Tapa Orden Mundial Imperial

 

Home






Capítulo XXXIII

“PROYECTO PARA EL NUEVO SIGLO AMERICANO”

LA IDEOLOGIA DE LA GUERRA

Documentos de un think tank integrado por Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa de George W. Bush, Richard Cheney, su Vicepresidente y Jeb Bush, su hermano y gobernador de Florida, confirman que la decisión de derrocar a Saddam Hussein se tomó mucho antes del 11 de septiembre del 2001. En 1998, en el “Project for the New American Century”, (PNAC), ya hablaban de operar fuera del marco de la ONU, de la “vieja Europa”, del “eje del mal”, y de la necesidad de imponer la supremacía de EUA por la fuerza. Muchos de los conceptos que se han escuchado en boca del presidente y de sus miembros del gabinete, como el de la “vieja Europa”, “la guerra preventiva” y el “eje del mal”, emergieron en 1998.

En el documento ya se abogaba por un drástico aumento en el presupuesto militar, “ya que las fuerzas armadas son simplemente demasiado chicas para las misiones que deben emprender”.

En una carta, fechada el 26 de enero de 1998, y firmada por Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, SubSecretario de Defensa, Richard Perle, ex jefe de asesores de Rumsfeld, y John Bolton, SubSecretario de Estado para Control de Armamentos y Seguridad Internacional, elevada al entonces presidente Bill Clinton, lo instaban a acabar con el régimen de Saddam Hussein, que representaba una amenaza para “la seguridad y los intereses norteamericanos” a la vez que mencionaban el peligro que “una significante porción de las fuentes mundiales de petróleo” se mantuviera en manos enemigas; para ello apoyaban una intervención armada en Irak argumentando el unilateralismo: “En ningún caso, la política norteamericana puede continuar siendo lesionada por una insistencia equivocada sobre la unanimidad en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”.

Simultáneamente, aprovechaban la oportunidad para criticar “la falta de liderazgo” de la administración Clinton en temas de política exterior y el debilitamiento del poder militar estadounidense, producto de la merma en los gastos de defensa. En un documento, comparaban los gastos durante el gobierno de John F. Kennedy cuando el 9% del PBI norteamericano se destinaba a la defensa y el 6% durante la era de Ronald Reagan. En la etapa Clinton, EUA destinada el 3,4% y el Pentágono pretendía un incremento de entre el 3,8 y el 4% para el 2007.

En la visión del think tank, financiado por tres fundaciones con importantes intereses en la industria armamentística y el negocio petrolero en Medio Oriente, EUA estaba llamado a jugar un papel mucho más preponderante del que venía ejerciendo; un liderazgo global indiscutido en un escenario claramente unipolar, sustentado en su supremacía militar.

En sintonía con esta idea, según una declaración de principios firmada en 1997 por Richard Cheney, Jeb Bush, Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz, se debía “desafiar a los regímenes hostiles a nuestros intereses y valores y aceptar la responsabilidad del liderazgo único de EUA para preservar y extender un orden internacional favorable a nuestra seguridad, prosperidad e intereses”.

Con conceptos que remiten al origen fundacional de la guerra preventiva, decían “que la historia del siglo XX debería habernos enseñado lo importante que es moldear las circunstancias antes de que las crisis emerjan, y frenar amenazas antes de que lleguen a ser extremas”.

Los cimientos sobre los cuales EUA podría ejercer un dominio global indiscutido aparecen desarrollados en otro documento aparecido en septiembre del 2000 titulado “Reconstruyendo las Defensas de EUA. Estrategia, Fuerzas y Recursos para un Nuevo Siglo”. Postula, entre otras cosas, la necesidad de elevar el gasto en defensa para, llegado el caso, librar eficazmente batallas simultáneas en diferentes frentes. Las acciones bélicas constituyen la única herramienta disuasiva por medio de la cual se puede alcanzar la paz global. El documento exhorta a impedir el auge de un gran poder rival, ya que las misiones pacificadoras “exigen del liderazgo estadounidense y no el de la ONU”. El concepto apuntaba primero a la UE, donde se vislumbraba una vieja mentalidad europea, que ha renunciado a ejercer su poder y que no compartía la visión del mundo de EUA.

Por otra parte, la intención de estimular en China un cambio de régimen, se haría posible a partir de la presencia de fuerzas estadounidenses en el sudeste asiático. Este poder disuasivo junto al de sus aliados forjaría un proceso de democratización. A su vez, se insta a incrementar el número de tropas en las bases de Okinawa en Japón y en Corea del Sur. A Corea del Norte, Irán, Libia y Siria los señala como “países peligrosos” y dice que su existencia justifica la implementación de un “sistema de control y mando en todo el mundo”.

Como Irán podría representar una amenaza mucho mayor a los intereses norteamericanos en la región que la del régimen iraquí, las bases estadounidenses en Kuwait y Arabia Saudita deberían mantenerse operativas por tiempo indeterminado, a pesar de la negativa del reino saudita. Lo ideal, sería reforzar aún más el poder militar en el Golfo Pérsico, incluso si en el futuro las relaciones bilaterales con Irán llegaran a mejorar.

