El Orden Mundial del Siglo XXI

 

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Capítulo XVI

LA TRANSICION INTER-SISTEMICA

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Se trata de la etapa que media entre la “decadencia” de un sistema y la “emergencia” de uno nuevo (ver más atrás, el Gráfico sobre “Simulación del Proceso de Génesis y Evolución del Orden Mundial”). En algunos casos, dura décadas.

El ejemplo histórico más cercano, es el de la “transición” del sistema multipolar, -que nace en 1815 (Paz de Viena)- cuya decadencia se inicia con la primer guerra mundial (1914/19), hacia el sistema bipolar emergente a partir de 1945/47 (post segunda guerra mundial e inicio de la guerra fría a partir de la Doctrina Truman de la “Contención” al comunismo) y que decae en los ‘80 610. En el proceso de “transición” han pasado alrededor de 25 años, a la vez que mediaron dos guerras mundiales y una crisis económica (1929/30), que derrumbó definitivamente el viejo orden económico.

Esto lleva a preguntarse: ¿qué orden rige en esa etapa?, en reemplazo del orden que gobernaba -resultante del acuerdo o la pugna- en el sistema. ¿Cuál es el régimen que impera, en reemplazo del régimen existente durante la vigencia del “viejo” sistema?

En esa etapa, conviven el “estigma” del viejo sistema y su orden correspondiente, debido al “eco” que queda de las viejas reglas y las características de funcionamiento sistémicas, y el “enigma” del nuevo sistema y su orden correspondiente, por el desconocimiento -y la falta de acuerdo (consenso) para establecerlas, o de capacidad para imponerlas- de las nuevas reglas.

No hay “orden automático”. El orden (mundial) 611 no es la resultante del triunfo en una guerra, como el caso del conflicto del Golfo Pérsico. Esto sería cierto, si como resultado de esa guerra, emergiera un imperio -sistema unipolar-, que controlara todos los “segmentos” 612 que hacen a las relaciones entre los actores del sistema. En realidad, EUA ha demostrado ser el que monopoliza -por el momento- el segmento vinculado a la “seguridad” global, pero es un competidor en “paridad” de condiciones (en el mejor de los casos) en el resto de los “segmentos” vinculados al “eje” económico; por lo que deberá “compartir” el régimen con el resto de los “polarizadores” 613.

La “transición inter-sistémica” implica “repolarización”. Al no tener vigencia el viejo sistema, por su estado de decadencia, así como tampoco el nuevo sistema, por estar emergiendo, no hay una estructura -esquema o configuración de poder vigente- consolidada. La configuración de poder vigente es aún endeble. Ninguno de los “polarizadores” tiene, todavía, el poder suficiente como para “imponer” las reglas del juego en cada uno de los “ejes” sobre los que se “asienta” el orden mundial; de la misma manera que tampoco existe “consenso” acerca de cuáles deben ser las reglas, debido a que los cambios internacionales continúan produciéndose a un ritmo que sobrepasa los parámetros -marco o límite- aceptables para una estabilidad sistémica.

Estos cambios rápidos se deben a que: 1) emergen nuevos actores. V. gr.: transnacionales, como la “banca privada transnacionalizada”. Principal acreedora de la deuda del mundo subdesarrollado y también del desarrollado. Esta, junto a los fondos de capital, los mercados de capital y las calificadoras de riesgo de capital, tienen mayor capacidad de establecer reglas (régimen) -aunque sean de corto plazo- sobre el “segmento monetario” (orientación de la inversión; tasas de interés; flujo monetario; masa monetaria; etc.) que el resto de los actores polares (y polarizadores).

A la banca, se suman otros actores, como las organizaciones internacionales no gubernamentales (ONG's) -en realidad un actor transnacional- dedicadas a problemas de derechos humanos, o protección del medio ambiente, ecología y calidad de vida -que tienen mucha incidencia sobre las futuras reglas del juego, ya que los procesos en el “segmento industrial”, por ejemplo deberán atender al cuidado y protección del medio ambiente, así como los régimenes políticos deberán tener en especial consideración el respeto a los derechos humanos- o a las empresas multinacionales, que tienen gran incidencia sobre los procesos industriales, la comercialización y el desarrollo científico & tecnológico (tres segmentos que, junto al monetario, conforman el “eje económico”).

Además, como resultado de la desintegración del sistema bipolar y de la ruptura del modelo autoritario en el bloque oriental, nos encontramos con que los hombres (las Naciones), disconformes con la representación estatal y la forma en que el Estado conducía sus asuntos, tomaron la “representación” en sus manos -paralelamente a la del Estado, o “desintegrándolo”-, generando un nuevo actor -fenómeno que rompe con lo transnacional, más allá de que este último continúe siéndolo en otro marco-, el nacional. Las relaciones mundiales, en esos casos son “inter-Nacionales” a diferencia de las anteriores que eran “inter-Estatales”. Esto se observa, particularmente, en el bloque oriental, en casos como Servia, Croacia, Eslovenia, Estonia, Lituania, Bosnia-Herzegovina, etc.

