El
                              Orden Mundial del Siglo XXI

 

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Capítulo VI

EL PODER

LA ESTRUCTURA EN TERMINOS DE PODER GLOBAL
Y EN TERMINOS DE AREAS TEMATICAS

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

1) LA ESTRUCTURA EN TERMINOS DE PODER GLOBAL

Para autores como Keohane y Nye, los actores polares son sensibles, tanto a los cambios de los otros (actores polares) en las políticas de seguridad, como también se vuelven mutuamente vulnerables a las decisiones de seguridad 171. Los problemas de seguridad, anteceden a los demás problemas y la distribución del poder militar (con su base de apoyo económico) determina la estructura de poder 172.

Yo no opino de esta manera. Creo que la distribución de poder, no necesariamente debe ser militar para determinar la estructura de poder. Esta fue la regla central durante el sistema bipolar, ya que la ideología fue el “factor catalisador del sistema de relaciones” y la seguridad en términos militares, el problema central 173. Sin embargo, en la actualidad -como durante toda la etapa multipolar-, la capacidad de poder militar es más instrumental que central. La capacidad de desarrollo científico-tecnológico parece ser el eje central alrededor del que gira la conformación de la nueva estructura, revestida de reglas ecológicas, y de respeto a los derechos humanos. La capacidad militar -nuclear- de la ex URSS, ahora concentrada en la Federación Rusa, no le da el poder suficiente para imponer pautas de orden hacia el futuro 174; ni siquiera para “polarizar”.

Para Keohane y Nye, la guerra es la fuente más importante y dramática de cambios estructurales. No obstante, ellos olvidan la importancia del impacto estructural que produjeron hechos como la OPEP -pese a que la estudiaron para desarrollar su tesis-, que es de carácter económico (especialmente en el segmento industrial y financiero, derivando en una recesión en el segmento comercial, con incidencia mediata en el científico-técnico 175).

Según estos autores, la distribución del poder entre los Estados que forman un sistema, determina la naturaleza de los regímenes internacionales. Pero como el poder de los Estados cambia (por lo tanto la estructura cambia), las normas de los regímenes internacionales cambiarán en consecuencia 176. Este es el nuevo paradigma que proponen, a cambio de la visión realista de la política de poder, planteada por Hans Morgenthau.

No obstante, no entiendo qué cambios tan rápidos se pueden producir, como para que la estructura cambie permanentemente. ¿Cuál es el sistema, si la estructura no es concreta? Se presume que el poder es algo integral y no sólo militar o económico; de manera tal que quiénes manejen la estructura, evidentemente manejarán tanto el eje estratégico-militar, como el económico.

El planteo que hacen Keohane y Nye es que, pese a que Gran Bretaña controlaba el sistema monetario, centrado principalmente en la libra esterlina, durante el siglo XIX, la producción industrial en Francia, Alemania, Rusia y EUA creció entre un 50% y un 400% más rápido que en Gran Bretaña. De la misma manera, pese a que EUA dominó el sistema monetario de postguerra, basado en los acuerdos de Bretton Woods, Europa y Japón crecieron más rápidamente. Por lo que, controlar un régimen, no implica necesariamente que se controla totalmente a los miembros del sistema 177.

La principal crítica que hacen a la concepción realista, es que se basa en modelos “hegemónicos”. La decadencia del poder hegemónico, según Keohane y Nye, produce una decadencia del régimen internacional que sostiene ese poder 178.

El problema es que Keohane y Nye caen en una simplificación al decir que, desde una perspectiva realista, “los cambios en las `relaciones económicas internacionales' se explican por cambios en el poder militar”. El realismo en ningún momento se ha planteado esto; sí una perspectiva basada en el poder, pero, poder integralmente considerado, que tiene elementos militares, pero también económicos, geográficos, humanos, tecnológicos, etc.

La principal incógnita que me queda es: ¿cuál es la ventaja de esta concepción para los países subdesarrollados o que carecen de poder suficiente para modificar un régimen, o para modificar la estructura?

La explicación dada por Keohane y Nye, tiene que ver fundamentalmente con un sistema, en el que el eje económico tiene predominio y, desde ya, la variable ideológica no juega un papel relevante 179. De esta manera, la “ecuación” disminución del poder hegemónico de las potencias polares, aunado al aumento de la capacidad en las potencias más débiles, hará que los líderes sean cada vez menos capaces de garantizar los objetivos económicos y políticos del régimen, acompañado de una declinación de su influencia, rompiéndose el “equilibrio hegemónico”, produciéndose un “espiral” de acciones y contra-acciones, que llevan al cambio de régimen y a la disminución de la dependencia de las potencias menores 180. Lo aquí dicho, se nos antoja “nuevos términos, para hablar de viejos conceptos” 181. Por otra parte, resulta un tanto “mágica” la forma en que disminuye el poder hegemónico y aumenta el de las potencias menores.

Cuanto mayor es la cantidad de actores con capacidad de influir en el régimen (para generarlo o modificarlo), más difuso es el poder y más repartida la hegemonía. Por lo tanto, el “equilibrio hegemónico” será reemplazado por la “difusión de poder” que tiende a un equilibrio más real, en cuanto al reparto del “peso específico” (capacidad) para influir en la toma de decisiones globales 182.

Cuanto menor cantidad de actores, mayor concentración y posibilidad de mando con control; cuanto mayor cantidad, mayor difusión, por lo tanto mayor posibilidad de reparto igualitario; a la vez que la conducta responsable tiene primacía por sobre el mando y el control 183.

Queda por resolver el problema de la “percepción” de la élite dirigente de las “potencias menores”, acerca de estos procesos, a los efectos de aprovecharse de las debilidades hegemónicas de los “líderes mundiales”, con el objeto de aumentar su autonomía. Con esto quiero decir que, generalmente, las élites dirigentes, o no perciben (al menos a tiempo) estos cambios, o deciden que los costos de continuar con una conducta dependiente, son aún menores que adoptar conductas autonómicas; o mantienen conductas corruptas, aprovechando en beneficio propio las ventajas del cambio, en vez de aplicarlo al desarrollo y la búsqueda de una mayor autonomía para sus países.

                                                      Gráfico 10

 Concentración/Difusión de Poder

Los ejemplos, avalando lo que digo, proliferan. Basta tomar como modelo la forma en que fue abandonado el Consenso de Cartagena de 1985 -sobre adopción de estrategias conjuntas para el tratamiento de la deuda externa en América Latina- por negociaciones por la vía bilateral, obedeciendo a las propuestas Baker-Brady. La forma en que se dejó de lado al denominado Grupo de Río (conocido comúnmente como Grupo de los Ocho o G8); la forma en que la integración, desde principios de los '60, ha sido un mero proceso para ampliar el mercado -del que se han beneficiado, principalmente las empresas extranjeras- más que para aumentar la capacidad de desempeño de los países de la región frente a las potencias industrializadas, y/o favorecer el desarrollo regional; la forma en que las hipótesis de conflicto, aún contemplan problemáticas militares y no económicas, y hacen que los países vecinos sean enemigos potenciales por problemas territoriales, más que una empresa multinacional o transnacional o las políticas adoptadas por un país perjudicando nuestra economía o profundizando nuestra dependencia; etc. México, Brasil, Argentina, Chile, como “economías emergentes” se encuentran más cerca del ideario liberal del mundo industrializado, que de las demandas de una mayor justicia de los países del Tercer Mundo, o del “Sur”. Y, antes que todo esto, la forma en que los gobiernos de los países miembros de la OPEP terminaron, mayoritariamente, dilapidando o mal utilizando los ingresos petroleros mientras que sus países aún siguen subdesarrollados y dependientes.

