Tapa Orden Mundial Imperial

 

Home






PARTE II

PERSPECTIVA ECONOMICA DE LA FORMACION IMPERIAL

CARACTERISTICAS

Capítulo VII

El eje económico tiende a multipolarizar el sistema mundial, no solo a partir de la multiplicidad de Estados-Nación con capacidades de competir, sino también debido al rol creciente de las corporaciones transnacionales. En este eje, EUA no tiene ventajas comparativas exclusivas y excluyentes, debe competir bis a bis con otros Estados y regiones.

        ¿LA CONSTITUCION IMPERIAL?

Cómo se construye la comunidad en el siglo XXI? ¿Qué características tiene?

El cambio de paradigma de producción hacia el modelo de redes ha alentado al poder creciente de las corporaciones transnacionales más allá y por encima de las fronteras tradicionales de los Estados-Nación. La novedad de esta relación debe ser reconocida en los términos de la prolongada lucha por el poder entre los que controlan los factores económicos y el Estado.

No cabe duda que es el sector privado -nacional o transnacional- el que quiere la “privatización” del Estado y la disminución de su rol. Este no es un hecho académico o político, sino de intereses. Que los gobiernos obedezcan a las presiones del sector privado o a la ideología dominante, no tiene nada que ver con las verdades, sino con los intereses de sectores 151. Con esto quiero decir que las tendencias, más allá de la propuesta ideológica, no son la resultante de “mentes esclarecidas” que han descubierto que el mundo debe ir, por fin, en la dirección en que va, sino que son la resultante de un direccionamiento basado en el poder que disponen ciertos sectores por sobre otros. Es la manera en que funciona la evolución. Por lo tanto, los sectores rezagados deben, por una parte, tratar de sacar las mayores ventajas posibles de la situación y, por otra, procurar adquirir poder suficiente para “re-direccionar” al sistema en función de sus intereses y aspiraciones.

Las compañías multinacionales fueron soberanas al operar en los territorios coloniales o pre-coloniales, estableciendo su propio monopolio de la fuerza, su propia policía, sus propias cortes. La relación entre Estado y las empresas cambió gradualmente en los siglos XIX y XX cuando la crisis amenazó crecientemente el desarrollo del capital. En Europa y EUA las corporaciones, trusts y carteles crecieron hasta establecer cuasi-monopolios sobre industrias específicas y conglomerados industriales, extendiéndose mucho más allá de las fronteras nacionales. La formación de monopolios y cuasi-monopolios también socavó las capacidades de control del Estado, y con ello las enormes corporaciones ganaron poder para imponer sus intereses particulares sobre el interés colectivo 152.

Hoy ha madurado plenamente una nueva fase de esta relación, en la que las grandes corporaciones transnacionales han sobrepasado efectivamente la jurisdicción y autoridad de los Estados-Nación. Pareciera, entonces, que esta centenaria dialéctica ha llegado a su fin: el Estado ha sido vencido y las corporaciones gobiernan ahora la Tierra. Sin el Estado-Nación, el capital social no tiene medios para proyectar y realizar sus intereses colectivos. ¿Deberá refundarse la función del Estado en cuanto a controlar al sector privado y proteger los intereses comunes?

Las corporaciones transnacionales y las redes globales de producción y circulación han socavado los poderes de los Estados-Nación, las funciones y elementos constitucionales del Estado se han desplazado efectivamente a otros niveles y dominios. El concepto de soberanía nacional está perdiendo efectividad, a pareciendo lo que, por el momento, llamo el “Estado-Corporación” 153.

La noción de la política como una esfera independiente de determinación del consenso y ámbito de mediación entre las fuerzas sociales en conflicto se ha perdido. El consenso está determinado más significativamente por factores económicos, tales como el equilibrio de los balances comerciales y la especulación con el valor de las divisas. Esta parece ser la nueva forma de legitimidad y de gobernabilidad 154. Los controles son articulados por intermedio de una serie de cuerpos y funciones internacionales; por ejemplo, el FMI -que se ha transformado en una “calificadora pública de riesgo país”-, las calificadoras de riesgo país, etc. Los políticos no desaparecen, lo que desaparece es toda noción de autonomía de la política. Los políticos representan al nuevo sistema de poder, que ha dejado de ser el pueblo o la Nación; ahora se ocupan de hacer realidad la ideología del que controla el régimen: las corporaciones. La “gobernabilidad” se maneja con diferentes criterios de “representatividad” y de “legitimidad” que los tradicionales.

