Tapa Orden Mundial Imperial

 

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Capítulo XXVII

SITUACION POST INVASION A AFGANISTAN

LA EXPANSION DE LA GUERRA

La contundencia de la campaña militar de EUA en Afganistán, hizo temer en Somalia que su país sería el próximo objetivo en la guerra contra el terrorismo. Las autoridades norteamericanas expresaron que ese país africano podría ofrecer refugio a los miembros de la red Al-Qaeda de Osama Bin Laden. El gobierno norteamericano considera que el grupo somalí Al-Itihaad Al-Islamiya, o “Unidad Islámica”, podría tener vínculos con Bin Laden y Al-Qaeda.

Al-Itihaad Al-Islamiya figura en la lista norteamericana de organizaciones terroristas y su objetivo era crear un Estado islámico en Somalia. Algunos de sus ex integrantes declararon que el grupo ya se dispersó.

El presidente somalí, Abiqassim Hassan, afirmó que no existen bases terroristas en su país y que, si las hubiera, colaboraría con EUA para destruirlas  [538].

También EUA se ha posicionado en Filipinas, extendiendo a ese país la guerra contra el terrorismo. Unos 660 soldados de EUA fueron trasladados, para “colaborar” con el ejército en la lucha contra el terrorismo en Mindanao y, especialmente, para combatir a la guerrilla islámica de Abu Sayyaf, una organización que el gobierno de EUA relaciona con Al-Qaeda.

La operación -un ejercicio conjunto llamado Balikatan- representa la primera expansión significativa de la guerra contra el terrorismo más allá de Afganistán. Pero el gobierno norteamericano se esforzó por remarcar que sus soldados no participarán en los combates contra Abu Sayyaf; sólo darán apoyo logístico a las tropas filipinas porque la Constitución filipina prohíbe la participación de fuerzas extranjeras en conflictos locales.

Sin embargo, el ministro de Defensa, Angelo Reyes reconoció que los soldados estadounidenses, quienes aportarán aeronaves, helicópteros y sofisticados equipos de visión nocturna, irán armados para responder en caso de agresión. En tanto, la población filipina protesta por la presencia militar estadounidense.

El SubSecretario de Defensa norteamericano, Paul Wolfowitz, anunció que la segunda fase de la guerra podría concentrarse en erradicar a los rebeldes islámicos de países como Filipinas, Somalia, Yemen e Indonesia [539].

El presidente norteamericano George W. Bush declaró que las operaciones militares en Afganistán, constituían sólo las primeras batallas de una larga guerra en la que se llevarían campañas en otros países del planeta.

El ex Secretario de Estado Henry Kissinger dijo que había que quebrar el nexo entre los gobiernos y los grupos terroristas apoyados o tolerados por ellos; desacreditar el fundamentalismo islámico, de modo que los moderados del mundo islámico puedan recuperar su religión de manos de los fanáticos; y colocar la lucha contra el terrorismo dentro del contexto de la amenaza geopolítica del Irak de Saddam Hussein a la estabilidad regional y a los amigos e intereses estadounidenses en la región. Uno de los objetivos es concentrarse en el derrocamiento del régimen de Saddam Hussein en Irak con el fin de modificar la dinámica regional mostrando la decisión estadounidense de defender la estabilidad regional, sus intereses y a sus amigos.

Para Kissinger, apelar únicamente a la diplomacia es el camino preferido por algunos miembros de la coalición en la guerra contra Afganistán. Pero recurrir sólo a la diplomacia sería repetir el error por el cual EUA se paralizó en todas las guerras del último medio siglo. Por lo tanto, la fase II de la campaña antiterrorista debe comprender un cronograma preciso y un poder de coerción creíble. Debe comenzar mientras sigue vívido el recuerdo del ataque a EUA y las fuerzas desplegadas están disponibles para respaldar la diplomacia. El objetivo estratégico de la fase II debería ser la destrucción de la red terrorista mundial. Esto pone sobre el tapete el inevitable reto que plantea Irak. Desde un punto de vista de largo alcance, la mayor oportunidad es devolver a Irak a un papel responsable dentro de la región. Si Irak estuviera gobernado por un grupo que no representara ninguna amenaza para sus vecinos -presuntamente habla de Israel- y estuviera dispuesto a abandonar sus armas de destrucción masiva, la estabilidad de la región se vería inmensamente beneficiada. Los restantes regímenes que flirtean con el fundamentalismo terrorista se verían impulsados a detener su apoyo al terrorismo.

Agrega Kissinger que un prerrequisito de una campaña militar contra Irak es definir la salida política. Debemos dejar en claro que la desintegración de Irak no es el objetivo de la política estadounidense. Esto es sumamente importante por cuanto una operación militar en Irak requeriría el apoyo de Turquía y el consentimiento de Arabia Saudita. Seguramente, ninguno de estos países va a cooperar si anticipa como probable resultado un Estado kurdo independiente en el norte y una república chiíta en el sur. Un Estado kurdo inflamaría los ánimos de la minoría kurda de Turquía y un Estado chiíta en el sur amenazaría la región de Dharan en Arabia Saudita y podría darle a Irán una nueva base para intentar dominar el Golfo. La cuidadosa diplomacia que conformó la primera fase de la campaña antiterrorista le daría a EUA mucho en que apoyarse. Saddam Hussein no tiene amigos en la región del Golfo. Gran Bretaña no abandonará fácilmente el papel decisivo que tiene sobre la base de su especial relación con EUA. Tampoco Alemania avanzará hacia una oposición activa, especialmente en un año de elecciones. Lo mismo vale para Rusia, China y Japón. Por todo esto, una política estadounidense decidida tendrá más libertad de acción que la que en general se supone. La opinión pública estadounidense será crucial para sostener tal curso de acción. Será necesario moldearla a través del liderazgo decisivo y sutil que empleó el presidente Bush para unificar el país en la primera fase de la crisis  [540].

Funcionarios estadounidenses, hicieron saber al gobierno de Israel que el Pentágono obtuvo autorización para los preparativos de la ofensiva a Irak, en el marco de la guerra antiterrorista lanzada por EUA. Habrían previsto la concentración de tropas e impulsarían una coordinación con opositores iraquíes al régimen de Saddam Hussein.

La consejera de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Condoleezza Rice, acusó a Saddam Hussein de ser una “amenaza para todo el mundo”.

Los intentos por derribar a Saddam Hussein son antiguos. Un grupo de funcionarios del Pentágono y expertos en defensa fuera del gobierno, estuvo trabajando para conseguir apoyo para una operación militar para derrocarlo. El grupo, que muchos en el Departamento de Estado y en el Capitolio llaman “facción Wolfowitz”, en alusión al ViceSecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, trazó la base para una estrategia que consideraba el uso de apoyo aéreo y la ocupación del sur de Irak con tropas terrestres para instalar a la oposición iraquí basada en Londres al frente de un nuevo gobierno.

De esta manera, las tropas norteamericanas también tomarían los campos petrolíferos en torno a Bassora, en el sudeste de Irak, y venderían el petróleo para financiar a la oposición iraquí en el sur y a los kurdos en el norte, dijo un funcionario del gobierno.

Del grupo forman parte Harold Brown, Secretario de Defensa de Jimmy Carter; Henry Kissinger; el Director de la CIA de Clinton, James Woolsey; el ex Vicejefe del Estado Mayor Conjunto, Almirante David Jeremiah, el ex Vice de Clinton, Dan Quayle, y James Schlesinger, ex Secretario de Defensa y Energía  [541].

