Tapa Orden Mundial Imperial

 

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Capítulo XXXV

EL PROBLEMA IRAN

¿CHOQUE ENTRE CIVILIZACIONES?

La Casa Blanca entendía que Teherán había enviado agentes a tres ciudades iraquíes para promover un Estado islámico. Se mostró preocupada por la posibilidad de que el gobierno iraní hubiera enviado agentes para impulsar su modelo de gobierno islámico y comenzar a ocupar el vacío de poder dejado por el depuesto régimen de Saddam Hussein. El gobierno norteamericano afirmó que se opondría a cualquier medida iraní “contra la democracia”. La organización de los chiítas en Irak, sorprendió a los funcionarios del gobierno de Bush. El vocero de la Casa Blanca Ari Fleisher dijo: “Le hemos dejado en claro a Irán que nos opondremos a cualquier interferencia externa en el camino de Irak hacia la democracia. La infiltración de agentes para desestabilizar a la población chiíta claramente entra en esa categoría”. EUA no tiene relaciones con Irán, ya que las rompió en 1979 cuando cayó el régimen del Sha Reza Pahlevi, impuesto por el gobierno norteamericano.

El gobierno estadounidense se manifestó sorprendido por la fortaleza y capacidad organizativa de los chiítas en Irak, y algunos funcionarios expresaron el temor por el posible surgimiento del fundamentalismo islámico en ese país. El Vocero de la Casa Blanca, Ari Fleisher comentó que el surgimiento chiíta, “demostrado por los cientos de miles de peregrinos en Kerbala, ha obligado a Estados Unidos a buscar aliados que llenen el vacío de poder dejado por la caída de Saddam Hussein. (....) Cuando el gobierno de Bush planificó el derrocamiento del régimen de Hussein, no apreció plenamente la fuerza de las aspiraciones chiítas”.

La situación en Irak era una ecuación compleja y el gobierno de EUA no estaba bien equipado para discernir cómo afrontaría esto.

Para el gobierno de George W. Bush, la situación era aún más complicada, porque EUA no mantenía relaciones diplomáticas con Irán, país donde la mayoría de la población es chiíta, lo mismo que en Irak. Esto dejó a los funcionarios estadounidenses en desconocimiento acerca de las metas e intenciones del gobierno iraní, patrocinador principal del Consejo Supremo para la Revolución Islámica. Esta agrupación chiíta integró el Comité, impulsado por Estados Unidos, que reunió a los principales representantes iraquíes, entre los que se encontraban además los dirigentes kurdos y sunnitas  [720].

El 24 de abril del 2003, el gobierno de Irán rechazó las acusaciones de EUA de estar “interfiriendo” para que Irak se convirtiera en una república islámica chiíta y respondió a las advertencias del gobierno norteamericano exigiendo que las tropas estadounidenses respetaran su frontera: “Es interesante que los norteamericanos, que han ocupado Irak, acusen ahora a los países vecinos de injerencia en ese país” [721].

EUA AUMENTA LAS PRESIONES

El 8 de mayo del 2003, EUA denunció que Irán desarrollaba un programa nuclear secreto con fines militares y comenzó a presionar a la comunidad internacional para que la ONU condenara al régimen de ese país por violar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

Irán es uno de los tres países que según el gobierno de Bush integran el “eje del mal”, desarrollan programas de armas de destrucción masiva y colaboran con las organizaciones terroristas.

La Casa Blanca acusó al régimen de Irán de haber avanzado en un programa secreto para obtener uranio enriquecido en una planta subterránea ubicada en Natanz, en la zona central del país.

La administración republicana planteó que la AIEA realizara una rigurosa inspección en las plantas nucleares iraníes y luego declarara que el régimen de Irán no cumplió con el TNP, del que es signatario desde 1970.

El gobierno iraní rechazó las acusaciones norteamericanas y dijo que esperaba que la AIEA avalara la utilización pacífica del programa nuclear de su país. El vocero del gobierno de Irán, Abdollah Ramazanzadeh, dijo que el programa era para generar energía eléctrica.

En la localidad de Bushehr, hay otra planta, construida con tecnología y asistencia de Rusia, le ha dado a Irán el conocimiento y la tecnología como para planificar otra planta para desarrollar armas de destrucción masiva, entienden los funcionarios norteamericanos. Al Baradei e inspectores del organismo de control internacional estuvieron en febrero del 2003 en la planta iraní.

