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El Orden Mundial del Siglo XXI

 

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Capítulo XVII

HACIA UN NUEVO ORDEN MUNDIAL
¿EN QUE DESEMBOCARA LA TRANSICION?

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

INTENTANDO EXPLICAR LOS NUEVOS FENOMENOS MUNDIALES

¿Qué características tendrá el nuevo orden mundial post-bipolar? ¿Habrá un cambio profundo de los principios, de la organización y de la reglas del funcionamiento del sistema mundial? Esta “democracia de mercado” que actualmente impera ¿carece de alternativas y rivales? ¿Se terminaron los obstáculos que la “soberanía estatal” oponía a la interpenetración económica y cultural? ¿El mundo se ha “planetarizado” en su relacionamiento? ¿Se terminaron para siempre las “querellas ideológicas” al estilo de la guerra fría? ¿El mundo se orientará hacia la conformación y relacionamiento entre “sistemas regionales flexibles” en vez de inter-Estatales?

En realidad, hay más preguntas que uno puede hacerse, que respuestas para darse.

El fin del “comunismo” con la caída de la URSS generó un espíritu de vencedores y vencidos, bajo el lema de que ahora las cosas serían más claras y más justas; cuando evidentemente no son así 620.

Con el término de la guerra fría y del sistema bipolar, por el hecho de finalizar la lucha entre dos ideologías en pugna -capitalismo vs. comunismo-, se creyó que las naciones encontrarían formas de cooperación y de entendimiento y que esto llevaría a una especie de Estado mundial “kantiano” -”La Paz Perpetua”-. Además de finalizar un sistema y un orden, asistimos a una crisis de paradigmas que involucra, no sólo al relacionamiento mundial, sino también al ser humano en su condición de tal en el contexto social, político, laboral, económico, etc.

El ocaso del sistema bipolar, por la disgregación de la URSS trajo aparejado por un lado, el fenómeno de la “globalización” mundial, a la vez que la desaparición de la República Democrática Alemana y su unificación con la República Federal en una sola Alemania; la división -mútuamente acordada- de la Federación Checoslovaca; la desintegración de Yugoslavia; el fenómeno de la lucha étnica y religiosa en diversos Estados de Europa del Este o de la ex URSS, que cuentan con minorías no nacionales y la exacerbación de los particularismos en la Federación Rusa.

Esto no nació como consecuencia del fin de la guerra fría y el post-bipolarismo, sino que estalló debido a ello. Estas situaciones estaban latentes y comprimidas.

Otra consecuencia importante, es que la desintegración de la URSS y la finalización del sistema bipolar, no llevó al mundo a la paz y el bienestar, sino que “desnudó” las contradicciones del otro sistema en pugna, el capitalismo de mercado.

PANORAMA ACTUAL Y TENDENCIAS

La actual estratificación mundial del poder y sus tendencias, muestra novedades, desde el momento en que las relaciones ya no son exclusivamente de Estado a Estado y de gobierno a gobierno, sino que intervienen crecientemente actores transnacionales, con un alto grado de incidencia en la generación de reglas y orden 621.

En el “tope” de la estructura del sistema mundial, se encuentra actualmente la “Tríada”, que compone la cúpula mundial, con capacidad de establecer y direccionar las reglas y pautas futuras. Sin embargo, en ese contexto operan actores transnacionales: bancos, fondos de capital, mercados de capital -deuda, flujo financiero, inversiones-; empresas -procesos, producciones, I & D-; ONG’s -ecología, derechos humanos-; etc., con capacidad de generación de reglas y que operan como “factores de poder”.

Por debajo de ese “tope”, hay diferentes niveles que contemplan a los actores no polares, entre los que habría que contabilizar a Rusia, China, India y un grupo de Estados catalogados de recientemente industrializados (ERI o Nic’s por sus siglas en inglés) y algunos actores transnacionales, que tienen capacidad de presionar suficientemente, como para que las reglas contemplen sus intereses. Además, las nacionalidades étnicas y religiosas, que constituyen, en cierta medida, la alternativa (ideológica?) al proceso neoliberal vigente y las ONG’s que podrían reemplazar al Estado en aquellos roles en los que no se manifiesta eficiente, como derechos humanos, defensa de los intereses de la mujer, ecología y medio ambiente, etc. Por último, las unidades adscriptas, sean estas Estados en vías de desarrollo o subdesarrollados y actores transnacionales carentes de capacidad suficiente, aún como para poder ejercer una presión orientada a modificar las reglas.

¿QUE “ORIENTACION” GENERARA LA NUEVA

POTENCIALIDAD” EMERGENTE?

Para comenzar, entre los miembros del “tope” del sistema, no existe coordinación ni cooperación, y el entendimiento es bastante bajo; a la vez que la brecha entre el mundo industrializado y el subdesarrollado -”Norte-Sur”- crece y los procesos de dominación se profundizan.

Durante la etapa bipolar, el ejercicio de la “potencialidad” (capacidades económicas y militares) de los países, estaba muy ligada a la idea que se hacían del mundo -cómo el mundo debía ser-, es decir la “orientación” (“direccionalidad”; hacia dónde el mundo debería ir; difusión de un mensaje universalista, una ideología, un sistema de verdades: capitalismo bajo la democracia de mercado para EUA y comunismo bajo la democracia de Estado para la URSS).

Hoy, la situación ha cambiado. Se produjo un divorcio entre ambos conceptos. El caso de la URSS es ejemplificador, ya que se desplomó cuando los nuevos dirigentes soviéticos se plantearon que ya no eran comunistas. La renuncia a la orientación fue lo que contribuyó a la desaparición de la URSS y no a la inversa.

La orientación condicionaba la potencialidad, en el sentido de las características que esta revestiría y las capacidades que se privilegiarían (poder ¿para qué?; ¿cuál será su finalidad?). El principio de oposición al “otro” -pugna por la supremacía de un bloque sobre el otro- era lo que estimulaba y fortalecía la potencialidad de cada una de las potencias polares -carrera armamentista-. Con el fin de la guerra fría y del sistema bipolar, EUA se vio obligado a redefinir las bases de su identidad -de una superpotencia militar, a un actor que debe competir con la Unión Europea (UE) y Japón en términos de finanzas, comercio y desarrollo tecnológico-, y Rusia, a encontrar la supervivencia en un mundo que antes atacaba.

