Tapa Orden Mundial Imperial

 

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Capítulo XXI

LA CONSTRUCCION DE UNA IDEOLOGIA IMPERIAL

Para la derecha republicana que gobierna EUA, la decisión entre República e Imperio se ha definido a favor del último. Algunos teóricos califican a EUA como “Imperio magnánimo”, según la noción de “guerras humanitarias”. De la misma manera que a fines del siglo XIX, la idea es que el dominio estadounidense es tan beneficioso como inexorable. No obstante, a las reacciones contrarias de parte del Tercer Mundo y de la propia Europa, se han sumado voces de peso desde el interior de EUA, oponiéndose al rumbo impuesto por George W. Bush desde el 11 de septiembre [351].

Arthur Schlesinger Jr. dijo, poco antes del 11 de septiembre del 2001, que ninguna Nación estaba en condiciones de “asumir el papel de árbitro o de gendarme mundial” ni de responder por sí sola a los desafíos globales del siglo XXI [352]. Charles William Maynes [353], afirmaba que “EUA es un país dotado de capacidades imperiales pero desprovisto de vocación imperialista”.

Sin embargo, el gobierno de George W Bush recuerda la actitud de los gobiernos norteamericanos de fines del siglo XIX, cuando EUA se lanzó a la carrera colonial, dando sus primeros pasos hacia una expansión mundial en el Caribe, Asia y el Pacífico. Theodore Roosevelt, decía: “Quiero que EUA se convierta en la potencia dominante en el Pacífico”... “el pueblo estadounidense desea cumplir con las grandes tareas de una gran potencia” [354].

DE LA DEMOCRACIA AMERICANA AL IMPERIO

Un siglo más tarde, desde lo alto de la unipolaridad adquirida merced a la desintegración de la URSS en 1991 y reforzada luego del 11 de septiembre del 2001 por una movilización militar de dimensiones excepcionales, EUA, se afirma y se muestra abiertamente como una potencia imperial. Por primera vez desde el fin del siglo XIX, el desencadenamiento de la fuerza se ve acompañado de un discurso explícito de legitimación del Imperio.

El Imperio romano se convirtió en la referencia obligada de diversos autores de la teoría de la política internacional. Joseph S. Nye Jr., Rector de la Kennedy School of Government en la Universidad de Harvard, Secretario de Estado para la Defensa durante el gobierno de William Clinton, coautor con Robert Keohane en 1977, de “Poder e Interdependencia: La Política Mundial en Transición”, en el que hablan del “fin de los hegemonismos” y comienzo de una etapa de “difusión de poder”, comienza su último libro diciendo: “Desde Roma, nunca había existido una Nación que eclipsara tanto a las demás”[355]. En realidad ha habido un alto grado de difusión de poder en el eje económico, en el contexto transnacional, no en el estatal, más allá de que existe una buena cantidad de Estados que pueden competir con EUA en este eje, numéricamente no son suficientes como para considerarlo difusión. En cambio, en el eje estratégico-militar, ha habido una alta concentración [356]. Robert Keohane y Joseph Nye se habían apresurado a sentenciar el “fin de los hegemonismos”.

Paul Kennedy, historiador, conocido por su tesis de los años ‘80 referida a la “sobre-extensión imperial” de EUA, dice: “Ni la Pax Británica (...) ni la Francia napoleónica (...) ni la España de Felipe II (...) ni el Imperio de Carlomagno (...) ni siquiera el Imperio romano, pueden compararse” a la actual dominación estadounidense. Agrega: “Nunca existió semejante disparidad de poder” en el sistema mundial [357].

Stephen Peter Rosen, director del Instituto de Estudios Estratégicos Olin de la Universidad de Harvard, dice que una “entidad política que dispone de un poderío militar demoledor y utiliza ese poder para influir sobre el comportamiento de los otros Estados no puede sino denominarse Imperio (...). Nuestro objetivo no consiste en combatir un enemigo, dado que no existe ninguno, sino en conservar nuestra posición imperial y mantener el orden imperial [358].

EUA tiende a configurar un orden totalmente “diseñado en beneficio de objetivos imperiales estadounidenses”, y en el cual “el Imperio suscribe a los elementos del orden jurídico internacional que le convienen (por ejemplo, el FMI, BM, la OMC), a la vez que ignora o sabotea los que no le convienen (el protocolo de Kyoto, el Tribunal Penal Internacional, el tratado ABM)[359].

