Tapa Orden Mundial Imperial

 

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Capítulo II

CAMBIOS ESTRUCTURALES

La historia de la humanidad tiene ciclos largos y ciclos cortos, que podría denominar, macro-etapas y micro-etapas. Hubo una macro-etapa imperial, una de la ciudad-Estado, una feudal y la última que estamos transitando y pareciera estar llegando a su fin, es la macro-etapa del Estado-Nación. Dentro de esas macro-etapas, se suceden micro-etapas sistémicas. El “actor central”, en este último caso, el Estado-Nación, ha dado lugar a diferentes ciclos sistémicos dentro de su macro-etapa.

Los factores centrales que provocan cambios estructurales tienen que ver con la evolución del desarrollo científico y tecnológico, así como también con la evolución de la cultura y las civilizaciones.

Gráfico 7 Macro-Etapas/Micro-Etapas

Macro-Etapas/Micro-Etapas

Las tendencias que se observan en la configuración del sistema mundial hacia el siglo XXI, conllevan las siguientes características:

1) Una multiplicación de los actores y diversificación en cuanto al tipo -Estado-Nación, ONG’s, OSC, empresas multinacionales, otros actores transnacionales con fines de lucro, etc.-, generando una gran heterogeneidad en la forma de relacionamiento del sistema y provocando disfunciones en el marco institucional interestatal.

2) Cambio del tipo de actores. No sólo hay una mayor proliferación en la cantidad de Estados-Nación, con grandes cambios y disminuciones en cuanto a sus atributos, a la vez que una generación de disfunciones en la forma de operar el Estado-Nación y en la “gobernabilidad” al interior del mismo, sino también una proliferación de actores transnacionales, de diferente tipo, capacidad e incidencia. Históricamente, el relacionamiento mundial -dentro de la macro-etapa del Estado-Nación-, era monopólicamente de carácter “inter-estatal”.

3) Un alto índice de transnacionalización en la toma de decisiones y en las relaciones globales. Los actores transnacionales no sólo operan como grupos de presión en el marco estatal, sino que han alcanzado, en gran cantidad de casos, la capacidad de operar como factores de poder. El sistema financiero global es un ejemplo evidente. También los actores transnacionales que tienen incidencia en telefonía, informática, microelectrónica; en áreas como derechos humanos o medio ambiente; o actores de carácter espurio, como el terrorismo, el narcotráfico o la corrupción, que de estos dos últimos existe lavado de dinero en cantidades multimillonarias que inciden en el funcionamiento de las economías estatales y de la economía mundial, a la vez que ambos tienen incidencia en el funcionamiento de los gobiernos, unos porque intentan comprar -o compran definitivamente- a los candidatos o funcionarios, otros porque se corrompen -o son corruptos-. En estos últimos ambos casos, resulta muy complejo eliminarlos o erradicarlos, sea porque el capitalismo no puede luchar contra el capitalismo de manera fácil, a la vez que existen mecanismos muy débiles -carencia de Estados de derecho sólidamente fundados- para erradicar a los actores espurios.

4) Distinta manera de operabilidad del sistema. El interrelacionamiento e intercondicionamiento característico del sistema, se ha hecho más complejo, debido a la proliferación de unidades intervinientes y a su heterogeneidad. Antes se interrelacionaban Estados con Estados, ahora el interrelacionamiento es heterogéneo, agregándose actores de carácter transnacional y supra-Estatal. También se dan numerosos casos de actores subnacionales o regiones, que se conectan directamente entre sí prescindiendo -aunque no contradiciendo- de los gobiernos centrales. Esto incide en la capacidad y funcionalidad de los organismos internacionales, que pretenden operar de la misma manera que en las épocas en que el Estado-Nación era el actor monopólico, siendo que éste ha ido perdiendo control y manejo de gran cantidad de las operaciones que estaban en su exclusiva esfera de influencia [41]. El tema de la moneda -sistema financiero-, es un buen ejemplo.

5) Modificación de pautas territoriales y de soberanía. Es aquí donde se observa la influencia de los factores centrales que provocan cambios estructurales y que tienen que ver, especialmente, con la evolución del desarrollo científico y tecnológico, que comprende desde la capacidad misilística, a la satelital, la telefonía, internet, etc.

Por un lado, se vincula con la seguridad. Con el desarrollo de la tecnología misilística intercontinental, la capacidad de control satelital, e incluso internet, las fronteras dejaron de ser “cercos” de seguridad para los Estados-Nación. Por el otro, lo hace con el funcionamiento del sistema financiero. Por ejemplo el “imperio” de influencia monetaria frente a los viejos imperios territoriales. La soberanía de los Estados-Nación es el único límite a la expansión financiera; no obstante, muy pocos Estados-Nación están en condiciones de poner límites o incluso, de manejar la moneda. Además la expansión financiera tiene directa incidencia sobre las personas más que en términos geográficos, por lo que los Estados ven debilitada su capacidad de control sea para que entre en determinadas condiciones y se dirija a determinadas áreas -por ejemplo circuito productivo- o para evitar que salga en forma de fuga de capitales [42].