Los halcones de la administración republicana, que se concentran en el Pentágono y en el Departamento de Estado, utilizan la enorme presencia militar en Irak en el juego de presiones sobre el régimen iraní.

El SubSecretario de Estado para No Proliferación Nuclear, John Wolf, planteó que el caso iraní representa el desafío más importante que jamás haya tenido el Tratado de No Proliferación. El funcionario, que trabaja junto al Secretario de Estado, Colin Powell, acusó a Irán de desarrollar un programa “clandestino” para alcanzar capacidad nuclear, que sólo tiene sentido si es parte de un plan de armas nucleares  [722].

EUA había iniciado conversaciones con Irán, pero decidió interrumpirlas indefinidamente, tras atentados que se llevaron a cabo en Arabia Saudita, aduciendo información de inteligencia que indicaba que albergaba a los miembros de Al Qaeda que presuntamente los provocaron. Bush notificó a Irán, a través de enviados de Suiza, Gran Bretaña y la ONU, que sólo reanudaría las conversaciones sobre cuestiones regionales y de seguridad cuando se tomaran medidas contra Al Qaeda. Las conversaciones debían llevarse a cabo en Ginebra el 21 de mayo del 2003, pero fueron canceladas por la Casa Blanca.

Los supuestos vínculos entre la red Al Qaeda e Irán son controvertidos. Cuando esa organización se encontraba en Afganistán, Irán estuvo varias veces a punto de atacar militarmente ese país e incluso cerró las fronteras cuando EUA atacó a Kabul.

De todas formas debe tenerse en cuenta que Irán, tiene el mayor yacimiento de gas del mundo  [723].

EUA puso en marcha una agresiva acción política y de inteligencia para desestabilizar y tumbar al gobierno de Irán acusándolo de protección de miembros de Al-Qaeda que, presuntamente, cometieron atentados en Arabia Saudita, y también, de desarrollar un programa nuclear secreto con fines militares.

El plan fue generado por el Pentágono, cuyo titular, el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, fue el principal impulsor de la expansiva política exterior para Medio Oriente de la administración del presidente George W. Bush.

Rumsfeld y la titular del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, Condoleezza Rice, acusaron al gobierno de Irán de proteger en su territorio a los terroristas de Al-Qaeda que, según las sospechas del gobierno de Bush, fueron los responsables del atentado del 12 de mayo del 2003 en Riad, en el que murieron 34 personas.

El embajador de Irán en la ONU, Javad Zarif, dijo que su país estaba comprometido en la guerra contra el terrorismo y rechazó las acusaciones de EUA: “Hemos tenido a varios miembros de Al-Qaeda en custodia y los mantenemos todavía detenidos; los interrogatorios continúan y una vez que procesemos la información la pasaremos a los gobiernos amigos. (...) Si Estados Unidos está interesado en reducir tensiones, Irán está preparado para hacer lo mismo, pero si Estados Unidos sólo quiere hablar el lenguaje de la presión, entonces Irán irá a resistir”.

El proyecto del Pentágono contemplaba ejercer una fuerte presión contra el régimen islámico de Irán, lo que desencadenaría una revuelta popular de la oposición que terminaría con el derrocamiento del gobierno  [724].

EL CASO SIRIA

George W. Bush en la finalización de la etapa de invasión a Irak, comentó que “Siria tenía armas químicas, pero cada situación requeriría de una respuesta diferente”. Por un lado, el gobierno de EUA presionó a Siria para que desistiera de ayudar al decapitado régimen iraquí y, por otro, dejó la puerta abierta a posibles conversaciones multilaterales con Corea del Norte: “la gente tiene que saber que nos tomamos en serio el frenar la propagación de armas de destrucción masiva y que cada situación requiere una respuesta diferente. (...) Estamos haciendo buenos progresos con Corea del Norte. Hemos dejado claro que creemos que la mejor forma de afrontar su proliferación nuclear es a través de un foro multinacional. Parece que eso podría llegar a concretarse” [725].