Para Keohane y Nye, “potencias menores” son los países europeos o Japón y los Nic's asiáticos. No están contemplados en sus análisis, países como los latinoamericanos, africanos o mesorientales. En última instancia, su perspectiva es “Norte”. El “Sur” no existe en sus análisis, salvo como periferia.

                           Gráfico 11

 Poder por Areas
                    Temáticas

El rol del Tercer Mundo en la concepción de Keohane y Nye sobre una “teoría de la erosión de la hegemonía”, pasa fundamentalmente por el desgaste de la Europa colonialista y el proceso de descolonización en Africa en la década de los '60, que ha producido cambios en la economía mundial, a partir de las luchas anticoloniales 184.

2) LA ESTRUCTURA EN TERMINOS DE AREAS TEMATICAS 185

La perspectiva de la Estructura en Términos de Poder Global, para Keohane y Nye, es la de la distribución agregada de los atributos de poder entre los Estados. De esta manera se ve la estructura en términos globales, pero no la forma en que opera la estructura en cada uno de los “segmentos” (áreas temáticas) de las relaciones mundiales.

La explicación de la “estructura global” se basa -a mi criterio- en la “ley de vasos comunicantes”, en el sentido de considerar que el poder (existente en los distintos “segmentos”) siempre hallará un nivel común 186. Sin embargo, Keohane y Nye cuestionan esta perspectiva, aduciendo que el poder en 1973, en cuestiones petroleras -caso OPEP-, estaba distribuido de modo diferente a lo que lo estaba en otras áreas de la política mundial 187.

Contrariamente a Keohane y Nye, entiendo que los actores polares, que tendrán diferente grado de poder (o peso específico) en distintos “segmentos” de las relaciones mundiales, operarán -no necesariamente con la fuerza militar como aducen equívocamente, atribuyéndoselo a Morgenthau- para recuperar ventajas en aquellos segmentos en los que carezcan de ventajas comparativas o en los que se encuentren perjudicados; sino que tratarán de ejercer presiones a través de otros segmentos en los que sí tengan ciertas ventajas y que generen costos altos a quiénes los perjudican, para modificar el status existente. De esta manera, opera la “ley de vasos comunicantes”, ya que se tiende a un equilibrio usando -no canjeando- el poder de un segmento, para mejorar la situación en otro.

Esta es una conducta “estratégica”. Irán, en la denominada “crisis de los rehenes” tuvo en jaque a la primera potencia del mundo occidental durante un año -a tal punto que le costó la reelección a Carter y el mantenimiento en el poder al partido demócrata- aún careciendo de capacidad militar y de desarrollo económico suficiente. Pero tocó al gobierno norteamericano en el punto que más le dolía en ese momento. De la misma manera EUA bloquea comercialmente a muchos países, para conseguir de sus gobiernos determinadas políticas o conductas, tocándolos en los puntos donde son débiles. Durante toda la etapa de 1947 a 1982, utilizó al Sistema Interamericano a través de sus organismos como OEA y TIAR, para intervenir en aquellos Estados -apoyado por regímenes latinoamericanos “funcionales” a ese intervencionismo- cuyos gobiernos desarrollaran políticas o economías que perjudicaran su seguridad o los intereses económicos de sus ciudadanos o empresas 188.

No obstante, para Keohane y Nye, la “teoría de la erosión de la hegemonía” -un mundo “piramidal” que decae, con la decadencia del poder, en vez de un mundo con el poder difuso o repartido en distintos segmentos y actores- no da una explicación clara de la “estructura global”, por lo que debe recurrirse a las “áreas temáticas”, ya que allí se puede diferenciar claramente la posibilidad de una hegemonía real, desde el momento en que una potencia puede establecer las normas en un área, pero no en otras 189.

La estructura de poder global, puede recibir impactos, no en la “globalidad”, sino en alguno de los segmentos (áreas de cuestiones para Keohane y Nye 190). Por lo tanto, los cambios en la “estructura de ese segmento” no necesariamente modificarán el poder “global”, pero sí lo afectarán. El modelo de la OPEP, que afectó a la estructura económica, generó situaciones de incongruencia en la estructura global.

Desde ya, el mantenimiento del poder alcanzado, a través de la estrategia OPEP, resultó difícil de mantener para estos países, de la misma manera que los países industrializados que fueron afectados, buscaron en el mediano plazo estrategias suficientes -contra-estrategias-, para conjurar la situación.

La “conjura” de la situación, no necesariamente requería una respuesta militar, de la misma manera que el “realismo” no hubiera propuesto soluciones de ese tipo. Pensar en ello, sería no entender verdaderamente al realismo 191.

Pero, volviendo a la concepción que tienen Keohane y Nye de la estructura; el impacto OPEP, no produjo cambios acelerados -aunque impactó- en la estructura global, ni siquiera en el régimen global -aunque sí en los regímenes de los segmentos del “eje” económico-. Es más, el impacto OPEP, fue uno de los impactos -tal vez no necesariamente el más importante- para que se produjeran modificaciones en el eje económico, y en la estructura mundial. Países como Japón, Alemania, la CEE, tuvieron más incidencia que la OPEP misma en los cambios que afectaron a la estructura económica, y su incidencia en los cambios en la estructura global.

En la actualidad, en que ya no rige el sistema bipolar y se está configurando un nuevo sistema -y un orden consecuente-, queda claro que, los países miembros de la OPEP -o la OPEP como tal-, no son “polarizadores” y sí lo es la Unión Europea (UE), Alemania unificada en su marco, o Japón.

Es evidente que la lógica del funcionamiento de la estructura en el eje económico, tiene características distintas, que la lógica del funcionamiento de la estructura en el eje estratégico-militar. Y estas diferencias deben ser tenidas en cuenta, fundamentalmente atendiendo al tipo de “vínculo” que tenga el eje político, al conformarse un sistema. Si se vincula al eje económico, la estructura global tendrá una lógica distinta, que si se vincula al eje estratégico-militar. No sólo la estructura global, sino también la estructura del eje “no vinculado” directamente por el eje político, tendrá una lógica distinta.

Igualmente, el régimen en el segmento financiero, puede tener comportamientos distintos que en el segmento comercial, o el industrial, aunque pertenezcan al mismo “eje” 192.

El caso OPEP vuelve a ilustrar lo dicho. Los países productores y exportadores de petróleo, manejan el segmento energético, pero no controlan el complejo régimen establecido en el GATT -hoy OMC- para el comercio de servicios o productos manufacturados no basados en materias primas, como los “bienes de capital”.

Otro ejemplo, puede ser el de la “Banca Privada Transnacionalizada”, la que maneja el régimen monetario en toda su gama: orientación de la inversión, flujo monetario, masa monetaria, etc.; pero no controla los procesos industriales -pese a que tiene una gran influencia en las decisiones acerca de si es conveniente invertir o no en estos procesos-, o los comerciales.

Otros actores, además de la banca, que tienen incidencia en la orientación de la inversión y el flujo de capitales, son los “fondos de pensión”, los “fondos institucionales”, los “mercados de capitales”, etc.

De estas situaciones, evidentemente, uno toma conciencia a través de la “estructura de áreas temáticas” y no por la “estructura global”. Sin embargo, a través de caminos distintos, llegan a conclusiones similares: los actores fuertes -en un área temática- son los que fijan las normas -régimen-. En este punto coincido con Keohane y Nye.