Hoy también podemos ver que las formas tradicionales de resistencia, tales como las organizaciones de los trabajadores que se desarrollaron durante la mayor parte del siglo XIX y XX, han perdido gran parte de su poder. La declinación de las esferas tradicionales de la política y de la resistencia es complementada con la transformación del Estado-Nación, de tal modo que sus funciones se han integrado a mecanismos de comando en el nivel global de las corporaciones transnacionales. Ahora, el poder es “constitucionalizado” en un nivel supranacional o transnacional. La identidad de la sociedad está pasando de manos de la nación hacia las corporaciones.

Hoy también podemos ver que las formas tradicionales de resistencia, tales como las organizaciones de los trabajadores que se desarrollaron durante la mayor parte del siglo XIX y XX, han perdido gran parte de su poder. La declinación de las esferas tradicionales de la política y de la resistencia es complementada con la transformación del Estado-Nación, de tal modo que sus funciones se han integrado a mecanismos de comando en el nivel global de las corporaciones transnacionales. Ahora, el poder es constitucionalizado en un nivel supranacional o transnacional.

Cuando analizamos las configuraciones del poder global podemos reconocer una estructura piramidal compuesta por tres escalones progresivamente más anchos, cada uno de los cuales contiene múltiples niveles.

      1. Primer Escalón

1) En la cúspide de la pirámide hay una superpotencia, EUA, que posee la hegemonía sobre el uso mundial de la fuerza -superpotencia que puede actuar sola pero prefiere hacerlo en colaboración con otros bajo el paraguas de la ONU y de la OTAN que, en cierta medida, reemplaza a la ONU-. Este status singular fue alcanzado con el fin del bipolarismo y consolidado en la Guerra del Golfo de 1991 y más tarde en Kosovo (1999) y reforzado luego del 11 de septiembre del 2001, con los casos Afganistán (2001) e Irak (2003).

2) En un segundo nivel, un grupo de Estados-Nación controla los instrumentos monetarios globales primarios y con ello tienen la capacidad de regular los intercambios internacionales. Estos Estados-Nación están reunidos en una serie de organismos -el G7, los clubes de París y Londres, Davos, etc-. Hay que agregar también el rol de los actores trasnacionales que manejan especialmente el flujo financiero.

3) Finalmente, en un tercer nivel, hay un conjunto heterogéneo de asociaciones -incluyendo más o menos a los mismos poderes que ejercen la hegemonía en lo militar y lo monetario- que despliegan poder cultural y político a escala mundial.

      1. Segundo Escalón

1) Por debajo del escalón más elevado del comando mundial unificado hay un segundo escalón en el que el comando está ampliamente distribuido por el planeta, enfatizando no tanto la unificación como la articulación. Este estamento se estructura, principalmente, mediante las redes que las corporaciones transnacionales han extendido por todo el mercado mundial -redes de flujo de capital, flujos tecnológicos, flujos poblacionales-. Estas organizaciones productivas que forman y abastecen los mercados se extienden transversalmente bajo el paraguas y las garantías de los poderes centrales que conforman el primer nivel del poder global. Se podría decir que las corporaciones transnacionales le dan vida a la rígida estructura del poder central. Mediante la distribución mundial de capitales, tecnologías, bienes y poblaciones, las corporaciones transnacionales construyen vastas redes de comunicación y aseguran la satisfacción de las necesidades. Así la cúspide única y unívoca del comando mundial se articula mediante las corporaciones transnacionales y la organización de los mercados.