Con postulados de dominación similares, aunque en otras áreas, se refiere también al control absoluto del ciberespacio, ya que los enemigos de EUA tendrían en la red una herramienta de descrédito de los valores y principios americanos, y también la materia prima para ataques electrónicos.

En otro capítulo se alienta a que EUA desarrolle armas biológicas no letales, aunque fuesen prohibidas, “ya que las guerras del futuro se librarán en escenarios y con herramientas no convencionales”.

EUA dio un paso mayor en el desarrollo de una nueva generación de armas nucleares, mientras se encarga de invadir países a los que acusa de tener armamento de destrucción masiva. Una comisión del Senado aprobó el 9 de mayo del 2003, un proyecto que pone fin a 10 años de prohibición de la investigación sobre bombas atómicas pequeñas para uso en el campo de batalla, y para una nueva versión nuclear de las poderosas “rompe bunker”. La ley de defensa anual incrementará el financiamiento destinado a un sitio de armas nucleares ubicado en Nevada, lo que permitiría al Pentágono reiniciar los ensayos atómicos.

La administración de Bush, en un cambio mayor en la doctrina de armas nucleares de EUA, se ha estado moviendo para desarrollar más opciones en el campo del arsenal nuclear para manejar con mayor facilidad a las amenazas emergentes, como los profundos bunker donde adversarios potenciales pueden esconder misiles.

Desde el fin de la Guerra Fría, EUA no desarrolló nuevas armas nucleares debido a que venía trabajando con Rusia en la reducción de sus arsenales atómicos.

El nuevo rumbo de la administración Bush generó alarma entre los defensores del control de armas. La preocupación radica en que la expansión del arsenal nuclear norteamericano podría alentar a otros países a una escalada armamentista en detrimento de los frágiles esfuerzos internacionales de no proliferación [682].

Todos estos principios reasegurarían el rol y la responsabilidad pacificadora de EUA, por cuanto no existe otro Estado fuerte que pueda cumplir con esa importante tarea.

El PNAC entiende que las decisiones importantes de la política exterior norteamericana no pueden estar sujetas al consenso mayoritario de la ONU. Gary Schmitt, director ejecutivo del PNAC, esgrime que la arquitectura de la ONU funciona no sobre la base de la voz desinteresada de la comunidad internacional, sino del interés particular de cada uno de los miembros del CS. Ilustra este concepto con las resoluciones en los casos de Irak, Ruanda y Kosovo  [683]. De una manera más indirecta, eleva el papel de la OTAN por sobre el de la ONU en los procesos de paz y le adjudica a la primera una mayor efectividad dentro de la operatividad de los organismos internacionales.

Una semana antes de que Colin Powell dijera en la reunión de Bruselas, que los miembros de la OTAN podrían cumplir tareas en el proceso de paz en la posguerra iraquí y que la ONU podría administrar la ayuda humanitaria, una declaración del PNAC ya se había expedido sobre el asunto: “Dada la capacidad y experiencia de la OTAN esta alianza debería involucrarse lo antes posible en los esfuerzos de la posguerra. En particular, la OTAN debería apoyar activamente los esfuerzos para brindar seguridad y destruir todo el stock de armas de destrucción masiva y los lugares donde se las producen”.

¿Significa esto el paso a la historia de los inspectores de armas de la ONU y el debut de la OTAN en esas funciones? [684]

EUROPA LEJOS DE SER UN CONTRAPESO

Según Robert Kagan [685], uno de los mayores ideólogos de la administración Bush, europeos y norteamericanos no comparten en lo más mínimo su visión del mundo. La razón fundamental es que Europa ha renunciado a ejercer el poder, privilegiando un orden de leyes y de reglas: “Es hora de dejar de fingir que los europeos y los norteamericanos comparten una visión común del mundo o, incluso, que ocupan el mismo mundo. En la importante cuestión del poder, la eficacia del poder, la moral del poder y el deseo de poder, las perspectivas de los norteamericanos y de los europeos son divergentes. (...) Europa le está dando la espalda al poder o, para ponerlo de manera diferente, se está moviendo más allá del poder para entrar en un mundo de leyes y reglas y negociaciones y cooperación transnacionales que los autocontienen. Está entrando en un paraíso de paz y relativa prosperidad; la realización de la Paz Perpetua, de Kant. (...) EUA, mientras tanto, continúa empantanado en la historia, ejerciendo el poder en el mundo anárquico de Hobbes, donde las leyes y reglas internacionales son poco fiables y donde la verdadera seguridad y la defensa y promoción del orden liberal todavía dependen de la posesión y uso del poderío militar.”

Kagan, está en desacuerdo con la idea de que la UE, tal cual la sueña Jacques Chirac, pueda funcionar a futuro como un contrapeso al poder estadounidense. Afirma que la segunda guerra mundial destruyó a los países europeos como potencias globales. Y que su inhabilidad en la posguerra para mantener los imperios coloniales en Asia, Africa y Medio Oriente, obligó a los europeos a renunciar a más de cinco siglos de dominio imperial. Cuando en los ‘90, tras el Tratado de Maastricht, surgió la promesa de una Europa fuerte como una unidad política y económica, muchos creyeron que era posible recapturar aquella grandeza, estrenando una nueva forma política. Pero expandir su rol estratégico fuera del continente, constituía de por sí un objetivo poco razonable.

