El Orden Mundial del Siglo XXI

 

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Ver también: La Problemática del Orden
© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis,  La Problemática del Orden, (Buenos Aires, Pleamar, 1981)






Capítulo XIII

EL ORDEN MUNDIAL I
LA PROBLEMATICA DEL ORDEN

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

CONSIDERACIONES PREVIAS

El orden es la resultante de las reglas derivadas de la generación del régimen.

Para que haya orden debe haber una “autoridad ordenante” 533; dependiendo asimismo, del grado de “difusión” o “concentración” de la “autoridad” 534, a tal punto que, en el sistema mundial, generalmente, la “autoridad ordenante” es la resultante de la “represión recíproca entre adversarios” -tus límites son los que yo te impongo y a la inversa, en el marco de una estructura determinada - o de la “auto-represión de potenciales factores disturbadores”.

No ocurre como en el marco estatal, que puede ser la resultante de la “asignación autoritativa de conductas” de manera vertical. Esto puede ocurrir a través de un organismo internacional; pero los organismos, en realidad son “reguladores” 535, no “repartidores” 536 de reglas; aunque en algunos casos alcancen un relativo grado de autonomía 537.

El “orden elemental” es la resultante de la combinación de ambos -represión recíproca y la auto-represión-. Un ejemplo de “auto-represión” puede ser el de EUA o la URSS durante la carrera nuclear, al “no” iniciar un conflicto nuclear -auto-represión- por temor a la mútua destrucción -equilibrio del “terror”-. El “paradigma” de la “auto-represión”, a mi criterio, es el de la “no intervención en los asuntos del otro bloque”, que fue la “pauta tácita de orden” vigente, particularmente durante el período de la guerra fría. Un ejemplo de “represión mutua” es el de la política de “contención” del comunismo soviético, desarrollada a partir del gobierno de Truman (1947) por EUA y como contraparte, la Doctrina Stalin de la “contra-contención”, mediante la que, abandonando el concepto de “revolución permanente” de Trotsky, plantea el “socialismo en un sólo Estado” y la construcción y el fortalecimiento de la URSS como bastión del socialismo 538. Otro es el buscado en forma “institucionalizada” a través de organismos como Naciones Unidas, operando la mutua represión en el Consejo de Seguridad a través del “veto” 539.

Considero orden, al conjunto de reglas -no necesariamente normas jurídicas- que rigen las relaciones entre las unidades componentes del sistema 540.

Cuando hablo del “conjunto de reglas”, hago referencia a aquellas que regulan la conducta y relaciones -régimenes 541- en todos los “segmentos” en que se dan relaciones entre los componentes del sistema: v. gr.: en el “segmento” financiero; el comercial; el industrial; el científico-técnico; el de la producción, distribución de las armas; o la realización de alianzas militares y/o político-ideológicas; etc.

El orden global estaría dado por el conjunto de régimenes vigentes -no su yuxtaposición-; o por la ausencia de los mismos (lo que constituiría un “desorden” 542).

Los requisitos de seguridad, satisfacción de los acuerdos concertados, y respeto a la soberanía 543, son difíciles de satisfacer en su cumplimiento, en las relaciones entre los Estados, en lo que hace al mantenimento del orden, ya que no hay una “sociedad” internacional, sino que las conductas en este ámbito se manejan de acuerdo con las pautas de “comunidad” en formación.

De acuerdo con J.J. Rousseau, el orden entre los Estados es una “situación precaria” 544.

En las relaciones mundiales, los tratados, resultan meras palabras si no existe capacidad de “exigir” su cumplimiento o de “sancionar” por incumplimiento -poder de policía-; de la misma manera que la soberanía es estable en tanto no se interpongan consideraciones de poder que la trastornen 545.

En la comunidad internacional, a diferencia del orden al interior del Estado, los objetivos de “seguridad”, “cumplimiento de los tratados”, “estabilidad en la soberanía”, no son perseguidos directamente por los hombres, sino confiados a la responsabilidad de los Estados -quiénes actúan en su nombre- que estos han creado 546.

De esta manera, los gobiernos se encuentran frente a un “desdoblamiento funcional”. Por un lado, se encargan del establecimiento y mantenimiento del orden en el ámbito interno, de acuerdo con las normas constitucionales, y a la vez, se transforman en “co-legisladores” en el ámbito internacional, pero “individualmente responsables” del cumplimiento de las normas que acuerdan con otros gobiernos 547.

