CAPITULO XIV

DISTINTAS APRECIACIONES DEL CONFLICTO

Para los árabes, el Margen Occidental y Gaza siempre han sido territorios árabes y, por otro lado, los judíos reclaman que en esos territorios está su base histórica, religiosa y nacional.

EL PUNTO DE VISTA ARABE

El 20 de febrero de 1980 los estados árabes enviaron una carta al Secretario General de las Naciones Unidas para hacerla circular en la Asamblea General y en el Consejo de Seguridad. La citada carta tenía que ver con el asunto 26 de referencia A/35/11000-S/13816 (Situación en el Oriente Medio) y contenía una propuesta para ser incluida en la Carta de las Naciones Unidas relativa al principio de abstención del uso de la fuerza, artículo 2(4):

" El principio de abstención del uso de la fuerza debería aplicarse a la nación Arabe y a los estados árabes con respecto a las naciones vecinas a los territorios árabes. Naturalmente, como ustedes ya saben, la Entidad Sionista no está incluida, debido a que esta Entidad Sionista no es considerada un estado, sino una entidad deformada que ocupa un territorio árabe, por lo tanto, no se le puede aplicar este principio". EL PUNTO DE VISTA ISRAELI

El mito de que el pueblo palestino fue injustamente desplazado en 1917 por las inmigraciones judías está muy extendido en todos los estudios realizados por la secretaría de las Naciones Unidas posteriores a los años 70. Sin embargo, no sólo deberíamos recordar la Historia del pueblo de Israel desde el reino de David hasta la diáspora en la época del imperio romano, sino que también deberíamos tener en cuenta que, a pesar de la diáspora, siempre hubo un número considerable de judíos que siguieron viviendo en Palestina, por lo que en 1914 la población judía asentada a lo largo del territorio era muy numerosa.

Según Stone puede afirmarse que la provisión de que un hogar nacional para el pueblo judío se estableciera en Palestina fue una aplicación del principio de la libre determinación de los pueblos, concepto que desarrollaremos más adelante. La Comisión de Información, establecida por el presidente Wilson, para desarrollar el borrador de un mapa del mundo basado en 14 puntos, afirmó el derecho del pueblo judío con estas conclusiones:

"Palestina debería ser el estado judío en esa tierra. Palestina fue la cuna y el hogar de su raza. Palestina es la base de la contribución espiritual del mundo judío y su hogar era Palestina." Para Stone estas conclusiones parecen ser suficientes para justificar la aplicación del principio de la libre determinación de los pueblos al pueblo judío.

LA DOCTRINA DE LA LIBRE DETERMINACION. ART,s 1 Y 55 DE LA ONU.

Recordemos que el Pacto de la Sociedad de Naciones no menciona el principio de la libre determinación de los pueblos, aunque este principio se manifestará en los artículos 1 y 55 de la Carta de las Naciones Unidas no sin algunas contradicciones como las reflejadas en los artículos 73 a 91.

Tanto si la doctrina es considera, en sentido estricto, Derecho Internacional, como si es considerada un precepto político o jurídico aplicable oportunamente, queda claro que deben darse necesariamente unos fundamentos de hecho.

Dice Stone que uno de esos fundamentos de hecho necesarios para que pueda aplicarse el principio de la libre determinación de los pueblos es el de que, en un tiempo relevante, el grupo reclamante constituya el pueblo de una nación con un fundamento común de su lenguaje, origen étnico, religión, historia y tradición, distinto de aquellos de los otros pueblos con los que conviva, todo ello asociado a un territorio en particular, y que además le falte un territorio hogar independiente donde pueda vivir de acuerdo a sus raíces.

Para Sureda el principio de la libre determinación de los pueblos es la expresión de la voluntad de una comunidad a determinar su status político en relación con otras comunidades o respecto a su propia organización interna.

No olvidemos que el principio de la libre determinación de los pueblos está íntimamente relacionado con las normas internacionales y los derechos humanos, como se refleja en el artículo 1 de la ONU y en el 2 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Los líderes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) han renunciado hasta hace poco tiempo (años 80) a su identidad palestina y por relación a la libre determinación, por ejemplo, Zuhair Muhsin, declaró al diario holandés Trouw, el 3 de marzo de 1973, que no había diferencia entre Jordanos, Palestinos, Sirios y Libaneses.

