Tapa Orden Mundial Imperial

 

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Capítulo XXXVI

NUEVOS PARADIGMAS

  • El hecho dominante de nuestro tiempo, es el cambio que hubo del sistema internacional creado en 1648 por el Tratado de Westfalia a un nuevo sistema en proceso de gestación. Los principios de Westfalia basaban el orden en la soberanía de los Estados. Dejaron de regir los principios soberanos basados en Westfalia. Habría que redefinir los principios clásicos de la política exterior.

  • Desde el fin del bipolarismo, han disminuido los conflictos inter-estatales y crecieron los conflictos intra-estatales y transnacionales. Los conflictos involucran actores no gubernamentales y fuerzas transnacionales, tanto legales como ilegales. El mundo, las fuerzas armadas y los organismos internacionales no están preparados para esta novedad. El terrorismo carece de rostro y de territorio. No puede identificarse, a diferencia de otros actores transnacionales que son identificables. Estamos asistiendo a las nuevas formas de la guerra. Una guerra que no puede ser ganada sólo por el poder militar convencional, así éste cuente con una capacidad de destrucción de tal magnitud, como no se tuvo hasta el presente.

  • Los terroristas han demostrado, con una aparente extrema escasez de medios, cómo pueden superar la creatividad de científicos e ingenieros. El poder militar no necesariamente constituye una garantía de la seguridad nacional.

  • La intervención de EUA en Afganistán e Irak, se acerca más a un conflicto entre civilizaciones “buenas contra malas, que a una lucha contra el terrorismo y contra Estados que patrocinan a los terroristas. Esto genera una nueva tesis divisionista, al igual que la que usó el gobierno de Truman, convencido por el pensamiento de George Kennan, sobre la “contención del comunismo”, lo que hizo que el mundo viviera durante 50 años girando alrededor del conflicto entre las dos superpotencias, sin que nadie pudiera hacer nada que contradijera sus designios. Se trataría entonces del hallazgo de nuevos enemigos para substituir los de la guerra fría. Esto muestra una falta de creatividad en el liderazgo político mundial, y a la vez un desconocimiento de la importancia de entender y prepararse para el cambio sustantivo.

  • George W. Bush pareciera confirmar que se trata de una lucha entre civilizaciones, al decir en un discurso en el Centro de Convenciones Mundiales de Georgia, que su país permanece fuerte, frente al terrorismo, “mientras sus militares libran una guerra para salvar a la civilización misma”.

  • En nombre de la legítima defensa, no son improbables las “políticas vengativas” en el marco de la invocación de la defensa propia. Ya ha manifestado el gobierno norteamericano que accionará contra varios países que considera involucrados en el apoyo al terrorismo y que pertenecen al mundo islámico. EUA, frente al concepto de legítima defensa establecido en la Carta de la ONU, ha instaurado el de “guerra preventiva”.

  • EUA “suple” el rol que los organismos internacionales deben cumplir en estos u otros casos.

  • George W. Bush desafió los tres presupuestos básicos que legitiman la guerra:

a) El derecho internacional con el artículo 51 de la Carta de la ONU que define la legítima defensa, condición que tuvo la breve confrontación de 1991 en el Golfo Pérsico después de la invasión de Kuwait.

b) La necesidad imperiosa de un Estado amenazado por extinción o gravísimo daño.

c) La demanda a la moral internacional que puede plantear el genocidio.

George W. Bush propuso, en cambio, la decisión unilateral de quien puede tomarla como fundamento de una guerra, que es lo mismo que desplazar la idea misma del derecho en favor de la fuerza. El orden mundial, seguirá estos lineamientos.

  • George W. Bush el 1° de junio del 2002, anunció el cambio en la estrategia de seguridad nacional de EUA, reemplazando la doctrina del “containment and deterrence” (contención y disuasión) por la de “preemptive attacks” (ataques preventivos), contra grupos terroristas o países percibidos como amenaza.

Si, históricamente, EUA se manejó en función de sus intereses de seguridad, a partir del 11 de septiembre hará que la seguridad mundial sea variable dependiente de la seguridad interior de EUA.

