Tapa Orden Mundial Imperial

 

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Capítulo I

EL ORDEN

El “orden” es el conjunto de parámetros -dados por el régimen-, entre los cuales se sustentan las relaciones entre los miembros del sistema y se busca concretar las aspiraciones.
Implica la “frontera” entre las “aspiraciones” y las “limitaciones”. Marca una expectativa de aspiraciones y logros entre parámetros.
Este orden, siguiendo los “criterios estructurales” [1], es la resultante de las “represiones mutuas” [2] entre los Estados y no de una “convergencia de voluntades” [3].

No hay orden internacional sin régimen. El régimen es la base sobre la que se sustenta el orden, a la vez que los “parámetros” dentro de los que se asienta y opera.

Por ello, no se puede hablar de la existencia de un orden mundial, mientras el régimen está en formación y éste, a su vez, depende de que la estructura termine de “cristalizarse”. Con esto último, quiero decir que no es aún definitiva la configuración global de poder, así como tampoco la configuración en el “tope” del sistema [4].

Gráfico 1 Régimen y Orden

Régimen y Orden

Si bien resulta importante la generación del régimen y el orden, también lo es el cambio de las reglas por aquellos que están disconformes con el estado de cosas -status quo-, generando situaciones de desorden debido a los reclamos de justicia.

Frente a esto, funciona el mecanismo “estabilizador” que se encuentra en la estructura [5], y que denomino “líneas de control intra-hegemónicas”. Este mecanismo está compuesto por dos parámetros:

    por “arriba” se mide el grado de permisividad que los actores polares le otorgan a las conductas independientes por parte de los miembros que conforman su ámbito hegemónico o esfera de influencia;
    por “abajo” mide el grado de capacidad por parte de los miembros no polares, que pertenecen a la esfera de influencia o ámbito hegemónico, para tener esas conductas independientes o mantener conductas de resistencia o contestatarias [6].
De esta manera el sistema mantiene un equilibrio relativo, frente a los “impactos” producidos por los que pretenden generarle cambios y los deseos de quienes lo conducen o controlan, por mantener el status quo.
A nivel “horizontal”, en el tope del sistema, el mecanismo estabilizador es el “equilibrio de poderes”; de todas formas, el equilibrio “vertical” o sistémico, es “impuesto” por los que “conducen” al sistema.
Gráfico 2 Línea de Control Intra-Hegemónico

Líneas de Control Intra-hegemónico

No obstante, la novedad que se presenta en la conformación del nuevo sistema mundial, es que, si el mundo en el siglo XX se orientó en el sentido del establecimiento, el mantenimiento y el restablecimiento del orden y generó instituciones gubernamentales, como la S de N y la ONU, para este propósito, dejando en un segundo plano a la justicia internacional; el gran desafío del mundo del siglo XXI, dado fundamentalmente por la sociedad civil mundial, es llevar a cabo una tarea de reformulación del “pacto social”, orientado a la búsqueda de una compatibilización entre las demandas de justicia con el orden establecido.

TIPOS DE ORDEN ALTERNATIVOS

Para analizar los distintos tipos de orden más sobresalientes, deben tenerse también en cuenta las causas de desorden, y sus distintas formas.
El orden elemental, no es la ausencia de uso de la fuerza; por lo que sostener un orden elemental, no es ponerse a evitar el uso de la fuerza, sea ésta defensiva u ofensiva. Digo esto, ya que el problema del orden, implica la existencia de un poder de policía, el que en una comunidad internacional descentralizada, evidentemente es ejercido por las potencias principales, ya sea en el ámbito mundial, regional o local.
La vinculación entre orden y sistema, consiste en que, mientras este último se mantiene a sí mismo y evoluciona como resultado no intencional de las interacciones en la comunidad internacional; el orden debe ser constantemente controlado, ya que no es la resultante no intencional de las interacciones, sino que es función de la acción volitiva y coordinada o no de los Estados. Coordinada o no, ya que, en definitiva, la coordinación dependerá del grado de afinidad, así como también del grado de equilibrio existente entre los distintos poderes interactuantes, en sus “intenciones” para establecer un sistema de reglas del juego.

Los distintos tipos de orden, variarán, de acuerdo al grado de concentración o difusión de la autoridad. En este sentido, así como en el análisis de los tipos de orden, sigo el criterio de Liska [7].

Sus características serán:

1) Varían en el grado en que ejercerán represión por medio de una autoridad ordenante; o

2) por represión recíproca entre adversarios. En este caso, se considera que existen actores en pugna por imponer un tipo de orden según su concepción; o

3) por auto-represión de potenciales disturbadores del orden; una auto-represión, que es función de la capacidad y compulsión a anticipar respuestas a acciones enemigas del orden o la justicia, tal como se los entiende en ese momento.

Los distintos tipos de orden, pueden variar también en la medida en que son aptos para controlar el desorden resultante de la interacción de los Estados.

Según el criterio de Liska, se dan cinco tipos de orden mundial:

I) El primer tipo de orden mundial, tanto por su antigüedad, como por su simplicidad, es el imperial.

Se lo puede definir por la existencia de una potencia tanto material, como culturalmente preponderante. Los ejemplos más típicos, a que se puede aludir son: el Egipto antiguo, en el mediterráneo oriental; Roma en el Mediterráneo; China en su órbita en los periodos en que abarcó tanto a Vietnam como a Corea; más recientemente, el Sacro Imperio Romano bajo Carlos V; Francia bajo Luis XIV y Napoleón y Gran Bretaña bajo Lord Palmerston y Lord Beaconsfield; estos últimos como pretensiones parciales de rol imperial [8].

Durante la etapa bipolar, se dio un orden “interimperial”, conformado por dos grandes potencias, EUA y la URSS, en una lucha por la primacía mundial [9].

En este último caso cuando se habla de imperios, Liska los define como “súper Estados”, siendo éstos, Estados que exceden a los demás en tamaño, alcance de su poder y sentido de sus tareas en el ámbito internacional. El alcance de sus intereses en el sentido de interés nacional, que más bien sería el interés imperial, no solo contempla la defensa y seguridad de sus propias fronteras nacionales, sino también de las “fronteras “ de sus ámbitos hegemónicos [10].

