Tapa Orden Mundial Imperial

 

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Capítulo XII

EL FMI GENERA INESTABILIDAD GLOBAL

Más de medio siglo después de su fundación, es claro que el FMI no ha cumplido con su misión. No hizo lo que supuestamente debía hacer: aportar dinero a los países que atravesaran coyunturas desfavorables para permitirles acercarse nuevamente al pleno empleo; pese a que el conocimiento y la comprensión sobre los procesos económicos se ha incrementado durante esos sesenta años, y pese a que las crisis en el mundo han sido más frecuentes y, con excepción de la del ‘30, más profundas. Alrededor de un centenar de países han entrado en crisis. Muchas de las políticas recomendadas por el FMI, en particular las liberalizaciones de los mercados de capitales, contribuyeron a la inestabilidad global. Cuando un país sufría una crisis, los fondos y programas del FMI no estabilizaban la situación, y en muchos casos la empeoraban, especialmente para los más subdesarrollados. Incumplió su misión original de promover la estabilidad global; tampoco acertó en las nuevas misiones que emprendió, como la orientación de la transición de los países comunistas hacia la economía de mercado 207.

Las ideas e intenciones en la creación de las instituciones económicas internacionales fueron evolucionando con los años y se convirtieron en algo muy diferente. La orientación keynesiana del FMI, que subrayaba los fallos del mercado y el papel del Estado en la creación de empleo, fue reemplazada por la sacralización del libre mercado en los ‘80, como parte del nuevo “Consenso de Washington” de 1989, entre el FMI, el BM y el Tesoro de EUA, sobre las políticas “correctas” para los países subdesarrollados, que marcó un enfoque completamente distinto del desarrollo económico y la estabilización 208. De todas formas la mayoría de los países industrializados, particularmente EUA y Japón edificaron sus economías mediante la protección de algunas de sus industrias, hasta que fueron lo suficientemente fuertes como para competir con compañías extranjeras. Forzar a un país en desarrollo a abrirse a los productos importados que compiten con los elaborados por alguna de sus industrias, en general, ha demostrado que tiene consecuencias nefastas. Los controles de capital son otro ejemplo: los países europeos bloquearon el flujo de capitales hasta los años ‘70. No obstante, a los países en desarrollo, con un sistema bancario que apenas funciona, se los obligó a abrir sus mercados. La rápida liberalización de los mercados de capitales, del modo recomendado por el FMI, significó dejarlos a merced de los intereses corporativos y permitir la degradación del Estado.

        LOS MODELOS ECONOMICOS FMI Y BM

Si los mercados se abren a la competencia muy rápidamente, antes del establecimiento de instituciones financieras fuertes, entonces los empleos pueden ser destruidos a más velocidad que la creación de nuevos puestos de trabajo. En muchos países, los errores en secuencia y ritmo condujeron a un desempleo creciente y una mayor pobreza 209.

Tras la crisis asiática de 1997 las políticas del FMI exacerbaron los trastornos en Indonesia y Tailandia. Las reformas liberales en América Latina tuvieron relativo éxito en algunos casos, un ejemplo muy citado es Chile, aunque si bien cumple con los requisitos de la ideología dominante, el grado de desarrollo del país, en lo industrial y social es muy bajo.

En los problemas del FMI y las demás instituciones económicas internacionales, subyace un problema de Gobierno: quién decide qué hacer. Las instituciones están dominadas no sólo por los países industrializados más ricos sino también por los intereses comerciales y financieros de esos países, lo que se refleja en las políticas de esas instituciones. La elección de sus presidentes simboliza esos problemas y con demasiada asiduidad ha contribuido a su disfunción. Aunque casi todas las actividades del FMI y el BM tienen lugar hoy en el mundo subdesarrollado, estos organismos siempre están presididos por representantes de los países industrializados. Debido a la crisis financiera del 2008, es que el FMI se ocupa por primera vez de monitorear y dar recetas a países industrializados, particularmente los de la Unión Europea. Por costumbre o acuerdo tácito el Presidente del FMI siempre es europeo, y el del Banco Mundial siempre es norteamericano. Estos son elegidos a puerta cerrada y jamás se ha considerado un requisito que el Presidente posea alguna experiencia sobre el mundo en desarrollo. Las instituciones internacionales no son representativas de las naciones a las que sirven.