No solo los europeos no deseaban pagar para construir una fuerza de magnitud que pudiera operar fuera del continente, sino que tampoco estaban dispuestos a volcar recursos en fuerzas armadas listas para encarar cualquier acción militar en su propio suelo sin la ayuda de EUA. En vez de observar el colapso de la URSS como una ventaja para ejercitar “los músculos globales”, los europeos vieron la oportunidad de “cobrar los cuantiosos dividendos que dejaba la paz”. Así, sus capacidades militares quedaron visiblemente rezagadas durante los ‘90 en comparación a las de EUA. En el mismo período, durante la administración de Bush padre, las fuerzas estadounidenses participaron de la invasión a Panamá, en 1989, de la Guerra del Golfo, en 1991, y de la intervención en Somalia, en 1992. En la etapa Clinton, hubo también intervenciones en Haití, Bosnia y Kosovo.

Para Kagan es claramente la historia y la abismal brecha entre una y otra fuerza la razón primordial por la cual se han creado percepciones diferentes respecto de cuáles deberían ser, por ejemplo, las estrategias a seguir con Irak. Por esta misma razón, ya en junio del 2002, Kagan aseguraba que los norteamericanos tendían al unilateralismo y a operar por fuera de las estructuras internacionales cuando lo consideran útil y necesario  [686].

La pregunta es: ¿cuánto tiempo puede mantener este ritmo de gasto militar e intervencionismo unilateral EUA, manteniendo aislada e inactiva al resto de la comunidad internacional, y además con un gran déficit presupuestario, comercial y de cuenta corriente?

¿POSIBILIDAD DE FORTALECIMIENTO EUROPEO?

El “Frente de la paz” europeo desafió militarmente al “Frente de la guerra” encabezado por EUA en una mini cumbre que Francia, Alemania, Bélgica y Luxemburgo celebraron el 29 de abril  del 2003 en Bruselas, sin invitar a Gran Bretaña y España. Se anunciaron siete medidas para reforzar la seguridad europea y se implementó la “creación de una capacidad europea de reacción rápida” basada en la brigada franco-alemana, integrada por comandos belgas y elementos de reconocimiento de Luxemburgo, sin esperar las decisiones de sus pares europeos.

Un día después de que el primer ministro Tony Blair acusara a Francia de querer crear una rivalidad europea con EUA y rechazara la Europa de Chirac, la mini cumbre de Bruselas de presidentes y primeros ministros de la Vieja Europa avanzó en su proyecto de crear una fuerza militar europea, que los atlantistas podrían ver como una rival de la OTAN.

El presidente francés, Jacques Chirac, el canciller alemán Gerhard Schroeder, el premier belga, Guy Verhofstadt, y el luxemburgués Jean Claude Juncker, anunciaron el desarrollo de una capacidad europea de reacción rápida, el establecimiento de un comando europeo de transporte aéreo estratégico y la creación de centros europeos de formación.

Con los ojos puestos en Irak, después de la batalla diplomática en la ONU y sin participación evidente en la reconstrucción de la posguerra, los líderes autoconvocados durante el cenit del conflicto consideraron que “la defensa europea es una condición indispensable para tener una política exterior común y coherente en la Unión Europea”. En una declaración, expresaron que “la Unión Europea debe disponer de una política de seguridad y de defensa creíble. La acción diplomática no es creíble ni eficaz si no se puede apoyar en capacidades civiles y militares reales”.

Buscan poner en marcha su propia fuerza militar europea, sin esperar la reacción de sus pares de la UE. Una medida con la que trataron de evitar las humillaciones sufridas frente a EUA en las negociaciones diplomáticas en la ONU en la preguerra contra Irak y en Kosovo ante la falta de un poder militar europeo. De todas formas, proyectan negociar las próximas y unilaterales ofensivas militares de la administración Bush.

El Primer Ministro Blair, aliado por excelencia de EUA, manifestó su desacuerdo: “yo no quiero que Europa se erija en rival de América. Eso seria desestabilizante y peligroso”.   El canciller alemán Gerhard Schroeder expresó respecto de la Alianza Atlántica: “Hay muy poca Europa en la OTAN. El reforzamiento del pilar europeo consolidara la Alianza”. Una de las ideas, sería la creación de un “núcleo” europeo de países voluntarios para constituir “una fuerza militar capaz de poner en marcha operaciones, sin recurrir a los medios y capacidades de la OTAN”  [687].

Los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea acordaron el 3 de mayo del 2003 la elaboración de un borrador sobre la primera estrategia común de defensa, buscando evitar así futuros enfrentamientos diplomáticos como los surgidos por la crisis de Irak.