En este sentido, las actuaciones tanto de EUA, en Guatemala en 1954, o Santo Domingo en 1965, Grenada 1983, etc., en el bloque occidental, como de la URSS en Hungría, en 1956 y 1958 y Checoslovaquia en 1968, en el bloque oriental, han sido con el propósito de proteger el orden. Mientras que la guerra de Vietnam, significó para EUA, su primera “guerra imperial” [11].

II) El segundo tipo de orden, lo constituye la pugna por la primacía entre dos, o raramente más, aspirantes al rol imperial. Liska las denomina “contiendas hegemónicas”.

El orden se da por “represión recíproca” entre los principales aspirantes al rol imperial.

Históricamente existieron contiendas hegemónicas entre, Esparta y Atenas, los Habsburgos de España y Austria contra los Valois y Borbones de Francia; entre la Francia Continental-Marítima contra la Inglaterra Marítima-Continental; y entre la Rusia Zarista y la Alemania Imperial, contra la Inglaterra Parlamentaria. En la actualidad, la principal contienda hegemónica estuvo dada durante el período conocido como de la “guerra fría” entre los EUA “capitalistas privados” y la URSS “capitalista estatal”. Se trató de una contienda donde el factor ideológico jugó un papel preponderante, y pese a la “coexistencia”, la pugna por la primacía ha finalizado, por la desintegración de uno de los actores, la URSS.

El orden inter-imperial, estuvo dado por la pugna por la primacía entre las dos superpotencias.

En este caso, se debe hablar de orden en dos sentidos:

1) el orden intra-hegemónico, en el que ejercen su voluntad disciplinante las respectivas potencias.

Este tipo de relación, también nos permitirá conocer las “líneas de control” intra-hegemónicas [12]. Por el lado de la potencia hegemónica, el grado de permisividad a las acciones de los miembros de su ámbito; y por el lado de los actores miembros de ese ámbito, la capacidad para ejercer actitudes contestatarias o independientes.

2) El que comprende al orden inter-hegemónico, o sea el resultante de la interacción entre las dos grandes cabezas de bloque. En este caso se dan líneas de control “inter-hegemónicas”.

¿Qué tipo de orden puede ser, aquél que está conformado por la “pugna por la primacía”?. En realidad, caben serias dudas sobre la existencia de orden alguno desde el momento en que éste está constituido por una lucha por imponer la voluntad de un súper-actor sobre el otro.

Según Guillermo Figari [13], durante la etapa bipolar, no se ha dado ningún tipo de orden, sino que la lucha por la primacía ha sido el camino que ambas superpotencias seleccionaron para establecer un orden mundial desde su perspectiva ideológica. De todos formas, si bien existió un orden elemental, este fue “no-consolidado”.

Si seguimos la concepción de Juan Carlos Puig [14], con su visión “holista” de la comunidad internacional, las relaciones entre las dos superpotencias, han constituido, sea en forma tácita, o de manera expresa, un orden.

Si analizamos los aspectos tácitos de ese orden, un ejemplo puede ser el hecho de que ninguna de ambas superpotencias se haya atrevido a inmiscuirse en los asuntos internos del otro bloque. El acuerdo de no intromisión, se refiere a los aspectos político-militares.

En los aspectos expresos de la constitución del orden, Yalta, Potsdam, etc., constituyeron ejemplos suficientes. A posteriori, la firma del Tratado Antártico en 1959; la firma del Tratado sobre Prohibición de Experiencias Atómicas en la Atmósfera en 1963; o el tratado relativo al Espacio Ultraterrestre de 1967; etc., conformaron el orden elemental en el ámbito mundial.

De todas formas, sigamos el criterio expuesto por Figari, o el de Puig, nos encontraremos con dos elementos relevantes: 1) existió un orden elemental; 2) Ambas superpotencias permanentemente cuestionaron el tipo de orden mundial existente, desde el momento en que sus diferencias ideológicas las llevó, sea por la guerra fría, o por métodos distensivos, a una lucha por la primacía.

Desde la perspectiva de las relaciones entre las potencias hegemónicas y los miembros del ámbito hegemónico, se han dado permanentemente, actitudes contestatarias. Toda actitud contestataria, lleva como propósito procurar una mayor autonomía de acción. Determinados actores, al adoptar una tendencia autonomizante -tendencia hacia la autonomía- lo han hecho de dos maneras: 1) el secesionismo; 2) la heterodoxia [15].

Toda tendencia autonomizante, para que se constituya en una verdadera autonomía, depende de la viabilidad nacional [16]: la capacidad de desempeñarse en términos relativamente autónomos.

Una tendencia autonomizante de tipo secesionista, es cuando un actor, emprende acciones contestatarias, rompiendo radicalmente con los lineamientos fundamentales establecidos por la potencia hegemónica, o con el actor al que se encuentra relacionado. Un ejemplo claro de secesionismo en América Latina lo constituyó el caso cubano. Evidentemente, al carecer Cuba de viabilidad nacional, el resultado de su secesionismo no fue el logro de la autonomía, sino por el contrario; la dependencia respecto de la potencia hegemónica del bloque contrario.

La tendencia autonomizante de tipo heterodoxo, es aquella, en que un actor, miembro de un ámbito hegemónico, reserva en su accionar internacional, para su decisión, aquéllos aspectos que considera de interés nacional, pero no rompe con los lineamientos fundamentales del bloque al que pertenece. La reserva de los aspectos que son de interés nacional, es hasta el punto en que no se planteen situaciones de orden “crucial”; o sea, aquellas situaciones en que pueda estar en peligro el equilibrio del bloque, y que la potencia hegemónica procurará evitar, recurriendo incluso a la fuerza para evitarlas o restablecer el equilibrio.

Un ejemplo de heterodoxia, lo constituyó la Francia de De Gaulle, especialmente durante su segundo período de gobierno, y estuvo dado principalmente por su renuncia a firmar el Tratado de Prohibición de Experiencias Atómicas en la Atmósfera de 1963, así como por su salida de la órbita de la OTAN.

