Tapa Fin de una Macro-Etapa

 

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PARTE I

  EL SISTEMA MUNDIAL
  CARACTERISTICAS

CAMBIOS

  Capítulo I

CARACTERISTICAS DEL FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA MUNDIAL

El sistema mundial, en su formación, constitución y características del funcionamiento, sigue los “criterios” establecidos por la configuración de la estructura [9].

Cuando hablamos del sistema, estamos haciendo referencia al conjunto de actores que se interrelacionan e intercondicionan entre sí de manera “dinámica”.

Un sistema [10] es un conjunto de actores (estatales o no estatales) relacionados de tal modo frente a su medio -en el que están insertos-, que las regularidades de comportamiento que pueden describirse, caracterizan a las relaciones dentro del sistema de los actores entre sí, así como sus relaciones individuales con combinaciones de actores y factores externos al sistema [11].

La forma en que los actores se interrelacionan e intercondicionan, depende de las características estructurales (esquema o configuración de poder vigente) [12]. Se habla del sistema por su estructura. Al hacer referencia al sistema, en realidad se habla de “aquellos que lo controlan y conducen” [13].

La forma en que es “comandado” el sistema tiene características particulares, toda vez que éste, no opera de manera centralizada. Por ello, los que desempeñan el rol de “autoridades” son los actores más poderosos que, en muchos casos, hacen uso de marcos institucionales, para que las reglas generadas por ellos, se implementen y se cumplan.

Cualquier sistema internacional tiene una estructura definible; una configuración de las características de poder e influencia o formas persistentes y dominantes de relaciones subordinadas.

Para Morton Kaplan, el sistema internacional es un “sistema político, sin fuerza legal”. En otros términos, sin capacidad de exigir, a la totalidad de sus miembros, las normas vigentes, o de sancionarlos -a la totalidad de sus miembros, polares y no polares, hegemónicos y hegemonizados- por incumplimiento. No existe un “árbitro  supremo” que esté por encima de todos.

Como características del sistema se entienden aquellos elementos que hacen que un sistema sea sólo igual a sí mismo.

A diferencia de los empiristas, que buscan similitudes y regularidades, los sistémicos, como por ejemplo, Morton Kaplan [14], Braillard, Philippe [15], entre otros, buscan “diferencias”, características propias, que permitan identificar a un sistema como único. De esta manera es posible conocer cuándo comienza el tránsito hacia otro sistema diferente, ya que aparecen ciertos elementos que son característicos de otro sistema y no del que está vigente. Por ejemplo, un sistema bipolar es cerrado, sólo admite dos miembros polares, mientras que el multipolar es abierto, admite más miembros polares, con el sólo requisito de que no atenten contra el equilibrio del sistema; las “alianzas” en un sistema multipolar son temporarias y “ad hoc” (al efecto para el que fueron creadas), no pueden ser “permanentes” como en un sistema bipolar, porque sino no se podría mantener el equilibrio del sistema a través del balance de poderes entre los actores polares; etc.

Esto nos muestra que todo sistema no sólo funciona de acuerdo con ciertas características, sino también como una totalidad. Esto es importante, porque cada vez que se habla del sistema internacional, especialmente en política internacional, sólo se hace referencia a los actores polares y los hechos, pareciera que sólo ocurren en el “tope” del sistema. Es como si se considerara que en el resto del sistema, y particularmente entre los miembros periféricos no ocurriera nada que pudiera afectar, e incluso producir modificaciones al sistema global, en beneficio propio. No obstante, la “resistencia” también forma parte de las características del funcionamiento. Espartaco luchando para liberar a los esclavos del Imperio Romano; Jesucristo; el Mahatma Gandhi frente al Imperio Británico; Martín Luther King en su lucha por los derechos civiles de los negros en EUA; Mandela contra el apartheid en Sudáfrica; el caso de la OPEP; son ejemplos entre muchos otros.

El sistema mundial (su estructura: unipolar; bipolar; multipolar; etc. [16]). tiende hacia el “polo” de los subsistemas -Estados, actores transnacionales, etc.- dominantes.

Dependiendo de la cantidad de los “subsistemas dominantes” [17], la estructura internacional será unipolar (un subsistema), bipolar (dos subsistemas) o multipolar (varios subsistemas) -adoptando diferentes “estados” [18] durante su existencia, que los caracterizarán-.

Estos subsistemas dominantes, serán los que impongan las normas esenciales del funcionamiento del sistema, limitados por la “resistencia” de los que se encuentran por debajo, en los diferentes estratos.

Un sistema político puede ser un “sistema dominante” o un “subsistema dominante” [19]. El sistema político domina sobre sus subsistemas en la medida en que las “normas esenciales” [20] del sistema político operan como “datos paramétricos” -marco indicativo dentro del que es posible actuar- para cualquier subsistema particular.

Un subsistema domina, en la medida en que las normas esenciales del sistema “no” pueden ser consideradas como datos paramétricos para ese subsistema. Pero éste sí puede establecer las normas esenciales [21], ya que es un “polo” o un “polarizador”.

Cualquier disturbio -producido por “impactos” [22]- es aceptable en el sistema, siempre que ocurra dentro de “parámetros razonables” [23], de manera que el sistema lo pueda “asimilar”.

Los “impactos” son producidos por aquellos actores que pretenden alcanzar un objetivo y necesitan generar modificaciones en el sistema para alcanzarlos, -descolonización por ejemplo- o porque están disconformes con el estado de cosas tal como se encuentran y pretenden una mayor justicia para su status quo -impacto OPEP por ejemplo-.

Todo “impacto” que recibe el sistema hace que éste reaccione -los que lo controlan-, en defensa propia, a través de “contraimpactos”. A este proceso “reequilibrador” se lo denomina proceso homeostático.

RELACION SISTEMA-ORDEN

En el caso del orden, los disturbios deben ser “contenidos” cerca de su “fuente generadora” sino, se pueden expandir, produciendo “anarquía” o “caos” [24].