El primer ministro británico, Tony Blair, dijo el 14 de abril del 2003, ante la Cámara de los Comunes que “no hay planes para invadir Siria”, tras la caída del régimen iraquí de Saddam Hussein. Blair manifestó que había hablado con el presidente de Siria, Bachar al Asad, quien le prometió que las autoridades de su país abortarían cualquier intento de cruzar la frontera por parte de colaboradores de Saddam Hussein que quisieran escapar de Irak. El Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, aumentó la presión sobre Siria al decir, tras una reunión con el canciller kuwaití, el jeque Mohammad al-Salem al-Sabah, que EUA estaba considerando la imposición de “medidas económicas, diplomáticas o de otra naturaleza”.

El Ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, indicó en Bahrein que Siria no era el próximo objetivo militar después Irak, y que no existía una lista de “próximos países” para ser atacados: “No perseguimos a ningún país”, pero de todas formas, “Siria tiene que contestar varias preguntas importantes y empezar una agenda de discusiones”.

A comienzos de abril del 2003, el Secretario de Defensa de EUA, Donald Rumsfeld, había acusado a las autoridades sirias de facilitar equipos militares al gobierno de Irak, circunstancia que EUA tendría presente. La posición dura del gobierno norteamericano, contrastó con la postura más moderada del Reino Unido, su aliado, que era partidario del diálogo con Siria para salvaguardar la frágil estabilidad del Medio Oriente  [726].

El Ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Abdalá Gul, dijo el 14 de abril del 2003 en conferencia de prensa conjunta con el Ministro israelí de Relaciones Exteriores Silvan Shalom, que la guerra encabezada por EUA debía ser confinada a Irak e insistió que Siria no debía ser el nuevo blanco de la coalición. Sin embargo, Shalom puso en entredicho el papel de Siria en la guerra de Irak y señaló que ese país “debe explicar por qué permitió la huida a su territorio de funcionarios iraquíes”. Acusó además a Siria de albergar organizaciones terroristas [727].

Antes de iniciar la invasión contra Irak, ciertos miembros del gobierno de George W. Bush, por ejemplo, Richard Perle y comentaristas de medios conservadores plantearon la posibilidad de invadir también a Siria.

El régimen sirio expresó claramente su oposición a la guerra en Irak, estigmatizada por el presidente Bashir Assad y otros altos funcionarios como una “guerra de agresión”. Assad declaró que la “resistencia del pueblo árabe” a la invasión norteamericana se había extendido por toda la región, Assad se refirió al número creciente de “voluntarios” que partieron de Siria y otros países árabes a luchar junto a los soldados de Saddam Hussein. Los árabes, resistirían los intentos norteamericanos de “reordenar la región como mejor les parezca” con el fin de controlar su riqueza petrolera y complacer a Israel. Y pidió que se aplicara el Pacto Arabe de Defensa Mutua.

Sin embargo, un aspecto poco difundido de las relaciones sirio-norteamericanas; desde los ataques terroristas del 11 de septiembre, en Nueva York y Washington, pareciera haberse intensificado la cooperación entre ambos países en materia de seguridad. Los servicios de inteligencia sirios proveyeron mucha información valiosa sobre las actividades de Muhammed Atta y otros presuntos partícipes en esos ataques, y acerca de otras operaciones de Al-Qaeda. Compartieron incluso con sus colegas norteamericanos alguna información respecto del aprestamiento militar iraquí en las semanas previas a dichos ataques. Los gobernantes sirios de los últimos treinta años han demostrado su habilidad para apostar a dos puntas.

Siria mantiene buenas relaciones políticas y económicas con Rusia, China y varios miembros clave de la UE, en especial Francia, con una actitud paternalista hacia su antigua colonia y su presidente  [728].

Rusia demandó al gobierno de EUA mostrar moderación en sus discusiones con Siria. El encargado de la diplomacia de la UE, Javier Solana, hizo un pedido similar: “La región atraviesa un proceso muy difícil y creo que sería mejor hacer declaraciones constructivas para ver si podemos calmar la situación”  [729].

El gobierno de Siria instó al CS de la ONU el 15 de abril del 2003, a que aprobara una resolución que convirtiera al Medio Oriente en “zona libre de armas de destrucción masiva”. De acuerdo con la propuesta, también se exigiría a los gobiernos de la región que ratificaran varios acuerdos de control de armamentos, entre ellos la Convención de Armas Químicas de 1993. El proyecto recuerda que Irán, Egipto y la propia Siria propusieron en el pasado, establecer en la región una zona libre de armas nucleares. Analistas políticos indicaron que el proyecto de resolución no sería bien recibido por Israel. De acuerdo con el gobierno de Siria, Israel posee un arsenal nuclear. Mientras tanto EUA acusó a Siria de “desarrollar armas de destrucción masiva y de albergar a terroristas” [730].