Una fuente de la UE dijo que los ministros de los 25 Estados miembros presentes y futuros de la UE, que se reunieron en Grecia, habían alcanzado un acuerdo tras un debate sobre defensa y relaciones transatlánticas: “Los ministros acordaron encargarle al responsable de política exterior de la UE Javier Solana un borrador sobre estrategia de seguridad europea” que debía estar listo a tiempo para la cumbre de la UE a mediados de junio del 2003.

Las autoridades de la UE dijeron que el objetivo era tener una medida común ante amenazas en temas tales como armas de exterminio, terrorismo, estados fallidos, conflictos regionales y flujos de refugiados para anticiparse mejor a futuras crisis y tener una doctrina común sobre cuándo era apropiado usar la fuerza.

Con la guerra de Irak y las divisiones que ésta trajo en Europa, el Ministro griego de Asuntos Exteriores, George Papandreou, se preguntó si Europa había hecho lo suficiente para proteger a los ciudadanos de amenazas externas en un mundo de peligros nuevos: “Es una amenaza muy real en un mundo de Estados con globalización irresponsable, profundas desigualdades globales, fanatismo, terrorismo y proliferación de armas de destrucción masiva. (...) La seguridad social de Europa ha sido forzada a través del pago a terceros (Estados Unidos) para nuestra seguridad militar”.

Responsables oficiales de la UE creen que EUA los está enfrentando deliberadamente entre sí y promoviendo rupturas en el bloque. La división que hizo el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, entre la “vieja” y la “nueva” Europa durante la crisis de Irak sería el ejemplo más notorio [688].

A mediados de mayo del 2003, Jacques Chirac trataba de construir el núcleo duro de un acuerdo militar europeo con Alemania, Bélgica y Luxemburgo, en tanto que Tony Blair estaba en Moscú buscando seducir a Vladimir Putin y hacerlo salir del eje euroasiático que incluye a Francia y Alemania.

A cada paso, el “neogaullismo” de Chirac y el “neoatlantismo” de Blair chocan. Francia y Gran Bretaña son los polos de una Europa cada vez más dividida. La discordancia entre Francia y Gran Bretaña hace que la fractura más grande entre el EUA de Bush y Europa sea un desacuerdo que alcanza incluso al tribunal de Europa, lo cual, a su vez, alienta a la administración Bush a dividir para reinar.

Donald Rumsfeld describió la fractura de la siguiente manera: “la vieja Europa” (que incluye a Francia, Alemania, Bélgica, Luxemburgo) opuesta a “la nueva Europa” (formada por Gran Bretaña, España, Italia, Polonia y los otros Estados de Europa central y oriental). Francia quiere construir Europa como un polo alternativo frente a Estados Unidos; Gran Bretaña quiere la misma estructura para impedir que esto se produzca.

Existe una profunda diferencia de punto de vista estratégico que Tony Blair y Jacques Chirac han expresado ya con toda claridad. Chirac quiere que Europa sea un polo alternativo frente a Estados Unidos. A eso se refiere cuando habla de un “mundo multipolar”.

Blair piensa que Europa debe aferrarse a una asociación lo más estrecha posible con EUA. Incluso en las negociaciones diplomáticas que precedieron a la guerra en Irak, esto se vio como una división nítida de tareas: “el policía duro, el policía bueno”. Pero no fue así, puesto que los dos policías no coordinaron sus acciones.

Gran Bretaña reconoce que hay que construir una Europa fuerte como socia de EUA; Francia sabe que no es mucho lo que se puede hacer hoy contra EUA  [689].

VIGENCIA DE LA OTAN Y SUS ESTRATEGIAS

La OTAN, formada en 1949 para contrarrestar la creciente amenaza militar soviética, perdió su hipótesis de conflicto en 1991, con la desintegración de la URSS y el fin del sistema bipolar. Sus miembros en vez de eliminarla, buscaron una nueva hipótesis de conflicto. La pregunta es, si las organizaciones obsoletas pueden reacomodarse a nuevas circunstancias.

Una táctica, común entre las organizaciones obsoletas, es insistir en que la antigua misión mantiene su validez, pese al cambio de circunstancias. Robert Hunter, ex embajador norteamericano en la OTAN, señaló que nadie puede estar seguro de que, dentro de veinte años, Rusia no resurja y amenace otra vez a Europa. Los nuevos miembros de la OTAN, los países de Europa Oriental y el Báltico próximos a las fronteras rusas, todavía recelan de su vecino. Tal vez el objeto de la OTAN sea ese o, consolidar el imperio norteamericano.

¿Qué debería hacer, entonces, la OTAN? Sus partidarios proponen muchas sugerencias. Zbigniew Brzezinski, ex asesor de la Casa Blanca en seguridad nacional en la etapa de James Carter, sostiene que debería ser principalmente “la alianza político-militar más importante, que una a EUA con una Europa ya no dividida”. Pero los europeos se están apartando de la alianza que por décadas los protegió de los soviéticos. En vez de apuntalar a la OTAN, aspiran a construir su propia fuerza militar de reacción rápida. Bajo la superficie, las relaciones se han vuelto tan susceptibles que algunos teóricos de las conspiraciones sostienen que EUA quiere incorporar a Rusia como miembro titular de la OTAN para hacer menos probable una futura alianza ruso-europea.

