Tapa Fin de una Macro-Etapa

 

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Capítulo XIII

OBJETIVOS DEL ORDEN

Hay ciertos objetivos elementales en un sistema de Estados. Analizaremos brevemente estos objetivos, considerando que estamos hablando de un orden “entre” Estados y no del “orden global” [296]. Para que haya orden global, éste debe abarcar a la totalidad de los miembros del sistema y no ser controlado por los más poderosos.

  1) La preservación del sistema

La regla central de todo sistema es la auto-conservación. Cuando hablo de sistema, lo estoy haciendo en términos de “aquellos que lo conducen”.

Siempre hay actores, o conjunto de ellos que están disconformes con el status que les tocó y actúan de manera tal de modificar al sistema en beneficio propio. Esto hace que el sistema se vea sujeto a “impactos” constantes y deba generar “contra-impactos” a los efectos de mantener el “equilibrio sistémico”.

La revolución francesa o la revolución rusa son ejemplos; actitudes como las de Cuba en 1959, o Hungría en 1956 o 1958, o Checoslovaquia en 1968 también son ejemplo; o de grupos como el Movimiento de Países No Alienados, especialmente entre 1960 y mediados de los ’70, o de la OPEP en 1973, en 1979 o a fines de los ’90. Se podrían dar muchísimos ejemplos más.

  2) Mantenimiento de la Independencia o Soberanía Externa

El sistema internacional, en términos jurídicos, está compuesto de Estados independientes.

Si uno observa al sistema en términos reales, verá que está compuesto de una cantidad heterogénea de actores estatales y no estatales, con capacidad de decisión o no y de defensa de sus intereses soberanos o no, pero que tienen, aunque sea de manera relativa, incidencia en el sistema, lo que hace que éste sea dinámico [297].

Todos los Estados buscan que se reconozca su independencia de cualquier autoridad externa y su jurisdicción suprema sobre su territorio, bajo el mismo criterio de reconocer la independencia de los otros.

No obstante el sistema internacional refleja el predominio de los grandes poderes que se ven a sí mismos como sus “custodios”.

  3) Lograr y Mantener la Paz

Habría que hacer una diferencia entre lo que significa “paz” y lo que es la “pacificación” o “pax”.

Los sistemas internacionales, en términos históricos, han reunido el requisito de establecer pautas de orden -”pax”, pacificación- a través de sus “ordenadores”, pero este orden, ha tenido como característica, que se trata del resultado de la “imposición” por parte de uno o de algunos pocos que concentran el poder, generando pautas de justicia, según los principios establecidos por los ordenadores. La “paz” implicaría orden con justicia [298].

El problema generalizado -por ejemplo, demandas de los subordinados, por un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más justo, u otro tipo de demandas que generan conflictos regionales y que los actores polares deciden resolverlas de manera de mantener el orden no de hacer justicia, entre otras demandas existentes o posibles-, es que ese orden distribuya justicia, en términos equitativos, para todos, y no desde el punto de vista y según los principios de los más poderosos. Al no haber un “poder central” [299], los Estados polares, son “tratados” de manera desigualitaria a su favor, en su beneficio, ya que no hay posibilidad de exigirles el cumplimiento de las normas -que por otra parte, ellos generaron de manera dominante- o sancionarlos por incumplimiento, al no haber una “autoridad suprema” -salvo la de ellos- [300].

Todas las situaciones de disconformismo e insatisfacción generan conflicto, en muchos casos derivan en guerra. El problema es su resolución. En general los organismos internacionales no han mostrado capacidad de resolución de los conflictos de manera equitativa, sino siguiendo los criterios de los grandes poderes dominantes que influyen en ellos, como el CS de la ONU por ejemplo. El caso de la intervención en el Golfo Pérsico en 1991, ilustra lo que quiero decir, y mucho más el caso Kosovo en 1999, que se llevó a cabo por parte de la OTAN a espaldas de la ONU; igualmente el caso Irak del 2003 en el que EUA decidió actuar a espaldas del CS de la ONU ya que éste vetaría cualquier iniciativa suya de intervenir militarmente.

  4) Limitación de la Violencia

La historia del derecho internacional giró prácticamente alrededor de la búsqueda de mecanismos para limitar la violencia. No obstante, salvo el establecimiento de ciertas reglas no se ha podido lograr un mecanismo que ponga a todos por igual. Se ha aceptado que se recurra a la violencia como forma de legítima defensa, o por causas justas, como las que tienen que ver con la protección de los derechos humanos, sin embargo todo queda sujeto al uso, muchas veces político, que de estos mecanismos hacen los países poderosos.