Por su parte, China y Rusia dieron a conocer su disgusto por el discurso de George W. Bush en el que delineó al nuevo “eje del mal” que justificaría la ofensiva contra Irak  [542].

Para George W. Bush, el gran desafío es Irak, ya que su padre no pudo derrotar a Sadam Hussein. Este es un tema más personal, que de política mundial. Queda claro cuando declara que: “Todas las opciones están en la mesa, pero algo que no voy a permitir es que una nación como Irak amenace nuestro futuro desarrollando armas de destrucción masiva”  [543]. Bush habla de la amenaza a “nuestro futuro”, no está hablando de la defensa del mundo; rol que se auto-adjudicó como jefe de la “policía mundial”.

EUROPA TAMBIEN MANIFIESTA SU OPOSICION.

El ministro alemán de Relaciones Exteriores Joschka Fischer, y el presidente del gobierno español José María Aznar, pusieron de relieve la preocupación de Europa de que EUA atacara Irak en “su guerra contra el terrorismo” y lo instaron a que no actuara unilateralmente. “Nadie me ha mostrado aún ninguna evidencia de que el terror de Osama Bin Laden tiene que ver con el régimen en Irak”, declaró Joschka Fischer a la revista Der Spiegel. La coalición internacional contra el terrorismo no da “carta blanca para una invasión a cualquier país, especialmente no de forma unilateral”, expresó Fischer. Aznar con la presidencia rotativa de la Unión Europea, dijo: “Atacar a los llamados Estados hostiles, que se cree son peligrosos no es lo mismo que combatir el terrorismo”. El jefe de asuntos externos de la UE, Chris Patten, advirtió a EUA que frenara su “instinto unilateral”, y dijo que era vital que el gobierno norteamericano, envalentonado por su propia victoria militar en Afganistán, no tomara decisiones de agresión por su cuenta  [544].

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Igor Ivanov, recordó la existencia de “procedimientos internacionales reconocidos para la adopción de decisiones, incluida la de la fuerza (...) Las acciones unilaterales, vengan de donde vengan, de ninguna manera servirán al fortalecimiento de la coalición antiterrorista internacional”. No se puede vencer al terrorismo únicamente con acciones militares. El uso de la fuerza debe ser autorizado en primer lugar por el CS de la ONU. Calificar como “eje del mal” a Corea del Norte, Irak e Irán, “es un enfoque que no encaja con los esfuerzos internacionales de combatir el terrorismo, que deben basarse en unos fundamentos legales estables, y cualquier acusación debe estar basada en hechos concretos”. El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo en una entrevista con el diario The Wall Street Journal que “no hay excusa” para usar la fuerza contra Irán, Irak y Corea del Norte [545].

Más rotundo en su rechazo fue el Ministro de Defensa francés, Alain Richard, para quien un ataque militar contra Irak no sería la solución frente al desafío iraquí a la ONU en materia de desarme. Richard reafirmó la oposición de Francia y de “todos los europeos” a la visión de EUA de ese supuesto “eje del mal”, que no refleja la realidad de “lo que son las fuentes de inestabilidad y de peligro en el mundo”. El Ministro de Relaciones Exteriores, Hubert Vedrine, dijo a la radio France Inter que “somos amigos de EUA, somos amigos de esa gente y seguiremos siéndolo. Pero hoy estamos amenazados por un nuevo simplismo que consiste en reducir todo a la guerra contra el terrorismo (...) Este es su enfoque, pero no podemos aceptar esa idea. Se debe atacar las raíces que lo causa, las situaciones, la pobreza y la injusticia”. EUA está mostrando signos de actuar “unilateralmente, sin consultar a otros, tomando decisiones basadas en su propio punto de vista del mundo y sus propios intereses (...) rechazando cualquier negociación multilateral que pudiera limitar su toma de decisiones, soberanía y libertad de acción” [546].

El Primer Ministro Lionel Jospin resaltó que Francia ha sido un fuerte aliado de EUA en la campaña contra el terrorismo desde los atentados del 11 de septiembre contra el World Trade Center y el Pentágono, pero agregó “que esto no significa que no se tenga que reflexionar lúcidamente sobre las lecciones aprendidas” con los ataques. “No podemos reducir los problemas del mundo a la única dimensión de la lucha contra el terrorismo, a pesar de su apremiante importancia, ni confiarse en la superioridad militar (...) Nuestra concepción del mundo aspira a la creación de una comunidad internacional más equilibrada, basada en un enfoque multilateral” [547].

El alto representante de la Política Exterior y la Seguridad Común de la UE, Javier Solana, recordó que el Secretario de Estado de EUA, Colin Powell, “ha dicho claramente que no hay plan para ningún ataque y que las resoluciones de las Naciones Unidas deben ser aplicadas (...) el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene todavía mucho que decir y mucho que hablar sobre el tema. (...) En este momento, lo que hay que hacer es contribuir a que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pueda resolver este tema”  [548].

Esta visión es diferente a la que EUA desarrolla desde hace años, que hace uso de la ONU para legitimar su expansión imperial.

¿COMIENZO DEL UNILATERALISMO Y FIN DE LAS ALIANZAS?

Con el pretexto de la lucha antiterrorista, el gobierno norteamericano acelera su estrategia de manejar unilateralmente el mundo, lo que genera peligrosos desequilibrios. Se han dado, en los últimos tiempos, una serie de acontecimientos y situaciones que generan la evidencia de que EUA acelera la estrategia para incrementar su influencia global con el pretexto de la guerra antiterrorista. Uno de ellos, pero no el único en importancia, es el presupuesto que George W. Bush elevó al Parlamento reclamando una meta de gastos en defensa sin precedentes en la historia de su país desde la expansión militar de Ronald Reagan. Se trata de una cifra global de 451.000 millones de dólares hasta el año 2007, que implica un incremento de 36 por ciento.

Resultaron ser nuevas señales de que los blancos de la guerra se extenderían efectivamente mucho más allá de los límites de Afganistán.

Otra señal estuvo dada por el discurso de Bush, en el que planteaba una nueva línea de ataque, al referirse al “eje del mal” que ubicaba en la misma senda diabólica a Irak, Corea del Norte e Irán. Esta perspectiva era compartida por Israel.

En este rediseño empezaron a resquebrajarse conceptos geopolíticos históricos, uno de ellos es el del atlantismo que rigió las relaciones entre EUA y Europa desde la segunda guerra mundial y durante el período de la guerra fría.

En la Conferencia Internacional de Seguridad que se celebró a principios del 2002 en Berlín, los líderes europeos marcaron claramente que esa unilateralidad de EUA iba camino a realizarse más allá de los límites que al comienzo de la guerra le habían planteado a Bush. Un ejemplo del descontrol ha sido la política seguida en Medio Oriente por Washington amparando la ofensiva del premier Ariel Sharon sobre el bando palestino pese a las críticas rotundas de los europeos que esa actitud era cada vez más peligrosa para sus intereses. Advirtieron que una acción contra Irak o Irán no sólo incrementaría ese conflicto, que era una bandera simbólica entre los países islámicos, sino que desestabilizaría el Asia Central.

