El Orden Mundial del Siglo XXI

 

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Parte I

Capítulo II

EL PODER

PARTE GENERAL

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

INTRODUCCION

El poder es la “variable crítica”, ya que es el factor instrumental indispensable para el logro de los objetivos. Sin el poder, o un paliativo, como por ejemplo las alianzas maximizadoras, o las estrategias -procesos integrativos en el primer caso 14, Grupo OPEP como un ejemplo de ambos casos- resulta imposible lograr los objetivos deseados, o resistirse a las conductas impositivas de otros que disponen de mayor poder.

                                                               Gráfico 2

Piramide del Poder Global

Además, la inserción mundial que un Estado o actor no estatal alcancen -no sólo como ubicación en el marco mundial, sino también como capacidad para generar o modificar reglas-, depende de la capacidad de poder de que dispongan.

Para comprender la forma en que operan las relaciones de poder, debe considerarse que los sistemas -en este caso el sistema mundial- son definidos por su estructura 15 o “configuración de poder vigente”; lo que significa que si hay un “subsistema dominante” en el “tope” -o actor polar 16- se trata de un sistema unipolar, si hay dos, bipolar y si hay más de cuatro 17, multipolar 18.

En este sentido, la estructura tiene un componente de relacionamiento “horizontal” que tiene que ver con las relaciones Polo-Polo y un componente de relacionamiento “vertical” que comprende las relaciones Polos-miembros del ámbito hegemónico y miembros hegemonizables 19.

De esta manera la estructura sería la configuración de poder -entre los actores polares, componente “horizontal”- y de dominación 20 vigente por parte de los actores polares -hacia “abajo”, componente “vertical”-, y de reacción y resistencia por parte de los miembros hegemonizados/hegemonizables 21 -hacia “arriba”, componente “vertical”-.

Pero además, existe una “correlación” 22 entre la forma en que están determinadas las relaciones horizontales y las relaciones verticales de poder; lo que puede generar distintos “estados” en el sistema, como por ejemplo, en el caso del sistema bipolar que existió entre 1947 y 1991: guerra fría, coexistencia pacífica -componente “horizontal”-, bipolar rígido, bipolar flexible -componente “vertical”-, etc.

Si digo guerra fría o coexistencia pacífica estoy haciendo referencia al grado de entendimiento/desentendimiento entre los actores polares. Si digo “bipolarismo rígido” o “bipolarismo flexible”, estoy haciendo referencia al grado de “permisividad” -mínimo en el primer caso, mayor en el segundo- de los actores polares respecto de los miembros de sus ámbitos hegemónicos 23 y, como consecuencia, al grado de capacidad de adoptar conductas independientes desde “abajo”.

La “correlación” se explica en términos de:

Caso Guerra Fría/Bipolarismo Rígido: Porque hay un alto grado de desentendimiento entre los actores polares, hay un bajo grado de permisividad -o un alto grado de rigidez- de los actores polares respecto de los miembros de sus ámbitos hegemónicos.

Se entiende que hay un alto grado de “desconfianza” por parte de los actores polares en relación a las “conductas independientes” de sus miembros hegemonizados, en el sentido de que puedan poner en tela de juicio sus intereses de seguridad, favoreciendo el “avance” del “otro actor polar” sobre su bloque.

Los casos Cuba (1961), en el marco del bloque occidental y Hungría (1956) y (1958) en el marco del bloque oriental, son un buen ejemplo de lo dicho.

Pese a la no coincidencia en las etapas que he dividido, también entrarían en este concepto el caso República Dominicana (1965) en el bloque occidental y el caso Checoeslovaquia (1968).

Caso Coexistencia Pacífica/Bipolarismo Flexible: Porque existen entendimientos “puntuales” entre los actores polares y además, una mayor capacidad de presión por parte de los miembros hegemonizados/hegemonizables 24 es que las conductas de los actores polares hacia “abajo” son más flexibles, y entre sí, tratan de acercarse -teléfono rojo por ej. para consultarse sobre situaciones de crisis global- para no perder terreno y manejo de la situación, que cada vez se hace más compleja 25.

                                      Gráfico 3

Estructura del Sistema Bipolar

Si la configuración de poder en el “tope” del sistema es bipolar, es muy probable que haya una pugna permanente entre los actores polares por el establecimiento de pautas globales de orden, y que recurran a la ideología -modelo guerra fría- como instrumento para imponerse uno sobre el otro. Esto, provocará que el “orden global” se base más en “desentendimientos polares” 26 que en reglas “mútuamente impuestas o acordadas”.

Cuanto mayor es el desentendimiento -modelo guerra fría- entre los actores polares, menor será la conducta “permisiva” de cada uno de estos hacia los miembros de sus ámbitos hegemónicos 27. En otros términos, las conductas de resistencia -desde abajo- tendrán límites muy estrechos -líneas de borde o control intra-hegemónico- dentro de los que podrán operar, antes que el sistema -léase quienes lo conducen- reaccione -proceso homeostático o reequilibrador de las anteriores condiciones del sistema- tratando de evitar que la resistencia se lleve a cabo o los que se resisten consigan su objetivo, utilizando mecanismos como, intervención directa, bloqueo económico-comercial, o favoreciendo a otras facciones políticas o militares internas que harán un golpe de Estado, o mecanismos más sutiles como la “democracia controlada”, de manera tal de revertir todo el proceso.

Pero, si la configuración de poder en el “tope” del sistema es multipolar, el relacionamiento entre los actores polares será más de “competencia” -como la “pentarquía” europea en el siglo XIX o las tendencias en la “Tríada” actualmente- que de búsqueda de “destrucción mutua” -modelo guerra fría- 28. Esto da un mayor margen de maniobra a los miembros no polares y “hegemonizables” del sistema, como para resistirse frente a las aspiraciones de los polares.

Por ello, es fundamental tener en cuenta que el modelo de “estructura del sistema multipolar” no se corresponde con el bipolar, en cuanto al tipo de relaciones Polo-Polo ni a la de éstos con los miembros hegemonizados/hegemonizables.

El factor central que los diferencia es que, en el bipolarismo, la ideología es el “factor catalisador” del sistema de relaciones, debido a que no hay “consenso global ideológico”, sino “ideologías en pugna”. En otros términos, todo se explica a partir de la ideología que sostiene cada cabeza de bloque. “O estás conmigo, o estás contra mí”. Casos Cuba (1961) -bloque occidental- o Hungría (1956-58) o Checoeslovaquia (1968) -bloque oriental-.

En cambio, en el sistema multipolar, la ideología -que existe, aunque puede ser diferente a la que existía, o una que estaba latente y por distintos motivos se hace manifiesta- cumple un rol secundario en el sistema de relaciones; no es un factor “catalisador”. Además, la ideología es “englobante”, no es una alternativa en “pugna” frente a otra ideología como en el sistema bipolar. Por ello, las relaciones polo-polo se definen en términos de “competencia” y no de destrucción mutua; y pese a que los intereses de dominación existen en un sistema u otro, la manera de “control” de los hegemonizados responde a pautas diferentes.

                                       Gráfico 4

Factor Ideológico

Esto significa que, actualmente, con vistas al futuro orden, tal como se perfila en sus tendencias; las posibilidades de los países “periféricos”, como los latinoamericanos, son mucho mayores que durante el período del sistema bipolar; por lo que sería necio el buscar “cristalizar” el vínculo de dependencia con un actor polar -léase EUA, que debe resolver primero (y eso hará) sus problemas-, cuando lo que se puede hacer es tener vínculos dependientes diversos, con vistas a procurar una mayor autonomía, en el mediano o largo plazo -a diferencia del sistema bipolar, en el que o se está de un lado o del otro de la pugna ideológica-.

CARACTERISTICAS DEL PODER

Independientemente de que la configuración del sistema mundial, sea la resultante del vínculo del eje político con el eje estratégico-militar, o del eje político con el eje económico 29, siempre se dan relaciones de poder, diferenciándose -en el contexto mundial- sólo por el predominio e intervención de factores predominantemente ideológicos -modelo guerra fría- o predominantemente políticos 30 en estas relaciones.