La idea de Imperio esta en contradicción con la concepción de Alexis de Tocqueville que tradicionalmente los estadounidenses tienen de ellos mismos sobre la democracia Americana. No obstante ello, hay quienes en EUA hablan de “Imperio” y “hegemonía” agregándoles los adjetivos “benévolo” y “suave”. Robert Kagan del Camegie Endowment, dice: “la verdad es que la benévola hegemonía (benevolent hegemony) ejercida por EUA es beneficiosa para una gran proporción de la población mundial. Es, sin dudas, un mejor arreglo que todas las alternativas realistas” [360].

Sebastian Mallaby, sugiere que el actual desorden mundial requiere de EUA una política imperial. Muestra una visión del Tercer Mundo, donde se combinarían las quiebras de los Estados, el crecimiento demográfico descontrolado, la violencia endémica y la desintegración social, y estima que la única opción racional consiste en poner bajo tutela directa a los Estados del Tercer Mundo que amenacen la seguridad de Occidente [361].

DOMINACION ESTRUCTURAL

George W. Bush es remiso cuando se trata de invertir dólares en la reconstrucción de Estados “en quiebra” o de implicar a su país en operaciones humanitarias; pero no duda en desplegar las fuerzas armadas estadounidenses por el mundo para aplastar a “los enemigos de la civilización” y a “las fuerzas del mal”. Su lenguaje discursivo está lleno de referencias a la lucha entre “civilización” y “barbarie”, y a la “pacificación” de los bárbaros.

En busca de una seguridad que espera obtener por la fuerza de las armas más que por medio de la cooperación en el marco de la comunidad internacional, EUA actúa solo o en coaliciones circunstanciales, de forma unilateral y en función del interés nacional.

Si los países del Tercer Mundo deben someterse y padecer una nueva era de colonización o de “semi-soberanía”, Europa, pareciera que deberá conformarse con un estatuto subordinado dentro del sistema imperial. En la visión estadounidense nacida de la unipolaridad obtenida en 1991 y reforzada luego del 11 de septiembre, Europa, lejos de ser una potencia estratégica autónoma, será una zona dependiente de la voluntad estadounidense para hacer la guerra [362]. Europa se encontrará inserta en una nueva división del trabajo imperial, según la cual “los estadounidenses hacen la guerra, mientras que los franceses, los británicos y los alemanes controlan las zonas fronterizas, y los holandeses, los suizos y los escandinavos sirven de auxiliares humanitarios”. EUA ha asignado a Europa el trabajo policial subalterno [363].

Zbigniew Brzezinski, quien concibió la “Jihad” antisoviética en Afganistán, ya había articulado una idea análoga a principios de los ‘80. Según él, y muchos otros estrategas estadounidenses, el objetivo de EUA “debe ser mantener a nuestros vasallos en estado de dependencia, asegurar la docilidad y la protección de nuestros tributarios, y prevenir la unificación de los bárbaros” [364].

Europa deberá recorrer un largo y difícil camino hacia la construcción de poder, para transformarse en una alternativa frente al poder de EUA. Aún no está en claro el futuro ni la orientación que adoptarán Rusia y China frente a esta perspectiva.

NEOCOLONIALISMO SEGUN ANTHONY BLAIR

Los estadounidenses no son los únicos que sueñan con un Imperio y con la recolonización; los círculos dirigentes ingleses también buscan revivir su pasado imperial. Los consejeros de Anthony Blair, analizan la posibilidad de un “nuevo imperialismo liberal”.

Richard Cooper, consejero personal del Primer Ministro para las Relaciones Exteriores, dio a conocer en el mes de abril del 2002 un programa que causó conmoción en Gran Bretaña. En el mundo imaginado por Cooper, Europa, y en general Occidente, deberían “acostumbrarse a aplicar dos escalas de valores diferentes. (...) Entre nosotros debemos actuar según las leyes y en el marco de un (sistema) de seguridad abierto y cooperativo. En otras latitudes, cuando se trate de Estados situados fuera del continente posmoderno europeo, debemos volver a los métodos más duros de la era precedente, la fuerza, el ataque preventivo, la astucia, en fin, todo lo necesario para ocuparse de quienes aún viven en la guerra de todos contra todos propia del siglo XIX. (...) Entre nosotros, respetaremos la ley. Pero cuando actuemos en la jungla debemos utilizar la ley de la jungla”. La jungla se sitúa, evidentemente, en Africa, en América Latina y en Asia, donde “el caos es la norma y la guerra un estilo de vida. (...) Entonces, aun cuando los términos de Imperio y de imperialismo se han vuelto oprobiosos en Europa, las oportunidades y hasta la necesidad de colonización son tan grandes como lo eran en el siglo XIX”. Según Cooper, lo que se necesita hoy en día “es una nueva forma de imperialismo, aceptable desde el punto de vista de los derechos humanos y de los valores cosmopolitas. Un imperialismo cuyo objetivo sea, como el de todo imperialismo, aportar orden y organización (...) Como Roma, (Occidente) transmitirá a los ciudadanos del Imperio algunas de sus leyes, les suministrará un poco de dinero, y construirá algunas rutas” [365].

