Tapa Orden Mundial Imperial

 

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Capítulo IX

IMPERIO Y DOMINACION

En los últimos años, asistimos al desarrollo de un proceso de formación imperial en lo económico y político. Un imperio, más allá del alcance territorial, con muchos rasgos novedosos producto de las grandes transformaciones tecnológicas y económicas que tuvieron lugar desde los años ‘70.

Resulta ocioso, desde mi punto de vista, hacer disquisiciones si el “imperio” comprende o no al “imperialismo”, desde el momento en que, de por sí, imperio ya es control, dominación global. Algunos autores están sumamente preocupados por esta disquisición, perdiendo de vista la forma en que el imperio se construye 179.

Si resulta importante ver cómo se construye el proceso de dominación imperial y cómo se mantiene.

Habría que tener en cuenta tres imperativos estratégicos, para conocer de qué manera se busca construir y preservar la estabilidad del imperio a largo plazo:

a) Impedir la alianza entre los vasallos más poderosos en cuestiones de seguridad (Europa Occidental y Japón), a la vez que preservar su dependencia 180;

b) mantener la sumisión y obediencia de las naciones tributarias, como las de la periferia; y

c) prevenir la unificación, el desborde y un eventual ataque de los bárbaros, denominación ésta que abarca desde China hasta Rusia, pasando por las naciones islámicas del Asia Central y Medio Oriente 181.

Igualmente deberían tenerse en cuenta las debilidades a las que puede verse sometido el actor imperial en su condición de “policía global”. Esta condición, ha llevado a EUA a un ejercicio perverso del poder internacional que sólo podría tener como consecuencia la formación de una amplísima coalición anti-norteamericana en la que se podrían encontrar Rusia, China y también algunos Estados europeos, generando una situación de crisis en la conformación del orden global. Para evitar que esto ocurra, EUA se ha dedicado a impulsar una serie de actividades que comprenden:

a) Presionar a otros países para adoptar valores y prácticas norteamericanas, en temas tales como, derechos humanos y democracia;

b) impedir que terceros países adquieran capacidades militares, susceptibles de interferir con la superioridad militar norteamericana;

c) hacer que la legislación norteamericana sea aplicada en otras comunidades e incluso como ley internacional;

d) calificar a terceros países en función de su adhesión a los estándares norteamericanos en materia de derechos humanos, lucha contra el narcotráfico, lucha contra el terrorismo, proliferación nuclear y de misiles y, también, libertad religiosa;

e) aplicar sanciones contra los países que no se conformen a los estándares norteamericanos en estas materias;

f) promover los intereses empresariales norteamericanos bajo los slogan del comercio libre y mercados abiertos y modelar las políticas del FMI y el BM para servir a esos mismos intereses;

g) forzar a otros países a adoptar políticas sociales y económicas que beneficien a los intereses económicos norteamericanos -particularmente a partir del Consenso de Washington de 1989, y con anterioridad, siguiendo otras políticas como los “Documentos de Santa Fe” en la etapa Reagan, etc.-;

h) promover la venta de armas norteamericanas e impedir que otros países hagan lo mismo;

i) categorizar a ciertos países como “Estados parias” o delincuentes y excluirlos de las instituciones globales porque se rehúsan a seguir las pautas de EUA 182.

        EL IMPERIO Y LAS TRANSNACIONALES

Esta conformación imperial, no es como la del Imperio Romano, más allá de que la gran mayoría de los académicos y analistas la comparan así. En esta etapa de conformación imperial, hay una serie de actores “no estatales”, especialmente de carácter transnacional, que seguramente cumplirán un rol central, toda vez que el aparato estatal se ha ido debilitando como consecuencia de factores estructurales, pero también de la ideología hacia la que se dirige el imperio.

Un ejemplo es el, por ahora, interrumpido estatuto para el capital, llamado Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI). Si tal como lo hemos visto en los ‘70, el objetivo de gran parte de la comunidad internacional era controlar el accionar de las firmas multinacionales, en los ‘90 el AMI propone nada menos que una rendición incondicional de la sociedad, representada por el Estado, ante los dictados del capital financiero. El AMI puede ser caracterizado como una suerte de leonino “Tratado Internacional de los Derechos de los Inversionistas” y también como una carta constitucional que fija las condiciones de la plena hegemonía del capital transnacional:

1) Porque codifica en un texto básico las tendencias imperantes en las relaciones entre Estados y empresas transnacionales, procurando cristalizar de este modo una correlación de fuerzas favorable a las segundas en detrimento de los primeros.

2) Porque a partir de estas tendencias se propone un diseño institucional y legal de cumplimiento obligatorio para todos los signatarios, en condiciones en que ningún país de la periferia estaría en condiciones de rehusar.

3) Porque tal como ha sido previsto en los sucesivos borradores del tratado, toda la legislación y las normas nacionales, provinciales y municipales o locales podrán ser cuestionadas y desafiadas ante jurados privados extra-jurisdiccionales, integrados por expertos en comercio que dictaminarán inapelablemente acerca de la compatibilidad o no de las transnacionales con los compromisos adquiridos con la firma del tratado. En caso de que se compruebe su incompatibilidad la normativa nacional ya no podrá ser aplicada, al igual que ocurre con una ley que una Corte Suprema o un Tribunal Constitucional declare inconstitucional 183.

Un tema al cual el tratado le otorga preferente atención, es el de los mecanismos de solución de controversias. En numerosos artículos se establecen con mucha precisión los procedimientos a seguir cuando un Estado plantee una demanda a otro por incumplimiento del tratado y la que por los mismos motivos realice una empresa ante un Estado. El AMI incorpora dos innovaciones en relación con la historia del derecho, que benefician al transnacionalismo:

1) En su marco doctrinario las empresas y los Estados se convierten en personas que gozan de un mismo status jurídico.