A posteriori, la actitud de Giscard d’Estaing, de no consulta a su “aliado” norteamericano sobre el comportamiento a adoptar respecto de la crisis del Medio Oriente y la invasión soviética a Afganistán (1979), implicó también una actitud heterodoxa, fundamentada en el interés del gobierno francés de implementar su accionar externo en función del interés nacional.

En América Latina, el Pacto Andino, ha sido un ejemplo de comportamiento heterodoxo. De igual manera, la política desarrollada por el gobierno de Velazco Alvarado en Perú hacia fines de los ‘60.

III) El tercer tipo de orden según Liska, es el Equilibrio de Poder. Antes de su tratamiento, aclararemos qué se entiende por equilibrio de poder. En primer lugar, puede entenderse en términos de “distribución” de poder entre varios Estados. Una capacidad más o menos equivalente entre varios Estados. Pero también como una “política”, en términos de concertación llevada a cabo entre varios Estados con el propósito de establecer un sistema de balance en sus relaciones. Un ejemplo, es el Congreso de Viena de 1815, en que los Estados europeos establecieron las bases del orden, dentro de un sistema multipolar [17].

Hasta ahora, el único ejemplo de este tipo de orden, históricamente hablando, es el que predominó en el concierto europeo de naciones, hasta aproximadamente la primera guerra mundial, en que se fracturó.

También puede entenderse por equilibrio, el balance resultante de la pugna entre dos actores, como EUA y la URSS durante la guerra fría, denominado por Raymond Aron, “equilibrio del terror” [18].

El sistema bipolar, particularmente desde los ‘70 hasta su fin, osciló, pendularmente, entre los parámetros del “Sistema de Tregua Armada”, y el “Sistema de Bloque Inestable”, hablando en términos de Morton Kaplan; de manera tal que el “orden elemental” estuvo conformado por “algunos focos de orden en un mar de desorden”, en términos de Liska [19].

IV) El cuarto tipo de orden considerado por Liska, es el que se compone de “represiones institucionalizadas”. Esto significaría, que todos los miembros de la comunidad internacional, actuarían como control de las acciones del resto de los actores, pero dentro de un sistema institucionalizado, al estilo de la ONU.

Históricamente, el ejemplo está dado por la Sociedad de Naciones, antecedente de la ONU.

El problema que se plantea con las organizaciones internacionales, es que son “actores internacionales” pero para el logro de los objetivos, es indispensable disponer de “medios”, y en realidad, los medios de que disponen no son propios, sino los que le otorgan los Estados miembros. Los Estados miembros, también tienen sus objetivos, y en algunos casos, si bien expresaron su voluntad coincidente con los objetivos de la organización al firmar el Tratado o Carta constitutiva, pueden llegar a diferir por razón de circunstancias, o por cambios en el gobierno etc., o también puede ocurrir, que determinados Estados miembros, cuyo poder es relevante, pretendan que los objetivos de la organización sean semejantes a los objetivos particulares que ellos detentan. De esta forma,dentro de una organización internacional, se produce un proceso polarizador, mediante el que los Estados más poderosos, pretenden manejar a la organización de acuerdo con sus intereses particulares desvirtuándose los propósitos reales propuestos en la Carta constitutiva. Coincidiendo con Liska, este tipo de orden, es prácticamente una utopía [20].

V) El quinto y último tipo de orden considerado por Liska, es la “ausencia total de un poder centralmente ordenante, o de relaciones de poder centralmente convergentes”. Algunos focos de orden local, en un mar de desorden.

Una de las características de la comunidad internacional es su descentralización. Carece de un “gobierno”. No obstante ello, el papel “ordenador” le compete a aquél o aquellos actores que de mayor poder disponen. Sin embargo, cuando las relaciones entre los actores de mayor poder, tal como ocurrió durante la guerra fría, llegan a una “mutua anulación” de sus capacidades ordenadoras en el ámbito mundial, ya que su principal preocupación es la de “resolver” los problemas de desorden existentes más que la de “ejercer su presencia” como potencias ordenadoras, entonces nos encontramos con una situación, en la cual se carece de un “poder centralmente ordenante, o de relaciones de poder, centralmente convergentes”. Esta ha sido una característica de la etapa de los ‘70 hasta la finalización del sistema bipolar.

En este caso, según Liska, nos encontramos ante un interregno entre dos cualesquiera de los órdenes anteriormente mencionados.

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL ORDEN

En primer lugar, habría que diferenciar a los tipos de orden, en dos clases:
1) Orden en sí: es el que se podría considerar como un orden, con sus cualidades y defectos, al que en definitiva, arribará la comunidad internacional, luego de pasar por distintas circunstancias de desorden, o luego de un proceso de concertación o de contienda entre dos o tal vez más actores, interesados en establecer un orden.
2) Orden de transición: es aquél cuya resultante de las situaciones dadas por las interacciones, derivarán en última instancia en un tipo de orden en si.

De todas formas, no habría que dejar de considerar “orden” a ninguna de las dos clases arriba indicadas, más allá de marcar las diferencias entre estas clases.

Además, habría un caso, al que no se podría clasificar como orden en sí, ni como orden de transición, sino como la “institucionalización de un orden determinado”.

Comencemos por el segundo tipo de orden considerado por Liska, la “pugna por la primacía”. Este no es un “orden en sí’, sino un “orden de transición”. Se da un “orden elemental” pero la resultante de las interacciones de los actores contendientes, tendrá como consecuencia o:

1) la superioridad de uno sobre el otro, y por lo tanto derivará en un orden imperial; o

2) la imposibilidad del logro de la primacía por algunos de los actores contendientes, y ante el supuesto que no permanecerán indefinidamente en esta condición, el actor que se encuentra en situación relativa de desventaja, procurará la búsqueda de un equilibrio, tanto en términos distributivos -aumento de los gastos para defensa, reconsideración de sus estrategias mundiales- como en términos concertados -negociación de acuerdos que favorezcan tal equilibrio, como los de desarme por ejemplo-.