Cooper, posiblemente se inspiró, perfeccionándolas, en las sugerencias del historiador inglés de derecha Paul Johnson, que años antes había desarrollado una visión similar. En un artículo publicado en 1993, Johnson decía que “ciertos Estados son incapaces de gobernarse a sí mismos (...). El mundo civilizado tiene como misión ir a gobernar esas zonas desesperadas. (...) Occidente tendrá la satisfacción de recibir la gratitud de millones de personas que, gracias a ese renacimiento altruista del colonialismo, hallarán la única salida posible a su miseria” [366].

Poco después de los atentados del 11 de septiembre, Johnson había justificado la colonización de China en el siglo XIX en los siguientes términos: “Las grandes potencias civilizadas introdujeron en China, país vasto e incoherente, el principio de la extraterritorialidad. (...) En 1900, un grupo terrorista militante llamado los Boxers tomó por asalto Pekín con la aprobación tácita del gobierno. (...) Se organizó entonces una fuerza internacional para reconquistar Pekín, la que incluía, además de tropas europeas, fuerzas estadounidenses y japonesas. (...) Hoy en día, EUA y sus aliados pueden hallarse quizás en una situación en la que deberán no sólo ocupar sino también administrar Estados terroristas. (...) Los países que no pueden vivir en paz (...) no pueden aspirar a ser totalmente independientes” [367].



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6267-7


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[351] Ver Golub, Philip S., Profesor de la Universidad de París-VIII. “EUA en el Espejo del Imperio Romano”, en Le Monde diplomatique, El Dipló, Vol. IV, N° 39, Septiembre del 2002 Traducción: Carlos Alberto Zito.
[352] Schlesinger, Arthur Jr., “Unilateralism in Historic Perspective”, en Understanding Unilateralism in US Foreign Policy, (Londres, RIIA, 2000).
[353] Personaje influyente en la política exterior de EUA. Maynes, Charles William, “Two Blasts Against Unilateralism”, en “Understanding Unilateralism in Historic Perspective”, en Understanding Unilateralism in US Foreign Policy, (Londres, RIIA, 2000).
[354] Beale, Howard K., Theodore Roosevelt and the Rise of American to World Power, (Baltimore y Londres, Johns Hopkins University Press, 1989).
[355] Nye, Joseph S. Jr., The Paradox of American Power, (Oxford University Press, New York, 2002). Ver mi perspectiva sobre la tesis de estos autores en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. VI.
[356] Este tema lo he desarrollado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional”, (Bs. As., Edición del Autor, 2001), Cap. XVII.
[357] Kennedy, Paul, “The Greatest Superpower Ever”, (Washington, New Perspectives Quarterly, 2002).
[358] Rosen, Stephen Peter, “The Future of War and the American Military”, Harvard Review, Mayo-Junio del 2002.
[359] Ignatieff, Michael, (profesor de Harvard) “Barbarians at the Gate?”, New York Review of Books, 28 de Febrero del 2002. Ver Conesa, Pierre y Lepick, Olivier, “Desmantelamiento de la Arquitectura Internacional de Seguridad”, en Le Monde diplomatique, el Dipló, Edición Cono Sur, Julio del 2002.
[360] Kagan, Robert, “The Benevolent Empire”, en Foreign Policy, Washington D.C., 1998.
[361] Mallaby, Sebastian, “The Reluctant Imperialist, Terrorism, Failed States, and the Case for American Empire”, Foreign Affairs, New York, Marzo-Abril del 2002.
[362] Kagan, Robert, “Power and Weakness, Why Europe and the US See the World Differently”, Policy Review, Washington, Junio-Julio del 2002.
[363] Ignatieff, Michael, (profesor de Harvard) “Barbarians at the Gate?”, New York Review of Books, 28 de Febrero del 2002, pág.4.
[364] Citado por Maynes, Charles William, “Two Blasts Against Unilateralism”, en “Understanding Unilateralism in Historic Perspective”, en Understanding Unilateralism in US Foreign Policy, (Londres, RIIA, 2000), pág. 46.
[365] Cooper, Richard, “The New Liberal Imperialism”, The London Observer, Londres, 7 de Abril del 2002.
[366] Johnson, Paul, “The New Colonialism”, The New York Times Sunday Magazine, New York, 18 de Abril de 1993.
[367] Johnson, Paul, “The Answer to Terrorism? Colonialism, Wall Street Journal, New York, 9 de Octubre del 2001.