En un sistema nacional, los gobiernos tienen el uso legítimo de la fuerza, evitando así el uso privado -particular- de la fuerza y de esa manera las personas no necesitan prepararse para defenderse. Por lo tanto este sistema no puede ser calificado de auto-ayuda 31. El sistema internacional por el hecho de carecer de un gobierno central, es de auto-ayuda. En un sistema de auto-ayuda las unidades utilizan sus esfuerzos para protegerse de las otras 32.

El poder es un término multívoco, que no puede ser conceptualizado de una única manera; que presume la relación de mando y obediencia, pero también de desobediencia, lo que puede conllevar la resistencia.

La obediencia se puede dar frente a una imposición material, por temor a la coacción, por carisma, por consentimiento. Los métodos de coacción en el mando son tanto explícitos como implícitos.

Pero también existe la “desobediencia”. Esta se da cuando no se siguen las reglas vigentes o no se obedece a quien establece o está encargado de mantener las reglas.

La desobediencia surge de un estado de disconformismo, derivando en una conducta de resistencia cuando existe la sensación de que la situación es intolerable, que se pierde lo que se tiene o que no se alcanza lo mínimo deseable y aceptable y que, de acuerdo a las reglas vigentes y/o de quienes las establecen o mantienen, las cosas no van a cambiar favorablemente, salvo resistiéndose.

La realidad en las relaciones sociales, muestra una permanente dinámica -tanto la actual como la histórica-, en la que se dan relaciones de mando y obediencia, pero también de desobediencia y de resistencia. Esta es la manera natural en que se conducen las relaciones. Es tan natural que hayan relaciones de mando y obediencia, como de resistencia 33. El conflicto es algo natural 34 de la misma manera que la cooperación; dos caras de una misma moneda.

Además, un sistema no se “explica” por lo que ocurre en su “tope” -que es lo más visible y aparente- sino por su dinámica total 35. Si no hubiera una dinámica en las relaciones sociales 36 siempre estarían en el “tope” del sistema los mismos actores y los periféricos estarían “condenados” a la condición de tales. No obstante es evidente que muchos imperios han nacido y también han decaido y muchos Estados que antes no eran poderosos, pasaron a la condición de potencia relevante e incluso de superpotencia 37.

La resistencia presume estados o situaciones límite. No obstante, en gran cantidad de casos, la resistencia está latente, no se manifiesta en una acción por falta de organicidad o de posibilidad. Letonia, Estonia o Lituania, frente a la URSS poco y nada podían hacer. Su “liberación” como Estados resultó no de su resistencia sino de la desintegración de la URSS por otros motivos, aunque la resistencia en estas naciones estuviera latente. Por otra parte, las nacionalidades que terminaron desintegrando al Estado yugoeslavo y se encuentran enfrascadas en una guerra civil, provocaron una resistencia al estado de cosas, pero su grado de organicidad es prácticamente inexistente. En cambio, en el caso de la Revolución Francesa de 1789, hubo un desarrollo intelectual que favoreció y alimentó la Revolución.

                                             Gráfico 5
 Parámetros de Permisividad/Libertad de Acción

No obstante, es muy importante conocer cuáles son las características de funcionamiento del sistema, para poder deducir -cada gobierno al establecer los objetivos y las estrategias de política exterior debe hacerlo- cuáles son los “límites” -normas transformantes o líneas de “borde” o de control intra-hegemónico- dentro de los que se puede operar libremente, en el interior de un sistema -bipolar, multipolar- con determinadas características, sin que el sistema -léase quienes lo comandan- reaccione, impidiendo que se logre ese objetivo a través de diferentes medios, que pueden ir desde el bloqueo hasta la intervención directa 38.

PODER MATERIAL Y PODER POLITICO

Hay que hacer una clara diferenciación entre el poder en términos “materiales” y en términos “políticos”.

El poder -en términos “materiales”- es el desarrollado a través de los factores económicos o del desempeño militar.

El poder -en términos políticos- es el resultado de una “influencia psicológica” que un actor o actores ejercen sobre otro u otros. O dicho en otros términos, la conformación de los actos de uno o más actores, a los deseos de quien dispone y aplica su poder 39.

Ha habido una tendencia permanente -que incluso se le atribuye a Hans Morgenthau de manera totalmente equivocada, ya que pareciera que los autores que lo critican, como Raymond Aron o Keohane o Nye no hubieran leido lo escrito por Morgenthau- a reducir el poder político a la aplicación de la fuerza, o al menos a considerarlo igual a las amenazas hechas con éxito 40.

Los aspectos psicológicos del poder tienen que ver con que, tanto las personas, como las “agrupaciones sociales” -los Estados-Nación hoy, los feudos en su oportunidad, etc., así como las relaciones entre los grupos sociales- se relacionan naturalmente y pretenden de los demás, conductas o resultados que los favorezcan en sus intereses, haciendo uso de la “influencia psicológica”, y no a través de la “imposición material”, que procede -en el terreno militar-, toda vez que fracasa aquella.

Las relaciones sociales, en lo cotidiano, se basan en mutuas influencias y coincidencias, no en conductas materialmente contundentes. Toda vez que una persona desea algo de otra, un Estado de otro, no lo hace a los golpes o declarando guerras, sino utilizando su “influencia”, sea ésta el carisma, la condición de indispensable, o la sensación psicológica de que, si no es satisfecha, los costos pueden ser mayores que los beneficios. Las acción material procede, cuando hay una impotencia de lograr los objetivos por medio de la influencia 41.

Desde ya que, sea por influencia o por imposición, se procura obtener un beneficio material, generalmente económico.

LA NATURALEZA DEL PODER

La funcionalidad 42 del sistema mundial depende del tipo de orden vigente el que, a su vez, depende de las características que tiene el sistema 43.

En un sistema bipolar, en el que el grado de “desentendimiento” entre los actores polares es muy alto -epicentro de la guerra fría-, las posibilidades de los miembros hegemonizados de llevar a cabo sus objetivos en el marco de cada bloque, son ínfimas, sin que cada actor polar reaccione y aplique algún tipo de sanción al miembro rebelde, presumiendo que corre peligro su seguridad o sus intereses económicos o los de sus aliados 44.

En el contexto de la coexistencia pacífica, que implica un mínimo de entendimiento en determinados aspectos puntuales por parte de los actores polares de un sistema bipolar, es más probable que los miembros hegemonizados tengan un mayor margen de acción para el logro de su objetivos.

En un sistema multipolar en el que, la pugna ideológica no es el factor central de relacionamiento, las posibilidades de los miembros periféricos para llevar a cabo sus objetivos, aumentan considerablemente.

Todas estas características son fundamentales para establecer las bases de un proyecto de país y los objetivos de relacionamiento a nivel mundial. Es importante conocer el margen de acción máximo, sin que haya sanción; los aliados con los que se cuenta y también quiénes disputan nuestros mismos objetivos.

Si bien las necesidades básicas son las mismas a lo largo de todas las épocas: necesidades materiales -comida, vivienda, vestido, etc.-, de seguridad, de organización; los factores y elementos que componen esas necesidades en cada época varían 45.

                            Gráfico 6
Pirámide del Poder Global

El desarrollo tecnológico, la evolución cultural, la educación, son factores de cambio, aunque esencialmente las relaciones sociales siguen siendo de cooperación y conflicto 46.

Mientras estuvo vigente el sistema multipolar (1815-1914), el poder como “variable crítica” 47 se centró en el control de los espacios geo-económicos periféricos (colonización y neo-colonización) con el fin de tener materia prima para la Revolución Industrial, mano de obra esclava o barata y dominar áreas estratégicas. Además, se utilizó para controlar los mares, con el objeto de controlar las rutas comerciales y los mercados. El poder económico creció apoyado -logísticamente- por el poder estratégico-militar. El “paradigma” central era la “Revolución Industrial”.