Gráfico 3 Formas de Orden Históricas y Actuales

Formas de Orden Mundial Históricas y Actuales

Por lo tanto, la “lucha por la primacía” es un orden de transición, y en situaciones como éstas, nos encontraremos con grandes modificaciones en el ámbito mundial, sea en el mediano o largo plazo.

El quinto y último tipo de orden analizado por Liska, tampoco puede ser considerado como un orden en sí. Su característica, es la existencia de “algunos focos de orden en un mar de desorden”.

Es el propio Liska quien dice, que en este caso, el sistema se encontraría ante un interregno entre dos cualesquiera de los tipos de orden mencionados por él, excluyendo al que Liska denomina “institucionalización funcionalista”.

Además, en este caso, el sistema está más cerca del desorden que del orden, por lo que los cambios se sucederán muy rápidamente, y si no surge un poder o una convergencia de poderes ordenadores, la anarquía será la que predominará, favoreciendo el conflicto y también, el que los que tengan poder, puedan lograr sus objetivos sin limitaciones.

El Imperial y el Equilibrio de Poder, constituyen los dos únicos posibles tipos de orden en sí, ya que de una forma u otra, siempre la resultante de las interacciones en el ámbito internacional, derivará en uno u otro aunque “temporariamente” atraviese alguno de los “órdenes de transición”.

Por último, el caso no clasificado: la “Institucionalización Funcionalista”, o en términos de Liska “Represiones Institucionalizadas”, ya que tiene en cuenta para su definición, el grado de concentración o difusión de la autoridad, y en este caso, se daría tanto una “represión recíproca”, como una “auto-represión” de potenciales disturbadores del orden.

Sin embargo, este no es ni un orden en sí, ni un orden de transición, sino la “institucionalización” de situaciones de hecho que han llegado a constituirse en orden. Una vez “cristalizadas”, se institucionalizan.

No es posible establecer el orden “por decreto”. Además, la carencia de un “poder de policía supremo”, impide la exigibilidad en el cumplimiento de la norma, la posibilidad de aplicar sanciones, ante el incumplimiento. Este papel, lo lleva a cabo un poder ordenador: aquél o aquellos Estados que de mayor poder disponen, siguiendo criterios institucionalizados que ellos mismos, “de hecho”, han establecido [21].

ORDEN INTERNACIONAL

Un primer elemento a tener en cuenta, es que el sistema internacional está lejos aún de ser considerado una “sociedad” como ocurre en el contexto interno del Estado. Se acerca más al concepto de “comunidad” que de “sociedad” [22].
Además, el sistema internacional esta compuesto por “unidades independientes” que se relacionan entre sí de forma desigual, y que tienden hacia sus propios intereses soberanos según su poder y no en el sentido de una convergencia orientada a conformar un orden.
Características del sistema internacional son: la anarquía -los Estados tienden en el sentido de su soberanía y no del bien común o el orden global- y la descentralización. En realidad, el sistema internacional está “centralizado” en el sentido de los “subsistemas o polos dominantes”, pero no porque haya un “gobierno central” en términos de “árbitro supremo”.

Adicionalmente, el sistema actual, ya no puede ser calificado de exclusivamente “internacional”, toda vez que se ha vuelto heterogéneo al comprender a los actores estatales y también una gran variedad de actores transnacionales.

El “orden” es dado por un conjunto de parámetros -generados por el régimen-, entre los cuales se sustentan las relaciones entre los miembros del sistema y se busca concretar las expectativas y las aspiraciones.

Este orden, siguiendo los “criterios estructurales”, es la resultante de las “represiones mutuas” entre los Estados y también de “auto-represiones” y no de una “convergencia de voluntades”.

Por supuesto, resulta muy importante tener en cuenta esos “criterios estructurales”, ya que el sistema mundial al no ser uniforme, sino estratificado, se mueve siguiendo los criterios de la “ley del paralelogramo” [23].

Hay autores como Hedley Bull [24], que dudan de la existencia del orden a nivel mundial, toda vez que el sistema mundial está lejos de constituirse en una “sociedad”. Plantea que el orden resulta complejo, dado que las relaciones mundiales se basan en ciclos de conflicto y paz.

Más allá de la dificultad de establecer un orden característico de una sociedad, en la que predominen los lazos racionales, los parámetros dentro de los cuales oscilan las relaciones mundiales, que son establecidos por la “estructura” en términos del poder y por el “régimen” en términos de las reglas, pueden ser considerados como orden, aunque éste dure un ciclo. Ese ciclo, depende de la estabilidad y la vigencia del sistema y su estructura.

Las pautas a considerar para decir que existe, en cierta medida, un orden, deberían contemplar:

- Deben haber ciertos parámetros de referencia, aunque sean tácitos;

- Los procesos y pautas no deben constituir una situación coyuntural, sino ir marcando ciertas tendencias constantes;

- Debe existir un mecanismo estabilizador que funcione;

- Debe existir una capacidad de exigir el cumplimiento de las pautas y una sanción mínima, así como el conocimiento de su existencia.

OBJETIVOS DEL ORDEN

Hay ciertos objetivos elementales en un sistema de Estados. Analizaremos brevemente estos objetivos, considerando que estamos hablando de un orden “entre” Estados y no del “orden global” [25]. Para que haya orden global, éste debe abarcar a la totalidad de los miembros del sistema y no ser controlado por los más poderosos.

1) La preservación del sistema

La regla central de todo sistema es la auto-conservación. Cuando hablo de sistema, lo estoy haciendo en términos de “aquellos que lo conducen”.

Siempre hay actores, o conjunto de ellos que están disconformes con el status que les tocó y actúan de manera tal de modificar al sistema en beneficio propio. Esto hace que el sistema se vea sujeto a “impactos” constantes y deba generar “contra-impactos” a los efectos de mantener el “equilibrio sistémico”.