No obstante, para ellos, los recursos de poder de las distintas áreas temáticas, “no son fungibles”; pierden parte o toda su eficacia, si se trasladan a otra área.

Esto es cierto; pero también es cierto que los Estados que son fuertes, lo son en las principales áreas temáticas. Y en aquellos casos en que, como el de la energía, se muestran débiles, tienen capacidad en otras áreas, v. gr.: la científico-tecnológica, como para desarrollar tecnologías alternativas y paliar las situaciones de desventaja. Esto no es así en el caso de los países que no son fuertes, precisamente porque no controlan las áreas más importantes.

3) LA CONSTRUCCION DEL PODER RELACIONAL O DEL META-PODER

Una de las claves en las relaciones mundiales, está en la capacidad de generar régimen, en cada uno de los segmentos, cuya resultante derivará en el régimen global, base del orden.

Para los actores “polares” es cuestión de competencia en el marco de su nivel. La dificultad está para aquellos que carecen de poder suficiente. Además, resulta importante considerar qué clase de gobierno es el que está manejando los asuntos del país, cuyo poder no es suficiente para modificar el régimen. En muchos casos, no existe interés en modificarlo, en otros, hay un “discurso” conveniente en el marco mundial, que le da “legitimidad” a ese gobierno en el marco interno y frente a otros Estados, aunque en los hechos, todo continúa igual -conducta “gatopardista”-.

Stephen Krasner 193 se plantea esta situación, bajo lo que considera una perspectiva alternativa: los Estados del Tercer Mundo, al igual que todos los Estados, se preocupan por la vulnerabilidad y las amenazas, ya que en lo internacional, como en lo doméstico los regímenes del Tercer Mundo son profundamente débiles. Los Estados del Tercer Mundo desean tanto poder y control como riqueza; y una de las estrategias para conseguirlo es cambiar las reglas del juego en una o varias áreas temáticas internacionales.

Su estudio se basa en un enfoque realista-estructural de las Relaciones Internacionales.

Para Krasner las estrategias adoptadas por un Estado determinado, se verán constreñidas por consideraciones estructurales -la distribución del poder en el sistema internacional como un todo y el lugar de cada Estado en esa distribución-. Dentro de estas consideraciones estructurales, las estrategias también se verán afectadas por consideraciones domésticas, tales como la ideología, los grupos de interés, de poder y los factores de poder, y las relaciones Estado-sociedad.

Los argumentos de Krasner se orientan fundamentalmente a la constitución de regímenes internacionales y a la posibilidad de desarrollarse, mediante su modificación por un lado, o a la sombra de las reglas vigentes por el otro.

Para Krasner los Estados del “Sur” están sujetos a presiones externas sobre las que no pueden ejercer influencia por medio de la acción unilateral.

Los recursos de los países del Tercer Mundo son usualmente muy dependientes de las transacciones económicas internacionales.

Mientras los Estados del Tercer Mundo, carecen de poder suficiente para modificar regímenes internacionales en beneficio propio, los países poderosos pueden destruir regímenes que resultan antitéticos para sus intereses.

Los Estados del Tercer Mundo han adoptado una gama de estrategias para afrontar su pobreza y su vulnerabilidad. Las estrategias dirigidas primordialmente a aliviar la vulnerabilidad, son las que más frecuentemente se juegan, según Krasner, en los foros internacionales dedicados al establecimiento o el mantenimiento de los regímenes internacionales -o a su modificación-.

REGIMENES DE ASIGNACION “AUTORITATIVA” 194 DE CONDUCTAS Y REGIMENES DE MERCADO

Para Krasner las relaciones internacionales están influidas por los regímenes. Según él, los regímenes son “principios, normas, reglas y procedimientos de toma de decisión en torno de los cuales convergen las expectativas de los actores” 195.

Los principios son un conjunto coherente de afirmaciones teóricas acerca de cómo funciona el mundo. Las normas especifican los estándares generales de conducta. Las reglas y los procedimientos de toma de decisiones se refieren a las prescripciones específicas de conducta de áreas claramente definidas 196.

Los regímenes internacionales, para Krasner, pueden darse en función de una “distribución autoritativa” de la asignación de conductas, o con orientación de “mercado”.

La “distribución autoritativa” 197 involucra el reparto directo de los recursos por parte de las autoridades o la distribución indirecta por medio de la limitación de los derechos 198. En un régimen con “orientación de mercado” la atribución de recursos está determinada por las capacidades y preferencias de los actores individuales que tienen el derecho de manejarse según sus propias estimaciones de sus mejores intereses 199.

Para los países en desarrollo, dice Krasner los regímenes internacionales autoritativos son atractivos, porque pueden suministrar flujos de transacción más estables y predecibles. Por ejemplo, en el área del comercio, la UNCTAD (siglas en inglés de Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) fue creada, a instancias de los países en desarrollo, como contrapeso del GATT (siglas en inglés del Acuerdo General de Tarifas y Comercio), que era percibido como una institución comprometida con el enfoque de la “orientación de mercado”.

El Grupo de los 77 (G-77), fue formado en la primera reunión de la UNCTAD, por 77 países en vías de desarrollo, para que coordinara sus posturas en varias áreas temáticas, reduciendo los costos de negociación, al sugerir específicas propuestas de políticas. Esto le dio al Tercer Mundo capacidad de manejo de agenda frente al mundo industrializado, que actuaba a la defensiva a principios de la década de los ‘70 en los foros internacionales.

A partir de los ‘60, y particularmente en los ‘70, los foros internacionales fueron coptados por los países del Tercer Mundo, especialmente los asiáticos y africanos, merced al proceso de descolonización masivo, socavando la influencia del mundo industrializado y en particular de EUA 200.

En definitiva, el deseo de lograr regímenes internacionales que incluyeran la asignación autoritativa de recursos, ha sido un aspecto persistente de la política del Tercer Mundo durante todo el período de postguerra. Esto también refleja la debilidad nacional de la mayoría de los países en desarrollo, que emana de la incapacidad de influir unilateralmente o de adaptarse internamente a las presiones del mercado global 201.

Los países del Tercer Mundo han utilizado una gran variedad de tácticas para promover sus objetivos, incluyendo organizaciones internacionales como la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), el CIPEC (Consejo Intergubernamental de Países Exportadores de Cobre) 202, organizaciones regionales como la OUA (Organización para la Unidad Africana), coaliciones globales como el Grupo de los 77 en la UNCTAD, alianzas con poderes importantes, acuerdos económicos bilaterales, regulación nacional de las corporaciones multinacionales, nacionalización de los capitales y las empresas extranjeras, etc.

PODER RELACIONAL Y METAPODER

Krasner propone considerar dos categorías de conducta política: a) la conducta del poder relacional, que se refiere a los esfuerzos para maximizar los valores dentro de un determinado conjunto de estructuras institucionales; y b) la conducta de metapoder que se refiere a los esfuerzos destinados a cambiar las instituciones mismas. El poder relacional se refiere a la capacidad de cambiar los resultados o de afectar la conducta de otros dentro de un régimen determinado. El metapoder se refiere a la capacidad de cambiar las reglas del juego 203.

Los resultados pueden cambiarse: 1) alterando los recursos de los que disponen los actores individuales. En este caso hay un respeto del régimen y las instituciones vigentes. 2) Cambiando los regímenes de los que condicionan la acción. En este caso, se pretende eliminar o cambiar el régimen y/o las instituciones.