Mientras que el orden debe ser manejado -por los “ordenadores”-, el sistema “se maneja a sí mismo”, a través de un complejo proceso de mecanismos equilibradores y reequilibradores, controlados por la “estructura”, y evoluciona como resultado no intencional de las acciones individuales. Pero, a través de su “estructura”, condiciona el accionar de los actores en general. Cuando hablamos del orden, estamos haciendo referencia al “orden” del “sistema”.

Los rasgos más importantes de un sistema tienen que ver con la identidad de los miembros, su categoría -dentro de la “estratificación” mundial- y la configuración resultante (estructura). A la inversa, el orden, es una función del tipo de comportamiento que tenderá a salvaguardar a los miembros del sistema y sus derechos establecidos contra cambios abruptos y forzosos en las estructuras de poder e interés. Desde ya, habrá muchos miembros del sistema que no están conformes con el orden establecido -status quo vigente- por lo que intentarán modificarlo en beneficio de una mayor justicia para sus aspiraciones.

Un sistema mundial depende de:

a) la formación y “re-formación” de los miembros -actores- con intereses bien comprendidos;

b) la clarificación de las relaciones de poder; y

c) la rutinización de las relaciones -diplomáticas- entre miembros -actores- viables. La evolución de un sistema mundial -o cualquier otro-, es la historia de los “conflictos” (polarización) que crean al sistema, y de los “conflictos” (diferentes de la polarización) que más tarde le generan modificaciones o lo conducen a su destrucción [25].

Mientras que es posible identificar inmediatamente un comportamiento disturbador -causante de desorden-, resulta difícil o imposible anticipar las implicaciones de las tendencias estructurales [26], causantes de la reconfiguración del sistema. Estas se dan en el largo plazo.

El orden mundial, tiene que ver con la distribución de poder concreto -distribución precisamente encarada-, no con la distribución hipotética a largo plazo. Esto último tiene que ver con la estructura y el proceso de “polarización” [27].

La ayuda exterior es un instrumento para “promover orden”, “direccionándolo” desde los más poderosos [28], mientras que los sistemas de seguridad colectivos son instrumentos para “mantener o restaurar el orden” [29]. En este caso la intervención se torna en algo aceptable y necesario, en aras del mantenimiento del orden. Por supuesto, no con la conformidad de los “intervenidos”. Todo esto opera en aras de la eficiencia técnica y política, para restablecer el orden, no en aras de la justicia. La justicia vendrá después, y según los criterios de los ordenadores y no de los demandantes. La ética, en estos casos, está dada por el mantenimiento del orden -ética política- y no por la justicia -ética como moral-.

LA LEY DEL PARALELOGRAMO

Atendiendo a estos criterios, el sistema internacional opera como un “paralelogramo de fuerzas”, en el que los “vectores direccionadores” pueden estar compuestos por una fuerza, dos o varias, mientras que otras fuerzas sólo tienen capacidad de incidir, pero no de direccionar, y la gran mayoría, es “direccionada”, con una mínima capacidad de resistencia -aunque no todos operan necesariamente de esta manera-.

Estas fuerzas “direccionadoras” pueden ser Estados, actores transnacionales, empresas multinacionales, etc.

Esto significa que, en un sistema que no es centralizado, los más poderosos son los que establecen las reglas y los menos poderosos los receptores de ellas. No hay “arbitro supremo”. Este papel lo cumplen los más poderosos.

De acuerdo con estas características, cuya evolución histórica se verá un poco más adelante, haré algunas consideraciones a tener en cuenta respecto del sistema mundial:

1) La globalización no es “intercultural” o “multicultural” sino que su influencia se “dirige” en el sentido del/los mayor/es poder/es económico, cultural, ideológico, político, financiero e incluso militar, y es heterogénea, asimétrica y desigual.

El proceso de globalización histórico, ha sido la resultante de la expansión y la dominación económico-comercial, político-ideológica, cultural y religiosa [30]. Las civilizaciones más influyentes y poderosas marcaron las pautas en el resto del planeta, expandiéndose progresivamente dando lugar al mundo complejo actual, basado en culturas dominantes y sobrevivientes.

Los factores intervinientes en la globalización histórica, han sido principalmente la expansión militar, acompañada de lo religioso, económico-comercial y la generación de asentamientos.

Gráfico 4 Ley del Paralelogramo

Ley del Paralelogramo: La Direccionalidad del Sistema dada por el Poder

En el siglo XX, el factor dominante en el proceso de la globalización, en momentos en que la guerra fría entre EUA y la URSS no las entorpecía con su política de bloques impermeables, ha sido las comunicaciones, perfeccionadas por el desarrollo tecnológico de la microelectrónica, la robótica, la informática, la telefonía, internet, etc.

De esta manera se puede dar una mayor interpenetración entre las diferentes civilizaciones y culturas, impidiendo que los vectores de poder puedan operar de manera unilateral e indiscriminada, en términos tan absolutos como los históricos. La velocidad de las comunicaciones y de la información, permite que todos conozcan las diferentes situaciones y alternativas, prácticamente en tiempo real, a la vez que puedan incidir en las sociedades y culturas poderosas y también frente al poder de las empresas multinacionales, y reaccionar de manera tal de desalentar sus aspiraciones totalizadoras [31].

La forma en que la “sociedad civil” se ha despertado hacia fines del siglo XX y reacciona frente al poder omnímodo de una globalización direccionadora e imperial, es ilustrativa [32].

De todas formas, habría que pensar que un sistema Global es un sistema complejo. Una ley de los sistemas complejos es que no pueden funcionar jerarquizadamente. En un sistema jerárquico, la complejidad del comportamiento del sistema debe ser menor que la complejidad de la entidad o entidades que lo controlan [33], y un sistema en el que convergen Estados-Nación, actores transnacionales con fines de lucro y sin fines de lucro –como las ONG’s- y la sociedad civil mundial en sus diferentes expresiones resulta altamente complejo.

