CAPITULO VIII

LA GUERRA DEL YOM KIPPUR DE 1973.
RESOLUCION 338 Y OTRAS

La guerra de los Seis Días y los territorios conquistados por Israel no fueron los únicos detonantes de la guerra del Yom Kippur. La perspectiva que debemos tomar con respecto al conflicto árabe-israelí es la de una compleja madeja en la que se encuentran las relaciones entre los estados árabes de amor-odio y las rivalidades de las superpotencias. No debemos olvidar que en este periodo tiene lugar la crisis del petróleo de los años 70.

Israel comenzó a considerar los territorios ocupados como una salvaguarda de su seguridad contra los ataques árabes, incluso llegó a considerarlos su propiedad legal. Israel ya había informado a los estados árabes que no estaba dispuesto a entregar todos los territorios ocupados en 1967, sino que negociaría con una parte de ellos a cambio de paz.

Egipto y Siria comenzaron una desesperada e infructuosa actividad diplomática para recuperar los territorios tomados por Israel en 1967. Tales esfuerzos desembocaron en una nueva guerra, cuyos factores fueron:

a) Los combates esporádicos a lo largo del canal de Suez desde 1968 a 1971, que dejaron el citado canal inoperativo hasta la primavera de 1975.

b) El fracaso de la mediación de las Naciones Unidas en marzo de 1972. El mediador Jarring intentó presionar a las partes para que aplicaran los términos de la Resolución 242; pero no todas las partes aceptaron su aplicación.

c) El fracaso de Egipto para obligar a Israel a la retirada del Sinai. Israel rechazaba toda retirada de fuerzas hasta que se negociara un tratado de paz. Por otro lado Egipto rechazaba toda negociación mientras Israel no se comprometiera firmemente a evacuar territorio egipcio.

d) La desesperada situación política egipcia, que pasaba por una reciente ruptura de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos y una moral baja tanto entre sus tropas desplegadas en el canal como entre la población civil por los esfuerzos que estaba obligada a sufrir.

El 6 de octubre de 1973 día del Yom Kippur (día del Perdón), una de las festividades más celebradas por el pueblo judío, se produjo el ataque conjunto egipcio y sirio. El 24 de octubre terminaba la guerra en el frente egipcio, mientras que en el frente sirio se alargó hasta mayo de 1974. Ni jordanos ni libaneses se vieron envueltos directamente en la contienda. Las Naciones Unidas, de acuerdo con la resolución del Consejo de Seguridad de 25 de octubre, desplegaron fuerzas de interposición en las líneas del alto el fuego egipcio-israelí. Durante esta guerra, Israel sobrevivió a la sorpresa y ataques de sus vecinos árabes, pero también tuvo que pagar un alto precio en pérdidas humanas y materiales.

Israel tuvo conocimiento previo de la posibilidad de un ataque árabe por sorpresa, decidió no atacar primero al temer los efectos sobre la opinión pública extranjera.

Los motivos de Egipto y Siria para atacar a Israel y comenzar la guerra del Yom Kippur fueron la recuperación de sus territorios y el restablecimiento de los derechos de los palestinos. Los cambios sobre el terreno no fueron significativos, pero sí en la política. Si bien Egipto y Siria hicieron uso de la fuerza contrariamente al Derecho Internacional, ganaron la batalla psicológica de haber destruido el mito de la invencibilidad de Israel y la incompetencia militar árabe.

Las Naciones Unidas, a través del Consejo de Seguridad, durante este periodo tuvo una frenética actividad que dió como resultado las siguientes resoluciones:

- Resolución 338, adoptada el 22 de octubre de 1973, ordenaba el alto el fuego efectivo desde ese mismo día y llamaba a las partes para que aplicaran los términos de la Resolución 242 del Consejo de Seguridad y que auspiciados apropiadamente comenzaran negociaciones encaminadas a conseguir una paz justa y duradera en el Oriente Medio.

- Resolución 339, adoptada el 23 de octubre de 1973, confirmaba lo recogido en la Resolución 338 y urgía a las partes a la vuelta a las posiciones ocupadas el 22 de octubre.

- Resolución 340, adoptada el 25 de octubre, pedía el total e inmediato alto el fuego y que las partes volvieran a las posiciones ocupadas el 22 de octubre. Igualmente estipulaba el establecimiento de una Fuerza de Emergencia (UNEF).

- Resolución 341, adoptada el 27 de octubre de 1973, aprobó el plan de despliegue de 7000 hombres de la UNEF.