2) Otro motivo -concurrente o no- es la “decadencia de viejos actores polares”. Los poderes centrados en Europa durante el siglo XIX, decayeron a partir (y tal vez como consecuencia) de la finalización de la 1ra G.M., y surgieron nuevos poderes, no europeos, que dieron lugar a la emergencia del nuevo sistema: Estados Unidos y la URSS 614. En la actualidad, la decadencia del poder de la URSS, como potencia polar y la desintegración de su “imperio” (su “Pax”).

3) Habría que sumar un tercer motivo. Este constituye más la emergencia de un nuevo “factor”, que de un “actor”. Se trata del fenómeno de las comunicaciones, que otorgan un poder extraordinario a quien las controla. El ejemplo más contundente, hasta el momento, se dio cuando el mundo fue puesto en “cadena” a través del circuito televisivo de la CNN, durante el gobierno norteamericano de Bush, quien comunicó que iba a invadir Irak. No sólo eso, sino también el hecho de verse episodios -los que el gobierno norteaméricano quería, o la directiva de la CNN, como actor transnacional- de la guerra en directo, en cualquier parte del mundo. La guerra vista como si fuera un “evento deportivo”.

Las comunicaciones han generado un proceso de “globalización” de la política y de la economía, generado por la inmediatez de la información. El golpe de Estado a Gorbachov en la URSS, inmediatamente repercutió negativamente en el mercado bursátil mundial.

Esta globalización, no sólo debe considerarse “espacialmente”, sino también desde la perspectiva de la cantidad de “actores” que intervienen en las relaciones mundiales.

Si hay “pugna por imponer el orden”, difícilmente se puede hablar de la existencia de un orden. No obstante ello, no se deberían ver las cosas por la negativa absoluta. En última instancia lo que verdaderamente preocupa es que, aunque haya algunas reglas mínimas -régimen en formación-, no son suficientes, o los parámetros 615 son demasiado amplios como para ser confiables.

Por lo tanto, las reglas que rijan en esta etapa, aunque inestables -y de corto plazo- constituyen, el “orden de la transición inter-sistémica”.

La forma en que opera, a mi entender, es la siguiente 616:

Entretanto la estructura no esté “cristalizada” 617, los “polarizadores” pugnarán por establecer reglas (régimen) en cada uno de los segmentos correspondientes -en la etapa actual, en el eje económico preferentemente-. Esto se viene dando, aunque en forma imperceptible, ya desde la década de los '70.

Durante la etapa de “transición inter-sistémica”, el orden en tránsito, será la resultante de la formación de régimen en los distintos segmentos.

En el “segmento” financiero, es la resultante de las reglas establecidas -con vigencia en el corto plazo- por la pugna entre EUA (dólar), Japón (yen), Alemania (marco) y las pautas establecidas por la banca privada transnacionalizada; particularmente en lo que hace a orientación de la inversión, flujo financiero, masa monetaria, tasas; etc. (ver, más adelante, Cuadro No 2).

En el “segmento” comercial, es la resultante de las reglas establecidas -en las mismas condiciones que en el caso anterior- por la pugna entre distintos actores, polarizadores, dependiendo del sector sobre el que apuntan las relaciones comerciales. El sector servicios, es la resultante de la pugna entre Japón (con incidencia de los Nic's asiáticos), EUA y la UNIÓN EUROPEA (UE). En el sector primario, el problema (observado especialmente en la Ronda Uruguay del GATT) se da, particularmente, en la comercialización de los productos agrícolas. Los polarizadores principales, en este caso, son el Grupo CAIRNS 618 -EUA, pese a no pertenecer al Grupo, se plegó a la posición de éste para lograr el aperturismo europeo-, y la Unión Europea (UE), que no quiere desproteger su sector agrícola.

En el “segmento” industrial, es la resultante de las reglas -provisionales- establecidas -en las mismas condiciones que en los casos anteriores- por la pugna entre Japón (con incidencia de los Nic's asiáticos), EUA y la UNIÓN EUROPEA (UE); especialmente en la industria automotriz y de bienes de capital.

En el “segmento” científico & tecnológico, es la resultante -en las mismas condiciones que en los casos anteriores- de la pugna entre Japón (especialmente en informática, telemática y robótica), EUA (Silicon Valley) y la UNIÓN EUROPEA (UE) (Plan Eureka) y las multi y transnacionales desarrolladoras de procesos científicos y/o tecnológicos.