Gráfico 5 Proceso de Globalización

Proceso de Globalización

2) Dado que el sistema mundial se orienta en el sentido de los “subsistemas dominantes” [34], observando la estructura de poder vigente o emergente, se puede apreciar la orientación que adoptará el orden mundial.

3) Siguiendo los criterios mencionados en la anterior premisa, el orden puede ser visto a través de las mismas pautas que sigue la “ley del paralelogramo”, toda vez que la “correlación de fuerzas” dadas por el poder y la influencia de los miembros o grupos, deriva en una “resultante” hacia donde se inclina el orden y también la justicia.

4) Desde ya que la ley del paralelogramo en el contexto mundial es mucho más compleja de analizar y también su funcionamiento, que como lo es en física, y mucho más difícil de representar, ya que no son meras fuerzas que tiran en un sentido determinado, sino poderes, criterios, ideologías, modelos económicos, y también metodologías de aplicación del poder, a través de la utilización de criterios de “sensibilidad” y “vulnerabilidad”, como lo han hecho, por ejemplo, los países de la OPEP en la crisis que provocaron en 1973 y 1979 al mundo industrializado, o a la inversa, mediante presiones como las aplicadas por diferentes gobiernos norteamericanos a países de América Latina de manera directa, indirecta o a través de su participación en organismos internacionales.

5) En el sistema mundial, no hay convergencia de voluntades. Salvo para la formación de alianzas, en la generación del orden, hay pugna por imponer las pautas de cada actor [35], siguiendo criterios similares a los de la ley del paralelogramo.

Según estos criterios, las tendencias que se observan en la configuración del sistema mundial hacia el siglo XXI, conllevan las siguientes características:

1) Una multiplicación de los actores del sistema y diversificación en cuanto al tipo [36], generando una gran heterogeneidad en la forma de relacionamiento del sistema y provocando disfunciones en el marco institucional interestatal.

2) Cambio del tipo de actores. No sólo hay una mayor proliferación en la cantidad de Estados-Nación -de 52 que crearon la ONU a alrededor de 200 a fines del siglo XX-, con grandes cambios y disminuciones en cuanto a sus atributos, a la vez que una generación de disfunciones en la forma de operar el Estado-Nación y en la “gobernabilidad” al interior del mismo, sino también una proliferación de actores transnacionales, de diferente tipo, capacidad e incidencia.

Históricamente, el relacionamiento mundial, era monopólicamente de carácter “inter-estatal”; hoy se ha perdido esta cualidad por el alto índice de transnacionalidad y la diversidad y heterogeneidad de actores transnacionales.

3) Un alto índice de transnacionalización en la toma de decisiones y en las relaciones globales, en manos del “mercado” y de actores privados. Los actores transnacionales no sólo operan como grupos de presión en el marco estatal, sino que han alcanzado, en gran cantidad de casos, la capacidad de operar como factores de poder. Las transnacionales controlan hoy las 4/5 partes del Producto Bruto Mundial  [37].

El sistema financiero global es un ejemplo evidente. La conformación del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) desde 1995, por los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) [38], que permite que los inversores privados puedan tener derechos por encima de los Estados, muestra el poder que alcanza este sector transnacional [39].

Entre los objetivos del AMI se encuentran:

- Extender la desregulación ya establecida por la Organización Mundial de Comercio (OMC) a sectores que ésta no abarca en forma parcial o total. El capítulo “Derechos de los Inversores” detalla el de invertir en terrenos, recursos naturales, servicios, divisas, etc., sin ninguna restricción.

- Los “derechos de indemnización” establecen: cualquier empresa o inversor extranjero podrá acudir a ellos, por ejemplo, contra disposiciones fiscales, legislación del trabajo, protección al medio ambiente o los consumidores... Existe una cláusula de “protección contra la protesta o agitación”. Los gobiernos serán responsables ante los inversores por la “agitación civil”.

- Las obligaciones y responsabilidades de los inversores no existen. Los gobiernos deberán anular leyes que se estimen discriminatorias; por ejemplo las que fijan límites a las industrias extractivas en pos de la preservación de recursos, o los proyectos de distribución más equitativa de la tierra...

- El acuerdo permite a los particulares querellar a los gobiernos nacionales ante tribunales de su elección, entre los que figura “el jurado arbitral de la Cámara de Comercio Internacional”.

- Ni la promoción del empleo o el control de la especulación, o el desarrollo de regiones atrasadas, podrá afectar la inversión multinacional.

Este acuerdo ha sido temporariamente dejado de lado por la OCDE en octubre de 1998, luego del retiro de Francia de las negociaciones, pero aspira a ser resucitado dentro de la OMC [40].

También resulta importante señalar el rol de algunos Bancos Centrales como la Reserva Federal de EUA, el de la Unión Europea y el del Banco Internacional de Pagos de Basilea que establece estándares que deben cumplir el resto de los Estados a nivel de regulaciones bancarias.

Igualmente han alcanzado poder los actores transnacionales que tienen incidencia en telefonía, informática, microelectrónica; en áreas como derechos humanos o medio ambiente -ONG´s-; o actores de carácter espurio, como el narcotráfico o la corrupción, que de ambos existe lavado de dinero en cantidades multimillonarias que inciden en el funcionamiento de las economías estatales y de la economía mundial, a la vez que ambos tienen incidencia en el funcionamiento de los gobiernos, unos porque intentan comprar -o compran definitivamente- a los candidatos o funcionarios, otros porque se corrompen -o son corruptos-. En estos últimos ambos casos, resulta muy complejo eliminarlos o erradicarlos, sea porque el capitalismo no puede luchar contra el capitalismo, de manera fácil, a la vez que existen mecanismos muy débiles -carencia de Estados de derecho sólidamente fundados o debido a que se han corrompido- para erradicar a los actores espurios.