Por el contrario, en el sistema mundial bipolar, vigente entre 1945/47 48 y 1985/89/91 49, el poder como variable crítica tuvo como objetivo central, la seguridad de las grandes potencias y el control ideológico de los subordinados, en la pugna Este-Oeste. El desarrollo económico, se orientó a apuntalar y darle ventaja comparativa y competitiva, en el terreno estratégico-militar, a cada una de las dos grandes potencias frente a la otra, en su pugna por la supremacía, particularmente mediante el desarrollo tecnológico misilístico y espacial, y el de las grandes computadoras. La economía estuvo prácticamente al servicio del objetivo de cada una de las superpotencias, gastándose cifras inimaginables 50 en desarrollar tecnologías militares de defensa y destrucción mútua. El “paradigma” que imperó estuvo centrado en la problemática de seguridad basada en la pugna ideológica Este-Oeste.

La decadencia del sistema bipolar se debe a causas múltiples, que podrían remontarse a principios de la década de los ‘70, con la declaración de la inconvertibilidad del dólar en oro por el presidente Nixon en 1971 -poniendo en tela de juicio los acuerdos de Bretton Woods de 1944-, siguiendo con el impacto provocado por la OPEP en 1973 y un segundo impacto en 1979, acompañados por el inicio del “desplazamiento” del eje económico hacia la región del “Pacífico” 51 -particularmente Japón y los Nic’s asiáticos 52-, lo que se fue consolidando en los '80. La crisis de la deuda iniciada en 1982, terminó de completar el cuadro, saliendo al ruedo las transnacionales, especialmente las financieras, como actor relevante 53.

Entretanto, los líderes de las dos superpotencias seguían concentrados en su pugna estratégico-militar, gastando más de lo que sus economías podían resistir 54.

Esto debe analizarse complementariamente, con el “recalentamiento” de las economías de una y otra superpotencia, concentradas en el desarrollo de tecnología y producción de armamentos y en la carrera espacial; recalentamiento que se profundizó con el inicio de la denominada “segunda guerra fría” provocada por Reagan hacia fines de los ‘70 -reviviendo la Doctrina Truman-, en la creencia de que el futuro del mundo seguía girando alrededor del conflicto ideológico Este-Oeste, y lo económico era una variable manejable.

El obnubilamiento de ambas dirigencias respecto de lo que estaba pasando en el resto del mundo -Asia y Europa-, particularmente en el terreno económico, y la obcecación en la pugna estratégico-militar, ha sido el principal desencadenante del declinio del bipolarismo. El sello final lo puso la Perestroika y el Glasnost de Gorbachov, que en vez de modificar la inserción y el relacionamiento de la URSS en el mundo, derivó en su desintegración, aprovechada en beneficio de su propio poder por Yeltsin.

La decadencia del bipolarismo, muestra la desintegración de la URSS como actor -aunque queda el interrogante de qué pasará en el mediano y largo plazo con Rusia-; la decadencia de EUA, al menos como actor que tiene el monopolio del poder mundial 55, y la emergencia de nuevas potencias de rango mundial, como Japón y Alemania.

En el sistema internacional que emerja de la resultante del proceso de “polarización” 56 que se viene dando, el eje del poder, pasa por el control de los procesos científico-tecnológicos. No cabe duda que la materia prima más importante hacia el futuro es la “materia gris”. El saber, el conocimiento 57 es el factor más importante, aún más que los productos industriales 58. El saber aplicado a la “gestión” 59 es la nueva forma de utilización del conocimiento. El “paradigma” hacia el que se orienta el nuevo sistema gira alrededor del segmento “científico-tecnológico”. Este sistema girará alrededor de nuevas situaciones que ya están emergiendo y lo están condicionando. Entre otros temas están:

i. La convivencia entre un proceso de globalización, de frangmentación y, entremedio, la regionalización;

ii. La reestructuración del Estado, con un mayor rol de las ONG’s;

iii. Un proceso creciente de transnacionalización de las relaciones mundiales;

iv. Una mayor vigencia de los derechos humanos, debido fundamentalmente al rol de las ONG’s, más que al Estado;

v. Continuidad y profundización del conflicto Norte-Sur;

vi. Disminución de la capacidad reguladora de los organismos internacionales, entretanto el nuevo régimen y orden mundial no alcancen vigencia real;

vii. Un proceso de expansión demográfica y de migraciones que generarán conflictos entre el Norte y el Sur;

viii. Una creciente importancia de lo ecológico y el medio ambiente, merced, especialmente a las ONG’s, más que a los Estados; generándose obligaciones para estos, de manera transnacional;

ix. Creciente desempleo con crisis social, tanto en el mundo industrializado, como en el “Sur”;

x. Transformación radical de valores y creencias a nivel mundial.

PODER Y CAPACIDAD

El poder, implica dominio, preponderancia; la capacidad, una facultad, una habilidad.

El poder es una cuestión relativa -se mide en relación con otros-, la capacidad no.

EUA y la URSS estuvieron balanceados aproximadamente en sus capacidades durante todo el período que fue del '45 a los '80. Mientras este balance se mantuvo, el poder de cada uno respecto del otro fue prácticamente nulo, pese a que las capacidades eran suficientes como para hacer desaparecer al otro varias veces. Las mayores capacidades, no necesariamente implican un mayor poder.

En algunos casos puede darse una correlación invertida entre poder y capacidad. La debilidad en la capacidad en un país pequeño, puede transformarse en un elemento de fuerza contra el país poderoso. El caso de la crisis de los rehenes de Irán es un ejemplo, en el que el Ayatolah Kohmeini, mantuvo prácticamente en jaque al gobierno norteamericano de Carter durante un año -modificación de las “relaciones verticales” de poder, maximizando las “líneas de control intra-hegemónico” o “normas transformantes”-, a tal punto que a éste le costó la posibilidad de la reelección y al partido Demócrata el continuar en el poder 60.

La posesión de recursos naturales como elemento “tangible” de poder en términos de capacidad, no necesariamente es un determinante del poder.

Muchos países que carecen de recursos naturales, como Japón, por ejemplo, pudieron paliar esta carencia a través del desarrollo tecnológico.

Por otra parte, mientras los Estados árabes y otros africanos y latinoamericanos, fueron incapaces de coordinar sus políticas petroleras hacia el mundo industrializado, sus abundantes reservas de este recurso natural -que, además, no manejaban, sino las empresas extranjeras que lo explotaban- no significaron tener un poder. A partir de 1973, merced a una actitud coordinada, provocaron un embargo petrolero que les dio, repentinamente, un poder imponente en el escenario mundial -modificación de las “relaciones verticales” de poder, alterando incluso las “reglas” en la estructura-, a tal punto que provocaron una gran crisis en el mundo industrializado y el inicio de una revolución tecnológica, particularmente en el terreno de lo energético.

Cómo utilizaron o dispusieron de este poder -en este caso particular-, los países miembros de la OPEP 61, ya es otro tema de discusión, en el que tiene que ver cómo administran el poder para alcanzar una mayor autonomía de desempeño internacional, que no sea temporal y provisoria, como la que en última instancia tuvieron. No hubo clara conciencia de que el “impacto” provocado por la OPEP, produjo un cambio importante, generando una nueva “distribución” -difusión- del poder económico mundial, volviendo “vulnerable” al sistema económico del mundo industrializado 62.

No sólo no hubo clara conciencia del poder de que se disponía, sino que además, el mundo industrializado pudo recuperarse en menos de una década desasrrollando tecnologías energéticas alternativas, aunque se detonó otra crisis a partir de 1982: la de la deuda, que inmediatemente supieron relanzarla hacia el tercer mundo 63 para que éste se hiciera cargo.

