Tapa Fin de una Macro-Etapa

 

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Capítulo XIV

LOS GRANDES PODERES Y EL ORDEN MUNDIAL

Los grandes poderes estatales contribuyen al orden internacional en dos direcciones principales:

1) Tratando de manejar de manera razonable, en beneficio propio y del sistema -que controlan- sus relaciones entre sí; y

2) explotando su predominio para impartir direccionamiento a los asuntos internacionales y al sistema como un todo.

Gráfico 19 Grandes Poderes y Orden Internacional

Los Grandes Poderes y el Orden Internacional

1) Los grandes poderes manejan sus relaciones entre sí, dependiendo de si existe o no una pugna entre ideologías alternativas -caso de la “guerra fría”- o una ideología “ambiental” -el liberalismo en el siglo XIX, el neoliberalismo a partir de los ‘90 en el siglo XX-, buscando que el orden global se mantenga en beneficio del sistema que ellos controlan:

i) Preservando el balance de poderes general. Si se trata de un sistema bipolar, lo harán en la medida en que no pueden superar al otro gran poder; si se trata de un sistema multipolar, lo harán a través de sistemas de balance y contrabalance.

ii) Buscan evitar o controlar situaciones de crisis o limitar o contener la guerra entre ellos. Todo conflicto lo derivan “a” o lo “dirimen” “en” la “periferia” tratando de evitar comprometerse de manera directa [315].

2) A su vez, los grandes poderes buscan sacar ventaja de su predominio en relación con el resto del sistema:

iii) Explotando unilateralmente su predominio.

iv) Respetando la esfera de influencia de los otros grandes poderes, en la medida en que no puedan alcanzar un claro predominio.

v) Actuando conjuntamente, bajo la idea de un concierto de poderes, en situaciones de crisis en las que la existencia del sistema -ese que ellos conducen- esté en tela de juicio.

Esto, desde ya, no es la descripción de lo que los grandes poderes llevan a cabo efectivamente, sino más bien, las alternativas de lo que pueden hacer, por sobre el resto de los miembros del sistema. Los grandes poderes intentan imponer sus pautas, en el nivel “horizontal” frente al resto de sus pares, sea mediante mecanismos competitivos -relación amigo-adversario- o procurando destruir al otro -relación amigo-enemigo- y en el nivel “vertical” buscan dominar al mayor número de actores y áreas geográficas por sobre el resto de sus pares, mientras que los que se encuentran “abajo”, tratan de sacar provecho de las relaciones de subordinación o se resisten y procuran modificar el status quo en beneficio propio.

Esta es la forma característica de funcionamiento de la “estructura” [316]. Las relaciones se dan en términos “horizontales” en el “tope” del sistema de manera competitiva y conflictiva y en términos “verticales” de “arriba hacia abajo” buscando dominar, y de “abajo hacia arriba” subordinándose o resistiéndose. Esta forma característica, condiciona el funcionamiento del sistema. Dependiendo de la forma dominante como se caracterice la estructura, es que se relacionarán los miembros del sistema. Todo este relacionamiento se da en el marco de un “equilibrio”, dado que gran parte de los miembros del sistema intentarán “impactarlo” para generar modificaciones al status quo establecido por los grandes poderes, con el fin de mejorar su situación u obtener justicia para sus aspiraciones y demandas.

  i) Preservar el Balance de Poderes General

Lo primero en el orden mundial, tiene que ver con las relaciones entre los grandes poderes en el “tope” del sistema. Las alternativas de relacionamiento dependen de si existen o no ideologías alternativas o en pugna.