La revolución francesa o la revolución rusa son ejemplos; actitudes como las de Cuba en 1959, o Hungría en 1956 o 1958, o Checoslovaquia en 1968 también son ejemplo; o de grupos como el Movimiento de Países No Alienados, especialmente entre 1960 y mediados de los ‘70, o de la OPEP en 1973, en 1979 o a fines de los ‘90. Se podrían dar muchísimos ejemplos más.

2) Mantenimiento de la Independencia o Soberanía Externa

El sistema internacional, en términos jurídicos, está compuesto de Estados independientes.

Si uno observa al sistema en términos reales, verá que está compuesto de una cantidad heterogénea de actores estatales y no estatales, con capacidad de decisión o no y de defensa de sus intereses soberanos o no, pero que tienen, aunque sea de manera relativa, incidencia en el sistema, lo que hace que éste sea dinámico [26].

Todos los Estados buscan que se reconozca su independencia de cualquier autoridad externa y su jurisdicción suprema sobre su territorio, bajo el mismo criterio de reconocer la independencia de los otros.

No obstante el sistema internacional refleja el predominio de los grandes poderes que se ven a sí mismos como sus “custodios”.

3) Lograr y Mantener la Paz

Habría que hacer una diferencia entre lo que significa “paz” y lo que es la “pacificación” o “pax”.

Los sistemas internacionales, en términos históricos, han reunido el requisito de establecer pautas de orden -”pax”, pacificación- a través de sus “ordenadores”, pero este orden, ha tenido como característica, que se trata del resultado de la “imposición” por parte de uno o de algunos pocos que concentran el poder, generando pautas de justicia, según los principios establecidos por los ordenadores. La “paz” implicaría orden con justicia [27].

El problema generalizado -por ejemplo, demandas de los subordinados, por un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más justo, u otro tipo de demandas que generan conflictos regionales y que los actores polares deciden resolverlas de manera de mantener el orden no de hacer justicia, entre otras demandas existentes o posibles-, es que ese orden distribuya justicia, en términos equitativos, para todos, y no desde el punto de vista y según los principios de los más poderosos. Al no haber un “poder central” [28], los Estados polares, son “tratados” de manera desigualitaria a su favor, en su beneficio, ya que no hay posibilidad de exigirles el cumplimiento de las normas -que por otra parte, ellos generaron de manera dominante- o sancionarlos por incumplimiento, al no haber una “autoridad suprema” -salvo la de ellos- [29].

Todas las situaciones de disconformismo e insatisfacción generan conflicto, en muchos casos derivan en guerra. El problema es su resolución. En general los organismos internacionales no han mostrado capacidad de resolución de los conflictos de manera equitativa, sino siguiendo los criterios de los grandes poderes dominantes que influyen en ellos, como el CS de la ONU por ejemplo. El caso de la intervención en el Golfo Pérsico en 1991, ilustra lo que quiero decir, y mucho más el caso Kosovo en 1999, que se llevó a cabo por parte de la OTAN a espaldas de la ONU; igualmente el caso Irak del 2003 en el que EUA decidió actuar a espaldas del CS de la ONU ya que éste vetaría cualquier iniciativa suya de intervenir militarmente.

4) Limitación de la Violencia

La historia del derecho internacional giró prácticamente alrededor de la búsqueda de mecanismos para limitar la violencia. No obstante, salvo el establecimiento de ciertas reglas no se ha podido lograr un mecanismo que ponga a todos por igual. Se ha aceptado que se recurra a la violencia como forma de legítima defensa, o por causas justas, como las que tienen que ver con la protección de los derechos humanos, sin embargo todo queda sujeto al uso, muchas veces político, que de estos mecanismos hacen los países poderosos.

5) Mantenimiento de las Promesas y los Principios

Dentro del sistema internacional la cooperación se lleva a cabo en base a acuerdos y éstos pueden llevar a cabo su función si son cumplidos.

El cumplimiento de las promesas, al no haber un poder de policía supremo, descansa sobre el principio “pacta sunt servanda” [30]. Sobre estas normas, descansa la estructura del derecho internacional público; mejor dicho, sobre el “poder de policía” ejercido por los más poderosos. El caso de la invasión a Afganistán por el gobierno norteamericano, a fines del 2001, es un buen ejemplo, de la misma manera que la invasión a Irak en el 2003.

La comunidad internacional se ajusta a las presiones que recibe para el cambio, lo que constituye la ruptura de los tratados y, al mismo tiempo, la preservación del propio principio, a través de la doctrina “rebus sic standibus” [31].

6) El Respeto y la Estabilidad en la Posesión sobre los Recursos

Ya se terminó la época en que la soberanía sobre los recursos naturales era un elemento central, así como el control sobre las empresas consideradas estratégicas. Incluso se está terminando el reconocimiento de la jurisdicción soberana.

En primer lugar, debido a la característica de estratificación del sistema internacional que hace que algunos tengan “supra soberanía” y otros “soberanía limitada” [32]. Además, debido al grado de transnacionalización del sistema. Hoy muchos Estados, especialmente los deudores de la periferia, deben pactar la jurisdicción de tribunales en territorio de otro país, más que como un rasgo de acuerdo civilizado, como uno de debilidad frente a los que imponen las reglas.

Otro factor que muestra que ya no existe el principio de control soberano sobre los recursos, está dado por la forma en que los países industrializados en alianza con las empresas transnacionales, logran en sus laboratorios “nuevos materiales” mediante la biotecnología por ejemplo, emulando de manera más eficiente esos recursos, tales como fibra óptica reemplazando al cobre, o una cantidad importante de alimentos.

Además, la ideología neoliberal ha impuesto el achicamiento del Estado y la privatización de los recursos del Estado, por lo que las empresas que antes eran del Estado ahora pasan a ser propiedad de empresas privadas transnacionales o empresas estatales de Estados más poderosos.