¿Hasta qué punto importó en Washington el ánimo de sus aliados europeos? Se diría que poco, si se tienen en cuenta algunos detalles. La expresión de “eje del mal” que remeda aquella definición de “Imperio del mal” que Reagan le dedicó en su momento a la URSS, provocó lógica antipatía en Europa. Hay mucho de valor simbólico y ausencia de tacto en la frase elegida por Bush.

Para los europeos, la diplomacia norteamericana que diseñó más el Pentágono que el Departamento de Estado, la postura antiatlantista sólo promovía relegar y alienar a sus socios, limitados al deber de acompañar en silencio.

George Robertson, Secretario General de la OTAN, admitió en la conferencia de Berlín la urgencia de evitar que EUA se desplazara hacia el unilateralismo apoyado en un poderío militar que supera holgadamente a Europa pese a los u$s 140.000 millones anuales con que esta región contribuye a la Alianza Atlántica.

Los europeos denunciaron la campaña antiterrorista como una parte más de la política norteamericana dirigida a “actuar de acuerdo a su propia interpretación y en favor de sus propios intereses, sin consultar a los otros”, según señaló, sin cuidados diplomáticos, el canciller francés Hubert Vedrine, que denunció el “simplismo” del gobierno norteamericano al ignorar problemas tales como la pobreza. El Primer Ministro Lionel Jospin, reforzó el punto al sostener que no era posible reducir los problemas del mundo a la dimensión única de la lucha contra el terrorismo confiando sólo en la superioridad militar para resolverlos.

El tema es que en Europa, la población musulmana se cuenta por millones y esto podía traer consecuencias graves para esta región, si se manejaba con los criterios planteados por el gobierno norteamericano de Bush  [549].

IMAGENES GENERADAS POR LA POLITICA NORTEAMERICANA

El concepto unilateral sin alternativas de “estás conmigo o estás contra mí” -o con el terrorismo-, generó temor en el resto del mundo a adoptar posturas que pudieran ser mal vistas por el gobierno de EUA.

Un ejemplo de ello, fue la actitud adoptada por el gobierno cubano de Fidel Castro.

Luego de los atentados del 11 de septiembre, Cuba comenzó a enviar señales de distensión hacia EUA, especialmente hacia las aéreas más receptivas y recíprocas de la derecha republicana, que viajó a la isla con el mensaje de: “respaldamos el acercamiento bilateral”. Castro cambió sus declaraciones hostiles sobre EUA y ofreció cooperar con la administración Bush en su lucha contra el terrorismo. Pocas horas después de los hechos, ofreció medicinas, incluso sangre, brigadas de socorristas e inteligencia sobre movimientos terroristas. Además, en los días en los que el espacio aéreo norteamericano permaneció cerrado, Cuba puso a disposición dos aeropuertos. Castro tampoco criticó la decisión de EUA de detener a milicianos talibán y de Al-Qaeda y llevarlos a la base de Guantánamo.

Una explicación podría ser el temor de que EUA decidiera poner a Cuba en la lista de países a invadir, por considerarlos hostiles a EUA, lo que efectivamente hizo a mediados del 2003.

Otra de las explicaciones sobre el tono moderado de Fidel Castro hacia EUA, podría deberse al endurecimiento del presidente Bush, que ubicó en puestos clave en política latinoamericana a halcones de línea dura hacia Cuba. Un ejemplo es Otto Reich como Subsecretario para Asuntos Latinoamericanos, un cubano-norteamericano, conservador y con un gran resentimiento anticastrista. Otto Reich fue nombrado como Subsecretario, pese a la oposición del Congreso norteamericano. Con esta formación de duros anticastristas en el Departamento de Estado, resulta difícil vislumbrar un fin al embargo comercial contra Cuba.

Como resultado de este escenario, Castro buscaría evitar a los halcones de la Casa Blanca y llegar directamente, a través de sus esfuerzos diplomáticos, al Congreso y a la opinión pública norteamericana, a la que considera receptiva, aislando, por su lado a los anticastristas en Miami.

El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, citó como ejemplo del acercamiento, el caso de la base de Guantánamo, que pasó de ser un territorio hostil a un símbolo de distensión: “Hemos tomado una clara postura de colaboración”  [550].

Sin embargo, EUA al poco tiempo explicitó su posición respecto de la Cuba de Castro. Frente a esto, el 16 de febrero del 2002, Fidel Castro, dijo que a su país le importa “un bledo” si EUA lo excluye o no de su lista de naciones que promueven el terrorismo en el mundo. “Los diplomáticos de EUA se comportan actualmente como cónsules romanos, pero sin poder alguno. (...) Podrá Cuba ser desaparecida de la faz de la tierra, pero no podrá ser sometida”, dijo, en una crítica directa a la jefa de la Oficina de Intereses de Washington en La Habana, Vicky Huddleston, quien declaró que EUA “no ve una buena cooperación de Cuba sobre el terrorismo”. Castro, que condenó inmediatamente de ocurridos, tanto los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington como la guerra encabezada por EUA en Afganistán, dijo que “en tiempos pasados los diplomáticos estadounidenses eran procónsules discretos”. En otra parte de su intervención, Castro condenó también a la OMC, a la que calificó como “un instrumento de explotación” y, además, acusó a EUA de tratar de intimidar a los países apelando a la amenaza del uso de la fuerza en contra de ellos. También criticó al ALCA. Dijo que se trataba de un intento de anexión de América latina y el Caribe por parte de EUA, incluyendo la privatización de las riquezas de la región y el intercambio desigual  [551].

Otro ejemplo es el del presidente venezolano Hugo Chávez. El gobierno norteamericano no toleró que Hugo Chávez hiciera un llamado de atención, al decir, en un discurso transmitido por radio y televisión, que Venezuela apoya la lucha contra el terrorismo, pero EUA no puede “responder al terror con más terror”; condenando, las muertes de civiles inocentes en los bombardeos a Afganistán. Inmediatamente, el gobierno norteamericano decidió llamar al embajador de su país en Venezuela en consulta, como una amenaza.

Los gobiernos latinoamericanos, en conjunto, en sus discursos ante la reunión anual de la AG de la ONU, fueron excesivamente generales y “prudentes”.

Los “aliados” europeos de EUA también se han mostrado muy moderados y prudentes, incluso en sus críticas.

EUA AVANZO EN SUS CRITICAS Y NADIE SE SALVO

La lista de agrupaciones consideradas terroristas por el gobierno norteamericano es larga. Prácticamente ningún grupo entra dentro del criterio de grupo de liberación.

El gobierno de EUA identificó a la guerrilla colombiana de las FARC [552], al tope de la lista de organizaciones equiparables a la red Al-Qaeda y consideró que podían convertirse en un blanco militar norteamericano en la guerra en marcha contra el terrorismo.

El Director de la CIA, George Tenet, durante una declaración al Congreso en Washington, enlistó a las FARC junto a otras organizaciones que operan en el Líbano y Turquía, que no tienen lazos con el grupo Al-Qaeda, pero que son consideradas enemigos potenciales de EUA: “Las FARC constituyen una grave amenaza contra los intereses estadounidenses en América Latina en tanto EUA es aliado del gobierno de Bogotá al cual combaten”. Sostuvo que aunque la organización que dirige José Marulanda “Tirofijo” no ha producido ataques dentro de EUA o contra intereses de ese país en el extranjero, el gobierno norteamericano la consideraba “una seria amenaza”.