Los actores pueden procurar aumentar su poder relacional por medio del incremento de las propias capacidades nacionales, o pueden procurar asegurarse resultados más favorables siguiendo una estrategia de metapoder, destinada a cambiar los regímenes 204.

Las propuestas de cambio de los regímenes internacionales enunciadas por los países menos desarrollados bajo las propuestas de un NOEI (Nuevo Orden Económico Internacional) más justo, son un intento de ejercer el metapoder. Sin embargo, en relación al movimiento de recursos, los acuerdos más importantes llevados a cabo, muestran un ejercicio de poder relacional, para aumentar específicos intereses económicos.

Por ejemplo, cuando un Estado pide prestado al mercado financiero, intenta conseguir los mejores términos posibles, y no cuestiona el derecho de las instituciones financieras privadas de basar sus decisiones en la posibilidad de maximizar sus ingresos económicos privados.

Cuando un país en desarrollo acepta ayuda externa, trata de alterar tanto las cantidades como los términos que se le acuerdan, sin embargo no suele desafiar las prerrogativas de los países prestadores de basar sus asignaciones de ayuda en principios o intereses autodeterminados.

Cuando un Estado negocia un acuerdo standby con el FMI, intenta hacer uso del poder relacional para adaptar los términos y condiciones de los acuerdos; sin embargo no suele desafiar la autoridad del FMI de firmar ese acuerdo.

La forma usual de interacción entre las áreas industrializadas y las áreas en desarrollo ha involucrado la transferencia de recursos y el ejercicio del poder relacional, y se ha llevado a cabo en arenas bilaterales.

RELACIONES NORTE-SUR

El desarrollo económico general en el “Sur” ha sido uno de los núcleos de atención para políticos y analistas en el “Norte”.

Los liberales ortodoxos se han preocupado, particularmente, por el rechazo manifiesto de los países del Tercer Mundo ante los mecanismos de mercado. Desde su punto de vista, las barreras comerciales promueven industrias domésticas ineficientes 205.

De entre las formas de gobierno, prefieren la de máxima debilidad de la autoridad central; ya que un sistema centralizado, podría obligar a los más ricos a redistribuir sus ganancias con los más pobres 206. No obstante, el G7 aconseja el “centralismo tributario” a los efectos de que haya suficiente liquidez como para asegurarse el cobro de la deuda.

Las regulaciones de la inversión, para los liberales ortodoxos, desalientan a las corporaciones multinacionales. Por supuesto, no han prestado demasiada atención a las políticas del Norte, que obstaculizan el funcionamiento del mercado.

Los liberales reformistas tienen un enfoque más “solidario” con respecto al NOEI. Las demandas del Tercer Mundo son consideradas reformistas y no revolucionarias. Se comprende que el Tercer Mundo crea que la economía mundial puede suministrar beneficios a todos.

El leit motiv de la política exterior de EUA desde principios del siglo XX, ha sido reconstruir la experiencia económica y política norteamericana en otras partes del mundo. Los líderes norteamericanos veían a los países más pobres del mundo desplazándose por el mismo camino que había seguido EUA. El desarrollo económico promovería el desarrollo político. El desarrollo político significaba la democracia. Los regímenes democráticos seguirían políticas internacionales coincidentes con los intereses de EUA 207.

Contrariamente, los países del Tercer Mundo son incapaces de generar regímenes internacionales completamente nuevos, que involucren al Norte.

Para Krasner, el sistema internacional sería más estable, si el Norte y el Sur tuvieran menos que ver entre sí. Para él, la autoconfianza colectiva es preferible a los efectos de evitar conflictos entre ambas partes y alcanzar una mayor estabilidad, que una mayor interdependencia.

ESTRUCTURAS INTERNACIONALES

Antes de la revolución industrial, había escasas variaciones entre los Estados, en términos de desarrollo económico. Considerando el ingreso per capita, el país más rico estaba solamente dos veces mejor que el más pobre a comienzos del siglo XIX. Ahora, los países más ricos están alrededor de ochenta o cien veces mejor, en promedio, que los más pobres 208.

La medida de los recursos de poder relativo, constituye un eterno problema para los estudiosos de las Relaciones Internacionales. Los recursos y también las vulnerabilidades, varían de una a otra área temática 209.

El mejor indicador único -dice Krasner- es la medida de la producción económica total. Las estadísticas nacionales, incorporan un amplio rango de actividades que pueden ser mensuradas por el Estado de una u otra manera. Reflejan tanto la riqueza como la dimensión de la población 210.

En 1830 la proporción del PBI del mayor país europeo, Rusia, con respecto del Estado más pequeño del que existieran cifras: Dinamarca, era de 41:1. Cuatro países sobre veintiséis (15%) tenían un PBI igual a 1/5 del de Rusia. En 1970 la proporción de ingresos nacionales (IN) del Estado más grande: EUA, respecto del más pequeño: Maldivas, era de 97.627:1. Para esa época, el 34% de los Estados del sistema internacional tenía ingresos menores al 1/1000 con respecto de EUA, y el 72% tenía IN menores a 1/100. En 1970 el Tercer Mundo en total daba cuenta tan sólo del 11% del PBI mundial. No obstante, hay países del Tercer Mundo que tienen PBI más grandes que los países más pequeños del mundo industrializado 211.

Las cifras vistas sugieren que muy pocos Estados en desarrollo pueden tener esperanzas de ejercer gran influencia sobre el entorno internacional, al menos si esa influencia debe basarse en capacidades de poder nacional.

Dentro de una estructura internacional con tan grandes disparidades de poder, los países pequeños reclaman “igualdad soberana” en los organismos internacionales.

La mayor ventaja estructural, para los más grandes Estados no industrializados, no reside tanto en el hecho de que pueden cambiar las reglas internacionales del juego, sino en que pueden retirarse del juego. Durante la década de los ‘70, la proporción de las exportaciones e importaciones respecto del PBI en el caso de China era del 5%, para India del 12%; ambas cifras extremadamente bajas, si se piensa en términos del grado de dependencia del sistema mundial. Para otros países la relación es mayor, por ejemplo Indonesia era del 42%, Corea del Sur 43%, Nigeria del 57%, Venezuela del 59%, Arabia Saudita del 103%.

Las cifras para los países más pequeños, se encuentran en general entre el 30 y el 50% 212. Para estos países, la posibilidad de influir en el sistema internacional es casi nula, y retirarse del sistema tendría un costo material muy alto.

Krasner -al igual que Keohane y Nye- plantea que hay que diferenciar entre las capacidades de poder en general y las capacidades relevantes por áreas temáticas 213.

La capacidad general limitada, no impide la influencia en áreas temáticas específicas. Los países de la OPEP crearon un nuevo régimen internacional después que el poder de negociación se desplazó radicalmente a favor de ellos a principios de los años ‘70, como resultado del agotamiento del exceso de capacidad de EUA y la existencia de superávit de ingresos en Libia y los Estados del Golfo Arábigo 214. Desde ya, el poder de la OPEP fue manifiesto en el petróleo, pero no en el segmento industrial, aunque indirectamente modificaron reglas en este segmento, como consecuencia.