"Nosotros somos un pueblo. Sólo por razones políticas subrayamos nuestra identidad palestina. Puesto que es un interés árabe la existencia de los palestinos contra el sionismo. La existencia de una identidad palestina sólo lo es por razones tácticas. El establecimiento de un estado palestino es un nuevo acicate para continuar la lucha contra el sionismo por la unidad árabe..." Sólo en un momento muy posterior comenzaron a hablar de la identidad palestina como pueblo independiente del Líbano, Siria y Jordania. La Carta Nacional Palestina, no había sido hasta entonces mas que un instrumento de presión del conjunto de las naciones árabes en contra del establecimiento del estado de Israel. La actitud ambigua y poco responsable, con respecto a su pueblo, de los lideres de la OLP se veía alentada por el apoyo vacilante que los estados árabes han dado siempre al movimiento palestino.

Es interesante recordar que el nombre de Palestina nunca, hasta 1917, había estado asociado a una entidad política, demográfica y cultural. En los siglos precedentes fue parte del imperio otomano y era llamado Sur de Siria siendo gobernado desde Damasco. En 1917, su parte norte, desde Safed hasta casi Jerusalén, fue la llamada Vilayet de Beirut que fue reclamada como parte de Siria. La población que allí vivía no se consideraba palestina, distinta de lo que podían considerarse el resto de los habitantes que vivían en Líbano o Siria. Esta identificación siria de los habitantes de ese territorio produjo una declaración del Congreso General Sirio el 2 de julio de 1919, afirmando que no debería haber una separación del sur del Líbano de Siria. Después de la I Guerra Mundial, el argumento utilizado fue que los árabes de Palestina se resentirían de la perdida de la identidad palestina si se estableciera el hogar nacional judío en esos territorios.

Teniendo en cuenta todo esto, apreciamos que el interés de los árabes que vivían en Palestina empezó a despertar en 1917, momento en el que nace el principio de libre determinación del seminario Woodrow-Wilson. Para Stone con el concepto de pueblo palestino-árabe, en el sentido requerido por el principio de la libre determinación, nos lleva a observar que nos encontramos ante una quimera sin fundamento histórico.

En su obra Stone nos relata algunos hechos históricos que muestran la no existencia de una pretensión, por parte de los estados árabes, de aplicar con rigor y con todas sus consecuencias el principio de libre determinación a la población árabe de los territorios.

Declaraciones del presidente de Siria, Assad, al New York Times el 9 de marzo de 1979, en las que decía: "Palestina es una parte fundamental del sur de Siria"

Las iniciativas de paz de 1978, que tienen su momento más emotivo en la valiente aceptación del presidente egipcio Sadat para intervenir en el parlamento israelí (Knesset) tras la invitación del primer ministro israelí Beguin, llevaron a un entendimiento entre Egipto e Israel que terminó con la firma de los Acuerdos de Camp David de 1978 y posteriormente el Tratado de Paz en 1979. Es en los Acuerdos de Camp David cuando realmente un país árabe toma un compromiso real respecto del pueblo palestino y éste deja de ser un arma arrojadiza contra Israel. ¿Por qué?, los Acuerdos de Camp David estructuraron lo que hoy empieza a ser una realidad, una solución respecto a la autonomía de los palestinos del Margen Occidental y Gaza con dos periodos:
 

- Cinco años de autonomía palestina en los territorios.

- Terminados los cinco años se firmaría un acuerdo negociado sobre el status definitivo de los territorios.

Paradójicamente, egipcios e israelíes fueron los iniciadores de una solución para los palestinos de los territorios, mientras que sus representantes no concebían ningún tipo de negociación con el estado que administraba los territorios, Israel. Los hechos históricos de finales de los 80 y principios de los 90 llevaron a los líderes de la OLP a reconsiderar su papel como representantes de su pueblo y a aceptar, casi catorce años después, las previsiones de los Acuerdos de Camp David.

Stone reconoce que el problema de la aplicación del principio de la libre determinación se hace más difícil cuando tenemos en cuenta hechos históricos del tipo guerras, armisticios, declaraciones, etc... Esto nos lleva a preguntarnos que momento de la historia debe ser tenido en cuenta. Estaríamos hablando de una fecha crítica, como en los tratados de establecimiento de fronteras. Teniendo en cuenta esto anterior, ¿Cuál es la fecha crítica de la crisis del Oriente Medio?, podríamos responder con varios hechos históricos:

- El primer ataque árabe de 1948.