  5) Mantenimiento de las Promesas y los Principios

Dentro del sistema internacional la cooperación se lleva a cabo en base a acuerdos y éstos pueden llevar a cabo su función si son cumplidos.

El cumplimiento de las promesas, al no haber un poder de policía supremo, descansa sobre el principio “pacta sunt servanda” [301]. Sobre estas normas, descansa la estructura del derecho internacional público; mejor dicho, sobre el “poder de policía” ejercido por los más poderosos. El caso de la invasión a Afganistán por el gobierno norteamericano, a fines del 2001, es un buen ejemplo, de la misma manera que la invasión a Irak en el 2003.

La comunidad internacional se ajusta a las presiones que recibe para el cambio, lo que constituye la ruptura de los tratados y, al mismo tiempo, la preservación del propio principio, a través de la doctrina “rebus sic standibus” [302].

  6) El Respeto y la Estabilidad en la Posesión sobre los Recursos

Ya se terminó la época en que la soberanía sobre los recursos naturales era un elemento central, así como el control sobre las empresas consideradas estratégicas. Incluso se está terminando el reconocimiento de la jurisdicción soberana.

En primer lugar, debido a la característica de estratificación del sistema internacional que hace que algunos tengan “supra soberanía” y otros “soberanía limitada” [303]. Además, debido al grado de transnacionalización del sistema. Hoy muchos Estados, especialmente los deudores de la periferia, deben pactar la jurisdicción de tribunales en territorio de otro país, más que como un rasgo de acuerdo civilizado, como uno de debilidad frente a los que imponen las reglas.

Otro factor que muestra que ya no existe el principio de control soberano sobre los recursos, está dado por la forma en que los países industrializados en alianza con las empresas transnacionales, logran en sus laboratorios “nuevos materiales” mediante la biotecnología por ejemplo, emulando de manera más eficiente esos recursos, tales como fibra óptica reemplazando al cobre, o una cantidad importante de alimentos.

Además, la ideología neoliberal ha impuesto el achicamiento del Estado y la privatización de los recursos del Estado, por lo que las empresas que antes eran del Estado ahora pasan a ser propiedad de empresas privadas transnacionales o empresas estatales de Estados más poderosos.

C) ORDEN MUNDIAL

El orden mundial es distinto y más complejo que el orden entre Estados. Se podría decir que el orden aún hoy sigue siendo internacional, aunque existen elementos que muestran su tendencia hacia un orden mundial.

Cuando hablo del orden mundial, no sólo me refiero al orden en términos de globalidad, sino también que abarca a más actores que solamente el Estado-Nación; actores que han ido creciendo en número e importancia, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX y que hoy tienen capacidad de generar reglas más allá de la voluntad de los Estados.

Si consideramos que el “orden” es un conjunto de parámetros -dados por el régimen-, entre los cuales se sustentan las relaciones entre los miembros del sistema y se busca concretar las aspiraciones; habría que aclarar que “orden internacional” es el orden entre Estados, pero los Estados están conformados por hombres, grupos, regiones políticas, empresas, etc., que también tienen interés en el orden y las acciones internacionales, sea porque buscan incidir o porque las características del funcionamiento del sistema tienen incidencia directa o indirecta en ellos. Temas como derechos humanos, medio ambiente, comercio, etc., son de interés de individuos, grupos, empresas, además del -o a pesar del- Estado al que pertenecen.

En el contexto global, el Estado-Nación no es el único actor significativo; las organizaciones no gubernamentales (ONG’s), las organizaciones de la sociedad civil (OSC), las empresas transnacionales, la banca, los grupos disconformes que demandan ser parte del sistema porque se sienten marginados de él, como el “zapatismo” en México, los “sin tierra” en Brasil, etc., y otros grupos cuya actividad es espuria, pero que tienen un gran poder y manejo, como el narcotráfico, también son actores que inciden en el sistema y generan reglas.

Si queremos hablar de orden, debemos considerar a estos actores, ya que forman parte del sistema y también tienen incidencia en la estructura.

