabo generalmente en la región, y desde ya, también funcionales a los intereses de “seguridad” de EUA, instalándose políticas conocidas como de “seguridad nacional”. También la escalada más importante de la guerra en Vietnam, bajo la presión de los lobbies armamentistas, más allá de las políticas norteamericanas de disputa en la “guerra fría” contra la URSS. La intervención unilateral del gobierno de Johnson a República Dominicana a través de los “marines” respondió a un pedido de la banca privada que veía peligrar su existencia por el posible regreso de Bosh al gobierno y una política de “nacionalizaciones”. Podríamos dar muchos otros ejemplos en distintos países, para mostrar cómo funciona el poder y el gobierno.

[104] Sobre el tema del interés nacional ver Morgenthau, Hans, Otro Gran debate: el interés nacional de Estados Unidos, en “American Political Science Review”, Vol. LXVI, No 4, Dic. 1952, págs. 961-68, reproducido en Stanley Hoffman, Teorías Contemporáneas de las Relaciones Internacionales, (Madrid, Tecnos, 1963), págs. 107-13. También, desde un punto de vista crítico a Morgenthau, ver a Aron, Raymond, En Busca de una Filosofía de la Política Exterior, en “Revue Francaise de Science Politique, Vol. III, Ene-Mar 1953, págs. 69-91, reproducido en Stanley Hoffman, op. cit.. He trabajado este tema en, Un Tema “No Debatido”: El Interés Nacional de los Países Subdesarrollados, en “Revista Argentina de Relaciones Internacionales, Buenos Aires, CEINAR, Vol. II, No 6, Set-Dic 1976, págs. 23-28.

[105] Desde mi punto de vista, nada puede actuar fuera de las características generadas por el sistema mundial. Todo debe ajustarse a eso. Desde ya, esas características surgen del proceso de “polarización” entre los grandes actores, y al cabo del mismo, se irá perfilando el régimen y el orden global. Sobre este proceso, ver en este trabajo “Polarización”. Debería observarse que, frente a los cambios mundiales, los gobiernos tienden a adaptar sus políticas a las nuevas reglas según sus tendencias, más que a aprovechar los cambios para mejorar la situación de sus países, independientemente de las reglas globales o de sus tendencias. La mayoría tiende a aislar a todo gobierno que adopte este tipo de actitudes.

[106] Hoy, los Estados se han transformado en gestores de marketing. Los gobiernos viajan acompañados del sector privado, para que hagan negocios.

[107] La interdependencia organizacional es “verticalista”, “desigualitaria” e “injusta”; mientras que la integración asociacional resulta de la toma de conciencia de las elites gobernantes de los países que obtienen más desventajas que ventajas de su inserción internacional y por lo tanto, realizan alianzas horizontales por áreas temáticas (petróleo OPEP, por ejemplo); o múltiples, como en el caso de la Unión Europea (UE)) para mejorar su inserción internacional y conseguir la justicia de sus aspiraciones.

[108] Peter Drucker habla en términos de “mega-Estado”. Ver su “La Sociedad Postcapitalista”, (Buenos Aires, Sudamericana, 1993), pág. 99 y ss. No obstante, su mega-Estado se acerca más al imperio colonial, que a los procesos integrativos que actualmente aspiran a transformarse en federaciones económicas y que califico de Estado-Región. Sin embargo, si se considera que la Unión Europea (UE) será el “eje” de poder de todas sus ex-colonias, EUA del hemisferio americano, y Japón y los “mini-japones” seguramente ejercerán su influencia y dominio sobre la región asiática; nos encontramos cerca de lo que es el imperio colonial, bajo estructuras que se han configurado de manera diferente; no ha intervenido la fuerza militar de dominación, sino la transnacionalización (en el sentido de formación de unidades mayores al Estado-Nación) y el control económico-tecnológico.

[109] Caso de Estonia, Letonia, Lituania, o la desintegración de Yugoslavia. Dentro de este contexto pueden entrar situaciones como las de Chiapas en México, aunque no “desintegran” al Estado, pero luchan contra ese tipo de Estado. Igualmente situaciones como el “caracaso” en Venezuela.