Fuerzas de la coalición anglo-estadounidense pasaron a los hechos, al cortar el 15 de abril del 2003 un oleoducto que transporta petróleo desde Irak hacia el territorio sirio. El anuncio lo formuló en Washington el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Desde el Pentágono se argumentó que el petróleo que por allí se enviaba constituía una violación a las sanciones impuestas por la ONU a los iraquíes tras la invasión de Kuwait, en 1990, que les impedía exportar crudo a menos que el organismo lo autorizara expresamente y sólo a cambio de alimentos. Siria recibía unos 200.000 barriles diarios de petróleo, por los que pagaba 14 dólares por unidad; un valor equivalente a la mitad del precio mundial.

El Secretario de Estado Colin Powell dijo que “Esperamos que Siria entienda que existe un nuevo ambiente en la región con el final del régimen de Saddam Hussein y deberá reconsiderar sus políticas de los pasados años y entender que hay mejores opciones que las que tomó”. Se habló de la posibilidad de una invasión, aunque fue desmentida por Colin Powell. No obstante, medios de prensa británicos citando fuentes de los servicios de Inteligencia estadounidense, publicaron que fue la Casa Blanca la que frenó los planes militares que estaba desarrollando el Pentágono. Sin embargo, la Consejera para Seguridad Nacional del presidente George W. Bush, Condoleezza Rice, comentó en Egipto que “todas las opciones están abiertas”.

El gobierno sirio, calificó de “fabricados” los cargos que el gobierno de EUA presentó ante el CS de la ONU. En un comunicado oficial, notificó: “condenamos las amenazas infundadas de los norteamericanos”. El gobierno también insistió en que se pusiera fin a la “ocupación de Irak por EUA y Gran Bretaña” y reclamó que se permita al pueblo iraquí “decidir sobre el futuro de su país, su régimen político y su nuevo gobierno. (...) Estas amenazas y acusaciones fabricadas tienen como objetivo presionar a Siria para que cambie su política nacional, coinciden con las provocaciones israelíes y sirven a los intereses de Israel”. Por su parte, el Primer Ministro israelí, Ariel Sharon, pidió el 15 de abril del 2003 a la Casa Blanca que ejerciera una mayor presión sobre Siria tras la caída de Saddam Hussein: “Esto no significa que EUA vaya a la guerra, sino una intensa presión diplomática y económica” [731].

El embajador norteamericano ante la ONU, John Negroponte, al presentar al CS la acusación de que Siria desarrollaba armas químicas y de destrucción masiva, informó: “Hemos expresado también nuestra preocupación por otras cuestiones que afectan nuestra relación bilateral con Siria, como el apoyo del terrorismo, en concreto del grupo Hezbollah, lo que representa un obstáculo para el proceso de paz”.

El Embajador sirio ante la ONU dijo que su país había firmado el Tratado de No Proliferación de armas nucleares y el Protocolo de Garantías, y que el único país que no ha firmado estos acuerdos era Israel, “que todo el mundo sabe que tiene armas de destrucción masiva. (...) Además, periódicamente envían inspectores de la ONU a mi país, que someten a informes, y está claro que no hay armas de destrucción masiva. (...) En el caso de Hezbollah, es un grupo de resistencia libanesa creado en 1981 como reacción a la ocupación israelí del Líbano” [732].

El Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell procedente de Albania, donde aseguró su ayuda para un pronto ingreso de ese país a la OTAN, viajó el 3 de mayo del 2003 a la capital de Siria, Damasco,.para dialogar con el presidente del país, Bashar Al Assad, y el Ministro de Relaciones Exteriores, Faruk el Shara, sobre el proceso de paz en Medio Oriente y las tensas relaciones que mantuvieron ambos Estados.

Durante la guerra en Irak, EUA había advertido a Siria que no debía permitir el ingreso al país de simpatizantes y funcionarios del derrocado presidente iraquí. Acusó a su gobierno de desarrollar armas químicas, en una actitud similar a la que tuvo con el régimen de Irak antes del comienzo del conflicto.