En el siglo XIX, el orden mundial era simplemente la suma de varios sistemas políticos que generaban orden particular a distintas partes del mundo. A principios del siglo XX continuaba siendo esa suma de órdenes particulares en regiones como la europea y sus zonas de influencia, EUA y sus zonas de influencia, el imperio otomano, el imperio chino, el japonés; los kanatos y sultanatos en el Medio Oriente, etc.

Después de la primera guerra mundial, el orden tendió a hacerse mundial, pero esta tendencia se frenó, después de la segunda guerra mundial –precisamente en 1947- con la división del mundo en dos bloques ideológicos controlados por EUA y la URSS.

Después de la segunda guerra mundial, también comienza a darse un fenómeno importante, el de la descolonización en Asia que será acompañado en los ‘60 por la descolonización masiva en Africa y en los ‘70 en el Caribe, lo que provocó, por un lado, la multiplicación de los Estados-Nación, por el otro el surgimiento de grupos que tuvieron que ver con esta revolución descolonizadora, a los que se le fueron agregando otros grupos defensores del medio ambiente, de los derechos humanos, de la mujer, etc. Acompañando a este fenómeno, también en los ‘60 comenzó a tener fuerza el surgimiento de empresas multinacionales y transnacionales, la banca y las agrupaciones de países con intereses de mejorar su situación, como la OPEP y el Movimiento de Países No Alineados, principalmente.

Pero la universalización del orden comienza a darse a partir del fin del sistema bipolar; sistema que impedía la posibilidad de un relacionamiento global.

Se siguen sumando elementos que muestran que esta tendencia se profundiza. El caso Pinochet muestra la internacionalización -o tal vez también transnacionalización- del sistema judicial penal, debilitando el principio de soberanía jurisdiccional del Estado. Lo mismo podría decirse del Tribunal Penal para la ex Yugoslavia, el Tribunal Penal para Ruanda, el caso del ex militar argentino Ricardo Miguel Cavallo represor en la ESMA (escuela de Mecánica de la Armada), residente en México cuya captura es reclamada por España y la justicia mexicana accedió a su extradición; y muchos otros casos [304]. Se trata de tribunales “particulares”, para juzgar casos que EUA está interesado, pero que no podrían juzgar actuaciones de EUA, ya que no se trataría de un Tribunal Penal Internacional [305].

Gráfico 18 Orden Global

Orden Global

El orden mundial es mucho más amplio y abarcativo que el orden internacional porque para comprenderlo, no sólo hay que considerar el orden entre los Estados sino también el orden en el interior de ellos, dado los actores y regiones que hay, que tienen intereses o son condicionados por las actividades o reglas externas y, además, el que se genera a partir de la actividad de actores de carácter transnacional del más diverso tipo, como empresas, banca, fondos de pensión y de seguro, ONG’s, OSC, municipios que se conectan entre sí, regiones que se conectan entre sí, etc. [306].

El sistema mundial es muy complejo hoy, como para considerar que el orden es sólo entre Estados, siendo que la estructura está conformada por mucha mayor cantidad de actores no estatales que por Estados.

  EL ORDEN EN LA POLITICA MUNDIAL

El orden debería permitir la satisfacción y el mantenimiento de las aspiraciones elementales de toda la humanidad en términos de equidad distributiva, tomando al mundo como una totalidad.

¿Hasta qué punto el sistema de Estados tal como está dado, permite esto?

¿Hasta qué punto, el orden es el valor exclusivo y excluyente dentro del sistema?

¿El orden no debería estar subordinado a la libertad y la justicia o al menos ser considerado como un valor compatible con aquellos valores? [307]

Ciertas situaciones que se dan en el interior de los Estados, como las vinculadas a los derechos humanos por ejemplo por diversas causas, sean por dictaduras o debido a costumbres ancestrales o pautas religiosas como, la “clítoristomia” de la mujer en ciertos países de religión musulmana, o la prohibición de votar o ser electa a las mujeres de Kuwait [308], o el impedimento de ser sacerdotes las mujeres, confirmado por el Papa Juan Pablo II, bajo el justificativo de que Jesucristo estuvo rodeado de 12 apóstoles hombres; o los problemas de pobreza global; o entre Estados, como las situaciones de explotación colonial o neocolonial, etc.; ¿no deberían ser tenidas en cuenta y protegidas por el orden mundial sin que se considere una intromisión en los asuntos internos de los Estados y sin que deba depender del poder de otros Estados que se auto arroguen el derecho de “policías mundiales”?

