|
|
|
|
Parte
II Capítulo VIII SIMULACION
DEL
PROCESO DE GENESIS ©
Luis DALLANEGRA PEDRAZA
PRINCIPIOS CONCEPTUALES Deben tenerse en cuenta tres principios conceptuales para el tratamiento de las relaciones mundiales. I. Sea que se trate de comunidades primitivas o sociedades actuales, las agrupaciones sociales individualmente o en su relacionamiento buscan satisfacer las necesidades materiales básicas: alimento, vivienda, vestido, etc.; las necesidades de protección y seguridad; y las necesidades de organización, tanto en el marco de la agrupación, como entre sí. Estos son factores esenciales y su modificación sólo se da en cuanto a la característica y la forma en que se manifiesta, debido a factores culturales, civilizatorios o tecnológicos -factores accidentales-. II. Siempre existe una tensión entre la lucha por el poder y la lucha por el orden. Toda forma de relación, incluso la guerra conlleva elementos de “cooperación” (las alianzas para la guerra), mientras que cualquier forma de orden, incluso la más óptima condición de paz, lleva semillas de “conflicto” (individualismo anárquico) 290. III. Existe divergencia entre las imágenes que tiene cada Nación sobre los acontecimientos mundiales y acerca de cada una de ellas, así como de las realidades mundiales tal y como son -percepción 291-. Esta divergencia entre lo que es y lo que se considera que es, frecuentemente exacerba la lucha internacional por el poder y posterga la batalla mundial por establecer el orden. IV. Los acontecimientos dominantes de las relaciones mundiales son: a) la lucha entre los actores polares -en el “tope” de la estructura del sistema”-; dependiendo ésta de si se da en el eje estratégico-militar, con un alto contenido de pugna ideológica -se privilegia la seguridad-, o en el eje económico -se privilegia la rentabilidad-; y b) la lucha entre el “Norte” y el “Sur”, en ambos sentidos; por “arriba” -en el tope de la estructura del sistema-, por establecer pautas de orden o de dominación, y por “abajo” -en la periferia- por resistir a las conductas impositivas, romper los lazos coloniales o de dominación a través de conductas “nacionalistas” con distintas connotaciones, o por procurar pautas de orden más justas o convenientes a las aspiraciones del “Sur” 292. GENESIS DEL SISTEMA Y EL ORDEN Supongamos que podemos reconstruir, hipotéticamente, el “estado primitivo” 293 en el que se encontraba el “escenario mundial”, previo a que el conjunto de las “unidades” 294 constituyeran el primer sistema.
Hablo de actores o unidades componentes del sistema que -hipotéticamente- equivalen entre sí. Ninguno supera al otro. No existe ninguna estratificación. A partir de ese momento (T0), imaginemos que se inicia el proceso de relacionamiento -el “big bang” del sistema mundial-. Al cabo de un tiempo determinado (Tx) volvemos a observar el proceso, y nos encontramos con que ya no hay equivalencia entre las unidades. Algunos actores alcanzaron una ventaja por sobre el resto, debido a que encontraron un recurso natural estratégico, o desarrollaron una capacidad agrícola, industrial o tecnológica; que los ubica por sobre el resto, o simplemente se “impusieron” por sobre otros grupos debido a una superioridad militar 295. Esta ventaja hace que el sistema se “polarice” 296 con mayor fuerza en el interior de uno de los dos ejes con poder material propio: el económico (polarización alrededor de las finanzas, el comercio, la industria, los procesos Científicos & Tecnológicos) o el estratégico-militar (polarización alrededor de los ejércitos, las armas, las alianzas militares, las estrategias militares); desde ya, siguiendo una ideología que se encontrará en el “eje” político. La futura configuración del sistema, se inclinará en el sentido hacia el que se orienta el subsistema o subsistemas -unidad/es componente/s- dominantes 297. Su “forma” será unipolar, bipolar o multipolar 298 dependiendo de los “subsistemas” polares predominantes. Estos subsistemas dominantes o polos, “pugnarán” -polarizarán- entre sí todo aquello que les interese -y puedan- controlar de cada uno de los “segmentos” y que tácitamente no hayan acordado o no estén dispuestos a negociar. De esta manera, nos encontramos con que ya hay prefigurado un sistema -aún no cristalizado 299- con una estructura -configuración de poder vigente entre los actores polares y entre éstos y los miembros hegemonizados/hegemonizables 300 que, a su vez, “resisten” 301 (en la medida de sus capacidades y de la “permisividad” de los “polos”) las presiones e imposiciones de aquellos-. Gráfico 15 Dentro de este sistema con una estructura aún no consolidada pero prefigurada, se comienzan a acordar/desacordar 302 las pautas o reglas con las que se manejarán en los distintos “segmentos” de relacionamiento 303. Esto último, implica la configuración del “régimen” 304. Este proceso de polarización, que generará los distintos regímenes en cada segmento, que en conjunto -no yuxtapuesto- constituirán el régimen global; se da en el interior de cada uno de los “ejes” 305.
