El Orden Mundial del Siglo XXI

 

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Capítulo III

EL PODER

TEORIA Y REALIDAD DEL PODER

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

PODER Y DESARROLLO TEORICO

La teoría está, por naturaleza, en contra del poder 89.

El orden es generado por los “representativos”, que dentro del marco internacional son los actores que tienen más poder y pueden decidir cuales serán las reglas que predominarán -resultante del acuerdo y/o la pugna con otros poderosos y limitados por la resistencia de los hegemonizados/bles-. De esta manera, terminan generando el orden en nombre de todos los miembros del sistema internacional, y terminan siendo implícitamente autorizados a reprimir 90.

La “reforma” del orden, es planteada por quiénes están disconformes con el estado de cosas, y para ser alcanzada requiere, o de un contrapoder suficiente 91, o cuestionar el poder y la jerarquía vigente, deslegitimándolo 92.

La sanción o represión es “legitimada” por la capacidad “implícita” de reprimir, por ser generador de orden 93.

LA ETICA DEL PODER

No se puede hacer una división ética de lo que es el poder. Sí de la forma y el objetivo para el que uno lo aplica 94. La “ética política”, a diferencia de la ética como moral, mide las consecuencias -positivas o negativas- de los actos para el grupo representado, más que el bien común de la totalidad.

Actuar en función de principios universales según su consideración abstracta, sin atender a los intereses de la Nación, y aún, descuidando las consecuencias para la misma, puede ser bueno desde el punto de vista de la ética como moral -ya que se actúa según los principios morales-, pero malo desde el punto de vista de la ética política. Esto no significa dejar de lado la moral en la política; sino atender o no perder de vista los intereses 95.

El poder sirve tanto como instrumento para lograr objetivos como para reprimir o imponer conductas. También puede ser un instrumento de censura o de rechazo frente a lo que se considere “transgresión” 96. Por último se puede pensar en el poder como el instrumento para la enunciación de la ley, como discurso de lo prohibido 97.

Se presume que el “derecho” es la forma de coartar el poder. No obstante ello, requiere de poder para cumplir con su finalidad; sea esta la celebración de un acuerdo, la exigencia de cumplimiento de este acuerdo u otra norma, o la aplicación de sanciones por el incumplimiento 98.

Esto significa que el “derecho”, como el “poder” no implican sólo algo “negativo”, como aplicación de sanciones o represión. También implica algo “positivo”, como acuerdos, logro de objetivos de mayor equilibrio social o político, de mayor justicia, etc.

No existen relaciones de poder sin resistencia 99.

Si la resistencia supera el marco previsible, entonces estamos frente a un proceso de “polarización” del sistema -mundial para el caso que nos ocupa-. Esto es lo que se observa en lo que denomino “transición intersistémica” 100: no hay un sistema estable vigente, ya que el anterior se encuentra en decadencia o ha desaparecido como tal, y no existe nuevo sistema, ya que la estructura 101 que lo sostiene aún no existe, está en proceso de configuración, a través de lo que denomino “polarización” 102.

Si la resistencia se encuentra dentro del marco previsible; lo que significa que se respetan los “parámetros de cambio” para ese tipo de sistema 103, entonces nos encontramos frente al intento de reforma del sistema por parte de aquellos que se encuentran disconformes con el status que detentan.

Al hablar de “intento de reforma” del sistema, hago referencia a lo que se podría denominar “tendencias autonomizantes” o la búsqueda -en términos relativos-, de alcanzar una mayor autonomía de desempeño. Esto no significa que se logre tal autonomía, sino que se realiza el intento, alcanzando el éxito -en el corto, mediano o largo plazo, sujeto al tipo de metodología utilizada- dependiendo del grado de “viabilidad”, o capacidad de acción -individual o mediante alianzas- 104.