Hoy, con el proceso de “transnacionalización” de las relaciones mundiales, el desdoblamiento funcional se está “invirtiendo”, ya que las normas se han “transnacionalizado” -como resultado de la intervención creciente de actores de esta categoría, en la conformación del “régimen”-, generando reglas al interior de los Estados. La ecología es un buen ejemplo de lo dicho, aunque hay una gran cantidad de áreas en las que se podría decir lo mismo. Hoy, quien tenga un problema de derechos humanos no recurre a “su” Estado, sino a “su” ONG 548; lo mismo pasa con las mujeres y sus problemáticas, etc.

PAZ, ORDEN Y EQUILIBRIO DE FUERZAS

La paz y el orden internacional son una “función” 549 del equilibrio de fuerzas o, en otros términos, de una distribución de poder aproximadamente igual entre la mayoría de las naciones o una combinación de naciones -esto desde ya, en el “tope” del sistema-; a la vez que de la forma en que exista y se ejerza resistencia desde la periferia. Este equilibrio no opera automáticamente, sino que requiere que los participantes esten permanentemente alertas, para que los principios del equilibrio operen 550.

Esto funciona, en tanto los gobiernos del “tope” de este “sistema de equilibrio” acepten formar parte de un “sistema común de pautas, leyes y formas” que debe ser la base de la política del equilibrio de fuerzas; a la vez que la resistencia de los subordinados se encuentre dentro de un marco razonable y que no genere cambios substanciales.

Los cambios objetivos en el contexto internacional, que incidan en el sistema de relaciones global, pueden traer como consecuencia cambios en la “constelación de poder”.

A esta “constelación de poder” hay que verla, no sólo desde la perspectiva de las relaciones entre los actores polares 551, sino también de las relaciones entre éstos y la periferia 552. Desde este último punto de vista deben analizarse, fundamentalmente, las relaciones coloniales y hegemónicas, así como las conductas de resistencia desde “abajo”.

De todas formas, a la complejidad de las relaciones “Norte-Norte” que deben verse vinculadas con las relaciones “Norte-Sur” hay que agregarles la complejidad, no sólo de las relaciones “Sur-Sur”, sino también los fenómenos que en este último caso se dan, como la emergencia de nuevos Estados como resultado del proceso de descolonización, que ha sido una de las grandes características del siglo XX especialmente en su segunda mitad; así como la emergencia de nuevos Estados como consecuencia de la “fragmentación” o “desintegración” de otros; y a la mayor complejidad de la emergencia de “nuevos actores” internacionales “no estatales” como los transnacionales en sus distintas manifestaciones que van desde empresas, banca, hasta Organizaciones No Gubernamentales, etc., que muestra que no sólo se modifica la “constelación mundial de poder”, sino que se produce un fenómeno de “difusión” o “atomización” del poder; provocando modificaciones en el orden.

POSIBILIDAD DEL ORDEN JUSTO

Resulta muy complejo que haya un punto de equilibrio, entre la distribución del poder, el establecimiento y mantenimiento del orden, y la administración de justicia -en términos equitativos y distributivos-.

Los sistemas internacionales, en términos históricos, han reunido el requisito de establecer pautas de orden -”pax”, pacificación- a través de sus ordenadores, pero este orden, ha tenido como característica, que se trata del resultado de la “imposición” por parte de uno o de algunos pocos que concentran el poder -uno (sistema unipolar con orden imperial); dos (sistema bipolar, con orden basado en la pugna por la supremacía de una ideología); o varios (sistema multipolar, con un orden basado en el equilibrio y el balance de poder entre los miembros del “tope” del sistema)-, generando pautas de justicia, según los principios establecidos por los ordenadores.

El problema generalizado -por ejemplo, demandas de los subordinados, por un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más justo-, es que ese orden distribuya justicia, en términos equitativos, para todos, y no desde el punto de vista y según los principios de los ordenadores -que, a su vez, son Estados-. Al no haber un “poder central” 553, los Estados polares, son “tratados” de manera desigualitaria a su favor, en su beneficio, ya que no hay posibilidad de exigirles el cumplimiento de las normas -que por otra parte, ellos crearon- o sancionarlos por incumplimiento, al no haber una “autoridad suprema” -salvo la de ellos-.

Para alcanzar el objetivo de una mayor justicia en el orden, tendría que hacerse mediante una “ecuación” muy compleja, que permita un equilibrio entre distribución de poder, establecimiento de orden y administración de justicia. En términos teóricos esto es factible -ver Gráfico sobre “Posibilidad del Orden Justo”- pero, en la práctica, resulta muy difícil y complejo; por ello, al tratamiento de esta temática lo he denominado “teorema”, ya que puede plantearse, aunque resulte difícil de resolverlo.

