El Orden Mundial del Siglo XXI

 

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Capítulo V

EL PODER

PODER Y CONTRAPODER

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Resulta importante considerar que todo poder puede encontrar un “contra-poder -v.g.: EUA vs. URSS o a la inversa en el contexto bipolar, o actualmente, los miembros de la “Tríada” entre sí, en el terreno económico- en el ámbito internacional como en el ámbito interno. Pero también puede ser el “contra-poder” de los países de la OPEP -”verticalmente” y hacia “arriba”- frente al mundo industrializado, aunque aquéllos no tenían poder militar o el desarrollo industrial de los últimos; o el poder -contrapoder “verticalmente” y hacia “arriba”- demostrado por Khomeini al tomar como rehenes a diplomáticos norteamericanos, hecho que no pudo ser neutralizado -¿contrapoder o poder disciplinario por parte de EUA?- por la primera potencia militar del mundo occidental, costándole la reelección a Carter y la continuidad en el poder al partido demócrata.

Toda élite puede toparse con una “contra-élite” 144. Esto significaría que las naciones podrían encontrarse con “alternativas” hacia las cuáles inclinarse 145. La contraélite plantearía una “dirección” alternativa haciendo uso de un contrapoder, o de su poder, si se encuentra en el “turno” en el que lo ejercita gobernando, esta vez como élite.

El poder no sólo está compuesto por recursos tangibles, sino también por recursos intangibles, como el carácter nacional, o la voluntad de la élite para afectar el comportamiento de otras naciones 146.

EL PENSAMIENTO DE MORGENTHAU SOBRE EL PODER

Cuando Hans Morgenthau habla de poder, no hace referencia al poder del hombre sobre la naturaleza, o sobre un medio de expresión artística como el lenguaje, la oratoria, el sonido o el color, sobre los medios de producción o de consumo o sobre sí mismo en el sentido de autocontrol. Se refiere al dominio del hombre sobre las mentes y las acciones de otros hombres.

Por poder político entiende a las relaciones de dominio entre los detentores de la autoridad pública y entre estos y la gente en general 147. Se definiría como la influencia que un actor ejerce sobre otro.

                    Gráfico 8

Poder Estructural

La influencia proviene de tres fuentes: a) la espera de beneficios (por parte del influenciado); b) el temor a circunstancias adversas; y c) el respeto o aprecio por hombres o instituciones. Puede ser ejercida a través de órdenes, amenazas o persuación, la autoridad o carisma de un hombre o de un departamento o una combinación de ellos 148.

De acuerdo con Hans Morgenthau, es un aspecto característico de las políticas tanto nacionales como internacionales, que sus manifestaciones no se muestren como realmente son: manifestaciones de la lucha por el poder. Por el contrario, se justifican en términos éticos, legales o biológicos. Es decir: la verdadera naturaleza de la política se oculta por justificaciones y racionalizaciones ideológicas 149.

La realidad puede anular la ideología vigente, toda vez que aquella se aleja de lo que ésta quiere reflejar 150, aunque siempre será reemplazada por otra. Mientras la idea y la realidad tiendan a converger 151, la ideología vigente permanecerá como un vasto manantial de poder 152.

El ejercicio del “contrapoder” es permanente entre los actores polares 153, y factible -en términos relativos- de ser ejercido para -por lo menos- mantener el equilibrio 154, toda vez que no se puede conseguir una mayor ventaja por sobre el otro -supremacía- o se busque que el otro no siga avanzando y saque más ventajas que las que obtuvo.

Sin embargo, no resulta tan fácil ese mismo ejercicio por parte de actores no polares, sean estos potencias intermedias o actores periféricos. Para comenzar, el contrapoder se utilizaría no para mantener el equilibrio, ya que lo que se quiere, es romper el status quo; sino para alcanzarlo, en la medida de lo posible 155; básicamente para maximizar la capacidad de desempeño.

El problema es resolver, no sólo un mejoramiento de la situación de los países “no polares”, sino también 156 lograr que el sistema internacional mantenga ciertas pautas del comportamiento que favorezcan un “orden justo”.

Esto sólo sería factible, en principio -de acuerdo con la concepción realista-, a través de un sistema global de “equilibrio de poderes”, en el que los actores menores deberían realizar alianzas a fin de poder “equilibrar” su capacidad negociadora respecto de los actores mayores 157.

Morgenthau plantea, frente a este tipo de situaciones, la realización de “alianzas maximizadoras”.