  • Después de finalizada la segunda guerra mundial y durante varias décadas, la seguridad del mundo estaba regulada por un equilibrio de poderes con capacidad de destrucción que, permitía un cierto control en el nivel de conflicto en cualquier parte del planeta. Este equilibrio estaba dado por las dos cabezas de bloque, EUA y la URSS. Desde la desintegración de la Unión Soviética ese cuadro cambió y ningún Estado tiene la capacidad militar que EUA tiene.

El orden mundial del sistema bipolar, giró alrededor del “paradigma” de la seguridad por la lucha entre dos ideologías incompatibles, el capitalismo y el comunismo. Finalizado el bipolarismo, las grandes tendencias mundiales se orientaron hacia el “eje” económico, teniendo como “paradigma” principal el conocimiento y el desarrollo científico y tecnológico. Sin embargo, con los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, se vuelve a la tendencia de un orden que gire alrededor del “paradigma” de la seguridad; esta vez no por pugna entre ideologías, sino por el terrorismo.

  • Si definimos los hechos del 11 de septiembre del 2001 como acto de guerra, los temas quedan enmarcados dentro del sentimiento nacionalista y ello separa a EUA de los pueblos de otras naciones. Si los definimos como crimen contra la humanidad, conlleva la posibilidad de unir a la humanidad en contra del azote del terrorismo.

EUA tomó la decisión, unilateralmente, y no quedan muchas posibilidades de modificarla: guerra. El rol de los organismos internacionales y de la comunicad internacional, será el de aceptar la actitud del gobierno norteamericano o atenerse a las consecuencias.

  • La esencia de la “Doctrina Bush” es la de tratar la problemática del terrorismo desde una perspectiva militar y unilateral en vez de tratar el problema desde una perspectiva policial con una actitud universal; obligando al resto del mundo a subordinarse a las decisiones bajo el lema de “estas conmigo o estás contra mí”; retornando a los criterios de la “guerra fría”.

  • EUA prefiere el sistema de tribunales “especiales”, como el de la ex Yugoslavia, o el de Ruanda; en los que se puede juzgar a otros, pero no ser juzgado, en vez de reconocer la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia. Se retiró de ella en 1986 cuando fue condenado por el ataque contra Nicaragua, poniendo minas en sus puertos y financiando a la “contra”. En ese caso, la Corte rechazó las alegaciones de EUA de que estaba actuando bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU, en defensa de los vecinos de Nicaragua. Tampoco reconoce la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional.

  • Asistimos al fin de la soberanía, por motivo de la transnacionalización, el debilitamiento del Estado y también por el intervencionismo de EUA sin controles del CS de la ONU. Los Estados que son catalogados por EUA como “Eje del Mal” o “Estados Canalla o Bandidos”, han perdido la capacidad soberana de tomar decisiones. EUA tiene una gran capacidad para atacar y destituir autoridades caso Afganistán e Irak. ¿Tendrá igual o parecida capacidad para mantener la ocupación exitosamente?

  • La ONU no desempeñó ningún rol, que no fuera legitimar a través del CS las iniciativas y actividades de EUA. La Asamblea General está totalmente ausente, más allá de que es el órgano donde están representados todos los Estados miembros. Representa la verdadera “comunidad internacional”. La OTAN es la encargada de tomar decisiones sobre el futuro de la seguridad y el orden mundial. A la ONU se le dejó el papel de fuerza de paz y alimentaria.

  • En el caso Irak II (2003) al ver el gobierno norteamericano que parte de sus socios en la OTAN no le respondían incondicionalmente, decidió adoptar un nuevo sistema de intervención: las “coaliciones ad hoc”.

  • Estamos asistiendo a un fenómeno que no es novedoso, aunque lo llamamos con otro nombre: “globalización”, cuando deberíamos llamarlo expansión imperial.