TEOREMA DEL PODER Y EL ORDEN

En un sistema internacional, en el que el poder de generación de pautas de régimen lo tienen unos pocos -el resto sólo puede resistirse, pero no generar reglas; cuanto mucho modificarlas-; la única alternativa para que el orden contemple las aspiraciones de la mayoría, es que haya una mayor “difusión” del poder 554.

La modificación de las pautas de poder, en términos de mayor difusión, genera “desorden”. Todo cambio tiende a desordenar-reordenar. Los ordenadores que detentan el poder, buscarán permanentemente que no haya difusión del poder. Tratarán por todos los medios de establecer mecanismos fragmentadores para que la periferia no maximice poder a través de alianzas integrativas, a la vez que procurarán imponer gobiernos o apoyar a gobiernos que sean funcionales a estos criterios.

El poder es la variable crítica generadora y “mantenedora” del orden, y el orden vigente tiende a conservarse, a través de los mecanismos de mantenimiento, generados por sus ordenadores 555. Todo lo que salga de estos parámetros resulta “antisistémico”, por lo tanto es sancionable. Operan las pautas establecidas por las “líneas de control intra-hegemónico”. De aquí sacamos como corolario que, para que sean legítimos los cambios, se requiere del poder suficiente. En última instancia, el poder también es la variable crítica para “modificar” el orden vigente.

TEOREMA DEL ORDEN JUSTO

El orden está primariamente preocupado por la supervivencia; mientras que la justicia lo está por lo ético.

La ética del orden es, como mínimo, la supervivencia, tendiendo al logro del interés propio (naturaleza humana). La supervivencia no se maneja con la justicia sino con la satisfacción de la propia necesidad primaria 556.

La búsqueda de la justicia dentro de un orden, genera desorden, provocado por los cambios. Por otra parte, el status quo favorece la injusticia.

Este teorema está íntimamente ligado al anterior, porque se necesita poder suficiente para modificar el orden y alcanzar la justicia en términos distributivos y equitativos.

Toda esta actividad “subvierte” el orden, trayendo las consecuencias de una actividad sancionadora, a través de la intervención directa de los ordenadores, o mediante la utilización de mecanismos institucionales, generados a través de acuerdos internacionales -v.gr.: OTAN, TIAR, Pacto de Varsovia, ONU, OEA,. etc.-.

                                           Gráfico 30

Posibilidad del Orden Justo

FACTORES QUE INCIDEN EN LA CONFORMACION
DEL “NUEVO” ORDEN MUNDIAL

El nuevo orden mundial, acorde con las tendencias que se observan, no va a estar signado por una “subordinación” total de todo lo que hace a las relaciones humanas y sociales, a la pugna ideológica entre superpotencias que tratan de imponer su voluntad planetaria, como ocurrió durante la etapa del bipolarismo 1945/47-1985/89/91 557. Surgen, de las sociedades, elementos que hacen a sus propias aspiraciones, necesidades y características culturales, que inciden con gran fuerza y en forma creciente, en la configuración del orden.

Algunas de las características y/o fenómenos, que se observa que cobran fuerza e importancia son los siguientes:

1. Las distintas culturas van a marcar el nuevo orden mundial 558.

2. El siglo comenzó con la guerra de los Balcanes y está terminando con otra guerra en los Balcanes.

3. No hay agenda internacional definitiva ni segura. En alguna medida, se perfilan sus tendencias es las pautas conocidas a través de las Cumbres celebradas por cada uno de los miembros de la “Tríada” hacia fines de 1994: Cumbre de la APEC (Foro para la Cooperación y el Desarrollo de los Países del Asia y el Pacífico) en Indonesia; Cumbre de Presidentes Americanos (Miami); Cumbre de Essen (Alemania), entre los países de la Unión Europea (UE).

4. Si Europa no alcanza a consolidar el acuerdo de Maastricht, predominarán los procesos como el de Bosnia, Herzegovina, la “limpieza étnica”, con consecuencias desvastadoras.

5. Pese a que se consideraba que había desaparecido, hacia fines del siglo reaparecen las tribus y sus ídolos, los nacionalismos, la xenofobia, el antisemitismo y el antiislamismo, el racismo, la aparición de formaciones políticas ultrareaccionarias.