En caso afirmativo, las relaciones entre los grandes poderes del sistema tenderán a polarizarse alrededor de las ideologías alternativas o en pugna, de manera tal que el sistema adoptará una configuración bipolar. Las relaciones interpolares seguirán el criterio “amigo-enemigo”: “estás conmigo sos amigo, no estás conmigo, sos enemigo”. En este caso, la tendencia de una u otra cabeza de bloque, será lograr la supremacía total, lo que derivaría en un sistema unipolar con un orden “imperial” y, en caso de no lograrla, mantener un equilibrio statuquista. Cada bloque generará sistemas de seguridad colectivo a partir de “alianzas permanentes”, al estilo OTAN, Pacto de Varsovia, TIAR, CENTO, ANZUS, OTASE, etc. El eje de relacionamiento dominante, será el estratégico-militar, toda vez que la “seguridad” de uno u otro bloque, es el valor más preciado por las potencias polares. El eje económico, opera como subsidiario.

En el caso de que las relaciones entre los grandes poderes se den en un marco global en el que exista una ideología imperante -ambiental-, y no aparecen ideologías suficientemente importantes como para transformarse en alternativas y pugnar, entonces, el sistema tenderá a adoptar una configuración multipolar. Son admitidos nuevos miembros al “club” de las grandes potencias, en tanto reúnan el requisito de poder suficiente y no afecten al balance de poderes. Las relaciones interpolares, en este caso, seguirán el criterio “amigo-adversario”: “estás conmigo, sos amigo, no estás conmigo, sos un competidor”. No está en tela de juicio la existencia del otro, como se da en el caso de las relaciones “amigo-enemigo”. En este tipo de sistema, no se admiten las supremacías. Todo desequilibrio, será inmediatamente rectificado a través del sistema de “balance de poderes”, generando, si es necesario, “alianzas ad hoc”. No se admiten las alianzas permanentes, ya que atentan contra la posibilidad de recuperar el equilibrio a través del mecanismo de “balance de poderes”. El eje de relacionamiento dominante, será el “económico”, toda vez que la “rentabilidad”, es el valor más preciado. El eje estratégico-militar operará como subsidiario [317].

  ii) Evitar o Controlar Situaciones de Crisis o Limitar o Contener la Guerra entre ellos

Los actores polares tratan de evitar o de controlar aquellas situaciones de crisis que los enfrente y debilite sus posiciones o ponga en tela de juicio la existencia del sistema y, por lo tanto, su existencia como actores polares. En general, tienden a dirimir todos sus conflictos en la “periferia”, de manera tal de ganar o perder “piezas” o espacios, pero no correr peligro directo. No obstante, pueden darse situaciones en las que un actor polar se vea implicado de manera directa en un conflicto, como lo fue EUA en el caso de la guerra de Vietnam, en la que fue derrotado, perdiendo presencia hegemónica en el sudeste asiático que ganó la URSS, al unificarse Vietnam hacia el lado soviético. El gobierno de Nixon-Kissinger, palió esta situación con lo que se conoció como la “Carta China”, acercándose al “enemigo de su enemigo”, considerándolo como “aliado circunstancial”, para recuperar la presencia hegemónica perdida en el sudeste asiático.

Medios utilizados para controlar situaciones de crisis o limitar o contener la guerra, son múltiples. Entre EUA y la URSS, pusieron en funcionamiento mecanismos tales como el “teléfono rojo”, que les permitía consultarse de manera directa frente a cualquier situación que pudiera derivar, accidentalmente, o por causas generadas en la periferia, en una confrontación directa entre ellos. También adoptaron otras formas de limitación de la confrontación, como la firma del Tratado Antártico, en el que se prohíbe la nuclearización de esa región, o los acuerdos de limitación de armas nucleares, como los SALT o los START, o las doctrinas orientadas a la limitación de la guerra a situaciones defensivas, que derivaron en la búsqueda de la distensión y la coexistencia pacífica.

  iii) Explotar Unilateralmente su Predominio para Sacar Ventaja con Relación al Resto del Sistema

Los actores polares, en relación con sus áreas de influencia, hacen uso unilateral de su predominio, para ejercer su poder ordenador y disciplinador, a la vez que evitar que miembros de su ámbito hegemónico les den ventajas a otros actores polares con sus preferencias.