Proceso
de Polarización | Sistema
| Estructura
| Régimen
| Orden
| Cambios
Sistémicos El proceso se produce a partir de los intereses y ventajas comparativas y competitivas de los principales actores en cada segmento. De manera tal que, si el proceso de polarización, por diversos motivos, se da en el eje económico, éste será el “eje rector” y el otro -el estratégico-militar- girará alrededor suyo, como un “eje servicio”; o a la inversa. Un ejemplo de lo dicho, lo da el sistema multipolar que imperó entre 1815 y 1914. Es evidente que el sistema mundial del siglo XIX giró alrededor del control de los espacios geográficos con el fin de obtener materia prima barata, mano de obra barata o esclava, y dominar áreas estratégicas; a la vez que controlar los mares con el fin de manejar las rutas y los mercados: “matrimonio” del eje político con el eje económico. Las fuerzas armadas (eje estratégico-militar) se encargaban de que esto fuera así. Cumplieron con la función militar de la colonización y del tráfico de esclavos, así como la del control de las rutas marítimas y el bloqueo de puertos, para exigir conductas en las regiones periféricas. Realizaban un rol de “servicio” al eje económico. Por el contrario, el sistema mundial bipolar, vigente entre 1945/47 y 1985/89/91 giró alrededor del “matrimonio” del eje político con el eje estratégico-militar, y el eje económico actuó como eje servicio de aquél. El objetivo central era la seguridad y el control ideológico en la pugna Este-Oeste -capitalismo vs. comunismo-. La moneda, la industria y el desarrollo científico & tecnológico, se orientaron hacia esa finalidad. El gran desarrollo tecnológico misilístico y espacial, a la vez que el desarrollo de grandes computadoras; por ejemplo, muestran lo que digo. El sistema internacional que emerja de la resultante del proceso de “polarización” que actualmente se está dando -particularmente en el eje económico 306- girará -de acuerdo con las características que actualmente se perfilan- alrededor del control de los procesos Científicos & Tecnológicos. No cabe duda que la materia prima más importante hacia el futuro es la “materia gris”. El saber, el conocimiento es el factor más importante, aún más que los productos industriales 307. El saber aplicado a la “gestión” 308 es la nueva forma de utilización del conocimiento. Antes estaba orientado a la “producción”. “Estructural y esencialmente” se vuelve al viejo “matrimonio” eje político-eje económico -ciclos-, aunque, a la vista, hayan grandes cambios, especialmente dados por la evolución/revolución tecnológica 309 (ver Gráfico 18, sobre los Factores Esenciales y Accidentales). El eje
estratégico-militar
volverá nuevamente a cumplir con un rol
de servicios del
“matrimonio” actuante. Quien
detente el poder militar, no controlará el orden mundial, sino
las capacidades en ese eje. Los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, le
dan ventajas comparativas y comnpetitivas, exclusivas y excluyentes a
EUA, pero el orden mundial no necesariamente va en esa
dirección, aunque EUA procura controlar los recursos
estratégicos frente a otros competidores mundiales que no
tienen sus ventajas. A diferencia del “paradigma” alrededor del cual giró el sistema internacional del siglo XIX: la Revolución Industrial, y el “paradigma” que imperó durante el sistema bipolar: la problemática de la seguridad basada en la pugna ideológica Este-Oeste; el “paradigma” hacia el que se orienta el nuevo sistema gira alrededor del segmento “Científico & Tecnológico”. De todas maneras, como aún nos encontramos en un proceso de “transición intersistémica” (ver Gráfico 16, sobre la Simulacion del Proceso de Genesis y Evolución del Orden Mundial) el vínculo o matrimonio definitivo entre el eje político y el económico aún no está definido. Por otra parte, en este momento -quiero decir en este ejemplo hipotético- estamos tratando de explicarnos la “génesis” del sistema desde un comienzo, por lo que aún no nos hemos encontrado con el primer proceso de transición intersistémica (momento T0+1 y así sucesivamente T0+2, T0+3; etc., toda vez que se pase por una nueva transición intersistémica). Recién estamos transitando la conformación del régimen internacional, a partir del proceso de polarización entre los actores en cada uno de los segmentos que