Por otra parte, el proyecto de un Area de Libre Comercio Americano (ALCA), propuesto por el gobierno de EUA, prevé, más allá de las disposiciones de la OMC, que cuando la normativa doméstica de un Estado afecte los costos de una firma y por lo tanto sus lucros, ésta puede demandar directamente al Estado ante tribunales arbitrales privados. Esta circunstancia configura un avance en el sometimiento de los Estados al capitalismo transnacional.

Tanto la OMC como el proyecto ALCA buscan desregular los servicios. Para las transacciones de bienes proponen la apertura indiscriminada a nivel arancelario, aunque no a nivel para-arancelario, y para liberalizar las transacciones de los servicios proponen -o tratan de imponer- la desregulación. Esto abre la posibilidad de privatizar servicios de salud en aquellos Estados en los que aún no se ha hecho, la educación primaria y secundaria, universitaria, servicio que podrá ser provisto por entidades extranjeras de carácter empresarial, además del agua potable, comunicaciones, el correo, etc. La OMC y el ALCA tienen agendada la desregulación de la enseñanza primaria y secundaria.

Otro tema importante es la desregulación o apertura de las compras gubernamentales a nivel de los Estados nacionales, provinciales y municipales para todas las empresas que operen en el ALCA, cualquiera que sea su nacionalidad, en un pie de absoluta igualdad, prohibiendo toda política o decisión que favorezca al capital no transnacionalizado; es decir, abrogar toda la normativa sobre compre nacional que aún esté vigente [41].

4) Distinta manera de operabilidad del sistema. El interrelacionamiento e intercondicionamiento característico del sistema, se ha hecho más complejo, debido a la proliferación de unidades intervinientes y a su heterogeneidad. Antes se interrelacionaban Estados con Estados, ahora el interrelacionamiento es heterogéneo, agregándose actores de carácter transnacional y supra-Estatal. También se dan numerosos casos de actores subnacionales o regiones –al interior de los Estados-Nación-, que se conectan directamente entre sí prescindiendo -aunque no necesariamente contradiciendo- de los gobiernos centrales. Esto incide en la capacidad y funcionalidad de los organismos internacionales, que pretenden operar de la misma manera que en las épocas en que el Estado-Nación era el actor monopólico, siendo que éste ha ido perdiendo control y manejo de gran cantidad de las operaciones que estaban en su exclusiva esfera de influencia [42]. El tema de la moneda -sistema financiero-, es un buen ejemplo.

5) Modificación de pautas territoriales y de soberanía. Por un lado, el tema de la modificación de las pautas soberanas, tiene que ver con la seguridad. Con el desarrollo de la tecnología misilística intercontinental, la capacidad de control satelital, e incluso internet, las fronteras dejaron de ser “cercos” de seguridad para los Estados-Nación. Por otra parte, tiene que ver con el funcionamiento del sistema financiero. Por ejemplo el “imperio” de influencia monetaria frente a los viejos imperios territoriales. La soberanía de los Estados-Nación es el único límite a la expansión financiera; no obstante, muy pocos Estados-Nación están en condiciones de poner límites o incluso, de manejar la moneda. Además la expansión financiera tiene directa incidencia sobre las personas más que en términos geográficos, por lo que los Estados ven debilitada su capacidad de control sea para que entre en determinadas condiciones y se dirija a determinadas áreas -por ejemplo circuito productivo- o para evitar que salga en forma de fuga de capitales [43].

6) Crece la complejidad de la estructura mundial -configuración de poder vigente en el sistema mundial [44]- al no funcionar más con los actores estatales en forma monopólica. El creciente número y heterogeneidad de actores, complejiza el funcionamiento de la estructura, a la vez que se observa que el Estado-Nación va cediendo espacio a actores transnacionales en la toma de decisiones y en la generación de reglas -régimen mundial-.

7) No hay una correspondencia entre el marco institucional internacional vigente y la estructura de poder transnacional dominante. Si bien ciertos organismos internacionales contemplan la existencia e incidencia de los actores transnacionales, como el Banco Mundial (BM) con la Corporación Financiera Internacional (CFI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), que financian al sector privado, ya que el BM o el BID, por sus Cartas Constitutivas, sólo pueden financiar a Estados, esto no refleja a la estructura mundial en su funcionamiento.

El FMI y el BM fueron concebidos para hacer posible el comercio mundial en un mundo desprovisto de movimiento internacional de capitales; el BM para compensar la ausencia de inversión directa y el FMI la ausencia de crédito financiero para contrarrestar los desequilibrios del comercio. Hoy, el capital financiero opera de manera independiente de estos organismos y también de los bancos centrales de los países [45].

El resto de los organismos internacionales; entre otros, la ONU o los organismos especializados dependientes de la ONU, o los organismos regionales, no contemplan el rol o la participación de actores transnacionales, subnacionales, etc., además de los Estados miembros. Ciertas organizaciones regionales como la OEA siguen cumpliendo con su papel de “Departamento de Colonia del Imperio”, y no contempla en ningún caso las problemáticas de los países del hemisferio, salvo los intereses económicos –ALCA- y de seguridad –terrorismo, narcotráfico, etc.- de EUA, que siempre ha controlado al organismo para sus propios fines [46].

8) Un mayor control de los países poderosos en la toma de decisiones de los organismos internacionales con incidencia en la vida y bienes de personas y Estados periféricos. Además del FMI [47] y el BM que se han transformado en los controladores de las economías de los países de la periferia; la OMC ha pasado a ser al comercio, lo que el AMI a las inversiones, aunque en la composición de la OMC figure una mayoría de países subdesarrollados. No obstante, se trata de un organismo no electivo, controlado por burócratas de los países poderosos con capacidad de generar decisiones. Las reglas de la organización las propone y aprueba primero el grupo “QUAD”, formado por EUA, Canadá, la Unión Europea y Japón [48].