ORDEN MUNDIAL

El orden mundial es distinto y más complejo que el orden entre Estados. Se podría decir que el orden aún hoy sigue siendo internacional, aunque existen elementos que muestran su tendencia hacia un orden mundial.
Cuando hablo del orden mundial, no sólo me refiero al orden en términos de globalidad, sino también que abarca a más actores que solamente el Estado-Nación; actores que han ido creciendo en número e importancia, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX y que hoy tienen capacidad de generar reglas más allá de la voluntad de los Estados.
Si consideramos que el “orden” es un conjunto de parámetros -dados por el régimen-, entre los cuales se sustentan las relaciones entre los miembros del sistema y se busca concretar las aspiraciones; habría que aclarar que “orden internacional” es el orden entre Estados, pero los Estados están conformados por hombres, grupos, regiones políticas, empresas, etc., que también tienen interés en el orden y las acciones internacionales, sea porque buscan incidir o porque las características del funcionamiento del sistema tienen incidencia directa o indirecta en ellos. Temas como derechos humanos, medio ambiente, comercio, etc., son de interés de individuos, grupos, empresas, además del -o a pesar del- Estado al que pertenecen.

En el contexto global, el Estado-Nación no es el único actor significativo; las organizaciones no gubernamentales (ONG’s), las organizaciones de la sociedad civil (OSC), las empresas transnacionales, la banca, los grupos disconformes que demandan ser parte del sistema porque se sienten marginados de él, como el “zapatismo” en México, los “sin tierra” en Brasil, etc., y otros grupos cuya actividad es espuria, pero que tienen un gran poder y manejo, como el narcotráfico, también son actores que inciden en el sistema y generan reglas.

Si queremos hablar de orden, debemos considerar a estos actores, ya que forman parte del sistema y también tienen incidencia en la estructura.

En el siglo XIX, el orden mundial era simplemente la suma de varios sistemas políticos que generaban orden particular a distintas partes del mundo. A principios del siglo XX continuaba siendo esa suma de órdenes particulares en regiones como la europea y sus zonas de influencia, EUA y sus zonas de influencia, el imperio otomano, el imperio chino, el japonés; los kanatos y sultanatos en el Medio Oriente, etc.

Después de la primera guerra mundial, el orden tendió a hacerse mundial, pero esta tendencia se frenó, después de la segunda guerra mundial -precisamente en 1947- con la división del mundo en dos bloques ideológicos controlados por EUA y la URSS.

Después de la segunda guerra mundial, también comienza a darse un fenómeno importante, el de la descolonización en Asia que será acompañado en los ‘60 por la descolonización masiva en Africa y en los ‘70 en el Caribe, lo que provocó, por un lado, la multiplicación de los Estados-Nación, por el otro el surgimiento de grupos que tuvieron que ver con esta revolución descolonizadora, a los que se le fueron agregando otros grupos defensores del medio ambiente, de los derechos humanos, de la mujer, etc. Acompañando a este fenómeno, también en los ‘60 comenzó a tener fuerza el surgimiento de empresas multinacionales y transnacionales, la banca y las agrupaciones de países con intereses de mejorar su situación, como la OPEP y el Movimiento de Países No Alineados, principalmente.

Pero la universalización del orden comienza a darse a partir del fin del sistema bipolar; sistema que impedía la posibilidad de un relacionamiento global.

Se siguen sumando elementos que muestran que esta tendencia se profundiza. El caso Pinochet muestra la internacionalización -o tal vez también transnacionalización- del sistema judicial penal, debilitando el principio de soberanía jurisdiccional del Estado. Lo mismo podría decirse del Tribunal Penal para la ex Yugoslavia, el Tribunal Penal para Ruanda, el caso del ex militar argentino Ricardo Miguel Cavallo represor en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), residente en México cuya captura es reclamada por España y la justicia mexicana accedió a su extradición; y muchos otros casos [33]. Se trata de tribunales “particulares”, para juzgar casos que EUA está interesado, pero que no podrían juzgar actuaciones de EUA, ya que no se trataría de un Tribunal Penal Internacional [34].

El orden mundial es mucho más amplio y abarcativo que el orden internacional porque para comprenderlo, no sólo hay que considerar el orden entre los Estados sino también el orden en el interior de ellos, dado los actores y regiones que hay, que tienen intereses o son condicionados por las actividades o reglas externas y, además, el que se genera a partir de la actividad de actores de carácter transnacional del más diverso tipo, como empresas, banca, fondos de pensión y de seguro, ONG’s, OSC, municipios que se conectan entre sí, regiones que se conectan entre sí, etc. [35].

Gráfico 4 Orden Global

Orden Global

El sistema mundial es muy complejo hoy, como para considerar que el orden es sólo entre Estados, siendo que la estructura está conformada por mucha mayor cantidad de actores no estatales que por Estados.

GENERACION DEL ORDEN

Aun resulta compleja la generación de un régimen mundial, visto bajo el doble concepto de régimen como reglas y régimen como “forma de gobierno” del sistema mundial [36]. Insisto en lo importante y novedoso del tratamiento del régimen bajo este segundo aspecto, ya que no hay trabajos sobre el particular; siendo que en el primero, los trabajos que he encontrado, en realidad, se han concentrado en aspectos jurídicos regulatorios, en áreas muy particularizadas, como comercio, fletes, u otros aspectos ligados al comercio. Robert Keohane y Joseph Nye, Stephen Krasner, Robert Gilpin, entre otros, son los que han desarrollado específicamente estos temas, y lo han hecho más como una preocupación por la negociación de normas, que por entender o explicar el funcionamiento del sistema mundial.
El sistema mundial, como he insistido en anteriores trabajos, no sólo está en una etapa de “transición inter-sistémica”, sino también, está sufriendo grandes fenómenos de cambio estructural. El Estado-Nación ya no es el mismo que el Estado “westfaliano” y las relaciones mundiales, ya no son exclusivamente “internacionales”.
Gráfico 5 Generadores del Orden Mundial

Generadores del Orden Mundial

Se observa un crecimiento de los movimientos de integración regional [37] a la vez que una crisis de la soberanía estatal. Se han quebrantado los marcos conceptuales de la ciencia política centrados en la función del Estado. Estos cambios, no sólo emergen a partir de la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS, que han dado lugar al fin del bipolarismo, sino también por factores estructurales como el desarrollo científico y tecnológico y la evolución de las civilizaciones.