6) Crece la complejidad de la estructura mundial -configuración de poder vigente en el sistema mundial [43]- al no funcionar más con los actores estatales en forma monopólica. El creciente número y heterogeneidad de actores, complejiza el funcionamiento, a la vez que se observa que el Estado-Nación va cediendo espacio a actores transnacionales en la toma de decisiones y en la generación de reglas -régimen mundial- e incluso en los conflictos, que antes eran interestatales y ahora son mayoritariamente intranacionales y transnacionales, por ejemplo el impacto del terrorismo.

7) No hay una correspondencia entre el marco institucional internacional vigente y la estructura de poder transnacional dominante. Si bien ciertos organismos internacionales contemplan la existencia e incidencia de los actores transnacionales, como el Banco Mundial (BM) con la Corporación Financiera Internacional (CFI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), que financian al sector privado, ya que el BM o el BID, por sus Cartas Constitutivas, sólo pueden financiar a Estados, esto no refleja a la estructura mundial en su funcionamiento.

El FMI y el BM fueron concebidos para hacer posible el comercio mundial en un mundo desprovisto de movimiento internacional de capitales; el BM para compensar la ausencia de inversión directa y el FMI la ausencia de crédito financiero para contrarrestar los desequilibrios del comercio. Hoy, el capital financiero opera de manera independiente de estos organismos y también de los bancos centrales de los países [44].

INCIDENCIA DE LOS CAMBIOS ESTRUCTURALES

La crisis de la deuda y los imperativos del ajuste estructural, la dinámica de la mundialización de los mercados, el rápido crecimiento económico de varios países de Asia, y la quasi desaparición del comunismo como alternativa ideológica, acabaron de descomponer los lazos de solidaridad “tercermundista” que se habían constituido dentro de la ONU y del Movimiento de Países No Alineados [45], más allá de que no eran muy sólidos, pero que alcanzaron algunos objetivos significativos, particularmente, la descolonización.

El CS de la ONU ya no se ha visto sistemáticamente paralizado por el veto de las grandes potencias -especialmente EUA y la URSS-, sin embargo, sigue siendo el instrumento aleatorio de su voluntad, y en especial de la del gobierno norteamericano. Sus miembros permanentes no han dejado de utilizar a la ONU de manera selectiva, a fin de legitimar la defensa de sus intereses estratégicos; aunque, a partir del caso Irak (2003), EUA no pudo lograr su objetivo y decidió operar por fuera de la ONU.

La “comunidad internacional” ha quedado desdibujada, ya que no está configurada por la totalidad de los Estados miembros de la ONU, sino por el selecto grupo de Estados poderosos en el CS. La Asamblea General (AG), donde están los representantes de todos los miembros y de prácticamente todos los países del planeta, ha tenido una débil participación en el orden bipolar y en esta etapa de transición, está totalmente ausente. Carece de fuerza para decidir y de influencia sobre las decisiones que toma el CS. Cuando se habla de “comunidad internacional” en situaciones críticas como el problema del terrorismo, la invasión de tropas a Afganistán o a Irak, ya no se sabe a qué se está haciendo referencia, si a la totalidad, o al selecto grupo de Estados poderosos que “conducen” los asuntos mundiales. Esto, haciendo referencia a las palabras y a los textos de las Resoluciones que se adoptan en organismos internacionales como la ONU, ya que en términos de realidad y de poder, queda claro que le llaman “comunidad internacional” a lo que los poderosos deciden, poniendo en funcionamiento el mecanismo de “régimen de la verdad”[46].

Ninguna autoridad internacional -en términos de instituciones internacionales- ha tenido suficiente poder para poner término a las crisis de Rwanda y Burundi o arbitrar los conflictos entre Rusia y las ex repúblicas soviéticas o a una multiplicidad de situaciones en el resto del planeta. Tampoco ha tenido suficiente poder en relación con el deterioro del medio ambiente o con el de la escasez del agua potable entre otros temas [47].

Los cambios estructurales contemplan también grandes transformaciones en el Estado-Nación de acuerdo con los criterios tradicionales “westfalianos” que ya no tienen vigencia. No se trata del “fin del Estado” en términos de “status” organizativo, pero sí del Estado-Nación. El próximo Estado -status- será distinto al Estado-Nación “westfaliano” [48].