componen los ejes, especialmente en el eje que será definitorio para el futuro matrimonio: o el económico o el estratégico-militar. Por ello, se irán configurando los regímenes al interior de cada uno de los segmentos. Ejemplos históricos de ello, han sido -o son- los acuerdos de Bretton Woods que fundaron el régimen monetario y financiero que imperó a partir de 1944 institucionalizándose alrededor de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM o BIRF). El régimen comercial que se ha institucionalizado alrededor de las diferentes rondas del Acuerdo General de Tarifas y Comercio (GATT por sus siglas en inglés) y que hoy agrega la Organización Mundial del Comercio (OMC); la Organización de las Naciones Unidas (ONU) -entre 1919 y 1939 la Sociedad de Naciones-, que a través de su Consejo de Seguridad ha institucionalizado las pautas de establecimiento y mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y en su estructura y funcionamiento contempla la posibilidad de creación de organismos regionales -que no contradigan sus propósitos y princípios- con los mismos objetivos como la OEA, la OUA, el TIAR, la OTAN, el Pacto de Varsovia, etc. De esta manera, al interior de cada uno de los “segmentos” se da un proceso de polarización; de pugna por imponer pautas propias y evitar las ajenas, hasta que esto sea ya imposible; hasta que se sature el proceso de polarización. Esto significa, hasta que las partes no puedan imponer más de lo que han impuesto ni otorgar más de lo que han otorgado. Generación del Régimen El proceso de polarización en el “tope” de la estructura, con las resistencias -o aceptación de situaciones de dependencia, en el entendimiento de que esto produce un beneficio- en los ámbitos hegemonizados o hegemonizables, se da en cada uno de los segmentos centrales que comprenden cada uno de los tres ejes de relacionamiento mundial. De esta manera, se pugnará (y se resistirá): En el segmento financiero, por imponer el tipo de moneda, el flujo y la orientación -circuito productivo, circuito especulativo- y el balance monetario; En el comercial, por controlar los mercados y las reglas que los rijan; En el industrial por controlar los productos y los procesos industriales; En el científico y el tecnológico -actualmente y hacia el futuro el segmento paradigmático- por controlar los ejes alrededor de los que girará el conocimiento en general, los procesos y los productos, en todas las áreas. Este segmento domina al resto, ya que el financiero maneja su “flujo” mediante sistemas informatizados; el industrial tiene procesos como la robótica para la producción o el control de calidad; en cuyo último aspecto trae consecuencias al segmento comercial; a su vez, la seguridad ha sufrido tremendas transformaciones debido al desarrollo científico y tecnológico, sea en misiles, satélites espías, computadoras, etc. El resto de los segmentos pueden ser modificados por el segmento científico o el tecnológico. En el área de los Conflictos, a los efectos de definir las nuevas hipótesis y establecer cuáles son los nuevos “conflictores”; En la Seguridad con el objeto de establecer las nuevas pautas de defensa y de seguridad frente a los nuevos tipos de conflictos planteados y conflictores; En los Sistemas políticos que, a mi criterio, son -y siempre han sido- “variable dependiente” de las características del orden mundial; por lo que, si cambia el orden, deben cambiar las características del sistema político y su funcionalidad en relación al sistema, su orden y quienes lo conducen, menos (-) la resistencia de los conducidos. Los polarizadores 310 -sus sistemas políticos- intentarán el establecimiento de pautas sobre los sistemas políticos periféricos, buscando, en la actualidad, Estados minimizados y debilitados, con control creciente del sector privado transnacional -dado que son los actores crecientemente dominantes-. Los sistemas políticos deben ser funcionales al sistema y al orden mundial imperantes. Acorde con las tendencias que se plantean, deben estar al servicio de los intereses privados transnacionales más que de los intereses nacionales 311. Durante los últimos 50 años, como el valor más preciado era la “seguridad” y no la “rentabilidad” entonces se requería de sistemas políticos cerrados e intervencionistas. El Estado, no es un tipo de Estado, sino