  • Luego de oscilar durante años entre la pasividad y la sumisión ilimitada a los dictados estadounidenses, el CS de la ONU firmó su abdicación a favor de EUA con la resolución 1368 del 12 de septiembre del 2001. Ese texto parece únicamente declamatorio, pero debe leerse en relación con las disposiciones de la Carta. El Consejo de Seguridad, al considerar los ataques del 11 de septiembre como “una amenaza a la paz y a la seguridad internacionales”, hace suya la confusión de nociones introducida por el presidente George W. Bush. Sin hacer uso literal de la calificación de acto de guerra, presenta los atentados cometidos por personas privadas a partir del territorio estadounidense y por medio de aviones comerciales de compañías estadounidenses, como una acción internacional. Pero sobre todo, por ese acto se declara competente, dado que en el artículo 24 de la Carta los miembros de las Naciones Unidas “confieren al Consejo de Seguridad la responsabilidad principal del mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales”.

  • Con el pretexto de la lucha antiterrorista, el gobierno norteamericano acelera su estrategia de manejar unilateralmente al mundo, lo que genera peligrosos desequilibrios. En este rediseño empezaron a resquebrajarse conceptos geopolíticos históricos, uno de ellos es el del atlantismo que rigió las relaciones entre EUA y Europa desde la segunda guerra mundial y durante el período de la guerra fría. Para los europeos, la diplomacia norteamericana que diseñó más el Pentágono que el Departamento de Estado, la postura antiatlantista sólo promovía relegar y alienar a sus socios, limitados al deber de acompañar en silencio.

  • EUA muestra que es un Imperio con conductas imperialistas que se sirve de actores privados y estatales, que en algunos casos, denomina aliados o “coalición”. Muestra su aislacionismo unilateral al máximo en todos los frentes. Quiere demostrar que es el Imperio indiscutible y planetario. Quien no lo sirva u obedezca paga las consecuencias.

  • En Irak, se llevó a cabo una guerra buscada y planificada, a pesar de todas las advertencias de la ONU, un aparato militar abrumador atacó preventivamente, violando el derecho internacional. Se ignoraron todas las objeciones. Se menospreció al CS y se lo consideró irrelevante. Prevaleció la ley del poder.

  • Los pueblos perdieron el poder de decisión y de presión. Los gobernantes manejan los Estados a espaldas de los pueblos. El propio presidente Bush ha olvidado que la Carta de la ONU no habla de los “Estados”, sino de los “Pueblos”, particularmente cuando declaró que entendía que los pueblos se manifestaran contra la invasión a Irak, pero que no entendían el verdadero significado de lo que estaba haciendo. El mismo olvido han tenido Tony Blair y José María Aznar en cuyo último caso, el 90 % de la población se manifestó en contra de su decisión de acompañar a EUA en la guerra. Es el propio gobierno de EUA junto con sus “aliados” en la “coalición”, los que han decidido darle la espalda a la sociedad civil mundial, que mayoritariamente, y no en defensa de un dictador, sino de la racionalidad, se ha manifestado contra el intervensionismo ilegítimo e ilegal.

  • Europa está lejos de ser un contrapeso. Europa ha renunciado a ejercer el poder, privilegiando un orden de leyes y de reglas. Mientras Europa se maneja con un proyecto de expansión económica hacia el “Este”, EUA, se maneja con un proyecto de expansión militar hacia el “Este”, incorporando ex repúblicas soviéticas a la OTAN.

  • EUA, no sólo interviene en aquellos Estados que considera como peligrosos, sino que también busca distanciarse del resto de los poderes mundiales, en aras de una construcción imperial.

  • La racionalidad, fue sustituida por mitos primitivos como el de la división maniquea entre “el bien y el mal”, y correlativamente, entre pueblos y culturas buenas y malas.

  • Se viene una era de protectorados por diferentes motivos: resolver problemas de “democracia” según los criterios de EUA, problemas religiosos, humanitarios, etc.

  • Del desarrollo basado en la redistribución y políticas de Estado, se retrocedió al crecimiento lineal y al rol del mercado como regulador del desarrollo económico y social, favoreciéndose la flexibilización laboral y la apertura financiera.

  • La sociedad civil nacional y mundial, reacciona y acciona de manera creativa en la misma medida en que el Estado abandona o pierde la capacidad de respuesta y satisfacer las demandas, por causa del sector privado con fines de lucro, que logra imponer sus propias aspiraciones de rentabilidad.

  • La globalización coexiste con la fragmentación de Estados, la generación de mega-conglomerados geo-económicos y el transnacionalismo.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6267-7


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com