El Organo de Reglamento de los Diferendos (ORD) de la OMC, constituye la fuente de su poder ejecutivo y jurídico. Antes, cuando el GATT quería sancionar a un país que no respetaba sus reglas de juego, todos los miembros debían estar de acuerdo, incluyendo al que debía sufrir las sanciones. En cuanto a la OMC, impone una disciplina inversa e implacable: cuando su ORD decreta sanciones, los miembros, incluido el demandante, deben ser unánimes en decidir no aplicarlas.

Una de las principales misiones de la OMC, la eliminación de las barreras no arancelarias para el comercio, se lleva a cabo gracias a otros dos acuerdos: el acuerdo sobre las barreras técnicas para el comercio (TBT), y el acuerdo sobre las medidas sanitarias y fito-sanitarias (SPS), que pretenden “armonizar” las normas y las reglas en materia de protección del medio ambiente, de la salud pública y de los consumidores.

En la práctica, esta “armonización” impone topes que tienen por efecto final alinear todas las legislaciones nacionales, sobre todo las más eficaces, siguiendo el denominador común más bajo, y ubicar así el principio de precaución fuera de la ley. Aquel que se niega a importar un producto, bajo el motivo de que puede ser peligroso para la salud o destructivo para el medio ambiente, deberá aportar las pruebas científicas que así lo certifican. No es el productor quien debe demostrar la inocuidad de lo que pretende vender. Una de las batallas de fondo entre los países miembros de la OMC se fundamentará en este principio: ¿a quién le incumbe la carga de la prueba? ¿Cuáles son los estatutos y los límites de la ciencia cuando aún subsisten dudas? [49]

La OMC creó así una auténtica corte internacional de “justicia” que decide sobre el derecho y establece una jurisprudencia en la cual las leyes nacionales existentes son otros tantos “obstáculos” para el comercio y deja sistemáticamente de lado toda consideración en cuanto al medio ambiente, lo social o la salud pública.

La cláusula del tratamiento nacional prohíbe toda discriminación hacia productos de origen extranjero, particularmente sobre la base de sus condiciones de producción humanas o ecológicas. En otras palabras, no se debe tomar en cuenta en absoluto los “procesos y métodos de producción” (PMP). La única excepción a las reglas son las mercancías fabricadas por prisioneros... pero no hay que invocar ni el desarrollo perdurable ni los derechos humanos y por ende no se debe ni recompensar ni castigar a países socios comerciales en función del respeto hacia tales nociones. El artículo concerniente a la “eliminación de las restricciones cuantitativas” establece las cuotas y las negativas a importar o exportar. Esta disposición bien podría dejar sin efecto varios acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente y diversas convenciones sociales [50].

La palabra “horizontal” en el lenguaje de la OMC, significa que una medida de liberalización aceptada en un área debe ser extendida a todas las otras. Por ejemplo, una medida de liberalización aplicada a los bancos o las compañías de seguros también debería serlo a la educación y a la salud, por pertenecer al área de los servicios.

DESPUES DE LA CUMBRE DEL MILENIO EN SEATTLE

El fracaso de la Ronda del Milenio en Seattle (noviembre de 1999) demostró que el movimiento planetario opuesto al avance irrestricto de un libre comercio desarticulador del orden interno de los Estados es fuerte y concreto.

No obstante, los mecanismos de globalización de un capitalismo cuyo credo es: las finanzas, la “creación de valor” y la apertura irrestricta de los mercados, que cuentan con la Organización Mundial de Comercio (OMC) como instrumento central siguen en vigencia.

El comercio se está transformando en el “vector” de la disgregación de las sociedades.

Están surgiendo nuevos actores planetarios que ocupan los espacios del Estado-Nación.

Las negociaciones comerciales, solo superficialmente, se refieren a los intercambios de bienes y servicios. Tienen otra función, mucho más importante: desarticular el orden interno de los Estados para ajustarlo a un “orden global” [51] destructor de todas las solidaridades y de todas las estructuras colectivas, para que los flujos financieros y aquellos que los controlan -bancos, compañías aseguradoras, empresas multinacionales, fondos de inversión y de pensión, e incluso, individuos ricos como algunos propietarios de súper empresas-, queden como los únicos “actores” planetarios.

El carácter “democrático” de la OMC, cuyas reglas se deben obtener a través de decisiones por consenso, es decir por unanimidad, queda desvirtuado para la mayoría de las delegaciones del “Sur”, que no disponen de un mínimo de medios humanos y conocimiento técnico para afrontar en igualdad de condiciones los batallones de funcionarios estadounidenses, europeos y japoneses, directa y permanentemente ligados con sus lobbies industriales y financieros [52]. Las delegaciones de los países de la periferia, se presentan a la mesa de negociaciones con las manos atadas y debilitados por los acuerdos anteriores que debieron firmar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM) los que plantean programas de ajuste estructural, medidas de “liberalización” y “apertura” de las economías como “condiciones” ineludibles para otorgar préstamos o facilidades de crédito [53].

La dictadura de la OMC

El gran aporte de la movilización en la Cumbre del Milenio en Seattle (noviembre de 1999), fue colocar en escena la cuestión del comercio y del libre comercio, no como un factor más de las relaciones interestatales, sino como verdaderas tenazas para arrancar todo lo que quede de las regulaciones nacionales y obligar al conjunto de la sociedad a plegarse al orden mundial del comercio y las finanzas, pensado y aplicado por la ideología dominante, el neoliberalismo con sus “supremos repartidores”: Grupo de los Siete (G7), OCDE, Comisión Europea y los “reguladores” de las reglas de reparto: FMI, BM, y OMC.

Otro factor importante a considerar, es que la dirigencia política, en la periferia, y muchos intelectuales o pseudointelectuales, con capacidad de influir y moldear a la mayoría de la opinión pública, avalan la apertura en forma irrestricta y el debilitamiento del Estado. De esta manera se facilitaría un flujo irrestricto de mercaderías y servicios y de capitales, aunque no de personas.