ESTRUCTURAS DOMESTICAS

La debilidad de las sociedades y sistemas políticos domésticos, es otro de los factores -el primero es la incapacidad de ejercer influencia directa en el sistema internacional- por los que los países menos desarrollados intentan alterar los regímenes internacionales 215. Los países del Tercer Mundo, tienen estructuraras sociales y económicas, mayoritariamente rígidas y tradicionales. Están basadas en grupos corporativos exclusivos. La acción social está determinada por normas personales más que impersonales. Muchos de estos Estados no son producto de fuerzas sociales, económicas y políticas autóctonas. En la mayoría de estos países, fueron fuerzas foráneas las que establecieron sus fronteras -particularmente en el Medio Oriente, que fueron trazadas por el Imperio Británico, sin dejar de lado los conflictos que dejó en América Latina, o junto a Francia y otras potencias europeas en Africa-. Además la forma básica de organización política -el Estado soberano- fue impuesta externamente -tanto en Asia, Africa y Medio Oriente, por los europeos y algunos países de América Latina, como por EUA especialmente en su esfera de influencia inmediata-.

La agenda del Estado contemporáneo está muy influida por factores transnacionales. Los regímenes del Tercer Mundo prometen más de lo que pueden concretar, no sólo porque están presionados por las consecuencias de la rápida movilidad social doméstica, sino también porque sus imágenes de la conducta deseable están influidas por valores de las áreas más desarrolladas. La dependencia de los países menos desarrollados debe ser considerada dentro de un importante conjunto de factores que condiciona todos los aspectos del carácter y la conducta de sus sociedades. Aquellas sociedades que están penetradas por los actores externos -estatales y transnacionales- están en una situación severa de dependencia. Se diferencia de la dependencia de los países industrializados, que está vinculada con la necesidad de determinados recursos o productos. La relación de dependencia se autofortalece. El país puede desarrollarse, pero el desarrollo está pervertido por las fuerzas externas, que moldean sus instituciones políticas sociales y económicas.

Toda vez que los Estados del Tercer Mundo generen sistemas políticos y/o económicos tendientes a una mayor independencia o a una ruptura de la dependencia, los Estados del “Norte” pueden respaldar facciones políticas disidentes, o proporcionar asistencia a grupos domésticos 216 -durante las décadas de la postguerra, hasta los ‘90, se hacía especialmente con grupos militares; actualmente ya no es necesario, ya que existen las democracias “controladas”-. Esto significa, que frente al intento de desarrollo de poder maximizador, los países del “Norte”, ejercen un contrapoder.

La debilidad doméstica pasa también por la estructura impositiva. Algunos de los países menos desarrollados extraen hasta el 60% de sus ingresos de los impuestos al comercio, en tanto el porcentaje para los países industrializados oscila en el 2 al 10%, ya que pueden extraer recursos de su propia sociedad. Esto muestra la gran dependencia que tiene el mundo en desarrollo del comercio, constituyendo también una vulnerabilidad. No resulta sorprendente que los ingresos de los países menos desarrollados se vean seriamente afectados por las fluctuaciones de los flujos económicos internacionales.

                                            Gráfico 12

 Régimen y Poder

PAISES QUE USAN EL PODER RELACIONAL

VS. LOS QUE USAN EL METAPODER

Hay excepciones de importancia que deben ser señaladas, respecto a las generalizaciones acerca de las estructuras sociales rígidas y las estructuras políticas débiles del Tercer Mundo. Los Países de Industrialización Reciente (PIR, o Nic’s, por sus siglas en inglés) de Asia han sido capaces de adaptarse eficientemente al entorno internacional: Singapur, Hong Kong, Taiwan, Corea del Sur, Malasia, etc.

Los países de la OPEP no pueden caracterizarse de la misma manera. Aunque algunos de ellos se han desplazado hacia una actividad económica más diversificada, basada en la fuerza laboral más especializada, la mayoría aún sigue dependiendo -pese a los importantísimos ingresos por concepto de exportación de petróleo- de un único producto, sin haber alcanzado la industrialización. No tienen capacidades económicas ni políticas para adaptarse. El sistema global los llenó de riquezas, pero siguen siendo víctimas de los acontecimientos externos y de sus incapacidades internas.

La orientación de la política exterior de los PIR y de la OPEP ha sido muy diferente. Un cierto número de países miembros de la OPEP ha sido líder de reclamos del Tercer Mundo, tendientes a lograr un NOEI más justo. Aunque los PIR no han roto sus relaciones con el Tercer Mundo, jamás se han hecho cargo de un rol importante en la presentación y exposición de sus demandas.

Los PIR contemporáneos y otros países en desarrollo que se tornan más capaces de adaptarse, pueden encontrar que es más atractivo unir su destino al “Norte”. Pueden llegar a asemejarse a los Estados industrializados en sus actitudes positivas con respecto a los regímenes internacionales. Los países de la OPEP, independientemente de su nivel de riqueza, siguen identificándose con el Tercer Mundo 217.

La ideología y el liderazgo personalista -muy común en los países del Tercer Mundo, aún en aquellos que aspiran a ser considerados “mercados emergentes”-, constituyen factores domésticos de gran peso en la toma de decisiones. En la mayoría de los casos, el “discurso” tendiente al cambio de factores o regímenes internacionales, que son causantes de situaciones domésticas perjudiciales, genera simpatías y liderazgos frente a otros Estados en el nivel horizontal y legitima en el marco interno, aunque las conductas continúen siendo “gatopardistas”.

METAS Y DETERMINANTES DE EXITO PARA EL TERCER MUNDO

Las posibilidades de ejercer influencia por parte de los países del Tercer Mundo para alterar los regímenes internacionales, han dependido, en los últimos 50 años, de tres factores.

A) IGUALDAD SOBERANA DE LOS ESTADOS

La más importante estructura internacional general para el Tercer Mundo ha sido la aceptación de la afirmación de que “todos los Estados soberanos son iguales” -ante la ley-. En 1960 ya se había rechazado la norma que afirmaba la primacía de los grandes poderes y los países menos desarrollados podían reclamar el derecho de participar -en organismos internacionales que no tengan voto ponderado, como FMI o Banco Mundial por ejemplo- en los procedimientos de toma de decisiones en pie de igualdad -jurídica- con Estados más poderosos 218.

Es evidente que los Estados del Tercer Mundo no tienen poder suficiente como para “recrear totalmente” las instituciones internacionales e incluir al mundo industrializado. Es más, el compromiso de EUA con los organismos internacionales, empezó a diluirse en la década de los ‘70, cuando sus decisores comenzaron a sentirse cada vez más frustrados por su propia incapacidad de controlar los resultados, especialmente en las organizaciones con participación mundial; manteniendo el control, desde ya en aquellas que tienen voto ponderado. Es por ello también, que todos aquellos temas en los que hubiera un interés central por parte del gobierno norteamericano era tratado al margen de la ONU, como los Tratados Torrijos-Carter de 1979, la problemática con el gobierno cubano, conflictos en el Medio Oriente u otros temas en los que la participación de los países del Tercer Mundo pudiera disminuir su capacidad de controlar los resultados.

Después de la 2da G.M., EUA utilizó su poder para establecer un nuevo conjunto de regímenes. Los más importantes generadores de políticas en EUA se dispusieron a construir un orden global liberal caracterizado por el multilateralismo, la no discriminación, la minimización de los impedimentos para el desplazamiento de bienes y factores (con excepción del trabajo) y el control de esos desplazamientos por parte de entidades privadas en vez de públicas 219.

Un atributo clave de la política exterior norteamericana ha sido el deseo de proyectar sus valores domésticos en el resto del mundo.

La generación -y/o recreación- de organismos internacionales de postguerra, con un rol significativo en el contexto mundial y regional, refleja el poder, la historia, el estilo y los intereses económicos norteamericanos.