Ejemplo de ello puede ser la Comunidad Económica Europea (CEE), hoy Unión Europea (UE), frente a la capacidad de desarrollo y control del mercado mundial por parte de EUA durante el bipolarismo. Si no existiera la Unión Europea, los países de la Europa occidental, individualmente, tendrían pocas alternativas frente a la realidad actual, en vez de formar parte de la “Triada”.

Otro tipo de alianza maximizadora -más allá de éxitos y fracasos-, ha sido el Movimiento de Países No Alineados. No cabe duda, que el proceso de descolonización masivo que se dio en Asia y especialmente en Africa, tiene como factor rector y consolidador a este Movimiento. De la misma manera que del capítulo económico del Movimiento y del Grupo de los 77 salieron las propuestos para un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más justo, que provocó cambios sustantivos en las relaciones Norte-Sur, generando compromisos que, aunque no fueron cumplidos ni alcanzados, significaron un factor de cambio.

Un ejemplo contundente fue el impacto producido por la alianza OPEP, que generó una revolución tanto en el orden financiero, como en el tecnológico, toda vez que el mundo industrializado debió orientarse a la búsqueda de tecnologías energéticas alternativas.

No obstante, si se observa atentamente, los ejemplos dados muestran que el éxito de las conductas que derivan en una resistencia al orden imperante basadas en la construcción de un contrapoder, surgen en el área en la que no predomina el poder rector del sistema, sino en otras en las que es posible actuar “subrepticiamente” -durante el bipolarismo Alemania y Japón crecieron desarrollando la capacidad tecnológica e industrial, no la capacidad militar-. Desde ya, tanto Alemania como Japón, estaban ocupados militarmente, en el primer caso, por EUA y la URSS dividiéndola, y en el segundo, por EUA. Rusia hoy, no está ocupada militarmente. Además, tiene una capacidad en ese orden equivalente a la de EUA, que no le sirve de todas maneras -pese a las visiones conspiracionistas de muchos- para resolver sus problemas. Su problema central es, cómo construir poder económico, para transformarse en un país competitivo a nivel mundial, de acuerdo con las nuevas tendencias.

El caso de la desintegración de la URSS -e incluso del declinio de EUA- responde, no al triunfo de Reagan en la guerra fría -la URSS perdió la guerra fría pero no fue EUA el que la ganó- sino a la “emergencia”, “subrepticia” durante años, de dos poderes económicos, como el de Alemania y Japón, aunque no tienen la capacidad nuclear de EUA. Tampoco le sirvió a EUA su capacidad nuclear para contrarrestar a la OPEP, o para resolver la crisis de los rehenes de Irán. ¿Le sirve la capacidad nuclear que tiene actualmente Rusia, para mantener, en reemplazo de la ex-URSS, su condición de potencia planetaria?

La clave del contrapoder está en encontrar un punto en el que se pueda “neutralizar” y si fuera posible “contrarrestar” las actividades ejercidas por otro/s. Esto derivaría, en principio, en un equilibrio. No obstante, como se verá, depende de si los actores son “pares” o “subordinados”, el equilibrio funciona de distinta manera.

Hoy, la “construcción” de poder pasa, fundamentalmente, por el desarrollo del segmento científico y tecnológico, pero no conectado al eje estratégico-militar, como en los últimos 50 años, sino en áreas vinculadas a lo económico-social.

EQUILIBRIO DE PODER Y SISTEMA MUNDIAL

El equilibrio de poder en su forma más simple, funciona de la siguiente manera: en un mundo anárquico 158 de Estados-naciones, cada protagonista busca maximizar su seguridad 159 a través del incremento del poder. En esta “competencia”, el anhelo de seguridad se expresa principalmente en la búsqueda de maximización del poder propio más -o gracias a- el de los aliados que favorezcan a esta maximización 160.

La seguridad de todos, los que se encuentran en el “tope” del sistema, se obtiene si ninguna de las naciones alcanza preponderancia por sobre las otras. Cada vez que el equilibrio peligre, los sistemas de “contralianza” 161 operarán para restablecerlo 162.

Si un actor o grupo de actores no polares -alianza maximizadora- intenta modificar el status quo para mejorar su inserción, buscando un equilibrio con los dominantes, lo que ocurre -en la medida del éxito- es que se “rompe” el equilibrio vigente modificándose la estructura.