Otro grupo identificado como un eventual blanco en la guerra antiterrorista fue el Partido Frente Popular Revolucionario de Liberación de Turquía. Tenet dijo que esa organización “públicamente ha criticado a EUA y nuestra operación en Afganistán”.

Otras de las organizaciones citadas por Tenet fueron la Jihad Islámica, el Frente Popular para la Liberación de Palestina y Hamas. Aunque estas organizaciones enfocan sus ataques en Israel el gobierno norteamericano las considera como posibles amenazas directas a sus intereses  [553].

EL MUNDO POST AFGANISTAN

El presidente George W. Bush decidió que invadiría países donde se secuestren ciudadanos norteamericanos. El proyecto incluye la posibilidad de llevar a cabo acciones militares y, en casos contados, permite que el gobierno abandone su antigua política de exhortar a empresas y familias a no pagar rescate.

En el período de Bill Clinton, el gobierno norteamericano evitaba involucrarse en muchos casos, sobre todo si el ciudadano secuestrado no era funcionario del gobierno o no tenía ninguna conexión con actividades gubernamentales en el momento de ser capturado  [554].

VALE TODO

La Revista Newsweek de noviembre del 2001 publicó un artículo, firmado por Jonathan Alter, periodista de esa revista, que recomendaba la tortura a partir del desarrollo de las ideas del presidente George W. Bush, que en sus discursos advertía: desde ahora vale todo. Según Jonathan Alter: la tortura es el método más adecuado para hacer frente al enemigo en los tiempos que vienen [555].

En Israel, en vez de adoptar medidas judiciales, la oficina legal, que representa al ejército israelí ante el Poder Judicial, reglamentó los “asesinatos selectivos, que podrán ser llevados a cabo como “acto de prevención”. El “asesinato selectivo” se justificará si existen informaciones de que el terrorista planifica o se dispone a llevar a cabo un ataque en el futuro cercano”. Lo que no está claro es si esas informaciones deben ser fidedignas o no.

Esta política de asesinatos, puesta en práctica por primera vez en noviembre del 2000, “sólo podrá aplicarse si la Autoridad Nacional Palestina (ANP) pasara por alto pedidos (de Israel) para que arreste al terrorista”. Antes de condenarlo a morir, las autoridades militares israelíes deben probar asimismo que fracasaron sus intentos por detener al sospechoso  [556]. Eso, ¿cómo se demostrará?

EL MUNDO DIVIDIDO

La ex primera ministra británica, Margaret Thatcher, frente a los acontecimientos del 11 de septiembre expresó sus ideas, que no eran diferentes de las que el gobierno norteamericano ostentaba.

Se generó una gran confusión entre los ataques terroristas del 11 de septiembre o de cualquier fecha contra cualquier país, y las actitudes militaristas encaradas por gobiernos como el de EUA, a espaldas de organismos internacionales como la ONU y de la comunidad mundial, asumiendo, de manera unilateral y excluyente, un rol de policía mundial.

La ex primera ministra dijo que:

La guerra contra el terrorismo internacional ingresa en una nueva fase. En ella, el mundo occidental debería acompañar activamente a EUA.

... EUA nunca volverá a ser el mismo. Se ha demostrado a sí mismo y a otros que es verdaderamente la única superpotencia global, una potencia que posee un nivel de superioridad sobre sus rivales reales o posibles que no es igualado por ninguna otra nación de los tiempos modernos. En consecuencia, el resto del mundo tampoco volverá a ser el mismo. Naturalmente, surgirán nuevas amenazas desde direcciones nuevas. Pero, mientras EUA se esfuerce por mantener su liderazgo tecnológico, no hay motivos para que cualquier desafío al dominio norteamericano pueda tener éxito.

... Pienso que, si bien el nuevo gobierno interino de ese país -Afganistán- merece apoyo, EUA tiene razón en no quedar empantanado en la ambiciosa construcción de una nación en ese traicionero territorio. Algunos no estarán de acuerdo y afirmarán que la indiferencia hacia los Estados quebrados produce terrorismo. Lo mejor es que EUA despliegue sus energías militarmente en lugar de hacerlo en el trabajo social. Es mejor dejarles a otros el esfuerzo por promover la sociedad civil y las instituciones democráticas en Afganistán.

... La segunda fase de la guerra contra el terrorismo debería ser atacar otros centros de terrorismo islámico  [557] que se han arraigado en Africa, el sudeste asiático y otros lugares.

... La tercera fase es ocuparse de los Estados hostiles que apoyan al terrorismo e intentan adquirir o comerciar con armas de destrucción masiva. Hemos adquirido el hábito de denominarlos Estados “malhechores” (rogue states) [558].

Pareciera que dentro del concepto de Estado malhechor entran los Estados que se arman en defensa de sus intereses.

... Por ejemplo, tanto Irán como Siria criticaron duramente a Osama Bin Laden, los talibán y los ataques del 11 de septiembre. Sin embargo, ambos son enemigos de los valores y los intereses occidentales. Ambos han apoyado enérgicamente el terrorismo: el primero fue detectado despachando armas para fomentar la violencia contra Israel  [559]. Irán también está dando pasos hacia el desarrollo de misiles de largo alcance que podrían estar dotados de cabezas nucleares.

... Otros críticos del 11 de septiembre también constituyen una amenaza. Libia, por caso, sigue odiando a Occidente  [560] y estaría sumamente complacida de ver una venganza contra nosotros. Y Sudán comete genocidio contra sus propios ciudadanos en nombre del Islam  [561]. En cuanto a Corea del Norte, el régimen de Kim Jong Il es el principal responsable mundial de la proliferación de misiles balísticos de largo alcance que pueden portar cabezas nucleares, químicas o biológicas  [562].

Para EUA y Margaret Thatcher, la ONU y la comunidad internacional no existen. Ellos parecen ser los encargados del orden mundial personalmente.

... El más notorio de los malhechores es, sin duda, Saddam Hussein; prueba incuestionable de que los asuntos inacabados de ayer se convierten en los dolores de cabeza de mañana. Hussein nunca cumplirá con las condiciones que le exigimos. Su propósito es muy claro: desarrollar armas de destrucción masiva para desafiarnos con impunidad. Cómo y cuándo desalojarlo son las únicas preguntas importantes; no si debemos hacerlo. Requerirá la movilización de la resistencia interna.

No cabe duda que en la mente de estos dirigentes mundiales está, no la paz mundial, sino el desarrollo de un Imperio mundial, en el que sólo ellos tienen capacidad de proliferar.

... Los aliados de EUA deberían ofrecer un fuerte apoyo al presidente Bush en las decisiones que tome sobre Irak.

... Occidente en su totalidad necesita fortalecer su voluntad contra los regímenes malhechores y perfeccionar sus defensas. EUA tiene un presidente que puede ofrecer el liderazgo necesario para hacerlo  [563].

Los argumentos por parte de hombres del pensamiento estratégico de EUA, como Henry Kissinger, muestran que lo que EUA vino haciendo ha sido la mejor alternativa  [564]. El mismo reconoció la superioridad militar de EUA y la posibilidad de hegemonizar y hacer uso de esa capacidad en beneficio propio.

Para Kissinger, no se recuerda otro comentario presidencial que haya provocado tanto disgusto, especialmente en Europa, como la frase del presidente Bush “el Eje del mal”.