Las organizaciones internacionales constituyen un útil instrumento para un Estado hegemónico, porque pueden contribuir a disimular su dominación -más allá de un Estado un voto, o la igualdad jurídica de los Estados- 220. Como el respaldo de las organizaciones internacionales puede dar legitimidad, esas organizaciones pueden ser un útil instrumento político para el Estado hegemónico que goza del control de facto pero no de jure 221.

El enfoque del “equilibrio de poderes” que había sido central en el pensamiento europeo acerca de las Relaciones Internacionales, desde el punto de vista de EUA estaba desacreditado, a la vez que no había servido para mantener la paz luego de la primera postguerra. Para la mayoría de los analistas y decisores norteamericanos, las organizaciones internacionales eran una alternativa de la -no a la- política de poder.

La ONU, con su Consejo de Seguridad, es un modelo claro de que EUA estaba orientado a superar el esquema del equilibrio de poderes. En el Consejo de Seguridad, EUA tenía la mayoría, ya que los otros miembros permanentes eran Francia, Gran Bretaña y China de Taiwan, frente a la soledad de la URSS. Además, en la Asamblea General, la mayoría de los votos, al menos hasta la década de los ‘60 -en que irrumpe en la escena el Tercer Mundo luego de la descolonización masiva, especialmente de Africa-, estaban del lado de los proyectos norteamericanos. Los países comunistas sólo disponían de 6 votos, frente a los 58 disponibles en 1949.

Los regímenes establecidos a la finalización de la 2da G.M. reflejan los intereses económicos norteamericanos y también sus normas 222.

Los países en desarrollo -con excepción de las denominadas “economías emergentes”- han rechazado los regímenes liberales. Han respaldado la distribución de recursos asignada en forma autoritativa y no según la capacidad de desempeño en el mercado. Bajo el sistema de asignación autoritativa, la distribución de recursos es dictada por las reglas establecidas por las instituciones políticas autorizadas.

Siempre han argumentado que la asignación de frecuencias de radio y de órbitas geosincrónicas para los satélites de comunicación, debe basarse en las necesidades de desarrollo y no en la demanda actual; han respaldado el principio que afirma que tanto el fondo marino como el espacio ultraterrestre son parte de la herencia común de la humanidad, cuyos recursos no pueden ser simplemente arrebatados por los actores públicos o privados que dispongan de los factores -capacidad y poder- necesarios para hacerlo. Respaldaron la existencia de un extenso mar territorial que amplía el panorama del control soberano de los Estados litorales; etc. 223.

Sin embargo, también es cierto que los principios deben ser acompañados de conductas que favorezcan un desarrollo, ya que el espacio ultraterrestre o los fondos marinos pueden ser un bien común de la humanidad, pero hay que tener la tecnología necesaria para hacer uso de la “alícuota” que le corresponde a cada uno.

Las posibilidades de éxito de los países del Tercer Mundo fueron creciendo en cierta medida, por una mayor coherencia entre sí y en su accionar dentro de organismos internacionales gubernamentales; por la declinación del poder de actores hegemónicos como EUA y también los europeos como “madres patrias” de africanos, mesorientales, asiáticos y caribeños. Pero las “Naciones”, más allá de sus Estados, están logrando objetivos, especialmente, gracias al accionar de actores transnacionales, como las organizaciones no gubernamentales ONG’s, sean en materia de derechos humanos, ecológicas, vinculadas a la problemática de la mujer, etc., ya que el Estado, además de ser débil -sus gobiernos- con el avance del liberalismo, está crecientemente abandonando sus funciones básicas de salud, educación, bienestar de la población, seguridad.

B) ACCESO A LOS TEATROS DE DECISION DE LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES

Hay que considerar las posibilidades de acceso a los teatros de decisión de las organizaciones internacionales existentes, por parte de los países del Tercer Mundo con el objeto de poder alterar en beneficio propio los regímenes internacionales. El grado de acceso es el factor más importante para explicar las variaciones del éxito del Tercer Mundo en las diferentes áreas temáticas.

Cuadro 1

Preferencias estatales (evaluadas por medio de las capacidades nacionales de poder y características del régimen.)

Impacto del régimen sobre las capacidades nacionales 224


Impacto Neutral

Refuerza la distribución de poder existente (el poderoso es más poderoso y el débil más débil)

Socava la distribución de poder existente (Tiende a debilitar a los Estados más poderosos)

Misma Preferencia

Puede haber congruencia entre Estructura y Régimen.

Las características del régimen reflejan las preferencias de los Estados individuales (evaluados por medio de sus capacidades nacionales de poder) y no afectan a las capacidades.

Puede existir estabilidad dinámica entre la estructura y el régimen.

Las características del régimen están de acuerdo con las preferencias de los fuertes y refuerzan la distribución de poder existente. El régimen hace más fuerte a los fuertes y más débil a los débiles. Los líderes políticos se identifican más con la élite del centro que con sus propias poblaciones.


Diferente Preferencia

Puede haber incongruencia entre Estructura y Régimen.

Las características del régimen no corresponden a las preferencias de los Estados individuales evaluados según sus capacidades nacionales de poder, pero el régimen no afecta las capacidades relativas.


Puede existir inestabilidad dinámica entre el régimen y la estructura internacional.

Las transacciones facilitadas por el régimen internacional tienden a socavar la posición de los Estados más poderosos

MODELO: Stephen KRASNER



La distribución de los votos y el poder en la mayoría de las organizaciones internacionales no ha sido congruente con la distribución subyacente del poder entre esos mismos Estados 225.

Se podría especificar -según Krasner- la existencia de cuatro relaciones entre el poder y las preferencias de los Estados por un lado, y la naturaleza de los regímenes internacionales que incluyen las organizaciones internacionales por la otra.

Los poderes hegemónicos son susceptibles de establecer regímenes congruentes más que dinámicamente estables. Por ejemplo, durante las décadas de los ‘60 y los ‘70, EUA aceptó muchas desviaciones a las reglas del liberalismo económico, al permitir a Europa y especialmente a Japón, discriminar los productos norteamericanos mientras se les daba completo acceso al mercado norteamericano. Estas acciones eran dañosas para los intereses económicos específicos, pero eran coherentes como el objetivo político a largo plazo de fortalecer la alianza occidental y combatir el comunismo 226.

Para Krasner, existen varios factores que tienden a desplazar un régimen de la congruencia a la incongruencia o a la inestabilidad dinámica durante períodos de declinación hegemónica:

1) El principio del poder hegemónico está forzado a dar cierta autonomía a las estructuras institucionales. La legitimidad no puede promoverse si el régimen es percibido como un mero apéndice del Estado hegemónico. El principio de la igualdad jurídica -un Estado un voto- pese a las diferencias de poder, da ciertas ventajas a los Estados más débiles en el marco institucional.

2) Se llega a dar una “inercia” independiente dentro de los organismos internacionales. En otros términos, el control de la “burocracia” del organismo sobre el régimen.

La organización tiene una vida independiente y puede generar autónomamente su propio ethos. Un ejemplo podría ser el caso en 1974 en que el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) patrocinaron una conferencia sobre el medio ambiente global. Los participantes eran expertos que asistían a título personal. La Declaración Cocoyoc que emergió de esta reunión criticó por igual a países industrializados y en vías de desarrollo. En este caso fue la organización la que estableció la agenda de los Estados y expresó opiniones que eran rechazadas por todos los bloques de países 227. Otro ejemplo puede ser la autonomía creciente del FMI.

En esto, están generando reglas -régimen-, más allá de la voluntad de los Estados, las organizaciones no gubernamentales ONG’s -actores transnacionales-, en temas como ecología, derechos humanos, derechos de la mujer, y una gran gama de temáticas.

