CAPITULO XXI

CONCLUSION.

HACIA UNA LENTA PERO INEXORABLE PAZ.

Los pasos dados hasta el momento, por Israel, la OLP y los demás estados árabes han alterado cualquier previsión geoestratégica internacional anterior a 1989 en el Oriente Medio. Podemos atrevernos a decir que hoy nos encontramos, a pesar de todos los obstáculos que quedan por superar y los momentos de frustración venideros, en una nueva etapa del Derecho Internacional donde éste con todas sus normas, tanto las positivas como consuetudinarias, tendrá el protagonismo de los acontecimientos mundiales futuros. Así, el conflicto que acabamos de analizar, el más largo dentro de la práctica internacional, parece encaminarse a una solución, que aunque lenta, pero que pasa por las salas de reuniones y conferencias internacionales y regionales, donde el único idioma que se habla es el Derecho Internacional con especial referencia a la Carta de las Naciones Unidas y a las Resoluciones de la Asamblea General y a las del Consejo de Seguridad, así como a los distintos Tratados Bilaterales y Multilaterales que hasta ahora se han alcanzado y que seguirán produciéndose. Todo esto atenúa el amenazante, aunque inevitable, factor del relativismo del Derecho Internacional.

El Tratado de Paz entre Egipto e Israel, los acuerdos alcanzados entre la OLP e Israel, así como el Tratado de Paz jordano-israelí son los cimientos de la futura resolución del conflicto árabe-israelí. Pero los peligros siguen acechando al Proceso de Paz, por un lado tenemos el extremismo islámico y judío que están causando, desde la firma de los primeros acuerdos, una sensación de "arranca-para" en la evolución del proceso. La valiente política de paz iniciada por Rabín y Peres, apoyada por los Estados Unidos, se vió atacada por extremistas israelíes y palestinos, así como por integristas musulmanes, como ocurriera con el bombardeo continuo de Galilea y la inoportuna, hablando en términos de Derecho Internacional, intervención israelí. No debemos olvidar que Israel espera de Arafat que controle a Hamás en las zonas autónomas, pero los grupos islámicos continúan viendo el Proceso de Paz como una herejía del Islam y contrario al nacionalismo palestino que predican, para ellos el reconocimiento del Estado de Israel por la OLP y las recientes modificaciones de la Carta Nacional Palestina, que exigían la destrucción de Israel, no son, para los extremistas islámicos, más que muestras de la traición de Arafat y la OLP a la causa palestina. Su continua intransigencia será uno de los obstáculos más difíciles que tendrá que superar el proceso. Pero no debemos olvidar las dictaduras militares de Siria e Iraq y los países fundamentalistas como Irán que no apoyan el Proceso de Paz y desde luego no han borrado de sus objetivos el de la destrucción de Israel.

Por la parte israelí, no podemos olvidar los extremistas que niegan toda posibilidad a las negociaciones y que demostraron que están activos con el asesinato del primer ministro Rabín en noviembre de 1995, momento que podemos señalar como clave para un cambio en la opinión pública israelí, que en las elecciones de mayo de 1996 dió la victoria, por solo unos escasos miles de votos, al partido conservador, cuyo líder, hoy primer ministro Benjamín Netanyahu, prometió la revisión de la aplicación de los acuerdos alcanzados con la OLP. Esto se plasmó sobre el terreno en que la primera reunión del nuevo gobierno israelí tuvo lugar el 4 de septiembre, casi tres meses después de entrar en el gobierno. Esta situación de impass, como afirma el ministro de asuntos exteriores británico, Rifkind, ha alimentado los fuegos de la frustración y ha provocado lo que se ha dado en llamar la "nueva Intifada" que se intentó resolver urgentemente en Washington a primeros de octubre, pero que no tuvo resultados inmediatos sobre el terreno.

Las nuevas rondas de negociaciones iniciadas el 7 de octubre 1996 entre Netanyahu y Arafat y prolongadas durante las siguientes semanas, junto con una elevada actividad diplomática árabe e israelí dejan vislumbrar la continuación en la aplicación de los acuerdos y tratados firmados, no sin periodos de incertidumbre.

Sirva el salmo 122(6) para expresar un sincero deseo de paz para una región necesitada de ella:

" Demandad la paz de Jerusalén. Apaciguarse han, los que te aman".

Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


©  Muñoz Mosquera, Andrés, B., El Derecho Internacional y el Conflicto Arabe-Israelí, (Madrid, España, Edición del Autor, 1999)

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
 o al Especialista en Medio Oriente: boazmosquera@hotmail.com

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