El objeto de la visita fue también el tratamiento del apoyo que Siria otorgaba a diversas organizaciones palestinas, entre ellos Hamas y la Jihad Islámica. Estas organizaciones son calificadas por EUA como terroristas, al igual que Hezbollah en el Líbano. El gobierno Sirio argumentó que Hezbollah no constituia un grupo terrorista, a la vez que las nueve organizaciones radicales o militantes palestinas que se encuentran en la mira de EUA sólo tienen en Damasco oficinas de información y no planificaban ningún ataque desde Siria.

En cuanto a los cargos de EUA sobre las armas de destrucción masiva, el gobierno sirio manifestó que no permitiría inspecciones unilaterales, pero que propondría que Medio Oriente, inclusive Israel, fuera liberado de todo el armamento de ese tipo.

El otro cargo estadounidense, acerca de que los sirios protegían a funcionarios del ex régimen iraquí también fue negado  [733].

El viaje de Powell a Siria puso fin a semanas de tensión entre el gobierno estadounidense y el sirio. Powell describió su diálogo con Assad como “franco, y destacó que, aunque no hayan sido incluidas en el plan de paz para Medio Oriente, las preocupaciones de Siria y Líbano serán abordadas en un documento separado”.

En su periplo, Collin Powell continuó viaje hacia Líbano. En una conferencia de prensa en Beirut junto al Ministro de Relaciones Exteriores libanés, Jean Obeid, advirtió que los ataques promovidos por el grupo islámico Hezbollah contra objetivos en el norte de Irak tenían que cesar: “Hacemos hincapié en los riesgos de la continuidad de las actividades terroristas de Hezbollah en la región y en todo el mundo. (...) De la misma forma, enfatizamos la importancia de mantener la calma a lo largo de la frontera sur del Líbano”, haciendo referencia a la frontera con Israel. “Creemos que llegó la hora de que el ejército libanés se desplace a la frontera y ponga fin a la presencia armada de la milicia de Hezbollah”.

El objetivo central del viaje de Powell al Líbano fue para lograr apoyo para la iniciativa elaborada por EUA, la UE, Rusia y la ONU encaminada a poner fin al conflicto palestino-israelí y a la creación de un Estado palestino en el plazo de dos años  [734].

La iniciativa fija tres fases para llevar a cabo un plan que incluye la declaración del nuevo Estado palestino e intenta alcanzar una solución para la traza de las fronteras entre ambas naciones y el retorno de los refugiados palestinos.

El ministro de Asuntos Exteriores libanés, Jean Obeid, insistió en que el Líbano “busca la paz y que se respeten los derechos de los palestinos. (...) Líbano está contra el terrorismo. (...) Israel no podrá vivir en paz, si no se alcanza una solución global al conflicto árabe-israelí”, haciendo alusión a las exigencias de Siria y Líbano de que el Estado judío se retirara de la meseta siria del Golán y de las granjas de Chebaa  [735].

EL CASO COREA DEL NORTE (2003)

La crisis entre Corea del Norte y EUA estalló en octubre del 2002, cuando el gobierno norteamericano afirmó que el gobierno norcoreano había admitido la violación de un acuerdo firmado con el gobierno de Bill Clinton en 1994, en el que se había comprometido a suspender su programa atómico a cambio de petróleo norteamericano. Tras la acusación, EUA interrumpió el suministro de crudo. Corea del Norte negó haber hecho tales declaraciones, pero afirmó su derecho soberano a desarrollar un programa nuclear. Echó a los observadores que supervisaban sus actividades atómicas y abandonó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

En la primera reunión para negociar, fuentes del gobierno estadounidense fueron citadas afirmando que Corea del Norte confirmó poseer armas nucleares durante las conversaciones realizadas a partir del 23 de abril del 2003 en Pekín. Corea del Norte quería que EUA cambiara su “actitud hostil”. Por eso, las conversaciones entre ese país, China y Estados Unidos sobre el programa nuclear norcoreano finalizaron repentinamente, un día antes de lo previsto. Lo anunció el Secretario de Estado de EUA, Colin Powell, que además denunció las amenazas del gobierno norcoreano: “Corea del Norte no debería abandonar la reunión de Pekín con la impresión de que Estados Unidos será intimidado por declaraciones belicosas o amenazas. (...) Lo que está claro, es que Washington no responderá a las amenazas. (...) Las discusiones que tuvieron lugar en Pekín no deberían dejar la menor impresión de que Estados Unidos, sus socios y las naciones de la región se sentirán intimidados por declaraciones belicosas, amenazas o acciones que piensan que les acarrearán mayor atención o que nos obligarán a hacer concesiones que de otra forma no haríamos. (...) Tendrían que estar muy mal asesorados para adoptar ese camino”.