El 11 de noviembre de 1973, en el kilómetro 101 de la carretera de El Cairo a Suez se firmó el alto el fuego entre Egipto e Israel. De acuerdo con la Resolución 338 y con el auspicio de los Estados Unidos se celebró la Conferencia de Ginebra, donde las partes reiteraron sus posiciones. La parte árabe exigía la retirada israelí de los territorios y el reconocimiento de derechos al pueblo palestino, mientras que los israelíes exigían negociaciones para alcanzar un tratado de paz que les proporcionara seguridad. Los Estados Unidos y la Unión Soviética enfatizaron que el acuerdo de paz al que se llegara debería proteger los "legítimos derechos" de los palestinos, sin definir cuál era la pretensión exacta de esa expresión. En enero de 1974 y en mayo del mismo año, Israel firma acuerdos de separación de fuerzas con Egipto y Siria, respectivamente. Las provisiones de ambos acuerdos recogían la limitación de fuerzas y armamento, así como el establecimiento de una zona desmilitarizada controlada por la UNEF.

Debemos analizar la posibilidad o no de que el ataque árabe estuviera justificado por el Derecho Internacional, para ello deberíamos aclarar las siguientes cuestiones:

- Si es acorde al Derecho Internacional el uso de la fuerza por parte de estados soberanos, como lo eran Egipto y Siria, para reclamar el derecho a la libre determinación del pueblo palestino.

- Si Egipto y Siria estarían legitimados por el artículo 51 de la CNU (legítima defensa) para utilizar la fuerza y así recuperar sus territorios.

- Ante las reclamaciones egipcias y sirias, Israel nunca negó la soberanía de Egipto sobre el Sinaí, sin embargo nunca tuvo la intención de retirarse de los Altos del Golán.

LEGALIDAD DEL USO DE LA FUERZA POR EGIPTO Y SIRIA:
PARA EL RESTABLECIMIENTO DE LOS DERECHOS DEL PUEBLO PALESTINO

Para los estados árabes el ataque del 6 de octubre estaba justificado desde el momento en que uno de sus objetivos era la reivindicación de parte de los habitantes árabes de Palestina para el uso del derecho a la libre determinación.

En un principio, el ataque egipcio y sirio viola el texto del artículo 2(4) de la CNU. Las únicas excepciones a la prohibición del uso de la fuerza son la legítima defensa recogida en el artículo 51 de la CNU y en ciertas normas consuetudinarias y por razones humanitarias.

La Resolución 2625(XXV), de la Asamblea General, de 24 de octubre de 1950 sobre la Declaración de Relaciones Amistosas sólo acepta que el derecho a la libre determinación se ejerza de acuerdo con las provisiones de la CNU, de la misma manera queda recogido en la resolución de la Asamblea General de diciembre de 1974 que definía "agresión". No debemos olvidar, igualmente, la Resolución 3236, de la Asamblea General, adoptada en noviembre de 1974 sobre la Cuestión Palestina, recogiendo el derecho del pueblo palestino a recobrar sus derechos por todos los medios que estén de acuerdo con los propósitos y principios recogidos en la CNU. Esta resolución llamaba a los estados y organizaciones internacionales a extender su apoyo al pueblo palestino para recobrar sus derechos de acuerdo con la CNU.

En la práctica internacional, el caso más parecido es la Situación de Biafra. En este caso, la tribu Ibo vivía en la región este de Nigeria formando el estado de Biafra que fue destruido por Nigeria en una guerra civil. Durante la guerra civil los biafreños reclamaron el derecho a la libre determinación y recibieron ayuda de varios estados, entre ellos Francia. Para algunos juristas estas intervenciones eran una violación al artículo 2(4) de la CNU, pues no existe el derecho de intervención para asegurar la aplicación del derecho de libre determinación. Para Crawford, el principio de la libre determinación de los pueblos es prioritario a la prohibición del uso de la fuerza contra la integridad territorial de un estado, así la legalidad del uso de la fuerza debería ser considerada de forma independiente a la existencia del derecho a la libre determinación, tomando como base el párrafo 28 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre las Relaciones de Amistad y Cooperación entre los estados (Resolución 2625).

Para Gainsborough, tomando las consideraciones anteriores, parece que la intervención militar de Egipto y Siria violó el artículo 2(4) de la CNU, para ello se basa en que el ataque armado no estaba justificado por el artículo 51 de la CNU ya que no hubo ningún ataque o amenaza por parte de Israel.

PARA LA RECUPERACION DE LOS TERRITORIOS OCUPADOS

La cuestión a resolver es si un estado está legitimado a usar la fuerza para recuperar territorios perdidos en una guerra anterior. Para Jarrings, un estado puede ejercitar la fuerza y no contravenir el artículo 2(4) de la CNU, si su objetivo es recuperar territorios de los que era soberano con anterioridad, pues estaría ocupando su propio territorio y nos encontraríamos hablando de jurisdicción doméstica. Para que esto ocurra, dice Jennings, el estado agraviado debe estar apoyado con una reclamación ante el TIJ. Pero, según Gainsborough, desde el momento en que el problema que nos ocupa es consecuencia de hostilidades, el TIJ no debería conocer del caso. Sin embargo, es posible que la Asamblea General pueda solicitar dictamen del TIJ.