El orden se basa en las “líneas de control intrahegemónicas”. En situaciones en las que existe pugna entre ideologías alternativas, la presencia ordenadora y disciplinadora de la potencia hegemónica, se militariza, legitimándose y legalizándose a través de sistemas de seguridad colectiva y organismos que regulan la intervención. La Organización de Estados Americanos (OEA) y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), en el Sistema Interamericano durante la etapa de la guerra fría han cumplido con esta finalidad para EUA [318].

En épocas en las que existe una ideología dominante -ambiental- y la rentabilidad es el valor más preciado, los mecanismos rectificadores a las conductas independientes de los miembros de la esfera de influencia, se basan en limitaciones o sanciones de carácter económico-financiero, como cortes en los créditos o préstamos, o votos negativos en organismos multilaterales de pago donde busquen préstamos o crédito, retracción de inversiones o retiro de empresas, cierres de mercados a la compra de productos provenientes de esos países, etc. Se busca aislar a ese país, de manera tal de que no obtenga ninguno de los beneficios o ventajas que obtienen otros que cumplen o son funcionales al modelo o la ideología dominante.

  iv) Respetar la esfera de influencia de los otros grandes poderes, en la medida en que no puedan alcanzar un claro predominio.

Las relaciones interpolares se basan en el criterio, tácito, de “no hacer al otro lo que no me gusta que me hagan”, salvo que exista una oportunidad cierta de lograr un claro predominio. En 1823, el presidente Monroe de EUA consideraba como esfera de influencia al hemisferio y planteaba la no intromisión de actores extracontinentales en los asuntos internos del hemisferio. La declaración del presidente Monroe no incluía a Gran Bretaña, cuya esfera de influencia era Sudamérica y mutuamente respetaban sus esferas de influencia, al punto de que EUA nada hizo en el caso de la invasión de Malvinas por Gran Bretaña en 1823, pese a los pedidos del gobierno argentino. Esta no intromisión, en la segunda mitad del siglo XX, estuvo orientada a la ideología marxista-leninista. En la etapa colonial, a partir de 1885, las potencias coloniales acordaron respetar los derechos exclusivos sobre las áreas que cada una controlaba. Después de la segunda guerra mundial, las potencias polares se aseguraron las esferas de influencia, mediante la creación de sistemas de seguridad colectiva como la OTAN (1949) por parte de EUA y una lista de tratados con otras regiones dentro del bloque y, como contrapartida, la URSS creó el Pacto de Varsovia (1955). Durante los movimientos de liberación en Hungría en 1956 y 1958 y en Checoslovaquia en 1968, los grupos liberacionistas pidieron apoyo a la embajada de EUA, la que les respondió que el gobierno norteamericano otorgaría ayuda si ellos tenían éxito en su objetivo. Como los movimientos fueron sofocados, no se efectivizó el apoyo directo. En el caso cubano, la búsqueda de apoyo a la URSS por parte de Fidel Castro se hacía desde una situación de éxito en la toma del poder, pero en la que no estaba en claro la ventaja que obtenía la URSS; por ello, Castro, para obtener ese apoyo en 1961, debió declararse “marxista leninista”. Inmediatamente de pronunciado, Kruschev consideró a Cuba un aliado y puso en funcionamiento los mecanismos de “asistencia recíproca”. En otras situaciones, los actores polares entrenan y arman grupos que operaran en su favor, de manera tal de contrarrestar las ventajas que el otro actor polar pudiera alcanzar, caso de apoyo con fondos financieros y armamentos a la “contra” nicaragüense por parte de EUA para evitar que el sandinismo en el gobierno pudiera otorgarle ventajas a la URSS; o caso de entrenamiento y apoyo con armamentos y fondos por parte de EUA a los “talibanes” para que recuperen Afganistán que era controlado por la URSS desde 1979.