Los problemas también derivan de quién habla en nombre del país. En el FMI son los Ministros de Hacienda o Economía y los gobernadores o directores de los bancos centrales. En la OMC son los Ministros de Comercio. Cada uno de estos ministros se alinea estrechamente con grupos particulares en sus propios países. Los Ministros de Comercio reflejan las inquietudes de la comunidad empresarial, tanto los exportadores que desean nuevos mercados abiertos para sus productos como los productores de bienes que compiten con las importaciones. Estos grupos, aspiran a mantener todas las barreras comerciales que puedan y conservar todos los subsidios cuya concesión hayan obtenido presionando al Congreso. Los Ministros de Hacienda o de Economía y los gobernadores o directores de los bancos centrales suelen estar muy vinculados con la comunidad financiera; provienen de empresas financieras y, después de su etapa en el gobierno, allí regresan. Estas personas ven naturalmente el mundo a través de los ojos de la comunidad financiera. Las decisiones de cualquier institución reflejan naturalmente las perspectivas e intereses de los que toman las decisiones; por ello es que las políticas de las instituciones económicas internacionales, a menudo, se ajusten en función de intereses comerciales y financieros de los países industrializados avanzados.

Lo mismo ocurre con los intelectuales y académicos. Gran parte de los que tienen acceso al poder, lo logran porque se han graduado en universidades extranjeras, especialmente en EUA o algunas europeas -muy pocos, escasísimos, en asiáticas-, a la vez que por adoptar una actitud intelectual “mercenaria”, que los beneficia con financiaciones para sus proyectos. El haber estudiado en universidades extranjeras no desmerece, si el objeto es llevar nuevos o mejores conocimientos para adaptarlos a la realidad local en orden a mejorarla. De esta forma el pensamiento del “centro” y su ideología “penetra” en la “periferia” con muy pocas posibilidades de que se modifiquen estas perspectivas, toda vez que los intelectuales o académicos que se han graduado en sus propios países, carecen de posibilidades de especializarse o de desarrollar proyectos de investigación, ya que hay poca o ninguna financiación para desarrollar criterios alternativos, a la vez que esto les impide tener acceso al poder. De la misma manera tienen pocas oportunidades los intelectuales graduados -o postgraduados- en universidades extranjeras que quieren adaptar sus conocimientos a la realidad local. Muchos, al no encontrar cabida, se vuelven a ir al exterior. Se termina generando un círculo vicioso que crece, con pocas o nulas posibilidades de salir de él. El “régimen de la verdad”, termina siendo el que predomina 210.

Para los campesinos de los países subdesarrollados que se esfuerzan para pagar las deudas contraídas por sus países con el FMI, o el empresario preocupado por los aumentos en el impuesto sobre el valor agregado, establecidos a instancias del FMI, el esquema actual de esta organización es de tributación sin representación. En el sistema internacional de la globalización bajo la égida del FMI crece la desilusión a medida que los pobres en Indonesia, Marruecos o Papúa-Nueva Guinea ven reducirse los subsidios al combustible y los alimentos; y los de Tailandia comprueban que se extiende el sida como resultado de los recortes en gastos sanitarios impuestos por el FMI. Lo mismo podría decirse de América Latina.

Sin alternativas, sin vías para expresar su inquietud, para instar a un cambio, la gente se perturba. Tal vez las calles no son el sitio para discutir cuestiones, formular políticas o anudar compromisos, pero las protestas han hecho que funcionarios y economistas en todo el mundo reflexionen sobre las alternativas a las políticas del Consenso de Washington en tanto que única y verdadera vía para el crecimiento y el desarrollo; ya que las universidades y los centros científicos de la periferia no han servido para ello.