En esto, desde ya, juega un papel muy importante la naturaleza del gobierno de los países. Tiene que ver con la toma de conciencia de su dependencia; con saber cuáles son las ventajas comparativas de las que se dispone o podría disponerse en el mediano y/o largo plazo; con el conocimiento de cuáles son las verdaderas condiciones internacionales imperantes y dónde está realmente inserto su país y, por supuesto, con un proyecto 64 de país.

Los gobiernos, independientemente de que sean democráticos o dictatoriales -y de las bondades o desastres que conllevan- si carecen de “direccionalidad” de nada sirven para potenciar al país. No tiene ningún valor un gobierno que desprecia sus propios potenciales científico-tecnológicos, o que se vanagloria de sus recursos naturales, pero no los procesa o industrializa.

También tiene que ver el “carácter nacional” o, en otros términos, la predisposición de una Nación -no de un gobierno en particular- a realizarse y alcanzar objetivos de desarrollo y de mejor inserción internacional 65. Lo dicho, nada tiene que ver con el nacionalismo.

No obstante ello, el nacionalismo, como imagen de un pasado y un futuro, puede ser el “motor” para que una Nación retome su destino, desvinculándola del Estado que la oprimió más que satisfacerla en sus necesidades y aspiraciones. Ejemplo de ello, son Estonia, Letonia y Lituania en relación a la URSS. Las diferentes nacionalidades subordinadas al Estado yugoeslavo, que de una manera pacífica o traumática replantean su futuro destruyendo un Estado y recreando (o no) uno (o varios diferentes) nuevo.

RELACION ENTRE PODER E IDEOLOGÍA

La relación entre el poder y la ideología es compleja y multifacética:

a) La creencia en la “verdad” de una ideología puede precipitar su realización y convertirse en factor de poder. Por ejemplo, la convicción ideológica de la mayoría de los comunistas de que la victoria del comunismo estaba prescripta en la historia, aumentó en forma considerable el poder de la URSS y de China comunista.

b) En segundo lugar, la ideología puede asumir su propia autoridad, precisamente sus adeptos están convencidos de su validez metafísica. La ideología tiene la peculiar función de “justificar el poder transformándolo en autoridad” 66.

La ideología encubre la expansión imperialista; pero también sostiene el comportamiento de resistencia 67 frente a las conductas expansivas o impositivas de los dominantes 68.

Teóricamente ideología y poder se refuerzan mútuamente. Mientras la idea y la realidad tiendan a converger, la ideología permanecerá como un vasto manantial de poder. Quien no está con la ideología vigente, no sólo es “antisistémico” sino que, al pretender actuar contra ella, se transforma en un “subversivo” 69.

Sin embargo la realidad puede anular la ideología, ya que ésta puede perder la autoridad en función de una lógica propia de la realidad 70.

La Perestroika es un ejemplo de esto, ya que el crecimiento del poder militar soviético no podía ir más allá de su capacidad económica, en un mundo en el que los poderes emergentes reorientaron las relaciones hacia ventajas competitivas de carácter económico (v.gr.: Japón, la UNIÓN EUROPEA (UE), Alemania Federal, hoy Alemania unificada). Dentro de este mismo esquema está encuadrado el EUA de Reagan que, si no acordaba con la URSS en Reikjiavic (1985) el desarme, comprometía más de lo que ya estaba la economía norteamericana 71 en la pugna con la URSS 72 en la “guerra de las galaxias”. La ventaja norteamericana sobre los soviéticos, estuvo en que contó con todo el bloque occidental como “colchón” -basado en el manipuleo de la tasa de interés, especialmente a partir de la declaración de inconvertibilidad del dólar en oro por parte de Nixon en 1971- para solucionar sus problemas económicos (financieros); “colchón” con el que no contó la ex URSS.

Desde una perspectiva ideológica, en el mundo sólo hay espacio para uno, y el otro debe desaparecer (en el mundo bipolar 1945/47 los '80s: o EUA o la URSS, los dos juntos no) o ser destruido 73. Desde una perspectiva política, las alternativas son múltiples y no tan tajantes. Ejemplo de ello, fue el mundo multipolar de 1815 a 1914, o el que se está perfilando actualmente, mediante una “Tríada”, centrada no en el factor ideológico (que existe pero es de prioridad secundaria) sino en la competencia económica y especialmente científico-tecnológica.

Si se da una dicotomía entre ideología y realidad 74, aquella comienza a erosionarse y a perder su autoridad. Sólo puede sostenerse a través de la coerción; pero cuando esta última también se debilita, entonces se da lugar a las “fuerzas centrífugas” que provocan una “atomización” de las unidades anteriormente reprimidas, como ocurrió con la URSS, que terminó “explotando” en 1991.

EUA ha demostrado dirigir sus recursos a la conformación de una “ideología universal”, en contraposición con los intereses similares de la URSS; y para ello, ha llegado incluso a intervenir en los asuntos internos de otros Estados, aduciendo defensa de los ideales de universalismo democrático, privando de la libertad de autodeterminación a otras naciones.

Habría que ver hasta qué punto, la ideología liberal-capitalista, perdura frente a una realidad que, a diferencia de lo que se declama -particularmente a partir de la desintegración soviética-, muestra importantes retrocesos sociales y una profundización de la brecha, entre lo que se ha denominado desde hace décadas, el “Norte” y el “Sur”.

Por el momento, el poder, en términos globales, se orienta en el sentido de la ideología vigente, con el agravamiento de que el transnacionalismo ha superado largamente al nacionalismo que, de todas formas sigue estando presente. Mientras la tendencia global se orienta hacia la integración, hay gran cantidad de países que se están desintegrando -proceso de fragmentación-. Mientras algunos países se preocupan por alcanzar determinado desarrollo económico o tecnológico, hay algunos que todavía no han superado sus conflictos territoriales, típicos del siglo XIX, aún pese al subdesarrollo y la pobreza en el que están sumidos y que deberían intentar resolver prioritariamente.

Esto resulta de que hay sociedades que se encuentran en el siglo XXI, otras que continúan en alguna etapa del siglo XX y algunas aún no han salido del siglo XIX o XVIII. Hay muchos países -desarrollados y subdesarrollados- en los que conviven las tres.

No sólo los Estados están sometidos a cambios por el desarrollo tecnológico y la transnacionalización; también los actores transnacionales corren peligros. La incorporación de tecnología informática en el sistema bancario, amenaza con desplazar a los bancos mismos, ya que el usuario podrá servirse de manera directa. Las compañías de software podrían ofrecer servicios de finanzas personales y de transacciones 75.

EL USO INTERNACIONAL DE LA FUERZA COMO GENERADOR DE PODER

Las fuerzas armadas, en el contexto militar, están vinculadas con la “amenaza”, la “disuasión” y la “guerra”. En todos los casos, con el objeto de influir en la conducta del oponente, o para alterar o preservar el status quo.

Las fuerzas armadas de por sí, no son sinónimo de poder militar. Ellas son un elemento para alcanzarlo. Son el medio para alcanzar tal poder en una situación particular en el que su empleo o amenaza de empleo, resulta en coerción o en la defensa o modificación del status quo. Muchas variables intervienen en todo intento por alcanzar poder efectivo 76.

Hay un camino adicional en el cual las fuerzas armadas, o la fuerza militar de una Nación puede producir poder. Cuando el Estado “A” no escoge o aún considera una política que, su temor, podría derivar en la respuesta militar por parte del Estado “B”. Aún cuando el Estado “B” no haga nada en este caso, su capacidad militar reputada y voluntad para usar la fuerza ha sido, no obstante, efectiva en restringir las alternativas de “A” para la acción. Esta reputación y voluntad pueden ser políticamente efectivas 77.

La amenaza envuelve riesgos, incluyendo el riesgo del desafío o del contra-ataque por parte del Estado objeto o por terceros Estados.

VIGENCIA DE LOS OBJETIVOS QUE DESENCADENAN EL USO DE LA FUERZA

Algunos de los objetivos, que tradicionalmente eran considerados importantes para ir a la guerra, hoy han perdido interés 78.