Las reuniones del “Grupo de los 7” (G7) 619, no han demostrado avances significativos en el “acuerdo” o “imposición” de reglas básicas de orden en el eje económico.

En lo que hace al régimen en el eje estratégico-militar, por el momento, deriva de los acuerdos sobre el desarme entre EUA y la URSS -hoy con Rusia-, de las pautas sobre “seguridad” establecidas -en el corto plazo- por EUA (modelo “guerra del Golfo Pérsico”); y de las tendencias sobre la materia, que se adoptan alrededor de la OTAN, o fuera de ella, como las actividades nucleares de Francia tendientes a generar una capacidad de seguridad propia y europea, paralela a la de EUA, y las posturas sobre seguridad planteadas por el gobierno de la Federación Rusa.

Aún no hay un orden global -ni una “autoridad ordenante”- que impere sobre la totalidad de los segmentos, independientemente de sus régimenes particulares.

No existe un poder “centralmente ordenante” -que imponga orden al estilo EUA y URSS durante el bipolarismo en sus respectivos bloques- o “centralmente convergente” -que acuerde orden, al estilo de la “pentarquía” europea en el siglo XIX y principios del XX, durante la vigencia del sistema multipolar-.

Mientras esto siga, continuará la “transición intersistémica” y la actividad mundial más importante, será la “polarización”.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998) ISBN: 950-99572-9-1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


610 La Cumbre de Reikjavick (Islandia) -celebrada en 1985 entre Gorbachov (inmediatamente de anunciada su "perestroika" y "glasnost") y Reagan- donde EUA y la URSS acordaron el desarme global y la flexibilización y búsqueda inmediata de una solución pacífica a los conflictos regionales en los que una y/u otra superpotencia tuviera incidencia, directa o indirecta; v. gr.: en el Sudeste Asiático, la situación en Camboya; en el Medio Oriente la guerra Irán-Irak; en Africa del Sur, el problema de Namibia; en América Central, dejar de lado el apoyo a la "contra" nicaragüense y buscar soluciones inmediatas al problema de El Salvador; en Europa, los euromisiles y las dos Alemanias. 1989: caida del Muro de Berlín; 1991, desintegración de la URSS.

611 La "Paz" resultante de los "acuerdos" al finalizar una guerra, en realidad debe entenderse como "pacificación" (Pax), o en otras palabras, establecimiento de determinadas pautas de orden. Para que haya Paz con "z" y no Pax, el orden debe ir acompañado de justicia. Ver mi trabajo, La Problemática del Orden en "Geopolítica y Relaciones.., op. cit., pág. 39.

612 Segmento financiero; comercial; industrial; científico & técnico; de la producción, distribución de las armas; la realización de alianzas militares y/o político-ideológicas; etc.

613 A mi entender, sin discriminar los "segmentos" en los que se dan procesos de "polarización", los otros "competidores" son Japón, la Unión Europea (UE), (particularmente Alemania unificada) y la Banca Privada Transnacionalizada (esta última especialmente en el segmento financiero).

614 En realidad, Japón había aparecido como uno de los nuevos actores polares no europeos, pero fue derrotado en la segunda guerra mundial. Si uno se ubicara como analista internacional antes de la finalización de la segunda G.M., diría que las “tendencias mundiales” se orientan hacia un sistema multipolar, basado en “dos pares de alianzas”: EUA-URSS y Alemania-Japón. Sin embargo, la finalización de la segunda G.M. trajo como resultante, la eliminación de dos actores, Alemania y Japón, y la “desintegración” de la “alianza” restante, que culminó en un sistema internacional bipolar con los actores principales en pugna por imponerse -e imponer al planeta- mútuamente su ideología.

615 Marco dentro del cual es posible operar de manera confiable y regular.

616 Ver más atrás, el Gráfico sobre “Simulación del Proceso de Génesis y Evolución del Orden Mundial”.

617 La "cristalización" de la estructura se da recién cuando los "polarizadores" no pueden avanzar más de lo que han avanzado en su intento por imponer reglas y por ganar poder por sobre el resto de los polarizadores.

618 Creado en la localidad de Cairns, estado de Queensland, Australia, entre los días 26 y 27 de agosto de 1986 previo a la reunión de la Ronda Uruguay del GATT, y conformado por Argentina, Australia, Brazil, Canada, Chile, Colombia, Fiji, Indonesia, Malaysia, New Zealand, Paraguay, Philippines, South Africa, Thailand, Uruguay.

619 El G7 constituye una especie de "Directorio Mundial", encargado de la "conducción" de los asuntos más importantes. Esto, desde ya, mientras se "acuerdan" o se "imponen" las reglas definitivas.