Resulta muy difícil que un conjunto de actores menores logren tal grado de coalición en el corto plazo, como para alterar el equilibrio vigente e incluso modificar la estructura. Esto requiere plazos largos y permanentes actualizaciones de las estrategias que se siguen -estrategias alternativas-, ya que los dominantes utilizarán “contra-estrategias” orientadas a romper o hacer fracasar a la “alianza” -divide et impera-. A la actual Unión Europea (UE) le costó más de 40 años alcanzar la condición presente y aún tiene dificultades internas. Generalmente la maximización de las capacidades se orientan -al menos en el corto y mediano plazo- a encontrar formas de modificar el régimen vigente, más que a romper el equilibrio -v.g. CEE frente a EUA en el mercado mundial, u OPEP frente al mundo industrializado-.

El equilibrio inicial en el “tope” del sistema -horizontalmente-, se alcanza luego de un proceso de “polarización” 163 entre los principales protagonistas; proceso en el que ya ninguno podrá sacar más ventajas que las que sacó al resto ni podrá impedir que los otros saquen más ventajas que las que sacaron; y “verticalmente” toda vez que los actores polares manejan a los periféricos dentro de marcos “razonables” -razonables para los hegemónicos- de resistencia.

La “configuración de poder” resultante 164 -uni, bi o multipolar- comenzará a generar “equilibrios” de poder, en el “tope” y “verticalmente”, acorde con las características esenciales de funcionamiento del sistema.

Hay distintos tipos de equilibrio de poder. Los definiré en mis términos como:

a) Equilibrio “mecánico”, que presume paridad relativa entre los actores, v.g.: la “pentarquía” europea en el siglo XIX; EUA y la URSS durante el bipolarismo; actualmente la “Tríada”.

b) Equilibrio “político”, basado en un “acuerdo” político entre partes que tienen equilibrio mecánico, que plantea una política de balance a fin de mantener el equilibrio, v.g.: el “acuerdo” arribado en el Congreso de Viena de 1815 sobre un orden del “sistema multipolar” basado en el balance de poder.

c) Equilibrio “hegemónico”, que es el “equilibrio del sistema”. El actor polar -como “conductor” del sistema- mantiene, en relación a los miembros de su ámbito de influencia, una conducta de relativa “tolerancia” a las actividades independientes o autónomas de estos; más allá de las cuales “interviene” de diversas maneras 165 para mantener el “equilibrio del sistema” -status quo-. Se trata de un equilibrio “desequilibrado” a favor del hegemón. V.g.: el equilibrio del “sistema Interamericano”, basado en el “intervencionismo” permanente por parte de EUA para evitar que los gobiernos latinoamericanos desarrollen políticas o economías que puedan poner en tela de juicio la seguridad o los intereses económicos de ese país o de sus ciudadanos o empresas 166.

Las situaciones de equilibrio son diferentes si se trata de:

a) Un sistema bipolar; ya que predominará, muy probablemente, la pugna por la supremacía entre los dos actores polares -en el “tope” del sistema-, justificando esta pugna ideológicamente, y cuyo equilibrio resultante se basará en lo que, durante la guerra fría se denominó el “equilibrio del terror” por el temor a que la destrucción del otro implique la mutua destrucción. En el nivel “vertical” de relacionamiento, las conductas de los hegemones en relación a los miembros de sus ámbitos respectivos, será de prevenir -o sancionar- cualquier posibilidad de que se transformen en generadores de “inseguridad” para sus intereses como conductores de bloque.

b) Un sistema multipolar; ya que predominará la política del balance -en el “tope” del sistema-. Si bien todos intentarán sacar un máximo de ventaja por sobre el resto, la garantía de todos radica en el mantenimiento del equilibrio (balance). En el nivel “vertical”, los miembros no polares, sean potencias intermedias o periféricos, tendrán más margen de acción que en un sistema bipolar, ya que la pugna ideológica en el “tope” del sistema no procede, a la vez que hay una mayor “difusión” del poder existente.

En lo que hace al balance dentro del equilibrio multipolar, se da el caso en el que todos los miembros actúan de manera tal de mantener el equilibrio según las circunstancias y otros en los que un actor realiza el papel de “mediador” -v.g.: Gran Bretaña en la “pentarquía” europea durante el siglo XIX-, por lo que el balance no se realiza “automáticamente” sino que es “regulado” por el “mediador” 167.

