CAPITULO XI

SOBERANIA DE LOS TERRITORIOS

La prohibición del uso de la fuerza contenida en la CNU está dirigida, principalmente, a la prohibición de adquisición de territorios por la fuerza.

El principio de retirada establecido en el preámbulo de la Resolución 242 no es suficiente para afirmar que la continua ocupación militar israelí después de la guerra de los Seis Días es ilegal. Cuando aplicamos a Israel la doctrina de "la inadmisibilidad de la adquisición de un territorio por guerra" aparecen dos problemas, uno es en qué medida es justificable la extensión del territorio tomado en la guerra de los Seis Días y el otro es cuáles son los derechos de propiedad sobre los territorios ocupados.

Como hemos visto más arriba, la CNU da legalidad a aquellas ocupaciones resultado de una agresión o por la aplicación del principio de legítima defensa. Tanto si Israel fue o no agresor en la guerra de 1967, cuestión que no ha resuelto la ONU, debemos comprobar, a la luz del Derecho Internacional, si Israel tiene algún título legal sobre los territorios.

Para una parte de los internacionalistas, de acuerdo con la CNU, la ocupación militar confiere sólo derechos de seguridad, por lo que una vez que la ocupación no es necesaria, a efectos de seguridad, el estado ocupante debe retirarse, en este caso Israel. Para otro grupo de juristas, Israel tiene derecho a ocupar territorios hasta que sea firmada una paz negociada, tanto si recoge o no una cesión de los territorios.

En virtud del actual control de Israel sobre Gaza y el Margen Occidental, el Derecho Internacional le autoriza a realizar funciones de administración y a asumir todas las funciones que Egipto y Jordania no pueden ejercer de acuerdo con el artículo 43 del Reglamento de La Haya, anexo al Convenio de La Haya de 1907, que establece que la potencia ocupante de un territorio debe restaurar y asegurar el orden y la seguridad públicos del territorio ocupado.

De acuerdo con el Derecho Internacional, los derechos de Israel son los de una Potencia Ocupante hasta la firma de un tratado de paz o la retirada de sus tropas cuando el riesgo contra su seguridad desaparezca. Así, la paz firmada entre Egipto e Israel en 1979 terminó con la ocupación israelí del Sinaí. En cuanto a los Altos del Golán, y teniendo en cuenta el Derecho Internacional, resulta difícil para Israel defender una posición de título legal sobre esos territorios, pues éstos pertenecían, con anterioridad, legalmente a Siria.

En los siguientes epígrafes vamos a reflejar el análisis de Stone, que arranca con el principio de ex injuria non oritur ius que opera en Derecho Internacional de forma que ninguna reclamación legal de territorio puede venir de una agresión ilegal. Stone examina la aplicación de esta regla del Derecho Internacional a las reclamaciones encontradas de Israel y Jordania sobre los territorios administrados por Israel desde 1967, basándose en los escritos de Schwebel, juez del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ).

LA SOBERANIA Y EL PRINCIPIO DE LEGITIMA DEFENSA.

Para Stone no hay dudas sobre la legalidad en el Derecho Internacional cuando un Estado víctima que, ante una agresión consistente en la ocupación de su territorio, aplica el principio de legítima defensa y ocupa el territorio del Estado atacante en el contraataque. Este precepto continuó siendo norma internacional consuetudinaria después de la publicación de la Carta de las Naciones Unidas (CNU), cuya asamblea no tiene poder para modificarlo.

Fue este precepto el que dió legalidad al estado de Israel a mantener el control del Margen Occidental del río Jordán hasta que fuera negociado un tratado de paz. Hecho que tuvo lugar el 26 de octubre de 1994.