Para George W. Bush, simplemente debe transformarse en “una organización militar estructurada para hacer frente a las amenazas de terroristas globales”. Eso sería posible, si los miembros europeos admitieran ciertos cambios. El primero, es un aumento sustancial de sus presupuestos de defensa. EUA gasta el doble que los demás miembros combinados. Todos los bombarderos intercontinentales convocables en una emergencia, el 90% de la capacidad de vigilancia aire-tierra y el 80% de los aviones de reabastecimiento en vuelo son norteamericanos. EUA tiene 250 aviones de transporte de largo alcance; los europeos, 11. Muchas armas y sistemas de comunicaciones europeos son incompatibles con las tecnologías norteamericanas de última generación. Cuanto más tarde Europa en compatibilizar los sistemas necesarios, tanto más se ensanchará la brecha.

En estrategia y organización, la OTAN y las fuerzas armadas soviéticas fueron productos burocráticos de sociedades de producción masiva, propias de la era industrial, diseñados para la guerra de masas. Los terroristas se organizan en células pequeñas, a menudo autónomas, conectadas por redes flexibles y horizontales; la OTAN y las fuerzas que la conforman son burocracias verticales centralizadas. El terrorismo depende mucho de los vínculos personales; la OTAN tiene unos 340 “comités” formales. Los terroristas operan con agilidad, mientras que la OTAN es un gran aparato muy pesado. Los terroristas usan los medios más simples y baratos, considerados por muchos obsoletos, pero acceden a tecnologías de última generación. Pueden tomar decisiones con rapidez, mientras la OTAN sigue viendo si modificará, y cómo, su régimen consensual. EUA no sólo pide que la OTAN amplíe su agenda o cambie su producto básico, sino que se transforme en algo que nunca fue. Rediseñarla ya sería bastante arduo ante las interminables batallas presupuestarias y jurisdiccionales, pero muchos dirigentes europeos interpretan el pedido de Bush como un intento de impedirles crear su propia fuerza de respuesta rápida bajo la égida de la UE.

Es improbable que cualquier alianza futura dure cincuenta años. El cambio acelerado y la dinámica del sistema mundial, acortan la expectativa de vida de las organizaciones y, en particular, la de las coaliciones. Hacia el futuro, las que tendrán posibilidades, no serán organizaciones tipo OTAN sino “alianzas ad hoc”, aunque este último concepto es típico de sistemas multipolares y no de la “bipolarización” de las relaciones internacionales -”nosotros vs el terrorismo”- como lo ha hecho el Presidente norteamericano George W. Bush. El Secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, ha dicho que habría que constituir “alianzas de voluntarios que se amolden a la misión”, y no a la inversa. En una etapa tan vertiginosa, las amenazas cambian rápido. Suponer que una coalición única, como la OTAN, puede variar constantemente, a la par de las amenazas, es desafiar la realidad. Al ir cambiando las amenazas, afectarán de manera diferente a los distintos miembros de la OTAN, que tal vez decidan participar en una operación y abstenerse en otra. Tal vez Donald Rumsfeld esté en lo cierto al sugerir que las coaliciones futuras sean ad hoc. Además, si el enemigo es el terrorismo, los militares tendrán que buscar aliados no militares con acceso a determinados individuos y datos.

Las alianzas exclusivamente militares son cada vez más obsoletas debido a la rápida erosión del límite entre la acción militar y las fuerzas políticas, sociales y aun culturales. Lo mismo ocurre con los límites entre gobiernos, empresas, organizaciones no gubernamentales, religiones y otras fuentes de poder. El límite que separa al terrorismo financiado por un Estado, del terrorismo que no cuenta con ese sostén, suele ser muy tenue.

Las coaliciones efectivas del futuro no estarán constituidas únicamente por países. Se necesitará una burocracia horizontal que dirija pequeñas redes interactivas, apoyadas por fuerzas ad hoc que se reúnan y también se deshagan rápidamente  [690].

EUA no está interesado en esto, toda vez que, en vez de comprometer al mundo musulmán en la lucha contra el terrorismo, lo acusó de estar del lado de los que ayudan al terrorismo. El objetivo claro de EUA es transformarse en un imperio indiscutido.

Entre las estrategias del gobierno de George W. Bush, algunos sectores plantean que EUA castigue a Francia, sea indiferente con Alemania y se amigue con Rusia para dividir a la “troika” de países europeos que se opusieron a que la ONU legitimara la guerra contra Saddam Hussein. Otros sectores consideran que Bush, no divida a los europeos descarriados, sino que acepte que vuelvan al redil si así lo piden, de esta manera no se dividiría ni debilitaría la “Alianza Atlántica”, sino que EUA podría asegurarse su control sobre ella. En la estrategia de estos últimos estuvo la idea de darle a la OTAN y no a la ONU un papel central en la reconstrucción de Irak, más allá de la intervención de la ONU en ésta.