LA LUCHA POR EL PODER

Cuando la lucha por el poder se centra en el eje estratégico-militar, es porque la variable ideológica tiene preponderancia, haciendo que esta lucha se vuelva total, en el sentido de no dar lugar a una “coexistencia”, sino a la existencia -preeminencia- de uno u otro, pero nunca de los actores en pugna juntos. A su vez, las relaciones de los actores polares con los miembros de sus ámbitos hegemónicos son de muy baja permisividad a las conductas independientes, ya que no quieren dejar posibilidad de que el otro polo pueda encontrar un punto débil por el cual introducirse y avanzar para sacar ventaja.

El problema con este tipo de sistema en lo que hace a la relación polo-polo, es que la pugna no permite una victoria militar decisiva de un polo sobre el otro, particularmente por las características de la confrontación nuclear. Por lo que se definirá en el terreno económico 105, tal como ocurrió entre 1985/89/91.

En cambio, cuando la lucha por el poder se centra en el eje económico, la variable ideológica pierde prioridad, y la pugna entre los actores polares admite la “coexistencia competitiva”. Además, las relación de los actores polares con los miembros de sus ámbitos hegemónicos está orientada a mantener y/o maximizar sus ventajas económicas, sin controles ideológicos cerrados que impidan las relaciones en “diagonal” 106.

El poder sobre los miembros hegemonizados se ejerce, fundamentalmente, a través del control de la exportación de productos, de los mercados -como espacios o a partir de la acumulación de stocks-, de los precios, de las inversiones, de los créditos, la asistencia económica, de su endeudamiento, etc. 107.

La asistencia económica, por supuesto, trata de hacerse en forma directa, canalizando en los organismos internacionales el mínimo indispensable para la ayuda formal. De esta manera, se aseguran un control real sobre los países que reciben la ayuda 108.

En muchos casos, la ayuda otorgada a los países periféricos, fue recibida por la élite funcional a los intereses de EUA o la URSS y considerada como “reaccionaria” por la mayoría de la población; razón por la cual, generalmente se necesitó una alta represión para que pudieran gobernar. Esto dio lugar también a un alto índice de corrupción escudado en el poder 109.

Esta disfuncionalidad impidió que se implementaran proyectos autonómicos, ya que las propias élites no estaban interesadas en ello. Adoptaron un discurso autonómico, tanto local, como en los foros internacionales, pero mantuvieron conductas dependientes.

En contraste, la trasferencia masiva de fondos a determinados países del “Tercer Mundo” a partir del “impacto” OPEP, le ha quitado control y espacio de poder al mundo industrializado sobre el mundo subdesarrollado. El problema es que esta transferencia no significó el inicio de un nuevo proyecto de inserción internacional de estos países, sino que fue prácticamente “dilapidado” debido a la corrupción y a una pésima visión de la élite dirigente.

Actualmente, la asistencia favorece más al mercado y las ONG’s, que al Estado.

En general, las relaciones mundiales se orientan principalmente hacia el sector privado. Los actores transnacionales generan “potencia” y también “direccionalidad” en el sistema, buscando establecer reglas de funcionamiento que les convenga, por sobre los Estados.

El “cerebro” que los países han armado en sus aparatos públicos, para generar un desarrollo científico y tecnológico, se está privatizando crecientemente en la mayoría de los países, siendo absorbido por consultoras, centros de investigaciones, fundaciones, ONG’s, etc.

La “etapa privada” va a mayor velocidad que la pública, en este proceso de transformaciones mundiales.

LA MECANICA DEL PODER

Cuando uno habla en términos de “mecánica”, lo hace atendiendo a la manera en que quienes utilizan el poder, manejan los principios de aplicación para obtener beneficios según criterios de “verdad” imperantes, que los propios aplicadores desarrollan, con el fin de “convencer” a los que son pasivos de poder, que es el costo que pagan por posibles perjuicios mayores que recibirían; trayendo como consecuencia que esa mecánica, busca anular -y anula en la mayoría de los casos- toda conducta de resistencia, y posterga -o destruye toda posibilidad- los procesos que pueden llevar a una mayor autonomía.