- La declaración Balfour de 1917.

- La invasiones árabes del siglo VII (d.C.)

- La conquista israelí del siglo XIII (a.C.)

Tanto la cuestión de la fecha crítica, como la cuestión de la libre determinación son difíciles de responder, ya que las posibles soluciones devienen muy confusas a lo largo de los incontables hechos históricos, por lo que cualquier reclamación de libre determinación, como la Palestina de 1960, choca con el status quo de otro estado, en este caso Israel, que también ha aplicado el mismo principio reclamado posteriormente por los palestinos.

Gainsborough afirma que varias resoluciones adoptadas por la Asamblea General, desde la creación del Estado de Israel, han convertido el principio de la libre determinación de los pueblos en un derecho. En apoyo de esta situación tenemos las tendencias anticolonialistas de después de la II Guerra Mundial y del TIJ. Así tenemos el dictamen del TIJ sobre el Sahara Occidental de 1975, que establecía que lo desarrollado en el campo del Derecho Internacional en los últimos 50 años ha aceptado, de forma general, la libre determinación como un derecho reconocido internacionalmente. De esta forma, Brownlie en 1979 nos dice que la libre determinación es un principio legal vinculante.

Nuseibeh, representante permanente de Jordania ante las Naciones Unidas, afirmaba en un artículo del semanario The Times, el 1 de junio de 1979, que incluso si el derecho de libre determinación no existía en 1947, tal derecho puede que existiera en 1969 cuando la Asamblea General comenzó a adoptar relevantes resoluciones sobre la Cuestión Palestina. Tales resoluciones deben ser consideradas como auténticas interpretaciones de la ONU como lo fue la Resolución 1514 (XV). Y aunque, normalmente, las resoluciones de la Asamblea General no tienen fuerza vinculante, si constituyen interpretación de la ONU, pero su valor queda supeditado al grado de consenso alcanzado en el apoyo recibido en la Asamblea durante su adopción.

PRINCIPIO DE EQUIDAD

Después de la I Guerra Mundial, la distribución de árabes y judíos en Oriente Medio se hizo exitosamente, es mas, las relaciones entre los poblados árabes y los kibutzim israelíes eran buenas. Durante ese tiempo nacieron nuevos estados, debido a las reclamaciones árabes de soberanía y al sistema de mandatos contemplado en el artículo 22 del Pacto de la Sociedad de Naciones que se articulaba en tipos, uno de ellos se aplicaba a las comunidades que habían pertenecido al imperio otomano y tenían un grado de desarrollo que les permitía ser independientes previo periodo de tutela (administración).

Los hechos fueron los siguientes:

1. A pesar de todas las maniobras de las grandes potencias, las reclamaciones árabes y judías en la vasta zona del imperio otomano fueron juntas de la mano con el objetivo de la liberación de territorios.

2. La distribución territorial hecha por los árabes, como ahora puede verse en la docena de soberanías árabes en el Oriente Medio, fue cien veces mas grande y rica en recursos naturales que la Palestina designada como Hogar Nacional Judío por la Declaración Balfour de 1917.

3. Posteriormente, el territorio designado para el Hogar Nacional Palestino fue recortado nuevamente para establecer el estado transjordano (hoy el reino Hashemita de Jordania).

Para Stone los hechos expuestos nos demuestran que la poca decisión y resolución de la Sociedad de Naciones y la ambición árabe dejaron poco espacio para que el principio de equidad pudiera aplicarse a los árabes palestinos y judíos de los territorios.

PROHIBICION DEL USO DE LA FUERZA Y LA LEGITIMA DEFENSA. ARTs 2(4) Y 51 DE LA ONU.

Como ya sabemos, el artículo 2(4) de la ONU prohibe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de un estado.

Para Lauterpacht el ataque árabe de mayo de 1948 contra el recién proclamado estado de Israel fue una clara contravención de citado artículo 2(4) y afirma que incluso si la Resolución 181(II) no tuvo efecto dispositivo, sí que estableció fronteras para el estado de Israel a los efectos del artículo 2(4). El rechazo de los estados árabes a reconocer Israel difícilmente puede eximirles de cumplir el citado artículo.