La guerra fría era un sistema que producía identidad ideológica -”estás conmigo o estás contra mí”-. El problema hoy es que al no haber un conflicto mundial 622 por la identidad ideológica, que fije las reglas del orden mundial, dificulta saber con cierta precisión hacia dónde vamos. Esto es la resultante de la “inercia” por continuar analizando al sistema mundial siguiendo las pautas del viejo orden.

Si se aplican los conceptos de orientación y potencialidad a los casos de Alemania y Japón en la actualidad, se deduce, por el momento, que en los dos países, la potencialidad va más rápido que la orientación. Ya poseen una capacidad material, aunque no han definido su rol político a nivel mundial. Tanto Alemania como Japón se ven enfrentados hoy al dilema de querer hacer algo en el mundo sin estar preparados 623. La orientación -direccionalidad- está atrasada en comparación con la potencialidad material que poseen, que es de alcance mundial.

Se puede decir que hay una “crisis de orientación”. No se sabe cuál es el origen de los conflictos -de tono militar, no económico- que emergen, ya que no se parecen a los vinculados a la pugna Este-Oeste -además no son derivados de pugnas en el “tope” de la estructura del sistema, sino que surgen en la propia “periferia”, sea porque se encontraban latentes, obnubilados por el conflicto bipolar principal, o como resultante de los grandes acontecimientos mundiales-; y por el otro lado, no se sabe cómo reaccionar, qué valores hay que defender 624 frente a estos nuevos conflictos, en los que diferentes nacionalidades -étnicas y religiosas- están en guerra. Igualmente se puede decir acerca del futuro del Estado-Nación; de la problemática social; etc.

¿QUE “ORIENTACION” SEGUIRA EL “SUR”?

¿QUE TIPO DE “POTENCIALIDAD” DESARROLLARA SI LO HACE?

En el caso de los países del “Sur” 625 -viendo su actuación desde “abajo”-, la existencia de una pugna ideológica a nivel mundial, les servía como coligante político para actuar conjuntamente, por ejemplo, alrededor del Movimiento de países No Alineados (MONOAL) o de su brazo económico, el Grupo de los 77. Hoy el MONOAL debe reconvertir la forma de coordinar las políticas entre sus miembros, para reinsertarse en el nuevo contexto mundial sin guerra fría y política de bloques; de la misma manera el Grupo de los 77. El Grupo de los 15 (G15) que reúne a algunos de los países con cierto grado de desarrollo económico relativo del “Sur” -América Latina, Argentina, Brasil, Chile, Jamaica, México, Perú, Venezuela; Africa, Argelia, Egipto, Nigeria, Senegal, Zimbabwe; Asia, India, Indonesia, Malasia-, busca encontrar lazos de cooperación horizontal, aunque entre países 626 que tienen graves problemas internos o con Estados que alcanzaron un importante grado de desarrollo, pero con Naciones subdesarrolladas y empobrecidas, por falta de una redistribución equitativa. Algunos de estos países, tienen voluntad política para fortalecer al “Sur”; otros sienten que están más cerca del “primer mundo”, como el gobierno argentino, por ejemplo.

Los países del “Sur” carecen, en estos momentos, de lazos vinculantes a nivel horizontal, lo suficientemente importantes y con una clara direccionalidad, como para actuar mancomunadamente frente a las tendencias mundiales emergentes. Los principales lazos de unión se dan entre los actores privados, residentes en estos países, que hacen negocios, utilizando el marco jurídico-administrativo que les proveen los Estados 627, en un contexto crecientemente neoliberal, en beneficio propio, más que del país en su totalidad. No hay una “burguesía” empresarial y financiera, comprometida con el futuro desarrollo de los países en el “Sur”, como se dio en muchos países industrializados 628.

Entre los gobiernos del “Sur” hay, más bien, un divisionismo -o falta de conexión y coordinación de políticas y posiciones- horizontal, lo que imposibilita establecer pautas de defensa en el proceso de globalización. Se dan vínculos mayoritariamente “verticales” 629 que los conectan al mundo. En muchos casos, ni siquiera hay voluntad política para establecer lazos “horizontales”, bajo la creencia -absurda- de que sumar vínculos “horizontales” es sumar pobreza y subdesarrollo, lo que no lleva a nada. Esta visión obtusa desconoce la posibilidad de las “alianzas maximizadoras”.

En la XIra Cumbre del MONOAL, celebrada en Cartagena (Colombia) en Octubre de 1995, el Presidente Suharto de Indonesia al ceder a su colega de Colombia Ernesto Samper la jefatura del MONOAL, manifestó que “no se alterará la relación Norte-Sur salvo que antes reforcemos las relaciones Sur-Sur y se fije un orden de prioridad en nuestra doctrina para forzar un nuevo orden internacional” 630.

El fin del sistema bipolar, dejó desfasado al MONOAL, que tiene que buscar un nuevo rol acorde con las nuevas tendencias del orden mundial. Pese al cambio de sistema, el conflicto Norte-Sur continúa, aunque el “Sur” no está aún preparado como para reaccionar de manera coherente y conjunta frente a los nuevos lineamientos del “Norte”.

El problema es cómo encontrar una capacidad negociadora fortalecida. Los países árabes, latinoamericanos y africanos miembros de la OPEP, carecen del poder negociador y de presión que tuvieron durante la década de los ‘70. Indonesia, por ejemplo, que ha ostentado la presidencia del movimiento entre 1992-1995 ha sido coptada por la APEC y es un NIC. Países como Perú, siguen políticas liberales. Argentina, que era miembro pleno desde 1973, se retiró en 1989.

El MONOAL se orienta a buscar mecanismos que lo alejen de la política confrontativa con EUA, para iniciar un proceso negociador con las naciones más ricas del “Norte”. Para ello, debe considerar los intereses del “Norte” en temas como derechos humanos, medio ambiente y comercio 631.