3) Un tercer factor de la evolución de los regímenes desde la congruencia hacia la incongruencia, está dado por las consecuencias específicas que tiene para las organizaciones internacionales la declinación de un poder hegemónico. Debería agregarse, que también la declinación del interés en general o del interés estratégico en la utilidad que ese organismo le puede brindar a ese poder hegemónico.

La contribución norteamericana a los presupuestos de diversas organizaciones internacionales ha decaído. Este ha sido el caso de la OIT, de la que EUA se retiró temporalmente con el gobierno de Carter, por considerar que se trataban ciertos temas sociales desde una perspectiva diferente. Lo mismo paso con la UNESCO, de la que el gobierno norteamericano amenazó con retirarse argumentando que el organismo adoptaba posiciones hostiles a los valores de Occidente.

El staff de la organización tiende a moverse por su cuenta frente a situaciones como esta. La falta de apoyo de los hegemones en situación de decadencia hegemónica, a las iniciativas de los organismos internacionales. La OEA y el TIAR post guerra de las Malvinas (1982) pueden ser un ejemplo. Actualmente EUA asigna nuevas tareas a la OEA para poder mantener el control sobre la región, pero el TIAR perdió presencia.

Esta actitud en los organismos internacionales por parte de los hegemones, resta posibilidades de influir en el régimen a los países menores.

Los regímenes se transforman en algo obsoleto o carente de valor, si son ignorados por los Estados -o actores no estatales- más poderosos del sistema.

C) UNIFORMIDAD Y DISIMILITUD EN EL PENSAMIENTO

¿Hasta qué punto ha habido un desarrollo coherente del pensamiento y estrategias de los gobiernos del Tercer Mundo, orientado a mejor insertarse en el sistema -económico y político- mundial?

Entre los ‘50 y los ‘70 particularmente, con todas las dificultades provocadas por las dictaduras militares y civiles, se desarrolló una posición intelectual coherente, que proporcionó, en cierta medida una base para las demandas “metapolíticas” del Tercer Mundo. No obstante, hacia fines de los ’80 el avance irrestricto del liberalismo a nivel mundial, echó por tierra -al menos por un tiempo- toda posibilidad de coordinar posiciones y buscar alternativas “metapolíticas”.

Durante la década de los ‘50 se puso énfasis en las políticas domésticas, aunque no se ignoraron los regímenes internacionales. La prescripción más difundida durante la década de los ‘60 planteaba una estrategia de “sustitución de importaciones, estimulada por la restricción de importación de manufacturas. Pero una estrategia de sustitución de importaciones violaba normas liberales; promovía la intervención estatal y las políticas comerciales restrictivas 228.

Por otra parte, cómo encontrar caminos de autonomización de la “periferia”, si la demanda es generada según los gustos del “centro”. La élite de las áreas retrasadas y en vías de desarrollo, imita las estructuras de consumo de sus contrapartes en las naciones con ingresos per capita muchísimo mayores. Las prácticas educacionales, médicas y sociales de los Estados avanzados, son copiadas indiscriminadamente, aun cuando resultan inapropiadas para los países más pobres.

Las posibilidades de los países periféricos, son generalmente frustradas por las vinculaciones sostenidas por las clases gobernantes locales con el capital foráneo y las corporaciones transnacionales. Las empresas transnacionales, recurrirían generalmente a “sus propios gobiernos” 229 para respaldar a los grupos conservadores en la áreas periféricas. La asistencia militar, la coerción económica, e inclusive la intervención militar encubierta han sido utilizadas para impedir el surgimiento de fuerzas “progresistas” en el Tercer Mundo 230. Hoy los instrumentos de coerción económica, como leyes de patentes, regulación ecológica, planteos de derechos humanos, se utilizan para obtener “resultados” de los gobiernos de los países periféricos, por parte de los gobiernos del mundo industrializado.

La “visión del mundo en común” en la “periferia” existe en el “discurso” político en los foros y para el “consumo” interno, pero no en los hechos.

El Movimiento de Países No Alineados, organizado a partir de mediados de los ’50 en Bandung y puesto en funcionamiento a partir de 1960, representó el primer intento de los Estados en vías de desarrollo de formular una posición diferente y aparte de las áreas más ricas. Sin embargo, este Movimiento estuvo definido más por el conflicto Este-Oeste que por el conflicto Norte-Sur. En general, los países latinoamericanos se mantuvieron al margen de este Movimiento, entrando recién en los ‘70 y para temáticas que estaban vinculadas a ciertos intereses económicos.

El Grupo de los 77 (G-77), organizado para coordinar la conducta de los grupos afroasiáticos y latinoamericano, representó el primer intento importante de lograr la unidad del Tercer Mundo en el área económica. Se diferenció del Movimiento de Países No Alineados. En la Reunión de este Movimiento en Lusaka, en 1970, recién se comenzó a incorporar preocupaciones políticas y económicas. Esta orientación fue reforzada en la Cumbre de Argelia de 1973, que completó la fusión del Movimiento con el G-77.

La “comunidad de intereses” en la “periferia”, ha estado -y continúa- oscurecida por diferencias, tales como, comunistas y no comunistas; alineados y no alineados; asiáticos, latinoamericanos o africanos; socialistas o con orientación de mercado; del Tercer Mundo o recientemente industrializados; etc. 231.

De esta manera, la “fragmentación” desde los “hegemones” resulta fácil, debido a la “autofragmentación” vigente en la periferia.

<> Si uno observa ahora a latinoamérica, es una unidad geográfica, pero carece de objetivos comunes y no hay coordinación de políticas. México hoy es más NAFTA que latinoamericano, Chile tiene la misma vocación y el gobierno de la Argentina ha hecho similares manifestaciones.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998) ISBN: 950-99572-9-1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


171 Ver Keohane, Robert O., y Nye, Joseph S., Poder e Interdependencia: La Política Mundial en Transición, (Buenos Aires, GEL, 1988), pág. 64

172 Ibidem, pág. 64.

173 Si uno analiza las demandas de los países del Tercer Mundo -particularmente los latinoamericanos - durante la década de los ‘70, en que se demandaba por un Diálogo Norte-Sur y las pautas para un NOEI más justo; se observa que el concepto de “seguridad” ya transitaba por carriles que tenían que ver con la “seguridad económica colectiva”, orientada a la defensa del desarrollo de estos países frente al proceso explotador del mundo industrializado y las empresas multi y transnacionales.

174 A partir de un área temática como el poder militar, hoy en día resulta muy difícil construir poder global. Esto podía ser en los siglos XVIII o XIX, en los que el uso de la fuerza permitía crear poder y controlar regiones o generar imperios.

175 Desarrollo de tecnologías energéticas alternativas por parte, del mundo industrializado.

176 Ibidem, pág. 65.

177 Ibidem, págs. 67-68.

178 Ibidem, págs. 68-69.

179 Esto ocurre, si el proceso de "polarización" conformador de sistema se dio en el eje económico y no en el estratégico-militar; si el sistema es multipolar y no bipolar, y si se basa en la competencia económica y no en la confrontación ideológica. Todo depende de las características esenciales del sistema.

180 Ibidem, págs. 68-69.

181 Ver mi Problemática del Orden, en (et al), "Geopolítica y Relaciones..", op. cit., el concepto de "líneas de borde intra-hegemónicas", que explica este tipo de situaciones desde una perspectiva estructural-sistémica.