La esencia del proceso del equilibrio -en el “tope” del sistema- es “frenar” al poder con un “contrapoder”. La técnica para llevar a cabo esto (balance) ha sido el sistema de “alianzas y contra-alianzas” ad hoc 168. Desde ya, el balance no funciona en un sistema “bipolar” ya que no se pueden realizar alianzas “compensadoras”.

EL PODER ESTRUCTURAL

La perspectiva del poder en términos “estructurales”, es la de la distribución agregada de los atributos de poder entre los Estados.

LEY DE VASOS COMUNICANTES

La explicación del poder en términos de la “estructura global” se basa -a mi criterio- en la “ley de vasos comunicantes” 169, en el sentido de considerar que el poder (existente en los distintos “segmentos”) siempre hallará un nivel común.

                                         Gráfico 9

Ley de Vasos Comunicantes

Con esto quiero significar que el sistema, siempre tenderá a la búsqueda de un equilibrio (sistémico) pero, dependiendo de las características de las épocas, éste equilibrio se alcanzará de forma distinta. Por otra parte, el equilibrio estará condicionado por el que más poder tiene, ya que se transforma en un “direccionador” de las acciones del resto. La “globalización” es un ejemplo.

Los actores polares, que tendrán diferente grado de poder (o peso específico) en distintos “segmentos” de las relaciones mundiales, operarán, -no necesariamente con la fuerza militar- para recuperar ventajas en aquellos segmentos en los que carezcan de ventajas comparativas o en los que se encuentren perjudicados, tratando de ejercer presiones a través de otros segmentos en los que sí tengan ciertas ventajas y que generen costos altos a quiénes los perjudican, para modificar el status existente. De esta manera, opera la “ley de vasos comunicantes”, ya que se tiende a un equilibrio usando el poder de un segmento, para mejorar la situación en otro.

Esta es una conducta “estratégica”. EUA bloquea comercialmente a muchos países, o ejerce presiones de diferente tipo 170, para conseguir de sus gobiernos determinadas políticas o conductas, en diferentes áreas, tocándolos en los puntos -segmentos- donde son débiles.

El poder en términos “estructurales”, puede recibir impactos, no en la “globalidad”, sino en alguno de los segmentos. Por lo tanto, los cambios en la “estructura de ese segmento” no necesariamente modificarán el poder “global”, pero sí lo afectarán.

Los países industrializados que fueron afectados por el impacto OPEP buscaron, en el mediano plazo, estrategias suficientes -contra-estrategias-, para conjurar la situación. La “conjura” de la situación, no necesariamente requirió una respuesta militar, de la misma manera que el “realismo” no hubiera propuesto soluciones de ese tipo. Pensar en ello, sería no entender verdaderamente al realismo.

Los Estados que son fuertes, lo son en las principales áreas temáticas. Y en aquellos casos en que, como el de la energía, se muestran débiles, tratan de paliarlos a través de la capacidad en otras áreas, v. gr.: la científico-tecnológica, como para desarrollar tecnologías alternativas y resolver las situaciones de desventaja y vulnerabilidad.

Esto no es así en el caso de los países que no son fuertes, precisamente porque no controlan las áreas más importantes; por lo que el equilibrio en los vasos comunicantes termina “fluyendo” en el sentido del poder global.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998) ISBN: 950-99572-9-1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

144 Ver Jaguaribe, Helio, Desarrollo Político: Sentido y Condiciones, (Buenos Aires, Paidós, 1972), pág. 90.

145 Creo que uno de los problemas que se dan en los sistemas políticos latinoamericanos, es justamente la falta de "contra-élites", y por ende de alternativas. Los grandes vacíos son ocupados por quiénes tienen poder o forman parte de la gran telaraña política, dominando todas las posibilidades, sin que se pueda hacer nada en favor de los intereses auténticos de la Nación, ya que no pueden ver otras alternativas hacia las cuales inclinarse. Esto se puede observar actualmente (1995) y, especialmente desde principios de los '90, que la falta de alternativas de "izquierda" (no estoy hablando del comunismo; no es la única izquierda) en América Latina, favorece el predominio casi irrestricto del "neoliberalismo" en toda la región.

146 Ver Stoessinger, John G., El Poderío.., op. cit., pág. 38.

147 Morgenthau, Hans, Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Bs. As., Sudamericana, 1963), pág. 45

148 Ibidem, pág. 46.

149 Ver Morgenthau, Hans, La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1963), págs. 81-91.

150 Por ejemplo las relaciones EUA-URSS a partir de la Cumbre de Reikjavick de 1985; la "perestroika" y el "glasnost" desarrollados por el gobierno soviético de Gorbachov o la política de "modernización" iniciada (aunque luego accidentada en su aplicación) por el gobierno de China comunista.