Las instituciones estatales, como las internacionales ya no reflejan la realidad, ni están en condiciones de satisfacer las demandas que surgen.

El creciente poder de las empresas transnacionales en la economía mundial, la evolución de los modos de producción, el crecimiento rápido de los intercambios internacionales, los adelantos de los sistemas de información y comunicación y la eliminación de las restricciones en los mercados monetarios y financieros han dejado su marca en la evolución de las relaciones mundiales.

Estamos atravesando una etapa, que no sólo es de transición entre un sistema que desaparece: el bipolar, y otro que emerge, cuyas características aun no están claras; sino también por cambios estructurales, y no se cuenta con los puntos de referencia aproximativos que nos daban los anteriores esquemas conceptuales.

Gráfico 6 Sistema Mundial: Características

Sistema Mundial: Características

DIFERENTES “INTERESES” EN LA CONFORMACION DEL ORDEN

Cada actor busca que predominen sus ventajas comparativas y competitivas frente a la generación del orden mundial. Los países de la UE y los asiáticos han crecido en los últimos 50 años, en el eje económico mientras que EUA estaba ocupado tratando de imponerse, o en algunos casos, de contener a la URSS, en el eje estratégico-militar.
La “construcción” europea ha sido una tarea compleja que aún no ha terminado, pero orientada a generar una gran potencia en el contexto global. Es ahí donde los europeos, mayoritariamente buscan explotar sus ventajas comparativas y competitivas y no en el eje estratégico-militar.
Incluso, al interior de Europa se está asentando un orden nuevo, diferente al de Westfalia. Los Estados-nación se han ideo transformando para dar paso a Estados de otra modalidad entre los que la convivencia ordenada ya no se basa en el equilibrio de poderes, sino en la conjunción de intereses muy estables.

Su “expansión” la lleva a cabo en el terreno económico, incorporando a su proyecto a países que antes estaban en la esfera de influencia soviética; a la vez que busca celebra acuerdo con otras regiones o proceso integrativos, como el MERCOSUR, por ejemplo [38].

El mundo asiático ha crecido, de igual manera, en el marco del eje económico. Se trata de una región no integrada en sí misma. Más bien fragmentada, pero buscando espacios y objetivos comunes.

Si bien el ASEAN es un importante proceso integrativo, los verdaderamente relevante en Asia ha sido la generación de un nuevo paradigma económico, hacer que el mundo gire alrededor de la microelectrónica, la informática, la robótica, la telefonía, etc.

Sus ventajas comparativas y competitivas en el terreno económico, más allá de diferencias ideológicas entre China, Japón, Corea del Sur, Singapur, Malasia, etc., son el eje alrededor del cual los asiáticos buscan establecer sus pautas de orden.

EUA, sin bien tiene importantes ventajas comparativas y competitivas en el terreno económico, aunque con ciclos de auge y de crisis cada vez más recurrentes; debe competir bis a bis con los europeos y los asiáticos para lograr imponer sus pautas de orden. Donde tiene ventajas comparativas exclusivas y excluyentes es en el terreno estratégico-militar y es alrededor de este eje donde ha orientado sus políticas [39].

El proyecto estadounidense de expansión hacia el Este, comprende inversiones de capital, pero, fundamentalmente tratar de establecer controles absolutos en el terreno estratégico-militar. Por ello, frente a la expansión de la UE en el eje económico, EUA antepone la expansión de la OTAN. Esto lo viene haciendo desde la etapa de Bill Clinton y lo está consolidando en la etapa de George W. Bush, aprovechando los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001.

Queda claro que el mundo postbipolar giraba alrededor del eje económico con una configuración predominantemente multipolar, con características de transnacionalidad, aunque con una clara ventaja por parte de EUA en el eje estratégico-militar [40]. Todo sistema multipolar tiene como característica que no tolera “alianzas permanentes”, porque impide el mantenimiento del equilibrio a través del “balance de poderes”. No obstante ello, el gobierno de EUA se empecinó en mantener en vigencia a la OTAN y en expandirla bajo diferentes concepciones doctrinales. Más allá de la pregunta ingenua que uno se pudiera hacer respecto de tal insistencia por parte de EUA en un mundo cuyas tendencias dominantes -al menos temporariamente- giraban alrededor de la conformación de un sistema multipolar; se podía presumir que el gobierno estadounidense estaba interesado en imponer sus ventajas comparativas y competitivas en el terreno estratégico-militar y que estaba preparando el camino para ello. Más allá de toda hipótesis acerca del origen, que más adelante analizaremos, los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, le dieron al gobierno de George W. Bush la oportunidad de volcar las tendencias de orden hacia este eje, haciendo que el eje económico quede subordinado a los nuevos objetivos.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6267-7