182 Las posibilidades de "difusión del poder" dependen del tipo de sistema.

183 Sobre este particular, ver Peter Drucker, La Sociedad Poscapitalista, (Bs. As., Sudamericana, 1993), especialmente el Capítulo 5, dedicado a “La Organización Basada en la Responsabilidad”.

184 Ver Keohane, Robert O., y Nye, Joseph S., Poder e .., op. cit., pág. 72.

185 A las áreas temáticas, las he llamado a lo largo de este trabajo, "segmentos" dentro de cada "eje" de las relaciones mundiales.

186 Ver más arriba bajo el título de “Ley de Vasos Comunicantes”.

187 Keohane, Robert O., y Nye, Joseph S., Poder e .., op. cit., pág. 74.

188 El Sistema Interamericano está plagado de ejemplos sobre este particular a través de lo que se conocen como “Reuniones de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores”. Ver mis “Relaciones Políticas entre EUA y América Latina entre 1823-26 y 1980”. en “GEOSUR”, Montevideo, Uruguay, Enero 1983, Vol. IV, N° 41; también publicada por el Instituto para la Integración y el desarrollo Latinoamericano de la Universidad Nacional de Tucumán.

189 Keohane, Robert O., y Nye, Joseph S., Poder e .., op. cit., pág. 72.

190 Keohane, Robert O., y Nye, Joseph S., Poder e .., op. cit., pág. 66.

191 Keohane y Nye no son los primeros ni lo únicos que confunden conceptualmente al realismo. Ya Raymond Aron lo hizo en varios de sus trabajos publicados, que sirvieron de base a su Sociología Histórica, que se construyó fundamentalmente en base a críticas a Morgenthau y que duró lo que la guerra fría, ya que fue una teoría hecha para el conflicto ideológico. No tenía en cuenta la cooperación.

192 Para que no haya confusiones, es importante tener en cuenta que un "segmento" es una parte de un "eje". Ver también en el Capítulo I el Cuadro sobre los “Ejes” Básicos de Relacionamiento Mundial.

193 Krasner, Stephen, Structural Conflict: The Third World Against Liberalism, (California, University of California, 1985). Hay una traducción al español: Conflicto Estructural: El Tercer Mundo Contra el Liberalismo Global, (Bs. As., GEL, 1989).

194 Se dice “autoritativo” ya que se hace referencia a la autoridad, no al “autoritarismo”.

195 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 14.

196 Por ejemplo, un régimen internacional liberal para el comercio se basa en un conjunto de principios económicos neoclásicos que demuestran que la utilidad global se maximiza por medio del flujo de productos. La norma básica de un régimen comercial liberal es que las barreras tarifarias y no tarifarias deben reducirse y, en última instancia eliminarse. Las reglas específicas y los procedimientos de toma de decisión se especifican en el GATT. Ver Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 14.

197 Ver sobre esta particular a Max Weber, Economy and Society: An Outline of Interpretative Sociology, (Berkeley, University of California Press, 1978).

198 Yo prefiero hablar en términos políticos, de “supremos repartidores de potencia -podés- e impotencia -no podés-”, siguiendo a Goldschmidt, Werner, Introducción al Derecho: La Teoría Trialista del Mundo Jurídico y sus Horizontes, (Bs. As., Depalma, 1968); también Puig, Juan Carlos, Derecho de la Comunidad Internacional, (Bs. As., Depalma, 1974); en vez de hablar en términos jurídicos de derechos y obligaciones.

199 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 15.

200 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., págs. 18-19.

201 Hoy esto se ha cortado, debido al proceso de transnacionalización de la economía, al punto que el sector privado es el que le genera reglas y prácticamente conduce al Estado y no los gobiernos, que sólo establecen marcos jurídico-administrativos para que opere el sector privado -ideología neoliberal-.

202 Y otros vinculados a la bauxita, el banano, el café, el cacao, el azúcar, etc.

203 La terminología corresponde a Baumgartner (et al) “Unequal Exchange and Uneven development”. Ver Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 22.

204 Max Weber al primer caso le llamaría “racionalidad económica formal” y al segundo “racionalidad económica sustantiva”. El primer caso involucra un uso más eficiente de los recursos, dado un entorno de decisión y un conjunto de objetivos. El segundo caso implica fines últimos, no sólo el uso eficiente de los recursos. Ver su Economy and Society.., op. cit., pág. 85.

205 De acuerdo con Ravi Batra, no es así, sino que las empresas monopólicas y la corrupción son causa de ineficiencia. La eficiencia no se logra abriendo el mercado a la competencia mundial, sino multiplicando empresas en aquellos sectores en los que hay monopolio, y generando una competencia interna importante. Habla de “proteccionismo competitivo”. Ver su libro “El Mito del Libre Comercio”, (Bs.As., Vergara, 1994).

206 Ver Batra, Ravi, La Gran Depresión de 1990, (Bs.As. Grijalbo, 1988), págs. 49-50.

207 Packenham, Liberal America and the Third World, Cap. 3. También Rothstein, The Third World and U.S. Foreign Policy, pág. 64. Ver Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 31.

208 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., págs. 37-38.

209 Keohane, Robert O., y Nye, Joseph S., Poder e .., op. cit., págs. 31-32. También Baldwin, David, Power Analysis and World Politics: New Trends vs. Old Tendencies, “World Politics N° 31 (January 1979).

210 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 38.

211 Leontief, Wassily, (et al) The Future of the World Economy: A UN Study, (New York, Oxford University Press, 1977), pág. 8.

212 World Bank, World Tables, 1980.

213 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 39 y ss.

214 Como dije más arriba, les sirviió para generar cambios en el régimen mundial, pero no para modificar su status, ya que no derivó en desarrollo económico y social, ni en crecimiento.

215 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 43 y ss pasim.

216 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 47.

217 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 53 y ss pasim.

218 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 61. Los comentarios subrayados son míos.

219 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 62.

220 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 63.

221 Para ver cómo EUA ha controlado y coptado en beneficio propio, a organismos internacionales como la OEA y su instrumento militar, el TIAR, especialmente desde 1947 -inicio de la política de la contención y la guerra fría- hasta 1982 -guerra de las Malvinas-, ver mi, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina ¿Predominio Monroista o Unidad Americana?, (Bs.As., Edición del Autor, 1995).

222 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 65.

223 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 69.

224 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., págs. 75-76.

225 Salvo que se hable de organismos en los que se de una estructura de voto “ponderado”, en el que el valor del voto dependa del poder demostrado por el Estado en términos, por ejemplo de sus aportes, como en los casos del FMI, el Banco Mundial, o el Banco Interamericano de Desarrollo.

226 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 76.

227 Ver Ruggie, John, On the Problem of the Global Problematique: What Role for International Organizations?, Alternatives V (May, 1980).

228 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 80.

229 Si son transnacionales no pertenecen a un gobierno, pero sí tienen “alianzas” con gobiernos de países industriales, como el caso de EUA. Hoy esas “alianzas” tienen sus limitaciones, ya que la gran mayoría de las transnacionales trata de imponer reglas incluso a los propios países industrializados.

230 Ver Sunkel, Osvaldo, Big Bussiness and Dependence: A Latin American View, Foreign Affairs N° 50, (April 1972), pág. 527. Amir, Samir, The Maghreb in the Modern World, (London, Penguin, 1970), pág. 214. Evans, Peter, Dependent Development, (Princeton, Princeton University Press, 1979), Cap. 5. Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., pág. 82.

231 Krasner, Stephen, Conflicto Estructural: El Tercer Mundo.., op. cit., págs. 86-87.