Tapa Orden Mundial Imperial

 

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Capítulo X

GLOBALIZACION

La globalización o mundialización, no es un fenómeno nuevo, y la interacción de las sociedades es sin duda tan antigua como la historia de la humanidad 189. Desde hace por lo menos dos milenios, las “rutas de la seda” vehiculizaron no solamente las mercaderías sino que también permitieron las transferencias de conocimientos científicos y técnicos, y de las creencias religiosas que marcaron, al menos en parte, la evolución de todas las regiones del mundo antiguo, asiático, africano y europeo. Las formas de estas interacciones y sus impactos eran sin embargo diferentes a las de los tiempos modernos. La globalización no es separable de la lógica de los sistemas que vehiculizan su despliegue 190.

La globalización ha igualado las condiciones, pero no los beneficios.

Los modelos de desarrollo global, giran alrededor de los modelos de desarrollo establecidos por los países industrializados centrales. No hay modelos de desarrollo periféricos que permitan hacer uso de las ventajas comparativas y competitivas de esas regiones o países. Las elites del centro lograron que las elites de la periferia dejaran de lado los modelos de sustitución de importaciones; aunque, luego de una década de graves problemas sociales, económicos y laborales, se vuelven a aplicar en gran parte de los países periféricos.

John Kenneth Galbraith, ex asesor de los presidentes Franklin D. Roosevelt y John F. Kennedy, dijo: “Globalización (…) es un término que nosotros, los americanos, inventamos para disimular nuestra política de avance económico en otros países y para tornar respetables los movimientos especulativos del capital”. El ex Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger coincidió diciendo que: “lo que se llama globalización es en verdad otro nombre de la posición dominante de EUA” 191.

En la tentativa de imponer su dominio mundial, EUA utiliza su fuerza política, económica y militar, no sólo con sus propios instrumentos de poder como el Tesoro, el Pentágono y sus bancos y empresas nacionales, sino también a través de instrumentos internacionales en los que tiene control como el FMI, el Banco Mundial o la OMC. Esas organizaciones internacionales sólo son operativas, en la medida en que sirven a la estrategia de EUA. A partir del Consenso de Washington de 1989 192, fueron usadas para imponer a los países de la periferia los programas llamados “neoliberales”, que procuraban someter sus economías a la política “globalizadora”. De esta manera se debilitó la protección de sus economías a fin de permitir la invasión de la producción extranjera, se forzó la entrega de sus empresas estratégicas bajo el esquema de que la privatización las haría más eficientes, principalmente las de minería, petróleo, energía y telecomunicaciones, se flexibilizaron los derechos laborales con vistas a abaratar el costo de la fuerza de trabajo y así aumentar la rentabilidad y la “competitividad” de las empresas; se promovió la desregulación financiera, favoreciendo de esta forma la libre circulación de los capitales, cuya mayoría son especulativos.

El surgimiento de la OMC vino a reforzar al imperio. La OMC surgió como continuación del antiguo GATT, también creado en el contexto de los acuerdos de Bretón Woods. La transformación del GATT en OMC no fue un mero cambio de nomenclatura. Significó, sobre todo, aumentar el dominio del imperio norteamericano sobre la institución, y por lo tanto, sobre todo el comercio internacional.

La llamada globalización es un proceso unilateral. Al mismo tiempo en que EUA fuerza a los demás países a abrir sus economías para sus productos, refuerza cada vez más sus barreras proteccionistas para-arancelarias y aumenta los subsidios. En esa misma línea, operan la Unión Europea y Japón 193. EUA reduce sus barreras tarifarias, pero las substituye por barreras no-tarifarias, que redundan en un proteccionismo disfrazado. Para eso, usa subsidios a la producción local, cuotas de importación, medidas antidumping y una serie infinita de prohibiciones en las áreas fitosanitarias, ambientales, etc.

