CAPITULO IV

PLAN DE PARTICION, RESOLUCION 181(II).

El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas, tras la presentación del informe de la Comisión Especial para Palestina (UNSCOP), adopta la Resolución 181(II) o Plan de Partición estableciendo un estado árabe y un estado judío en unión económica y con una ciudad de Jerusalén internacionalizada. Del informe de la UNSCOP destaca en primer lugar el énfasis puesto en el artículo 22(4) del Pacto de la Sociedad de Naciones que establecía que el primer objetivo de los mandatos era el bienestar de los habitantes de los territorios sujetos a mandatos. En segundo lugar, como veremos más adelante, señaló que el Mandato de Palestina fue contrario al principio de la libre determinación de los pueblos, cuestión que muchos juristas han rebatido con fundados argumentos.

El Consejo de Seguridad estableció que sería considerada una amenaza para la paz cualquier intento de alterar por la fuerza los actos para la aplicación del Plan de Partición:

"... se suplementa la autorización de la Asamblea General con la toma de medidas, bajo los artículos 39 y 41 de la CNU, que de poder a la Comisión de la ONU para ejercitar en Palestina las funciones que le asigna esta resolución (181)". Es reseñable lo que el segundo subcomité del Comité ad hoc para Palestina, formado mayoritariamente por estado árabes, declaró sobre las Naciones Unidas: " no podían ser tratadas como sucesoras de la Sociedad de Naciones en lo relativo a la administración de los Mandatos...a menos que el estado administrador...negocie un Acuerdo según el artículo 79 de la CNU, y lo presente a la Asamblea General...para su aprobación". El subcomité, entre otras, seleccionó una serie de preguntas que requerirían un dictamen del TIJ según el artículo 96 de la CNU, así destacan: - Si el pueblo palestino tiene un derecho prescriptivo sobre Palestina.

- Efecto legal de las garantías dadas a los árabes durante la I Guerra Mundial.

- Si existía contravención del artículo 22 del Pacto de la Sociedad de Naciones al establecer en el Mandato de Palestina el hogar nacional judío.

- Si el Plan de Partición era contrario al principio de la libre determinación de los árabes.

El Comité ad hoc principal desestimó el elevar estas preguntas al TIJ.

El Plan de Partición de 1947 se adoptó por las Naciones Unidas en su Resolución 181(II), el día 29 de noviembre después de tres largos días de debates. La mayoría de dos tercios se consiguió por la fuerte presión ejercida por los EE.UU. El Plan de Partición fue aceptado por la población de origen judío establecida en Palestina y el Congreso Sionista Mundial, cosa que no ocurrió con el Alto Comité Arabe que el 30 de noviembre hizo oficial un comunicado de rechazo, que el Dr. Khalidi, su secretario, llamó "declaración de guerra". Conviene recordar que los términos del Plan son los mismos que recogía el Informe Peel de 1937, que también fue rechazado por los árabes. El Plan de Partición consideraba Jerusalén como una capital internacional, separada del estado de Israel y del estado Palestino. Después de la guerra de 1948 todo Jerusalén Este pasó a manos jordanas reclamando la soberanía sobre estas tierras. En 1967, después del ataque jordano para tomar Jerusalén Oeste, todo Jerusalén pasó, esta vez, a manos de Israel durante el contraataque.

LEGALIDAD DE LA RESOLUCION 181(II). UNSCOP.

Sobre la legalidad del Plan de Partición, dice Gainsborough que si la Asamblea General no hubiera tenido cierto éxito en las funciones heredadas de la Sociedad de Naciones, el propio plan debería, hoy, ser visto como sin valor alguno. Sin embargo, como dijo el TIJ en 1971 en su dictamen sobre la Presencia de Sudáfrica en Namibia por la Resolución 276 de 1970 del Consejo de Seguridad, esa sucesión no ocurrió. Pero el TIJ nunca ha dicho claramente que la Asamblea General tenga poderes para dictar resoluciones cuando actúa como sucesor de la SdN en relación con los territorios de los mandatos. La práctica ha demostrado que las resoluciones de la Asamblea General, como la Resolución 2145(XXI) sobre la retirada de Sudáfrica de Namibia, reciben apoyo legal cuando son ratificadas por el Consejo de Seguridad. El Plan de Partición nunca recibió esa ratificación, porque el Consejo de Seguridad no dió el apoyo de fuerzas armadas que necesitaba la Comisión de Palestina, lo que provocó que esta comisión no pudiera aplicar sobre el terreno la Resolución 181(II).

El juez Dillard indica que la mayoría del TIJ se encontró dividida sobre los efectos de la Resolución 2145(XXI) de la Asamblea General. Para ciertos jueces, coincidiendo con la opinión de la mayoría de los internacionalistas, la Asamblea General en sí misma tiene competencia para terminar un mandato con pleno efecto legal.

