El Orden Mundial del Siglo XXI

 

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Capítulo IV

EL PODER

COMPOSICION DEL PODER

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

El poder es un término “multívoco” que no puede ser conceptualizado de una única manera. Siempre se dan relaciones de poder, diferenciándose por el predominio e intervención de factores predominantemente ideológicos -modelo guerra fría- o predominantemente políticos 125.

Para tener una lectura “totalizadora” de las relaciones de poder, deben observarse tanto las que se establecen a nivel interpolar, “horizontalmente”, como las que se llevan a cabo “verticalmente” entre los polos y los miembros hegemonizados/hegemonizables, hacia “abajo” -proceso de dominación- y hacia “arriba” -proceso de resistencia-.

Tanto en el nivel “horizontal” como en el “vertical” el ejercicio de poder de uno, presume el de “contrapoder” por parte del otro o los otros; sea para “polarizar” 126 entre actores polares o para resistirse por parte de los no polares y de los “hegemonizados/hegemonizables”.

¿Cuáles son los límites del contrapoder? ¿De qué manera se ejerce para que sea efectivo?

RELACIONES HORIZONTALES Y VERTICALES SEGUN TIPO DE SISTEMA

Como se observa, los “sistemas políticos -que son una “variable” dependiente del sistema y el orden resultante- deben ser “funcionales”, en este último caso, a las problemáticas de “seguridad” planteadas por la pugna ideológica entre los actores polares, so pena de ser “intervenidos” 127.

La pugna entre EUA y la URSS durante todo el período del sistema bipolar, pero particularmente durante la guerra fría, fue una pugna por el control o el dominio para establecer e imponer al resto de los actores, las normas esenciales de la “organización mundial” 128.

En un sistema “multipolar”, el orden es la resultante, generalmente, del vínculo entre el eje político y el eje económico. La variable ideológica no es preponderante 129. Los conflictos están vinculados a problemáticas de carácter económico 130.

La actitud de las potencias rectoras, en relación con los Estados menores, es “colonial”, ya que predomina el interés por el control “espacial”, de los recursos naturales, así como de los mercados.

La conducta de las potencias europeas en relación a Africa y Asia a fines del siglo XIX y gran parte del siglo XX; la de Inglaterra en relación a Sudamérica en forma neocolonial o la de EUA en relación a Centroamérica y el Caribe español (siglos XIX y XX), o en 1990-91 en relación al conflicto en el Golfo Pérsico, provocado por la “percepción” del gobierno norteamericano sobre la invasión de Irak a Kuwait, son ejemplo de lo dicho. EUA adoptó, en relación a países como Vietnam, u otros caribeños o centroamericanos -como Grenada o Nicaragua, por ejemplo- conductas “hegemónicas”, ya que se trataba de la potencia rectora del bloque occidental, en forma indiscutida.

Sin embargo, la conducta de EUA en el Golfo Pérsico, nada tiene que ver con la de un actor hegemón -no hay problema de seguridad o conflicto ideológico a dirimir o solucionar-, sino con la de una potencia colonial que procura ejercer una ventaja comparativa desde el punto de vista militar, a la vez que monopolizar el control sobre el petróleo en relación al resto de las potencias económicas con las que tiene que competir. Este puede ser un buen instrumento para ir a la “mesa de negociaciones” del orden mundial y esgrimirlo como elemento de “canje” frente a ventajas que otros tienen, particularmente, en el eje económico, y que EUA no tiene, al menos en paridad de condiciones.

En un sistema multipolar, el orden se basa en el equilibrio o balance de poder. Las alianzas son temporarias 131. Si las alianzas fueran “permanentes”, se anularía la “regla del balance para el mantenimiento -o restablecimiento- del equilibrio” y la existencia del sistema peligraría. La seguridad es individual. Depende de cada uno de los miembros polares del sistema; dado que no se pueden conformar “bloques de seguridad colectivos” en aras de poder mantener el equilibrio y contrabalancearlo permanentemente 132.

Ejemplo de las características dichas, fue el sistema multipolar imperante entre 1815 (Congreso de Viena en el que se pactó el equilibrio político imperante durante la existencia de ese sistema) y 1914, 1ra G.M. Estas mismas características se vienen “asomando” desde los '80, en que los sistemas de seguridad colectivos comenzaron a perder vigencia 133.

Contrariamente, en un sistema bipolar, no se puede alcanzar un “orden global” sino dentro de cada uno de los bloques, hegemonizados por cada uno de los actores polares en pugna 134. Las alianzas son permanentes y la seguridad es colectiva.

No existe un “poder legislativo” -un Parlamento- a nivel internacional. Los que deciden en nombre de los actores 135 actúan como “colegisladores” pero, estos actores son individualmente responsables de la aplicación y cumplimiento de las normas acordadas.

GENERACION Y APLICACION DEL PODER

La generación y la aplicación del poder debe verse tanto en términos de la “estructura global”, como en una o varias “áreas temáticas” diferenciadas.

Hasta ahora hemos estado trabajando con el concepto de “ejes básicos de relacionamiento mundial”, divididos en “segmentos” 136.