Gainsborough nos relata las distintas posiciones doctrinales que hay con respecto a las circunstancias en que puede ser ejercido el uso de la fuerza:

- Cuando se ejerce la legítima defensa, recogida en el artículo 51 de la ONU.

- Cuando de acuerdo con el artículo 33(2) de la ONU el Consejo de Seguridad autorice la adopción de obligaciones a nivel de órganos regionales.

- En ciertas circunstancias por intervención humanitaria.

- Para apoyar a movimientos nacionales de liberación nacional.

Muchas han sido las interpretaciones hechas del artículo 51, que trata sobre el derecho de la legítima defensa, por los juristas internacionales, para unos se limita únicamente para casos de un ataque armado real, para otros puede utilizarse en apoyo de acciones preventivas contra ataques inminentes, basando esta afirmación en las normas internacionales vigentes antes de la aparición de la ONU. Pero la interpretación del término "ataque armado" no puede quedarse en el entendimiento de que éste comienza con el primer disparo, por lo que no debemos de olvidar los preparativos y despliegues previos. De esta forma la acción israelí de la guerra de los Seis Días quedaría justificada, aunque nunca puede servir para justificar lo que podríamos llamar una "guerra preventiva". Gainsborough, a la luz de lo expuesto, afirma que no puede invocarse el artículo 51 de la ONU tanto en la guerra del Sinaí como en la del Líbano. Sin embargo, sí puede invocarse en la guerra de los Seis Días, aunque no se cumplió el criterio de proporcionalidad que debía haber acompañado a las acciones defensivas israelíes, según Baxter en los medios utilizados. Las Naciones Unidas nunca, hasta ahora, han definido quién fue el agresor en la guerra del Sinaí ni en la guerra de los Seis Días.

Gainsborough sostiene que la invocación de los estados árabes de la doctrina que sostiene que la ocupación israelí de los territorios es una "agresión continuada" que justificaría el ataque contra Israel de 1973 (guerra de Yom Kippur), basado en el artículo 51 de la ONU, es injustificado y carece de base legal internacional.
Sobre la posibilidad de una excepción a la prohibición del uso de la fuerza por organizaciones regionales, no cabe la posibilidad de que la Liga Arabe pueda aplicar medidas coercitivas, bajo autoridad del Consejo de Seguridad, que obliguen a los estados del Oriente Medio. La Liga Arabe no cumple los procedimientos para arreglos regionales que recogen los artículos 52 a 54 de la ONU, puesto que los estados que pertenecen e la Liga Arabe están directamente relacionados con acciones militares del conflicto que pretenden resolver.

Teniendo en cuenta los pronunciamientos de la Asamblea General, no todas las intervenciones por razones humanitarias o en apoyo de movimientos nacionales de liberación son ilegales a luz del Derecho Internacional. Sin embargo, la extensión de los pronunciamientos de la Asamblea General se ve limitada por la Resolución 2787 (XXVI) al decir que el apoyo a la causa palestina debe estar de acuerdo con las propuestas y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

IMPORTANCIA DE LOS ARMISTICIOS DE RODAS DE 1949

Las acciones militares jordanas de 1967 contra Israel son consideradas una contravención del armisticio jordano-israelí, así como la ofensiva lanzada por Siria contra Israel en 1973 para recuperar los Altos del Golán también constituye una violación de los artículos I y III del armisticio sirio-israelí.

En lo relativo al armisticio firmado entre el Líbano e Israel, parece que algunas de las acciones realizadas por la OLP, con anterioridad a 1982, desde territorio libanés contra territorio israelí pudiera haber sido consideradas una violación de la letra del armisticio, pero si tenemos en cuenta el artículo 60 del Convenio de Viena sobre el Derecho de Tratados que trata sobre la Terminación de un tratado o suspensión de la aplicación de un tratado como consecuencia de una violación, las citadas contravenciones libaneses no parecen suficientes para que Israel anulara la aplicación de los términos de un armisticio que fue auspiciado por las Naciones Unidas.

Los armisticios delineaban la existencia de un estado palestino en el Margen Occidental y Gaza, como una propuesta más viable que una Palestina federal.
 


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


©  Muñoz Mosquera, Andrés, B., El Derecho Internacional y el Conflicto Arabe-Israelí, (Madrid, España, Edición del Autor, 1999)

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
 o al Especialista en Medio Oriente: boazmosquera@hotmail.com

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