Los temas compartidos entre el Norte-Sur están relacionados al narcotráfico. El MONOAL plantea actuar conjuntamente entre el Norte y el Sur en la lucha contra el narcotráfico, tratando de que el Norte actúe en la reducción del consumo, el control del lavado de dinero y el contrabando de precursores químicos.

Los grandes problemas para los miembros del MONOAL planteados en la Cumbre de Cartagena:

a) Deuda externa. Entre los 113 países miembros se suma una deuda de aproximadamente 2 billones (millones de millones) de dólares 632. Los países africanos son los que soportan las mayores cargas del excesivo endeudamiento.

b) Los daños al medio ambiente por las pruebas nucleares.

c) La ampliación y democratización del Consejo de Seguridad de la ONU, con inclusión de representantes de las países en desarrollo. En la Asamblea General las miembros del MONOAL son mayoría (113 sobre 185 miembros en 1995), pero las decisiones de la Asamblea General no anulan ni ejercen presión sobre el Consejo de Seguridad.

d) El libre comercio con apertura de los mercados de los países industrializados a los productos del mundo en desarrollo.

e) Transferencia de ciencia y tecnología hacia el mundo en desarrollo.

Como en la mayoría de los casos, el contenido de los documentos de los países “Sur” constituyen más demandas hacia el “Norte”, que adopción de medidas conjuntas orientadas a aumentar la capacidad de desempeño, de negociación y la autoayuda y el desarrollo autosostenido.

Hay algunos países del “Sur” que actúan de manera tal de orientarse hacia un fortalecimiento de los lazos Sur-Sur. El gobierno brasileño, en el contexto sudamericano, ha propuesta la creación de un ALCSA (Area de Libre Comercio Sudamericano) como paso previo al ALCA (Area de Libre Comercio Americano) propuesto por EUA, para poder aumentar la capacidad de negociación; no obstante la reticencia de gobiernos como el argentino.

Sudáfrica, ahora con Mandela, ha constituido con otros países de la región, como Angola, Mozambique, Namibia, una “Comunidad de Desarrollo Sudafricana” que permitiría configurar un área regional maximizadora de la capacidad de desempeño y de inserción en el contexto mundial.

En la región asiática, el ASEAN (Area de Libre Comercio de Asia del Sudeste) 633 que incluye países como Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Vietnam, formando parte, el conjunto de la APEC, también es otro marco regional, que permitiría un mayor fortalecimiento de la capacidad de desempeño de determinados países del Sur. La agrupación está contemplando incluir a Birmania, Camboya y Laos en el corto plazo, constituyendo, desde el punto de vista de la población, un mercado superior a toda América Latina.

Habría que considerar también a economías independientes como las de China e India, que per se tienen una gran potencialidad.

Lo importante es que, no se transformen en polos aislados, sino que constituyan los punteros aglutinadores y direccionadores, como para que el “Sur”, dentro de su variedad, pueda hacer uso de su potencia conjunta, para modificar las pautas de relacionamiento mundial, orientándolas hacia un nuevo orden -económico, político y de seguridad- más justo y equitativo.

Las tendencias del contexto mundial, se reorientaron de la vieja principal era capitalismo vs comunismo, a una dicotomía entre la “globalización” y los “nacionalismos” -fragmentación- en un marco de conflicto y diferencias entre el “Norte” y el “Sur”. La globalidad tiende a uniformizar, a la vez que cada nación tiende a mantener su particularidad e individualidad 634; con bastante dificultad por cierto, dado el proceso de transnacionalización inexorable que se da.

¿Ahora la “soberanía” -redefinida- será en el marco de los “Estados-Región”? Las agrupaciones mencionadas más arriba, ¿se orientarán en este sentido? ¿Constituirán una forma de defensa frente al proceso de globalización?

¿UNIVERSALIZACION, FRAGMENTACION O REGIONALIZACION?

A partir de la caída del muro de Berlín -1989- y de la desintegración de la URSS -1991-, se observa a nivel mundial -no necesariamente como consecuencia de ello, sino transparentado o evidenciado por estos fenómenos- un proceso contradictorio de globalismo y fragmentación. La globalización no trae un sistema de valores propio. No fija puntos de referencia. Es sólo un hecho. La globalización trae consigo todas las “mezclas” que se dan a escala mundial, como resultado de las comunicaciones; por ello no están claros los valores.

No obstante, hay que destacar que aquellas culturas pertenecientes a países y/o regiones más influyentes, por diversos motivos, serán las que predominen por sobre el resto, poniendo su sello propio en este proceso de globalización 635.

Dada la estratificación mundial vigente, la globalización incide de manera diferente a cada uno de los miembros del sistema.

La “regionalización”, pese a que tiene objetivos concretos, puede ser una de las maneras de redefinir o proteger la identidad de los Estados-Nación de no ser “disueltos” en la gran marea de la globalización. En el mundo, actualmente, hay 72 procesos integrativos en marcha. El más completo de ellos es el de la Unión Europea (UE).

Las cosas ocurren en un espacio más amplio que el espacio nacional que, a la vez, permite que cada Estado se vea en el sistema mundial, a través de las referencias que le ofrece el proceso regional. En la mayoría de los casos -incluyendo a EUA que por primera vez en su historia se integra a un proceso como el NAFTA- la regionalización es una de las vías 636 de supervivencia en el mundo actual.

Pero además, los “bloques económicos dominantes” -hoy los que componen la “Tríada”- si bien aún no están completamente cerrados, tienen una lógica propia; y la pugna por establecer reglas -régimen- a la vez que la resultante de esta pugna entre las diferentes lógicas, será lo que predomine en el futuro orden. Los bloques menores, como los que se dan en América Latina, deberán seguir la lógica de los bloques mayores, o incluirse dentro de estos 637. Salvo que actúen de manera tal de fortalecerse e impedir ser penetrados y debilitados por los bloques mayores o algunos de sus actores. Este es el caso de EUA que pretende o incluir en el NAFTA a América Latina o crear un Area de Libre Comercio Americano (ALCA) -mandato acordado por todos los gobiernos 638 en la Cumbre de Presidentes de América en Miami, Diciembre de 1994- lo que generará una nueva forma institucionalizada de subordinación de la región, a cambio de la vieja forma a través del Sistema Interamericano -aunque haciendo uso de éste mediante la OEA a la que se le encargó que haga realidad el mandato de la Cumbre de Miami-, que se dedicó en los últimos 50 años a mantener gobiernos “funcionales” a los intereses de seguridad de EUA en el conflicto ideológico Este-Oeste, e intereses económicos de los ciudadanos o empresas norteamericanas que operan en la región -Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe de 1904 aún hoy vigente-; y hoy busca gobiernos “funcionales” a los intereses económicos y de rentabilidad de EUA y las transnacionales “aliadas” que operan a partir de su territorio 639.