6. Al terminar la guerra fría y en la etapa post-bipolar, todas las culturas que estuvieron reprimidas por el conflicto Este-Oeste, comienzan a manifestarse tanto en Europa como fuera de ella. Durante 500 años, “Occidente” se paseó por todo el mundo imponiendo sus valores sin consultar a nadie, sin pedir permiso a nadie. Hoy, como consecuencia de las comunicaciones, de la información instantánea, de la economía global, las culturas regresan a Occidente sin pedirle permiso, generándose problemas. La pregunta es, ¿hasta qué punto podrán convivir los ídolos y las tribus, con el robot de la sociedad capitalista -dividida en sí misma-, postcomunista?; ¿hasta qué punto va a ser posible conciliar la aldea global con la aldea local; la economía global con los particularismos, etnias y demandas culturales; el desarrollo del Norte con el subdesarrollo del Sur?

7. La caída del comunismo no es el triunfo del capitalismo, ya que la caída del comunismo no significó el triunfo de la justicia social ni al Este ni al Oeste, ni al Norte, ni al Sur.

8. Las migraciones masivas desde Oriente hacia el Occidente de Europa y del Sur hacia el Norte, en general, serán uno de los desafíos mayores del siglo XXI.

9. ¿Se llegará a crear un nuevo muro como el de Berlín -como propuso Buchanan en la convención republicana previa a las elecciones estadounidenses de noviembre de 1992- para impedir la entrada de los mexicanos, al mismo tiempo en que se relacionan a través de un Tratado de Libre Comercio (TLC)? ¿Este muro se reeditará en el contexto de la Europa Occidental para prevenir las migraciones y los conflictos provenientes de Europa del Este y del Norte de Africa?

No estaría de más ver cómo el gobierno del estado de California (EUA) a través de la “Iniciativa 187” adoptada en 1994, estableció que ningún inmigrante ilegal podrá gozar de los beneficios sociales y educativos en ese estado, así como cualquier tipo de servicio público que se otorgue a los habitantes comunes; inició un proceso discriminatorio. Surgieron en 1995 nuevas propuestas, que incluirían enmiendas constitucionales, proponiendo que los hijos de los inmigrantes ilegales no podrían transformarse automáticamente en ciudadanos norteamericanos por haber nacido en su suelo 559. A mediados de 1995 han surgido cercas de alambrado en distintas zonas de la frontera entre EUA y México, para evitar el paso de indocumentados. Posteriormente se adoptó la “Iniciativa 209” sobre defensa de los derechos civiles. Todo esto en el país que se autoconsidera “campeón mundial de los derechos humanos” y se arroga el derecho de exigir que sean cumplidos en otros países del mundo como condición para su comercio o inversiones.

10. América Latina ha sido siempre y es hoy una gran “imitadora”. Los latinoamericanos pensamos que hay fórmulas “mágicas” de origen europeo, o norteamericano -incluso asiático- que nos resolverán los problemas en forma instantánea. Los hombres que hicieron la independencia latinoamericana creyeron que bastaba copiar las leyes de las instituciones de EUA, de Francia, de Inglaterra, para conseguir las democracias prósperas. Hoy se corre el riesgo de imitar el capitalismo thatcheriano o reaganiano que ya está en crisis en el lugar de origen.

11. Los latinoamericanos debemos preguntarnos qué tipo de capitalismo queremos. ¿Un capitalismo desprovisto de valores como el practicado por Thatcher o Reagan? ¿Un capitalismo europeo, con cooperación social, protección del trabajador, negociación colectiva, etc.? ¿Un capitalismo de Estado al estilo japonés 560?

Implantar un capitalismo puro laissez faire sin una agenda social conduce al descalabro, tal como ha ocurrido en la Venezuela de Carlos Andrés Pérez. Salinas de Gortari debió añadir un capítulo social a su política de liberalización económica; pese a ello, tanto él como el presidente Zedillo han fracasado hasta ahora. El presidente Menem basó su reelección en el inicio de una etapa social en su gobierno de corte neoliberal. Pese a ello, los niveles de desocupación generados en su gobierno se han duplicado.

Los funcionarios del Tesoro norteamericano que viajan por América Latina proponen que se añada una “agenda social” a los proyectos de reforma liberal económica, por temor de futuras nuevas crisis sociales contundentes.

No obstante, las propuestas, en todos los casos, suenan más a “ampliación a los límites del sistema” 561 que a una búsqueda creativa de resolución de los problemas. Esto es, “cambiar para que el sistema se mantenga”  -"gatopardismo"-.