En principio, los actores polares, ejercen poder “globalmente”, generando “reglas” en todas las áreas temáticas o segmentos de relacionamiento.

No obstante, si tomáramos cada uno de esos segmentos, veríamos que tienen una modalidad propia de generación y aplicación de poder 137. La pregunta es: ¿el poder es aplicable “globalmente”, independientemente del “segmento” de donde provenga? 138 ¿Es “canjeable” el poder de un segmento para ser aplicado a situaciones o aspiraciones en otros segmentos? ¿Se puede “construir” poder a partir de un segmento hasta alcanzar poder “global”? 139.

Podríamos introducir un nuevo interrogante, que nos derivaría en otra forma de conceptualización del poder, sin que se niegue la anterior: ¿se puede no ser pasible de poder? ¿Puede un Estado -persona o grupo social- liberarse del poder de otro o no estar subordinado al poder de otro? 140

                                                                    Gráfico 7

Composición del Poder


Cuando un Estado no necesita lo que otro tiene, no está subordinado a la influencia del otro. Esto significa rehusarse a ser receptor de poder. ¿Es esto factible? ¿En qué medida?

Además, deberíamos hacer una diferencia entre el “poder relacional”, en términos de capacidad de cambiar los resultados o de afectar la conducta de otros dentro de un régimen determinado -esto es sin modificar el régimen- y el “metapoder”, o capacidad de cambiar las reglas del juego -modificar el régimen vigente- 141.

Los resultados pueden cambiarse tanto alterando los recursos de los que disponen los actores individuales, como cambiando los regímenes que condicionan la acción. Japón y Alemania, haciendo uso del “poder relacional” cambiaron y alcanzaron objetivos importantes, dentro del régimen vigente. Los países de la OPEP, a través del “metapoder” modificaron el régimen en varios segmentos del “eje” económico.

El “poder relacional” acepta las metas y las estructuras institucionales existentes. El desafío es lograr metas de manera eficiente, dentro de ese contexto 142. Un ejemplo es la negociación de la deuda externa, siguiendo los criterios establecidos por la banca transnacional acreedora, el “Club de París”, las reglas del FMI y los requisitos del Plan Baker/Brady. De la misma manera los acuerdos de “Stand By” que los Estados celebran con el FMI, donde procuran sacar las máximas ventajas, sin modificar el régimen vigente. Igualmente las relaciones de intercambio entre el mundo industrializado y el mundo subdesarrollado en lo que hace al intercambio de recursos.

El “metapoder” rechaza las metas y estructuras institucionales existentes, promoviendo nuevas metas -mejorar los ingresos por parte de los países petroleros a partir de la modificación del precio- e incluso nuevas instituciones -los países del tercer mundo promoviendo un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más justo-. Entra en este concepto la cantidad de asociaciones creadas sobre otros productos, como hierro, bauxita, banano, café, azúcar, etc. 143.

Analizaré la problemática del poder a partir de tres perspectivas teóricas: A) Poder y contrapoder; B) Poder en términos de “estructura global” y poder por “áreas temáticas”, y la “construccion del poder relacional o del meta-poder”; y C) La “autonomía” o el “poder sobre sí mismo”.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998) ISBN: 950-99572-9-1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


125 Cuando hablo del relacionamiento mundial en términos de predominio de factores “ideológicos”, considero que las relaciones Polo-Polo se basan en el concepto “amigo-enemigo” donde predomina la “destrucción mutua”. Al hablar de predominio de los factores “políticos”, considero que las relaciones Polo-Polo se basan en el concepto “amigo-adversario”; no está en tela de juicio la existencia del otro, aunque compitan por hegemonizar áreas. Sobre el tema, ver Aron, Raymond, The Nature of Conflict, en “Studies on the Sociological Aspects of International Tensions”, publicación de la Asociación Internacional de Sociología, distribuida por UNESCO, págs. 177-203.

126 Previo a la conformación del orden mundial, incluso del sistema, las "relaciones" entre las unidades componentes del sistema -las más capaces y poderosos-, están dadas por una "interacción" basada, fundamentalmente en la "pugna" por establecer las "reglas" del juego en cada uno de los "segmentos" en los que existen relaciones, a fin de imponer el "régimen" que deberá imperar. La pugna no implica necesariamente guerra o conflicto, sino búsqueda de una mayor ventaja por sobre el resto de los actores "polares" (los que polarizan). Los "segmentos" a los que hago referencia tienen que ver con las áreas con las que generalmente se dan las relaciones en el sistema mundial: segmento financiero; comercial; industrial; científico-técnico; de la producción, distribución de las armas; la realización de alianzas militares; etc. A esta interacción, basada en la "pugna", la denomino proceso de "polarización" entre los actores estatales o no estatales (transnacionales). Los actores que predominen, serán los que "controlen" al sistema o “polos”.