El neoliberalismo se ha transformado en el nuevo “fundamentalismo”, y la OMC se encarga de su funcionamiento, a tal punto que, por ejemplo, en nombre de los derechos del comercio, su Organo de Regulación de Diferendos (ORD), condenó en 1999 a la Unión Europea a importar carne vacuna estadounidense con hormonas [54], o bien a pagar una indemnización anual de 117 millones de dólares a los exportadores estadounidenses y canadienses, privados de mercado. Esto equivale a pagar multas por no importar productos cuya inocuidad a largo plazo no está probada, o bien a venderlos despreciando el principio de precaución. De esta manera, la OMC desregula en el terreno de la salud pública. La imposición del libre comercio cuestiona las legislaciones sociales y ambientales nacionales. El comercio se transforma entonces en el “vector” del desmonte de las regulaciones, al igual que la libertad de circulación de los capitales y la libertad de inversión según el criterio AMI [55].

Más allá de que los pueblos no están condenados a soportar eternamente las tiranías, la complicidad nunca desmentida de las finanzas con las dictaduras quita toda credibilidad a tales discursos. La experiencia permite más bien pensar que los financistas aprecian particularmente los gobiernos de mano dura que saben poner en vereda o en prisión a los opositores y los sindicalistas, a fin de crear un “clima de confianza” para los inversores.

El acuerdo entre Pekín y Washington para la entrada de China a la OMC muestra la escasa atención prestada a los derechos humanos cuando se trata de lo único que importa: los negocios [56].

VISUALIZACION DE LA LEY DEL PARALELOGRAMO

Uno podría hacer diversos ejercicios haciendo uso de la “ley del paralelogramo”.

I&D EN EL MUNDO

Por ejemplo, los gastos mundiales en investigación científica y tecnológica son controlados en alrededor del 97 % por los países desarrollados y el 3% restante por el resto de los países. No habría mucho que preguntarse, respecto de hacia donde se dirige el conocimiento científico y tecnológico y quienes manejan su orientación.

Las diferencias hoy, siguen criterios distintos. Con el final del bipolarismo se acabaron las divisiones ideológicas. Huntington habla de divisiones, a partir del “choque entre civilizaciones” [57]. No obstante ello, las divisiones tienen más que ver con el grado de desarrollo de los pueblos, con la posibilidad que tienen de acceder o no a los avances científicos.

Gráfico 6 Ley del Paralelogramo: I&D

Ley del Paralelogramo: Direccionalidad del Desarrollo Científico-Tecnológico

La división hoy, está dada en base a la tecnología. Una pequeña parte del globo, que cuenta con un 15% de la población, es la que provee casi todas las innovaciones tecnológicas. La mitad de la población, puede adoptar estas tecnologías. La parte restante, que corresponde a alrededor de un tercio de la población mundial, está desconectada tecnológicamente. No innova ni adopta tecnologías foráneas.

Estas regiones excluidas tecnológicamente no necesariamente se corresponden con las fronteras nacionales. Incluyen el sur de México y bolsones de la América Central tropical; los países andinos; la mayor parte de la zona tropical de Brasil; el Africa al Sur del Sahara tropical; la mayor parte de la ex Unión Soviética, aunque no las áreas más cercanas a los mercados europeos y asiáticos; las zonas mediterráneas del Asia, las zonas mediterráneas de Laos y Camboya y algunos estados al interior de China [58].

A veces las tecnologías están disponibles, pero los países son demasiado pobres como para adquirirlas, o los gobiernos malgastan el dinero o lo utilizan de manera corrupta.

ALCA Y EL FUTURO HEMISFERICO

Otra área, como la creación del ALCA y la imagen que se hace de que todo el hemisferio se beneficiará. Incluso con la visión de gobiernos como el chileno o el argentino -etapa de Carlos Saúl Menem-, que plantean la importancia de ingresar al NAFTA/TLCAN o de un ALCA a más corto plazo, prescindiendo del MERCOSUR o debilitando al MERCOSUR.

Gráfico 7 Ley del Paralelogramo: PBI Hemisférico

Ley del Paralelogramo: Direccionalidad del Comercio bajo ALCA

Observando cifras como las del Producto Bruto en el hemisferio. Supongamos que el PBH es de 100. El NAFTA/TLCAN significa el 83,9% del PBH. El MERCOSUR el 10%. La América Latina, menos México y los miembros del MERCOSUR, constituye el 6,1% restante. Las cifras no dejan mucho que pensar respecto de la direccionalidad y la orientación que tendrá el ALCA y quién se la dará y quienes serán arrastrados en esa dirección sin muchas posibilidades de cambio.

El mismo ejercicio podría hacerse en relación a México dentro del NAFTA/TLCAN y sus posibilidades. Más allá de que aumentaron las exportaciones industriales de México hacia EUA o las re-importaciones de empresas norteamericanas desde México, los niveles de pobreza en México son altísimos y su nivel de subdesarrollo sigue siendo importante.

También se podría graficar la capacidad de imponer pautas de seguridad, a nivel mundial, por parte de EUA en el contexto de la OTAN, en relación a las capacidades de otros Estados o regiones del mundo.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Reformulación del Orden Mundial: El Fin de una "Macro-Etapa", (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

[9] La estructura, en términos genéricos, es la configuración de poder emergente o vigente en el sistema. Estos temas los he estudiado profundamente y desarrollado de manera bastante extensa y detallada en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998) y en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001).

[10] El sistema es “dinámico” no estático; por lo que se lo puede definir, de acuerdo con el criterio de Morton Kaplan, como “sistema de acción”. Ver Kaplan, Morton, System and Process in International Politics, (New York, John Wiley and Sons, 1957), págs. XI-XVIII y 3-20.