... Sólo una mínima parte de la avalancha de desaprobación se refirió a la esencia; ésta apuntó más a las motivaciones: el imperialismo estadounidense (según el titular de relaciones exteriores de la Comisión Europea); un pensamiento simplista (según el ministro de Relaciones Exteriores de Francia); la tendencia de EUA al aislacionismo y el hegemonismo (según los principales diarios alemanes).

... Sin embargo, el presidente ha planteado una cuestión esencial para la seguridad internacional: el “nexo” entre organizaciones terroristas grandes, bien organizadas y mortíferas (como Al-Qaeda), Estados que han utilizado y apoyado el terrorismo (como Irán y Corea del Norte) [565] y Estados que han desarrollado (y, en el caso de Irak, usado) armas de destrucción masiva.

... La prueba de fuego de toda política será el grado en que pueda controlarse el riesgo para la seguridad mundial inherente a la posesión de armas de destrucción masiva por parte de regímenes peligrosos.

... Para muchos líderes europeos, la identidad europea debe buscarse en la distinción de EUA, y con frecuencia en la oposición a él. Europa se concentra en las disposiciones legales, burocráticas y constitucionales que requiere la integración de más de veinte países con historias, idiomas y, culturas muy diferentes, mientras que EUA exalta el carácter excepcional de sus instituciones establecidas y las declara pertinentes para el resto del mundo.

... La enorme brecha de poderío militar entre Europa y EUA acentúa la diferencia de perspectivas. La superioridad militar que ha adquirido EUA sobre el resto del mundo no tiene precedentes. No existe en este momento -ni en el futuro previsible- ningún país o grupo de países capaces de plantear un desafío militar a EUA. Esta situación tienta a los adversarios a desafiar a EUA, cuando lo hacen, en un nivel que supera lo convencional, por ejemplo, a través del terrorismo. Algunas naciones amigas temen que EUA, al ser capaz de imponer sus preferencias, lo haga en todas las situaciones a través del mero ejercicio del poder. Y la ocasional jactancia de los estadounidenses por la categoría de superpotencia única de su país y la hegemonía estadounidense refuerzan estas tendencias.

... La tendencia dominante del pensamiento estadounidense en política exterior debe ser transformar el poder en instituciones consensuales  [566]. Esta definición merece una respuesta sustancial. ¿Los aliados rechazan la definición estadounidense de peligro? ¿O la aceptan pero rechazan los medios militares para enfrentarlo? Y si se rechazan los medios militares, ¿cuál es la alternativa? Si el “compromiso” se define en términos psicológicos -la pacificación del adversario-, se convierte en sinónimo de apaciguamiento tradicional.

... La supervivencia de la vida civilizada exige que este problema sea encarado de manera preventiva, y esto no puede hacerse a través de una acción estadounidense unilateral [567].

CHOQUE ENTRE ALIADOS: EXTENSION DEL AREA DE GUERRA AL MUNDO

En la etapa post-bipolar, EUA mantuvo en el mundo una indisputada iniciativa en los terrenos ideológico y político, respaldada por un gran auge económico de carácter inédito.

No obstante, su realidad muestra que en el terreno económico y tecnológico, no es exclusivo y excluyente, ya que tiene que competir, en algunos casos, en igualdad de condiciones con otros Estados, de Europa y de Asia; a la vez que ideológicamente existe una gran tendencia, especialmente entre los republicanos, aunque también en grandes sectores demócratas, que EUA es un país, fundamentalmente con vocación militar.

Estos elementos, y la situación generada por el ataque terrorista del 11 de septiembre, favorecieron decididamente al gobierno norteamericano, para manejarse haciendo uso de su abrumadora superioridad militar, dejando en un segundo nivel, la competencia en el terreno económico  [568]. El resto de las potencias en el planeta, no acostumbradas al liderazgo global, quedaron desfasadas por la actitud de EUA que tomó las riendas del liderazgo mundial montado en la necesidad de reaccionar bajo el criterio de la autodefensa individual y colectiva.

Algunos Estados quedaron totalmente desorientados: Argentina [569] es el caso más notorio, acompañada, desde esferas diferentes por México y Canadá. En cambio, en Europa, Japón, Rusia, China, se observaron bruscos desplazamientos diplomáticos, todos en detrimento de la autoridad y el control políticos del gobierno norteamericano en el escenario mundial, aunque demasiado prudentes y tímidos. De allí la imperativa necesidad, por parte del gobierno norteamericano, de recurrir al potencial bélico como principal argumento de su política interior, regional e internacional.

En su discurso del 29 de enero del 2002, sobre el estado de la Unión  [570], George W Bush, mostrando un gran “mesianismo”, resumió las líneas trazadas por los estrategas del Departamento de Estado:

“(...) nuestra nación está en guerra, nuestra economía está en recesión y el mundo civilizado encara peligros sin precedentes (...) nuestra guerra al terrorismo apenas si comienza (...) todavía hay campamentos terroristas en por lo menos una docena de países (...) algunos gobiernos serán tímidos frente al terrorismo. Que no se engañen: si no actúan, EUA lo hará (...) desplegaremos defensas antimisiles efectivas para proteger de ataques repentinos a EUA y a nuestros aliados (...) No esperaré por los acontecimientos (...) la historia ha llamado a EUA y a nuestros aliados a la acción (...) mi presupuesto incluye el aumento más grande en gastos de defensa en dos décadas (...) hemos sido llamados a desempeñar un papel único en los eventos de la humanidad”  [571].

Cada una de estas aseveraciones fue aplaudida de pie por la totalidad de los legisladores en el Congreso. Los aplausos fueron mayores cuando señaló un “eje del mal” trazado por Corea del Norte, Irán e Irak, como regímenes que apoyaban a grupos terroristas.

A principios de febrero del 2002, se inauguró en Estambul un foro denominado “Civilización y Armonía: la Dimensión Política”, organizado por la Unión Europea (incluidos los países candidatos a incorporarse) y la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), de la que participaron 75 delegaciones nacionales -entre ellas Irán e Irak-. Turquía, el anfitrión, es un país musulmán-europeo, nexo geográfico de Oriente y Occidente, fundamental para el esquema militar planetario del gobierno norteamericano. EUA no estaba presente. El sentimiento predominante en el foro fue: “Washington está hoy un poco más solo que ayer” [572].“El miedo y el desasosiego que genera ahora Washington entre sus aliados es un fenómeno nuevo que lanza graves sombras sobre la seguridad global” [573].

Para Mikhail Gorbachov, EUA había caído en la “euforia” tras su éxito sobre el régimen talibán afgano y “olvidó a sus amigos” que lo apoyaron tras los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre. Cuando (EUA) consigue una victoria, cae en la euforia y se empieza a olvidar de sus amigos. Creo que nuestros amigos estadounidenses deberían pensar en sus socios no sólo cuando el tiempo es malo y amenaza tormenta. (...) El liderazgo de EUA debe surgir a través de la cooperación, pues ni rusos, ni japoneses, ni chinos, ni tampoco los norteamericanos podrán dirigir por sí solos el mundo” [574].