2) No existe reciprocidad entre las partes contratantes. Una de las partes tiene sólo derechos y la otra sólo obligaciones. Los Estados no tienen derecho a demandar a las corporaciones 184. No hay ningún mecanismo ni procedimiento previsto para que un Estado o un particular pueda demandar a un inversionista por incumplimiento de sus obligaciones.

Se limita severamente la capacidad de los sistemas políticos y Estados para tomar decisiones relativas a cualquier política pública que pueda ser interpretada como discriminatoria en contra de la inversión extranjera 185.

Las negociaciones fueran emprendidas en el mayor secreto bajo el liderazgo de EUA. La OCDE se encargó de comenzar, en mayo de 1995, los trabajos preparatorios con vistas a concluir con la firma del tratado dos años después. El borrador inicial del texto fue elaborado por un “think tank” empresarial, el Council for International Business, el que según sus propias declaraciones “impulsa los intereses globales de las empresas norteamericanas tanto en el país como en el extranjero” 186. El secreto con que se condujo esta primera fase del proceso de negociaciones fue tan marcado que en muchos países sólo los más altos funcionarios del ejecutivo en áreas relacionadas con lo económico y comercial estaban al tanto. Ni los parlamentos ni la opinión pública, los partidos, sindicatos u organizaciones populares, tuvieron acceso.

Cuando a mediados de 1997, una ONG canadiense, el Council of Canadians, obtuvo una copia confidencial del borrador que estaba siendo considerado y lo colocó en Internet, frenó la iniciativa. A partir de su divulgación, se gestó un amplio movimiento internacional de oposición integrado por organismos de ambientalistas, de lucha contra la pobreza, de defensa de los derechos laborales y de organizaciones de pueblos indígenas de todo el mundo que impulsó una campaña global de oposición al AMI, exigiendo la suspensión de las negociaciones a menos que su contenido fuera alterado significativamente. Esta reacción de algunos sectores de la sociedad civil internacional fue caracterizada como “una horda de vigilantes” que había aplastado las intenciones de las grandes empresas y de la OCDE gracias a su buena organización y sus sólidas finanzas para ejercer su influencia sobre los medios de comunicación 187. El activismo internacional provocó que las negociaciones fueran abortadas, abriéndose en consecuencia una nueva etapa de luchas y resistencias que probablemente impidan definitivamente la concreción. Se trató de un logro de las organizaciones populares que se enfrentaron con éxito a la mayor concentración de poder global de la historia, el G7, las instituciones financieras internacionales y el sector corporativo financiero 188. A posteriori, se produjeron nuevas manifestaciones generando presiones en Seattle, Ginebra, Washington y Praga.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6267-7


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

179 Boron, Atilio, A., Imperio Imperialismo, (Buenos Aires, FLACSO, 2002), visión crítica desde una perspectiva marxista del libro de Michael Hardt y Antonio Negri, Imperio, (Cambridge, Massachussets, Harvard University Press, 2000).

180 En estos casos, EUA ha buscado debilitar a los posibles competidores, explotando la alta dependencia del petróleo que tienen éstos. EUA se puede abastecer en cierta medida con recursos propios, a la vez que importa, pero la UE y Japón, así como China dependen en un 100% de las importaciones del producto -China ha generado un sistema de acumulación de stocks de forma tal de no depender, al menos en el corto y mediano plazo-; no así Rusia que dispone de grandes reservas de petróleo y especialmente gas, que provee a los países de la UE.

181 Brzezinski, Zbigniew, The Grand Chessboard: American Primacy and Its Geostrategic Imperatives, (New York, Basic Books, 1997), pág. 40. Autores como Galtung, Johan, La Comunidad Europea: Una Superpotencia en Marcha, (Buenos Aires, Nueva Visión, 1973), págs. 61-66, hacen referencia a mantener a la periferia “fragmentada” y “penetrarla” cultural e ideológicamente, para que considere que el precio que está pagando en su dependencia se debe a que el “hegemón” los libera de un “mal mayor”.

182 Ver Huntington, Samuel, “The Lonely Superpower”, en Foreign Affairs, Marzo-Abril de 1988, pág. 48.

183 Lander, Edgardo, “El Acuerdo Multilateral de Inversiones (MAI): El Capital Diseña una Constitución Universal”, en Estudios Latinoamericanos (México, DF: Nueva Epoca), Año IV, No 11, Enero-Junio de 1999, págs. 77-79. Chomsky, Noam, “Poder en el Escenario Global”, en New Left Review (Edición en español) Enero del 2000, pág. 259.

184 Chomsky, Noam, “Poder en el Escenario Global”, en New Left Review (Edición en español) Enero del 2000, págs. 259-260.

185 Lander, Edgardo, “El Acuerdo Multilateral de Inversiones (MAI): El Capital Diseña una Constitución Universal”, en Estudios Latinoamericanos (México, DF, Nueva Epoca), Año IV, No 11, Enero-Junio de 1999, pág. 89.

186 Chomsky, Noam, “Poder en el Escenario Global”, en New Left Review (Edición en español) Enero del 2000, pág. 257.

187 Chomsky, Noam, “Poder en el Escenario Global”, en New Left Review (Edición en español) Enero del 2000, pág. 259.

188 Chomsky, Noam, “Poder en el Escenario Global”, en New Left Review (Edición en español) Enero del 2000, pág. 259.