12. Siguen habiendo problemas de justicia. Se ha alcanzado, en cierta medida, la identidad de la Nación y la cultura, pero no hay identidad de la Nación y la justicia. La justicia pareciera estar cada vez más lejos del Estado y cada vez más cerca de actores transnacionales como las ONG’s que se encargan de los derechos humanos, de los derechos de la mujer, de la ecología, y otros derechos.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998) ISBN: 950-99572-9-1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


533 Ver Liska, George, War and Order: Reflections on Vietnam and History, (Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1968), pág. 22. Hoy, la autoridad ordenante, se encuentra en la “Tríada” y se refleja en las actividades del G7 que actúan como un “Directorio Mundial”.

534 En el marco mundial, esto depende de la cantidad de actores que intervienen en la generación del régimen. Cuanto menor cantidad, mayor concentración y posibilidad de mando con control; cuanto mayor cantidad, mayor difusión, por lo tanto mayor posibilidad de reparto igualitario; a la vez que la conducta responsable tiene primacía por sobre el control. Sobre este particular, ver Peter Drucker, La Sociedad Poscapitalista, (Bs. As., Sudamericana, 1993), especialmente el Capítulo 5, dedicado a “La Organización Basada en la Responsabilidad”. Ver el Gráfico sobre “Posibilidad del Orden Justo”.

535 Administran las reglas.

536 Generan las reglas. Reparto de potencia (se puede) e impotencia (no se puede). Desde el momento en que estamos en el ámbito de la ciencia política y no del derecho, debemos manejarnos con este criterio y no con términos como “derechos y obligaciones”, que competen al ámbito jurídico.

537 El FMI puede ser un ejemplo; el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas sobre el medio Ambiente) otro.

538 Ver Bertsch, Gary K., Clark, Robert P. y Wood, David M., Comparing Political Systems: Power and Policy in Three Worlds, (New York, John Wiley and Sons, 1978), pág. 184 y ss.

539 Ver en mi trabajo La Problemática del Orden, en (et al) "Geopolítica y Relaciones Internacionales", (Bs.As., Pleamar, 1981), el tema "líneas de borde inter-hegemónicas" (entre esferas de influencia polares), pág. 14 y ss. Cabe también la acción, ya no frente al "adversario" sino al resto de los miembros del sistema (o del bloque), de "contención" del desorden provocado por vacíos o insuficiencia de poder (ordenante) en determinadas regiones. Este accionar está más cerca del "mantenimiento" o "restauración" del orden que de la "contención". Hay dos casos posibles: uno es cuando existe una "voluntad" o inteligencia política identificable que provoca desorden -a un orden específico-, generando "anarquía internacional"; v. gr.: "exportación de la revolución" desarrollada por Castro en América Latina. El otro tipo de desorden posible es el resultante de acciones o situaciones, "descontroladas por un agente responsable" -en cualquier tipo de orden-, que si se difunden, dan lugar al "caos"; v. gr.: el caos provocado por la guerra civil que llevó a la división del Congo. Esto lo he analizado exhaustivamente en La Problemática del Orden, en (et al) "Geopolítica y Relaciones.., op. cit., págs. 36-39.

540 Para Liska, George, Orden es el modelo de relaciones que son tolerables en términos de valores particulares y estabilidad general en el corto plazo. Ver su War and .., op. cit., pág. 58. Orden según la Conferencia de Bellagio sobre Condiciones del Orden Mundial (junio de 1965): "Condiciones mínimas de coexistencia". Ver Hoffmann, Stanley, Conditions of World Order, (Boston, 1968), pág. 2. En todos los casos, las definiciones consideran sólo al “tope” del sistema. Resulta despreciable -en términos de poco valor- para la mayoría de los teóricos, la incidencia de la “resistencia” por parte de la “periferia” en el marco del orden global. Desde ya, sus efectos son más de largo plazo que de corto plazo en general; pero es lo que le da una dinámica al sistema, sino estaríamos “cristalizados” en la prehistoria.

541 Régimen implica tanto "forma de gobierno", como reglas que rigen relaciones o conductas, así como formas de resolver problemas y de dirimir conflictos; que, en última instancia, definen a los tipos de gobierno, dependiendo cómo apliquen las reglas, o resuelvan las situaciones.

542 En términos de falta de “parámetros” dentro de los que se puede operar de manera confiable. La transición inter-sistémica vivida entre 1919 y 1945 es un ejemplo. La situación actual, desde 1991, es otro.