Queda claro, no sólo para los ciudadanos corrientes, sino también para los que elaboran políticas, y no sólo en los países en desarrollo sino también en los desarrollados, que la globalización tal como ha sido puesta en práctica no ha conseguido lo que sus partidarios prometieron que lograría. En algunos casos ni siquiera ha generado crecimiento, y cuando lo ha hecho, no ha proporcionado beneficios a todos; el efecto neto de las políticas estipuladas por el Consenso de Washington ha sido favorecer a la minoría a expensas de la mayoría, a los ricos a expensas de los pobres. En muchos casos los valores e intereses comerciales han prevalecido sobre las preocupaciones acerca del medio ambiente, la democracia, los derechos humanos y la justicia social 211. La globalización sigue la ley del paralelogramo 212.

        FMI-BM-OMC: GOBIERNO ECONOMICO MUNDIAL

La experiencia estadounidense en el siglo XIX constituye un buen paralelo de la globalización actual, y el contraste ilustra los éxitos del pasado y los fracasos del presente. Durante el siglo XIX, cuando los costos de transporte y comunicación cayeron y los mercados, antes locales, se expandieron, se formaron nuevas economías nacionales y con ellas llegaron empresas nacionales que hacían sus negocios en todo el país. Pero los mercados no se desarrollaron libremente por sí mismos: el Estado norteamericano desempeñó un papel crucial y moldeó la evolución de la economía. El Gobierno de EUA estableció amplios grados de intervención económica cuando los tribunales interpretaron de modo lato la disposición constitucional que permite al Gobierno Federal regular el comercio interestatal. El Gobierno Federal empezó a regular el sistema financiero, fijó salarios mínimos y condiciones de trabajo y finalmente montó sistemas que se ocuparon del desempleo y el bienestar, y lidiaron con los problemas que plantea un sistema de mercado.

En la actualidad, con la caída constante en los costos de transporte y comunicación, y la reducción de las barreras creadas por los seres humanos frente al flujo de bienes, servicios y capitales, aunque persisten barreras importantes al libre movimiento de trabajadores, se da un proceso de globalización análogo a los procesos anteriores en los que se formaron las economías nacionales. No hay “gobierno mundial”, responsable ante los pueblos de todos los países, que supervise el proceso de globalización de modo comparable a cómo los gobiernos de EUA y otras naciones guiaron el proceso de nacionalización. En vez de ello, hay un sistema que se podría denominar: Gobierno Global sin Estado Global”, en el cual un pequeño grupo de instituciones: BM, FMI, OMC y unos pocos participantes, los Ministros de Finanzas, Economía y Comercio, estrechamente vinculados a algunos intereses financieros y comerciales, controlan el escenario 213. ¿Se pueden cambiar algunas de las reglas en beneficio del mundo subdesarrollado? Existen formas de modificar el régimen generado por los países más poderosos, o aprovecharlo en su propio beneficio por parte de los países de la periferia 214.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6267-7


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

207 Gerard Caprio Jr., (et. al., Eds.), Preventing Bank Crises. Lessons from Recent Global Bank Failures. Proceedings of a Conference Co-sponsored by the Federal Reserve Bank of Chicago and the Economic Development Institute of the World Bank, (Washington D.C., Edit. Development Studies, World Bank, 1998).

208 El tema del Consenso de Washington lo he analizado en profundidad en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Cap. VIII.

209 Stiglitz, Joseph E., El Malestar en la Globalización, (Buenos Aires, Taurus, 2002), pág. 48.

210 Este tema lo he analizado en profundidad en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Papel de la Universidad y los Científicos Latinoamericanos en Epocas de Crisis”, en Revista Española de Psicología Política, N° 22, Mayo del 2001, págs. 77-87.

211 Stiglitz, Joseph E., El Malestar en la Globalización, (Buenos Aires, Taurus, 2002), págs. 49-50.

212 Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Reformulación del Orden Mundial: El Fin de una “Macro-Etapa”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), Cap. I.

213 Stiglitz, Joseph E., El Malestar en la Globalización, (Buenos Aires, Taurus, 2002), págs. 51-52.

214 Este tema lo he analizado en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), págs. 75-91.