Mientras estadounidenses y norcoreanos celebraban su segundo día de negociaciones en Pekín, programadas del 23 al 25 de abril del 2003, el gobierno de Corea del Norte había advertido, en un comunicado emitido por la agencia de noticias estatal norcoreana KCNA, que una guerra con EUA podía estallar “en cualquier momento” debido a la política “hostil” de ese país: “La guerra de Irak, lanzada por Estados Unidos pese a la oposición unánime de la comunidad internacional, demuestra a todos los Estados soberanos que sólo una fuerte intimidación física puede proteger la soberanía de un país”  [736].

George W. Bush acusó a Corea del Norte de utilizar el chantaje en el tema nuclear: “a Estados Unidos no se le debe amenazar”  [737].

Pese a la victoria militar de EUA en Irak, y la ratificación por parte de George W. Bush del poder de las armas para doblegar a los miembros “del eje del mal”, el gobierno de Corea del Norte, uno de los miembros de ese eje, amenazó a EUA con su capacidad nuclear. La estrategia de este país ha sido enarbolar la antigua doctrina de la Guerra Fría sobre la mutua destrucción asegurada para obligar a EUA a reanudar los suspendidos programas alimenticios y de energía que son vitales para su supervivencia.

Su capacidad misilística le permite alcanzar la costa occidental de EUA. Cualquiera de esos misiles podría arrasar las bases norteamericanas en el sur de la península de Corea, o en Tokio.

La política norcoreana adoptó la forma de un laberinto, no sólo por las características del régimen norcoreano, sino por el peligro y la existencia de China, entre otras alianzas de Corea del Norte, que podrían generar un balance imprevisible si el conflicto continúa creciendo. Esta crisis está obligando a una reconfiguración estratégica de toda esa región asiática.

El padre de la bomba nuclear paquistaní, Ayub Qaader Khan, ha visitado Corea del Norte 13 veces. A cambio de esa ayuda esencial, Pakistán obtuvo tecnología clave para el desarrollo de su estructura misilística apuntada a la India [738].

Corea del Norte presentó el 28 de abril del 2003, un plan de reducción de su capacidad nuclear, a cambio de obtener ventajas económicas y políticas de EUA. Entre las demandas, estaban la normalización total de los vínculos con EUA, garantías de seguridad, asistencia económica, provisión de petróleo y otras ventajas para la obtención de energía sin el uso de la industria nuclear.

El vocero del Departamento de Estado de EUA, Richard Boucher comentó el 28 de abril del 2003, que su gobierno no consideraría los pasos demandados por Corea del Norte “hasta que haya una verificable e irreversible finalización de los programas nucleares”.

El gobierno estadounidense busca implicar a otros países para llegar a una solución multilateral en caso de arribar a un acuerdo negociado con Corea del Norte sobre la crisis nuclear. Entre otros a Corea del Sur, Japón, China, Rusia y Australia.

El Primer Ministro japonés, Junichiro Koizumi, estimó que la crisis norcoreana debía ser tratada de forma “muy prudente y pacíficamente. (...) Frente a Corea del Norte debemos actuar de forma diferente de las medidas adoptadas contra Irak” [739].

El 12 de mayo del 2003, declaró nulo el un acuerdo suscripto con Corea del Sur en 1992 para mantener la península coreana libre de armas nucleares y citó como motivo una “siniestra” agenda de EUA: “El acuerdo conjunto para mantener la península coreana libre de armas nucleares ha sido anulado debido a la política siniestra y hostil de Estados Unidos hacia Corea del Norte”. El acuerdo era el último instrumento legal que le impedía a Corea del Norte desarrollar armas nucleares. En enero del 2003, había denunciado el TNP.