543 Hoffmann, Stanley, trata esta temática en su, International Systems and International Law, en "The State of War", (New York, 1965), pág. 97.

544 Juan Carlos Puig, cuando habla del Derecho Internacional, lo hace en términos de Derecho de la "Comunidad" Internacional, dado que es un derecho en estado “embrionario”. Ver su Derecho de la Comunidad Internacional, (Buenos Aires, Depalma, 1974).

545 El caso Malvinas y otros similares en el marco latinoamericano, u otros en el contexto mundial, son un buen ejemplo de lo que quiero decir.

546 El Estado, es una "entelequia jurídica". Es una figura creada por el hombre, en función de la existencia de un territorio, una población (la Nación) y el poder suficiente para la vigencia de este Estado. En términos aristotélicos, el Estado, en realidad, son las "constituciones". Es el resultado del "pacto" que hicieron los hombres -de acuerdo con la concepción de Hobbes, Locke, Kant, Rousseau o Montesquieu-, para acordar la estructura que los cobijará y representará. Cuando ese "pacto" pierde vigencia (diferencia entre constitución formal y constitución real), debe "refundarse" el Estado, a través de un nuevo "pacto", una nueva constitución, que refleje la nueva estructura (configuración de poder vigente al interior del Estado) y el proyecto de país que se quiere. No obstante ello, muchas constituciones son reformadas, sin considerar los hechos, las realidades; son sólo modificaciones jurídicas.

547 El "desdoblamiento funcional" es un concepto desarrollado por George Scelle. Este tema lo he analizado en, La Problemática del.., op. cit., pág. 4. También ver Vincent, R.J., No Intervención y Orden Internacional, (Buenos Aires, Marymar, 1976), pág. 326.

548 Gran cantidad de grupos de derechos humanos en diferentes países, se unieron a los “lobbies” internacionales, para modificar el status en su país y “quebrar” al dominante.

549 Dependen de cómo esté estructurado el equilibrio de fuerzas. Para ello es importante conocer la estructura del sistema mundial vigente. Ver la parte dedicada a la estructura.

550 Ver Morgenthau, Hans, The Danger of Détente, en "The New Leader", October 1, 1973.

551 Para un análisis en profundidad de las relaciones entre los actores polares y la configuración de poder resultante, que condiciona el tipo de sistema y de orden mundial, ver el capítulo correspondiente a estructura y el de los "Ejes de Relacionamiento Mundial".

552 Ver Stoessinger, John G., El Poderío.., op. cit., págs. 83 a 89 passim.

553 El único momento en la historia en que se puede decir que la comunidad internacional fue centralizada, es durante la etapa de la Edad Media, en que el poder de la iglesia por sobre los principados, actuaba como un “mediador” y “ordenador”, al poder quitar el poder al príncipe mediante la excomunión. Esto comienza a resquebrajarse hacia el siglo XIV, con el surgimiento del Estado-Nación, ya que el rey puede lograr mayor autonomía interna y externamente, romper la subordinación que tenía con el papa. Ver Puig, Juan Carlos, Irureta, Hugo, Colombo de Imaz, Delia, Historia Política Contemporánea (1914-1939), (Buenos Aires, Edic. de los Autores, 1968), pág. 14.

554 Ver Gráfico sobre “Posibilidad del Orden Justo”; ver capítulos dedicados a la “Problemática del Poder”.

555 Ver más atrás “equilibrio” y también “líneas de borde intra-hegemónicas” o “líneas de control intra-hegemónico”.

556 Ver Hoffmann, Stanley, Primacy or World Order, (New York, Mc Graw-Hill, 1978), particularmente Cap. III.

557 Esto no significa que se han terminado las ideologías, sino que éstas han dejado de ser "prioritarias" o de ser el "factor catalisador" en el sistema de relaciones mundiales.

558 Ver el análisis hecho por Fuentes, Carlos, La Conquista no Terminó, en Diario "Página 12", Sección Reportajes, 13 de Octubre 1992, pág. 16.

559 Ver Diario Gazeta Mercantil, Brasil, 10/11/94. También Diario Clarin, Buenos Aires, 14/5/95.

560 Ver, por ejemplo, el Informe Saburo Okita para la Argentina, en el que se compara la propuesta que se hace para alcanzar un desarrollo óptimo en la Argentina, con el modelo que se ha desarrollado en Japón.

561 Todo sistema, actuando en “defensa propia”, amplia sus límites, realizando políticas que no está dispuesto a llevar a cabo en condiciones normales.