FRACTURA ATLANTICA: NUEVO ROL DE LA OTAN

En la UE el discurso de Bush puso en la agenda el tema del verdadero papel de la OTAN y la creación, o no, de un sistema militar propio. El 24 de abril de 1999, por imposición estadounidense, la OTAN cambió el contenido de su Carta orgánica y sus estatutos y pasó de ser una alianza defensiva con jurisdicción sobre el área que le da el nombre, a constituirse en un dispositivo militar ofensivo con jurisdicción planetaria. Era innecesario plantearse quién comandaría ese ejército mundial.

En un sistema internacional cuyas tendencias son multipolares y que giran alrededor del eje económico, organizaciones como la OTAN, carecen de sentido, a la vez que entorpecen la posibilidad del “balance” y el “equilibrio” de poderes mundial. Sin embargo, EUA insistió en mantener a la OTAN y en ampliarla. No cabe duda que lo hizo tratando de mantener al sistema dentro del terreno en el que tiene ventajas comparativas y competitivas exclusivas y excluyentes y estas no están en el terreno económico, donde tiene competidores importantes en Europa y en Asia, sino en el terreno estratégico-militar. Los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, permitieron al gobierno norteamericano afianzar al eje estratégico-militar por sobre el económico y tener la posibilidad de manejar los asuntos globales como un Imperio mundial.

No obstante ello, el sistema mundial aún no está definitivamente configurado ni su estructura está cristalizada, por lo que todo puede seguir transitando por el eje estratégico-militar o retornar al eje económico dando así características diferentes al funcionamiento del sistema y a su orden [575]; todo depende del éxito con que EUA mantenga este tipo de política emprendida a partir del 11 de septiembre.

Algo que debe quedar bien en claro, más allá del reconocimiento del superpoder de EUA, es que la puesta en marcha, en su oportunidad, durante el sistema bipolar, de los sistemas de seguridad colectivos: OTAN, Pacto de Varsovia, TIAR, etc., fue una apuesta -por parte de EUA y de la URSS- a la incapacidad de que la ONU podía mantener la paz, la estabilidad y la seguridad internacionales, a la vez que se consideró que no era competente para solucionar pacíficamente los conflictos, ni atender a los intereses de bloque de una u otra superpotencia; actualmente, la ampliación de la OTAN, más allá de una estrategia conveniente para EUA, es la manera de inhabilitar a la ONU, independientemente de sus posibles reformas.

La continuidad y ampliación de la OTAN es absolutamente incompatible con un sistema multipolar que gire alrededor del eje económico. Esto muestra que el interés de EUA es hacer que todo gire alrededor del eje estratégico-militar, donde tiene sus ventajas comparativas y competitivas, toda vez que la OTAN no depende de la ONU, sino del Estado más poderoso de la tierra militarmente. También muestra, en los hechos, cual es la dirección que EUA quiere que tenga el orden mundial  [576].

De todas formas, aunque los integrantes europeos firmaron el cambio de la Carta orgánica de la OTAN, éste, jamás fue digerido. Cuando luego de los atentados del 11 de septiembre EUA emprendió su campaña punitiva contra Afganistán, quedó claro que la nueva OTAN no era efectiva. A posteriori, la tensión aumentó y se multiplicaron los signos de preocupación y distanciamiento.

El 3 de febrero del 2002, se llevó a cabo en Munich la Conferencia Internacional para la Seguridad. Rusia utilizó la Conferencia para cortejar a Europa. El representante ruso, el ministro de Defensa Serguei Ivanov dijo: “Tenemos nuestra propia lista de Estados que representan una amenaza. (...) No tenemos una sola prueba de que Irán esté implicado (en el terrorismo)” [577].

En pocos días, la decisión estadounidense de aumentar su gasto militar y embarcarse en una guerra que cruzaría lado a lado el continente asiático, produjo un vuelco de Europa hacia el mundo islámico y de reaproximación a Rusia.

Hubert Vedrine, ministro de Relaciones Exteriores de Francia, declaró pocos días después: “Hoy estamos amenazados por un nuevo simplismo, que reduce todos los problemas en el mundo a la lucha contra el terrorismo”. El Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Joschka Fischer, no obstante su alianza con EUA durante la guerra contra Yugoslavia, alertó: “es preciso distinguir entre aliados y satélites”. Un ex ministro de cultura de Alemania, Michael Naumann, comentó que las elecciones en Francia y Alemania  [578], provocarían “realineamientos que podrían alejar a Europa de EUA”.

En Japón el distanciamiento respecto de EUA tuvo características diferentes y, tal vez, de mayores consecuencias. En China, ha sido evidente desde tiempo antes su realineamiento con vistas a neutralizar el despliegue estratégico estadounidense en la región. El diario oficialista Renmin Ribao acusó a EUA de usar la acción militar en Afganistán “para medir la posibilidad de expandir su presencia en Asia Central”. El gobierno norteamericano ha desplegado una operación abanico tendiente a tomar control de otros cinco países de la región: Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, Kazajstán y Turkmenistán. Los acuerdos militares de Pekín con Moscú revelan por dónde buscan respuesta las autoridades chinas.

UN “COMANDO DE AMERICA”

Con el derrumbe del modelo argentino se complicó aun más el propósito estadounidense de crear el ALCA, trabado por la oposición explícita de Brasil y Venezuela. Un editorial del New York Times dijo: “dependerá del poder del presidente Bush para generar consenso y de la cooperación de Brasil, la principal economía de América del Sur” [579].

No obstante, Bush esgrimió otros instrumentos. Una cadena de acuerdos y medidas apuntó a los objetivos del ALCA por otros medios. El Pentágono articuló un plan de defensa continental terrestre, aéreo y marítimo con las fuerzas armadas de México y Canadá, al que se denominó provisionalmente “Comando de América” [580]. El Plan Puebla-Panamá proyecta ese dispositivo sobre toda América Central. Y el Plan Colombia lo despliega hacia el extremo sur  [581].

PRESIDENTE INTERINO DE AFGANISTAN

Antes de conseguir su cargo como presidente interino de Afganistán, Hamid Karzai trabajaba para la empresa petrolera norteamericana Unocal. Otro tanto hacía Zalmay Khalilzad, delegado del gobierno de EUA en Afganistán.

Una vez derrocados los talibanes, la empresa petrolera Unocal empezó a concretar su antiguo proyecto de construir un gasoducto que permitirá la salida hacia Occidente, del gas del mar Caspio a través del territorio afgano  [582].

LA GUERRA CONTINUARA

Al cumplirse seis meses de los ataques del 11 de septiembre, George W. Bush hizo un enérgico llamado a todos los países del mundo a comprometerse en “la segunda etapa en la guerra contra el terrorismo. (...) Contra este enemigo no hay inmunidad y no puede haber neutralidad. La inacción no es una opción. (...) Esto requerirá de cooperación internacional en varios frentes: diplomático, financiero y militar. No enviaremos tropas norteamericanas a cada batalla, pero EUA preparará activamente a otras naciones para las batallas por delante.” Y, en vez de decir: “Dios bendiga a EUA”, Bush cerró el acto diciendo: “Dios bendiga a nuestra coalición”.

El planteo frontal de la guerra: “están con nosotros o contra nosotros”, encolumnó a los demócratas y dejó sin oposición a la Casa Blanca. Pero esa política de acompañamiento comenzó a sufrir fisuras cuando Bush anunció que extendería la lucha contra el terrorismo a otras regiones, y fundamentalmente cuando los demócratas empezaron a sentir que perdían terreno en el año de las elecciones de mitad de mandato. El líder demócrata del Senado, Thomas Daschle, cuestionó la decisión de extender la guerra y su par de Virginia Robert Byrd dijo que no le entregarían a Bush un cheque en blanco para futuras operaciones militares  [583].