En el conflicto Este-Oeste, los criterios de verdad operaron “horizontalmente” -en el “tope” del sistema- mediante acusaciones de “totalitarismo” por parte de EUA para calificar al comunismo soviético, o de “clasismo” o “dominación de clases” por parte de los soviéticos para calificar al capitalismo occidental 110.

Entretanto, se han utilizado “verticalmente”, con el objeto de mantener un status quo frente a aquellos miembros al interior de cada bloque, que manifestaron un estado de disconformidad y procuraron resistirse. Inmediatamente son acusados de subvertir el orden y de poner en peligro la seguridad del bloque, operando todos los mecanismos correctores disponibles y las convocatorias a “reuniones de consulta” 111 con otros Estados, con el objeto de legitimar la intimación y la intervención correctiva.

Lo importante es que, cualquiera sea la forma bajo la que se represente, siempre hay una forma de “dominación”, de ejercicio de poder con el objeto de mantener el dominio sobre un grupo o una región, a fin de sacar ventajas o superar al opositor (mecánica de la lucha Este-Oeste en el sistema bipolar o de competencia por el control de espacios geo-económicos, de mercados, áreas de inversión, procesos industriales, etc., en un sistema multipolar).

La “mecánica” tiene que ver con el intervencionismo directo o indirecto; la utilización de la ayuda económica; el favorecer golpes de Estado para tener y mantener gobiernos funcionales, o gobiernos civiles dictatoriales que son funcionales a los intereses hegemónicos; el control de mercados; el control sobre los flujos financieros; el control sobre el desarrollo y/o la transferencia tecnológica, especialmente en áreas estratégicas; etc.

En el caso de un sistema bipolar, opera haciendo uso del factor central de “medición” de las conductas “amigo-enemigo” que es la ideología: estás conmigo o estás contra mí.

Cuando se habla en términos de ideología se está o de un lado o del otro, pero no se piensa en el “costo” que se paga por subordinarse a quien maneja esa ideología, sino en el “beneficio” que el dominante nos otorga por “protegernos” de caer en las “garras” del oponente.

La mecánica en un sistema multipolar, responde al mismo criterio, pero a factores diferentes de “medición” de las conductas.

En el marco de relacionamiento “interpolar” -”horizontal”- los vínculos son de “amigo-adversario”. No se pone en tela de juicio la existencia del otro, sino que se compite para sacar el máximo beneficio impidiendo que el otro logre lo mismo.

En el marco del relacionamiento “vertical” polo-miembros hegemonizados o hegemonizables, al no operar la variable ideológica como factor “catalisador” del sistema de relaciones -tal como ocurre en un sistema bipolar-, ya que esta es secundaria 112, los factores de “medición” de las conductas tienen que ver con el grado de funcionalidad a aquellos elementos que generan poder, en el terreno político-económico, que es donde fundamentalmente operan este tipo de sistemas 113: flujos financieros, sean inversiones (productivas o especulativas) o deuda; mercados; producción y procesos industriales; control de patentes y marcas; etc.; y desde ya, cómo operará el sistema político para que sea “funcional” a estos criterios 114. Este último aspecto también es importante en un sistema bipolar, en el que la variable ideológica es central, ya que -en todos los casos- el sistema político debe ser funcional a la ideología -mundial o al interior del bloque- imperante.

Nadie aceptaría subordinarse conscientemente a un proceso que favorece el dominio, si no creyera que es el costo que se paga por el beneficio de no caer en algo peor, en el entendimiento de que existen sólo esas alternativas, por lo que se está escogiendo la “menos mala”, ya que en ese escenario, bajo ese panorama, no es posible adoptar conductas “independientes”, porque la estructura del sistema así lo establece y lo estableció desde el momento de la “configuración” (de poder) del sistema.