[11] Los factores externos al sistema son aquellos que forman parte del ambiente -y que lo regulan- donde está inserto el sistema. V. gr.: Centroamérica -y su conflicto en la década de los ´80- tomado como sistema, inserto en el ambiente del bloque occidental, liderado por EUA, estableciendo las pautas de seguridad global, y en el que intervino en forma directa o a través de Cuba, la URSS, con pautas distintas. Otro sistema puede ser el Medio Oriente y sus conflictos, inserto en el marco de un ambiente mundial liderado -durante el período del sistema bipolar- “en pugna” por EUA y la URSS procurando establecer reglas del juego opuestas entre sí, acerca de lo que es la seguridad global y el desarrollo.

[12] Morton Kaplan habla del sistema privilegiando sus características esenciales del funcionamiento.

[13] Hay una “resistencia” por parte de las unidades que se encuentran disconformes con el status que detentan, pero esta resistencia, en tanto se dé dentro de los parámetros establecidos por la “permisividad” no produce efectos modificatorios. La resistencia no es algo que “necesariamente” se dé; hay actores cuyos gobernantes perciben que obtienen más ventajas de sus vínculos dependientes, que de la adopción de posiciones autonómicas. En el caso de que se sobrepase de estos parámetros (ver “líneas de control intra-hegemónico” en “El Orden Mundial del Siglo XXI”, Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998) entonces operan los factores “equilibradores” (ver equilibrio en el mismo libro de referencia) del sistema -proceso homeostático-, “sancionando” o buscando mecanismos de control de la unidad que plantea las modificaciones fuera de los parámetros aceptables.

[14] System and Process in International Politics, (New York, Wiley, 1957).

[15] Théorie des Systémes et Relations Internationales, (Bruxelles, Bruilant, 1977).

[16] Cada una tiene una “línea de borde o de control intra-hegemónica o parámetros de cambio” diferente acorde con sus características sistémicas, o “normas esenciales de funcionamiento” del sistema. Ver el tema de manera detallada en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998).

[17] Pese a que los subsistemas dominantes pueden ser también los actores transnacionales -la banca privada transnacional es un buen ejemplo; también las ONG´s, los fondos de pensión y de seguro, las empresas transnacionales, etc.- y a que operan como “miembros” de la estructura, incidiendo sobre ella sea como “grupos de presión” o “factores de poder”; no son contemplados en el marco “institucional”, ya que aún todo se visualiza y maneja en términos de “actores estatales”.

[18] En términos de “fases”.

[19] El subsistema, también puede se considerado en términos de “Sistema dentro del sistema”. V. gr.: América Latina es un subsistema del sistema mundial. Lo mismo puede decirse del Medio Oriente, Europa, Asia, etc.

[20] Características básicas de funcionamiento del sistema, y sólo de ese sistema, que hace que se diferencie del resto de los sistemas, en lo que hace a su funcionamiento y forma de “reaccionar” frente a los cambios.

[21] Por ej.: El Imperio Romano; el Emperador y la Iglesia en la Edad Media; las potencias polares europeas en el siglo XIX; EUA o la URSS luego de la segunda guerra mundial; o en la actualidad, EUA, la Unión Europea (UE) y Japón y los Nic's asiáticos, cada uno como un “polarizador”.

[22] Los impactos son generalmente producidos a través de la política exterior de los Estados, o medidas que adoptan grupos de Estados, como la OPEP, o por los objetivos que se plantean actores transnacionales, como la banca, empresas o las ONG´s.

[23] Ver Los Cambios Sistémicos en el Capítulo: “La Problemática de Orden”, en Dallanegra Pedraza, Luis (Coordinador y Compilador) Geopolítica y Relaciones Internacionales, (Bs. As. Pleamar, 1981), pág. 21 y ss. También en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998).

[24] El tema de los factores generadores de “desorden” lo he estudiado en profundidad en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “La Problemática del Orden”, en Dallanegra Pedraza, Luis (Coordinador y Compilador), “Geopolítica y Relaciones Internacionales”, (Buenos Aires, Pleamar, 1981).

[25] Ver Liska, George, War and Order: Reflections on Vietnam and History, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1968), págs. 58 y ss.

[26] Lo que le pasa a la estructura en términos de “configuración de poder vigente”. V. gr.: el “impacto” a la estructura, en el eje económico, producido por la OPEP -reacción y resistencia de unidades hegemonizadas-; o por la declaración de inconvertibilidad del dólar en oro por el presidente de EUA, Richard Nixon -modificación de reglas por parte de un hegemón-; o por la “crisis de la deuda” a partir de 1982 -reacción de unidades hegemonizadas-.

[27] Sobre el proceso de polarización, ver bajo ese título, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998).

[28] Hoy ya no se utiliza tanto la ayuda externa como instrumento de promoción de orden, ya que se apoya, principalmente -por ejemplo los organismos multilaterales de pago, como el Banco Mundial, a través de la Corporación Financiera Internacional (CFI), o el Banco Interamericano de desarrollo (BID) con su CFI-, al sector privado.

[29] Desde ya, debe diferenciarse entre intervención colectiva e intervención unilateral. En el primer caso, es el resultado de una serie de mecanismos establecidos por acuerdo. Una potencia imperial no puede verse subordinada a un mecanismo multilateral, salvo que éste responda a su criterio (TIAR de 1947 por ejemplo). En el segundo caso, la intervención unilateral es rechazada, salvo en el caso de una potencia imperial. Estas legitiman su intervencionismo en aras del mantenimiento o la restauración del orden. En última instancia, legitiman su intervencionismo avaladas por su poder. V. gr.: EUA en Vietnam. En muchos casos, el multilateralismo intervencionista es una mera pantalla del unilateralismo, v. gr.: la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de crear una fuerza de intervención en el Golfo Pérsico con motivo de la invasión de Irak a Kuwait, a la que en realidad EUA manejó, tanto en el Consejo de Seguridad, como en el Golfo. El multilateralismo fue la forma de legitimar (y disfrazar) el unilateralismo. Lo mismo la X Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores que terminó legitimando la intervención unilateral de EUA a República Dominicana en 1965. Otro ejemplo es la intervención unilateral de EUA a Grenada en 1983, escudándose en la supuesta decisión multilateral de una Organización como la OECO (Organización de Estados del Caribe Oriental), incapaz de afrontar este tipo de acciones, pero pantalla suficiente para legitimar la acción.