Para Kelsen el hecho del establecimiento de una comisión especial hacía inválido el Plan de Partición. Hoy está reconocido generalmente la competencia legal de la Asamblea General para establecer órganos subsidiarios.

Otros argumentos que quitan valor legal al Plan de Partición se basan en que éste infringió el derecho a la libre determinación de los árabes de Palestina. Está aceptado de forma general por la mayoría de los juristas, excepto por un grupo de Rusia, que el principio de la libre determinación de los pueblos no pasa a ser norma internacional hasta los años 60 y por lo tanto no infringible entonces. Pero, incluso si hubiera sido norma internacional en 1947 o fuera aplicable a Palestina por ser un mandato tipo a), quedaría en duda si el Plan de Partición viola este principio. El artículo 6 del Mandato de Palestina reconocía el derecho de inmigración de los judíos. Así, el ejercicio del principio de libre determinación de los pueblos no quedaría limitado únicamente a las personal que tuvieran vínculos con los territorios por haber nacido en ellos.

Como sabemos, los estados árabes afirmaron que la partición de Palestina era ilegal, sin embargo votaron a favor de la Resolución de 1962 de la Asamblea General sobre la partición de un territorio en dos estados, como fue Ruanda y Burundi.

El artículo 80 de la CNU, que es aplicable a los territorios bajo mandato, habla sobre el derecho de los pueblos:

"...modifica en manera alguna los derechos de cualesquiera Estado o pueblos,...". Esta frase fue incluida en el artículo a pesar de una fuerte oposición de los estados árabes.

Queda claro que a la terminación del Mandato de Palestina había dos pueblos, así podríamos decir que el pueblo judío ejército su derecho a la soberanía el 14 de mayo de 1948 con la Declaración del Establecimiento del Estado de Israel, mientras que los árabes palestinos no lo hicieron.

Para Lauterpacht la Resolución 181(II) sobre la partición no tuvo carácter legislativo para dar derechos territoriales tanto a judíos como a árabes. Cualquier tipo de fuerza vinculante para ello debería haber partido del principio de pacta sunt servanda, esto es del acuerdo de las partes afectadas por la aplicación del Plan de Partición. Tal acuerdo, sin embargo, se frustró desde su comienzo por el rechazo árabe al plan, tal rechazo se manifestó en la invasión de Palestina por fuerzas de Egipto, Iraq, Líbano, Siria y Arabia Saudí tan pronto se retiraron las tropas británicas el 14 de mayo de 1948, teniendo como objetivo la destrucción de Israel y la invalidación de la resolución 181.

Continuando con la idea de Lauterpacht podemos decir que el Estado de Israel si no deriva legalmente del Plan de Partición, Resolución 181(II), sí descansa, como tantos otros estados del mundo miembros de las Naciones Unidas, en la declaración de independencia hecha por su pueblo y su gobierno, en la reivindicación de esa independencia por las armas contra el ataque de otros estados (legítima defensa art. 51 CNU), y en el establecimiento de un gobierno ordenado dentro de un territorio y con un control estable. Viendo esta afirmación, no podemos olvidar los elementos objetivos que constituyen un estado:

- Una Población.

- Un Territorio estable.

- Una Organización Política que asegura el orden interno y las relaciones internacionales.

Tal y como recoge la Declaración de Independencia del Estado de Israel, la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas fue un "reconocimiento" de un "derecho histórico y natural" del pueblo judío en Palestina. Según esto, Lauterpacht afirma que el reconocimiento inmediato de Israel por parte de la mayoría de los Estados del mundo no fue provocado por la Resolución 181(II), como tampoco lo fue su admisión como miembro de las Naciones Unidas en 1949.

Según Stone la Resolución 181(II) de la Asamblea General no tuvo fuerza vinculante en su principio. Tendría que haber tomado esa fuerza del principio pacta sunt servanda si las partes la hubieran aceptado. Así, nos encontramos que mientras el estado de Israel expresó su deseo de acatar la citada resolución, los demás estados afectados la rechazaron e hicieron uso de la fuerza (invasión árabe de 1948). Para Lauterpacht, el Plan de Partición, Resolución 181(II), nunca llegó a ser operativo, ni en forma de ley ni de hecho, como tampoco lo fue el corpus separatum, "entidad separada", de Jerusalén ni otras disposiciones relativas a Palestina.
 


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


©  Muñoz Mosquera, Andrés, B., El Derecho Internacional y el Conflicto Arabe-Israelí, (Madrid, España, Edición del Autor, 1999)

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
 o al Especialista en Medio Oriente: boazmosquera@hotmail.com

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