Por ello las potencias hegemónicas están “atentas” al tipo de gobierno que hay o se elige en cada país miembro de sus ámbitos hegemónicos/zables, a los efectos de que el equilibrio de su bloque no se desestabilice. Cuando se detecta un régimen adverso 115 hay mecanismos directos, a través de reuniones de consulta, o mediante organismos de seguridad creados al efecto, como la OEA, el TIAR, la OTAN, el Pacto se Varsovia, entre otros, para actuar con celeridad y “estirpar” al régimen nocivo, o “aislarlo” del resto para transformarlo en inocuo.

Lo que hace que el poder se sostenga, que sea “aceptable”, en última instancia, es a través de su “discurso” 116.

Ese discurso tiene que ver con el régimen 117 de “verdad” que impera en la sociedad: los tipos de discurso que acoge y que hace funcionar como verdaderos y falsos, el modo como se sancionan unos y otros, las técnicas y procedimientos que están valorizados para la obtención de la verdad, el estatuto de quiénes están a cargo de decir lo que funciona como verdadero 118.

La “verdad” está caracterizada por cinco rasgos históricamente importantes 119:

1) La verdad está centrada sobre la forma del discurso científico -su vigencia y su respeto- y sobre las instituciones que lo producen.

En lo países del Tercer Mundo 120 el desarrollo científico es muy pobre y se le da poca o nula importancia 121. En la mayoría de los casos, las Relaciones Internacionales han sido monopolizadas por los miembros de las fuerzas armadas, que las han reducido a una mera interpretación geopolítica -o pseudo-geopolítica- particularizada en el conflicto Este-Oeste y en las hipótesis de conflicto con países vecinos; por los abogados, que han reducido a la Política Internacional a un marco jurídico encerrado en el Derecho Internacional vigente; por los periodistas que la han reducido a las noticias “espectaculares” especialmente de carácter bélico, centrando sus análisis (?) en la información de coyuntura. Ahora los economistas reducen las Relaciones Internacionales a conceptos de mercado.

El grado de ideologización (o anti-ideologización deberíamos decir) ha hecho que esta ciencia estuviera vedada o limitada en cuanto a su desarrollo científico por parte de personas que pudieran poner en tela de juicio las interpretaciones del “establishment”.

De esta manera, las Relaciones Internacionales, así como la Ciencia Política y otras ciencias sociales como la Sociología por ejemplo, no tuvieron desarrollo científico en los países periféricos, por temor, por parte de la élites dirigentes, a que se pudiera escapar el control de sus manos y se desarrollaran pautas “subversivas” del orden que ellas controlan, o creen controlar, ya que su existencia -la de las élites dirigentes- y permanencia no se debe a razones autónomas, sino a que fueron puestas o autorizadas a instalarse y apoyadas por la potencia hegemónica o los factores de poder vigentes.

Como corolario de esto, el conocimiento de los hechos, procesos y fenómenos internacionales globales y la problemática externa de los países periféricos son conocidos según desarrollos científicos -modelos- llevados a cabo en algunos países desarrollados; hecho que no invalida la calidad de la ciencia, pero si la limitación en cuanto a la interpretación de los fenómenos que ocurren en la periferia, las causas y su posible solución.

Manteniendo el control del conocimiento, se puede mantener el control de los países periféricos. Esa es la verdadera dependencia, mucho más importante aún, que la dependencia material. Y hay élites funcionales a este tipo de dependencia en los países dependientes.

Control del conocimiento y élites funcionales a ese fenómeno, son requisitos sine-qua-non para la dependencia.

También es corolario de este punto, el hecho de que los “intelectuales” no son deseables -sí los pseudo-intelectuales- en sociedades como estas.

Cuando menciono a los intelectuales, no hablo de intelectuales “antisociales”, que usan su conocimiento contra la posibilidad de desarrollo y la movilidad social, ya que estos son tan nefastos, como la dirigencia que impide que haya un desarrolllo científico en la sociedad.

2) Está sometida a una constante incitación económica y política. En otros términos, necesidad de la verdad tanto para el modelo económico como para el poder político.