Los bloques económicos, constituyen -o pueden constituir- un “espacio de orientación, un espacio de referencia para sus miembros -no estoy hablando del “continentalismo” que es otra cosa; aunque también puede constituir un espacio (reservado para EUA desde ya) de orientación frente a las otras posibles orientaciones generadas en Asia y la Unión Europea (UE)-, en un mundo carente de orden y en cambio dinámico.

Aunque esto puede estar más cerca de la idea que de los hechos. Las diferentes visiones que tienen el gobierno brasileño y el argentino respecto del MERCOSUR; la forma en que el gobierno argentino de Menem, plantea que hay una alternativa entre NAFTA y MERCOSUR, en vez de utilizar a este último como una alianza desde la cual poder maximizar su poder negociador frente al NAFTA y en el contexto mundial 640, o la actitud evasiva del gobierno argentino frente al brasileño, de crear un ALCSA (Area de Libre Comercio Sudamericana) y afirmativa para la creación de un ALCA (Area de Libre Comercio Americana) propuesta por EUA que, a su vez, consiguió darle el mandato a la Cumbre de Presidentes (Miami, Diciembre de 1994); muestra que la “orientación” del espacio regional -desde la región- se pierde, frente a la percepción de determinadas élites dirigentes que se inclinan más en la dirección de la dependencia indiscriminada, pensando que esto traerá “premios” (?), como inversiones masivas u otras ventajas, en vez de dedicarse a armar proyectos de país -aún considerando al país en el marco de una región- que lo lleven a una mayor autonomía en el largo plazo -aunque en el corto y mediano plazo deba transitar la dependencia para o hasta alcanzar su objetivo-, junto a socios con los que se comparten verdaderamente los problemas y los objetivos -modelo OPEP, más allá de sus éxitos y fracasos-.

La falta de inmediatez en los resultados, hace que la mayoría de los gobiernos -dirigencia política en general- no esté interesado en planear políticas, viviendo de una coyuntura que los mantenga en el poder, más que resolver problemas reales o proyectar a los países que gobiernan a mejores posiciones.

Hay que ver qué resulta del acuerdo de la Unión Europea (UE) con el MERCOSUR, el ingreso de Chile a esta agrupación subregional; y el acercamiento de Japón y los países asiáticos en general, a Chile y al MERCOSUR. La “Tríada” parece haber tomado como eje de referencia de sus intereses de expansión y reinserción mundial, a la región sudamericana.

EL NORTE QUIERE PROTEGERSE DEL SUBDESARROLLO

El “Sur” que era considerado como el hemisferio de las promesas, del desarrollo; empieza a considerarse como la zona de las amenazas 641.

Se está generando en el “Norte” una ideología de la separación 642, basada en el miedo. Mientras mayores sean las dificultades en el interior, la tendencia a empujarlas hacia fuera aumenta.

Los foros de solidaridad del “Sur”, como el de los No Alineados, continúan formalmente, pero carecen de efectividad real. El propio “Sur”, su dirigencia, se ha encargado de que se debiliten o de abandonarlos. Las disparidades económicas entre los países son enormes 643. 1955, con la unificación política del “Sur” a partir de la Conferencia de Bandung, quedó atrás. Ahora, la “unificación política” en el “Sur”, está predominantemente influida por la “ola liberal” imperante. No hay voluntad de la mayoría de los dirigentes del “Sur” para establecer foros de solidaridad. Muchos dirigentes aspiran a ser las “preferidas” de los gobiernos del “Norte” y de los inversores. Lo que hacen se orienta a lograr ventajas económicas, independientemente de las consecuencias sociales. Así como en el bipolarismo se endiosaba -en un bloque u otro- la ideología capitalista o la comunista, ahora se endiosa el liberalismo, el mercado, la rentabilidad y la empresa, retrocediéndose -en términos absolutos y relativos- en lo social.

Históricamente se ha vivido un modelo de la oposición de la identidad de una nación frente a la otra. Tras la desaparición de uno de los modelos, como el del comunismo soviético, nos encontramos aislados y con dificultad para escoger.

Tal vez, las nuevas líneas que intenta el MONOAL a partir de la Cumbre de Cartagena (Oct. 1995) permitan encontrar los elementos coligantes que, acompañados de algunas iniciativas -aunque débiles todavía- como la creación de un ALCSA propuesta por Brasil, la Comunidad de Desarrollo Sudafricana y la ASEAN; puedan llegar a constituir una plataforma de reinserción en el mundo y un poder suficiente como para intervenir, por lo menos, en la reformulación del régimen mundial.

DE MISTER “X” A MISTER “H”

George F. Kennan, publicaba en la Revista Foreign Affairs, en 1947, bajo el seudónimo de Mister. “X”, su tesis sobre la “contención al comunismo” 644. Para él, frente al comunismo soviético la única vía era su contención, lo que dio lugar a una política y una doctrina en ese sentido por parte del presidente Truman a partir de 1947 y al inicio de la guerra fría, mediante una carrera armamentista, que se basó en la tesis de la “destrucción mutua” 645.

Gracias a esa cosmovisión, el mundo vivió 50 años pendiente de la carrera armamentista y la pugna por la supremacía entre las dos cabezas de bloque, debiendo postergar cualquier política o economía que pudiera ser vista por estas, como peligrosa para sus intereses de seguridad o económicos.