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU de 1948 muestra una tendencia en el sentido de una “sociedad mundial” pero, también se puede decir que, pese a que Tribunales como el de Nuremberg, para juzgar los crímenes de guerra de los nazis o el de Tokio, en realidad muestran la forma en que los vencedores aplican la justicia a los vencidos. De la misma manera se puede decir del Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia o para Ruanda.

EUA es reticente a ratificar el Tribunal Penal Internacional, por temor a que sus soldados sean sometidos a juicio en cada oportunidad en que salen a cumplir con misiones que EUA llama de paz, pero que en realidad lo hace como “policía mundial”.

La doctrina de “intervención colectiva” adoptada por la Sociedad de Naciones, la ONU y organismos regionales tales como la OEA, no muestran una tendencia a la institucionalización de un orden y una justicia universal, sino de mayorías que votan luego de haber sido advertidas directa o indirectamente por el o los más poderosos. La historia del Sistema Interamericano está plagada de ejemplos como éste [309].

Sistemas como el bipolar no contribuyen a la posibilidad de un orden global; es más, lo impiden, de la misma manera que concepciones como la de Huntington sobre “choque entre civilizaciones”, en reemplazo de la guerra fría.

No obstante, la tendencia natural es hacia un mundo estratificado; el hecho de que el poder alcance un nivel razonable de difusión, no quita el interés de los miembros de un sistema de sacar ventajas por sobre el resto y, en la medida de lo posible, imponerse sobre ellos.

El sistema internacional responde no a un criterio simple y unilateral, sino a criterios complejos y múltiples. Viéndolo desde la perspectiva epistemológica, el sistema responde tanto al criterio “hobbesiano” de conflicto y lucha por el poder entre los actores y también períodos de paz -juego de suma cero-, como al criterio “kantiano” de cooperación y solidaridad transnacional -juego de suma no cero- hoy se puede ver a través de la ONG’s y las OSC; así como al de Grocio, que resulta de una mixtura entre los criterios anteriores, de realismo y universalismo en un contexto institucional, pero no como Kant que da preeminencia a las personas por sobre los Estados, sino que éstos tienen primacía [310]. En diferentes períodos históricos y estados del sistema, en diferentes áreas geográficas y en las políticas de diferentes Estados y gobernantes, puede predominar alguno de estos criterios por sobre los otros, pero operan como una totalidad, como caras diferentes de una misma moneda. El sistema oscila entre los distintos criterios, en base a la posibilidad que dan las “mutuas represiones” siguiendo “criterios estructurales” [311].

La historia de la humanidad está plagada de situaciones coloniales, neocoloniales, de expansión y dominación imperial, de búsqueda de imposición de una ideología o concepción del mundo, como las cruzadas con el cristianismo, o el cristianismo en la Edad Media, o el capitalismo y el comunismo en el siglo XX. Cada época y cada dominador trata de justificar su accionar a través de una concepción o ética, como el derecho divino, por ejemplo que lo asistía al Gengis Khan en sus conquistas, el cristianismo que acompañó “civilizatoriamente” a los conquistadores europeos de América; la democracia y su expansión por el planeta en el pensamiento de los gobiernos de EUA, y así sucesivamente.

En la medida en que el sistema se va haciendo más complejo, los métodos de dominación y expansión se hacen más sutiles. Por sobre todo, se “penetra culturalmente” de manera tal de generar la sensación en los dominados que lo que se hace es en bien de ellos, a la vez que se los está “salvando” con esta actitud de un mal mayor [312].

El orden es impuesto por los que mayor poder tienen; por los que pueden establecer el “vector de direccionalidad” siguiendo la “ley del paralelogramo”.

  LA SOCIEDAD ANARQUICA

A principios del siglo XX, Goldsworthy Lowes Dickinson planteaba que vivíamos en un mundo cuya característica era la “anarquía” por no estar sujeto a un gobierno central. A consecuencia de esta anarquía los Estados no formaban ningún tipo de sociedad mundial [313].

Este pensamiento sigue el criterio de Hobbes de una constante lucha por el poder entre los Estados. Sin embargo, autores como Hedley Bull opinan que la ausencia de un gobierno mundial no es incompatible con la interdependencia y la posibilidad de un orden [314]. De todas formas, lo que se está planteando es que al no haber un “árbitro supremo” con poder de policía como para exigir a todos el cumplimiento de las reglas o sancionarlos por incumplimiento, esta interdependencia genera un orden pero cuya justicia es inequitativa.