Para Henry Kissinger  [691], la reconstrucción de la Alianza Atlántica, es un desafío más importante para la elite gobernante norteamericana que la reconstrucción de Irak y la solución de todos los problemas del Medio Oriente juntos. La Alianza del Atlántico es el medio de afianzar la seguridad y la prosperidad internacionales, basados en la cooperación entre las grandes potencias. Si la fisura que el conflicto de Irak ha producido en la Alianza no se repara “el mundo caerá en la política de los grandes poderes, que caracterizó el siglo XIX”. Esto significa que la seguridad y la prosperidad serán garantizadas mediante coaliciones cambiantes y competitivas cuyo principio de legitimidad fundamental sería el equilibrio de poderes; tema con el que el Presidente George W. Bush no está de acuerdo. El planteo de Kissinger destaca tres realidades:

1) La preeminencia militar norteamericana será un hecho de la vida internacional por un tiempo indeterminado que ninguna política de sus aliados puede alterar.

2) El funcionamiento de las instituciones globales -lo que equivale a la cooperación internacional en las distintas dimensiones de la vida- exige la revitalización de la relación atlántica.

3) La revitalización de esa relación exige dos concesiones:

a) Europa debe contribuir a legitimar el proceso que EUA inició en Irak;

b) Se debe iniciar una largamente demorada “discusión sobre principios que reconozcan la necesidad ocasional de la guerra preventiva sin dejar que cada nación defina esa acción como quiera”. En otras palabras, que se establezcan nuevos principios que sirvan para legitimar el uso del poder militar internacional. Este es el gran debate de fondo que quieren los países “disidentes” europeos y que hasta ahora rehuye EUA [692].

Entretanto, la expansión de la OTAN hacia el Este continúa. El Senado estadounidense aprobó el 8 de mayo del 2003, por unanimidad, la incorporación de siete naciones de Europa oriental a la OTAN, celebrando el cambio de los antiguos Estados comunistas a democracias de libre mercado aliadas con EUA y Europa occidental.

Bush instó a los 19 integrantes de la alianza a dar la bienvenida “tan pronto como sea posible” a los nuevos miembros, que “harán a la OTAN más fuerte” para hacer frente a desafíos como la lucha contra el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva: “La OTAN debe desarrollar nuevos medios militares para enfrentar los crecientes peligros de la nueva era”  [693].

Irak probó que el poder militar norteamericano no precisa significativamente de socios para cumplir su cometido y que, por lo tanto, haría bien en admitir que la Alianza Atlántica perdió su razón de ser al desaparecer el enemigo por el cual había sido creada, la URSS. De todas formas, la OTAN sigue cumpliendo dos propósitos esenciales para EUA:

1) Su existencia presupone el foro común en el cual el gobierno estadounidense se inclina sobre la voluntad europea para llevarla hacia el lado en que desea que vaya. El hecho de que la OTAN emprendiera en 1998, la única operación militar en su historia después de la desintegración de la URSS, contra Serbia, por Kosovo, prueba hasta qué punto fue necesario reinventarle una misión.

2) En tanto la OTAN exista, el impulso de Europa por desarrollar una política de defensa autónoma y, sobre todo, una capacidad militar propia se verá siempre limitado. La preocupación central de todo imperio es el de evitar que surja otro poder que lo limite.

CONTENCION O INTERVENCIONISMO UNILATERAL

Lo peligroso para la comunidad mundial, es la consagración por el gobierno de George W. Bush del principio del ataque preventivo. La Guerra Fría no se volvió caliente gracias a que imperaron la disuasión y la contención. Suplantados estos principios por la discrecionalidad en el uso de la fuerza, toda nación antagónica a otra puede sentirse autorizada para asestar el primer golpe.

Que se lleve a cabo un ataque preventivo, con el consenso de la comunidad internacional, siguiendo los criterios establecidos en el derecho internacional, requiere de la vigencia de “contrapesos” para el poder unilateral de EUA. De otra forma, sería ingenuo esperar que se subordine al derecho, pudiendo generar libremente sus propias reglas.

LA RAZON ES LA FUERZA

El gobierno de George W. Bush ha hecho desaparecer los principios que regulan las relaciones internacionales desde hace cuatro siglos. Una guerra ilegal es un acto contrario al derecho internacional, aunque traiga aparejadas consecuencias deseables.

Lo que distingue a los neoconservadores de la escuela “realista” es la visión de una política mundial estadounidense al margen de los senderos reformistas de la política “onusiana” de los derechos humanos. La ONU nunca estuvo en condiciones de presionar a los Estados que se apartan de las normas y hacer que garanticen a sus ciudadanos un orden democrático. Además, la política seguida en materia de derechos humanos continúa siendo aún muy selectiva.

La ONU debería -aunque no tuvo poder de policía para ello- llegar a imponer la prohibición de toda guerra ofensiva, y por lo tanto, hacer respetar la abolición del “jus ad bellum” obtenida luego de la Segunda Guerra Mundial, que constituye una limitación a la soberanía de los Estados, pero que no obstante significó, para el derecho internacional clásico, dar un paso decisivo en la dirección de un Estado de derecho cosmopolita.