2) En un nivel subordinado al poder de las corporaciones transnacionales, reside el conjunto de Estados-Nación soberanos, que ahora son organizaciones locales, territoriales. Los Estados-Nación cumplen diversas funciones: mediación política respecto de los poderes globales hegemónicos, negociaciones con las corporaciones transnacionales, y redistribución del ingreso según las necesidades políticas al interior de sus propios territorios limitados. Los Estados-Nación capturan y distribuyen los flujos de riqueza hacia y desde el poder global, y disciplinan a su propia población en la medida en que esto sea posible mediante gobiernos funcionales a la ideología y disfuncionales a las naciones.

      1. Tercer Escalón

El tercer escalón de la pirámide, consiste en grupos que representan intereses populares en la disposición del poder global. La gente no puede ser incorporada directamente dentro de la estructura del poder global sino que debe ser filtrada mediante mecanismos de representación. ¿Qué grupos y organizaciones satisfacen la función contestataria y/o legitimante de la representación popular en las estructuras mundiales del poder? ¿Quién representa al pueblo en la constitución global? En muchos casos los Estados-Nación son instalados en este rol, especialmente los Estados menores o subordinados. Dentro de la AG de la ONU, por ejemplo, el conjunto de Estados-Nación subordinados, la mayoría numérica pero la minoría en términos de poder, opera como limitadora simbólica y legitimadora de las grandes potencias.

También en el tercer escalón, el pueblo global está representado más clara y directamente no por cuerpos gubernamentales sino por una variedad de organizaciones que, al menos, son relativamente independientes de los Estados-Nación y el capital. Estas organizaciones son consideradas como parte de una sociedad civil global, canalizando los deseos y necesidades de la multitud en formas que puedan ser representadas dentro del funcionamiento de las estructuras de poder global.

Gráfico 9 Configuración del Poder Global

Configuración del Poder Global

Mientras los que controlan los factores económicos atacan a los poderes del Estado-Nación desde arriba, las ONG’s y OSC funcionan como una estrategia paralela desde abajo 155. Muchos ven -Petras por ejemplo- a las ONG’s como agentes del neoliberalismo, desde “abajo”. Tal vez ciertas organizaciones con fines de lucro cumplan con esta función, más que las organizaciones vinculadas a derechos humanos, del trabajador, del desocupado, de los pueblos indígenas, etc., que son sin fines de lucro.

Existe un grupo de ONG’s y OSC que buscan representar a los más marginales, aquellos que no pueden representarse a sí mismos. Estas ONG’s y OSC, a veces caracterizadas globalmente como organizaciones humanitarias, son de hecho las que se han ubicado entre las más poderosas y prominentes en el orden global contemporáneo. Su mandato no es para con los intereses particulares de ningún grupo limitado sino que representa directamente los intereses humanos globales. Ciertas organizaciones de derechos humanos 156 defienden la vida humana contra la tortura, el hambre, las masacres, el encarcelamiento y el asesinato político. Su acción política se basa en un llamamiento moral universal.

Para Polibio el Imperio Romano representó la cúspide del desarrollo político porque asoció las tres “buenas” formas de poder: la monarquía, la aristocracia y la democracia, encarnadas en las personas del Emperador, el Senado y la popular comitia. El Imperio que enfrentamos contiene estas tres formas de poder: la unidad monárquica del poder y su monopolio mundial de la fuerza en la que está representado EUA en el contexto de la OTAN; las articulaciones aristocráticas mediante las corporaciones transnacionales y los Estados-Nación; y los comitia representativos-democráticos, presentados bajo la forma de los Estados-Nación junto con los distintos tipos de ONG’s y OSC y otras organizaciones populares.

En ciertos aspectos el modelo original de Polibio de la constitución del Imperio está representado en la realidad actual. Hoy nos hallamos nuevamente en una fase genética del poder y su acumulación, en la cual las funciones son vistas principalmente desde el ángulo de las relaciones y la materialidad de las fuerzas, antes que desde la perspectiva de un posible equilibrio 157.