151 En esto juega un papel muy importante la "propaganda".

152 Para Morgenthau la presencia de masas ideológicas en las relaciones internacionales, implica que en el mundo hay sólo espacio para uno, y el otro debe desaparecer o ser destruido -lógica del sistema bipolar basado en la guerra fría. Ver lo dicho más arriba sobre las relaciones “amigo-enemigo”-. De la misma manera las masas nacionalistas, se encuentran en la arena internacional, sosteniendo cada una su concepción del mundo, convencidas de que tienen que ejecutar el mandato de la historia.

153 Sea por la búsqueda de la destrucción mutua -modelo guerra fría- o por la competencia en áreas temáticas y/o geográficas, como se dio en el orden del siglo XIX y tiende a darse en la actualidad.

154 Morgenthau, Hans, La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1963), pág. 263.

155 Morgenthau, Hans, La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1963), pág. 254 y ss.

156 Este es un tema que le compete a la "Teoría Normativa", que contempla el “deber ser”.

157 Ver Morgenthau, Hans, Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Bs. As., Sudamericana, 1963), pág. 254 y ss. Asimismo, Waltz, Kenneth, El Hombre, el Estado y la Guerra, (Buenos Aires, Nova, 1970), especialmente págs. 219 y ss.

158 Con el término “anárquico” no se hace referencia a un mundo carente de orden, sino carente de un gobierno central, en el que gobierna el o los actores que predominan porque tienen mayor capacidad de poder.

159 La seguridad no es un concepto esclusivamente militar. Se puede buscar seguridad económica, financiera, etc.

160 Puede ser una alianza militar como TIAR, OTAN o el ex Pacto de Varsovia; o un proceso integrativo como el NAFTA por ejemplo, e incluso una “cuasi-confederación” como la Unión Europea.

161 La contralianza puede ser cualquiera de las desarrolladas durante la existencia del sistema multipolar (1815-1914), por ejemplo las que llevó a cabo la Prusia de Bismark con otras potencias europeas para aislar a Francia; o la OPEP frente a las “Siete Hermanas” como se conocían a las empresas petroleras privadas que venían explotando el petróleo en el Medio Oriente y otros países del orbe.

162 Ver Stoessinger, John G., El Poderío.., op. cit., págs. 227 y 228.

163 Proceso de “polarización” significa que la futura configuración del sistema, se inclinará en el sentido hacia el que se orienta el subsistema o subsistemas -unidad/es componente/s- dominantes. Pero también a la “acción” de pugna por imponer pautas propias -por parte de los actores polares- y evitar las ajenas, hasta que esto sea ya imposible; hasta que se sature el proceso de polarización. Esto significa, hasta que las partes no puedan imponer más de lo que han impuesto ni otorgar más de lo que han otorgado.

164 La estructura.

165 El Sistema Interamericano está plagado de ejemplos sobre este particular a través de lo que se conocen como ‘Reuniones de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores”. Ver mis “Relaciones Políticas entre EUA y América Latina entre 1823-26 y 1980”. en “GEOSUR”, Montevideo, Uruguay, Enero 1983, Vol. IV, N° 41; también publicada por el Instituto para la Integración y el desarrollo Latinoamericano de la Universidad Nacional de Tucumán.

166 Este tema lo he estudiado en profundidad -y ha sido mi tesis doctoral- en “Relaciones Políticas entre EUA y América Latina entre 1823-26 y 1980”. Una versión resumida se ha publicado en “GEOSUR”, Montevideo, Uruguay, Enero 1983, Vol. IV, N° 41; también por el Instituto para la Integración y el desarrollo Latinoamericano de la Universidad Nacional de Tucumán.

167 Ver Stoessinger, John G., El Poderío.., op. cit., pág. 228.

168 Un ejemplo clásico es: la alianza Austro-Británica contra Francia y Prusia en 1740, que pocos años después se transformó en una alianza Anglo-Prusiana en contra de Francia y de Austria.

169 Haciendo una semejanza con química y física.

170 Por ejemplo -entre muchos otros-, la exigencia norteamericana al gobierno argentino de que promulgue cuanto antes una “Ley de Patentes”, amenazando con que sino no habrá inversiones.