Que en los países periféricos está vinculada a un esquema de dependencia económica y a una concepción política que la favorece, en cuanto a su implementación y en cuanto a la presión necesaria como para que nada ni nadie se oponga a este esquema.

3) Es objeto, bajo diversas formas, de una inmensa difusión o de información cuya extensión es relativamente amplia en el cuerpo social, a pesar de algunas limitaciones estrictas.

Esta información, sigue los lineamientos indicados en los puntos anteriores, de manera tal de lograr, mediante su difusión, una conciencia “totalizadora” de la sociedad, como para que no haya posibilidad de que la concepción vigente tenga flancos débiles.

La forma en que los medios de comunicación masivos han evolucionado, hasta tal punto que se puede unir al planeta mediante una red de información, como ocurrió, por ejemplo, con la CNN durante la guerra del Golfo Pérsico a principios de 1991 -y en adelante, no sólo con esta red, sino otras, mayoritariamente manejadas por grupos transnacionales ubicados en EUA-, mostrando una verdad, la que EUA quiso mostrar. Hay otros casos, como la intervención en Panamá por EUA para derrocar a Noriega; el caso de la intervención norteamericana en Haití para reinstalar a Aristide; el desarrollo de la “Cumbre de Presidentes” en Miami en Diciembre de 1994, mientras que no fueron transmitidas la Cumbre de la APEC 122 celebrada en Indonesia por países del Asia y el Pacífico, ni la Cumbre de Essex (Alemania) por países de la Unión Europea, donde se trataron temáticas tanto o más importantes que en la Cumbre de Miami 123, en fechas cercanas; etc.

También están emergiendo redes, como Internet que podrían dar mayor independencia al manejo de la información por parte de las personas. Esto haría más transparente al flujo de la información y menos dependiente de la voluntad -cualquiera que sea- de los gobiernos.

4) Es producida y transmitida bajo el control, no exclusivo pero dominante, de algunos aparatos políticos y económicos.

No creo necesario tener que explicar el significado de lo dicho en este punto. Cabe tanto para la verdad planteada por una y otra cabeza de bloque en la pugna ideológica Este-Oeste en el sistema bipolar, como para las concepciones económicas o los intereses de Estados, multinacionales y transnacionales en un sistema multipolar, por dar algunos ejemplos.

5) Por último, es la apuesta de todo un debate político y de todo un enfrentamiento social: las luchas ideológicas.

En la mayoría de los casos, las sociedades periféricas viven bajo tal grado de represión, que el debate político -no hablemos de un debate ideológico, ya que sería un gran logro- es prácticamente imposible, y seguramente considerado como un hecho subversivo.

En realidad, los problemas políticos de los intelectuales, especialmente en las sociedades periféricas, no son problemas que deban considerarse en términos de ciencia/ideología, sino en términos de verdad/poder.

El problema principal, entonces, para sacar a los países dependientes del estado en que se encuentran es, además de tomar conciencia de que se es dependiente, establecer las bases de cómo cambiar el “régimen de producción de verdad” haciéndolo operar en beneficio de una ruptura de la dependencia.

Esto significaría desligar al régimen de verdad, de la hegemonía social, económica, cultural, política, en el interior de los cuales funciona en beneficio de los grupos que lo controlan -en vez de la sociedad-, que son, a su vez, controlados por los hegemones y los factores de poder 124.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998) ISBN: 950-99572-9-1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

89 Foucault, Michel, Un Diálogo Sobre el Poder, (Buenos Aires, Alianza, 1981), pág. 10. Yo hago mi interpretación, de lo dicho por Foucault, en el marco de lo mundial.

90 Ver Foucault, Michel, Un Diálogo.., op. cit., pág. 10.

91 Morgenthau, Hans, habla en estos términos en Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1963), ver Parte Cuarta, Cap. XI.