Es cierto que para que haya orden en el sistema mundial, no es necesario que haya un “gobierno” al estilo del Estado-Nación. El orden puede alcanzarse a través de las “mutuas represiones” entre los miembros del sistema, así como de los acuerdos que alcancen entre ellos, toda vez que tengan mecanismos para poder exigir el cumplimiento de lo pactado o sancionar por incumplimiento.

Sin embargo, en un sistema estratificado, las “mutuas represiones” son complejas de alcanzar, porque lo que el más poderoso puede lograr o exigir, siempre es mayor que lo que el menos poderoso puede hacer, generándose situaciones de asimetría y también de injusticia, ya que no hay equidad en la distribución.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Reformulación del Orden Mundial: El Fin de una "Macro-Etapa", (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[296] Este tema fue estudiado por Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977), pág. 16 y ss.

[297] O un “sistema de acción” para decirlo en términos de Morton Kaplan, System and Process in International Politics, (New York, John Wiley and Sons, 1957), Political System.

[298] Ver Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), pág. 16. También Goldschmidt, Werner, Introducción al Derecho: La Teoría Trialista del Mundo Jurídico y sus Horizontes, (Buenos Aires, Depalma, 1968). Igualmente DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “La Problemática del Orden”, en Geopolítica y Relaciones Internacionales, (Buenos Aires, Pleamar, 1981).

[299] Tal vez, el único momento en la historia que se puede decir que la comunidad internacional fue centralizada, es durante la etapa de la Edad Media, en que el poder de la iglesia por sobre los principados, actuaba como un “mediador” y “ordenador”, al quitar el poder al príncipe mediante la excomunión. Esto comienza a resquebrajarse hacia el siglo XVI, con el surgimiento del Estado-Nación, ya que el rey puede lograr mayor autonomía interna y externamente, romper la subordinación que tenía con el Papa. Ver Puig, Juan Carlos, Irureta, Hugo, Colombo de Imaz, Delia, Historia Política Contemporánea (1914-1939), (Buenos Aires, Edición de los Autores, 1968), pág. 14.

[300] Este tema lo traté en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), págs. 187 y 203.

[301] Fidelidad a la palabra dada.

[302] “Siendo así las cosas”. El derecho internacional público autoriza a un Estado a que se desligue de un tratado bilateral si la otra parte lo infringe. O, los Estados contratantes, al suscribir un tratado, hacen de la existencia de determinadas circunstancias el supuesto expreso o tácito de que si estas circunstancias dejan de darse, pierde entonces el tratado su validez, puesto que en la intención de las partes solo había de valer mientras subsistieran. Ver Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), pág. 122 y ss.

[303] Ver Garnier, Lydia W., Soberanía Limitada ¿Soberanía Nacional del siglo XXI?, en Revista “GEOSUR”, Vol. XIX, N° 220, Montevideo, Uruguay, Julio-Agosto 1998, págs. 9-20.

[304] Este tema lo he analizado en “Tendencias del Orden Mundial; Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001).

[305] De todas formas, EUA también está exento del TPI, de manera tal que ha logrado su objetivo de juzgar sin ser juzgado.

[306] Ver Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977), págs. 20-22. También ver Kenichi Ohmae, “El Fin del Estado-Nación”, (Sgo. de Chile, Andrés Bello, 1997). Igualmente, Castells, Manuel, La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, Fin del Milenio, Volumen III, (México DF, Editorial Siglo XXI, 1997. Traducción de Carmen Martínez Gimeno. Original en Inglés año 1997.

[307] Ver sobre el tema Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977), Cap. 2 “Does Order Exist in World Politics?”

[308] Ver Diario Clarín de Buenos Aires, 17 de enero del 2001, pág. 22.

[309] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edición del Autor, 1994).

[310] Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977), págs.24-27 y 41.

[311] Ya he explicado con anterioridad el significado de “criterios estructurales”.

[312] Este tema lo he estudiado en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. VII.

[313] Goldsworthy Lowes Dickinson, The European Anarchy (London, Allen & Unwin, 1916) y también su The International Anarchy, (London, Allen & Unwin, 1926), citado en Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977), pág. 46.

[314] Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977), págs. 46-51.