El gobierno chino respondió positivamente al llamado efectuado por el presidente de EUA, para apoyar una segunda fase en la guerra contra el terrorismo, aunque expresó su “indignación” por el informe del Departamento de Defensa de Washington que incluye a China como blanco potencial de ataques nucleares estadounidenses, en el que se encontraban también, Rusia, Siria, Libia, Irán, Irak y Corea del Norte.

China está dispuesta a cooperar con EUA y otros miembros de la comunidad internacional para reforzar nuestros intercambios y nuestra cooperación”, declaró el vocero del ministerio de Relaciones Exteriores chino, Sun Yuxi, en reacción al discurso pronunciado por Bush al cumplirse seis meses de los atentados terroristas del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas y el Pentágono. “Siempre hemos sostenido que las medidas pertinentes contra el terrorismo deben ser contra blancos bien definidos, y en base a pruebas sólidas, respondiendo además a los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. El alcance de esos ataques no debe extenderse según la voluntad de un solo país”... “Cualquier mentalidad de Guerra Fría va contra la tendencia mundial de paz y desarrollo a través de la cooperación y está destinada al fracaso”. “China es un país amante de la paz, no plantea una amenaza para ningún otro país. Nosotros siempre hemos abogado por la prohibición total y la destrucción completa de todas las armas nucleares” [584].

Sin embargo, el gobierno norteamericano de George W. Bush quería utilizarlas ya. En un documento, del cual sólo se conoce una parte, se promovía el desarrollo de una nueva generación de armas atómicas de menor poder destructivo y especulaba con su empleo contra países concretos como Irak, Corea del Norte y aun China y Rusia, aunque en este último caso consideraba la posibilidad de una amenaza militar de Moscú como remota.

Las nuevas armas servirían no sólo para repeler un ataque contra territorio nacional norteamericano o de sus instalaciones en el exterior, o para castigar por los ataques contra sus aliados (Israel, Taiwán, etc.) sino también, para poder destruir instalaciones fortificadas subterráneas de países hostiles que sirvan para producir y almacenar arsenales de otras armas de destrucción masivas. El informe especulaba también con otras capacidades como las químicas y radiológicas para hacer frente al desafío. Unos 70 países tienen hoy ese tipo de construcciones, aseguraron los expertos de inteligencia  [585].

EUA ¿SERA ACOMPAÑADO EN SU POLITICA INTERNACIONAL?

Se dieron cambios, casi revolucionarios, propuestos en las relaciones entre la OTAN y Rusia. Pero, por otra parte, aunque menos visible, ha sido la profunda herida interna que se infligió la OTAN con la diferencia de criterios entre los miembros europeos y EUA.

Apenas iniciada la crisis, el 11 de septiembre, los miembros europeos de la Alianza Atlántica (y otros países) se alinearon prontamente con EUA expresando su solidaridad moral y política, ofreciendo su cooperación. Por primera vez desde que se fundó la OTAN se invocó el artículo 5 del Tratado de Washington: “un ataque contra cualquier país de la alianza se considerará un ataque contra todos sus miembros”.

Su aplicación, cabría suponer que conduciría a un proceso de defensa colectiva a cargo de la organización. Gran Bretaña y otros miembros europeos, entre ellos Francia, Italia y hasta Alemania, se apresuraron a ofrecer fuerzas militares. Pero el gobierno de Bush no quería una defensa colectiva, ni deseaba que la OTAN se involucrara: aparte de un pequeño contingente británico, de por sí marginal. EUA se proponía librar esta guerra a solas.

ALGUNAS HIPOTESIS PRELIMINARES A CONSIDERAR:

1) El gobierno de George W. Bush sigue siendo tan unilateralista y aislacionista como el resto de los gobiernos norteamericanos. Sus primeros actos fueron denunciar o abandonar varios compromisos multilaterales, como el Protocolo de Kyoto sobre el Cambio Climático. Los sucesos posteriores al 11 de septiembre confirmaron que, de hecho, el instinto unilateralista del gobierno norteamericano permanece invariable.

Se está consolidando el hecho de que la globalización la conduce y direcciona EUA y fundamentalmente desde una perspectiva predominantemente estratégico-militar.

EUA muestra que es un Imperio con conductas imperialistas que se sirve de actores privados y estatales, que en algunos casos, denomina aliados o “coalición”. Muestra su aislacionismo unilateral al máximo en todos los frentes. Quiere demostrar que es el Imperio indiscutible y planetario. Quien no lo sirva u obedezca paga las consecuencias.

2) El intento británico de asegurarse influencia y ventajas, valiéndose de su “relación especial” con EUA, ha puesto en evidencia, que tal relación es un mito. El Primer Ministro, Tony Blair, hizo esfuerzos por influir sobre EUA: primero, comprometiéndose por entero a prestar apoyo militar a su campaña en Afganistán; luego, afirmando que la guerra contra el terrorismo sólo puede ganarse sí, además de las cuestiones militares, abordaba las de carácter político y económico. El problema de Blair radicó en que la contribución militar británica a la campaña en Afganistán ha sido marginal y, por ende, también lo ha sido su influencia personal en la estrategia militar norteamericana.

3) Luego de la invasión de EUA, resulta difícil que se pueda volver a invocar el artículo 5 de la OTAN.

4) El ataque a las Torres Gemelas conmovió a los miembros europeos de la OTAN, que ofrecieron su ayuda a EUA. Pero su gobierno fue abiertamente reacio a aceptar la ayuda francesa, alemana e italiana. Si EUA pasa a una guerra militar más amplia contra “Estados que financien el terrorismo”, el apoyo de la opinión pública en los países europeos miembros de la OTAN disminuirá.

5) A menudo, Gran Bretaña, Francia y Alemania tomaron a mal el tener que ir a remolque de EUA en cuestiones de defensa. Ahora, los miembros más pequeños de la UE temen que los obliguen a adherir a una política exterior de la UE en cuya elaboración no participaron en absoluto.

Hay más preguntas para hacerse que respuestas para darse. Algo que es seguro es que, el sistema mundial, aún no está definitivamente configurado. Muchas cosas pueden pasar en el futuro que modifiquen el actual estado del sistema.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6267-7