Fueron solo los gobiernos de los países de la periferia quienes llevaron a cabo la apertura económica y por eso se encuentran sujetos a una gran vulnerabilidad externa, acompañada de una deuda externa explosiva, desnacionalización de la economía, desindustrialización, desempleo masivo, problemas en sus finanzas públicas, hambre, pobreza y miseria. Esta situación no sólo fue resultado de la aplicación del modelo en abstracto, sin contemplar las características particulares ni las ventajas comparativas y competitivas de cada economía, sino también de la funcionalidad de las élites dirigentes de la periferia, que hicieron caso omiso de los intereses nacionales y las necesidades de sus países y obedecieron ciegamente a la ideología, dejándose presionar por los lobbies empresarios y financieros. Las mercaderías de los países industrializados invaden las economías de la periferia, pero las de estos enfrentan obstáculos para acceder a los mercados de aquellos; los trabajadores pierden el empleo. El predominio del capital financiero puramente especulativo es la característica central. Ese capital especulativo condujo a la economía mundial a un alto grado de vulnerabilidad 194.

Los economistas a cargo de la construcción del orden imperial pregonan que hay globalización de la economía porque hay un libre movimiento internacional de capitales, tecnología, fuerza de trabajo y mercaderías; pero no es así. Las tecnologías avanzadas son monopolizadas por los carteles de los países centrales; las mercaderías de los países centrales invaden las economías dependientes, pero las de estos enfrentan obstáculos para acceder a los mercados de aquellos; los trabajadores que, en la fase del ingreso de los productos extranjeros pierden el empleo en la periferia no consiguen ingresar libremente a los países desarrollados para conseguir trabajo y un mejor horizonte de vida. El hecho de que el capital financiero fluya por el mundo buscando rentabilidad, apropiándose de la riqueza de los distintos países o para especular, no significa que el conjunto del capital tenga esa movilidad, sólo apenas el capital controlado por las oligarquías financieras de los países desarrollados. Lo que predomina en ese movimiento de capital no es su inversión productiva, sino aquella vinculada a la especulación.

El predominio del capital financiero puramente especulativo es una característica central de la economía globalizada. Al retirarse de la producción, buscando mayoritariamente rentabilidad en forma especulativa, condujo al desempleo a millones de trabajadores, generando pobreza y miseria. Lo que se está globalizando, es el desempleo masivo, el hambre, la pobreza y la miseria 195. La globalización, según se esperaba tenía que ver con la integración de los mercados a un lado y otro de las fronteras, en el marco de tres dimensiones básicas:

1) el mercado de las materias primas, en el comercio;

2) el mercado del trabajo, con la migración; o

3) el mercado de capitales.

La cuestión no tiene tanto que ver con el volumen del comercio, la migración laboral o los flujos de capitales, sino cuán fácil resulta moverse uno mismo y mover capitales entre los lugares. Si no hay una intervención estatal o hay muy poca, si el costo para hacer esos movimientos es bajo, entonces se dice que están muy bien integrados, que hay vínculos globales entre países.

La expectativa número uno era: si nos abrimos totalmente, obtendremos beneficios en el crecimiento. Lo que sucedió, fue decepcionante. La expectativa era que se compartiría en forma general, y que se introducirían tendencias igualitarias al abrirse al mundo. Pero ocurrió lo contrario. Todo país que desarrolle una política económica dentro de los criterios de la globalización, debe considerar, primero si puede resistir un compromiso con cierto orden e instituciones y un estilo de política que defina la identidad nacional. Gran parte de los países periféricos no está preparado. En todo caso, no tienen por qué abrirse en las tres dimensiones juntas al mismo tiempo. Pueden abrirse reguladamente en el comercio de materias primas; cerrarse en los flujos financieros de capital; controlar las transacciones de divisas; limitar los flujos de capital sobre sus fronteras y controlarlos hasta estar listos para abrirse. China es un ejemplo de alto rendimiento en el crecimiento durante casi 25 años, a un 10% anual y salió de un primitivismo preindustrial llegando a ser un importante productor mundial. El desarrollo chino es desigual porque se produce sobre todo en los límites costeros, en donde están los que ganan. China no permite el flujo de capitales ilimitados a través de sus fronteras. Son mucho más liberales respecto de las tecnologías y las multinacionales para poder mejorar la tecnología y el comercio. En la India también el desarrollo es desparejo.