Hoy aparece el señor Samuel Huntington -Director del Instituto Olin de Estudios Estratégicos de la Universidad de Harvard-, quien hace uso de la misma publicación -Foreign Affairs-, para presentar una nueva tesis divisionista; esta vez referida al “conflicto entre civilizaciones”.

Pareciera que la imaginación de ciertos académicos norteamericanos se agota en el enfrentamiento entre supuestos “bienes” y supuestos “males” 646; frente a los que EUA se arma “caballero defensor de la democracia y la civilización”.

Lo mismo decían los ex presidentes Teodoro Roosevelt y Wilson para justificar su intervencionismo. En el primer caso, consideraba que EUA tenía un rol como “Nación Civilizada”, debiendo ejercer un “poder de policía internacional” 647. En el segundo caso, Wilson procuraba una “comunidad internacional organizada” que, haciendo uso de “la fuerza organizada” logre el imperio de la ley e imponga la democracia 648. Wilson era liberal; pero un liberal muy particular, dada su vocación intervencionista.

Arnold Toynbee, en su Estudio de la Historia, habla de 21 civilizaciones importantes; hoy existen sólo 6 de aquellas. Seguramente fruto de la desaparición debido al atraso o por la absorción por otras civilizaciones. El proceso civilizatorio y diferencial es algo tan natural como las diferencias culturales. Razonar sobre ello en términos de enfrentamiento sin posibilidades de coexistencia o de mutua retroalimentación 649, es una visión interesada de la historia y del presente. Llamar la atención sobre determinadas civilizaciones, considerándolas el origen de los males o como las salvadoras, sigue siendo una visión interesada.

Lo grave es que ya, en países como la Argentina, han aparecido quienes, acogiéndose a la tesis de Huntington, hablan de que el país se encuentra en la “frontera”, pero del “lado bueno”, en el choque entre civilizaciones y por lo tanto, supuestamente, se “salvarían”. Este tipo de visiones absurdas y pseudo-científicas, favorecen el conflicto y la represión, en vez de adoptar perspectivas creativas.

La hipótesis de Huntington es que: “la fuente fundamental del conflicto.. no será básicamente ideológica o económica. Las grandes divisiones de la humanidad, así como las fuentes dominantes de conflicto serán culturales. Los Estados-Nación seguirán siendo los actores más poderosos en los asuntos mundiales, pero los principales conflictos de la política mundial ocurrirán entre naciones y grupos de civilizaciones diferentes. El choque de las civilizaciones dominará la política mundial. Las líneas de falla entre las civilizaciones serán las líneas de batalla del futuro.”

Para sostener su hipótesis, divide la historia del Estado-Nación moderno 650 en varias etapas, entre las que considera:

1. Desde el surgimiento del sistema internacional moderno a partir de la Paz de Westfalia -1648-, durante un siglo y medio los conflictos del mundo occidental ocurrieron mayormente entre príncipes, emperadores, monarcas absolutos y monarcas constitucionales que intentaban expandir sus burocracias, sus ejércitos, su fuerza económica mercantil y, por sobre todo, el territorio que gobernaban. En el proceso crearon Estados-Nación.

2. A partir de la revolución francesa, las líneas principales de conflicto fueron más entre naciones que entre príncipes. Este modelo duró hasta la 1ra G.M.

3. Como resultado de la revolución rusa y de la reacción contra ella, el conflicto de las naciones cedió al conflicto de las ideologías.

4. Con el fin de la guerra fría, la política internacional se corre de su fase occidental (?) 651 y su pieza central se convierte en la interacción (?) entre occidente y las civilizaciones no occidentales y entre las civilizaciones no occidentales mismas (?) 652.

En la política de las civilizaciones, los pueblos y los gobiernos de las civilizaciones no occidentales no siguen siendo objetos de historia como blancos del colonialismo occidental, sino que se unen a occidente como actores y forjadores de la historia 653.

Agrega que, durante la guerra fría, el mundo estuvo dividido en Primero, Segundo y Tercer Mundo, atendiendo a consideraciones económicas 654. Para Huntington ahora es más significativo agrupar a los países, no en términos de sus sistemas políticos o económicos o en términos de su nivel de desarrollo, sino más bien en términos de su cultura y civilización.

Al ser el mundo “más pequeño”, debido al desarrollo de las comunicaciones, las diferencias son más evidentes y están más expuestas.

Como occidente -vertiente europea y vertiente norteamericana según Huntington- se encuentra en la “cumbre de su poder”, se enfrenta a “no occidentes” que -a criterio de Huntington- cada vez más tienen el deseo, la voluntad y los recursos para forjar el mundo en formas no occidentales 655.

Occidente, como lo llama Huntington, puede ser que esté en la cumbre del poder, pero no en su mejor momento social y cultural. Si lo que pretende es mantener el predominio, sea en su vertiente norteamericana, con 40 millones de pobres -según cifras oficiales-, 3 millones de homeless, un alto grado de corrupción -Watergate, Whitegate, etc.-, un alto índice de drogadicción, problemas de seguridad personal en las principales ciudades, conflictos sociales -caso Los Angeles y Miami-, de la misma manera que en su vertiente europea, donde el desempleo promedio está en el orden del 11%, con problemas de drogadicción y situaciones sociales de todo orden; realmente muestra una falta de visión de los problemas propios y las capacidades.

Lo que debe hacerse, -según Huntington- es promocionar (?) los valores occidentales de democracia y liberalismo -modelo Theodoro Roosevelt y Wilson- como valores universales (?) 656, para mantener su predominio militar y para adelantar sus intereses económicos; lo que provoca respuestas contrarias de otras civilizaciones 657. Cada vez más debilitados, por la falta de coherencia ideológica -como si el liberalismo no fuera una ideología- para formar coaliciones, los gobiernos y los grupos intentarán conseguir el apoyo apelando a la religión común y la identidad de civilización 658.

Huntington parece olvidarse que todo proceso de dominación, sea imperial o colonial, actúa como un péndulo. Cuando “va”, domina, cuando “vuelve” reacciona.

Sin embargo, al finalizar su trabajo, pareciera reflexionar de manera más coherente, asegurando que, en el futuro, no habrá una civilización universal, sino un mundo de diferentes civilizaciones, cada una de las cuales tendrá que aprender a coexistir con las otras.