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[1] Los “criterios estructurales” son la resultante de la “configuración de poder vigente o emergente” en el sistema. Ver este tema en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional” (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Introducción, pág. 6 y passim.
[2] Esta perspectiva es sostenida, entre otros autores, por Liska, George, War and Order: Reflections on Vietnam and History, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1968), pág. 24. Morgenthau, Hans, con su esquema de “Equilibrio de Poderes” sostiene la misma perspectiva. Ver su “Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1963).
[3] Esta perspectiva es sostenida por ejemplo, por Frank Tannembaum, quien considera que el equilibrio de poderes no representa el comportamiento normal de los Estados. Ver su “The Balance of Power versus the Co-ordinate State”, en Political Sciences Quarterly, LXVII, 1952, pág. 175.
[4] El tránsito entre el fin del sistema multipolar 1815-1914 y el nacimiento del sistema bipolar, 1945-1991 llevó aproximadamente 25 años.
[5] Este tema lo he trabajado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. 10.
[6] Este tema lo he desarrollado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), págs. 131-138.
[7] Liska George, War and Order, Reflections on Vietnam and History, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1968), especialmente el Capitulo 11.
[8] Liska George, War and Order, Reflections on Vietnam and History, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1968), pág. 23.
[9] Liska George, Imperial America, The International Politics of Primacy, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1967), ver Capítulo 11.
[10] Liska George, Imperial America, The International Politics of Primacy, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1967), pág. 9.
[11] Liska George, Imperial America, The International Politics of Primacy, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1967), pág. 4.
[12] DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. 10.
[13] Figari Guillermo Miguel, Las Organizaciones Internacionales desde el punto de vista de la Política Internacional, trabajo de investigación realizado en el Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR), 1980, (mimeo).
[14] Puig Juan Carlos, Doctrinas Internacionales y Autonomía Latinoamericana, Edit. por Instituto de Altos Estudios de América Latina, (Caracas, Venezuela, Universidad Simón Bolívar, 1980), págs. 140-155.
[15] Este tema ha sido estudiado por Puig Juan Carlos, Integración y Autonomía. A propósito del Foro Latinoamericano en Caracas, en Revista Argentina de Relaciones Internacionales, Año 1, N° 3, setiembre-diciembre de 1975, especialmente págs. 9 a 13.
[16] Sobre el tema de la “viabilidad nacional” ver Jaguaribe Helio, Desarrollo Económico y Desarrollo Político, (Buenos Aires, EUDEBA, 1968).
[17] Hoffmann Stanley, Equilibrio de Poder, en Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, (Madrid, Aguilar, 1974), págs. 313-316.
[18] Aron, Raymond, La República Imperial: Estados Unidos en el Mundo (1945-1972), (Buenos Aires, Emecé, 1974).
[19] Liska George, War and Order, Reflections on Vietnam and History, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1968), págs. 25 y 26.
[20] Sobre el tema de las Organizaciones Internacionales, vistas desde el punto de vista de su participación como actores internacionales, ver el trabajo de Figari, Guillermo Miguel, Las Organizaciones Internacionales como Actores Internacionales, en Revista Argentina de Relaciones Internacionales, Año III, N° 9, Setiembre-Diciembre, 1977, págs. 24 a 41.
[21] Este tema lo he desarrollado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “La Problemática del Orden”, en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis (Coord. y Comp.), Geopolítica y Relaciones Internacionales, (Buenos Aires, Pleamar, 1981.
[22] Ver los Criterios Básicos de Organización y Gobierno Comparados en el Contexto del Estado y del Sistema Internacional en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional” (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Cap. VI.
[23] Este tema lo he desarrollado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Reformulación del Orden Mundial: el Fin de una “Macro-Etapa”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), Cap. I, bajo el título “La Ley del Paralelogramo”.
[24] Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977). Chapter 2.
[25] Este tema fue estudiado por Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977), pág. 16 y ss.
[26] O un “sistema de acción” para decirlo en términos de Morton Kaplan, System and Process in International Politics, (New York, John Wiley and Sons, 1957), Political System.
[27] Ver Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), pág. 16. También Goldschmidt, Werner, Introducción al Derecho: La Teoría Trialista del Mundo Jurídico y sus Horizontes, (Buenos Aires, Depalma, 1968). Igualmente DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “La Problemática del Orden”, en Geopolítica y Relaciones Internacionales, (Buenos Aires, Pleamar, 1981).
[28] Tal vez, el único momento en la historia que se puede decir que la comunidad internacional fue centralizada, es durante la etapa de la Edad Media, en que el poder de la iglesia por sobre los principados, actuaba como un “mediador” y “ordenador”, al quitar el poder al príncipe mediante la excomunión. Esto comienza a resquebrajarse hacia el siglo XVI, con el surgimiento del Estado-Nación, ya que el rey puede lograr mayor autonomía interna y externamente, romper la subordinación que tenía con el Papa. Ver Puig, Juan Carlos, Irureta, Hugo, Colombo de Imaz, Delia, Historia Política Contemporánea (1914-1939), (Buenos Aires, Edición de los Autores, 1968), pág. 14.
[29] Este tema lo traté en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), págs. 187 y 203.
[30] Fidelidad a la palabra dada.
[31] “Siendo así las cosas”. El derecho internacional público autoriza a un Estado a que se desligue de un tratado bilateral si la otra parte lo infringe. O, los Estados contratantes, al suscribir un tratado, hacen de la existencia de determinadas circunstancias el supuesto expreso o tácito de que si estas circunstancias dejan de darse, pierde entonces el tratado su validez, puesto que en la intención de las partes solo había de valer mientras subsistieran. Ver Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), pág. 122 y ss.
[32] Ver Garnier, Lydia W., Soberanía Limitada ¿Soberanía Nacional del siglo XXI?, en Revista “GEOSUR”, Vol. XIX, N° 220, Montevideo, Uruguay, Julio-Agosto 1998, págs. 9-20.
[33] Este tema lo he analizado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Tendencias del Orden Mundial; Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001).
[34] De todas formas, EUA también está exento del TPI, de manera tal que ha logrado su objetivo de juzgar sin ser juzgado.
[35] Ver Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977), págs. 20-22. También ver Kenichi Ohmae, “El Fin del Estado-Nación”, (Sgo. de Chile, Andrés Bello, 1997). Igualmente, Castells, Manuel, La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, Fin del Milenio, Volumen III, (México DF, Editorial Siglo XXI, 1997). Traducción de Carmen Martínez Gimeno. Original en Inglés año 1997.
[36] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2001).
[37] Que mas bien son procesos de desgravación arancelaria para liberar el comercio, aunque de forma desigual entre desarrollados y subdesarrollados, en vez de constituirse en “alianzas estratégicas” para generar desarrollo conjunto, como es el caso de la hoy UE.
[38] Ver sobre el particular a Zaldívar, Carlos Alonso, “Un Mundo Roto”, en Diario El País, Madrid, 10 de Noviembre de 1998.
[39] Ver sobre el tema Cooper, Gordon, (diplomático británico, asesor en política exterior del Primer Ministro Tony Blair), “Por Qué Todavía Necesitamos Imperios”, en The Guardian, 18 de Abril del 2002.
[40] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Cap. XVII “Escenarios y Tendencias Mundiales”.