127 Ejemplos de lo dicho, abundan. Intervención de EUA en forma indirecta, en Guatemala (1954), ya que el gobierno norteaméricano consideraba que el gobierno reformista de Arbenz era una "cabeza de puente" para el avance del comunismo en América. Intervención de EUA en República Dominicana (1965), con la excusa por parte del gobierno de Johnson de defender a ciudadanos norteaméricanos (Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe), para luego reconocer que la situación interna en ese país, podía degenerar en una "nueva Cuba". Lo mismo puede decirse en el marco del bloque oriental, para las intervenciones soviéticas a través del Pacto de Varsovia en Hungría (1956-58) y en Checoeslovaquia (1968).

128 Cuando hablo de "organización mundial", no estoy hablando de Naciones Unidas, sino del tipo de orden que debe imperar, según la ideología que ostenta cada actor polar.

129 Pero no "desaparece". No hay "fin de las ideologías". Si llegara a emerger en el futuro mediato, un sistema basado en la pugna por la supremacía, la ideología (cualquiera sean los valores que la sostienen) volverá a jugar un rol preponderante.

130 Control de espacios territoriales, continentales y/o insulares; de materia prima; de mano de obra esclava o barata; de mercados; de procesos científico-tecnológicos; etc.

131 Son ad-hoc (al efecto). Se celebran sólo en el caso de que sea necesario el "restablecimiento" del equilibrio "roto" por algunos de los miembros polares del sistema.

132 El interés que tiene el gobierno norteamericano porque la OTAN cumpla con la función de "policía mundial" liderada, desde ya, por el propio EUA,va en contra de esta regla. No obstante, por más que mantenga el nombre de OTAN, no puede continuar con la estructura hecha para el época de la guerra fría. Deberá adaptarse y ser tan flexible como el nuevo sistema lo exija, especialmente porque se basa en el vínculo del eje político con el económico, y el eje estratégico-militar cumple con la función de "servicio" de ese vínculo vigente.

133 La OTASE (Organización del Tratado del Sudeste Asiático), perdió vigencia a partir de la "paz" de Vietnam en 1975. CENTO (Organización del Tratado de los Países del Centro; antiguo Pacto de Bagdad) perdió vigencia a partir de la guerra entre Irán e Irak. ANZUS (Australia, Nueva Zelandia y EUA), perdió vigencia a partir de la denuncia hecha por Nueva Zelanda de este tratado. El TIAR perdió vigencia a partir de la guerra de las Malvinas en 1982. La OTAN fue objeto de desentendimientos en diversas oportunidades, entre los "aliados" europeos y EUA. Por su parte, el Pacto de Varsovia perdió vigencia luego de la Cumbre de Reikjavick y el proceso de creciente nacionalismo en el bloque oriental, especialmente a partir de 1990/91. Pero no sólo hay que anotar estos elementos. Con el conflicto del "Cuerno de Africa" por ejemplo, EUA pidió a Kenia, autorización para establecer "bases temporarias" a fin de poder actuar en la zona. Esta es una característica propia de un sistema multipolar, no de uno bipolar.

134 Si hubiera "entendimiento" en vez de pugna entre los actores polares, se trataría de una "diarquía".

135 Los que "gobiernan" los Estados; organismos internacionales; empresas multinacionales; actores transnacionales.

136 Ver en Cap. I, Los "Pilares" de las Relaciones Mundiales y el Gráfico N° 1, en el que se puede observar cada uno de los “ejes” y sus “segmentos” correspondientes.

137 La manera en que opera el poder en el segmento financiero, es diferente de la manera en que lo hace en el comercial, en el científico-tecnológico, o en el de la seguridad militar.

138 Por ejemplo, ¿por qué el poder militar norteamericano no resolvió el conflicto provocado por los países de la OPEP al mundo industrilizado, en 1973? La capacidad militar norteamericana -única intacta hasta el momento- ¿es suficiente para competir con el poder económico-tecnológico de países como Japón y Alemania y seguir jugando un papel de superpotencia mundial? ¿La capacidad militar de Rusia que equivale a la norteamericana, podría resolver los problemas económicos que tiene?; etc.

139 ¿Podrían haber construido poder “global” los países de la OPEP, a partir del beneficio financiero provocado por el “impacto” generado en 1973? El poder económico-tecnológico de que disponen actores como Japón o Alemania, ¿puede transformarse en “poder global” dándoles a estos Estados capacidad polar?

140 En principio sería factible, si se considera el ejemplo de política “pendular” del Egipto de Nasser frente a las dos superpotencias, de la misma manera que la India de Nehru. Aunque ésta no se puede considerar como la única manera, ni como el modelo.

141 Ver Baumgarnter, Tom, (et al), “Unequal exchange and Uneven Development: The Structurin of Exchange and Development Patterns” Working Paper N° 45, Instituto of Sociology, University of Oslo, 1976. Del mismo Autor “Meta Power and Relations Control in Social Life”, en Social Science Information N° 14.

142 Ver Krasner, Stephen D., Conflicto Estructural: El Tercerr Mundo contra el Liberalismo Global, (Buenos Aires, GEL, 1989).

143 Ver mi, Aptitud de los Estados Latinoamericanos para Adoptar Decisiones Conjuntas: El caso de las Asociaciones de Productores. en “Revista Argentina de Relaciones Internacionales”, Bs. As., Ene-Abr 1977, Vol. III, N° 7.