Con la guerra de Irak, EUA, que pasaba por ser un país que marcaba el rumbo en esa dirección, no sólo destruyó esa reputación, sino que renunció además al papel de potencia capaz de garantizar la aplicación del derecho internacional.

En Irak, no se cumplió ninguna de las condiciones previas a una intervención armada conforme al derecho: no hubo ni situación de defensa propia en relación a un ataque efectivo o inminente ni autorización emitida por decisión del Consejo de Seguridad en conformidad con el capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas.

Ni siquiera puede presentarse en descargo la comparación con la intervención en Kosovo. También en ese caso faltó la autorización del CS. Pero la esperanza de poder adquirir una legitimación a posteriori, que fue lo que sucedió, podía apoyarse en dos factores: el hecho de que se frenaría una purificación étnica que en ese momento existía el conocimiento de que tenía lugar; y el llamado dirigido a todos de socorrer a todo un pueblo afligido.

Se ha dado una diferencia notable en las estrategias de justificación. En tanto de un lado se intentaba aprender la lección de la tragedia de Srbrenica reduciendo, mediante la intervención armada, la distancia entre eficacia y legitimidad, del otro se fijaba como objetivo normativo satisfactorio el hecho de ampliar, incluso fuera de las propias fronteras y, llegado el caso por la fuerza, el orden liberal occidental.

Los neoconservadores pueden, efectivamente, verse a sí mismos como “vencedores” y tomar como modelo para un nuevo orden mundial los éxitos indiscutibles obtenidos por EUA desde el final de la segunda guerra mundial.

Interpretada desde la óptica del liberalismo, esta post-historia al estilo Fukuyama ofrece la ventaja de ahorrar una discusión sobre los objetivos normativos: ¿qué otra cosa mejor podría sucederle a la gente que el crecimiento, a nivel mundial, del mercado libre y el número de Estados liberales? El camino para llegar a eso es igualmente claro: hoy, recurrir a la fuerza militar es tanto más ventajoso cuanto que, en guerras asimétricas, el vencedor es indudable de antemano.

Contra enemigos que operan a escala global a través de redes invisibles -terrorismo-, el único auxilio radica en una prevención llevada a cabo en otros planos operativos. En este terreno, las bombas, los misiles, los aviones y los tanques no son de ninguna ayuda; ésta sólo puede provenir de la creación de una red paralela de los servicios de información y las administraciones penales, del control de los flujos financieros y, en líneas generales, de la vigilancia de las relaciones logísticas.

EUA juega, pues, a asumir el papel en el cual fracasó la ONU  [694].

BUSH QUIERE QUE EL MUNDO APRENDA LA LECCION

El gobierno norteamericano ha utilizado la intervención a Irak, como modelo de su nueva estrategia de seguridad nacional, que explícitamente insta a intervenir antes de que cualquier enemigo potencial pueda atacar, a la vez que como efecto de demostración, frente a posibles futuros casos de desafíos. Mientras que, por una parte, el gobierno insiste en que no tiene intenciones de que la de Irak sea la primera de una serie de guerras preventivas, por la otra ha hecho una lista de los enemigos.

Bush quiere que el mundo aprenda la lección cuando dijo que derrocar a Saddam Hussein era parte de su plan para “no sentarse a esperar, dejando enemigos sueltos para que tramen otro 11 de septiembre, y ahora, quizá, sembrando el terror con armas químicas, biológicas, o nucleares”.

Algunos halcones del gobierno están convencidos de que Irak servirá de ejemplo admonitorio de lo que les puede ocurrir a otros Estados que se nieguen a abandonar sus programas de armas de destrucción masiva.

¿La verdadera intención es intervenir en aquellos Estados que son considerados como peligrosos, o distanciarse del resto de los poderes mundiales, en aras de una construcción imperial? [695]

Lo cierto es que la guerra en Irak dejó como secuela una forma de ver el mundo que combina primitivismo en el campo de los valores con sofisticación tecnológica.

Las consecuencias de la guerra contra Irak han excedido ampliamente el quiebre de la legalidad y la institucionalidad internacional. Ha supuesto un ataque directo a los valores que subyacen como forma de vida; aunque, paradójicamente, quienes han lanzado o apoyado la guerra lo han hecho proclamando que lo hacían en defensa de la democracia y la libertad.

La guerra de agresión, basada en el criterio de intervención preventiva, no puede ser el medio adecuado para promover valores democráticos o de libertad, ya que, al intentar imponer una determinada opción por la fuerza, y en contra de la legalidad, conduce de hecho a una negación de tales valores.

La guerra librada en Irak constituye la prueba de que está empezando a ocurrir en EUA un fenómeno similar al de la Alemania de la primera mitad del siglo XX. Un grupo fundamentalista, se decide a lograr sus objetivos a cualquier costo, apoderándose del aparato de un Estado que es potencia económica, cultural y militar de primer orden mundial.