La mayoría de los países de América Latina no está en condiciones de abrirse indiscriminadamente. Más allá de ciertos países mostrados como modelo, caso de Chile, éste casi no produce nada, la mayor parte de lo que consume lo importa y los niveles de desigualdad social son altos. Las crisis de México (1994-95), la Argentina (1995), Brasil (1998-99) y Argentina (2001-03), estallaron en los países que habían recibido los mayores flujos de capital en las fases de auge previas. A estas crisis de la globalización financiera pueden agregarse las de la Argentina (1981-82) y Chile (1982), porque tuvieron lugar en contextos de liberalización y apertura de la cuenta de capital, semejantes a los que se generalizarían en los años ’90 196.

Resulta complejo mantener ciertas reglas o controles en la economía, ya que los organismos multilaterales de pago o las calificadoras de riesgo país generan presiones muy grandes y terminan marginando a esas economías que, en general, están solitarias. La única alternativa es realizar “alianzas estratégicas” para poder operar dentro del marco de una globalización con una ideología dominante y direccionada según los intereses, no sólo de Estados más poderosos, sino por actores transnacionales. Esto, desde ya, requiere de otros líderes, que sean funcionales a los intereses nacionales y de la región y no de la ideología dominante y los actores transnacionales 197.

El conflicto entre la globalización y la antiglobalización parece haber reemplazado al de capitalismo y comunismo con nuevas denominaciones. Quienes defienden la lógica de la globalización argumentan, cómo regiones del mundo no desarrollado de los años ‘80, como China y Europa Central, han logrado niveles de crecimiento y bienestar superiores a la etapa pre-globalización.

En el Foro de Davos, que convoca a los ricos y poderosos del mundo, pero que también es visitado por manifestantes y grupos críticos de la globalización; que circunstancialmente se celebró en la ciudad de Nueva York, a principios de febrero del 2002, a meses de la caída de las Torres Gemelas, George Soros dijo: “Estamos frente a un proceso de globalización económica muy desigual. No podemos dejar todo en manos del mercado. Puede ser que ningún Estado represente una amenaza para el poder económico y político de EUA, pero sí existen amenazas asimétricas provenientes de gente que se siente infeliz, desesperanzada y sin oportunidades en este proceso. Una de las maneras en que se expresan es el movimiento antiglobalización. Otra, el terrorismo. (...) A menos que hagamos frente a las necesidades sociales de todo el mundo y construyamos instituciones internacionales para resolverlas, el sistema mismo podría no sobrevivir”.

En esta cumbre, en la que se debatió el “paradigma del futuro”, Zbigniew Brzezinski, ex Secretario de Estado de James Carter y Vicepresidente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, dijo que el panorama para los próximos 20 a 30 años: “Es posible reconocer tres tendencias: 1) EUA continuará siendo la superpotencia mundial y la brecha con el resto del mundo se volverá más ancha. 2) Pequeños grupos harán uso de la violencia con armas de destrucción masiva, antes una habilidad exclusiva de los Estados. 3) Se incrementarán las disparidades en las condiciones humanas, con los países ricos mejorando su calidad de vida gracias a los avances técnicos, mientras el resto se queda atrás.”

Tanto Soros como Brzezinski abogaron por que EUA deje de actuar unilateralmente en el mundo y construya una coalición internacional que vaya más allá de la guerra contra el terrorismo. Esta pareciera ser la política, al menos en el discurso, del gobierno de Barack Obama. Samuel Huntington, llamó la atención sobre el papel de la religión en los conflictos actuales: “La religión se ha convertido en un elemento clave, como refugio para aquellos insatisfechos con la globalización económica. Y ésta es utilizada como causa e intensificadora de conflictos, y explotada por políticos con intereses personales.” Hillary Clinton, apoyó la idea de que EUA agregue prioridades sociales a su hegemonía económica y militar. Advirtió que EUA debe dejar de lado “políticas egoístas” que generan resentimiento: “Nadie tiene problemas con los norteamericanos en sí o nuestros valores, sino en cómo tratamos de forzárselos a otros 198.