1) Anteriormente eran considerados como puntos importantes para la guerra, los siguientes:

El deseo de conquista territorial ha sido el motivo más poderoso para el uso de la fuerza a través de la historia.

Razones de economía o de seguridad están entre los principales factores que han empujado a los gobiernos a conquistar o defender un territorio.

Previo a la Revolución Industrial, una expansión de las posesiones territoriales, significaba más control sobre la mano de obra y los recursos naturales, fuentes de aprovisionamiento, mercados y lugares para inversión.

En décadas recientes, las élites han comprendido gradualmente, en gran parte, como resultado de la economía moderna y la educación, que la principal fuente del bienestar nacional es en última instancia doméstica; por ejemplo, ahorro, inversión, progreso tecnológico y el mejoramiento de los recursos humanos. A la vez, proteger los recursos naturales del daño ecológico.

También comprenden que el comercio internacional y las inversiones no requieren de un control territorial. Hay un orden económico internacional -más allá de lo justo o injusto del mismo- que fomenta tal intercambio. Ejemplo de ello, son Suiza, Japón, Alemania, Suecia.

Hasta no hace mucho tiempo, la expansión y el control territorial también eran consideradas desde el terreno de la seguridad 79.

La expansión territorial significa más población, acceso seguro a recursos naturales y alimentos, que no pueden ser cortados en tiempos de guerra, y más espacio que el enemigo tiene que cruzar con el fin de alcanzar los centros de poder vulnerables 80.

Hoy en día, la población constituye un poder, más que por la cantidad o por su utilización militar, por su habilidad, por el desarrollo científico, intelectual, técnico y de creatividad.

La dependencia de recursos extranjeros durante una guerra, es importante, sólo si la guerra se extiende en el tiempo; pero aún así, existe una creciente diversidad de posibilidades de aprovisionamiento 81, incluso en forma artificial, merced al surgimiento de los “nuevos materiales” que reemplazan a gran cantidad de recursos naturales en forma más eficiente, así como a la biotecnología que puede producir alimentos -y otros productos- en laboratorio. Y en lo que hace a la seguridad territorial para evitar que el enemigo se encuentre cerca de los centros de poder vulnerables, el desarrollo de tecnología misilística 82 muestra que el alcance ha crecido, no en proporción al territorio ocupado, sino al desarrollo tecnológico.

2) En la actualidad provoca desarrollo armamentista 83: a) los conflictos ideológicos; b) la unificación o la liberalización étnica; c) los objetivos de establecimiento, mantenimiento o modificación del orden mundial; d) las disputas sobre el establecimiento de fronteras o disputas territoriales (caso de Israel y el mundo árabe, y gran cantidad de países latinoamericanos; incluso el caso de Rusia y China o las Islas Kuriles entre Rusia y Japón; etc.); e) las guerras civiles y la intervención por parte de actores extraños en las mismas, con el objeto de apoyar o derrocar régimenes políticos (hay numerosísimos ejemplos sobre este caso; entre los más recientes, el caso Nicaragua con la “contra” y la presencia de tropas norteamericanas en bases en Honduras; el apoyo de EUA en el conflicto de El Salvador; la intervención de EUA en Panamá para derrocar un gobierno que había sido anteriormente utilizado por el gobierno norteamericano; la cantidad de casos que tienen que ver con el apoyo de la ex-URSS y Cuba en Africa; etc.); f) Una combinación de los objetivos anteriores.

EL VALOR DECLINANTE DE LA FUERZA MILITAR

Las Relaciones Internacionales han venido experimentando -y aún continúa-, una transformación revolucionaria.

1) El balance de terror nuclear -vigente durante la guerra fría-, que se presumía que producía una seguridad estable, no puede utilizarse en gran escala entre Estados poderosos. Más aún, no puede utilizarse para generar “obediencia” en los países periféricos 84.

2) Las sociedades en general -aunque los gobiernos actúen de manera diferente-, se encuentran preocupadas en resolver sus problemas domésticos económicos y sociales, de cuya solución depende el bienestar nacional -o evitar crisis sociales inmanejables, aún con la represión-; por lo que los presupuestos nacionales no pueden orientarse de la misma manera en que lo hacían con anterioridad hacia el desarrollo militar.

La forma en que países como la ex-URSS han entrado en una crisis que implicó su descomposición imperial y un gran atraso frente a otros Estados como Alemania o Japón, constituye un ejemplo contundente. También lo es el gran retraso económico y tecnológico de EUA provocado por el empecinamiento militarizante de gobiernos como el de Reagan y Bush. Ejemplos múltiples lo ofrecen países del Tercer Mundo gobernados por dictaduras militares o civiles, impuestas o apoyadas por EUA o la ex-URSS, cuyo alto índice de represión para mantener un orden y favorecer los intereses económicos y de seguridad de las potencias hegemónicas, sumió a estos países en el mayor atraso social, económico, tecnológico, etc.

3) La creciente y acelerada interdependencia internacional, especialmente en el terreno económico, es acompañada por el vigoroso crecimiento de fuerzas transnacionales y organizaciones, incluyendo corporaciones multinacionales; que disminuye la primacía de los gobiernos en las relaciones mundiales en favor de los actores privados, reduciendo en gran medida la importancia de las fronteras territoriales.

El clásico Estado-Nación basado en la soberanía militar, es crecientemente influido y dominado por aquellas fuerzas, a tal punto que hoy debemos replantearnos la definición de soberanía y todo lo que la acompaña y compone, como el concepto de seguridad, por ejemplo.

4) Los temas y problemas internacionales, están cada vez más vinculados con lo económico, social y ambiental, que genera negociaciones en las que el poder militar es irrelevante. Están más sujetas al poder económico internacional, y requiere un creciente manejo por autoridades e instituciones que trascienden las fronteras nacionales 85, no sólo como los organismos internacionales o los sistemas de integración, sino también las Organizaciones No Gubernamentales (ONG's) que crecientemente se ocupan de los intereses de grupos sociales, más allá del Estado al que pertenezcan y en creciente reemplazo de éste, que cada vez -merced al predominio del neoliberalismo- se retrotrae de sus funciones para con la Nación.

El mundo, acorde con estos conceptos, está siendo reformulado por fuerzas y visiones que generan nuevas formas de vida y relacionamiento 86.

Esto no significa que los conflictos se han terminado; ni siquiera que el desarrollo militar está próximo a desaparecer. El hecho de que hayan habido cambios en los causas de los conflictos, no modifica la raíz esencialmente conflictiva de las relaciones sociales, por ende, de las Relaciones Mundiales.

De la misma manera, la tesis que sostiene que la creciente interdependencia internacional y el crecimiento de los actores transnacionales y las instituciones, amenazan la existencia del Estado 87, tienen tanto de cierto como de postura ideológica.

Si uno se ubica en la década de los '70, los países del Tercer Mundo tenían mayoría de gobiernos que promovían el fortalecimiento del Estado, turnándose desde ya, con gobiernos que eran impuestos por las potencias hegemónicos, y que hacían que los Estados fueran manejados en función de sus intereses económicos y de seguridad, aunque esto no apuntaba al debilitamiento del Estado como tal. Igualmente en la actualidad, se observa que, aún en el mundo industrializado, la población demanda una mayor intervención de su gobiernos en temas en los que tiene que ver el rol del Estado, pese a que se propone a los países periféricos que abandonen esos temas y los dejen en manos del sector privado en aras de una mayor eficiencia y de una disminución de los déficit fiscales.

No cabe duda, que este fenómeno no indica que el mundo va hacia la desaparición del Estado -en última instancia hacia la transformación del mismo-, sino que el sistema mundial incorpora nuevos actores -o emergen en él- (no estatales) que compiten buscando la mayor ventaja para sí, lo que en el juego natural de las relaciones implica la búsqueda del debilitamiento de los otros actores 88.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998) ISBN: 950-99572-9-1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

14 No necesariamente cualquier proceso integrativo es una alianza maximizadora, ya que cuando lo que se presente es simplemente ampliar un área de comercio a través de la desgravación arancelaria, puede conseguirse el aumento del intercambio comercial, pero no necesariamente maximizar la capacidad de desempeño frente a terceros actores.