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[538] Ver, EUA Extiende Ataque a Otros Países, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 10 de Enero del 2002.
[539] Ver, La Guerra Contra el Terrorismo: los Nuevos Objetivos de Washington, en Diario La Nación, Buenos Aires, 15 de Enero del 2002. También, Ver, Tropas de EUA Establecen Campamento en Isla Rebelde Filipina, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 17 de Enero del 2002. Igualmente, EUA Inicia en Filipinas una Nueva Etapa de la Guerra Contra el Terrorismo, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 1 de Febrero del 2002.
[540] Ver, Kissinger, Henry, La Guerra Antiterrorista de EUA Entra en su Segunda Fase, en Diario Clarín, Buenos Aires, 24 de Enero del 2002. Traducción: Elisa Carnelli.
[541] Ver, Plan para Derrocar a Saddam, en Diario Clarín, Buenos Aires, 28 de Octubre del 2001.
[542] Ver, EUA Lanzaría en Mayo una Segunda Guerra del Golfo, en Diario Clarín, Buenos Aires, 4 de Febrero del 2002.
[543] Ver, Bush no Descarta Armas Nucleares para Defender a EUA, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 14 de Marzo del 2002.
[544] Ver, Europa Hace Advertencia Sutil a EUA Sobre Irak, CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 16 de Febrero del 2002.
[545] Ver, Rusia Endurece su Postura Contra Posibles Ataques de EUA a Irak, CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 14 de Febrero del 2002.
[546] Ver, Francia Expresa Preocupación por el Curso de la Guerra Contra el Terrorismo, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 8 de Febrero del 2002.
[547] Ver, Francia Intensifica sus Críticas a la Política Exterior de EUA, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 8 de Febrero del 2002.
[548] Ver, Europa Rechaza un Eventual Ataque de EUA a Irak, en Diario Clarín, Buenos Aires, 14 de Febrero del 2002.
[549] Ver, Marcelo Cantelmi, EUA Dinamita Alianzas, en Diario Clarín, Buenos Aires, 9 de Febrero del 2002.
[550] Thompson, Ginger, (de The New York Times), El 11 de Septiembre Provocó Signos de Distensión entre Cuba y EUA, en Diario Clarín, Buenos Aires, 10 de Febrero del 2002.
[551] Ver, Fidel le pegó duro a EUA, en Diario Clarín, Buenos Aires, 17 de Febrero del 2002.
[552] Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
[553] Ver, Para la CIA, las FARC son Como la Red Al-Qaeda, Diario Clarín, Buenos Aires, 11 de Febrero del 2002.
[554] Ver, Bush Aprueba Nueva Política para Lidiar con los Secuestros en el Extranjero, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 19 de Febrero del 2002.
[555] Ver, “Contratapa”, Diario Página 12, Buenos Aires, 10 de Febrero del 2002.
[556] Ver, El Conflicto en Medio Oriente: Controvertida Decisión de la Justicia Israelí, en Diario La Nación, Buenos Aires, 8 de Febrero del 2002.
[557] Una pregunta ingenua: el terrorismo ¿es patrimonio islámico?
[558] Cómo se llamará a los Estados que han tenido una conducta colonial y se han apropiado de territorios por la fuerza y ahora se niegan a devolverlos bajo el concepto del “utis posidetis de facto”. O, cómo se denomina a aquellos Estados que han utilizado “mercenarios”, para generar golpes de Estado en Africa y poner gobiernos títeres que legislarían y actuarían favorablemente a sus intereses y los de las empresas de los Estados promotores.
[559] Una pregunta ingenua: ¿quién provee de armas a Israel?
[560] No está demás aclarar que esta gente denomina “Occidente” a EUA y algunos países europeos, y no a lo que entendemos como mundo occidental o la civilización occidental en su totalidad. América Latina está excluida de este concepto, ya que es una región colonizada por “occidente” y no occidente originariamente.
[561] Una pregunta ingenua: ¿qué hacía el Ku-Klux-Klan con los negros en EUA?
[562] Pareciera que EUA, Gran Bretaña y otras potencias, carecieran de estas armas y no fueran “responsables” de su producción y utilización. Un buen ejemplo es el de EUA en Hiroshima y Nagasaki; otro es el de EUA en Vietnam.
[563] Ver, Thatcher, Margaret, Contra los “Estados malhechores”, en Diario Clarín, Buenos Aires, 19-2-2002. Copyright Clarín y The New York Times, 2002. Traducción: Elisa Carnelli. Los comentarios son míos.
[564] ¿Será también la única o habrá otras?
[565] Cómo se llamará al uso que el gobierno de EUA ha hecho de la “contra” en Nicaragua, por ejemplo, entre otros; o la promoción de golpes de Estado en América Latina para poner gobiernos afines con sus intereses económicos y de seguridad -Corolario Teodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe-; o favorecer el “terrorismo de Estado” desde la Escuela de las Américas y el Comando Sur en la Zona del Canal de Panamá.
[566] No estaría mal que esto fuera la resultante de un consenso a través de organizaciones como la ONU y no de ideas “bajadas” desde EUA.
[567] Kissinger, Henry, Las alianzas contra el “Eje del mal”, en Diario Clarín, Buenos Aires, 11-3-2002. Copyright Clarín y Los Angeles Times Sindicate International, 2002. Traducción: Elisa Carnelli.
[568] Ver, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Cap. VII.
[569] Argentina pasó de la subordinación absoluta con sus “relaciones carnales” a una total desorientación, ya que se encontró con que su “socio” (?) o “aliado” (?) EUA no le respondía como creía, más aún, con la política post 11 de septiembre. No obstante ello, su gobierno continuó insistiendo en manejarse con criterios de política externa de subordinación a los mandatos e intereses de EUA, pensando que conseguiría, de esta manera, favores en el FMI y una mejor posición frente a los inversores mundiales.
[570] Informe anual del Presidente estadounidense al Congreso.
[571] Ver, Bilbao, Luis, Washington y la Fractura Global, en Le Monde Diplomatique, Le Dipló, Marzo del 2002.
[572] Tertsch, Hermann, “Europa y los Países Islámicos Combaten la Amenaza del Choque de Civilizaciones”, Diario El País, Madrid, 13 de Febrero del 2002.
[573] Tertsch, Hermann, “La Actitud Beligerante de EUA Despierta el Recelo de sus Aliados”, Diario El País, Madrid, 17 de Febrero del 2002.
[574] Ver, Gorbachov Advierte a EUA Sobre sus Ambiciones Hegemónicas, en Diario La Nación, Buenos Aires, 17 de Febrero del 2002.
[575] Este tema lo he tratado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998). También en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001).
[576] Ver, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Reforma de la ONU: Temas para la Reflexión”, http://luisdallanegra.bravehost.com/Derint/reforonu.htm.
[577] Tertsch, Hermann, “El Final del Atlantismo, Diario El País, Madrid, 5 de Febrero del 2002.
[578] Mayo y Septiembre, del 2002, respectivamente.
[579] The New York Times, “Dificultades de la Integración”, Diario La Nación, Buenos Aires, 20 de Febrero del 2002.
[580] Fazio, Carlos, “El Comando de América Sería un Proyecto de Defensa Aéreo, Terrestre y Marítimo”, Diario La Jornada, México D.F., 4 de Febrero del 2002. También, Luis Bilbao, EUA Alista un Ejército para el ALCA, Le Monde diplomatique, Le Dipló, Septiembre del 2001.
[581] Calloni, Stella, “Las guerras de baja intensidad”, Le Monde diplomatique, Le Dipló, septiembre del 2001. Ver también, Bilbao, Luis, Washington y la Fractura Global, en Le Monde Diplomatique, Le Dipló, Marzo del 2002.
[582] Ver, “Contratapa”, Diario Página 12, Buenos Aires, 10 de Febrero del 2002.
[583] Ver, El 11 de Septiembre Legitimó a Bush Ante su País y el Mundo, en Diario La Nación, Buenos Aires, 12 de Marzo del 2002.
[584] Ver, Respaldo Chino a Bush por la Guerra Antiterrorista, en Diario Clarín, Buenos Aires, 13 de Marzo del 2002.
[585] Ver, Armas en Tiempo de Descuento, en Diario Clarín, Buenos Aires, 16 de Marzo del 2002.