Soberanía y manejo de los factores económicos no son compatibles. Mientras la soberanía se maneja con límites territoriales y el imperium en su interior, el manejo de los factores económicos no admite límites territoriales. Se pasa de una soberanía centralizada en el Estado-Nación, hacia una soberanía descentralizada, generada por la expansión del capital y, por ende, el debilitamiento del Estado-Nación; lo que permite la “gobernabilidad” en términos internacionales o transnacionales, aunque no nacionales.

El Estado-Nación soberano constituiría el “anti-orden” en un mundo en el que los actores transnacionales son los que manejan las relaciones. Por ello la tendencia de los actores transnacionales es a procurar que el Estado se “desregule” y predominen las regulaciones supraestatales, al estilo del FMI, el BM, la OMC, etc.; a la vez que actores extra-estatales se encargan de ver que esto ocurra, “calificando” el riesgo que cada país puede generar a los que controlan los factores de la economía, como las calificadoras de riesgo privadas o la calificadora de riesgo pública que constituye el FMI en su nueva función.

Se necesitan corruptos y cipayos para que este sistema domine en la periferia -ya que los países industrializados tienen alianzas estratégicas con los actores corporativos de mutuo beneficio- y que la periferia sea funcional a los intereses transnacionales. En la medida en que el Estado-Nación va perdiendo poder, el pueblo va perdiendo identidad, ya que se va “mundializando” o “globalizando”. Lo que nos conecta ahora, no es la idea de cultura, historia, idioma, sino internet y el consumo. La construcción del mercado mundial ha consistido primeramente en la deconstrucción de los mercados nacionales, particularmente desde el punto de vista monetario; la disolución de los regímenes nacionales y/o regionales de regulación monetaria, y la subordinación de los mercados a las necesidades de los poderes financieros.

El Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) o su conformación por la vía bilateral a través de la firma de TLC’s, sanciones a través del FMI, Consenso de Washington de 1989, etc., constituyen la forma de ir controlando la periferia.

Los sistemas contemporáneos de comunicación no están subordinados a la soberanía; por el contrario, la soberanía parece estar subordinada a la comunicación y a quienes controlan su contenido.

En el marco de los “niveles de la pirámide”, el manejo de lo estratégico-militar, es lo monárquico, el manejo del mercado es lo aristocrático y el manejo de las comunicaciones es la democracia, aunque, en gran medida, con componente transnacional y valores y control estatal imperial.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6267-7


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

151 “Régimen de la verdad” o lo que el poder decide qué está bien y qué está mal. Este tema pertenece a Foucault, Michel, Un Diálogo Sobre el Poder, (Buenos Aires, Alianza, 1981), 143-145. Lo he trabajado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. III. También ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), pág. 66 y ss.

152 El tema del debilitamiento del Estado-Nación y el fortalecimiento de los actores transnacionales a sus expensas lo he estudiado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Caps. II y III.

153 ARMANDO, Lilia, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis (Director), Proyecto de Investigación CONICET-PIP 5708, 2006-2007, Resolución Nº 1227/05: “Teorías y Seudo-Teorías para Justificar Intervenciones Militares de OTAN-ONU y Unilaterales de EUA en la Postguerra Fría-Violación al Derecho Internacional-Desacreditación ONU”.

154 La Cumbre del G20 celebrada en Seúl en noviembre del 2010, giró alrededor de estas temáticas como forma de “salvar” al sistema y resolver los problemas económico-financieros de los Estados.

155 Ver, por ejemplo, Petras, James, “Imperialism and NGOs in Latin America”, en Monthly Review, N° 49, Diciembre de 1997, págs. 10-27.

156 Por ejemplo Amnesty Internacional, o Human Right Watch, grupos como Médicos sin Fronteras.

157 Ver Deleuze, Gilles, Foucault (Paris, Minuit, 1986). También, Foucault, Michel, “La Gouvernementalité”, en Dits et Écrits (Paris, Gallimard, 1994), Tomo III, págs. 635-657. Igualmente, Foucault, Michel, Il Faut Defendre la Société, (París, Seuil-Gallimard, 1997).