Las esferas de influencia son “globalmente” respetadas, pero se utilizan todo tipo de mecanismos “subrepticios”, como apoyos a facciones en determinados países del otro bloque, o directos, como los conflictos localizados en las “líneas fronterizas interhegemónicas” para avanzar por sobre el otro bloque, como lo fue el caso de la guerra de Vietnam, que se decidió a favor de la URSS.

La búsqueda de influencia en las esferas de otros actores polares en los casos en que no haya pugna entre ideologías, sino una ideología dominante, como el neoliberalismo, por ejemplo, es más compleja y sutil. Por ejemplo la competencia entre EUA y la Unión Europea por controlar a América Latina, el primero a través del ALCA y la UE mediante acuerdos que lleva a cabo con el MERCOSUR y otras regiones o países del subcontinente.

  v) Actuar conjuntamente, bajo la idea de un concierto de poderes, en situaciones de crisis en las que la existencia del sistema esté en tela de juicio

Independientemente de la existencia de esferas de influencia, las potencias polares actúan en conjunto, en pro del mantenimiento del orden, toda vez que las actividades de actores o regiones al interior de cualquiera de las esferas de influencia o situaciones de crisis, pueden poner en peligro la existencia del sistema o debilitar la capacidad hegemónica de los actores polares.

En la medida en que la capacidad de presión crece desde “abajo”, crece también, por “arriba” la tendencia a acordar entre los actores polares, formas de mantenimiento del régimen.

La imagen de las situaciones de crisis, que puedan afectar al equilibrio del sistema o debilitar la capacidad hegemónica de los actores polares, puede verse a través de la “fábula del piromaníaco”:

En un pequeño pueblo, en el que existe un solo cuartel de bomberos -imagen del “ordenador”- y donde hay un piromaníaco -imagen del “desordenador”- una noche, se enciende fuego en uno de los extremos. Los bomberos salen en pleno a apagar el fuego y cuando están terminando, el piromaníaco, enciende fuego en el otro extremo. Los bomberos parten hacia el otro extremo, quedando un pequeño grupo para asegurarse que en las cenizas no quedan nuevos focos. Cuando están a mitad de apagar el nuevo fuego, el piromaníaco enciende otro en un tercer extremo; entonces la mitad de los bomberos se queda apagando el fuego y la otra mitad parte hacia el nuevo foco. Cuando los bomberos comienzan a apagar el tercer foco, el piromaníaco prende fuego en el cuarto extremo. Ahora, ningún bombero puede ir a apagarlo.

Esto simboliza que, cuando aumentan los focos de desorden por “abajo” disminuye la capacidad de control hegemónico -o de ordenamiento- por “arriba”.

En estos casos, los actores polares deben intentar concentrarse en aquellas áreas que consideran prioritarias y delegar a “aliados preferenciales” el que les “cuiden las espaldas” en las áreas menos convulsivas.

George Liska, denomina a esta situación global, como “pequeños focos de orden local en un mar de desorden” [319]. Los actores polares pierden capacidad hegemónica y se les hace cada vez más complejo el mantenimiento del orden global. Deben establecer mecanismos de “distensión” a nivel “horizontal” y adoptar conductas de mayor “flexibilidad” a nivel “vertical”. Todo en aras del mantenimiento del sistema y también de las respectivas capacidades hegemónicas.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Reformulación del Orden Mundial: El Fin de una "Macro-Etapa", (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[315] Sin embargo, EUA se vio envuelto de manera directa en la guerra de Vietnam. Ver Liska, George, War and Order: Reflections on Vietnam History, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1968).

[316] Este tema lo he trabajado en profundidad en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. X. También en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001).

[317] Estos temas los he estudiado en “La Problemática del Orden” en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, (et al) Geopolítica y Relaciones Internacionales, (Buenos Aires, Pleamar, 1981). También en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. IX.

[318] Este tema lo he desarrollado extensamente en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edición del Autor, 1994).

[319] Ver Liska, George, War and Order, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1968), págs. 25-26.