EL PARADIGMA ECONOMICO EN LA MACRO-ETAPA

La macro-etapa, desde el punto de vista económico, la podríamos dividir en tres momentos diferentes de sucesión de paradigmas económicos, desde la Edad Media hasta la actualidad, cada uno de ellos definido por un sector dominante de la economía:

1) Un primer paradigma en el que la agricultura y la extracción de materias primas dominó la economía, hasta el siglo XIX;

2) un segundo en el cual la industria y la fabricación de bienes durables ocuparon la posición de privilegio hasta mediados del siglo XX; y

3) un tercero y actual paradigma en el cual la provisión de servicios y el control de la información están en el centro.

Esta última etapa, coincide con el fin de la macro-etapa, en el contexto de transformaciones estructurales; más allá de que muchos Estados en el planeta aún están transitando por el primer o segundo paradigma; o hay sectores de su economía que se encuentran divididos en alguno de esos tres paradigmas [49].

Es así como la posición dominante ha pasado de la producción primaria a la secundaria y de ella a la terciaria. La modernización económica involucra el pasaje del primer paradigma al segundo, del predominio de la agricultura al de la industria. Podemos denominar al pasaje del segundo al tercer paradigma, desde la dominación de la industria a la de los servicios y la información, un proceso de postmodernización económica, o mejor aún, de informatización [50]. Decir que la modernización ha concluido y que la economía global está atravesando un proceso de postmodernización hacia una economía informacional, no significa que la producción industrial será dejada de lado ni que dejará de jugar un papel importante, incluso en las regiones más dominantes del planeta. Del mismo modo que los procesos de industrialización transformaron la agricultura y la volvieron más productiva, así también la revolución informacional transformará la industria redefiniendo y rejuveneciendo los procesos de fabricación.

La periferia, en muchos casos, aún no ha salido de la primera etapa o está ingresando en la segunda. Son los países industrializados y especialmente las empresas transnacionales las que se apuran porque la periferia siga su ritmo y no el propio.

En materia económica, Manuel Castells y Yuko Aoyama consideran que hay corrientes dominantes orientadas hacia la informatización  [51]. Ambas implicarían el aumento del empleo en los servicios postindustriales, pero enfatizan diferentes tipos de servicios y diferentes relaciones entre servicios y manufactura:

1) La primera corriente, tiende hacia un modelo de economía de servicios y es dirigida por EUA, el Reino Unido y Canadá. Implica una rápida declinación de los empleos industriales con el correspondiente incremento de los empleos en el sector servicios. En particular, los servicios financieros que manejan el capital tienden a dominar a los otros servicios del sector.

2) En la segunda corriente, predomina el modelo info-industrial, representado por Japón y Alemania, en la que los empleos industriales decaen más lentamente que en la primera y, más importante, el proceso de informatización está estrechamente integrado y sirve para reforzar a la fuerza de la producción industrial existente. Los servicios relacionados directamente con la producción industrial resultan más importantes que los demás.

En el Imperio Romano, el paradigma de expansión y consolidación era la construcción de caminos. Durante la etapa industrial, fueron los ferrocarriles. En los países dominantes, consolidó su economía industrial nacional, y en las regiones colonizadas y económicamente dominadas abrió sus territorios a la penetración por las empresas, posibilitando su incorporación a los sistemas económicos del mundo occidental industrializado. Hoy, el nuevo paradigma de producción y poder es la construcción de la nueva infraestructura de información, que provee las condiciones y términos del gobierno y la producción mundial.

Hoy somos testigos de una competencia entre las corporaciones transnacionales para establecer y consolidar cuasi-monopolios sobre la nueva infraestructura de información. Las variadas corporaciones de la telecomunicación, la producción de software y hardware, y las corporaciones de la información y los entretenimientos están fusionándose y expandiendo sus operaciones, peleando para dividirse y controlar los nuevos continentes de las redes productivas  [52].

Esto es una muestra del índice de transnacionalización del sistema y la forma en que se está iniciando una nueva “macro-etapa”.

PROPIEDAD PUBLICA Y PRIVADA

En la historia de la humanidad, la propiedad pública o privada pasó por diferentes ciclos. Cuando era dictado por las necesidades de la acumulación, con el objeto de impulsar una aceleración o salto en el desarrollo, de concentrar y movilizar los medios de producción, de hacer la guerra, etc., la propiedad pública era expandida mediante la expropiación de amplios sectores de la sociedad civil, transfiriéndose a la colectividad riquezas y propiedades. Luego, esa propiedad pública pronto era reapropiada por manos privadas.

El auge y derrumbe del Estado de Bienestar en el siglo XX es otro ciclo en esta espiral de apropiaciones públicas y privadas. La crisis del Estado de Bienestar ha significado principalmente que las estructuras de asistencia y distribución pública, construidas mediante fondos públicos, están siendo privatizadas y expropiadas para beneficio privado. La tendencia neoliberal hacia la privatización de la energía y los servicios de comunicaciones es un ejemplo. Consiste en garantizar para los negocios privados las redes de energía y comunicaciones que se construyeron mediante inversiones de dineros públicos.