15 El tema de la estructura tiene un tratamiento especial y extenso más adelante.

16 Subsistema dominante o actor polar, es aquél actor que ha alcanzado, por su capacidad -cualquiera sea la forma en que la haya demostrado: militar o económica- el rango de generador de reglas o pautas direccionadoras, de manera individual o compartida con otros “subsistemas dominantes” o actores “polares”. Por ejemplo, en el siglo XIX, Gran Bretaña, Francia, Rusia, Prusia y el Imperio Austro-Húngaro; durante 1945-47/1989-91, EUA y la URSS. Actualmente se perfilan como tales, los actores que componen la “Tríada”: EUA, Japón en el contexto asiático y Alemania en el marco europeo.

17 La “Tríada”, que es la configuración que se da en el presente (1995), es imperfecta, ya que no puede comportarse como un sistema multipolar debido a que el sistema de ”alianzas ad hoc” (al efecto de resolver una situación) para mantener el equilibrio y balance del sistema, se ve entorpecido por la poca cantidad de actores. El ideal para que funcione el equilibrio y balance de poder es, por lo menos, cuatro actores o más.

18 Sin embargo, autores como Hoffmann, confunden -al criticar a Waltz, a la vez que este último también confunde- el concepto de estructura como si comprendiera sólo a los "subsistemas dominantes" sin relación a los "subsistemas dominados" con aquellos y con la estructura. Ver Hoffmann, Stanley, Primacy or World Order, (New York, Mc Graw-Hill, 1978), pág. 111 y Nota 9 en pág. 146.

19 Piensen en el bloque occidental para el caso de EUA y en el bloque oriental para el de la URSS entre 1947 y 1991. Los miembros “hegemonizables” podrían ser las ex-colonias en Asia, Africa y el Caribe, que al independizarse fueron “disputadas” para su hegemonización por los dos polos. De la misma manera se puede hablar en el marco del sistema mundial del siglo XIX, en el que el “reparto” fue neo-colonial para el caso del territorio latinoamericano, en lo que hace a Sudamérica, por parte de Gran Bretaña, y en el de Centroamérica, México y el Caribe español, por parte de EUA. En la actualidad, el reparto por los miembros de la “Tríada” comprende al planeta; pero cada actor trata de establecer “exclusividades”, como por ejemplo, la Unión Europea a todos aquellos países que tienen un vínculo a través de los Acuerdos de Lomé y Yaoundé, firmados tras el proceso de descolonización, entre las ex-madres patrias y las ex-colonias, para darle continuidad al vínculo en forma neo-colonial; EUA, actualmente a través del NAFTA o mediante la creación de un ALCA (Area de Libre Comercio Americano), procura mantener su influencia en la esfera tradicional hemisférica; Asia es un poco más compleja, ya que entre sus miembros hubo más tradición de disputas que de alianzas u otro tipo de vínculo, a la vez que generalmente estuvieron dominados o por el imperio británico o por EUA y la URSS; el caso de los países que componían la hoy ex URSS y su esfera de influencia, también está nebuloso actualmente, pero de alguna manera, en el mediano o largo plazo deberá definirse.

20 En el sentido de imperio, gobierno, autoridad, tal como significa en español, como en inglés.

21 Este segundo componente de "dominación" por un lado y de "reacción y resistencia" por el otro, no es más que el concepto de "normas transformantes" establecidas por Morton Kaplan en sus "sistemas de acción", ver su System and Process in International Politics, (New York, John Wiley and Sons, 1957), págs. XI-XVIII y 3-20; o las "líneas de borde intra-hegemónicas" planteadas por Juan Carlos Puig, ver su Doctrinas Internacionales y Autonomía Latinoamericana, (Caracas, Univ. Simón Bolívar, 1980), págs. 147-148; o las "viabilidad nacional" de Helio Jaguaribe en términos de "capacidad de desempeñarse en forma relativamente autónoma"; ver su Crisis y Alternativas de América Latina: Reforma o Revolución, (Buenos Aires, Paidós, 1972), pág. 19.

22 Conexión con consecuencia recíproca.

23 Esto último se corresponde con el concepto de “dominación” y “reacción y resistencia” que Morton Kaplan denomina “normas transformantes” y Puig “líneas de borde intra-hegemónicas”.

24 Surgimiento del Movimiento No Alineados, Grupo de los 77, inicio de los procesos integrativos en Europa, América Latina, Africa; procesos de descolonización masivos en Africa; mayoría tercermundista en el Asamblea General de la ONU; etc.

25 Después de 1979, con el gobierno de Ronald Reagan, se inicia la segunda guerra fría, a través de la Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE) conocida comúnmente como “guerra de las galaxias”, que dura hasta 1985 en que se celebra la Cumbre de Reikjavick entre Reagan y Gorbachov, iniciando la segunda coexistencia pacífica o segunda “postguerra fría”, que finaliza en 1991 con la “desintegración” de la URSS, iniciándose el “postbipolarismo”. Ya a mediados de los ‘70 y particularmente en los 80, la capacidad hegemónica (relaciones verticales) tanto de EUA como de la URSS no es tan efectiva, como en la etapa anterior, debido a la cantidad de nuevos Estados y actores transnacionales, y a la proliferación de situaciones de crisis, generando un escenario planetario calificable de “pequeños focos de orden en un mar de desorden”.

26 Durante la etapa bipolar, especialmente desde 1945/47 hasta la década de los ‘60, no hubo orden global, ya que no había acuerdo entre los “polos”, a la vez que ninguno de los dos podía imponer pautas de orden por sobre el otro; por ello los Tratados vigentes más importantes eran el de la OTAN de 1949 en el Bloque Occidental y el Pacto de Varsovia de 1955 en el Bloque Oriental, para la seguridad, la prevención y la destrucción mutua. Sólo había orden al interior de cada uno de los bloques. A partir del establecimiento del “teléfono rojo” (1958) -mediante el que buscaban consultarse frente a situaciones de crisis global en las que podrían perjudicarse ellos y por lo tanto debían actuar “gatopardistamente” en “defensa” del sistema- y una serie de tratados acordados entre ambos polos (Tratado Antártico de 1959; Tratado de Moscú 1963 sobre prohibición de experiencias atómicas en la atmósfera; Tratado de no Realización de Experiencias Atómicas en la Atmósfera, el Espacio Ultraterrestre y bajo el Agua de 1963; Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967; Tratado sobre Prohibición de Ensayos Subterráneos con Armas Nucleares 1967; Tratado de No Proliferación Nuclear 1968;, Tratado sobre la Desatomización de los Fondos Marinos y Oceánicos de 1970; Tratado sobre la Prevención de la Guerra Atómica de 1973; etc.) que alimentaron la coexistencia pacífica promovida por Kruschev y aceptada por Kennedy, se inició un período de “entendimientos puntuales” en el marco mundial.

27 EUA en el marco del bloque occidental, o la URSS en el marco del bloque oriental, tal como lo vimos en el modelo de “Estructura del Sistema Bipolar”.

28 Ver más adelante, en este capítulo, sobre el tema del predominio e intervención de factores ideológicos o factores políticos en las relaciones.

29 Ver lo dicho sobre este tema en Cap. I y más adelante, sobre el tema los “Ejes del Poder”.

30 Cuando hablo del relacionamiento mundial en términos de predominio de factores “ideológicos”, considero que las relaciones Polo-Polo se basan en el concepto “amigo-enemigo” -estás conmigo o estás contra mí- donde predomina la “destrucción mutua”. Al hablar de predominio de los factores “políticos”, considero que las relaciones Polo-Polo se basan en el concepto “amigo-adversario”; no está en tela de juicio la existencia del otro, aunque compitan por hegemonizar áreas. Sobre el tema, ver a Aron, Raymond, The Nature of Conflict, en “Studies on the Sociological Aspects of International Tensions”, publicación de la Asociación Internacional de Sociología, distribuida por UNESCO, págs. 177-203.