Debería tenerse en cuenta que, el peso de un pensador prestigioso, de un instituto prestigioso e incluso las ideas o políticas que surgen o son emanadas desde un país con peso en el contexto mundial, tienen influencia decisiva sobre los acontecimientos globales, e incluso, sobre el futuro orden mundial. Sería importante que predominaran pensamientos más creativos ya que, con los criterios vigentes, se está apostando al juego del dominio mundial -la civilización más fuerte sobre las más débiles (?)- y no al juego de la paz y el orden.

¿QUE SE ENTIENDE POR SEGURIDAD?

Los conflictos actualmente, nada tienen que ver con la problemática entre los actores polares, por pugnas ideológicas. No representan el “traslado” de la “pugna” entre actores polares a la periferia, como ocurría durante el sistema bipolar: Corea, Vietnam, las dos Alemanias, el Cuerno de Africa, Cuba, región sudafricana, etc.; o a la lucha entre civilizaciones; sino situaciones pendientes, latentes y postergadas, pero “sofocadas” por la conflictiva principal entre las dos superpotencias y por su conducta imperial y colonial; que terminó “destapándose” como resultado de la finalización del sistema bipolar. Hablo de conflictos como el de Yugoslavia, Chechenia, u otros en la región africana, que tienen que ver con situaciones étnicas, de nacionalidades o religiosas. La guerra del Golfo, obedeció más al interés de mantener un control sobre una zona petrolera estratégica mundial por parte de EUA que a la vieja conflictiva Este-Oeste. Por otra parte, aparecen situaciones conflictivas como resultado de los cambios vigentes, como los problemas sociales en general, pobreza, desempleo, etc. y las migraciones de todo orden. El narcotráfico y el lavado de dinero, en realidad es un problema espurio del capitalismo.

Hoy, a diferencia de la época de la guerra fría, en el marco del sistema bipolar, la principal preocupación para EUA es México y el Caribe -migraciones de “espaldas mojadas” y balseros-. Para Europa, es el Magreb, Turquía o Europa del Este -migraciones y conflictos bélicos cercanos-; para Rusia los países del Asia Central, por motivos similares.

De acuerdo con la nueva situación geopolítica, la gente se clasifica de acuerdo con su grado de proximidad y problemática. Es decir, que aquellos que están lejos de los centros de poder, pesan menos que aquellos que están más cerca. Hoy, incluso Africa del “Sur” no importa tanto. Entre los que están lejos, hay los que les va bien y los que no. Chile en ese sentido se “porta” muy bien.

Lo que pasa en Sudán no es importante, sí lo que pasa en Argelia, ya que es uno de los países que puede traer consecuencias migratorias importantes para Europa Occidental. Por ello en el inconsciente de los dirigentes del “Norte”, la idea es estabilizar a los “Estados tapones” 659. Si la estabilidad es compatible con la democracia, entonces todo bien, sino, mala suerte. Por eso vemos hoy que en Argelia, un régimen duro, sea militar o islamita, si impide el flujo de los refugiados, será ayudado. En México la gente quiso mantener una ficción democrática. Es el prototipo de un país “tapón”, con los Chiapas de un lado y el TLC (o NAFTA) del otro. Forma parte del conjunto económico norteamericano, pero al mismo tiempo está humanamente afuera -Iniciativa 187 del gobierno de California, que se está “federalizando”-. Turquía es otro ejemplo de Estado “tapón” con una democracia al menos de fachada y lazos privilegiados en el “Norte”.

¿Cuál es la actitud de los países del “Sur” frente a esta situación? Nadie se arroga la representación de los países del “Sur”. En las negociaciones del GATT la gran mayoría de los países del “Sur” fueron divididos o tratando de sacar provecho cada uno por su lado. Una unión del “Sur” es muy difícil, muy complicada. Frente al G7 es aún más difícil, ya que el peso político del “Sur” es muy débil, debido a la falta de solidaridad “horizontal” y al mayoritario “servilismo vertical”, sin descontar la falta de “proyecto” frente a las nuevas tendencias mundiales.

Otros países, como los viejos líderes de la Conferencia de Bandung (1955) perdieron esa condición. India tiene muchísimos problemas; Indonesia -miembro de la OPEP y Nic- no es una potencia política, a la vez que fue “absorbida” por el Foro para la Cooperación Económica entre países del Asia y el Pacífico (APEC); y Yugoslavia está en proceso de desintegración. El “Sur” no existe como realidad política o como “alianza” que pueda actuar frente al “Norte”. No hay proyección porque no hay proyecto.

¿Aparecerán nuevos líderes del MONOAL con nuevas propuestas de “direccionalidad”? ¿La emergencia de liderazgos regionales, al estilo de Brasil con su propuesta de un ALCSA, Sudáfrica y la Comunidad de Desarrollo Sudafricana y el ASEAN, generará proyectos adecuados como para poder modificar la inserción de los países del “Sur”, más allá de su heterogeneidad?

Existen muchos peligros que se observan desde el “Norte” 660, y amenazas desde el “Sur”. ¿Qué pasará con Panamá cuando el Canal pase a manos de ese país o con Hong Kong cuando pase a manos chinas? ¿Cómo se resolverán los problemas sociales en general que se viven y aumentan día a día en el “Sur”?

Frente a los problemas actuales, cada potencia ejercerá su presencia en su zona de influencia. La ONU, carece -y careció desde siempre- de capacidad para contribuir a la resolución de los problemas del “Sur”. Salvo que no sólo se piense en “retocar” el Consejo de Seguridad y se centre su acción en el ECOSOC (Consejo Económico y Social) que sí contemplaría los verdaderos problemas actuales -y su proyección- que nada tienen que ver con la guerra fría. No obstante ello, no existe voluntad política ni en el “Norte” ni en el “Sur” para este tipo de orientación o funciones de ese organismo internacional u otros.

¿LA GUERRA FRIA AUN NO TERMINA?