92 Morgenthau, Hans, La Lucha por.., op. cit., pág. 10.

93 Morgenthau, Hans, La Lucha por.., op. cit., pág. 12. El mejor ejemplo de lo que digo lo da el presidente norteamericano Wilson, que reprimió e intervino en nombre de la defensa de la democracia y de la civilización.

94 Ver Foucault, Michel, Un Diálogo.., op. cit., pág. 78.

95 Este es un tema muy discutido y bastante complejo. Sobre el particular sigo el criterio de Morgenthau, Hans, La Lucha por.., op. cit., págs. 23-24 y págs. 305-347. También ver Carr, E.H., The Twenty Years’ Crisis, (Londres, MacMillan and Co), Cap. 9. Además, Wolfers, Arnold, Politics and Moral Decision, World Politics, Vol. I, N° 2, (January 1949), págs. 175-195.

96 El intervencionismo norteamericano en los casos Guatemala (indirectamente 1954), República Dominicana (directa y unilateralmente 1965), el bloqueo a Cuba, las presiones sobre Perú en la etapa de Velazco Alvarado, el intervencionismo en Chile en la etapa de Allende; las intervenciones a Grenada (tropas de desplazamiento rápido 1983), Panamá 1990; en Nicaragua (indirectamente a través de la “contra”, conocido como conflicto de baja intensidad 1980-90); o en el caso de la URSS, sobre Hungría (1956 y 1958) y sobre Checoeslovaquia (1968) operaron como límites, parámetros o “normas transformantes” del sistema dadas sus características esenciales del funcionamiento; a la vez que fueron la manera de frenar, conjurar o eliminar “transgresiones” al orden generado por estas potencias “ordenadoras” del sistema bipolar.

97 Ver Foucault, Michel, Un Diálogo.., op. cit., págs. 79-80. En este discurso, no sólo hay una prohibición, sino también una “interpretación” de lo que se prohibe. En el caso de la “no intervención” en los asuntos internos y externos de otros Estados, en muchos casos, tanto EUA como la URSS han intervenido aduciendo que “su intervención” era para contrarrestar la “intervención” -a través de la influencia ideológica- de la potencia contraria. En última instancia, intervenían para “salvar” a ese Estado de un “mal mayor”. Las “normas transformantes” de un sistema determinado -todo sistema tiene normas transformantes propias y diferentes de otros sistemas- son el marco implícito y/o explícito de lo permitido y lo prohibido en aras de la estabilidad y la protección del sistema.

98 Mi opinión es que el derecho no coarta el poder, lo institucionaliza o intenta enmarcarlo a través de regulaciones.

99 Ver Foucault, Michel, Un Diálogo.., op. cit., pág. 82. Ver más arriba los ejemplos empíricos ofrecidos en notas al pie.

100 Ver en este mismo trabajo bajo ese título.

101 Ver en este mismo trabajo el Cap. dedicado a la estructura.

102 Proceso de “polarización” significa que la futura configuración del sistema, se inclinará en el sentido hacia el que se orienta el subsistema o subsistemas -unidad/es componente/s- dominantes. Pero también a la “acción” de pugna por imponer pautas propias -por parte de los actores polares- y evitar las ajenas, hasta que esto sea ya imposible; hasta que se sature el proceso de polarización. Esto significa, hasta que las partes no puedan imponer más de lo que han impuesto ni otorgar más de lo que han otorgado.