El principal problema que enfrenta la globalización, más que económico, es político. En medio del proceso de la globalización que amenaza con tragarse a todos, es fundamental defender la identidad de los países periféricos y acaso su subsistencia como naciones soberanas. De lo que se trata es nada menos que definir si se es o no independiente. Algunos dirigentes e intelectuales -o pseudo intelectuales- insisten en integrar a regiones, como América Latina en condiciones tales que implican su desintegración. Si es deseable el libre comercio, lo es más aún la independencia. Esto implica llevar a cabo proyectos nacionales y regionales, que no necesariamente respondan a los intereses de los “globalizadores”, sean éstos, Estados industrializados o actores transnacionales. En este sentido, la integración no sólo debe servir para liberar el comercio, que en regiones como América Latina beneficia más a las subsidiarias de las transnacionales localizadas en estos países que a su desarrollo; sino que debe constituir una “alianza estratégica”, al estilo de lo que ha sido la Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6267-7


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

189 Arrighi, Giovanni, The Long XXth Century (Londres, Verso, 1994). También, Bairoch, Paul, Mythes et paradoxes de l histoire économique (París, La Découverte,1994). Asimismo Braudel, Fernand, Civilisation matérielle, économie et capitalisme (París, Armand Collin, 1979), 3 volúmenes. Igualmente, Gunder Frank, André, World Accumulation 1492-1789 (New York, Monthly Review Press, 1978). También Szentes, Tamás, Theories of world capitalist economy: a critical survey of conventional, reformist and radical views (Budapest, Akadémiai Kiadó, 1985). Igualmente, Wallerstein, Immanuel, The Modern World System (New York, Academic Press, 1989), 3 volúmenes.

190 Amin, Samir, Capitalismo, Imperialismo, Globalización, en Seoane, José y Taddei, Emilio (Compiladores), Resistencias Mundiales: De Seattle a Porto Alegre, (Buenos Aires, CLACSO, 2001).

191 Araujo de Souza, Nilson, El Mundo Hoy: Globalización es el Nuevo Nombre del Imperialismo, en “Correos para la Emancipación”, Director: Fernando Bossi Año IV, Número 142, 10 de Mayo del 2002.

192 He analizado en profundidad este tema en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Cap. VIII.

193 Esta forma de operación y configuración del sistema mundial la he estudiado en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Reformulación del Orden Mundial: el Fin de una “Macro-Etapa”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), Cap. I, bajo el título “La Ley del Paralelogramo”: el sistema internacional opera como un “paralelogramo de fuerzas”, en el que los “vectores direccionadores” pueden estar compuestos por una fuerza, dos o varias, mientras que otras fuerzas sólo tienen capacidad de incidir, pero no de direccionar, y la gran mayoría, es “direccionada”, con una mínima capacidad de resistencia.

194 Ver Araujo de Souza, Nilson, El Mundo Hoy: Globalización es El Nuevo Nombre del Imperialismo, en Revista “Correos para la Emancipación”, Vol. IV, N° 142, 10 de Mayo del 2002.

195 Araujo de Souza, Nilson, El Mundo Hoy: Globalización es el Nuevo Nombre del Imperialismo, en “Correos para la Emancipación”, Director: Fernando Bossi Año IV, Número 142, 10 de Mayo del 2002.

196 Frenkel, Roberto, (Investigador del Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEDES) y profesor titular de la Universidad de Buenos Aires), La Crisis de la Globalización, en Diario La Nación, Buenos Aires, 29 de Diciembre del 2002.

197 Sobre el tema ver, Williamson, Jeffrey, (Profesor de la Escuela de Graduados de Economía de Harvard. Ex Presidente de la Asociación Internacional de Historia Económica), “Cada País Tiene que Revisar la Forma en que se Globalizó”, en Diario Clarín, Buenos Aires, 11 de Agosto del 2002.

198 Armendáriz, Alberto, El Foro de Davos en Nueva York, en Diario La Nación, Buenos Aires, 4 de Febrero del 2002. También, Foro Económico Mundial Centra Atención en la Política Exterior, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com. 4 de Febrero del 2002.