Si tuviéramos que observar los acontecimientos desde el punto de vista de EUA, en lo que hace a la finalización del sistema bipolar y a las tendencias mundiales, creo que la “inercia” -”espejismo” de continuidad de la guerra fría- en la forma de observar los hechos, predominaría como instrumento, frente a las novedades de cambios estructurales.

Esto no sólo ocurre con los analistas norteamericanos, sino también con otros analistas -con visiones bastante poco científicas y sí muy interesadas- en distintos países de la “periferia”, que todavía ven al mundo con la “óptica” de la guerra fría.

Las grandes críticas que se le hacen al gobierno norteamericano de Clinton, especialmente a su política exterior, por parte de sectores conservadores, muestran que el pensamiento “militarizado” de las relaciones internacionales, constituye la forma de ver la realidad; lo que es de por sí, no sólo una óptica, sino también una postura filosófica que considera que: el mundo, como toda sociedad, está dividido entre “buenos” y “malos”, y hay que luchar para erradicar a los malos 661. Pareciera que unos tienen la “naturaleza humana” buena y otros mala, en vez de pensar en términos de “convivencia razonable en el marco del conflicto y de la cooperación” como una de las características naturales de las sociedades, independientemente de las épocas.

El conflicto principal desde la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS no tiene que ver con el “eje” estratégico-militar, sino con el eje económico. Pese a que existen actualmente más conflictos de carácter militar que durante toda la guerra fría, el futuro orden mundial no va a ser decidido en el “eje” estratégico-militar, sino en el económico 662. La “guerra comercial” que hay entre EUA y Japón, que se da en distintas áreas, una de ellas, la industria automotriz, explica, en cierta medida, lo que quiero significar.

¿QUIEN DICTARA LAS REGLAS DEL JUEGO?

La resultante de este conflicto -no sólo en la industria automotriz o entre empresas aéreas, o en propiedad intelectual, sino en todos los segmentos del eje económico- mostrará quién/es, en definitiva, dictará/n las “reglas” del juego durante el siglo XXI. En realidad se trata de un conflicto entre actores privados transnacionales, en el que las empresas automotrices -entre otras empresas- constituyen, por el momento, uno de los actores relevantes; apoyados -debido a una alianza no escrita y existente desde hace decenios- por los gobiernos, que aportan el marco institucional adecuado.

¿Serán Estados o actores privados, o una mezcla de ambos los que generen las reglas del juego en el futuro “régimen” mundial?

Hoy, no son los Estados industrializados los que movilizan la economía. Sólo se hacen cargo del marco institucional adecuado -en lo que hace a lo jurídico, económico, político e incluso militar-, para que los verdaderos factores de los procesos y los productos que son las empresas privadas, bancos, fondos de capital o mercados de capital, operen. Estos eligen determinados Estados para operar desde sus territorios, en los que ubican sus casas matrices -en el caso de empresas y bancos-, recibiendo, a su vez, protección; enviando, por otra parte, subsidiarias a otros Estados que reúnan ciertos requisitos básicos -Estados considerados “elegibles”-.

En términos de competitividad, hoy Japón tiene un peso económico mundial, que se acerca al de EUA; peso en el que la fortaleza del yen juega un papel importante 663. EUA por su parte, está pasando de un sistema manufacturero a una economía basada en la información, reconvirtiéndose para poder ser competitivo.

ESCENARIOS HACIA EL 2000

MEGATEMAS

Los principales temas y problemas que han quedado transparentados con la finalización del bipolarismo o que emergen como resultado de esto, tienen que ver con:

1) Se da un proceso de globalización en el relacionamiento, como resultante, especialmente, del desarrollo de las comunicaciones y de la informática 664 que ha quedado evidenciado por la desaparición de uno de los dos polos que manejaban las relaciones mundiales en compartimentos estancos y la emergencia de un mundo transnacionalizado. En el otro extremo y, paradójicamente, se da un proceso de fragmentación, del que la situación más espectacular ha sido la desintegración de la URSS 665; pero que también es vivido en el caso de Yugoslavia y puede darse en gran cantidad de Estados africanos, que fueron creados artificialmente por las potencias coloniales europeas en el siglo XIX, sin respetar las etnias ni las tribus, por lo que, si éstas tienden a reintegrarse, puede darse una proceso de disolución de los Estados con consecuencias impredecibles.

También provoca fragmentación, la imposibilidad del sistema político de manejar al Estado en su totalidad, por encontrarse actores transnacionales manejando regiones o áreas del mismo. Caso Colombia, con el narcotráfico; caso Perú con Sendero Luminoso; México dividido entre Chiapas y el TLC (o NAFTA por sus siglas en inglés), son algunos ejemplos. Otra forma de fragmentación relacionada con el proceso de globalización, es el de los estados provinciales que se vinculan de manera directa con el mundo, más allá del Estado nacional.

Entre medio, se observa una tendencia a la regionalización, fundamentalmente orientada a protegerse de la pérdida de identidad que genera la globalización.

Frente al proceso de globalización, en el que existe el peligro de pérdida de identidad -cultural, política, económica, etc.-, a la vez que se “subrayan” las diferencias, la forma de protegerse podría ser mediante la creación del Estado-región 666. No como el caso del MERCOSUR, que en nada se parece a esta figura y cuyo propósito, es evidente, no es proteger al Estado ni maximizar su capacidad de desempeño ni el de la región, sino favorecer al sector privado transnacional, especialmente el automotriz; sino como el caso de la Unión Europea (UE).

El regionalismo, no es un índice de la globalización, sino una forma de protección frente a ella.

Pero, en el marco de la globalización, el superdesarrollo tecnológico, especialmente informático 667 y de las comunicaciones, con un alto índice de incidencia en la futura configuración y comportamiento de las relaciones mundiales, muestra una de las caras de la moneda, mientras que en la otra, está la pobreza y la miseria.

2) Un proceso de reestructuración del Estado provocado por diversos motivos.

Al ser los sistemas políticos, variable dependiente de las características del orden mundial, los Estados deben acomodarse a los cambios vigentes. Esta vez, no es la seguridad -provocada por el conflicto Este-Oeste- sino la rentabilidad el valor más preciado; por lo que los Estados no deben “emblocarse” privilegiando su intervención en aras de la seguridad, sino minimizarse, desregularse y generar pautas favorables al funcionamiento y los intereses del sector privado, productor, inversor y comercializador 668. No cabe duda que, en este caso, es el sector privado el principal interesado en la disminución del rol del Estado 669 y el principal generador de la “reforma del Estado” en, prácticamente, todo el mundo.