Corea del Norte acusó a EUA de querer invadirla, utilizando como pretexto la disputa nuclear: “Hemos comprendido que mientras Estados Unidos no abandone su política hostil hacia el Norte, los esfuerzos por mantener libre la península coreana no son sino una ilusión”  [740].



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6267-7


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[720] La Posguerra: Crece el Protagonismo de la Mayoría Musulmana en Irak, en Diario La Nación, Buenos Aires, 24 de Abril del 2003.
[721] Enérgica Respuesta de Irán a EUA, en Diario La Nación, Buenos Aires, 25 de Abril del 2003.
[722] Rosales, Jorge, EUA: Irán Tiene un Plan Nuclear Secreto, en Diario La Nación, Buenos Aires, 9 de Mayo del 2003.
[723] Wright, Robin, EUA se Endurece con Irán y Rompió Todo Diálogo, en diario Clarín, Buenos Aires, 22 de Mayo del 2003.
[724] Rosales, Jorge, La Posguerra: Teherán, en la Mira, en Diario La Nación, Buenos  Aires,  26 de Mayo del 2003. También, Irán: Washington Alienta una Rebelión, en Diario Clarín, Buenos Aires, 26 de Mayo del 2003.
[725] Bush: “Siria Tiene Armas Químicas”, en Diario La Nación, Buenos Aires, 14 de Abril del 2003.
[726] Blair: “No Hay Planes Para Invadir Siria”, en Diario La Nación, Buenos Aires, 14 de Abril del 2003.
[727] Turquía Reclama que el Conflicto no se Extienda a Siria, en Diario La Nación, Buenos Aires, 14 de Abril del 2003.
[728] Abdulhamid, Ammar, Después de Irak, Siria, en Diario La Nación, Buenos Aires, 14 Abril del 2003.
[729] Heredia, Lourdes, Powell Amenaza a Siria con Sanciones, en BBC Mundo en español, 14 de Abril del 2003. http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/newsid_2947000/2947857.stm.
[730] Siria Pide a la ONU Prohibición de Armas, en BBC Mundo en español, 16 de Abril del 2003.
[731] EUA se Endurece con Siria y le Cierra un Oleoducto, en Diario Clarín, Buenos Aires, 16 de Abril del 2003. También, Powell Advirtió a Siria que Puede Sufrir Consecuencias, en Diario Clarín, Buenos Aires, 5 de Mayo del 2003. Igualmente, La Posguerra: las Gestiones de Estados Unidos en la Región, en Diario La Nación, Buenos  Aires,  5 de Mayo del 2003.
[732] EUA Denunció que Siria Desarrolla Armas de Destrucción Masiva, en Diario La Nación, Buenos Aires, 16 de Abril del 2003.
[733] En Siria, Powell Busca Bajar la Tensión, en Diario Clarín, Buenos Aires, 3 de Mayo del 2003. También, Powell Arribó a Siria Para Exigir un Cambio Radical de su Política, en Diario La Nación, Buenos Aires, 3 de Mayo del 2003.
[734] Powell dice que Siria e Líbano Deben Hacer Más por la Paz en Medio Oriente, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 4 de Mayo del 2003.
[735] EUA pidió el apoyo de Siria a su plan, en Diario La Nación, Buenos Aires, 4 de Mayo del 2003.
[736] Corea del Norte: se Estanca el Diálogo, en BBC Mundo en español, 24 de Abril del 2003. http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/newsid_2974000/2974059.stm. También, Abrupto Final de las Negociaciones en China Entre EUA y Norcorea, en Diario Clarín, Buenos Aires, 24 de Abril del 2003.
[737] Corea del Norte y EUA Discrepan, en BBC Mundo en español, 25 de Abril del 2003. http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/newsid_2974000/2974779.stm.
[738] Otra Provocación del Socio Más Temido del “Eje del Mal”, en Diario Clarín, Buenos Aires, 25 de Abril del 2003.
[739] Norcorea Propone a EUA Reducir su Arsenal Nuclear, en Diario Clarín, Buenos Aires, 29 de Abril del 2003.
[740] Corea del Norte declara nulo un acuerdo sobre armas nucleares con el Sur, en CNN en español, 12 de Mayo del 2003, http://www.cnnenespanol.com.