aquél que es funcional a un tipo de sistema y orden determinado. Instaurado el régimen en cada uno de los segmentos, los hechos evolucionan hacia la configuración del orden, a partir del establecimiento del régimen global. Fin de la primera etapa del circuito CAMBIOS SISTEMICOS En la segunda etapa del circuito, comienzan a darse los cambios “en” el sistema; hasta que alguna circunstancia o conjunto de circunstancias y factores, produzcan cambios “de” sistema, pasándose a una -nueva- “transición intersistémica” y al inicio de un nuevo circuito generador de sistema y orden. Los cambios “en” el sistema son la resultante de “impactos” provocados por el “juego” de las relaciones globales, dentro de determinados parámetros que denominamos “líneas de control intra-hegemónico” 312, que son propias del sistema vigente. Cada sistema, de acuerdo con sus características esenciales del funcionamiento, tiene sus propias líneas de control. Las políticas exteriores, emitidas por los Estados en su relacionamiento, provocan impactos, al intentar alcanzar los objetivos propios en un contexto mundial o regional, en el que otros actores tienen objetivos similares, encontrados o indiferentes; con capacidades menores, iguales o mayores 313. Los actores se están enviando permanentemente “mensajes”, comunicándose a qué aspiran y con qué capacidades y con qué alianzas cuentan, para lograr sus objetivos o para defenderlos. Estos “mensajes” constituyen la “política exterior” por un lado, y la “respuesta” -reacción- del sistema -recipiendario o recipiendarios- por el otro. Los mensajes que se envían, son de diferente categoría y distinto tono. Un mensaje puede ser enviado para configurar una alianza: por ejemplo un sistema de integración regional, o una alianza militar. También puede ser enviado para encontrar un mercado para los productos que se producen; un reclamo territorial; encontrar financiamiento o resolver problemas de deuda; manifestar un disconformismo o establecer medidas punitivas; etc. Estos “mensajes” producen “impactos” con consecuencias de distinto orden, para los actores recipiendarios directos o indirectos. Los impactos van desde actitudes directas vinculadas a hechos políticos, económicos o militares, hasta actitudes indirectas. Estos, pueden producir efectos en el sistema de manera tal que inciden en su normal desempeño aunque, en última instancia, el sistema como tal, permanece; “perduran sus características esenciales de funcionamiento” -impactos modificantes-, continúa con su existencia, más allá de acusar los efectos de los “impactos”. El proceso interactivo produce “situaciones” derivadas de los “impactos” provocados por las “acciones” y las “reacciones” 314. El conjunto de situaciones modifica el “estado” del sistema. La “situación” es un hecho permanente, resultante del inter-relacionamiento e inter-condicionamiento de los miembros del sistema. Cuando la situación muestra novedades, que implican un cambio permanente, pero en las condiciones expresadas en este primer caso, es cuando el sistema cambia de “estado”. Un ejemplo de un proceso interactivo que provocó impactos significativos, fue la descolonización masiva ocurrida en Africa en la década de los ‘60, que modificó el “estado” del sistema internacional, casi duplicando la cantidad de Estados independientes. A la vez, modificó la forma de comportamiento de la capacidad resolutoria de la Asamblea General de la ONU, al introducirse un tono más “tercermundista”, que el pro norteamericano que venía predominando desde el fin de la 2da GM. Otro impacto importante fue el provocado por la OPEP en 1972 y a posteriori, durante la década de los ‘70, produciendo importantes modificaciones en el “estado” del sistema 315. Cuando ya no se puede restaurar el equilibrio provocado por los impactos, y las “características esenciales de funcionamiento del sistema” desaparecen, siendo reemplazadas por otras, nos encontramos frente a un cambio de sistema, finalizando la segunda etapa del circuito, ingresándose en una “transición inter-sistémica” y en un nuevo ciclo generador de sistema y orden. ALGUNAS INFERENCIAS DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES1. Las Relaciones Internacionales, son un juego que juegan muy pocos actores 316. 