Tanto la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de 1967 como la 338 de 1973, adoptadas después de las guerras árabe-israelíes requieren la "negociación entre las partes". Resoluciones que llamaban a los Estados del Oriente Medio a lograr una paz justa, duradera y comprensiva. Dichas resoluciones son citadas en todos los preámbulos de las declaraciones y acuerdos que se están firmando desde la Conferencia de Madrid de 1991 y con anterioridad en el Acuerdo de Paz egipcio-israelí de 1979.

Durante los años 70, tanto la Asamblea General como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas resistieron a las presiones soviéticas y árabes para adoptar una resolución que pidiera la automática retirada de las tropas israelíes a las fronteras anteriores a 1967. Durante la década que va de 1967 a 1977, Egipto y sus aliados árabes aplicaron la premisa acordada por ellos el 1 de septiembre de 1967: "No reconocimiento del Estado de Israel, No a la Paz con Israel, No a las negociaciones con Israel". Esta política bloqueó los trámites normales que sigue el Derecho Internacional en todo proceso de pacificación de un territorio y resolución de conflictos.

Los "derechos territoriales" de Israel después de 1967 pueden apreciarse mejor si los contrastamos con la falta de ellos que Jordania tuvo en Jerusalén y el Margen Occidental del río Jordán (Cisjordania) después de la invasión jordana de Palestina en 1948. La presencia de Jordania en Jerusalén y el Margen Occidental desde 1948 hasta 1967 fue sólo en virtud de su ocupación ilegal en 1948. Jordania no podía invocar el principio del Derecho Internacional ex injuria non oritur ius para adquirir el territorio del Margen Occidental. Incluso Egipto denegó toda soberanía jordana sobre los territorios ocupados. Por su parte, Egipto nunca reclamó Gaza como territorio de soberanía egipcia.

Por el contrario, siguiendo el análisis de Stone, la presencia de Israel en estos territorios, pendientes de negociación para establecer las nuevas fronteras, debería ser completamente legal puesto que Israel ocupó esos territorios en aplicación del principio de legítima defensa (art. 51 CNU).

El Derecho Internacional prohibe la adquisición por la fuerza (Ocupación, Carta de las Naciones Unidas) de territorios. Para Stone esta figura no se dió en el caso de Israel, puesto que los territorios adquiridos lo eran en virtud del principio de legítima defensa y por lo tanto acorde con el Derecho Internacional vigente. Hoy por hoy no existe ninguna norma internacional que garantice a un estado agresor que en caso de fallar su ataque le serán devueltos aquellos territorios que pierda en la batalla.

Por todo ello, el Derecho Internacional, de acuerdo con el análisis de Stone, da un triple apoyo a la reclamación de Israel en cuanto que no existe obligación de devolver automáticamente el Margen Occidental y la franja de Gaza a Jordania o cualquier otro país, sin que medien acuerdos bilaterales.

1. Estas tierras nunca pertenecieron legalmente a Jordania.

2. Si hubieran pertenecido a Jordania, el actual control de Israel sobre esas tierras sería legal estando en su derecho de negociar los términos de la retirada.

3. En esas circunstancias el Derecho Internacional no requeriría la entrega automática de los territorios, incluso si el agresor fuera el antiguo soberano de ellos.

Lo que se requiere para la retirada de los territorios, en el caso que nos ocupa, es la negociación de las partes y no la entrega automática. Requerimiento que está comenzando a verse desde la Conferencia de Madrid y las Negociaciones de Oslo, quedando demostrado con los acuerdos bilaterales a los que se está llegando entre Israel y los países árabes vecinos, incluidos representantes de la OLP.

SITUACION DE LA COMPETENCIA DE LAS RECLAMACIONES

Admitiendo que la entrada en 1948 de Jordania en el Margen Occidental y en la parte este de Jerusalén fue una invasión ilegal y, por lo tanto, una agresión; el principio de ex injuria non oritur ius impide la consideración de Jordania como ocupante beligerante. La pretendida anexión jordana fue inválida, además porque el hecho de que se violaron las provisones establecidas en el Armisticio. Por esta razón, podemos decir que la permanencia de Israel en Jerusalén Este después de su ocupación legal (en el ejercicio del principio de legítima defensa) desplaza la posición ilegal jordana.