La racionalidad, fue sustituida por mitos primitivos como el de la división maniquea entre “el bien y el mal”, y correlativamente, entre pueblos y culturas buenas y malas. Existe una combinación de primitivismo conceptual en el campo de los valores y una sofisticación tecnológica: la construcción de una maquinaria militar, económica y de propaganda puesta al servicio de la realización de esos mitos.

Un poder que recurre a la fuerza pura, no fundada en argumentos o pruebas objetivamente defendibles; un poder divorciado de la razón, termina destruyendo el orden.

REACCION DEL MUNDO ARABE EN LA POSTGUERRA

Las reacciones en el mundo árabe al derrocamiento de Saddam Hussein fueron, algunas de satisfacción, otras de total repudio. En Kuwait, el Ministro de Información, Ahmad al-Sabah, dijo que le complacía que ahora Irak iba a ser gobernada por los iraquíes; agregando que EUA y sus aliados estaban allí para ayudar a los iraquíes a manejar sus propios asuntos. El gobierno de Jordania también manifestó que los iraquíes debían tener la opción de elegir a sus propios líderes. La corresponsal de la BBC en El Cairo, Heba Saleh, dijo que para muchos en el mundo árabe “éste es visto como un día negro”. Si bien es cierto que nadie estuvo de luto por el colapso del gobierno de Saddan Hussein, los estadounidenses eran vistos como una fuerza de ocupación extranjera  [696].

Por su parte, el Secretario de Defensa de EUA, Donald Rumsfeld, anunció el 28 de abril del 2003, el repliegue de todas sus fuerzas de las bases en Arabia Saudita, con la excepción de algunos técnicos de capacitación. Señaló que la decisión se había tomado de forma conjunta con las autoridades sauditas y no dio detalles acerca de los plazos para el retiro de fuerzas. El centro de operaciones se trasladaba a Qatar, donde también se ubicó el mando de las tropas de intervención en Irak, luego de que Arabia Saudita se rehusara a apoyar la guerra contra Saddam Hussein.

El Centro Conjunto de Operaciones Aéreas en Arabia Saudita había sido establecido luego de la Guerra del Golfo de 1991, y fue utilizado para controlar los operativos aéreos contra Irak en el conflicto de este año.

EUA utiliza también bases militares en Qatar, Bahrein, Omán y Kuwait, además de instalaciones en Emiratos Árabes Unidos  [697].



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6267-7


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[682] Bush Quiere Nuevas Bombas Nucleares, en Diario Clarín, Buenos Aires, 11 de Mayo del 2003. También, EUA relanzará su programa nuclear, en Diario La Nación, Buenos Aires, 11 de Mayo del 2003.
[683] Artículo publicado el 23 de marzo del 2003, en Los Angeles Times.
[684] Gaffoglio, Loreley, El “Proyecto Para el Nuevo Siglo Americano”, en Diario La Nación, Buenos Aires, 6 de Abril del 2003.
[685] Cofundador junto a William Kristol del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano.
[686] Europa, Lejos de Ser un Contrapeso, en Diario La Nación, Buenos Aires, 6 de Abril del 2003.
[687] Avignolo, María Laura, Francia y Alemania Quieren Formar un Ejército Europeo, Diario La Nación, Buenos Aires, 30 de Abril del 2003.
[688] La UE Acuerda Buscar una Estrategia Común de Seguridad, en CNN en español, 3 de Mayo del 2003. http://www.cnnenespanol.com. También, Para Evitar Divisiones, la UE Tendrá su Propia Doctrina de Seguridad, en Diario La Nación, Buenos  Aires,  4 de Mayo del 2003.
[689] Garton Ash, Timothy. (Historiador, Saint Anthony's College, Universidad de Oxford), La zanja que divide a Europa, en Diario Clarín, Buenos Aires, 20 de Mayo del 2003. Traducción de Cristina Sardoy.
[690] Toffler, Alvin y Heidi, Las coaliciones del futuro, Diario La Nación de Buenos Aires, 9-12-2002, pág. 17, Sección Opinión, Traducción de Zoraida J. Valcárcel.
[691] The Washington Post , 14 de Abril del 2003.
[692] del Carril, Mario, (Doctor en Filosofía), Los “Bribones” y el Futuro de la Alianza Atlántica, Diario La Nación, Buenos Aires, 29 de Abril del 2003.
[693] Por una OTAN Mayor, en Diario La Nación, Buenos Aires, 9 de Mayo del 2003.
[694] Habermas, Jürgen (Filósofo), La Revolución, Según Washington, en Diario Clarín, Buenos Aires, 12 de Mayo del 2003.
[695] Sanger, David E., Bush Quiere que el Mundo Aprenda la Lección, en Diario La Nación, Buenos Aires, , 7 de Abril del 2003. Reproducido del The New York Times.
[696] Irak: la Reacción Arabe, en BBC Mundo en español, 9 de Abril del 2003. http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/newsid_2934000/2934037.stm.
[697] EUA se Retira de Arabia Saudita, en BBC Mundo en español, 29 de Abril del 2003. http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/newsid_2984000/2984479.stm.