Las resoluciones de la Asamblea General, adoptadas entre 1970 y 1972, censurando las Resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad, y que trataban sobre la prohibición de la adquisición de territorios por guerra, fueron recomendaciones sin poder vinculante, entre otros motivos por el pequeño nivel de consenso en su adopción, aunque debemos saber que las resoluciones de la Asamblea General pueden ser vinculantes si interpretan la CNU. Rostow afirma que Israel tiene derecho a mantenerse en los territorios ocupados durante la guerra de los Seis Días hasta la consecución de un tratado de paz y que ello es compatible con la resolución de la Asamblea General sobre la Declaración de Relaciones de Amistad y Cooperación entre los Estados, para ello nos recuerda el contenido del párrafo 5 de la citada Resolución 2625(XXV):

"Cada Estado...tiene el deber de no amenazar o usar la fuerza violando líneas internacionales de demarcación, tales como las líneas de armisticios, establecidas por o siguiendo un acuerdo internacional del cual sea parte o este obligado a respetar". Para Rostow, la referencia al ejemplo de líneas de armisticio, debería ser interpretada como referida a cualquier tipo de línea establecida por un alto el fuego. Vemos entonces que en el ataque conjunto egipcio-sirio se cruzaron las líneas del armisticio de 1967, violando así la Declaración de Relaciones Amistosas.

En la casuística internacional, tenemos el ataque de Corea del Norte a Corea del Sur, en este caso se produjo el cruce de una línea de demarcación, el paralelo 38, que no era una frontera internacional. Como ocurriera en el ataque egipcio y sirio, los norcoreanos reclamaron un derecho inherente basándose en el artículo 51 de la CNU para unir las dos Coreas, divididas por razones políticas y por un acuerdo internacional dentro del marco de las resoluciones de la Asamblea General. En el caso que nos ocupa, Egipto y Siria perdieron parte de sus territorios en el curso de la guerra de los Seis Días, a final de la cual se establecieron una líneas de alto el fuego, recogidas en un acuerdo internacional y siguiendo una serie de resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En ambos casos la decisión de la comunidad internacional fue que cada guerra tuvo un carácter internacional que consistía en el ataque armado de un estado contra otro. Y en ambos casos, Israel y Corea del Sur habían sido reconocidos como estados establecidos legalmente.

La Resolución 2936 (XXVII), adoptada por la Asamblea General en diciembre de 1972, trata sobre la no utilización de la fuerza en las relaciones internacionales y la prohibición permanente de la utilización de armas nucleares. En su párrafo 6 contiene un texto contrario al espíritu de la CNU, al admitir que los estados pueden utilizar todos los medios a su disposición para recuperar sus territorios perdidos. Pero esta contrariedad con el espíritu de la CNU hace que esta resolución tenga escaso poder vinculante.

Gainsborough afirma que, desafortunadamente, no existen mecanismos o procedimientos para tratar decisiones ilegales tomadas por órganos internacionales, excepto en circunstancias especiales cuando el TIJ puede llamar a reconsiderar la validez legal de una decisión de uno de los órganos de las Naciones Unidas.

PARRAFO 10 DE LA RESOLUCION 2625 (XXV)

Parte 1:

" El territorio de un estado no debe ser objeto de ocupación militar por uso de la fuerza contraviniendo las provisiones de la Carta de las Naciones Unidas" Los estados árabes reclaman que Israel, al ocupar territorios árabes por un ataque armado de 1967, violó el citado párrafo. Pero si continuamos en la lectura del párrafo 10, vemos que en su parte última habla de adquisición por lo que la declaración diferencia entre ocupación y adquisición de territorio. Así, aunque se prohibe que la adquisición de territorio sea hecha por el uso de la fuerza, incluyendo uso legal de esa fuerza, la ocupación de territorio sólo esta prohibida si ésta ha tenido lugar ilegalmente o contraviniendo las provisiones de la CNU (párrafo 10). Por ello, y de acuerdo con lo explicado más arriba, la ocupación israelí es discutible al estar pendiente de un acuerdo de paz.
 

Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

 

©  Muñoz Mosquera, Andrés, B., El Derecho Internacional y el Conflicto Arabe-Israelí, (Madrid, España, Edición del Autor, 1999)

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
 o al Especialista en Medio Oriente: boazmosquera@hotmail.com

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