31 Cada cual debería protegerse a sí mismo en un sistema de auto-ayuda.

32 Aron, Raymond, The Nature of Conflict. op. cit., pág. 153.

33 Ver por ejemplo Kariel, Henry S., A la Búsqueda del Poder, (Buenos Aires, Troquel, 1967).

34 Hobbes, San Agustín , Reinhold Niehbur, Spinoza, Morgenthau, Foucault, etc.

35 Ver sobre el tema Braillard, Philippe, Théorie des Systémes et Relations Internationales, (Bruxelles, Bruilant, 1977) Cap. I.

36 Se puede “cristalizar” un status, pero generando pautas que impidan o repriman la movilidad ascendente y descendente, como el sistema de castas en la India, o como en los sistema políticos autoritarios, en los que se actúa verticalmente, evitando que haya movilidad y margen de acción para el cambio.

37 Por dar algunos pocos ejemplos, podemos hablar de la decadencia del Imperio Británico y status actual de potencia intermedia, a la vez que EUA emergió de potencia intermedia a la condición de superpotencia mundial. Alemania y Japón, de poderes militares pasaron a países subordinados la primera del poder de EUA y la URSS en forma dividida y Japón, de EUA, sin embargo actualmente son dos poderes económicos de primer orden y Alemania está unida nuevamente; la URSS de superpotencia, luego de su desinegración, pasó, como Rusia al rol de potencia intermedia; etc.

38 Ver más arriba el concepto de “líneas de borde intrahegemónicas” o de “normas transformantes”.

39 Ver Morgenthau, Hans, Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1960), Cap. III.

40 Ver Morgenthau, Hans, Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1960), pág. 46.

41 Ver Morgenthau, Hans, Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1960), pág. 88, donde explicita este concepto, quedando bien a la vista el error que cometen sus críticos al opinar que la perspectiva de Morgenthau es militar.

42 La manera en que satisface objetivos y necesidades, resuelve situaciones, mantiene el equilibrio.

43 Como características se entienden aquellos elementos que hacen que un sistema sea sólo igual a sí mismo. A diferencia de los empíricos, que buscan similitudes y regularidades, los sistémicos, como por ejemplo, Morton Kaplan, (System and Process in International Politics, (New York, Wiley, 1957), Braillard, Philippe, Théorie des Systémes et Relations Internationales, (Bruxelles, Bruilant, 1977), entre otros, buscan “diferencias”, características propias, que permitan identificar a un sistema como único. De esta manera es posible conocer cuándo comienza el tránsito hacia otro sistema diferente, ya que aparecen ciertos elementos que son característicos de otro sistema y no del que está vigente. Por ejemplo, un sistema bipolar es cerrado, sólo admite dos miembros polares, mientras que el multipolar es abierto, admite más miembros polares, con el sólo requisito de que no atenten contra el equilibrio del sistema; las “alianzas” en un sistema multipolar son temporarias y “ad hoc” (al efecto para el que fueron creadas), no pueden ser “permanentes como en un sistema bipolar, porque sino no se podría mantener el equilibrio del sistema a través del balance de poderes entre los actores polares; etc. Esto nos muestra que todo sistema no sólo funciona de acuerdo con ciertas características, sino también como una totalidad. Esto es importante, porque cada vez que se habla del sistema internacional, especialmente en política internacional, sólo se hace referencia a los actores polares y los hechos ocurren en el “tope” del sistema. Pareciera que en el resto del sistema, y particularmente entre los miembros periféricos no ocurriera nada que pudiera afectar, e incluso producir modificaciones al sistema en beneficio propio, como en el caso de OPEP, por ejemplo.

44 Ver el Cuadro sobre la “Estructura del Sistema Bipolar”.

45 Como dice Morgenthau, siempre nos guiamos por el interés. Es el objeto de interés el que varía, aunque la conducta basada en el interés sea la permanente. Ver su Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1960), especialmente los seis principios básicos del realismo político.

46 Ver más adelante el cuadro sobre “Esencia y Accidente del Relacionamiento Societal e Intersocietal”.

47 Ver más adelante el Cuadro sobre los “Tipos de Orden Mundial: Regímenes Históricos”.

48 Fin de la segunda guerra mundial (1945) y principio de la política de contención al comunismo o Doctrina Truman que dio lugar al inicio de la guerra fría (1947).

49 Reikiavik (1985) o fin de la segunda guerra fría o inicio de la segunda postguerra fría. Caída del muro de Berlín (1989) o fin de la segunda postguerra fría -hubo una primera postguerra fría a partir de la era Kennedy-Kruschev que con vaivenes y dificultades llegó hasta el inicio de la segunda guerra fría iniciada por Reagan que quiso repetir la Doctrina Truman de contención al comunismo a través de la “guerra de las galaxias”- e inicio del postbipolarismo; (1991) desintegración de la URSS.

50 Que terminaron siendo la causa de su ruina económica en beneficio de un poder económico creciente en Europa, centrado especialmente en Alemania y en Asia, especialmente en Japón y los denominados Nic’s o tigres asiáticos.

51 Ventajas comparativas y competitivas en el desarrollo tecnológico e industrial.

52 Newly Industrialized Countries, Estados Recientemente Industrializados.

53 En la década de los ‘70 eran una especulación académica; en los ‘80 se transformaron en una realidad poderosa.

54 Confirmación de que el poder militar no es absoluto, ni es el único ni el más efectivo.

55 No cabe duda que la URSS perdió la guerra fría, pero no por ello la ha ganado EUA. El ex presidente Nixon, entre otros, ha declarado esto. Ver por ejemplo, La Guerra Fría aún no Termina, artículo firmado por “Bob” Dole, Senador y ex candidato republicano a la presidencia, en Diario “El Mercurio” de Chile, 15/4/95. Ver también Shintaro Ishihara, El Japón que Sabe Decir No: ¿Por Qué Japón Será Líder del Nuevo Orden Mundial?, (Buenos Aires, Edit. Sudamericana, 1992), “Bush estaba desconcertado por la rápida caída del comunismo”..”La expresión perpleja de Bush cuando caía el Muro de Berlín, puso en evidencia la confusión que siente la gente en la transición de una era a otra” págs. 119-120. Igualmente, Drucker, Peter F., La Sociedad Postcapitalista, (Buenos Aires, Sudamericana, 1993), “..la clase de sorpresa que sufrió el presidente Bush al apostar por la supervivencia del Imperio Soviético..”, pág. 20.

56 Proceso de “polarización” significa que la futura configuración del sistema, se inclinará en el sentido hacia el que se orienta el subsistema o subsistemas -unidad/es componente/s- dominantes. Pero también a la “acción” de pugna por imponer pautas propias -por parte de los actores polares- y evitar las ajenas, hasta que esto sea ya imposible; hasta que se sature el proceso de polarización. Esto significa, hasta que las partes no puedan imponer más de lo que han impuesto ni otorgar más de lo que han otorgado.

57 No confundir con información. La información per se no da poder, si no existe capacidad de analizarla y explicar qué está pasando y por qué.

58 Un autor que ha trabajado bastante este tema y con mucha claridad es Peter F. Druker, La Sociedad Postcapitalista, (Buenos Aires, Sudamericana, 1992). Ver por ejemplo “El giro hacia la sociedad del saber” en la pág. 13 y ss.; “Desde el capitalismo a la sociedad del saber”, págs. 23 y ss.; etc.

59 Es más importante saber “cómo” hacerlo que lo que se tiene que hacer. La “tecnología de los procesos” supera a la “tecnología de productos”.