Además, hay otros actores transnacionales, como el narcotráfico, generador también de “lavado de dinero”, que manejan al Estado, paralelamente con el sistema político, al punto de llevar a estos últimos a procesos de descomposición y vigencia formal. El caso de Colombia es ejemplificador, aunque no necesariamente el único. Brasil está sufriendo un proceso alarmante de descomposición y de desintegración del poder del Estado, debido al narcotráfico, que se “ocupa” más de los problemas sociales que viven las “favelas” -donde habita el 40% de la población- que el propio gobierno nacional o estadual; por lo que obtiene apoyo de los “favelados” y le genera reglas al gobierno 670.

Existen otros motivos adicionales por los que el Estado y sus sistemas políticos sufren cambios. También las naciones, disconformes con los Estados que, en vez de satisfacerlas en sus objetivos y necesidades, conforme al pacto social 671, ahora roto y sin vigencia, las ha oprimido o abandona su rol específico en materia de protección, seguridad, educación, salud, justicia, bienestar social; por ello, toman en sus manos su propio destino, “destruyendo” a los Estados -modelo desintegración de la URSS, caso Yugoslavia, y otros-, o sin destruirlos, pero utilizando mecanismos de fuerza, como el caso de México con Chiapas -u otros que están en ebullición en varios países latinoamericanos y del resto del mundo industrializado y del “Sur”-; o recurriendo o conformando actores transnacionales como las ONG’s para obtener satisfacción en diferentes áreas -derechos humanos, defensa de los intereses de la mujer, reacción frente al caso de las explosiones francesas en el Atolón de Mururoa; etc.-.

Otro factor de “destrucción” del Estado es la corrupción y los gobiernos mediocres emergentes de sociedades “mediocrizadas”. No existe peor corrupción que la mediocridad utilizada como instrumento de manejo y dirección de una sociedad. Gobiernos que están de espaldas con la realidad y con las naciones, a las que sólo utilizan para ser electos y mantenerse encaramados en el poder, pero a las que no satisfacen en sus necesidades y objetivos 672, culpando de ello a la realidad y al desarrollo tecnológico o a la supuesta ineficiencia de gobiernos anteriores. El “pacto social” generador del Estado-Nación -moderno 673-, carece de vigencia y las cosas no se están orientando, al menos en el corto plazo, a la conformación de uno nuevo.

También la corrupción está relacionada con vínculos con el narcotráfico y el “lavado de narcodólares”, como las acusaciones que han recibido los gobiernos de Colombia y de Bolivia 674.

Las metodologías y formas de corrupción son diversas, y la “creatividad” de los diferentes gobiernos y entornos de gobierno prolifera.

3) Un creciente proceso de transnacionalización en las relaciones, a tal punto que hoy, los vínculos Estado a Estado y gobierno a gobierno, ya no son ni exclusivos ni los más importantes, a la vez que las reglas -régimen- que constituirán el futuro orden mundial, comienzan a desarrollarse a partir de un proceso de “polarización” en el que intervienen de manera preeminente actores transnacionales, sean "con fines de lucro", como: empresas, banca, fondos de capital, o "sin fines de lucro" como ONG’s o OSC.

Dentro de esta transnacionalización, hay actores como el narcotráfico -capitalistas espurios-, que no sólo busca controlar mercados y lograr una alta rentabilidad -posiblemente la más alta de todos los procesos económicos vigentes-, sino también, manipular el flujo financiero y las inversiones a través del “lavado de dinero” y manejar, incluso, gobiernos y procesos económicos.

Otros actores transnacionales, como las empresas y los bancos, tienden a crecer en tamaño, gracias a “megafusiones”, que en el año 1995, a nivel mundial, superó la cifra de los 650 mil millones de dólares, incluyendo a la banca, las comunicaciones, el entretenimiento y las empresas farmacéuticas 675.

4) Los derechos humanos cobran una relevancia significativa, no tanto como resultado de una actividad al interior de los Estados y gobiernos -en muchos casos es a pesar de ellos-, sino como consecuencia de la creciente presencia de actores transnacionales como las ONG’s, que se han hecho cargo de lo que los gobiernos han provocado, dejado de lado, abandonado o desestimado.

Por otra parte, el lema de los derechos humanos, también es utilizado como instrumento, por algunos gobiernos, para negociar internacionalmente, como el gobierno norteamericano con el chino y otros países del Asia, para establecer ciertas pautas de relacionamiento comercial o con el gobierno cubano como prerequisito para levantar el bloqueo y el embargo. Este es el equivalente a la política de Wilson de “imponer la democracia, incluso a la fuerza”.

Asimismo, los problemas sociales, el desempleo y las situaciones conexas deberán resolverse desde la perspectiva de los derechos humanos y el derecho de los pueblos, ya que el creciente “economicismo” por parte de los gobiernos, que tienden a satisfacer a empresas por sobre las personas, ha hecho que esto se transforme en un problema insolucionable, salvo por el “mercado” gran dios de la política -ideología- actual 676.

5) Aunque el conflicto Este-Oeste haya desaparecido con la finalización del bipolarismo, el conflicto Norte-Sur continúa y se agrava.

Ahora salen nuevos pensadores de esta problemática que auguran una “lucha entre civilizaciones” como forma en que se diriman los problemas entre el Norte industrializado y civilizado -civilización occidental con sus vertientes europea y norteamericana- y el Sur subdesarrollado y bárbaro 677.

Además, los problemas en el Sur, emergentes de la finalización del sistema bipolar, que se encontraban latentes en la mayoría de los casos, pero suspendidos o comprimidos por el conflicto principal entre las dos superpotencias dominantes; reflejan situaciones basadas en nacionalismos étnico-religiosos y fragmentación de Estados, como resultante de la opresión colonial vigente desde el siglo XIX y la falta de atención que los Estados