2. La cuestión no es si los actores transnacionales son nuevos o no, sino la forma en que deben considerarse, dada su creciente importancia en las relaciones mundiales. 3. Históricamente los actores internacionales han sido definidos en términos de la capacidad legítima para aplicar el monopolio de la fuerza sobre el territorio y la población 317. Esta es una visión no sólo “Estatalista”, sino también jurídica. Desde un punto de vista político, lo relevante no es tener el monopolio legítimo de la fuerza, sino la fuerza, y no sólo ésta, sino la capacidad de imponer la voluntad. Bajo esta perspectiva, pocos son los Estados que logran ese objetivo y muchos los actores transnacionales que sí lo alcanzan. En última instancia, la “legitimidad”, en el marco internacional, la tienen los que pueden establecer el “régimen” y mantenerlo. 4. La dificultad de una visión “Estatalista” es que en las relaciones internacionales sólo se contabilizan actores que tienen “territorio” y “población”. Los actores transnacionales carecen de ambos. La “heterogeneidad” no es un problema, pero sí puede serlo el hecho de que son los Estados los que proveen “seguridad” y tienen una “jurisdicción” territorial 318. De todas formas, los actores no estatales pueden ser “autónomos” y a la vez un instrumento para beneficio de los Estados 319. 5. Los actores no estatales comprenden: corporaciones multinacionales, transnacionales económicas, como la Banca Privada, o religiosas; u organizaciones no gubernamentales de distinto tipo, como grupos científicos, como los ecologistas, o vinculados a la defensa de derechos humanos, etc., que tienen una gran incidencia en la conducta de los Estados 320. 6. La “integración” entre la “fuerza” y la “política” es ahora uno de los aspectos de la política exterior 321. La política exterior se ha convertido en la dimensión externa, del concepto universalmente dominante, del desarrollo económico y el bienestar social 322. Todos los temas económicos y sociales tienen una dimensión externa, desde el momento en que, salvo muy pocos Estados, ninguno es autosuficiente, y todos dependen entre sí en diferentes medidas. 7. Mientras los Estados que tienen recursos, buscan mantener su soberanía sobre los mismos, los actores no estatales, que carecen de recursos y dependen de los Estados que los tienen, buscan seguridad en el aprovisionamiento y reglas claras en lo que hace a la forma y la seguridad del aprovisionamiento 323. CAMBIOS EN LA NATURALEZA DEL PODER 8) El poder es la capacidad de afectar el comportamiento de otros (suma cero 324), de no ser afectados por otros (suma no cero 325) y de lograr ventajas en determinados temas. a) Uno de los primeros cambios en la naturaleza del poder tiene que ver con su difusión, resultante del incremento en el número de actores y por el incremento de los temas de la política exterior 326. b) Un segundo cambio tiene que ver con la diversificación del poder. El tipo de elementos necesarios para ejercer influencia es tan variado, que la vieja identificación del poder con lo militar resulta actualmente absurda 327. c) Un tercer cambio tiene que ver con la heterogeneidad fundamental entre dos vías para el uso de los elementos del poder 328. 1) Uno es el uso del poder de acuerdo con la lógica de la separación y las reglas de la interacción 329; 2) el otro es el uso del poder de acuerdo con la lógica de la integración y las reglas de la interdependencia 330. 9. En la lógica convencional del poder, si mi enemigo se transforma en mi amigo, no me preocupo, ya que mi seguridad aumenta. En la lógica interdependiente del poder, el mayor grado de integración entre los actores genera mayor vulnerabilidad 331 y el poder no es algo medido en términos cuantitativos, ni de seguridad, sino en función de la vulnerabilidad que produce la relación y la necesidad. La situación económica de un país, puede influir en los que se encuentran estrechamente “integrados” a él -no hablo de procesos integrativos-. De la misma manera, la dependencia del mundo industrializado al petróleo fue vulnerada por la acción de la OPEP. En realidad en la década de los '70 EUA y los países de la CE tuvieron más dificultades con los países de la OPEP por causas económicas que con la URSS por causas militares 332.
|
|||||
| |
© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998) ISBN: 950-99572-9-1
|
|||||
bravenet.com