[30] Resulta interesante e ilustrativo leer a Aldo Ferrer, Historia de la Globalización: Orígenes del Orden Económico Mundial, (Buenos Aires, FCE, 1996), particularmente los Caps. VII, X, XII y el Resumen y Conclusiones.

[31] Vuelvo a repetir que este es un proceso no necesario. Muchos dominados o subordinados –sus elites dirigentes- están satisfechos con el estado de cosas y no quieren modificarlo porque se benefician de ello.

[32] También es ilustrativo como otra parte está en desacuerdo con esta reacción emergente.

[33] Ver Zaldívar, Carlos Alonso, Navegando Entre Siglos, Diario “El País”, Madrid, 18 de Noviembre de 1999.

[34] Kaplan, Morton, System and Process in International Politics, (New York, John Wiley and Sons, 1957).

[35] Ver “proceso de polarización” en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998).

[36] Estatales, transnacionales, etc.

[37] Ver “Sistema fiscal, Contribuyentes en vías de extinción: Las multinacionales, en el centro del debate”, en Diario La Nación, Buenos Aires, 29/01/2000.

[38] Es de destacar que el 85% de la inversión mundial se origina en la OCDE, por lo que los demás países, que no participaron de las discusiones ni en la creación del AMI, deberán subordinarse.

[39] Ver sobre el tema, “Multinacionales al Poder”, por CARLOS GABETTA, Revista “Tres Puntos” Buenos Aires, Vol. 1, N° 34, 25 de Febrero de 1998, págs. 5657. Otras referencias sobre el tema: http://www.citizen.org/pctrade/mai.htm o http://www.mondediplomatique.fr/md/dossiers/ami/.

[40] Ver Bernard Cassen, “Fracaso del libre comercio”, Le Monde Diplomatique, Le Dipló, Buenos Aires, Vol. I, N° 5, Noviembre de 1999.

[41] Ver Correa, Carlos M., “América Latina sin Protección para sus Industrias y Especies”, en Le Monde Diplomatique, Le Dipló, Marzo del 2001. También, http://www.mre.gov.br/acs/interclip/jornais página de Itamaraty, Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño.

[42] Ver sobre este tema a George Soros, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Buenos Aires, Sudamericana, 1999), pág. 138.

[43] Ver, por ejemplo, George Soros, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Buenos Aires, Sudamericana, 1999), pág. 135. El problema de la crisis Argentina hacia fines del 2001, tuvo que ver con el alto grado de desconfianza a la economía mezclado con el modelo económico establecido que permitía el retiro del 100 % de las utilidades a las empresas privatizadas, lo que generó una gran fuga de capitales y retiro de fondos de los bancos provocando la reacción por parte del gobierno central de lo que se dio en llamar el “corralito”. Esta medida que impedía sacar fondos, nada menos que al pequeño ahorrista, ya que el grande había retirado sus fondos hacia el exterior, generó grandes perjuicios, a la vez que no respetó la propiedad privada de la que tanto habla el capitalismo neoliberal, ni dio seguridad jurídica al más débil. Otra forma de fuga de capitales tiene que ver con los manipuleos que ciertos organismos, como las calificadoras de riesgo país, el FMI o Estados como EUA hacen de ciertos gobiernos -por ejemplo frente a la expectativa de que Lula Da Silva ganara las elecciones en Brasil- generando una gran desconfianza en la economía y provocando estampidas hacia el dólar y fuga de capitales.

[44] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), págs. 168 y sigs.

[45] Ver sobre este tema a George Soros, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Buenos Aires, Sudamericana, 1999), pág. 138.

[46] El tema de organismos como la OEA lo he estudiado muy bien en “Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?”, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994).

[47] El FMI, de un organismo encargado de supervisar el equilibrio monetario y el flujo financiero, ha pasado a ser un “controlador de riesgo país público”, sin capacidad de prevenir o resolver crisis financieras internacionales.

[48] Ver Gabeta, Carlos, Socialresistencia, “Le Monde Diplomatique”, el Dipló, Buenos Aires, Diciembre de 1999, pág. 3.

[49] Ver George, Susan, La OMC no es la Solución sino el Problema, Le Monde Diplomatique, Le Dipló, Buenos Aires, Vol. I, N° 5, Noviembre de 1999.

[50] Ver George, Susan, La OMC no es la Solución sino el Problema, Le Monde Diplomatique, Le Dipló, Buenos Aires, Vol. I, N° 5, Noviembre de 1999.

[51] Ver Ignacio Ramonet, “Régimes Globalitaires”, Le Monde Díplomatique, París, Enero de 1997.

[52] Susan George, “A l´OMC, trois ans pour achever la mondialisation”, Le Monde Diplomatique, París, julio 1999.

[53] Agnés Sinai, “El día en que el Sur se rebeló”, Le Monde Diplomatique, Editorial Cono Sur, Enero del 2000.

[54] La utilización de hormonas de crecimiento está prohibida en la alimentación animal en Europa desde fines de los ´80.

[55] Ver Bernard Cassen, “Fracaso del libre comercio”, Le Monde Diplomatique, Editorial Cono Sur, Noviembre de 1999.

[56] Ver Bernard Cassen, “Después de Seattle: Repensar el Comercio Internacional”, Le Monde Diplomatique, Le Dipló, Febrero del 2000.

[57] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), bajo el título “de Mister ´X¨ a Mister ´H´”.

[58] Ver Sachs, Jeffrey, “Cambios globales: Ya no son las ideologías sino la tecnología la que crea una nueva y profunda división del mundo en bloques”, en Diario la Nación, Buenos Aires, 30 de Julio del 2000.