60 Ver Stoessinger, John G., El Poderío de las Naciones, (México, Gernika, 1980), págs. 25-26.

61 Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo

62 Los países de la OPEP generaron una “alianza estratégica de medios” (un producto escaso y estratégico como el petróleo), que no derivó en una “alianza estratégica de fines” (cuál es el el objeto de la alianza, más allá de buscar el aumento del precio del producto), ya que, independientemente del impacto provocado, no adoptaron conductas coordinadas como para maximizar sus posibilidades en el contexto mundial y modificar su status quo -los Nic’s asiáticos desarrollaron un “nacionalismo de fines o resultados” sin que medien alianzas, y actuaron “subrepticiamente”-. Por otra parte, los miembros de la OPEP eran países, cuya único elemento en común era el petróleo, ya que sus sociedades y culturas eran bastante dispares. Además, los ingresos multimillonarios que recibieron como consecuencia del impacto, en vez de utilizarlos para el desarrollo científico y tecnológico, la educación, la industrialización, y todo otro factor coadyuvante a modificar en términos reales el status de estos países -los Nic’s asiáticos utilizaron el ahorro interno y los ingresos con este fin-, mayoritariamente se utilizó con fines especulativos e incluso se fue en corrupción. Los fondos se depositaron en bancos que fueron los que verdaderamente los manejaron (salieron a prestarlos para conseguir rentabilidad), en vez de los gobiernos, mediante la planificación de su desarrollo. El caso OPEP es la demostración de que se pueden llevar a cabo estrategias para provocar impactos suficientes como para modificar el status internacional de países de la periferia, pero también para tomar conciencia de que, aún teniendo una cantidad importante de fondos a disposición, no se alcanza el desarrollo, si no hay un proyecto concreto de autonomización.

63 Ya que el mundo industrializado también está endeudado. 12 billones (millones de millones) de dólares es la deuda global del mundo industrializado, de los que le corresponden a EUA 5 billones.

64 Proyecto de país autonómico o dependiente (con vistas a explotar al máximo esa relación de dependencia y ver, si en un futuro no lejano se puede orientar progresivamente hacia la autonomía).

65 Ver Morgenthau, Hans, Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1960), págs. 173-179.

66 Ver Stoessinger, John G., El Poderío.., op. cit., pág. 35. También Brzezinski, Zbigniev K., The Soviet Bloc: Unity and Conflict. (Mass. Harvard University Press, 1960), págs. 386-387.

67 La resistencia es la oposición reactiva que, dentro de un ”marco” -líneas de control intra-hegemónico o normas transformantes- establecido por el sistema -lease por quienes lo conducen-, ejercen -aunque no necesariamente, ya que pueden estar conformes con el status detentado o su élite dirigente percibir que la situación vigente es ventajosa- las unidades recipiendarias tratando de manejarse de la manera más independiente posible. La resistencia puede ser “inorgánica” u “orgánica”. En este último caso, las ONG’s son un buen exponente. Ejemplos de resistencia pueden ser: Espartaco, liberando y creando un ejército de esclavos para resistirse frente a los romanos en el año 73 antes de Cristo; Jesucristo que subvirtió el orden de la época y generó una resistencia en base a su pensamiento espiritual; la Revolución Francesa (1789) frente a la Monarquía absolutista (hubo revolución gracias al pensamiento y direccionamiento intelectual de Voltaire, Diderot, Rousseau; Montesquieu; Condorcet); la “resistencia “ especialmente en Francia durante la 2da GM; la resistencia de los ciudadanos de Buenos Aires frente a las invasiones inglesas en 1806; la “resistencia pasiva” promovida por Gandhi; la resistencia de los negros en EUA frente a la opresión y la injusticia de los blancos; la resistencia del grupo OPEP frente a las grandes empresas transnacionales y el mundo industrializado; y a la inversa, la del mundo industrializado frente al “impacto ”OPEP; la resistencia de los procesos revolucionarios anticoloniales y descolonizadores en Asia y Africa posteriores a la 2da GM y especialmente durante la década de los ‘60; la resistencia de los negros en Sudáfrica con Mandela preso 20 años; la de pueblos oprimidos, como el haitiano frente a la dinastía Duvallier; la resistencia de las distintas “nacionalidades” en relación al Estado yugoeslavo; la de Estonia, Letonia y Lituania en relación a la URSS; el sandinismo frente a la dictadura somocista; la resistencia de Chechenia frente a Rusia; etc. Debe considerarse que los “nacionalismos” frente a las conductas imperialistas o colonialistas, son una manera de configurar una resistencia. Sobre este particular ver Stoessinger, John G., El Poderío de las Naciones, (México, Gernika, 1980), pág. 95.

68 Lo que ocurre en estos años en la ex Yugoeslavia es un ejemplo de la resistencia a la conducta dominante de un Estado opresor interno, no externo -otro Estado-, una nacionalidad dominando por sobre otra haciendo uso del mismo Estado para ese dominio.

69 Cuando los gobiernos resultan antisistémicos, porque perjudican más que benefician a sus pueblos, con conductas dictatoriales o totalitarias, se transforman en “superversivos”.

70 Ver el capítulo dedicado a la "Lógica y Evolución del Orden Mundial" en este trabajo.

71 300 mil millones dólares de déficit fiscal; 300 mil millones de dólares de déficit de la balanza comercial; 40 millones de pobres; 5 billones (millones de millones) de dólares de deuda externa.

72 70 mil millones de dólares de deuda externa; 50 millones de pobres, que están por debajo del salario mínimo de subsistencia equivalente a 56 u$s mensuales, según datos oficiales de julio de 1995.

73 Doctrina Truman de la “destrucción total” del comunismo esgrimida en 1947 e ideada por el teórico realista norteamericano, George Kennan -contención del comunismo- y expresada en la Revista Foreign Affairs de julio de 1947, bajo el seudónimo de “Mr. X”. Doctrina Stalin en el contexto soviético.

74 No se condicen o ambas van en sentidos diferentes.

75 El ex-Presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Gerald Corrigan, adviritió en la Conferencia Monetaria Internacional celebrada en Seattle (EUA), sobre el peligro que implica para el mundo financiero, el avance de la red tecnológica. Ver El Mercurio, Sgo. de Chile, 9/6/95.

76 Ver Knorr, Klaus, On the International Uses of Military Force in the Contemporary World, en "ORBIS", Vol. 21, No 1, Spring 1977, pág. 7. Trabajo basado en Knorr, Klaus, On the Uses of Military Power in the Nuclear Age, (Princeton, Princeton University Press, 1966).

77 Ver Knorr, Klaus, On the International .., op. cit., pág. 6.

78 Ibidem, pág. 7.

79 Israel ha dado innumerables ejemplos de esto, al manejar la "doctrina de la seguridad nacional" desde la perspectiva de mantener "fronteras seguras" a partir de "intervenciones preventivas" en países vecinos. Así lo interpreta también Knorr, Klaus, On the International .., op. cit., pág. 16-17.

80 Ver Knorr, Klaus, On the International .., op. cit., pág. 8.

81 Ibidem, pág. 8.

82 Ibidem, pág. 8.

83 Ver Knorr, Klaus, On the International .., op. cit., págs. 9 y 17.

84 Los casos OPEP, así como la Crisis de los Rehenes de Irán, son ejemplos suficientes como para mostrar lo que quiero decir.

85 Ver Knorr, Klaus, On the International .., op. cit., págs. 9 y 10.

86 Ibidem, pág. 10.

87 Ver Knorr, Klaus, On the International .., op. cit., pág. 22.

88 No cabe duda que circunscribirse a una etapa histórica para el análisis de los fenómenos mundiales, trae como consecuencia la posibilidad de errores de apreciación. Klaus Knorr se imagina un mundo que es como el de la década de los '70, pero las circunstancias de los '90 muestran orientaciones distintas. Esto no hace que uno u otro fenómeno sean el verdadero, sino que la historia sigue ciclos, que puede "recuperar" a posteriori según la conveniencia del sistema vigente. Hablo en términos estructurales, considerando que los cambios basados en los adelantos tecnológicos o culturales, siempre se ven reflejados como tales.