También es una prueba más del índice de transnacionalización, del debilitamiento del Estado-Nación y del fin de la macro-etapa del Estado-Nación e inicio de una nueva macro-etapa. Más que el fin del “Estado de Bienestar”, es el fin del Estado-Nación y el comienzo de un nuevo tipo de Estado que será acompañado por otro tipo de actores no estatales.

EL PARADIGMA ESTRATEGICO-MILITAR EN LA MACRO-ETAPA

Históricamente, los conflictos se han dado en el contexto predominantemente interestatal, en algunos casos, multinacional. Las guerras eran ofensivas-defensivas y también con propósitos expansivos.

El nuevo paradigma en el eje estratégico-militar abandona, en gran medida los conflictos interestatales, salvo como acción disciplinadora por parte de la potencia central: EUA. En general se orienta al ámbito interno del Estado:

·Especialmente a problemas de seguridad al interior del Estado, debido a nacionalismos étnicos y religiosos, terrorismo, migraciones y al narcotráfico.

·EUA tiene primacía militar bajo apoyo económico de Japón; Alemania; Francia y Gran Bretaña. Existe una tendencia por parte de Francia y Alemania a generar su propio sistema defensivo; Rusia en el corto plazo opera junto a los anteriores o individualmente en su área, como en el caso de Chechenia.

·EUA mantiene el control de la capacidad coercitiva para establecer pautas de seguridad global o regional. Capacidad disciplinadora.

·A partir del 11 de septiembre del 2001, se estableció un nuevo paradigma, frente a la legítima defensa, que es el de “intervención preventiva”. Este ha sido desarrollado y es monopolizado en cuanto a interpretación y aplicación por EUA.

·Interés de EUA por establecer las pautas de seguridad mientras Francia y Alemania procuran desarrollar pautas propias, al igual que Rusia. Japón es remiso (en el corto plazo) a invertir en esta área.

·La seguridad está orientada al orden, en desmedro de las demandas de justicia. Esta última está subordinada al mantenimiento o restablecimiento del orden.

·En este eje, existe un unipolarismo global en el corto plazo, respaldado por apoyo económico de los principales actores mundiales. En el mediano plazo podría darse un reparto de áreas, especialmente entre EUA y algunos países de la Unión Europea. En el mediano plazo, es posible el rol preponderante de la Federación Rusa.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6267-7


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

[41] Ver sobre este tema a George Soros, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Buenos Aires, Sudamericana, 1999), pág. 138.
[42] Ver, George Soros, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Buenos Aires, Sudamericana, 1999), pág. 135.
[43] Este tema lo desarrollé en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del siglo XXI, (Buenos Aires, Edición de la Universidad, 1998), págs. 168 y ss.
[44] Ver sobre este tema a George Soros, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Buenos Aires, Sudamericana, 1999), pág. 138.
[45] MONOAL. Sentaron las bases en Bandung en 1955 y celebraron su primera Conferencia en 1960 en Belgrado.
[46] Los tipos de discurso que acoge y que hace funcionar como verdaderos y falsos, el modo como se sancionan unos y otros, las técnicas y procedimientos que están valorizados para la obtención de la verdad, el estatuto de quiénes están a cargo de decir lo que funciona como verdadero. La “verdad” es lo que el que tiene poder dice. Ver sobre el particular a Foucault, Michel, Un Diálogo Sobre el Poder, (Buenos Aires, Alianza, 1981), págs. 143 y 145. Este tema lo estudie en profundidad en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998) Cap. III. También en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), pág. 66 y ss.
[47] Ver “Megatemas” en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), págs. 255 y ss.
[48] Ver diferentes hipótesis de trabajo sobre el futuro del Estado-Nación en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Caps. II y III.
[49] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Gráfico 17 “Esencia y Accidente del Relacionamiento Societal e Inter-Societal”, pág. 120.
[50] Ver Toffler Alvin, La Tercera Ola, (Barcelona, Plaza y Janes, 1980). También, Brzezinski, Zbigniew, La Era Tecnotrónica: Between Two Ages, (Buenos Aires, Paidós, 1979). Otros, Bell, Daniel, Coming of Post-Industrial Society (New York, Basic Books, 1973). Touraine, Alain, Post-Industrial Society, (New York, Random House, 1971).
[51] Ver Manuel Castells y Yuko Aoyama, “Paths Towards the Informational Society: Employment Structure in G-7 Countries, 1920-90”, International Labour Review, 133, No 1 (1994), págs. 19-28.
[52] Ver Peter Cowhey, “Building the Global Information Highway: Toll Booths, Construction Contracts and Rules of the Road”, in William Drake, Editor, “The New Information Infrastructure” (New York, Twentieth Century Fund Press, 1995), págs. 175-204.