103 El generador de este concepto -y concepción- es Kaplan, Morton, System and Process in International Politics, (New York, John Wiley and Sons, 1957). Hay una traducción al español del capítulo que trata esta temática en Hoffmann, Stanley, 'Teorías Contemporáneas sobre las Relaciones Internacionales", (Madrid, Tecnos, 1963), págs. 141-161; ver bajo el título "Especificación de Variables", lo que Kaplan llama "normas de transformación". Esto ha sido muy bien estudiado por Jaguaribe, Helio bajo el concepto de "Viabilidad Nacional" en Crisis y Alternativas para América Latina: Reforma o Revolución, (Buenos Aires, Paidós, 1972), T. 3, Cap. I. También Puig, Juan Carlos ha tratado el tema bajo el concepto de "líneas de borde intra-hegemónicas" mediante el cruce de dos variables: a) permisividad de la potencia hegemónica a las conductas independientes o contestatarias de los miembros del ámbito hegemónico, y b) capacidad de los miembros del ámbito hegemónico para tener conductas independientes o contestatarias. Ver, por ejemplo, su "Doctrinas Internacionales y Autonomía Latinoamericana" (Caracas, Univ. Simón Bolívar, 1980), pág. 148 y 276. He trabajado este tema en La Problemática del Orden, en (et al) "Geopolítica y Relaciones Internacionales", (Buenos Aires, Pleamar, 1981), pág. 15.

104 El concepto de “tendencias autonomizantes” fue acuñado por Puig, Juan Carlos; ver su Integración y Autonomía, en “Revista Argentina de Relaciones Internacionales, Bs. As., Sept-Dic 1975, Vol. I, N° 3, págs. 10-12; entre la cantidad de trabajos en los que ha desarrollado esta temática. El concepto de “viabilidad” ha sido desarrollado, también de manera muy extensa por Jaguaribe, Helio, El Brasil y la América Latina, en “Estudios Internacionales”, 1975, Vol. VIII, N° 29; entre otros trabajos en los que desarrolló esta temática.

105 Ver Stoessinger, John G., El Poderío.., op. cit., pág. 256.

106 Esto no significa que no exista una ideología; el liberalismo actual es un buen ejemplo; sino que esta no es el factor “catalisador” del sistema de relaciones. Ver el análisis que hago sobre el comportamiento de los "ejes" en el contexto del orden mundial en el capítulo dedicado al comportamiento de los “ejes” de poder.

107 Ver Stoessinger, John G., El Poderío.., op. cit., pág. 248.

108 Ibídem, pág. 260.

109 Ibídem, pág. 262.

110 Ver Foucault, Michel, Un Diálogo.., op. cit., pág. 134.

111 Al estilo Sistema Interamericano, mediante el TIAR o la Carta de la OEA.

112 La ideología no desaparece. Opera desde un ángulo distinto. Lo distintivo, es que en un sistema bipolar, la variable ideológica no opera “globalmente”, porque está en “pugna” con otra ideología. En un sistema multipolar, la ideología es “ambiental”; no hay ideología alterna -con capacidad convocante- que se oponga. El liberalismo hoy por ejemplo. Ver más arriba, el Gráfico sobre “Factores Ideológicos”.

113 Ver más adelante los “ejes” de relacionamiento mundial, para comprender la diferencia que hay entre un sistema “fundado” en el vínculo entre el eje político y el eje económico, y otro que se funda en el relacionamiento entre el eje político y el estratégico-militar.

114 Aquí es donde opera la variable ideológica ambiental.

115 Castro en Cuba, Allende en Chile, el sandinismo en Nicaragua, etc. en el bloque occidental; o en Hungría en 1956 a 1958 Imre Nagy; en Checoeslovaquia en 1968, Alexander Dubcek, en el bloque oriental.

116 Ver Foucault, Michel, Un Diálogo.., op. cit., pág. 137.

117 He definido "régimen" en este trabajo. Buscarlo bajo ese título.

118 Ver Foucault, Michel, Un Diálogo.., op. cit., págs. 143 y 145.

119 Ibidem, pág. 143.

120 Del mundo subdesarrollado o en vías de desarrollo.

121 Hablo siempre en términos de las ciencias sociales.

122 Foro para el Comercio y el Desarrollo entre Países del Asia y el Pacífico.

123 Se presume que de cada una de estas Cumbres saldrían algunos lineamientos básicos, reveladores de las tendencias en la “Tríada” sobre la conformación del orden mundial.

124 Ver Foucault, Michel, Un Diálogo.., op. cit., págs. 145.