En la ocupación israelí de Cisjordania (Margen Occidental) vemos:

- Condición Previa de Ocupación: Territorio ocupado en aplicación del principio de Derecho Internacional de legítima defensa.

- Condición Posterior de Ocupación: Animus Ocupandi y Efectividad en la ocupación demostrados al administrar los territorios desde 1967 hasta la fecha, a la espera de los tratados de paz bilaterales que garanticen su seguridad.

Una vez que hemos llegado hasta aquí, y hemos demostrado que ni Jordania ni ningún otro estado tienen título legal para volver a entrar en el Margen Occidental, la permanencia de Israel toma nuevos matices. De esta manera, Israel deviene un estado con el control legal del territorio en cuestión, respecto del cual ningún otro estado puede mostrar un título jurídico mejor. Los principios generales del Derecho Internacional aplicables a esta situación están bien claros. El Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) cuando trató temas sobre disputas de adjudicación de territorios, como por ejemplo en el caso de Minquiers y Echreus, contencioso entre Francia y el Reino Unido, procedió a "valorar la fuerza relativa de las reclamaciones de soberanía opuestas y los actos de poder estatal de efectividad de la ocupación". Si entendemos que el título del territorio está, de esta forma, basado en una reclamación de validez relativa y no absoluta, el resultado parece ser decisivo en Jerusalén Este. Para Stone ningún otro estado que tenga una reclamación legal incluso igual a la de Israel bajo el alto el fuego incondicional de 1967 y según la regla uti possidetis, puede reclamar los territorios. Esta relativa superioridad de título parecería asimilar la posesión de Israel bajo el Derecho Internacional como un título absoluto valido erga omnes.

La referencia al uti possidetis iures la hace Stone, en un ejercicio de analogía, comparando las fronteras del mandato británico con fronteras coloniales (artículo 22 del Pacto de la Sociedad de Naciones). Las fronteras del mandato británico son las establecidas por la Sociedad de Naciones en 1920, por el Tratado de San Remo, y la posterior creación del reino Hashemita de Jordania al este del río Jordán.

Schwebel señala que en el momento en que la Carta de Naciones Unidas prohibe el uso de la fuerza en su artículo 2(4), se hace necesario una distinción vital "entre conquista agresiva y conquista defensiva, entre tomar un territorio legalmente y tomar un territorio ilegalmente"

Estas distinciones pueden resumirse como sigue:

a. Un Estado ejercitando sus derechos legales de legítima defensa puede tomar y ocupar un territorio extranjero tanto tiempo como sea necesario para asegurar la defensa de su propio territorio.

b. Como una condición para la retirada de esos territorios, el Estado ocupante puede requerir la institución de medidas de seguridad, designadas de forma razonable, para asegurar que ese territorio no volverá de nuevo a utilizarse para amenazar o usar la fuerza contra él de tal manera que obligue, de nuevo, a la utilización del principio de legítima defensa.

c. Sobre aquel territorio que ha sido tomado por un estado previamente de forma ilegal, y otro estado lo toma de forma legal, este último estado tiene título jurídico mejor que el primero sobre el territorio en cuestión.

Probablemente, las interpretaciones hechas en este capítulo sean la base para comprender las negociaciones de los territorios, con resultados en acuerdos como se refleja en los capítulos XVIII y XIX, que se llevaron a cabo entre Israel (potencia administradora/ocupante) y la OLP (representantes del pueblo palestino, reclamantes de su libre determinación).
 

Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


©  Muñoz Mosquera, Andrés, B., El Derecho Internacional y el Conflicto Arabe-Israelí, (Madrid, España, Edición del Autor, 1999)

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
 o al Especialista en Medio Oriente: boazmosquera@hotmail.com

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